6 Sep 2015 | Sin categorizar
El pasado mes de abril se descubrió una enorme estafa y daños al Estado por parte de funcionarios del Servicio de la Administración Tributaria (SAT) vinculados con las altas esferas de la política. La estrecha colaboración entre el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad de Guatemala (CICIG), ha permitido llevar a juicio por corrupción a decenas de personas implicadas. Entre las más conocidas se encuentra la Vicepresidente. Esto ha provocado en los ciudadanos una ola de indignación nunca vista en los últimos 60 años, que ha ido creciendo. Coincidió con estos acontecimientos el encuentro de Raúl y Cecilia Di Lascio, argentinos, con la comunidad de los Focolares, el pasado 22-23 de agosto. El primero es arquitecto y empresario de la Economía de Comunión, la segunda, es miembro de la comisión internacional del Movimiento Político por la Unidad. Junto con ellos se reflexionó sobre los grandes temas de la economía y la política a la luz del carisma de la unidad. Encontrarse en el marco de esta efervescencia inédita, hizo que los momentos de intercambio entre ciudadanos de todas las edades sobre temas políticos, fuera una posibilidad de apertura a este ambiente, mal visto por lo general. Se puso de relieve la visión de Chiara Lubich como la presentó cuando fundó el Movimiento Político por la Unidad: los grandes valores que la acción política manifiesta cuando se vive como un servicio, orientada al bien común ya sea en un cargo público o en la actividad cotidiana de cada ciudadano. Mirar a la política desde la óptica de la fraternidad, suscitó actitudes valientes y el compromiso en las relaciones sociales, llenó de esperanza a los participantes, gracias al intercambio de iniciativas que están en curso en varias partes del mundo. Los días sucesivos al encuentro, la sociedad guatemalteca se autoconvocó para nuevas protestas masivas. Pedían la renuncia del Presidente –solicitada también por la iglesia católica y por varias iglesias cristianas – después de los vínculos emergidos con la corrupción. Muchas empresas, escuelas, universidades, interrumpieron las actividades para favorecer la participación, y también el Centro Mariápolis y el Colegio Fiore se sumaron. La concentración de la gente en el “Parque Central” de Guatemala fue masiva: más de 100 mil personas se reunieron a lo largo de la jornada. «Se siente que en el corazón de Guatemala hay un vacío por llenar. Debemos unirnos para lograr este cambio», dice Willy. Es de valorar el hecho de que tanta gente logre manifestarse en forma pacífica: «Lo bello es que también las empresas y comercios cerraron para permitir que la gente pudiera participar –explica Saturnino-. Como guatemalteco vibraba mientras gritaba “Guatemala, Guatemala” o cantaba el himno nacional». «Me pareció percibir una nueva conciencia de la propia responsabilidad –asegura la maestra Lina-. No queremos dejar pasar la oportunidad de hacer que cambien las cosas, sabiendo que esta vez es posible» Para muchos ha sido alentador ver a familias enteras que no tuvieron miedo de llevar a los niños. «¡Las familias, los ricos junto a los pobres –comenta Sandra- la población indígena, junto a jóvenes y adultos y niños, estudiantes dispuestos a superar la violencia para alcanzar un objetivo común!». Sí, ese objetivo que Alex define diciendo “un país mejor”. La noticia de última hora es que el Presidente de la República renunció a la inmunidad, dimitió “por el bien de la sociedad”, y se encuentra bajo arresto. El 6 de septiembre los ciudadanos serán llamados a las urnas y todo hace suponer que este cambio se realizará en forma pacífica y democrática. De Filippo Casabianca, Ciudad de Guatemala
4 Sep 2015 | Sin categorizar
En el autobús que me lleva a Harefield (Gran Bretaña) – al hospital donde estudio Enfermería- me impresiona el modo de actuar de una colega. Acercarme a ella no es muy simple, dado que soy tímida y a menudo estoy rodeada de amigos un poco “salvajes” como yo. Pero ella no esquiva mi compañía, al contrario, un día me propone que desayunemos juntas. Nos hacemos amigas. Desde hace tiempo siento que mi forma de vivir el cristianismo no me satisface: asisto a la iglesia por un sentido del deber, para tener la conciencia tranquila. Ella en cambio, me habla de una fe alegre, auténtica, que comparte con otros jóvenes como ella. Una fe iluminada por el amor. Un día trae una guitarra al hospital para festejar a una enfermera con quien no es fácil la relación. Entonces, razono: si esta chica llega a tanto, tal vez vale la pena saber qué es lo que la empuja a actuar de este modo. Me cuenta sobre la espiritualidad de la unidad que ella vive. También yo, al igual que ella, empiezo a frecuentar a las personas del Focolar y cada vez descubro nuevas ocasiones para donarme: poner en común la ropa o la comida con quien tiene necesidad, ofrecerme para hacer curaciones u otros servicios, etc. Estos pequeños gestos, frutos del Evangelio que también yo comienzo a poner en práctica, me dan mucha alegría. Pero ¿puedo hacer la elección radical de las focolarinas? Ellas son católicas, yo soy anglicana… Dentro de mí resuena una voz: «¿Por qué no? Es suficiente con que tú me digas sí». Me siento como alguien que está dando un salto en el vacío, pero igualmente digo mi sí a Dios, feliz de quererlo seguir para siempre. Me recibí de Enfermera, especializada en Obstetricia, por mi profundo deseo de generar un cambio en la sociedad. Pensaba que con este diploma podría trabajar en el extranjero y ya había separado dinero para el viaje. Cuando entré al focolar, di ese dinero a alguien que lo precisaba y comencé mi formación como focolarina. Mi primer destino fue el focolar de Leeds donde estuve cinco años. Allí trabajé en un barrio marginal. Como yo provengo de un ambiente acomodado, tenía una idea romántica de los pobres. Realmente no sabía cómo vivía la gente “dentro” de la pobreza. Tenía que atender a una joven mamá. Noté que cada vez que venía a controlarse, tenía la misma ropa y las medias llenas de agujeros. Traté de establecer una relación con ella, de modo que pudiese contarme sobre su situación, dónde vivía, etc. Así sucedió que una vez fui a visitarla a su casa. En la puerta estaba su compañero, una persona agresiva y huraña. Impresionada por ese hombre y por la suciedad y el desorden de ese lugar, no sabía por dónde empezar para entablar una conversación. Después, me di cuenta de que había una gran pecera para la cría de peces. Comencé a hablar de los peces, y así la tensión se alivió. En siguiente cita le llevé ropa y en la siguiente consulta, la joven vino vestida con la ropa que yo había llevado para que se la viera puesta. Ahora vivo en el focolar de Welwyn Garden City (cerca de la capital) y sigo trabajando para el Servicio Sanitario Nacional (NHS). En estos últimos años se produjo una gran transformación en la política sanitaria y no es tan fácil incorporar los cambios que me alentaban al comienzo de mi carrera. Pero también, dentro de esta transformación, trato de hacer cada cosa como un acto de amor a Dios en los hermanos. Vivir en comunidad con personas que hicieron mi misma elección de vida es una oportunidad muy importante, también para mi trabajo. Pero también para crecer juntas en la unidad entre nosotros y en la fe en Dios Amor, donándonos a los demás más allá del hecho de ser católicas o anglicanas».
1 Sep 2015 | Sin categorizar
El cambio climático es uno de los mayores desafíos morales de nuestro tiempo. Los líderes de las distintas religiones, se unen para sostener una campaña mundial, con el objetivo de alcanzar antes del año 2050 el objetivo del 100% de las energías renovables. «Religiones por la Paz (RPP) – recita en su presentación – trabaja para transformar los conflictos violentos, sostener el desarrollo humano, promover una sociedad más justa y armoniosa, y proteger la Tierra. RPP dispone de un Consejo mundial de líderes religiosos de alto nivel provenientes de todas las regiones del mundo, seis organismos regionales interreligiosos y nacionales». La presidente del Movimiento de los Focolares Maria Voce, está entre los co-presidentes de Religiones por la Paz. Consciente de la responsabilidad moral del cuidado de nuestro planeta, ha firmado la solicitud e invita a cuantos lo deseen a unirse a la campaña dirigida a los Jefes de Estado de cada uno de los Países. Para firmar la petición on-line: http://faithsforearth.org/ eligiendo vuestro respectivo País.
31 Ago 2015 | Sin categorizar
La decisión del papa Francisco de dedicar una “Jornada de oración mundial por el cuidado de la Creación” es una acción que tiene un timbre decididamente ecuménico. Él no sólo considera que la actual crisis ecológica es una de las urgencias más candentes de nuestra época, sino que ha querido subrayar la impostergable exigencia de actuar –en el ámbito de la ecología, así como ante otros desafíos que interpelan a la humanidad- y no más de modo fragmentado y aislado sino “juntos”. La idea de la “Jornada de oración” la había comentado el Ortodoxo Ioannis de Pergamo, cuando intervino en la presentación de la Encíclica Laudato sí en el pasado mes de junio. Y para subrayar ese valor agregado a la oración que es el “si consenserint” (si piden juntos) del Evangelio, en la carta con la cual instituye la “Jornada” (6.8.15), el Papa exhorta: «Compartiendo con el amado hermano el Patriarca Ecuménico Bartolomé las preocupaciones por el futuro de la Creación, y acogiendo la sugerencia de su representante, el Metropolita Ioannis…». Como si dijera: no es importante saber a quién se le ocurrió la idea. ¡Siempre se puede aprender unos de otros! Y para resaltar el concepto, hacia el final del documento, el Papa le solicita al Cardenal Koch, presidente del Dicasterio por la Unidad de los cristianos, «que se ocupe de la coordinación con iniciativas similares que serán emprendidas por el Consejo Ecuménico de las Iglesias». De hecho, el Consejo Ecuménico (CEC) dedica al período que va del 1º de septiembre (primer día del año litúrgico en la tradición ortodoxa) al 4 de octubre (día de San Francisco de Asís en la tradición católica), al lema “El tiempo para la creación”, con iniciativas por el ambientalismo y su interrelación con la justicia y la paz. Es significativa la elección del Papa de querer celebrar la “Jornada” el 1º de septiembre de cada año, la misma fecha que eligieron los hermanos ortodoxos y día del comienzo del “tiempo” que le dedica el CEC. Como también es significativo su augurio de que se unan también otras iglesias y comunidades eclesiales, convirtiéndola así en una ocasión proficua para «testimoniar nuestra creciente comunión». Esta “Jornada” ofrece «la preciosa oportunidad de renovar la adhesión personal a la vocación de cada uno de custodiar la Creación, elevando a Dios el agradecimiento por la obra maravillosa que Él nos confió para que la cuidemos», y justamente porque está destinada a involucrar a los cristianos pertenecientes a varias denominaciones pero que se expresen con una sola voz, se convierte en un ulterior paso concreto para dar al mundo un mensaje cristiano común. La pasión por la Creación caracteriza el compromiso de los Focolares, que con su red internacional EcoOne, ofrece a todos los que trabajan en el campo ambiental un espacio de diálogo ya sea a nivel de pensamiento como de iniciativas concretas. También es significativo el compromiso del Movimiento en el campo ecuménico, sobre todo en las áreas donde la concentración de personas pertenecientes a iglesias de diferentes denominaciones es más elevada. Por lo tanto, para los Focolares, la “Jornada” representa una magnífica cita planetaria, providencial, que reunirá en oración a todos sus miembros para implorar de Dios el cuidado de la Casa que aloja a la gran Familia Humana. Pero también para encontrar, junto a personas de buena voluntad, de cualquier credo o convicción, nuevas estrategias y nuevas respuestas, en el tema del ambiente, y, a partir de éste, a la realización de un mundo más unido.
30 Ago 2015 | Sin categorizar
“Si observo lo que el Espíritu Santo hizo con nosotros y con muchos otras «empresas» espirituales y sociales que hoy trabajan en la Iglesia, no puedo sino esperar que Él actuará de nuevo y siempre con semejante generosidad y magnanimidad. Y esto no sólo con respecto a las nuevas obras que nacerán de su amor, sino también para el desarrollo de las que ya existen, como la nuestra. Mientras tanto para nuestra Iglesia sueño un clima más conforme a ella como Esposa de Cristo; una Iglesia que se presente al mundo más bella, más una, más santa, más carismática, más identificada con su modelo, María, por lo tanto, mariana, más dinámica, más familiar, más íntima, más configurada con Cristo, su Esposo. La sueño como faro para la humanidad. Sueño en ella una santidad de pueblo, nunca vista antes. Sueño que el despertar – que hoy se comprueba – en la conciencia de millones de personas, de una fraternidad vivida, cada vez más amplia en la tierra, se transforme mañana, con los años del 2000, en una realidad general, universal. Sueño por ello, que desaparecerán las guerras, las luchas, el hambre, los miles de males del mundo. Sueño un diálogo de amor cada vez más intenso entre las Iglesias, que nos permita ver más cercana la composición de la única Iglesia. Sueño que se hace más profundo, vivo y activo el diálogo entre las personas de las más variadas religiones vinculadas entre ellas por el amor, «regla de oro» presente en todos los libros sagrados. Sueño con un acercamiento y enriquecimiento recíproco entre las varias culturas en el mundo, que dé origen a una cultura mundial que ponga en primer plano los valores que siempre fueron la verdadera riqueza de cada pueblo y que se impongan como sabiduría global. Sueño que el Espíritu Santo continúe invadiendo las Iglesias y potencie las «semillas del Verbo» más allá de sus fronteras, para que el mundo sea invadido por las continuas novedades de luz, de vida, de obras que sólo El sabe generar. Para que hombres y mujeres cada vez más numerosos emprendan rectos caminos, converjan a su Creador, predispongan almas y corazones a su servicio. Sueño relaciones evangélicas no sólo interpersonales, sino entre grupos, Movimientos, Asociaciones religiosas y laicas, entre los pueblos, entre los Estados, de modo que sea lógico amar la patria de los demás como la propia. Y sea lógico tender a una comunión de bienes universal, por lo menos como punto de llegada. (…) Sueño, por lo tanto, un anticipo de Cielos nuevos y una tierra nueva como es posible aquí en la Tierra. Sueño mucho, pero tenemos un milenio para verlo realizado”. Chiara Lubich De: Actualidad: leer el propio tiempo, Cittá Nuova, Roma 2013, pag. 102-103
29 Ago 2015 | Sin categorizar
Pascual Foresi intervino en numerosas ocasiones a través de su palabra y sus escritos para presentar la teología del carisma de Chiara Lubich en su dimensión social y espiritual, subrayando con competencia la novedad, tanto de su vida como de su pensamiento. El período entre los años 1990 y 1998 fue para él especialmente intenso, respondió, en muchas ocasiones, a las numerosas preguntas de los miembros del Movimiento de todas las vocaciones y de las más variadas proveniencias geográficas y culturales. En una de estas intervenciones, le contestó a quien le pedía un consejo sobre cómo vivir la humildad[1]: «Vivir la humildad significa sencillamente aceptar que somos lo que somos –responde Foresi-. Todos nosotros somos pecadores. Si alguno dice “Yo no soy pecador”, miente. Por lo tanto siempre podemos ser humildes. Me parece que el esquema que hizo San Benito está lleno de sabiduría y me ha ayudado a vivirla. Podría sintetizarse de esta forma: El primer paso para ser humildes es aceptar las humillaciones, las mortificaciones. Si en un momento dado alguien habla mal de ti en tu oficina, en tu ambiente de trabajo, quizás debido a una incomprensión por parte de otra persona, o por una auténtica calumnia… Es necesario saber aceptar estas tribulaciones y dificultades. El segundo paso es amar estas humillaciones, que es algo más que aceptarlas. Esto vale por ejemplo cuando hemos dado la vida por otros y surgen en la comunidad acusaciones, juicios precisamente de parte de esas personas por las que hemos hecho tanto. A menudo son críticas que tienen algo de verdad, pero son exageradas. Es difícil amar tales humillaciones, pero son importantes para crecer en la vida de Dios. El tercer paso es preferir las humillaciones: no sólo amarlas, sino estar contentos. Como por ejemplo cuando alguno habla mal de ti y dices: “Esta es una gracia de Dios que recibo en este momento…”. Este es el grado más alto al que todos debemos tender, porque nos hace entrar en esa humildad a la que tenemos acceso. Obviamente, cuando es posible, las calumnias se tienen que aclarar, pero siempre con desapego, viviendo el Evangelio, el cual nos dice, por ejemplo: “Bienaventurados, cuando mintiendo, hablen mal de ustedes por mi causa. Alégrense y gocen porque grande será su recompensa en los Cielos”». [1] Pasquale Foresi – COLLOQUI, domande e risposte sulla spiritualità dell’unità, Città Nuova Editrice, Roma 2009, pag. 64.