8 Oct 2015 | Sin categorizar
JUNTOS POR MEXICO es un espacio de conocimiento y estima recíproca para favorecer acciones en conjunto por el bien espiritual y social del país. Será un evento de carácter festivo, pero también de reflexión y formación dedicado a toda la familia. Se esperan más de 10.000 personas para reflexionar sobre el tema de la familia y sobre el rol del laico en la sociedad según distintos puntos de vista: antropológico, espiritual, social y político. Es muy significativa y muy esperada la opinión de los jóvenes sobre el tema. Entre los relatores que proceden de distintos países, citamos al Dr. Marco Impagliazzo (Italia), presidente de la Comunidad de San Egidio, el Sr. Ricardo Sada L.C. responsable territorial de Regum Christi y la Dra. María Consuelo Queremel vice-ministro mundial del Orden secular Franciscano. Por parte de los Focolares intervendrán el Copresidente, Dr. Jesús Morán (España), los esposos Anna y Alberto Friso (Italia) miembros del Consejo Pontificio para la Familia, y también Margaret Karram (Israel) y Marc St-Hilaire (Canadá) quienes son los responsables a nivel mundial de la relación con los otros Movimientos Eclesiales. El evento será transmitido en streaming por www.juntospormexico.org.mx
8 Oct 2015 | Sin categorizar
Alemania se ha ganado varias veces los titulares de los periódicos por sus controvertidas políticas sobre los refugiados, asumidas a pesar de que la reacción del pueblo alemán ha sido la de acoger a los muchos emigrantes que están llegando. También el Movimiento de los Focolares en Alemania, que desde hace años trabaja por la integración de los emigrantes en el contexto social, ha intensificado las iniciativas de acogida. Se va desde la ayuda más concreta –como la recolección de comida, ropa, muebles e insumos de primera necesidad, enseñanza del alemán, y la búsqueda de asistencia médica o legal –a lo que un hombre de Aschaffenburg define como “una contraofensiva”, creando una “red de oración para contrarrestar la discordia y el miedo”. De hecho, en algunas ciudades se verificaron también actos de violencia contra los refugiados y contra quien les ofrecía ayuda, y de ahí surgió con fuerza el deseo de responder ofreciendo un testimonio en sentido opuesto. El Focolar de Dresda organizó, siempre en esta línea, una velada sobre el tema “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. “Vemos que muchas personas aquí viven con una gran preocupación, o incluso temor –dijo una de las organizadoras-. La velada fue muy útil, animó a muchas personas a emprender iniciativas comunes”. A esto se sumó la campaña en las redes sociales #openyourborders y #signupforpeace lanzada a nivel internacional por los Jóvenes por un mundo unido, con el fin de dar un impulso ulterior a las iniciativas insertadas en el United World Project. No faltan los testimonios concretos de la vida cotidiana, como el de una pareja de Múnich de Baviera. La noche antes de salir para un fin de semana de descanso programado desde hacía tiempo, entró una llamada telefónica por la cual les pedían si estaban disponibles para hospedar por el fin de semana a una joven madre siria con tres niños pequeños, en camino hacia Karlsruhe. Aun con la esperanza de que “quizás los cuatro se irían pronto, de modo que todavía pudiéramos pasar una parte del fin de semana en la montaña”, los dos –si bien no muy convencidos- aceptaron; pero “en cuanto tomamos la mano de nuestra princesita, la niña de cinco años, el hielo se rompió enseguida”, escriben. El fin de semana con los huéspedes inesperados lo pasamos entre juegos con los niños, un desayuno compartido en el que “renunciamos a nuestras salchichas por respeto a nuestros huéspedes musulmanes, que apreciaron mucho el yogurt y el pan que les ofrecimos”, y una cena siria preparada entre todos; cuando el domingo a la mañana llegó la hora de despedirnos, “todos teníamos los ojos llenos de lágrimas, y estábamos felices y agradecidos recíprocamente –escribió la pareja-. ¡Qué riqueza nos procuró el Director de este inesperado cambio de programa!”. Lee también en: www.fokolar-bewegung.de Herberge gefunden! Flüchtlinge: Stärkeres Engagement gefragt
7 Oct 2015 | Sin categorizar
6 Oct 2015 | Sin categorizar
Nancy O’Donnell ha trabajado como psicoterapeuta con drogadictos y fue responsable de un centro médico para ayudar a mujeres alcohólicas y a sus hijos. La pregunta sobre el significado del dolor es central en la vida de las personas y en especial en la enfermedad. A ella le preguntamos: ¿es posible afrontar el problema del sufrimiento y encontrar la esperanza? «El dolor forma parte de toda vida humana y difícilmente somos capaces de ayudar a otros que sufren si no hemos encontrado un significado a nuestros sufrimientos. Está en esta búsqueda el camino de la esperanza. La ciencia ofrece nuevos tratamientos, nuevas terapias para mejorar la vida de muchos. El peligro radica en que nos dejemos engañar creyendo que encontraremos la forma para no envejecer, para no enfermarnos, para no sufrir. Si se busca sólo la esperanza de sanar, corremos el riesgo de engañarnos a nosotros mismos, y es un engaño que nos puede llevar a la desesperación, que es lo opuesto de la esperanza. De esto hablamos recientemente en un congreso realizado el pasado 27 de septiembre en el Polo Lionello Bonfanti, cerca de Florencia. Es tema estuvo centrado en el sufrimiento humano, la esperanza de curación y la búsqueda de sentido». ¿Cuál es el papel de la Psicología en la experiencia de un enfermo, para ayudarlo a encontrar la esperanza? «Podríamos sintetizarlo en cuatro puntos: el papel de la personalidad y la posibilidad de modificarla, la importancia de relaciones sanas al afrontar la enfermedad, la necesidad de conocer y aceptar los propios límites, la capacidad humana de donarse» Sobre la personalidad: ser optimista o positivo puede disminuir el riesgo de enfermedades y de síntomas crónicos. En la Universidad de Davis en California, descubrieron que escribir las cosas por las cuales estamos agradecidos todos los días conlleva a un aumento de la felicidad. Los resultados fueron más significativos aun al compararlos con un grupo al cual se le pidió, en cambio, que anotaran las cosas que les habían aumentado el estrés.
El segundo punto: las relaciones. Tenemos la capacidad de establecer relaciones desde el nacimiento. La salud mental de cada persona depende de su capacidad de “coordinarse” y “conectarse” con los demás. La mente humana es sana cuando posee algunas competencias relacionales estratégicas, que le permiten “abrirse” a una realidad social múltiple, es decir, cuando tiene la capacidad de “percibir” en forma adecuada a los demás y a su diversidad. Si nuestra identidad es relacional, es lógico que, cuando las circunstancias hacen que mantenernos en la esperanza sea un desafío, tener cerca a personas con las se han construido relaciones profundas es importante pues el apoyo de estas relaciones refuerza la energía positiva necesaria para permanecer en la esperanza. La no aceptación de los propios límites es una de las dificultades más típicas de la persona de hoy. El límite de la persona se manifiesta a través de su condición y de su historia, a través de experiencias que conllevan el riesgo de la frustración. En un mundo que nos ofrece una vida “sin límites”, hace que no estemos preparados para afrontar la llegada de una enfermedad inesperada. En cambio, la capacidad de asumir las múltiples expresiones del límite es un paso determinante para alcanzar la propia realización Finalmente, ser un don para los demás, también cuando faltan las fuerzas físicas, hace que la persona sea siempre protagonista. Es allí que se encuentra una dignidad que nace de un punto al fondo de nuestro ser».

Dra. Nancy O’Donnell
Dra. O’Donnell, ¿se puede entrever un vínculo entre la psicología y la espiritualidad? «Sí, pero es una relación ambivalente. La reconciliación entre estas dos dimensiones humanas a mí me la facilitó una maestra de espiritualidad y humanidad: Chiara Lubich. Creo que todos tratan de encontrar una unidad interior, donde la identidad propia sea una cosa segura en medio de los distintos conflictos que hay a nuestro alrededor y dentro de nosotros. Para mí, esta unidad proviene de la vida vivida según esta espiritualidad. He trabajado por muchos años con drogadictos, con mujeres alcohólicas y después con personas de la calle que lo habían perdido todo debido a las drogas. Se sentían aplastados por la desesperación y era difícil para ellos encontrar un por qué vivir. A ellos trataba de comunicarles mi certeza, de la dignidad intrínseca de cada uno y del valor del sufrimiento. Utilizaba una imagen que me resultaba útil. Durante el proceso de rehabilitación tenían momentos libres donde algunos se entretenían haciendo rompecabezas. Entonces les preguntaba si no les había sucedido alguna vez que al terminar un rompecabezas se daban cuenta de que les faltaba una pieza. Veía la vida de cada uno más o menos así: cada uno como una pieza única y la belleza final se podía apreciar sólo si cada uno estaba en su lugar. Por lo tanto cada persona descubre su propia belleza y toma conciencia de ser insustituible y digna de amor en la relación con los demás. Al creer que ha sido creada como un don para el otro así como el otro es un don para ella».
5 Oct 2015 | Sin categorizar
Maria Voce participó ofreciendo una intervención en la vigilia de oración que se realizó en la Plaza San Pedro el sábado 3 de octubre. La periodista entonces empieza preguntándole: ¿Por qué es tan importante el momento de oración? «Porque, como cristianos, pensamos que, sobre todo, tiene que trabajar el Espíritu Santo; que es un momento delicado, en el cual hay muchas voces que giran en los medios de comunicación. Pero las grandes expectativas puede saciarlas solamente el Espíritu Santo, como Él quiere, no como piensan los hombres. Por eso, lo más importante es justamente pedir con la oración que Él asista especialmente, antes que nada al Papa y también a todos los Padres sinodales». Nos ayuda a ampliar un poco la mirada… «La familia es la componente de la humanidad que más sufre en este momento. En un cierto sentido es como una hija enferma, a la cual la Iglesia está mirando con el amor de una madre que quiere curarla. La Iglesia está haciendo este acto de conversión pastoral hacia un miembro suyo que sufre. Y pienso que todos nosotros debemos ponernos en esta disposición. Me parece que esas expectativas que pretenden obtener quién sabe qué grandes cambios, desde el punto de vista doctrinal o de las leyes que regulan la institución matrimonial, serán desatendidas. Pienso que la expectativa más grande sea la de preguntarnos a nosotros mismos, como Iglesia, qué conversión debemos hacer nosotros hacia estos hermanos que sufren, hoy de un modo particular porque están acosados por todas partes: de la política a las presiones económicas y por cuantos tratan de sacar del malestar de la familia nuevas oportunidades para sus propios intereses. El Movimiento de los Focolares siempre ha dado atención a la familia – tiene una de sus ramas dedicada particularmente a ella – y desde siempre ha tratado de mirar a todas las familias del mundo. Se dedica a la preparación al matrimonio, para que los jóvenes puedan afrontarlo con conciencia, también ayudándoles, en la medida de lo posible, a encontrar esos medios (trabajo, casa u otras cosas) que permiten formar una familia. Y una vez que se casan, acompañando a las parejas jóvenes en su nuevo camino, de modo que en las primeras disputas por posibles crisis, que son absolutamente naturales, encuentren una comunidad dispuesta a acogerles, a hacerles sentir que no están abandonadas a sí mismas, que el amor de la comunidad está siempre vigilante y atento. Hasta hacer cursos específicos para la crisis, con expertos adecuadamente formados. Se ocupa de los separados y también de los divorciados con nuevas uniones, haciéndoles sentir que, aun estando en estas situaciones, son miembros de la comunidad y como tales son amados y respetados en su dignidad de hijos de Dios. Y se les ayuda a descubrir que la pertenencia a la comunidad no es solamente la participación en la Eucaristía sino que se sustancia de momentos de caridad vividos juntos, de compartir los sufrimientos y de las alegrías, haciéndoles experimentar la cercanía de Dios y de la Iglesia. El Sínodo nos pide que hagamos esta conversión todos juntos, y me parece que esto es algo muy importante. Por otra parte, no pienso que debamos limitar la mirada a las familias de los vueltos a casar. El Sínodo se ocupa de la familia en todo su arco vital: la viudez, padres y jóvenes que no logran encontrar trabajo, los refugiados, los niños, etc. Es necesario mirar a la familia como una imagen de la sociedad de hoy: es la humanidad de hoy la que sufre en la familia. Y la humanidad de hoy debe asumir a esta familia que sufre y sentir en su carne el peso de ella». ¿Por tanto un terreno de encuentro de la Iglesia en salida que el Papa Francisco pide continuamente? «¡Absolutamente! Más aún, pienso que es precisamente en ese terreno donde se puede testimoniar la posibilidad de relaciones personales profundas, no solamente las que se tienen a través del celular o las de las redes, sino de prójimo a prójimo: con los amigos de los hijos y su padres, por ejemplo. La función de nosotros los laicos es la de estar al lado de todos, salir del propio recinto seguro para caminar con ellos día a día en las escuelas, en el trabajo, en las dificultades cotidianas. Por esto en el Sínodo están presentes también los laicos, y también nosotros tenemos la alegría de contar con una pareja del Movimiento que viene de Colombia, invitados como auditores: Maria Angélica y José Luis de Colombia». El año pasado había en cambio una pareja de Ruanda ¿es así? «Sí. Pienso que estos laicos casados presentes en el Sínodo traen todos los desafíos que juntamente con los demás recogen y viven. Naturalmente también los Padres sinodales llegan ricos de experiencias, de voces, de sufrimientos que han recogido en el mundo. Pero es bonito también este confrontarse entre la Iglesia ministerial y el laicado. Una Iglesia que es una realidad unitaria con los laicos y los sacerdotes juntos. El Pueblo de Dios en camino que cuida a todos sus hijos». Escucha la entrevista integral de Radio Inblu a Maria Voce, 3 de octubre de 2015 (en italiano desde el minuto 11’ 15’’)
4 Oct 2015 | Sin categorizar
El 4 de octubre inicia en tan esperado Sínodo sobre la familia, que tendrá lugar después de aquél extraordinario del año pasado, donde se prepararon las bases. También esta vez el Papa quiso hacer preceder al Sínodo una vigilia de oración “para que el Espíritu Santo ilumine a los Padres Sinodales y los guíe en su comprometedora tarea”. Por eso, la noche del 3 de octubre, en la Plaza San Pedro, estaban realmente todos: parejas de esposos, niños, novios, abuelos, tíos, primos, religiosos, otras personas… todos vinieron para unirse en oración al Papa Francisco. Muchos venían de lejos, pero todos eran protagonistas, precisamente porque cada uno, desde el inicio, se ha sentido involucrado en la reflexión que ha preparado estas dos cumbres sinodales. De hecho hasta ahora no había sucedido que al convocar al Sínodo un Papa quisiera hacer una doble consulta popular, como queriendo decir que las paredes del aula sinodal tienen que ensancharse para escuchar a quien vive en primera persona la experiencia familiar o de cuantos, incluso en el anonimato, se hacen cargo de que la familia tenga todo el apoyo que necesita en cuanto es un bien de la creación.
Cada uno de los participantes tenía una lámpara encendida: eran muchas pequeñas luces que juntas iluminaban simbólicamente el horizonte de todas las familias. De esas que con renovado vigor caminan todos los días siguiendo la estela de su designio originario, y de aquellas que se encuentran sumergidas en la oscuridad porque ya no creen más en el amor. Eran muchas luces para decir a todos que el ‘por siempre’ en Cristo es posible. Que la gracia del sacramento del matrimonio cura toda incapacidad de amar y dona a los cónyuges un espléndido tesoro: la presencia de Jesús en su casa. La oración se alternó con cantos – ofrecidos por varios conjuntos, entre los cuales el de los Focolares- y testimonios de familias: una forma diferente de rezar, pero igualmente significativa y sagrada. Poniendo también así en evidencia la belleza de la familia, la que a menudo surge de una fatigosa cotidianidad caracterizada por la gratuidad, la ternura, el perdón, la única que puede dar la verdadera alegría. Al compartir estos testimonios de vida se hacía evidente el don que la familia representa para el mundo siendo una vía privilegiada para ofrecer un nuevo anuncio del Evangelio.
“Oremos, pues, –invocó el Santo Padre– para que el Sínodo sepa valorizar y proponer todo lo bello, bueno y santo que hay en ella; abrazar las situaciones de vulnerabilidad que la ponen a prueba: la pobreza, la guerra, la enfermedad, el luto, las relaciones laceradas y deshilachadas de las que brotan dificultades, resentimientos y rupturas”. Recemos, prosiguió el Papa, “para que sea un Sínodo que, más que hablar sobre la familia, sepa aprender de ella, en la disponibilidad a reconocer siempre su dignidad, su consistencia y su valor, no obstante las muchas penalidades y contradicciones que la puedan caracterizar”. Francisco también auguraba que se pueda ofrecer la consistencia de “una Iglesia que es madre, capaz de engendrar la vida y atenta a comunicar continuamente la vida, a acompañar con dedicación, ternura y fuerza moral. Porque si no somos capaces de unir la compasión a la justicia, terminamos siendo seres inútilmente severos y profundamente injustos”. Algunos fundadores y presidente se Movimientos ofrecieron una panorámica iluminada de la familia según el propio carisma: Kiko Argüello del Camino Neocatecumenal, Salvatore Martínez de la Renovación Carismática, María Voce de los Focolares, Julián Carrón de Comunión y Liberación, Matteo Truffelli de la Acción Católica Italiana. María Voce, trazando
el perfil de familias que deciden caminar con el Resucitado, afirmó que también ellas, como los discípulos de Emaús, «sienten que es su corazón se enciende la alegría típica de la presencia de Jesús, experimentando sus dones: la unión con Dios y entre ellos, laluz, el valor, el impulso misionero». «Es más – siguió diciendo la presidente de los Focolares – será Jesús presente en medio de ellos quien hablará al corazón de cuantos encontrarán, reencendiendo en ellos la esperanza». «El Papa – prosiguió María Voce – anima a las familias a tomar la iniciativa y llevar el don que son a la comunidad. También nosotros queremos acoger este desafío y hacerlo en colaboración con las parroquias y los otros Movimientos y asociaciones, sobre todo acogiendo a los refugiados que tocan a las puertas de nuestro corazón. Las familias cristianas tienen confiado el mandato de la convivencia humana regenerada por la misericordia. Ellas pueden mostrar a la humanidad la ternura y la fuerza del amor de Dios y así, como dice el Papa, escribir cada día una página de historia sagrada, no sólo de esas escritas en los libros, sino de esas que permanecen eternamente en el corazón del Padre».