28 Nov 2014 | Sin categorizar
Se sabe que Chiara Lubich tuvo una relación privilegiada con Atenágoras, entonces Patriarca de Constantinopla. Pocos días antes del histórico viaje del Papa Montini a Estambul, ella había ido a visitar al Patriarca. La Radio Vaticana la entrevistó el 18 de julio de 1967:
¿Cuáles son las primeras impresiones que ha sacado del reciente encuentro con el Patriarca Atenágoras?
Apenas me encontré en presencia de esta gran personalidad de nuestro tiempo. Tuve la impresión de encontrarme frente al corazón de un padre totalmente abierto, amante de las almas que, aún con su venerable edad, presenta un espíritu juvenil y fresco, rico de la mayor esperanza y fe. La primera impresión no ha sido la de encontrarme frente a un hermano separado, sino con un alma con la cual uno se encuentra como si ya fuésemos de la misma casa.
El coloquio siempre y en todo ha mostrado el más alto aprecio por el Santo Padre Pablo VI y he tenido la impresión que siga todos los acontecimientos de la Iglesia Católica y particularmente la acción del Santo Padre con extrema atención y veneración.
Después de este reciente coloquio que ha tenido con Atenágoras, ¿qué piensa del encuentro ya inminente entre Pablo VI y el Patriarca?
Dada la profunda fe de Atenágoras en la caridad hacia Cristo y hacia los hermanos, como esencia del Cristianismo, me parece que la acción del Santo Padre de preceder la visita del Patriarca a Roma, sea el gesto más acertado para demostrar que la Iglesia Católica es la Iglesia de la caridad, donde el Papa, sucesor de Pedro, es el que más ama.
¿Usted también cree, entonces, que son positivas las prospectivas y las expectativas, después de este encuentro?
Pienso que el Patriarca Atenágoras manifestará su convicción de que el camino para llegar a la unidad es la verdad es la caridad; camino que también ha sido indicado por Pablo VI en un reciente discurso dirigido a un grupo de estudiantes ortodoxos. Por esta identidad de prospectiva acerca del camino para alcanzar la unidad, se puede esperar que el Santo Padre y Atenágoras encuentren soluciones muy eficaces para iniciar los coloquios teológicos y pienso que en este clima se puede esperar todo.
Por otra parte, la figura de este gran avizor, que como un profeta se alza con su fe y su amor en Constantinopla, no puede dejar de tener una gran influencia sobre el mundo ortodoxo, que visitará él mismo dentro de poco, antes de llegar a Roma.
¿Puedes decirnos cómo se ha expresado, durante vuestro coloquio, la visión del Patriarca Atenágoras acerca del problema ecuménico?
La visión ecuménica del Patriarca, cuya humildad y santidad traslucen de cada una de sus actitudes y de sus palabras, era clara en la última parte del largo coloquio, cuando nos ha hablado de su reciente mensaje pascual: «Tengo la costumbre de publicar cada Pascua un mensaje – ha explicado. El último dice: Los primeros diez siglos del Cristianismo han sido para los dogmas y para la organización; en los diez siglos siguientes, llegaron las desgracias, los cismas, la división. La tercera época – ésta – es la del amor. Por este camino de la caridad nos encontramos en el mismo cáliz. Desde luego – continuaba -, tenemos necesidad de teólogos, pero las diferencias son demasiado pequeñas y descoloridas por el sol del amor. Las diferencias han perdido su color gracias al sol de la caridad. En los primeros mil años hemos vivido en la comunión; después nos hemos separado». Por lo tanto, aludiendo a la reciente anulación de las recíprocas excomuniones por parte de la Iglesia Católica y de la ortodoxa, él afirmaba: «Ahora el cisma ha desaparecido; ¿por qué no volvemos al mismo cáliz? Creemos que tenemos la misma Madre, la Virgen, Madre de la Iglesia, como ha dicho el Papa; tenemos el mismo bautismo: la puerta a la Iglesia. Dígame: ¿por qué no volvemos al mismo cáliz?».
26 Nov 2014 | Sin categorizar
“Esa alegría que veo en tus ojos la quiero también yo”, dice un chico a Daniela de la Comunidad Nuevos Horizontes, la noche en la que, venciendo sus temores había ido a la Estación de trenes de Termini. Ese joven que había intentado suicidarse tres veces, se convierte para Daniela en el inicio de una nueva vida.
Historias como ésta son las que traen en su corazón los 300 participantes. Representan a 100 Movimientos y Nuevas Comunidades, de 40 países, y se reunieron en Roma del 20 al 22 de noviembre para su tercer Congreso Mundial sobre el tema “La alegría del Evangelio: una alegría misionera”.
Querido por el Consejo Pontificio para los Laicos (PCPL) para responder al llamado a la conversión que el Papa Francisco dirigió a todos los cristianos, la cita quería seguir la línea de los encuentros promovidos por Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en el 2006.
Imprevisto e inesperado ha sido el florecimiento de tantas nuevas realidades eclesiales. El Card. Rylko, presidente del PCPL, en el discurso de apertura, recordó que la Iglesia lo considera como “una respuesta tempestiva del Espíritu Santo al difícil desafío de la evangelización en el mundo contemporáneo”. También el Papa Francisco insiste al decir que los nuevos carismas son “regalos del Espíritu que forman parte del cuerpo eclesial, atraídos hacia el centro que es Cristo, desde donde desencadenan un impulso a la evangelización”.
Apasionantes experiencias se entretejen con reflexiones ricas y variadas, densas de doctrina, con el objetivo de profundizar aspectos cruciales de la encíclica Evangelii Gaudium, que fue la carta magna de todo el Congreso.
¿Los temas tratados? Van desde la renovación personal para la renovación eclesial, a la comunión entre los Movimientos (colaborar para no correr en vano), de la revolución de la ternura al genio femenino en la evangelización.
Una gran atención a leer los “signos de los tiempos” que exigen nuevas respuestas a nuevos interrogantes. Tres días que anularon diferencias y reservas, en un creciente clima de fraternidad entre los representantes de Movimientos de más de 50 años de historia y las nuevas comunidades que desde hace poco han asumido una dimensión internacional. Numerosa la presencia de obispos y sacerdotes, sumergidos junto a los laicos, en un clima de escucha recíproca. Todos estaban sedientos de conocer las experiencias recíprocas para “aprender a discernir la voz del Espíritu hoy, que impulsa a ir lejos y anunciar a todos el amor de Dios por cada hombre”, como dijo uno de los presentes. Por el Movimiento de los Focolares, junto a la Presidente María Voce, al nuevo co-presidente Jesús Morán, al co-presidente saliente Giancarlo Faletti fue una delegación compuesta por Anna Pelli, Severin Schmidt, Gisela Lauber y Marta Chierico.
“Un encuentro de verdadera y profunda comunión donde todos éramos hermanos”, lo define Maria Voce en una entrevista realizada para focolare.org “que se pone aún más de relieve si pensamos de dónde partimos en 1998”. “Cuando fuimos donde el Papa – continúa – se sentía en Él la alegría de haber podido experimentar esta comunión, y en el fondo, era éste el don que queríamos ofrecerle”. ¿Qué pasos nuevos se abren ahora para los Movimientos? Para Maria Voce dos posibles pistas por explorar son: la apertura “hacia los Movimientos que pertenecen a otras Iglesias, no católicas, porque ahí hay experiencias muy fuertes de personas que viven como nosotros el Evangelio”; y la “comunión más profunda aún entre laicos y clero”, “gracias a la cual no exista separación entre la parte eclesiástica y la parte laica en los distintos Movimientos y tampoco en su conjunto”. Salida que subrayaría “una unidad más vital, entre pastor y grey”.
Toda excusa era buena: el intervalo del café, el momento del almuerzo, la cena al final del día. Misiones en las calles, comunidades para drogadictos, evangelización en los lugares más inverosímiles del planeta, adoración y trabajo, atención a los ancianos y a los discapacitados, trabajo con los jóvenes: Filadelfia, Kansas, Ecuador, Corea, México, Roma, Palermo. El diálogo denso e ininterrumpido culminó con el encuentro con el papa Francisco: «Ustedes ya han dado muchos frutos a la Iglesia y al mundo entero, pero pueden dar más y más grandes con la ayuda del Espíritu Santo», afirmó el Papa en su discurso. «Para llegar a la madurez eclesial es necesario mantener la frescura del carisma, respetar la libertad de las personas y buscar la comunión», sintetizando el nuevo programa que entregó a los presentes, y concluyó diciendo: «Vayan adelante: siempre en movimiento… ¡No se detengan nunca! ¡Siempre en movimiento!».
«Para mí, que participaba por vez primera en un encuentro de este tipo, la experiencia ha sido verdaderamente extraordinaria – afirma Jesús Morán -. He saboreado una comunión especial con muchos Movimientos y Comunidades en este kairos o tiempo de Dios formidable que vive la Iglesia con el don del Papa Francisco. A este respecto, he vuelto a sentir con una nueva fuerza su llamada a la conversión misionera, que interpela a todos los carismas y los lleva a alcanzar una madurez a la altura de los tiempos (dejando a un lado toda tentación de autoreferencialidad) y una radicalidad anclada en la frescura del carisma».
«Un plus de eclesialidad y de compromiso social» es la exigencia advertida todavía por Morán. «En este sentido – concluye – debemos tender hacia un modo de pensar verdaderamente “trinitario” que cualifique con mayor profundidad nuestra comunión. No basta ya una colaboración cualquiera y cordial sino un vivir el uno por el otro, un recíproco potenciarse y enriquecerse para poder salir y hacerse cargo juntos de los dolores de la humanidad ».
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26 Nov 2014 | Sin categorizar
« ¿Una impresión espontánea de lo que ha vivido en estos días? Me parece que ha sido un encuentro de verdadera y profunda comunión. Y esto se pone aún más de relieve si pensamos de dónde hemos partido, porque desde el ’98 – cuando el Papa San Juan Pablo II, en el recinto sagrado de San Pedro, casi debió pedir a los Movimientos que se pusieran de acuerdo entre ellos, que se amaran, se conocieran, se estimaran, colaboraran entre sí – hemos llegado al punto que ahora verdaderamente ya no se advertía a qué Movimiento se pertenecía, gracias a la fraternidad que existía entre todos.
Era bellísimo ver a los Movimientos nacidos hace poco que buscaban a los Movimientos más antiguos no para hacerse controlar, sino para pedir su ayuda, su pensamiento, también su parecer sobre sus obras, para ver juntos cómo llevar adelante las cosas. Y los Movimientos más antiguos buscaban a los Movimientos más jóvenes, a los recién nacidos, no tanto para ver si funcionaban, si iban bien, etc., sino para gozar porque había nacido una nueva vida. Por lo tanto, era todo un gozo de los frutos los unos de los otros, experimentar este ser una cosa sola en la Iglesia. Me ha parecido verdaderamente un paso importantísimo, una verdadera comunión, una verdadera fraternidad, donde todos éramos hermanos, más grandes, más pequeños, pero todos hermanos.
Por esto, cuando después fuimos juntos a encontrarnos con el Papa, el captó este aspecto y nos lo expresó también en su discurso, en él se sentía la alegría de haber podido participar, de haber podido experimentar esta comunión que habíamos tenido entre nosotros.
En el fondo era éste el don que queríamos ofrecerle: esta comunión, y él lo subrayó fuertemente en su discurso, invitándonos a llevarla adelante y definiendo precisamente la comunión como el sello del Espíritu Santo. Por lo tanto ha sido una confirmación y un estímulo fuerte para ir adelante en esta dirección. Después el Papa retomó el discurso del salir, del no detenerse en el propio recinto, una idea fundante que está presente en todos sus discursos.
Me he preguntado entonces ¿qué querrá significar esto para nosotros como Movimientos, este paso nuevo que tenemos que descubrir cómo darlo? Ciertamente, cada vez más en esta comunión con la Iglesia; pero, precisamente porque hemos llegado a esta unidad profunda entre los Movimientos, quizás Dios nos pide ahora que nos abramos más saliendo hacia los Movimientos que pertenecen a otras Iglesias, no católicas, porque ahí también hay experiencias muy fuertes de personas que viven como nosotros el Evangelio y que testimonian esta vida. Conocerles también, abrirse más, podría contribuir a una comunión más amplia y, ¿por qué no?, también a acelerar el momento de la unidad de todos los cristianos. Ésta podría ser una pista, tal vez, aún por abrir.
Y otra cosa que querría subrayar es ésta: la salida hacia una unidad más vital entre “pastor” y “grey”, en la medida de lo posible. De hecho, había muchos pastores presentes, obispos, sacerdotes, tanto pertenecientes como no pertenecientes a los Movimientos. Me parece que la salida que Dios nos pide ahora es hacer una comunión aún más profunda entre los laicos y el clero, tanto con el clero que pertenece a los Movimientos, que por lo tanto ya está profundamente unido al propio Movimiento, pero quizás todavía no con esta comunión horizontal del clero con todos los Movimientos; como también para buscar las formas más adecuadas para que no exista separación entre la parte eclesiástica y la parte laica en los distintos Movimientos y tampoco en su conjunto».
25 Nov 2014 | Sin categorizar
Estamos a pocos kilómetros de Postumia, en Eslovenia, una encrucijada entre el Oriente y el Occidente Europeo. Hoy día es meta turística con paisajes que dejan sin aliento, con una historia que tiene a sus espaldas la tragedia vivida en Europa con millones de muertos en las dos guerras mundiales. El horror de la guerra quedaron bien retratados, por ejemplo, en algunas obras del artista esloveno Ivan Rupnik, y en sus mosáicos de los bosques cerca de algunas foibe.
En el marco de esta conciencia histórica, los tres días vividos junto a los “Amigos de Juntos por Europa” asume un nuevo significado el de reconciliación europea, ante las dolorosas heridas todavía abiertas: aquí se pone en evidencia la relación de amor recíproco en acto entre los cristianos de distintas confesiones y proveniencias.
Había 14 países europeos representados, de Portugal a Rusia, de Suecia a Croacia. Una característica común ha sido el compromiso a favor de una Europa reconciliada, en la convicción de que los 500 años de separación entre las Iglesias ‘son suficientes’ y que se debe apuntar a actualizar el sueño de los Padres fundadores de la Unión Europea, construyendo la ‘fraternidad’ entre los pueblos.
El programa del congreso se concentró en la preparación del gran evento previsto para el 201t, en Munich de Baviera, con el deseo de poder ofrecer a la sociedad civil y religiosa un fuerte testimonio de reconciliación realizada, visible, fruto del conocimiento, la estima, la colaboración en múltiples iniciativas sociales comunes, que ha crecido a lo largo de los años, a partir del 2002, cuando empezó la experiencia de Juntos por Europa.
Los 108 participantes, de t1 Movimientos y Comunidades de varias Iglesias expresaron una auténtica ‘pasión’ por la unidad y la plena adhesión al proyecto, ofreciendo la disponibilidad de compartir ideas, responsabilidades y el esfuerzo de la organización.
«Junto a la sorpresa siempre nueva y a la alegría por el camino realizado –escribe uno de los participantes- evidente en la gran capacidad de escucha y acogida recíproca, era general el entusiasmo y la convicción de que, con la ayuda de Dios y ‘juntos’ es posible apuntar a realizar el ‘sueño’ de una Europa sin divisiones, que recupere sus raíces y pueda ser un modelo para los otros continentes».
24 Nov 2014 | Sin categorizar

«Crear una red de mujeres, trascendiendo la diversidad de religiones y culturas, profundizar los textos sagrados para recuperar el lugar de la mujer en la sociedad de hoy y promover el diálogo interreligioso con una dimensión más humana». Estas son algunas de las conclusiones del Simposio internacional que tuvo lugar los días 12 y 13 de noviembre pasados, en Rabat, capital de Marruecos.
Fue organizado por el Centro de Estudios sobre la Mujer en el Islam (Centre for Women’s Studies in Islam), afiliado al Consejo de Ulema de Marruecos (Moroccan Council of Ulama). El simposio se desarrolló en el marco del Diálogo Estratégico entre Marruecos y EEUU bajo el alto patrocinio del Rey Mohammed VI.
Estuvieron presentes un centenar de expertas procedentes de 25 naciones, en su mayoría musulmanas, pero también cristianas y judías, estudiosas y comprometidas en el campo jurídico y en los organismos que trabajan a favor de los derechos de las mujeres.
El encuentro, cuyo título fue “Mujeres en el corazón del monoteísmo: una historia plural”, quiso enfrentar la importante contribución de las mujeres en el diálogo interreligioso, donde a menudo su voz permanece marginada.
El Simposio comenzó con una mirada sobre el rol de la mujer en la historia de las tres religiones monoteístas. Luego, se subrayó la importancia de partir de los textos sagrados, más que de la lógica de la ruptura, con el objetivo de reencontrar la dignidad de la mujer aspirando a una mayor igualdad entre varón y mujer, sea en el nivel espiritual, como moral y social. De allí surgió la necesidad de interpretaciones correctas de los textos sobre la figura femenina, a menudo condicionados por la costumbre de la época y por otros factores: políticos, económicos y sociales.

Christina Lee, corresponsable del diálogo interreligioso de los Focolares, presentó la experiencia del Movimiento de los Focolares fundado por una mujer, Chiara Lubich, en el campo del diálogo interreligioso. Ella habló del “genio femenino” – como lo definió Juan Pablo II -, es decir, de esa capacidad de las mujeres de vivir por los demás, de ocuparse de los demás y de entrelazar vínculos entre las personas. Esta visión fue apreciada por la profundidad, la espiritualidad y las perspectivas futuras.
Hubo otras importantes intervenciones que se refirieron a las variadas formas de diálogo establecidas por las mujeres de hoy con sus dificultades, esperanzas y testimonios. La profesora Aicha Hajjami de Marruecos se preguntaba por qué en muchas naciones islámicas persisten aún ciertas leyes injustas hacia las mujeres. «Es una situación que exige una profunda reflexión – agregaba- sobre cómo lograr que tales leyes sean modificadas según los valores sostenidos por el Islam».
Yolande Iliano, presidente de Religions for Peace Europe, dio un testimonio sobre cómo la sensibilidad femenina puede dar vida a compromisos colectivos interreligiosos a nivel social y político.
No faltaron las jóvenes con sus experiencias y expectativas, que manifestaron el rol crucial que la mujer debe desempeñar para construir la unidad de la familia humana. Como afirmaba la profesora Asma Lamrabet, directora del Centro de Estudios, «el simposio fue ya una realidad y un desafío, no más solamente un sueño».
22 Nov 2014 | Sin categorizar
Jesús Morán, filósofo y teólogo español, fue elegido como nuevo copresidente del Movimiento de los Focolares durante la Asamblea general de 2014, que tuvo lugar el pasado mes de septiembre. Lo entrevistamos:
«Conocí el ideal de la unidad – son sus primeras palabras – cuando recién terminé los estudios en el liceo clásico y me preparaba para entrar en la facultad de filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid. Eran tiempos de gran agitación político-social en España. El deseo de cambio era muy fuerte. La sociedad y en especial los jóvenes reclamaban libertad y democracia. Si elegí la carrera de filosofía fue porque los religiosos del liceo donde estudié nos inculcaron un cristianismo comprometido en la transformación social. El encuentro con la espiritualidad de Chiara Lubich fue como hallar la figura de lo que quería ser. Esta espiritualidad, además de cambiar la sociedad, podía cambiarme a mí mismo y esto era lo que en el fondo más deseaba. En la libertad de amar encontré la respuesta a todas mis exigencias».
«Viví en América Latina la mayor parte de mi vida – sigue Jesús Morán –. Llegué a Chile a los 23 años y dejé México cuando tenía 50. Allí viví mis primeras experiencias laborales y pude palpar la historia de pueblos milenarios con sus contrastes, sus inmensas riquezas culturales y su drama de identidad. De América Latina aprendí el valor inconmensurable de la vida, de la naturaleza y de las relaciones interpersonales. Fue una escuela de socialidad. Ese continente me dio el sentido del pensamiento orgánico, de la cultura que se vuelve praxis cotidiana e historia, de la religiosidad que toca las cuerdas más íntimas del corazón».
La experiencia de los últimos años en el Centro del Movimiento, confiesa, lo enriqueció de una mirada más universal, además de una intensa maduración humana y espiritual.
«En mi vida fueron especialmente luminosos algunos momentos vividos con Chiara Lubich en los que sentí su maternidad para conmigo».
Han pasado algo más de dos meses desde su elección como copresidente y nos cuenta que está viviendo «una experiencia de Dios fortísima y al mismo tiempo muy sencilla. Nunca como en este tiempo me he sentido tan profundamente amado por muchas personas. Estoy infinitamente agradecido con Dios por esto».
Cuando le preguntamos si según su opinión pasó algo nuevo en la Asamblea de 2014, contesta:
«La Obra de María vive un momento crucial de cara a su futuro. Se trata de verificar hasta qué punto esta primera generación entendió realmente el don carismático que Dios le hizo a la Iglesia y a la humanidad con Chiara Lubich. De esto depende que la encarnación del carisma esté a la altura de este don. Es un momento de fuerte y nueva autoconsciencia que debe llevar como fruto una radicalidad de vida igual a la de los primeros tiempos del Movimiento, aunque distinta. Es el momento de la “fidelidad creativa”. Tanto más fieles cuanto más creativos, y viceversa, tanto más creativos cuanto más fieles. Obviamente, esto significa actualización del carisma en todos los frentes, nuevo impulso apostólico, dilatación de la capacidad de diálogo a 360 grados. Me parece que la Asamblea, con su documento programático y con el toque final del mensaje de Papa Francisco, se ha orientado en este sentido».
Con respecto a su opinión sobre posibles contraposiciones entre formación espiritual y formación cultural, afirma:
«En Chiara nunca hubo contraposición entre vida y pensamiento. De hecho, ella sintió el impulso de retomar los libros en seguida después de una experiencia mística. Considero este hecho muy significativo. Chiara es la fundadora de la Escuela Abba y del Instituto Universitario Sophia. Como todos los grandes fundadores, ella estaba plenamente consciente de que un carisma que no se transforma en cultura no tiene futuro».
Finalmente le preguntamos qué es lo que pide para él y para el Movimiento:
«Un don que pido todos los días es el del discernimiento y la docilidad al Espíritu, sin temor».
Entrevista de Aurora Nicosia