Movimiento de los Focolares

Salvar la familia con el amor

«La familia fue construida por Dios y Él la hizo de esta manera: hizo que entre la esposa y el esposo existiera el amor, si no hay amor, no hay desposorio, no existe matrimonio. Desgraciadamente, con la entrada del pecado, este amor se ha resquebrajado, se ha cubierto de sombras, a causa del pecado que entró en la humanidad. Entonces Jesús vino y sanó un poco la situación trayendo un amor más fuerte, un amor más grande, el mismo amor que viene de Dios, ese amor que es Dios mismo. Entonces, para mantener el amor natural también, debemos aprovechar el amor que Jesús nos trajo. Si, por ejemplo, tú ya no amases a tu marido, debes amarlo porque él es otro Jesús, porque debes ser la primera en amar, porque debes amar a todos, porque debes hacerte uno, porque debes amarlo como a ti misma. Es decir, hacer entrar el amor sobrenatural con todas sus exigencias para salvar también el amor humano. Éste es el sistema. Sobre este sistema se basa nuestro Movimiento Familias Nuevas». Fuente: Centro Chiara Lubich Vídeo en italiano: https://vimeo.com/142517715

Familia: relaciones a imagen de la Trinidad

Familia: relaciones a imagen de la Trinidad

20151025-a«Ha sido el Hijo de Dios, Jesucristo, quien nos ha hecho conocer el verdadero rostro del hombre y de la mujer. Dios es Padre, es Hijo, es Espíritu Santo. Pero no se trata de tres dioses, sino de un Dios en tres Personas, en la expresión ampliamente elaborada de la doctrina trinitaria. La Iglesia ha profundizado y conservado íntegra esta doctrina a lo largo de los siglos. Además de encontrar un lenguaje correcto en su profesión de fe, la Iglesia siempre ha adorado a las Tres divinas Personas. La teología espiritual trinitaria ha ofrecido a los discípulos de Jesús una relación profunda de con cada una de las Tres divinas Personas. La Palabra de Dios no se presenta solamente como Espíritu perfecto, creador del cielo y de la tierra, (como se dice en el Segundo Catecismo de la Doctrina Cristiana), sino que afirma que “Dios es amor” (1Jn. 4, 8-16). San Agustín tratando de profundizar el camino del amor en Dios llegó a afirmar que Dios es el Amante, el Amado y el Amor. Pero él se sintió incapaz de proseguir este camino y nos dejó la tarea de profundizar este misterio en el hombre y la mujer mediante tres cualidades: la inteligencia, la memoria y la voluntad. No se desarrolló suficientemente un estudio sobre la realidad que rodea el misterio de Dios Amor En el momento actual, en el que la cultura da un valor excesivo al individuo al punto tal de caer en un individualismo exasperado, en donde existen dificultades para realizar una síntesis entre la unidad y la diversidad en las relaciones humanas en este mundo globalizado, en donde además las relaciones humanas se han sobrevalorado en todas las direcciones, nos parece oportuno buscar en la Santísima Trinidad, que es el fundamento esencial del cristiano, el camino para la realización del amor como identidad humana. ¿Qué es el amor? ¿Cómo entender y experimentar el amor? Tenemos que encontrar nuestro camino en Aquél que vino a nosotros del seno del Padre, es decir, el Hijo. Dios, que es amor, para encontrar al hombre se hizo pequeño (Nazaret, María, José, Belén, Fuga a Egipto, Cruz) (cfr texto de Pablo a los Filipenses 2,5-11). El amor pasa a través de la encarnación y el misterio pascual. El amor se hace pequeño para poder entrar en el otro. Ésta es la dimensión kenotica del amor. Sin este camino es difícil para el hombre y la mujer encontrar la vía de la relación con Dios, pero también de la relación con el otro, sea hombre o mujer. En este sentido me parece que podemos encontrar el camino trinitario de la antropología, no sólo pensada, sino experimentada».   Fuente: Cittá Nuova on line  

Ortodoxa, de tradición y en la vida

Ortodoxa, de tradición y en la vida

Nicosia_Cyprus«Vivo en Nicosia (Chipre). Nací y crecí en una familia que era ortodoxa más bien de nombre… No había profundidad, ni una relación con Jesús. Al contrario. Dios era el aliado y el monopolio de nuestros padres en los casos en que nosotros debíamos obedecer a sus órdenes. Cuando terminé el colegio, gané una beca para estudiar Odontología en Budapest, Hungría. Fue difícil adaptarme a esta nueva realidad: por primera vez estaba sola, lejos de mi familia, tenía que acostumbrarme a vivir con personas desconocidas. En aquélla época no existía el espíritu multicultural que existe ahora. Estaba llena de prejuicios y en una actitud de rechazo. Ese año experimenté grandes desilusiones, también en relación con mis amigos. Mientras tanto dentro mío comenzó una búsqueda profunda de una vida más auténtica. En la nueva universidad conocí a una chica húngara. Me impresionaba su alegría y también su forma de acoger a todos. Se había incluso ofrecido a ayudarme con el idioma húngaro. Desilusionada de las amistades anteriores, su modo de actuar me produjo curiosidad. Me preguntaba: ¿será sincera o estará fingiendo? Pero… comencé a confiar en ella. Compartíamos todo: alegrías, dolores, fracasos. También los bienes materiales. Cuando ella viajaba a ver a su familia, a un pueblito que quedaba a 50 km de Budapest, me invitaba a ir con ella, para que yo no sintiera la ausencia de mi familia. Ellos eran campesinos, existía un gran amor entre ellos y una cálida hospitalidad. Pero me hacía una pregunta: cada día a una hora determinada y una tarde por semana, ella desaparecía sin dar explicaciones. ¿Dónde iba? Yo sólo sabía que ella se reunía con otras amigas. Se trataba –después lo descubrí- de otras chicas que formaban parte del grupo de las jóvenes de la comunidad de los Focolares que estaba naciendo en Hungría. En aquella época – se vivía bajo el régimen socialista-, cualquier persona que descubrieran que estaba involucrada en un movimiento religioso era perseguida con graves consecuencias, como por ejemplo la pérdida del trabajo o del cupo en la Universidad. Un día, sin embargo, ella sintió que podía confiar en mí. Me contó cómo había conocido el Movimiento de los Focolares. Un sacerdote de su pueblito le había contado la historia de Chiara Lubich, una joven como nosotros, de nuestra edad, y cuánto la había impresionado el hecho de que ella, durante la Segunda Guerra Mundial, viendo que en la vida todo se destruía bajo las bombas y no dejaba en pie ningún ideal, quiso que Dios fuera el ideal de su vida y vivir según Su voluntad. Y me explicó que se encontraba con estas amigas, y que juntas trataban de poner a Dios en el primer lugar de su vida, viviendo cada día la palabra de Vida, una frase del Evangelio con una explicación de Chiara; después se intercambiaban las experiencias de la vida cotidiana para ser ¡¡un don una para la otra!! Todo esto me impresionó profundamente. Comencé a leer el Nuevo Testamento que nunca había abierto antes de ese momento, y esto fue decisivo para mi futuro. La vida comenzó a cambiar. A cada persona que encontraba durante el día no podía ignorarla ni juzgarla, ni mucho menos menospreciarla porque en mí había entrado otra mentalidad: todos somos hijos de un Único Padre y por lo tanto hermanos entre nosotros. Cada persona era candidata a la unidad (pedida por Jesús: Padre, que todos sean uno): ya fuera buena, mala, fea, antipática, grande o pequeña. Dentro de mí se despertó la teología patrística vivida, y en especial aquél: “Veo a mi hermano, veo a mi Dios” de San Juan Crisóstomo. Comenzaron a derribarse los muros de los prejuicios que tenía dentro. Comprendí que el Evangelio no era algo que sólo se lee en la iglesia y nada más, sino que podía ocasionar una revolución, si lo tomábamos en serio y lo transformábamos en vida en todos lados: ¡en la universidad, en la fábrica, en el hospital, en la familia! Dentro de todo este entusiasmo y alegría que ya inundaba mi vida, existía un gran dolor: las otras chicas eran todas católicas y yo era la única ortodoxa. Ellas asistían cada día a la Santa Misa. Tenía el gran deseo de estar con ellas en ese momento pero me sugirieron que buscara mi iglesia ortodoxa allí en Budapest, para poder ir a la Liturgia y recibir la Eucaristía. Esta separación era dolorosa, pero Chiara invitaba a los miembros del Movimiento que pertenecían a otras Iglesias cristianas a amar su propia iglesia, así como ella había hecho con la suya. Esta explicación me dio una gran paz y una vez más confirmé en mí que la sabiduría, el amor y la discreción que Chiara tenía hacia los creyentes de otras Iglesias no podía ser otra cosa que un fruto de una intervención de Dios en nuestra época. Encontré la Iglesia Ortodoxa, y la empecé a conocer. Iba todos los domingos y con la bendición del sacerdote podía tomar la comunión cada vez que había liturgia. En este nuevo comienzo no me dejaron nunca sola. Muchas veces las otras chicas católicas venían conmigo. La vida litúrgica y sacramental ya no era algo formal, sino la forma de cultivar mi relación de amor con Jesús, la activación de la gracia de Dios en mi corazón y esto me ayudó en la lucha cotidiana y multiplicó los frutos del amor, de la alegría y de la paz dentro de mí». Experiencia contada en Estambul, el 14 de marzo de 2015, en ocasión de la presentación de los primeros libros de Chiara Lubich traducidos al griego.  

Juntos por México: esperanza y compromiso

Juntos por México: esperanza y compromiso

Mexico-aPalabras como “Evento Histórico”, “ahora se ha sembrado una semilla que fructificará”, “hemos hecho una experiencia de comunión”, “ya no hay vuelta atrás”, “solo en comunión podremos resolver los problemas de México”, se escuchan en los pasillos y son una expresión de lo vivido. Con el lema “Juventud, familia y vida, unidos en la alegría de la nueva evangelización”, el Primer Encuentro de Juntos por México quiso acompañar a cada uno de los presentes a realizar un camino desde el análisis y descubrimiento de la realidad de la familia y de la situación en general del país norteamericano, hasta la autoconciencia de la necesidad e importancia del papel que cada uno tiene como persona pero también por el don de pertenecer a un movimiento dentro de la Iglesia. 20151023-02Durante los trabajos del encuentro se contó con la participación de Anna y Alberto Friso, miembros del Pontificio Consejo para las Familias quienes dijeron sentirse felices por el “calor de la fraternidad y de la comunión de los carismas que juntos se vuelven una gran riqueza para toda la Iglesia”. Al hablar sobre los actuales ataques a la familia, afirmaron no tratarse de un fenómeno nuevo sino que ha estado presente a lo largo de la historia. Por ello exhortaron a ver con confianza a la familia, porque ella es “una pequeña iglesia”. A la mañana del sábado el programa ha iniciado con un interesante panel que ha contado con la participación de personalidades de la vida académica y la sociedad civil, miembros de las mas prestigiosas instituciones del País como el IMDOSOC, Mexicanos Primeros, A favor de lo mejor, México Evalúa, que a través de su trabajo y experiencia han ofrecido puntos para analizar la realidad de México y el mundo en el contexto de la educación, la acción social y la comunicación. En un siguiente espacio, los miles de asistentes han podido sumarse a una veintena de conferencias simultáneas en las que especialistas han abordado diversos temas; como el compromiso de los jóvenes en la política, la familia, la sociedad, los medios de comunicación, para empezar a trazar líneas de acción y respuestas concretas. Momento cúlmen del encuentro, se alcanzó la plena identificación con cada uno de los presentes, fue el panel sobre los laicos en el mundo en el que ha participado, junto con Giovanni Impagliazzo (comunidad de San Egidio), Ricardo y Lucy Araujo (Movimiento Familiar Cristiano), Javier Albarrán (Instituto de formación para los laicos), Consuelo Queremel (Orden Franciscano Seglar) el P. Ricardo Sada (Regnum Christi) , Jesús Morán, co-presidente del Movimiento de los Focolares, como dirigentes de movimientos laicales en México y el mundo. Durante su intervención, Morán Cepedano ha hecho énfasis en retomar el mensaje mariano de Guadalupe y ha exhortado a los laicos mexicanos a pasar de la devoción a María –algo sin duda al corazón de la religiosidad– al “ser María”; Al concluir, ha invitado también, a vivir relaciones trinitarias entre las personas como entre los movimientos eclesiales, en las que unas y otras vivan por los dolores y las alegrías de las demás. Los testimonios de Liana Rebolledo, Eduardo Verástegui y Emanuel, conocidos artistas mexicanos, permitieron ver a los presentes que en cualquier situación se puede dar testimonio veraz de la fe. El Encuentro Juntos por México ha sido definido como un espacio histórico en el momento que lanzó oficialmente la plataforma del Voluntariado Nacional Católico que busca articular, involucrar y crear sinergias entre las miles de iniciativas sociales, educativas, de salud y asistenciales que católicos en todo México ya llevan adelante. Además de un manifiesto donde se expresa claramente el sentir de los católicos mexicanos y su compromiso en renovar, en unidad, cada ambiente. El Primer Encuentro Nacional ha sido posible gracias a Juntos por México, Unión Nacional de Movimientos Católicos, A.C, una iniciativa emergida hace 7 años con el fin de articular el trabajo del laicado mexicano, de procurar la unidad y compartir la rica experiencia y los carismas que cada movimiento, organización y asociación atesoran. Desde sus primeros pasos Juntos por México ha sido acompañado y bendecido por la conferencia del Episcopado Mexicano, especialmente por los Obispos responsables de la Dimensión Episcopal de los Laicos, ahora presidida por Mons. Faustino Armendariz que ha dado un empuje generoso y gran reconocimiento. El encuentro, más que una reunión de personas, podemos decir que fue una experiencia de unidad en la diversidad y pudo dar un paso importante para hacer de la Iglesia, en México, la Iglesia y la casa de la comunión.

La diversidad entre las Iglesias: un desafío y una inmensa riqueza

La diversidad entre las Iglesias: un desafío y una inmensa riqueza

20151022-01«Desde pequeña, el lugar de mis sueños era Canadá. Claro que nunca hubiera pensado ir y menos a una pequeña ciudad de nombre Saskatoon, en las praderas del Saskatchewan. Y es todavía más hermosa la ocasión que me llevó a ese lugar: fui para asistir a la última sesión de la Consulta entre la “Alianza Evangélica Mundial” (World Evangelical Aliance-WEA) y el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, que integro desde el 2009. Recuerdo, que, segura de la experiencia emprendida con los luteranos del Sur de Brasil, pensaba que iba a recorrer un camino seguro. Pero, desde el primer contacto, me di enseguida cuenta de que se trataba de otra realidad. Encontraba un grupo de Evangelicals – en algunos países son llamados ‘Evangélicos’, en otros países ‘Evangelicales’- con ellos participan grupos de cristianos de distintas confesiones: luteranos, reformados, bautistas, pentecostales, menonitas y anglicanos. Entre ellos se identifican con un proyecto misionero común aunque son Iglesia de forma muy distinta cada grupo. Los participantes eran trece -cinco católicos y ocho evangélicos-. Yo era la única mujer y la única laica. Los países de procedencia expresan la riqueza del grupo: Brasil, Canadá, Colombia, Filipinas, Alemania, Guatemala, Italia, Kenia, España y los Estados Unidos. Viví una semana inolvidable intercalada con oración, estudio, reflexión y discusiones, a veces fuertes. ¿Qué tenemos en común? ¿Qué nos separa? Son preguntas que nos permitieron conocernos mejor sobre todo a nivel confesional y misionero. La diversidad que encontré fue una inmensa riqueza y un serio desafío. En primer lugar, tratamos de aclarar nuestras posiciones para tratar de superar los conflictos a través de un diálogo vivido en la verdad y en la caridad. No fue fácil y las dificultades no faltaron. Sentíamos el dolor de la división. Nos dimos cuenta de que existe un largo camino por recorrer. ¿Qué hacer? ¿Dejar las cosas así como están o avanzar? Personalmente, descubrí que cada obstáculo puede convertirse en una ocasión de diálogo y una invitación a tener una medida de amor todavía mayor. Se trata de enfrentar las dificultades a la luz del Evangelio: trabajar como auténticos discípulos de Cristo. Entre los católicos había obispos, sacerdotes y laicos. Inclusive nosotros, procediendo de países y realidades diferentes, teníamos puntos de vista distintos, pero, juntos, hicimos una experiencia vital de plena comunión, que nos llenó de alegría. Una comunión real y fraterna, que se fue construyendo en el correr de los años, junto con la esperanza de que cada uno de nosotros puede contribuir a la reconciliación entre católicos y evangelicals en su propia tierra. Ahora estamos esperando la publicación de la síntesis final de esta Consulta. El papa Francisco, como fruto de una experiencia personal, de amistad consolidada con ellos, ha comenzado una nueva “marcha” hacia este diálogo. Y, alentados por él, quisiéramos promover por doquier esta experiencia, porque es en la comunidad local donde se puede vivir juntos; es allí que nos perdonamos recíprocamente; es allí que podemos dar el testimonio que nos pidió Jesús: “Por esto todos reconocerán que son mis discípulos, por el amor de unos hacia otros” (Jn, 13, 35)».

Gen Rosso gira en Brasil

Gen Rosso gira en Brasil

GenRosso_Brazil_2Estas son las cifras del Gen Rosso: el grupo musical que tiene su sede en Loppiano. El conjunto ha emprendido siete proyectos –uno por ciudad- en colaboración con la Fazenda da Esperança – comunidad fundada en 1983 por Fray Hans, Nelson, Lucy y Iraçi, conocida como la Familia da Esperança – y con la prefectura de Guarapuava. La primera ciudad a la que llegaron fue Palmas, en el Estado de Tocantins: allí la Fazenda da Esperança acoge a 25 personas que se están recuperando de las drogas, el alcohol y la violencia. El Gen Rosso las involucró –junto a jóvenes de otras 4 Fazendas de Estados limítrofes- en un intenso taller que, además de llevar al escenario el musical Streetlight, pretendía hacer un camino espiritual de comunión. A los nueve talleres artísticos se sumaron también los jóvenes del Movimiento de los Focolares de varias parroquias y movimientos diocesanos, eran un total de 170 jóvenes. Las dos veladas del espectáculo atrajeron a 2300 personas, además del canal nacional TV Globo, otras emisoras y a las autoridades locales civiles y religiosas. También en la segunda y tercera etapa de Caxias y Manaus, en los Estados de Maranhão y de Amazonia, se siguió el mismo esquema: el objetivo era involucrar a los jóvenes, especialmente a aquellos que han tenido una vida difícil, en un proceso de educación a la paz y de descubrimiento de una vida distinta, a través de la música, la danza y el intercambio. Fueron numerosos los testimonios fuertes en este sentido: «Durante dos años viví en la plaza del teatro, dormía en la banca del frente, vivía de la basura que encontraba… nunca me imaginé que un día no sólo iba a ver lo que estaba detrás de las puertas, sino que subiría al escenario a compartir con todos mi deseo de recomenzar y de tener una vida nueva», afirmó un joven de Manaus. «Lo que conocía del teatro era la puerta de atrás del escenario. Entraba para robar, y cuando estaba cerrada, era el rincón donde me drogaba. Ahora estoy aquí para dar a todos lo mejor de mí: ¡decir que la vida es maravillosa!, contó otro. Fueron significativas también las impresiones del numeroso público –la fiesta de conclusión en Manaus involucró a 6000 personas- : entre la cuales el obispo de Caxias, quien subrayó que «ésta es una forma de evangelizar que llega directamente al corazón de los jóvenes en forma inequívoca y fascinante», varios periodistas le dieron amplio espacio a la iniciativa en sus columnas. Ahora la gira proseguirá hacia Garanhuns (Pernambuco), Casca (Rio Grande do Sul), Guaratinguetá (San Paolo).