5 Nov 2015 | Sin categorizar
El 28 de octubre de 1965, los Padres Conciliares, quienes ya estaban llegando a la conclusión de la histórica asamblea mundial de los obispos de la Iglesia católica, promulgaron Nostra Aetate, uno de los documentos más breves que emergieron del trabajo del Concilio. Ya transcurrió medio siglo desde aquel día y el alcance de esas breves páginas ha revelado ser profético, si pensamos que la Iglesia católica llevaba siglos afirmando con firmeza que “fuera de la Iglesia no existe salvación” – el famoso lema latino extra ecclesiam nulla salus. Benedicto XVI en febrero de 2013, pocos días después de haber anunciado su “retiro”, en una reflexión que hizo sobre el Concilio, al concluir el año del cincuentenario de su inicio, definió este documento, junto con la Gaudium et Spes y el que se refiere a la libertad religiosa, como «una trilogía muy importante, cuya importancia se ha mostrado sólo a lo largo de las décadas». En efecto, Nostra Aetate, ha abierto el horizonte del mundo cristiano hacia los otros en cuanto que son “otros”, pero su gestación, dentro de los procedimientos conciliares, no fue nada fácil. Nació por una sugerencia que el historiador judío francés Jules Isaac le hizo personalmente a Juan XXIII. El Papa le confió el esquema inicial al Cardenal Bea. Se pensaba en un documento que contribuyera a evitar que se repitieran tragedias como la Shoà, pero, después de largas y complejas discusiones, el Concilio llegó a esas pocas páginas que se dirigían a todas las religiones del mundo. En efecto, a través de un laborioso y nada fácil itinerario, el documento se abre a los principales credos religiosos, con un acento, sin duda, particular hacia el Judaísmo y el Islam. Nostra Aetate subraya que los judíos deben ser presentados positivamente: «no deben ser presentados como rechazados por Dios, ni como malditos, casi como si esto surgiera de la Sagrada Escritura» Sobre todo se excluye la responsabilidad colectiva de Israel en la muerte de Jesús. Cambia así, radicalmente, la perspectiva cristiana y católica que tenía siglos de antigüedad, podríamos decir de casi dos milenios. Al mismo tiempo emerge un gran respeto también hacia el Islam. «La Iglesia también mira con estima a los musulmanes – declara el documento- y, si en el sucederse de los siglos, no pocos disentimientos y enemistades han surgido entre cristianos y musulmanes, el sacro Concilio exhorta a todos a olvidar el pasado y a ejercitar sinceramente la mutua comprensión, además de defender y promover juntos para todos los hombres la justicia social, los valores morales, la paz y la libertad». Como se mencionó, queda claro también el reconocimiento de tradiciones como el Hinduismo y el Budismo sin olvidar las religiones tradicionales. En efecto, se afirma en el documento que “la Iglesia católica no rechaza nada de todo aquello que es santo en estas religiones”. Aquéllas que a menudo en el transcurso de la historia no habían sido reconocidas como religiones a partir de entonces fueron valoradas por la tradición católica que reconoce la presencia de la verdad y la santidad también en sus tradiciones.
En estos días se celebran una gran variedad de eventos, en distintas partes del mundo, para reflexionar sobre el valor de Nostra Aetate y sus consecuencias. Es decir, lo que este documento ha representado en el encuentro entre hombres y mujeres de distintas tradiciones religiosas. Entre todos, es particularmente significativo el que se realizó en la Pontificia Universidad Gregoriana que fue organizado por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. Durante tres días, desde el 26 al 28 de octubre, casi 400 personas de distintas procedencias geográficas, culturales y religiosas, vivieron y reflexionaron juntos sobre lo ocurrido en estos cincuenta años. Estaban presentes representantes de las mayores religiones del mundo (judíos, musulmanes, hindúes, jainistas, budistas, sijistas, y representantes de la Tenri-kyo y de las religiones tradicionales africanas). Se reflexionó sobre argumentos de gran relevancia hoy: la violencia y el compromiso por la paz, el desafío de la libertad religiosa, la educación y la transmisión de valores.
El convenio fue inaugurado por el Cardenal Jean-Louis Tauran, Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, y por el Cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Se concluyó con una rica y articulada reflexión sobre el tema: “Educar para la paz” por parte del Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado. Los participantes posteriormente asistieron a la Audiencia de la Plaza S. Pedro donde el Papa Francisco dedicó su catequesis al documento Nostra Aetate proponiendo un “itinerario” para el futuro del diálogo, alentando a trabajar juntos por los pobres, por la justicia y por el ambiente, sin olvidar la paz. Participaron en este convenio Rita Mousalem y Roberto Catalano, co-directores del Centro del Diálogo Interreligioso del Movimiento de los Focolares, quienes llevaron a los presentes el saludo de María Voce y del Movimiento y brevemente trazaron los rasgos más importantes en el diálogo de los Focolares, asegurando el compromiso de sus miembros en continuar trabajando por el encuentro y la amistad entre hombres y mujeres de diversos credos. Roberto Catalano
1 Nov 2015 | Sin categorizar
«¿Quiénes son los santos? No son figuras superhumanas inalcanzables de una cristiandad que pretende incomodar, abatir a los mediocres, no están en cimas supremas, inaccesibles a tal punto, que, para personas como nosotros, es mejor quedarnos donde estamos y `arreglarnos’ en lo plano. Los santos son los pequeños, los realmente pequeños. Ésos que Jesús proclama beatos en el Discurso de la Montaña, los pobres y los afligidos, los mansos y aquellos que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos y los puros de corazón, los que trabajan por la paz y los perseguidos por causa de la justicia. Personas que se ponen a sí mismas y su propio destino en las manos de Dios – y así la mano de Dios está libre de hacer de su destino algo que sea una bendición para el mundo. Viven cerca de Dios y viven por nosotros – y nosotros podemos vivir con ellos. Su ejemplo es un pasado que nos arrastra, su vida cerca de Dios es presente que nos acoge en una comunión a la que la muerte no puede poner límites, su bienaventuranza es futuro que nos invita y nos infunde coraje» Klaus Hemmerle, La luce dentro le cose, Editorial Città Nuova, 1998, pág. 339
31 Oct 2015 | Sin categorizar
Es en el espíritu de un fecundo trabajo ecuménico que se desarrolló en la pequeña ciudad alemana de Zwochau, el pasado 12 de septiembre, un encuentro en el que participaron alrededor de 80 cristianos de distintas denominaciones. Ya en su visita a Zwochau en el 2013 la presidente del Movimiento de los Focolares, María Voce, había expresado el deseo de conocer mejor a Martín Lutero y a los fieles luteranos; y más recientemente, del intercambio de correspondencia, en mayo pasado, entre el Cardenal Marx – Presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia católica Alemana- y el obispo Bedford Strohm – responsable del Consejo de la Iglesia evangélica de Alemania-, se presentó la propuesta de llevar adelante iniciativas conjuntas en vista de los 500 años de la Reforma, que se recordará en el 2017. Son dos las líneas de reflexión pensadas para la jornada. La primera, guiada por el teólogo luterano Florian Zobel, estuvo centrada en la figura de Lutero y su vida, y puso en evidencia varios aspectos poco conocidos, concluyó con las palabras del Papa Benedicto XVI, quien dijo: “Para Lutero la teología no era una cuestión académica, sino la lucha interior consigo mismo (…) Él se preguntaba: ¿Cuál es la posición de Dios hacia mí, quién soy yo delante de Dios? (…) Pienso que éste es el primer llamado que deberíamos sentir al encontrarnos con Martín Lutero”. La segunda reflexión estuvo a cargo del teólogo católico e investigador sobre Lutero Hubertus Blaumeiser. Estuvo centrada en la espiritualidad del monje reformador y, en especial, en la “teología de la cruz” y el significado del término “Reforma” que se deriva: “No solamente una transformación o mejoría según un plan personal –afirmó- sino un nuevo inicio, a partir de las raíces. Vale decir, un regreso a la Escritura (…) al evangelio de la gracia de Dios y a una nueva elección de una vida con y por Cristo Crucificado”. En la tarde tuvo lugar una mesa redonda moderada por Hermann Schweers, con el pastor luterano Axel Meissner de Schkeuditz e con el obispo emérito Joachim Reinelt de Dresda: fueron numerosas las intervenciones del público, se refirieron a temas relevantes como la importancia del trabajo ecuménico en una sociedad no creyente y el significado de la Reforma hoy. La jornada se concluyó con una celebración ecuménica.

Pastor Jens-Martin Kruse. Foto: Harald Krille
También en Italia, el camino ecuménico ciertamente no está detenido: el Papa Francisco visitará la Iglesia de Cristo –“casa” de los luteranos en Roma- el próximo 15 de noviembre. Será acogido por el pastor Jens-Martin Kruse, quien en una entrevista de la agencia de noticias Sir definió al Papa como “nuestro obispo”. No en sentido jurídico sino simbólico. Nosotros luteranos de Roma siempre hemos tenido una relación muy cercana con los Papas. También en este momento, tan difícil para el mundo, según mi parecer el Papa es el portavoz de los cristianos”.
29 Oct 2015 | Sin categorizar
Con ocasión del cincuentenario de la Declaración conciliar Gravissimum educationis se desarrollará en Roma en Congreso mundial “Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva”, promovido por la Congregación para la Educación Católica. En el Congreso participarán todas las personas que están involucradas en la misión educativa en las escuelas y universidades católicas de todo el mundo. Con una mirada global, se pretende reflexionar sobre el aporte que la comunidad cristiana puede ofrecer en contextos multiculturales y multireligiosos en rápida transformación. La actual emergencia educativa y social exige una renovación de las propuestas formativas para que sean capaces de transformar la realidad, de acuerdo al alcance y a las exigencias de los niños, adolescentes y jóvenes. Están previstas conferencias, testimonios y mesas redondas con expertos internacionales. El Congreso está estructurado en tres sesiones:
- la sesión inaugural (18 de noviembre, en el Aula Pablo VI, Ciudad del Vaticano)
- la sesión central, dividida en dos sub sesiones: “Escuela y Universidad” (19-20 de noviembre, en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo) y el Congreso OIEC (en el Auditorio dei Via della Conciliazione – Roma)
- la sesión conclusiva (21 de noviembre, en el Aula Pablo VI, Ciudad del Vaticano) con la participación e intervención del Papa Francisco.
En la sesión conclusiva, ante el Santo Padre, será presentada la propuesta pedagógica Aprendizaje y Servicio. La misma ha tomado de la Pedagogía de Comunión de Chiara Lubich algunos de sus fundamentos filosóficos y metodológicos, como uno de los itinerarios formativos certificados que la Congregación para la Educación Católica aconsejará a las instituciones educativas de todo el mundo.
29 Oct 2015 | Sin categorizar
«Dentro de un mes recibiré en Constantinopla a los obispos amigos del Movimiento»: es el mismo Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé I quien anunció a la prensa el próximo Congreso de los Obispos de varias Iglesias amigos de los Focolares, que tendrá lugar en Estambul del 25 al 30 de noviembre próximos. El anuncio lo suscitó una entrevista concedida enseguida después de la entrega del doctorado honoris causa en cultura de la unidad, el 26 de octubre pasado, en Loppiano, por parte del Instituto Universitario Sophia. «Tendremos una reunión en Halki –prosiguió- en la escuela de Teología y allí tendremos la posibilidad de recordar todos juntos a Chiara Lubich y rezar por el descanso de su alma, y de expresar nuestras experiencias y nuestra voluntad de trabajar por la unidad de las Iglesias. Nosotros, como iglesia de Constantinopla, estamos felices, estamos listos para acogerlos, e intercambiar nuestras experiencias y contracambiar el beso de la paz entre Oriente y Occidente».