Movimiento de los Focolares
Mariápolis en España

Mariápolis en España

Inv_Mplis_Spagna_rSi quieres construir un boceto de mundo unido, con personas de toda edad y condición social, a través de conferencias, excursiones, espacios artísticos y de comunicación, grupos de diálogo, juegos… te esperamos en Astorga del 2 al 6 de agosto. En Mariápolis, la diversidad es una riqueza y cada uno ayuda a construir la fraternidad de la familia humana.

Más información en la invitación y en los teléfonos 636 297 926 y 608 601 127. Todos los viernes de 18 a 20 h.; a partir del 15 de abril, de lunes a viernes, en el mismo horario. El plazo de inscripción finaliza el 30 de junio.

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Giordani: El misterio pascual

Giordani: El misterio pascual

20150401-01En la liturgia pascual, se agradece a Dios por haber hecho resplandecer, «plenamente la luz de Cristo, el cual, después de haber salvado a los hombres mediante el misterio pascual, llenó a la Iglesia de Espíritu Santo y la enriqueció admirablemente con dones celestiales», entre ellos el sacerdocio real conferido a todos los fieles.

Por lo tanto la Iglesia es santa, porque está llena del Espíritu Santo; es el cuerpo de Cristo que es la santidad total.

Cristo la ha instituido para seguir redimiendo a través de ella y la ha hecho instrumento de liberación del mal y de atracción al bien. El Evangelio realizado, la humanidad recuperada, la convivencia con la unidad perenne, la gracia comunicada sin interrupción: ésta es la Iglesia.

La Iglesia somos nosotros, compactados, mediante los sacramentos y la doctrina, alrededor del Papa y los obispos, para componer un cuerpo social, cuyas arterias llevan la sangre de Cristo, y cuya alma es el Espíritu Santo, principio de santificación. De este modo la Iglesia se convierte en digna morada de la Trinidad divina en la tierra. Manzoni la llama «ma­dre de los santos, imagen de la ciudad su­prema».

Su tarea es nuestra santificación. Y el misterio pascual resume la finalidad por la cual estamos en este planeta y el objetivo por el cual Cristo bajó a esta tierra, para que el mismo Hijo de Dios fuera crucificado».

Giordani prosigue subrayando que el ser humano tiene sed de santidad y de verdad y rehúsa dejarse arrastrar por una existencia insulsa y descolorida: quiere vivir, no languidecer. Es por eso que nos equivocamos si proponemos un cristianismo lánguido, ambiguo, engañándonos si pensamos que así se puede atraer a las personas.

«Ese decir y no decir genera una «no man’s land«, una zona desértica.

No es un servicio al Señor, cuya palabra siempre fue explícita; no se sirve así al Señor, más bien provoca el disgusto de esas mismas personas a las que se desea hacer apetecible la idea religiosa.

Quien reblandece la verdad, quien camufla la cruz adornándola, le quita al pueblo la belleza y la potencia del mandamiento divino, que invita a darle a Dios el cuerpo, el alma, todo, tomando partido a favor de Cristo, hasta llegar a ser Él. Sí, sí, no, no, enseña el Evangelio y exige la Iglesia.

El ‘ni’ debilita la fe y anula a la Iglesia. ¡Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad! Pidió Jesús al Padre mientras estaba por consumar el supremo sacrificio del amor. En la verdad, no en la neutralidad o en la mediocridad o en la banalidad…

Si se acoge a Cristo por completo, entonces toda la jornada, más allá del trabajo que se haga, se invierte en profesar la fe. Entonces la vida se vuelve maravillosa, casi una liturgia ininterrumpida, donde ricos o pobres, enfermos o sanos, hombres o mujeres, ancianos o jóvenes, todos pueden hacer algo; todos construyen. Edifican un destino eterno en el tiempo material.

Ésta es la santificación. La cual no es una disertación sobre la vida. Sino una experiencia vital, entera, sana, sin toxinas.

Cristo exige a todos, también a ti y a mí, que lo sigamos rompiendo los puentes del pasado, con todo lo que ha muerto, para reencontrarnos en una juventud perenne. Ésta es la libertad.

Así por lo que respecta a la Iglesia, mediante la cual el Salvador sigue donando la salud, y se presenta como un ministerio de sanidad: el sacramento que transforma la muerte en resurrección».

 

De Igino Giordani, Il mistero pasquale, Città Nuova, Roma, n.6 del 25.3.1977, pp.24-25.

Kiribati: la ola solidaria después del ciclón Pam

Kiribati: la ola solidaria después del ciclón Pam

CyclonePamLa carretera más grande del archipiélago de Kiribati, en Oceanía, que une la capital y el puerto al resto de la isla de Tarawa quedó destrozada. Los terraplenes que defendían las playas de las mareas, se derrumbaron y muchas viviendas tradicionales fueron arrasadas. El ciclón Pam, uno de los más violentos registrados en el Pacífico meridional, afectó especialmente las islas de Vanuatu, Salomón y Kiribati, con olas altísimas impulsadas por un viento que alcanzó los 250/300 kilómetros horarios. La Cruz Roja local señala que faltan refugios de emergencia, comida y agua potable para muchos de sus 253.000 habitantes, y la población está evacuando las áreas más afectadas.

«Tuvimos noticias de la comunidad local del Movimiento de los Focolares – escribe Mary Cass, referente del proyecto AMU, desde Sidney -. Todos están bien y están comprometidos en el trabajo de reconstrucción y de abastecimiento de comida y agua para las familias de la aldea de Buota (donde está en curso el proyecto). Por el momento la aldea se encuentra aislada: de hecho, la carretera y el puente que la unen al resto de Tarawa están destrozados. Tienen presente la Palabra de Vida del mes que nos invita a “cargar la propia cruz” y esperan poder volverse a encontrar pronto para consolidar su espíritu de unidad en este momento tan difícil». «El clima está volviendo a la normalidad – escribe uno de ellos – y también las olas. Estamos felices de que todos estamos bien».

Sin embargo, si bien el espíritu y la dignidad de los habitantes de Tarawa son de admirar, la situación sigue siendo muy grave: el agua potable escasea porque con la inundación muchos pozos y cisternas se contaminaron con agua marina, escasea también la comida por la destrucción de las cosechas y la interrupción de las vías de comunicación; falta el combustible, el 80% de las casas tradicionales quedaron destruidas…

La República de Kiribati, además, enfrenta otro grave problema: el progresivo crecimiento del nivel del mar está sustrayendo tierras a la agricultura, con efectos negativos sobre las actividades laborales y la calidad de la alimentación. Sólo el 10% de la población cuenta con un empleo formal, mientras que todos los demás se la ingenian día tras día. Ya que no se puede detener la avanzada del mar, debida al calentamiento global, el gobierno aspira ofrecer a los habitantes una ubicación fuera o en otras partes del país ya que se prevé que dentro de unos decenios todo el archipiélago quedará sumergido.

Kiribati_03El proyecto de la AMU (Acción por un Mundo Unido), la Ong que se inspira en los principios del Movimiento de los Focolares, tiene como objetivo el mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad de Buota, una de las aldeas más pobres de la isla de Tarawa, a través de iniciativas orientadas a mujeres y niños. Además está prevista una ayuda para desarrollar pequeñas actividades productivas.

«La primera – sigue Mary Cass – consiste en la producción y venta de hielo, gracias a un congelador; la segunda se refiere en cambio a la venta de productos artesanales en el aeropuerto de Tarawa, con las contribuciones de la AMU, con las que adquirimos una máquina de coser. Sigue adelante además la producción de pan que se vende en tres tiendas presentes en la aldea y en el área limítrofe. La ganancia de estas actividades no sólo alcanza para retribuir el trabajo de las mujeres involucradas, sino que beneficia también nuestro preescolar “Love and Unity” y permite proporcionar algunos alimentos a los niños y a sus familias».

Kiribati_02¿Cómo se vive en una tierra sin futuro? «La vida de la comunidad local de los Focolares en Buota va adelante: los grupos de la Palabra de Vida – nos cuentan – unen a las personas en las aldeas esparcidas a lo largo de toda la angosta franja de tierra. Todos los meses, el Obispo de Tarawa, con la ayuda de los sacerdotes, traduce el texto de la Palabra de Vida en el idioma local, el gilbertés. Las familias se ayudan, reconstruyendo las casas destruidas por las calamidades naturales, y apenas logran tener un techo, nuevamente se reúnen para compartir experiencias. La comunidad eligió como nombre del centro (donde surge una pequeña escuela) “Loppiano, Centre of Unity and Love” – recordando la primera ciudadela de los Focolares – con el deseo de ser un ejemplo de amor y unidad para todos».

Ver también:

Ficha proyecto

AMU Noticias n. 1/2015.

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Abril 2015

En su primera carta a la comunidad de Corinto, de la que está tomada la Palabra de vida de este mes, Pablo debe defenderse de la escasa consideración que muestran ciertos cristianos respecto a él, los cuales ponían en duda o negaban su identidad de apóstol. Después de haber plenamente reivindicado este derecho por haber «visto a Jesucristo» (cf. 9, 1), Pablo explica el porqué de su comportamiento humilde y modesto, que lo lleva a renunciar a cualquier compensación por su trabajo. Aun pudiendo hacer valer su autoridad y derechos como apóstol, prefiere hacerse «esclavo de todos». Esta es su estrategia evangélica.
Se hace solidario con cualquier categoría de personas hasta convertirse en uno de ellos, con el fin de llevar allí la novedad del Evangelio. Hasta cinco veces repite «me he hecho» uno con el otro: con los judíos, por amor a ellos, se somete a la ley mosaica a pesar de no considerarse vinculado a ella; con los no judíos, que no siguen la ley de Moisés, también él vive como si no tuviese la ley mosaica, aun cuando sigue una ley exigente, Jesús mismo; con aquellos a los que llaman «débiles» –probablemente cristianos escrupulosos, que se planteaban el problema de comer o no las carnes inmoladas a los ídolos–, también él se hace débil a pesar de ser «fuerte» y de sentir una gran libertad. En una palabra, se hace «todo a todos».
Cada vez repite que actúa así para «ganar» algunos a Cristo, para «salvar» a toda costa al menos a alguno. No se hace ilusiones, no tiene expectativas triunfalistas, sabe bien que sólo algunos responderán a su amor; y no obstante, ama a todos y se pone al servicio de todos siguiendo el ejemplo del Señor, que vino «a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20, 28). ¿Quién se ha hecho uno con nosotros más que Jesucristo? Él, que era Dios, «se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres». (Flp 2, 7).

“Me he hecho todo a todos”

Chiara Lubich hizo de esta palabra uno de los puntos clave de su «arte de amar», sintetizado en la expresión hacerse uno. En ello vio una expresión de la diplomacia de la caridad. Dejó escrito: «Cuando uno llora, debemos llorar con él. Y si ríe, gozar con él. Así se reparte la cruz, al ser llevada por muchos hombros, y se multiplica la alegría, compartida por muchos corazones. […] Hacerse uno con el prójimo por amor a Jesús, con el amor de Jesús, hasta que el prójimo, dulcemente herido por el amor de Dios en nosotros, quiera hacerse uno con nosotros, en un intercambio recíproco de ayudas, ideales, proyectos y afectos. […] Esta es la diplomacia de la caridad, que tiene muchas expresiones y manifestaciones de la diplomacia ordinaria, por lo cual no dice todo lo que podría decir, pues no le gustaría al hermano y no le agradaría a Dios; sabe esperar, sabe hablar y sabe llegar a la meta. Divina diplomacia del Verbo, que se hace carne para divinizarnos»[1].
Con fina pedagogía, Chiara identifica también los obstáculos cotidianos que se interponen en el hacerse uno: «A veces son las distracciones, otras veces el deseo inoportuno de expresar precipitadamente nuestra idea, de dar un consejo a destiempo. En otras ocasiones estamos poco dispuestos a hacernos uno con el prójimo porque no creemos que comprenda nuestro amor, o nos vemos frenados por otros juicios con relación a él. Otras veces el obstáculo que nos lo impide es un interés oculto de conquistarlo para nuestra causa». Por eso «es totalmente necesario cortar o posponer todo cuanto llene nuestra mente y nuestro corazón para hacernos uno con los otros»[2]. Es, pues, un amor continuo e incansable, perseverante y desinteresado, que se encomienda a su vez al amor de Dios, más grande y potente.
Son indicaciones valiosas que podrán ayudarnos a vivir la Palabra de vida de este mes, a ponernos a escuchar sinceramente al otro, a comprenderlo desde dentro, a identificarnos con lo que vive y lo que siente, compartiendo sus preocupaciones y alegrías.

“Me he hecho todo a todos”

No podemos interpretar esta invitación evangélica como una llamada a renunciar a nuestras convicciones, como si aprobásemos de modo acrítico cualquier modo de actuar del otro o no tuviésemos una propuesta de vida o un pensamiento propio. Si hemos amado hasta el punto de convertirnos en el otro, y si lo que compartimos ha sido un don de amor y ha creado una relación sincera, podemos y debemos expresar nuestra idea, aunque quizá pueda caer mal, pero permaneciendo siempre en actitud del más profundo amor. Hacerse uno no es señal de debilidad, no es buscar una convivencia tranquila y pacífica, sino expresión de una persona libre que se pone al servicio; requiere valentía y determinación.
Es importante también tener presente la finalidad del hacerse uno.
La frase de Pablo que vamos a vivir este mes continúa, como ya hemos mencionado, con la expresión: «…para ganar, sea como sea, a algunos». Pablo justifica su «hacerse todo» con el deseo de llevar a la salvación. Es la vía libre para entrar en el otro, para hacer que aflore plenamente el bien y la verdad que ya habitan en él, para quemar posibles errores y depositar la semilla del Evangelio: una tarea que para el Apóstol no conoce límites ni excusas, a la cual no puede faltar porque se la ha encomendado Dios mismo, y que debe cumplir «sea como sea», con esa inventiva de la que sólo el amor es capaz.
Esta intención es la que otorga la motivación última a nuestro hacernos uno. También a la política y al comercio les interesa acercarse a las personas, entrar en su pensamiento, entender sus anhelos y necesidades, pero siempre buscan un interés. En cambio, «la diplomacia divina –sigue diciendo Chiara– tiene esto de grande y de propio, tal vez sólo suyo: que se mueve por el bien del otro y, por tanto, está desprovista de toda sombra de egoísmo»[3].
Así pues, hacerse uno para ayudar a todos a crecer en el amor y así contribuir a realizar la fraternidad universal, el sueño de Dios sobre la humanidad, el motivo por el que Jesús dio la vida.

Fabio Ciardi

 

[1] «Diplomacia», en Meditaciones, Ciudad Nueva, Madrid 1964, 200710, pp. 82-83.
[2] La vida, un viaje, Ciudad Nueva, Madrid 1984, 19942, p. 63.
[3] «Diplomacia», en o. cit., pp. 83-84.

Palmira Frizzera: Dios como ideal

Palmira Frizzera: Dios como ideal

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Palmira con Chiara Lubich

«Llevar el amor de Dios a todas partes, según el mandamiento de Jesús de amarse uno al otro». Éste era el ideal de Chiara Lubich, que sigue atrayendo a centenares de personas en todo el mundo. Hoy, en el séptimo aniversario del fallecimiento de la fundadora del Movimiento de los Focolares, que fue recordado en todo el mundo y pocos días después de la apertura de su proceso de Beatificación y Canonización. Entrevistamos a Palmira Frizzera, quien la conoció en 1945, e impresionada por el ideal de la “fraternidad Universal”, decidió seguirla. He aquí su testimonio:

«El concepto de la fraternidad universal es precisamente lo que encontré cuando entré al primer focolar, hace casi 70 años: nosotros éramos como hermanas con Chiara pero con un “Maestro”, una guía, que era Jesús en medio nuestro. Jesús que vive donde dos o más están unidos en Su nombre»

¿Con qué objetivo fueron adelante juntas durante tantos años?

«Fuimos adelante sin pensar en nada… Habíamos elegido a Dios como ideal de nuestra vida. Lo queríamos amar, conscientes de que podíamos también morirnos de un momento al otro por causa de los bombardeos. Por lo tanto, tratamos de vivir el Mandamiento de Jesús, el amor recíproco, hasta llegar a la unidad entre nosotros. Lo que yo sentí en mi encuentro con Chiara – y es general en todas sus primeras compañeras- es que había una luz y una novedad…, -en aquella época no la llamábamos “carisma”- que ¡nos generó a una vida totalmente nueva!».

Entonces, ¿fue el amor evangélico entre ustedes, encarnado y comunicado a los demás, lo que generó más adelante todo el Movimiento?

«Chiara ¡nunca pensó en fundar algo! Ahora se dice que Chiara es la fundadora del Movimiento de los Focolares que llegó a todo el mundo. Sin embargo, yo nunca la sentí como una persona que fundaba algo, sino como una persona que daba vida a algo nuevo. Chiara nos decía: “Pero nosotros no queremos fundar nada. Nosotros queremos fundar a Dios en las almas con el amor, llevar el amor a todos lados”. Llevar el mensaje que Jesús nos dejó: “Les doy un mandamiento nuevo, que se amen los unos a los otros como yo los he amado”. Esto es lo que llevó a la fraternidad universal».

A partir de enero de este año, Chiara fue declarada Sierva de Dios y comenzó un proceso de Beatificación y Canonización. ¿Qué efecto le produce?

«Siento que Chiara no pertenece sólo a la Iglesia católica: Chiara es también de las otras Iglesias, de las otras religiones, debido a los diálogos abiertos desde los primerísimos tiempos, también con personas que no profesaban ningún credo religioso. Bajo este aspecto, no me gusta restringirla sólo a la Iglesia católica, pero comprendo que esta Beatificación es un gran don para la Iglesia y para todos nosotros»

Las nuevas generaciones que Ud encuentra y que forma, ¿por qué se sienten atraídas por Chiara y por su espiritualidad, después de tanto tiempo y sin haberla conocido?

«Chiara se fue, pero su luz quedó, su carisma permanece. Y es detrás de esto que corren los jóvenes, no detrás de las personas».

Este séptimo aniversario tiene el sello de la política y de cómo la espiritualidad de Chiara se puede vivir en política. En este ámbito, ¿qué nos puede enseñar?

«Nos puede enseñar el arte de amar, de comprender, de escuchar…. Y éste es un punto de unidad con todos: si no se hace así, como alternativa existe sólo la violencia y la guerra».

Fuente: Radio Vaticana

 

En conmemoración de Chiara en las orillas del Bósforo

En conmemoración de Chiara en las orillas del Bósforo

IstanbulEstambul. El Patriarca Bartolomé es el anfitrión en la iglesia ortodoxa de Aya Strati Taksiarhi. La cita involucra a más de cien representantes del mundo ortodoxo y católico, en ocasión del 7° aniversario de la fundadora de los Focolares, Chiara Lubich. Entre otros están presentes los metropolitas Ireneos, Apostolos y Elpidophoros; dos archimandritas, el Padre Vangeli, quien tradujo del griego al turco, y el Gran Archimandrita Vissarion. No faltan el arzobispo de los armenios católicos, Levon Zekiyan y el obispo católico, Louis Pelatre. La lingüista María Caterina Atzori, del Centro de estudios de los Focolari, presenta los textos de Chiara traducidos al griego. El moderador es el periodista Nikos Papachristou de Atenas.

«A lo largo de los siglos, la divina epifanía del Señor se ha manifestado de muchas maneras, para que la humanidad comprendiera las cosas de Dios». Así empezó el Patriarca su discurso, después de haber introducido el encuentro con una oración por Chiara, entonando el himno al Espíritu Santo. «Él no se ha cansado de hacer surgir entre nosotros santos varones y santas mujeres, quienes con su ejemplo, con su amor basado en la filantropía divina y con la palabra inspirada por el Espíritu Santo, siguen impulsando una “metanoia”, una conversión del corazón para toda la humanidad doliente».

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Vídeo: «Atenágoras, Pablo VI y Chiara Lubich»

En su discurso delineó la figura espiritual de Chiara, en calidad de testigo directo de los encuentros entre ella y el Patriarca Atenágoras: «Cómo no reconocer la Sabiduría de Dios en la obra bendita que nuestra hermana Chiara ofreció a nuestras Iglesias, a nuestras Sociedades y a todos los hombres de buena voluntad. Nuestro amado Predecesor (…) la llamaba cariñosamente Tecla, la discípula de Pablo, aquélla que es igual a los apóstoles».

Luego recordó las etapas más importantes del camino de espiritualidad que ella abrió en la iglesia y no sólo: «Chiara respondió al llamado de Dios con docilidad, haciéndose en todo semejante a su Maestro, pero sobre todo dejándose forjar como vasija que ofrece caminos de salvación, con el fin de llevar a todos hacia Cristo. Gastó su vida en la búsqueda de vías de encuentro y diálogo con todos, caracterizada por el profundo respeto hacia toda cultura en la que sabía conducir el camino del encuentro, del conocimiento recíproco y de la colaboración recíproca».

20150327Istanbul«Chiara Lubich empezó su trayectoria de vida, dedicada al Señor, en medio de los sufrimientos de la guerra. En esos sufrimientos revivió a Cristo crucificado y abandonado y comprendió que no hay Resurrección sin pasar a través de la caída. Y el sufrimiento de Cristo se convirtió en su personal sufrimiento, pero nunca en desesperación».

«Su vida se caracterizó por una pasión por la Sagrada Escritura, que en ella se volvió Palabra fundante, viva, exultante. Vivió radicalmente el mandamiento del Señor. “(…) así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros” (Jn.13,34) hasta contagiar innumerables personas, distintas entre ellas, pero unidas en un ideal concreto de comunión.

Chiara fue siempre hija fiel de su Iglesia. Y en esta participación convencida, sintió el drama de la división, de la imposibilidad de participar al mismo Cáliz.

Percibiendo el grito de dolor por la división, se donó totalmente carisma de la unidad, haciéndose instrumento en las manos de Dios para encontrarse tanto con los jefes de las iglesias como con los simples fieles. Pero no se detuvo ahí: impulsó, exhortó, invitó, propuso encontrar caminos nuevos de comunión».

«Chiara nutría un amor muy especial por la Santa y Divina Eucaristía del Señor. En ella se podía percibir el don de amor de Aquél que se ofreció una vez y para siempre, para atraer al hombre hacia Él. Podríamos afirmar que en ella se forma una consciencia eucarística de la unidad». «Podemos además identificar otro aspecto en la obra de Chiara: la unidad desde la Trinidad, que a través de la Eucaristía, pasa a la familia. (…) Es el lugar en el que puede resplandecer el amor recíproco que une naturalmente a sus miembros. (…). Es en este contexto que la unidad de la familia humana se entrevé en todos sus aspectos, en la sociedad, en la política, en la economía, en el respeto de la obra de Dios por cada uno de nosotros individualmente y en toda su maravillosa creación. El mensaje y la obra de Chiara por tanto, resultan ser cada vez más actuales, sobre todo en el contexto mundial en el que estamos viviendo».

Resulta por lo tanto especialmente grato «el don que el Movimiento de los Focolares ofrece hoy, presentando en idioma griego la obra de Chiara Lubich. Lo acogemos como un don entre hermanos, que seguramente permitirá también al público griego, al fiel greco-ortodoxo, apreciar este maravilloso mensaje de unidad y amor».

Finalmente se dirigió a Chiara pidiéndole que intercediera «para que pueda surgir pronto el alba de un nuevo día para esta humanidad herida y dividida y que los sentimientos por los que ella gastó toda su vida, produzcan abundantes frutos, allá donde hoy no vemos sino tinieblas y martirio de sangre».