Movimiento de los Focolares
Protagonistas en la construcción de un mundo de paz

Protagonistas en la construcción de un mundo de paz

Acogerse los unos a los otros, del temor a la confianza. Es el título, pero también el auspicio de la Asamblea europea de Religiones por la Paz (RfP), el organismo que reúne a los líderes religiosos a nivel mundial, y del cual Maria Voce es una de los co-presidentes, para caminar juntos en la búsqueda de la paz y de la justicia. En este periodo Religions for Peace está comprometida – entre otras cosas – en una campaña mundial, el proyecto Faiths for Earth (Religiones para la Tierra). «Una iniciativa importantísima» – declara – porque «la humanidad tiene que enfrentar un desafío a nivel planetario y con poquísimo tiempo disponible. Las religiones están llamadas a pasar a la acción una vez más, a convencer a los potentes de las naciones para que intervengan. Veo una providencial sintonía con la carta encíclica del Papa Francisco “Laudato si’, que ha suscitado un gran interés mundial». En su intervención durante la apertura de los trabajos, el 29 de octubre, la presidente de los Focolares vuelve a referirse a los acontecimientos recientes que han transformado el rostro de Europa. Frente al «océano de “refugiados” y emigrantes, sin precedentes», «fenómeno que, numéricamente, supera con creces los millones de personas sin hogar que dejó la Segunda Guerra Mundial», Maria Voce evidencia la situación dramática que «provoca en nosotros cada vez más desaliento, perplejidad, malestar». Entre las causas identificadas, también las «dramáticas y discutibles intervenciones militares que han trastornado naciones enteras del Norte de África, de Oriente Medio, de África subsahariana y otros conflictos aún en pleno desarrollo. Y los Países europeos ciertamente no dejan de tener alguna culpa frente a estos conflictos». Suscita preocupación «la profunda crisis de identidad del continente, que impide afrontar de modo coordinado y unitario estas emergencias» y la constatación que «con frecuencia estas personas que huyen del hambre y de la guerra están al centro de disputas, suscitan reacciones nacionalistas» y son «instrumentalizadas para cálculos estratégicos». Y he aquí que intervienen los «creyentes, pertenecientes a los más distintos credos religiosos, junto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad». «Sin lugar a dudas somos diferentes – afirma Maria Voce – pero permanecemos todos unidos por el mismo imperativo, ratificado por la “Regla de Oro” diseminada y repetida en todas nuestras Escrituras: “¡Haz a los demás lo que querrías que los demás te hicieran a ti!” Una referencia ética y espiritual olvidada muy a menudo, que el Papa Francisco ha propuesto como verdadero paradigma socio-político en su discurso al Congreso de los Estados Unidos». Una Regla que «nos interpela delante de estos dramas, invitándonos como líderes, como comunidad, como individuos, a un compromiso común, concreto, constante, heroico si es necesario, para salir al encuentro de las multitudes de humanidad que sufre». Y abre un camino de esperanza en el rol de las religiones, porque, afirma «precisamente la religión, desde hace siglos relegada a la esfera privada de la vida de los individuos y de las comunidades, se ha vuelto a poner de moda dentro de la vida pública de nuestros Países», como «protagonista en la construcción de un mundo de paz». «Ésta es la extraordinaria aventura que nos ha sido dada para vivirla en nuestros días y Religions for Peace es una plataforma providencial. Cada uno de nosotros tiene una función bien precisa en su vasto engranaje. Somos una comunidad internacional, intercultural e interreligiosa, muy bonita, hecha una familia también, y sobre todo, por el común ideal», apoyado sobre algunos pilares fundamentales: la unidad en la diversidad, la reciprocidad en las relaciones, la igualdad en la común dignidad humana. Sobre esta «sólida base» será posible «ofrecer una aportación eficaz para la paz y la reconciliación en Europa, y ponerse «un punto de llegada, un objetivo, una meta, que se alcanza tras un largo, y a menudo fatigoso, camino. Y la meta es: la humanidad en el designio de Dios, realizado, es decir, la fraternidad universal».

Palabra de vida de Noviembre 2015

Es la última y sentida oración que Jesús le dirige al Padre. Sabe que está pidiendo lo que más le importa a Él, pues Dios había creado a la humanidad como familia suya, con la cual compartir todo bien, su misma vida divina. Y ¿qué ansían los padres para sus hijos sino que se quieran, se ayuden y vivan unidos entre sí? Y ¿qué mayor disgusto que el verlos divididos por envidias e intereses económicos hasta dejar de hablarse? También Dios ha soñado desde toda la eternidad con una familia unida en la comunión de amor de los hijos con Él y entre ellos. El dramático relato de los orígenes nos habla del pecado y de la progresiva desintegración de la familia humana. Como leemos en el libro del Génesis, el hombre acusa a la mujer, Caín mata a su hermano, Lamec se jacta de su desmesurada venganza, Babel provoca la incomprensión y la dispersión de los pueblos… El proyecto de Dios parece haber fracasado. Sin embargo, Él no se da por vencido, sino que persigue con tenacidad la reunificación de su familia. La historia se reanuda con Noé, con la elección de Abrahán, con el nacimiento del pueblo elegido; y finalmente decide mandar a su Hijo a la tierra, al que encomienda una gran misión: congregar en una sola familia a sus hijos dispersos, reunir a las ovejas perdidas en un solo rebaño, derribar los muros de separación y de enemistad entre los pueblos para formar un único pueblo nuevo (cf. Ef 2, 14-16). Dios no deja de soñar con la unidad, y por eso Jesús se la pide como el regalo más grande que pueda implorar para todos nosotros: «Te pido, Padre,… …para que todos sean uno». Toda familia lleva la huella de los padres. Lo mismo la familia creada por Dios. Dios es Amor no sólo porque ama a su criatura; es Amor en sí mismo, en la reciprocidad del darse y de la comunión por parte de cada una de las tres divinas Personas respecto a las demás. Por eso, cuando creó a la humanidad, la modeló a su imagen y semejanza e imprimió en ella su misma capacidad de relación, de modo que cada persona viva en la entrega recíproca de sí. La frase completa de la oración que queremos vivir este mes dice: «para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros». El modelo de nuestra unidad es nada menos que la unidad existente entre el Padre y Jesús. Parece imposible de tan profunda como es. Y sin embargo, se hace posible por ese cómo, que significa también porque: podemos estar unidos como están unidos el Padre y Jesús precisamente porque nos incluyen en su misma unidad, nos la regalan. «…para que todos sean uno». Ésta es precisamente la obra de Jesús: hacer de todos nosotros uno, como Él lo es con el Padre, una sola familia, un solo pueblo. Para esto se hizo uno de nosotros, cargó con nuestras divisiones y nuestros pecados y los clavó en la cruz. Él mismo nos indicó el camino que iba a recorrer para llevarnos a la unidad: «Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí» (Jn 12, 32). Como había profetizado el sumo sacerdote, «iba a morir […] para reunir a los hijos de Dios dispersos» (Jn 11, 52). En su misterio de muerte y resurrección «recapituló todas las cosas en sí» (cf. Ef 1, 10), regeneró la unidad rota por el pecado, recompuso la familia en torno al Padre y nos hizo de nuevo hermanos y hermanas entre nosotros. Jesús cumplió su misión. Ahora queda nuestra parte, nuestra adhesión, nuestro «sí» a su oración: «…para que todos sean uno». ¿Cuál es nuestra aportación al cumplimiento de esta oración? Ante todo, hacerla nuestra. Podemos prestar labios y corazón a Jesús para que continúe dirigiendo estas palabras al Padre y repetir cada día con confianza su oración. La unidad es un don de lo Alto que hay que pedir con fe sin cansarnos nunca. Además debe permanecer siempre en nuestros pensamientos y deseos. Si éste es el sueño de Dios, queremos que sea también nuestro sueño. De vez en cuando, antes de cualquier decisión, de cada opción, podríamos preguntarnos: ¿sirve para construir la unidad; es lo mejor con vistas a la unidad? Y deberíamos acudir allá donde las desuniones sean más evidentes y cargar con ellas, como hizo Jesús. Pueden ser roces en la familia o entre personas que conocemos, tensiones que se viven en el barrio, desacuerdos en el trabajo, en la parroquia, entre las Iglesias. No huyamos de las discordias e incomprensiones, no permanezcamos indiferentes; llevemos allí nuestro amor a base de escucha, de atención al otro, de compartir el dolor que brota de esa herida. Y sobre todo, vivamos en unidad con todos los que estén dispuestos a compartir el ideal de Jesús y su oración, sin dar importancia a malentendidos o discrepancias, contentándonos con lo «menos perfecto en unidad antes que lo más perfecto sin unidad», aceptando con alegría las diferencias e incluso considerándolas una riqueza para una unidad que nunca implica reducción a la uniformidad. Sí, a veces esto nos clavará en la cruz, pero ese es precisamente el camino que Jesús eligió para recomponer la unidad de la familia humana, el camino que también nosotros queremos recorrer con Él.

Fabio Ciardi

Piero Coda: las nuevas expresiones del Patriarca

Piero Coda: las nuevas expresiones del Patriarca

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. Foto © CSC Audiovisuales

El Patriarca Bartolomé I hizo un recorrido histórico del camino ecuménico, según su parecer ¿cuáles son sus nuevas expresiones? «Las nuevas expresiones son básicamente dos: la primera es la palabra fraternidad entre el Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé. El mensaje que el Santo Padre le mandó a Bartolomé llegó a lo más profundo del corazón del Patriarca, quien respondió invocando la oración ad multos annos para el Papa Francisco, para llevar este camino de unidad. Y la segunda expresión nueva que me ha impresionado mucho es “unidad en la diversidad”, que entre otras cosas es un lema de muchas intervenciones del Papa Francisco, y subraya que el Evangelio no es uniformidad, sino valoración de las diferencias. Las diferencias son unidad precisamente en la medida en la que, proviniendo de la misma naciente, se ponen en relación entre ellas y saben descubrir recíprocamente los dones de los que cada uno es portador. Por lo tanto la diversidad es la flor de la unidad, cuando se vive como relación, es decir como fraternidad, como comunión. Éstas son, me parece, dos expresiones muy fuertes, muy nuevas, que resuenan con especial eficacia por el eco que tuvieron en la gran multitud presente -1400 personas- que subrayaron los momentos fundamentales de las intervenciones con nutridos aplausos, aplausos que venían del corazón». En un mundo donde se levantan barreras en nombre de la diversidad y del no reconocimiento del otro, ¿cuál es la responsabilidad de los cristianos de hoy? «Una responsabilidad única, porque en el fondo ha sido sólo Jesús quien ha traído a la historia de la humanidad un modelo de unidad que es capaz de mantener unidas las diferencias y las sabe valorar. Ninguna visión humana, ninguna ideología ha logrado poner juntas la unidad y la diversidad. O han buscado la uniformidad o han caído en la anarquía. Jesús nos enseña el camino, estrecho, difícil, que al final pasa por la cruz, pero que lleva a la resurrección, a la transfiguración de las diferencias en unidad. Ésta es la perla del Evangelio, la unidad en la diversidad, la comunión, la Santísima Trinidad encarnada en las relaciones con todos, empezando por los pobres, los últimos, como recuerda el Papa».  Esta visión suya desde la Trinidad para entender cómo orientarse en dirección a la unidad en la diversidad hace recordar fuertemente el carisma de Chiara Lubich, y su visión de las “relaciones trinitarias” como paradigma según el cual poder caminar… «El Instituto universitario Sophia nació de la inspiración de Chiara cuando advirtió que había llegado el momento de que el carisma, que Dios le había donado, y que había hecho nacer la experiencia tan universal del Movimiento de los Focolares, se convirtiera también en una expresión cultural. Porque siempre se necesitan mediaciones, paradigmas – come dice el Papa Francisco, una revolución cultural-, para saber encauzar la existencia hacia nuevas fronteras. Por eso nació el Instituto Universitario Sophia, que es una criatura joven, pequeña, que conoce todos los límites de quien está iniciando y de las fuerzas humanas, pero que experimenta también la grandeza del Espíritu de Dios, del carisma de la unidad, del ut unum sint que es la clave de nuestro tiempo. Entonces nuestro compromiso consiste en elaborar culturalmente, con profecía, con visión, con realismo, el significado de este paradigma de la unidad en la diversidad en la Política (la política de la fraternidad), en la Economía (la Economía de Comunión), a nivel filosófico (el respeto por la alteridad), en todos los campos. Me parece que esta sintonía tan profunda es lo que nos dice el papa Francisco (la mística del nosotros, una Iglesia en salida), el Patriarca Bartolomé (la unidad en la diversidad) y el carisma de la unidad, que es un don para este tiempo, para caminar juntos. El Espíritu Santo es un artista, disemina hasta el infinito dones de todo tipo pero apunta a un proyecto bien preciso: hoy se trata de sanar estos conflictos, estas fracturas que hay en la humanidad, para hacer germinar lo positivo que hay, y son muchísimas cosas. Por lo tanto debe ser un laboratorio de esperanza». Fuente: Entrevista concedida a varios medios, después de la entrega del doctorado h.c. al Patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I.

Bartolomé I, pasión por la unidad

Bartolomé I, pasión por la unidad

20151027-04«El Patriarca Bartolomé es heredero del gran Patriarca Atenágoras, quien tenía verdaderamente la pasión por la unidad, que en él era casi una visión profética pero que no logró realizar. Esta misma pasión ha sido transmitida al Patriarca Bartolomé quien no deja perder ninguna ocasión para animar la unidad en el seno de las Iglesias ortodoxas, precisamente para poder hablar juntos, con una voz en cierto sentido sinodal y, antes aún lo hace con la Iglesia de Roma por la que siente amor y estima particulares, así como por el Papa Francisco; de muchas maneras subraya cómo está vigente, vivo, el caminar juntos. Me parece que estamos verdaderamente en un momento feliz porque hay un impulso que viene de los jefes de nuestras Iglesias y que no puede dejar de producir frutos. Habrá también resistencias, como ha dicho el Papa Francisco en la conclusión del Sínodo, pero está el Espíritu Santo que ayuda, que ciertamente impulsa hacia la unidad de las Iglesias. Pensamos que es un momento feliz y que este reconocimiento es un paso importante, concreto, en este camino». En su discurso, el Patriarca dijo precisamente qué es la unidad, que es distinta de la unión, que es distinta de la unicidad, y ha subrayado lo que se pide el hombre de hoy: formar una cultura de la unidad en la diversidad, diversidad como riqueza, que es un concepto muy presente en el carisma vivido por Chiara Lubich. ¿Nos podría explicar mejor de qué manera actuarlo 20151027-05«Chiara siempre nos ha recordado que el camino de las iglesias está guiado por el Espíritu Santo, y que por lo tanto, Él seguramente ha hecho madurar en cada iglesia dones que sirven para la unidad de las iglesias y de toda la cristiandad, y que pueden servir si son puestos en común. Estos dones no igualan sino que respetan las diversidades, precisamente porque en esta diversidad se reconoce una gran riqueza que no hace otra cosa que embellecer a la Iglesia, como Jesús la quería. Por lo tanto no es uniformidad, sino unidad en la diversidad. Chiara nos decía que el modelo altísimo es la unidad que une a la Santísima Trinidad, donde el Padre es tal porque no es el Hijo, el Hijo es tal porque no es el Padre pero el amor que está entre el Padre y el Hijo genera al Espíritu Santo que es el tercero en esta dimensión trinitaria, pero también es el primero porque une al Padre y al Hijo. Y esto es posible porque cada una de las tres Personas de la Santísima Trinidad se pierde completamente en la otra. Asimismo, en el camino de las iglesias se requiere precisamente esto, es decir, que cada una sea capaz de perderse completamente en las otras iglesias: lo que significa donar totalmente la propia riqueza y dejarse enriquecer también por las riquezas de las otras. Por lo tanto saber ser amor, para construir esa Iglesia de Cristo en la que cada cristiano, de cualquier comunidad eclesial de pertenencia, se sienta verdaderamente partícipe del cuerpo de Cristo». ¿Del reconocimiento de esta realidad, nacen perspectivas que se puedan abrir camino? «A propósito se hablaba con el Patriarca de una eventual posibilidad de instituir en el Instituto Universitario Sophia una cátedra en la que juntos, es decir de la parte católica y de la parte ortodoxa, se estudien las grandes figuras de Chiara Lubich y del Patriarca Atenágoras, y que se trate de descubrir la contribución de estas figuras que, en el encuentro de sus respectivos carismas, han aportado y pueden aportar en este camino de unidad». (De la Radio Vaticana) http://www.news.va/it/news/papa-dottorato-a-bartolomeo-i-contributo-al-cammin  

Protagonistas en la construcción de un mundo de paz

Sindicalistas unidos por la fraternidad universal

sindacalisti argentini 1En su “carta ética” se definen como quienes están «en las contradicciones y en las dificultades del momento actual haciéndose cargo y compartiendo los sufrimientos del mundo del trabajo… desde la óptica de la fraternidad universal». En esta tensión se pueden identificar los signos de una “nueva escuela de pensamiento” muy necesaria, la cual fue indicada por Pasquale Foresi, cofundador del Movimiento de los Focolares, en el estudio: “Es la vida las que nos hace comprender”, donde afirma: «el trabajo no es sólo un medio para vivir, sino que es algo inherente a nuestro ser personas, y por lo tanto, también un medio para conocer la realidad, para comprender la vida». Un método visto en acción a través del relato de la experiencia de los empleados de la ex CGlobal de Pisa, involucrados en una de las tantas reestructuraciones y traslados de empresas y de la historia del fondo sindical “vínculo de solidaridad” de Pomigliano d’Arco, en Nápoles. El mismo nació gracias a la parroquia San Felice in Pincis, como una forma de ayuda recíproca en una comunidad que corría el riesgo de resquebrajarse ante la desocupación originada por la división internacional del trabajo fomantada por las sociedades multinacionales. El cuadro fue completado con el aporte de Alberto Botto, secretario general del Sindicato Luz y Fuerza de Rosario, en Argentina, quien contó la experiencia de la resistencia de las organizaciones de los trabajadores ante el poder de las dictaduras militares y las recetas liberales de privatizaciones que amenazaban con disolver su país. Dialogo con Maurizio Landini.JPGFrente al paradigma “de una economía que mata”, citando al Papa, precisamente aquéllos que han decidido actuar en el sindicato “por su sed de justicia”, están experimentando, en estos años, la fragilidad y los límites de su organización ante la mercantilización global de la vida. En estos tres días se quiso crear un lugar libre de trincheras, donde cada uno de los presentes pudiera ofrecer las razones profundas de su compromiso. Una reciprocidad que tuvo momentos de diálogo exigente con Mauricio Landini y Marco Bentivogli, secretarios nacionales de los dos sindicatos de metalurgia y mecánica italianos (FiomCgil y Fim Cisl), además de Giorgio Cremaschi del sector crítico y radical. Dialogo con EmmausEn el programa contó con momentos de diálogo con Cecilia Brighi, quien trabaja desde hace varios años representando el sindicalismo en la Organización Internacional del Trabajo y con los docentes Antonio Maria Baggio, Bárbara Sena y Alberto Lo Presti quien presentó la actualidad de un texto fundamental que ha sido reeditado por Cittá Nuova (“Cuestión obrera y cristianismo”, de Von Ketteler). El trabajo del seminario, guiado por Antonella Galluzzi y Stefano Bioni, referentes de “Made in the World”, y acompañado por los responsables del diálogo cultural del Movimiento de los Focolares, Caterina Mulatero y Joao Manuel Motta, contaron con la participación de la presidente del Movimiento, María Voce, quien hizo la siguiente observación: «no es verdad que el trabajo falte. Dios no nos ha dejado sin trabajo, basta con mirar a nuestro alrededor y ver ¡cuánta urgencia y necesidad tiene la comunidad civil! ¿Dónde terminó el trabajo? Con la corrupción y la avidez de ganancia sin límites se ha creado una fractura entre el trabajo y el dinero, y su uso» Por este motivo hay que «asumir entre todos esta llaga de la humanidad», mediante nuestra “competencia” que es «la fraternidad universal, reconciliar al hombre con el hombre». Los participantes regresaron con el fuerte deseo de compartir lo que vivieron para promover espacios de diálogo con los otros sindicatos. «Hemos comprendido que no estamos solos – afirmó uno de los sindicalistas argentinos-, y que es muy importante permanecer unidos para dar alma a la lucha sindical y para llegar a todos».  

Doctorado h. c. a Bartolomé I – directa internet

Será asignado al Patriarca ecuménico de Constantinopla, su Santidad Bartolomé I, pionero del diálogo ecuménico y constructor de paz, el primer doctorado h.c. en la Cultura de la unidad del Instituto Universitario Sophia, el joven centro académico con sede en Loppiano (Florencia), fundado por Chiara Lubich. «Hoy el mundo necesita personas que busquen la unidad de la familia humana – explica el teólogo Piero Coda, decano del Instituto Universitario – «y el Patriarca desenvuelve una acción constante e iluminada al servicio de una cultura que tiene como objetivo poner la fraternidad en el centro de la historia humana». […]. Directa internet  Leer màs :Bartolomé I en Loppiano