19 Dic 2014 | Sin categorizar
La grave epidemia de Ébola se ha esparcido de manera especial en Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona, con graves pérdidas entre la población local, noticia ampliamente difundida por los medios de comunicación. El AMU, ONG vinculada al Movimiento de los Focolares, está trabajando de varias formas en la lucha contra el virus. Le pedimos a Stefano Comazzi, uno de los responsables, que nos diga algo más al respecto.
«En realidad parece que la situación es mucho más dramática de lo que generalmente se dice, ya que la epidemia se encuentra todavía fuera de control. Todo esto produce un impacto muy fuerte en la vida de millones de personas, por la restricción de los viajes, la reducción del comercio con la consecuente escasez de los alimentos, los obstáculos para el estudio y las actividades laborales… Sin hablar de los duelos en las familias que han sido afectadas, donde a menudo faltan las fuerzas para sostener a los miembros más débiles».
¿La epidemia en números? «Hasta hoy – sigue Stefano –, no resulta posible un conteo preciso porque muchos casos se escapan a las estadísticas, y además porque la epidemia llegó de las zonas rurales hasta las grandes ciudades, donde la alta densidad de la población y las míseras condiciones de vida, favorecen grandemente la difusión del contagio».
Drama en el drama. Como es sabido, «entre los primeros que pagan en primera persona están precisamente los operadores sanitarios quienes, prodigándose para contener la infección, han quedado afectados a su vez, muchas veces con desenlaces letales. De esta forma, se han empobrecido las estructuras sanitarias, que ya contaban con recursos muy limitados, así que hoy se encuentran a menudo incapaces de afrontar esta calamidad. También la pobreza de los medios y la escasez de adecuados equipamientos y de material sanitario, llevaron a tomar la decisión de cerrar muchas estructuras sanitarias que paradójicamente, en vez de constituir una barrera ante la difusión de la epidemia, se habían convertido en un motivo de incremento».
Sierra Leona. Esta suerte le ha tocado también al hospital diocesano católico de Makeni “Holy Spirit” en Sierra Leona, localidad en donde desde hace años trabaja el padre Carlo da Sotto, javeriano, pionero de la espiritualidad de la unidad en ese país africano y de la viva comunidad de los Focolares.
Padre Carlo, con los demás religiosos de su congregación y con toda la diócesis de Makeni, se ha comprometido a volver a poner en marcha el hospital a pleno ritmo. «Por el momento – nos cuenta – nuestra estructura alcanza a ofrecer sólo un limitado servicio ambulatorio. Sin embargo estamos trabajando para realizar urgentes obras de restructuración que puedan volverlo apto para afrontar los nuevos desafíos, en especial con la adquisición y la instalación en ambientes renovados de un laboratorio médico especializado en la lucha contra las enfermedades infecciosas. Con la esperanza de que pronto la emergencia del Ébola se haya acabado, dicho laboratorio podrá de todas formas seguir sirviendo a la población local en la prevención y tratamiento de otras numerosas enfermedades infecciosas que se registran localmente (SIDA, hepatitis C, malaria, etc.)».
Proyecto. Esta acción se enmarca en un proyecto más amplio coordinado por Caritas y con el apoyo de otras asociaciones en un proyecto integrado de asistencia que se está realizando, además que en Sierra Leona, también en Guinea Conakry y Liberia.
Los jóvenes están en primera línea. «Hay otras actividades de colaboración concreta e inmediata impulsadas por la comunidad del Movimiento de los Focolares, para los enfermos y sus familiares – concluye Stefano Comazzi –. En especial para aquellos que se encuentran en cuarentena y que recibirán apoyo con las contribuciones recolectadas para esta emergencia».
Para dar la propia contribución se puede utilizar la siguiente cuenta corriente en el
Banco Popular Ético – Sucursal de Roma
código IBAN: IT16 G050 1803 2000 0000 0120 434
código SWIFT/BIC: CCRTIT2184D
A nombre de Associazione Azione per un Mondo Unito Onlus
Causal: Emergencia Ébola
17 Dic 2014 | Sin categorizar
¿Una Europa algo cansada y pesimista? Puede ser. En estos términos habló también el papa Francisco durante su visita al Consejo Europeo en Estrasburgo. Son numerosos los desafíos que Europa, y todo el mundo, deben afrontar. El congreso de diálogo entre budistas y cristianos, que tuvo lugar, el 10 de diciembre, en la Pontificia Universidad Urbaniana, trató de transmitir un mensaje común de esperanza para que el mundo no gire sólo alrededor del interés económico, sino que tenga en su corazón una orientación antropológica que afirme la sacralidad de la persona humana. El evento fue promovido por la Oficina Nacional para el Ecumenismo y el Diálogo interreligioso de la Conferencia Episcopal italiana (UNEDI), por el Consejo Pontificio para el diálogo interreligioso, por la Unión Budista Italiana, y varios organismos cristianos y budistas. La crisis vista desde varias perspectivas: la antropológico-teológica para poner los cimientos, y la económico-financiera para ofrecer algunos imput. Las palabras de Vincenzo Giorgino de la Universidad de Turín, y de Luigino Bruni de la Universidad de Lumsa de Roma, uno budista y otro cristiano, tenían el objetivo de profundizar en la crisis y en la incertidumbre del hombre contemporáneo. A partir de allí surigieron algunas ideas para estudiar y reflexionar sobre el capitalismo que puede ser superado mediante nuevos paradigmas como el de la Economía de Comunión. Se presentaron después una serie de testimonios sobre la lucha contra la crisis. La Comunidad de San Egidio habló de cómo avanzan por su camino, que está hecho de oración, los pobres y la paz; las hermanas de Madre Teresa de Calcuta hablaron de cómo ayudan a las madres solteras en Italia; el Movimiento de los Focolares se refirió al apoyo a los inmigrantes que llegan a Lampedusa y sobre el camino de fraternidad iniciado con los musulmanes en Sicilia. Por la parte budista, la Rissho Kosei-kai de Japón dio un testimonio de cómo recogen fondos con la campaña Skip a meal (salta una comida) ante situaciones de pobreza, emergencias, necesidades educativas, ambientales, de los refugiados, y otras. La Fundación Tzu-chi de Taiwán, iniciada por un pequeño grupo de monjas budistas y de amas de casa, cuenta con 10 millones de voluntarios y donadores y pudo enviar ayuda a 85 países.
Al día siguiente, la delegación de la Fundación Tzu-chi, guiada por su portavoz el Rey-Shen Her, fue recibida en la sede internacional del Movimiento de los Focolares para un encuentro de conocimiento recíproco. Estuvieron presentes algunos amigos budistas de Roma y miembros de los Focolares comprometidos en varios ámbitos. Tzu-chi, que en chino quiere decir “compasión y socorro”, es la organización budista de obras de caridad más grande del mundo. Fue fundada en 1966 por Cheng Yen, monja budista, ganadora del Premio Niwano por la Paz 2007. «Después de las respectivas presentaciones de la espiritualidad y las actividades, si bien muy sintéticas, siguió un diálogo abierto y se pudieron identificar algunas características comunes», explicó Christina Lee, del Centro para el diálogo interreligioso de los Focolares: «ambas fueron fundadas por una mujer, viven la cultura del dar, subrayan el sentido de familia, el amor recíproco y el altruismo», por ejemplo. Respondiendo a las preguntas, el prof. Her afirmó que «las actividades de compasión hacia los necesitados nos purifican». «Somos conscientes de que nuestro encuentro con el otro, o está lleno de humanidad y de compasión o fracasa en su misión, es decir, llevar a Dios a los hombres de hoy, en forma discreta y a veces escondida, pero no por eso eso menos auténtica y significativa», concluyó el padre Cristiano Bettega, director de la UNEDI. «Son palabras –afirma Christina Lee – que a nosotros nos hacen recordar las de Chiara Lubich, cuando dijo que “vamos a Dios a través del hermano”. Son elementos que nos unen en el camino común hacia la fraternidad universal y por el bien de la humanidad».
16 Dic 2014 | Sin categorizar
«En los últimos años del liceo llegó a mis manos el libro de Alexis Carrel “L’uomo questo sconosciuto” (“El hombre, ese desconocido”). Encontré en el libro una fuerte inspiración para mi futuro. Con su intuición sobre la relación psicosomática, es decir la interacción entre el cuerpo y el alma tanto en la salud como en la enfermedad, me imprimió la pasión por la ciencia médico-biológica. Pero eran tiempos de guerra y había tenido lugar el desembarco en Anzio (Italia), a pocos kilómetros de distancia de donde vivía mi familia, lo que me sumergió en la experiencia traumática de los bombardeos continuos con la destrucción de mi casa. Roma fue el puerto seguro al que nos dirigimos con mi familia llevando los pocos bienes que se pudieron salvar. Aquí la vida recomenzó y pude inscribirme en la Facultad de Medicina. Además de mis estudios que avanzaban con buenos resultados, participaba en las actividades de los católicos en el campo universitario. Estaba cada vez más convencido de que los valores auténticamente evangélicos, como la caridad, la justicia, la fe que se traduce en obras, debían enraizarse más profundamente en las conciencias, para evitar esa dicotomía mortal entre la relación con Dios y la relación con los hombres que termina haciendo que la presencia de los cristianos en el mundo fuera invisible y sin influencia. Así fue que, sin saberlo, estaba en búsqueda, en un clima de expectativa interior, de vaga insatisfacción, que me estaba preparando para la novedad. Era éste el estado de alma con el que, durante el 5º año de Medicina, en febrero de 1949, fui invitado a una reunión.
Allí conocí a Chiara Lubich y fue ella, luego de ser presentada por un religioso, la que contó su experiencia espiritual y también la del primer grupo que había surgido a su alrededor. Y, no sabría decir por cuál alquimia, la historia escuchada que relataba Chiara, se convirtió también en mi historia. No se trataba de ideas, que tenían necesidad de explicación. La suya era una sencilla exposición de hechos ocurridos, extraordinarios, y sin embargo “normales”, como cada uno de nosotros espera siempre que sean los acontecimientos, cuando Dios interviene en la historia de los hombres. Se trataba de aceptar o no ese relato. Pero, para conocerlo mejor, si uno lo aceptaba, no existía otro camino más que el de seguir a esa joven mujer que –se veía- era la experiencia viva, personificaba de forma auténtica ese anuncio que ella comunicaba. Así, al final del encuentro, quise estar algunos minutos más con Chiara, y la acompañé durante un trecho del camino. Desde ese día no perdí más el contacto con las primeras focolarinas, que habían llegado a Roma desde hacía algunos meses […] Pero mi relato no estaría completo si no contara, cual fue, en estos años, el arma secreta que logra vencer las batallas contra nosotros mismos, y hace superar la radical incapacidad de amar, que nos aflige a todos. Era el descubrimiento del mayor dolor de Jesús en los pequeños y grandes dolores de la humanidad. A menudo Chiara hablaba de esto, porque era de una ayuda indispensable, especialmente para quien daba los primeros pasos en la construcción de la unidad. Todos conocemos la sombra que a menudo se forma detrás de nuestra naturaleza, con todos sus repliegues y egoísmos. Pero, habiendo sido asumido, de una vez para siempre, por Jesús, todo esto adquirió Su rostro y Su voz, para decirnos que “la noche ya no tiene oscuridad” y que cada llaga se puede curar, porque Él la amó y la curó. En estos años sentí muchas veces el peso de situaciones dolorosas. Sin embargo, cuando creyendo en el Amor, me lancé en Sus brazos, más allá del dolor encontré una paz, una alegría más pura y más profunda».
13 Dic 2014 | Sin categorizar
La maravilla de la Redención inicia con el nacimiento del Redentor: el rey de lo creado no encuentra un aposento para venir al mundo, así como después no tendrá ni una piedra donde reclinar la cabeza.
Fue el verdadero hombre. Y su presentación a la humanidad, para la que había venido, tuvo lugar bajo la forma de un niño, que yace en un pesebre.
También los romanos, los griegos y los persas esperaban al Salvador del mundo tras la semblanza de un chico, quien iniciaría una nueva era en los siglos.
Los judíos lo esperaban a la luz de las profecías, poniendo en Él la esperanza mesiánica de un renacimiento del pasado y un vuelco de las cosas.
El vuelco se configura ya desde ese nacimiento ‘proletario’ que pone al Hijo de Dios al nivel de las víctimas de las guerras y de las inundaciones, entre las personas sin casa y sin dinero, en el estrato inferior de la miseria universal, tal como murió, en el patíbulo de la más grande ignominia.
Una presentación desconcertante de la divinidad: nubes de ángeles arriba y grupos de pastores abajo. Pero lo más desconcertante es el canto entonado en medio de la noche de claro fulgor por los espíritus angélicos que anuncian el singular nacimiento- Gloria a Dios en el cielo; paz a los hombres en la tierra.
La gloria para Dios –dice en resumen el mensaje- es la paz entre los hombres. La paz de Dios es su gloria. La gloria de los hombres es su paz.
El nexo es vital, y por sí sólo incolucra la relación de valores divinos y humanos incluso desde la Encarnación, donde la naturaleza divina y la naturaleza humana se unen en una única persona, que se convierte así en vínculo y relación que va de lo infinito a lo finito, de lo eterno a lo transitorio, de la gloria a la paz.
Un nexo así trae como consecuencia que no se puede separar la gloria de Dios de la paz entre los hombres. Si está una está la otra; si no está una, falta también la otra.
Este primer gran anuncio evangélico está lleno de consecuencias, preanuncia el efecto individual y social del amor, ley que constituye el nuevo orden, adoptado por ¡ese Niño pobre! El efecto es la paz. Y si hay paz, quiere decir que actúa, en el espíritu de cada uno y en las relaciones entre todos, esa luz divina que es la caridad; quiere decir que los hombres se sienten hermanos porque sienten la presencia del único Padre.
La gloria más grande que los hombres pueden dar a Dios en lo alto de los cielos es asegurar, con su buena voluntad, la paz de los seres racionales desde lo más hondo del planeta, en cuyo jardín somos tan feroces.
Por la paz, nuestra vida en la tierra se diviniza. Si en lugar de perder tiempo odiando, en cambio se gana vida amando, se obtiene la gracia de hospedar a Dios en nosotros, que demora en nosotros en su esencia –su atmósfera- que es el amor. Dios –enseñan los místicos- sólo habita en la paz..
Por eso, por la presencia de Cristo, un establo se convierte en un paraíso, y hasta una choza puede llegar a ser una iglesia Y puede serlo también cada casa; y también cada oficina, e incluso un Parlamento.
(Igino Giordani, Parole di vita, SEI, Torino, 1954, pp. 21-23)
11 Dic 2014 | Sin categorizar

Observar, involucrarse, pensar. Pero también actuar, evaluar, celebrar. Son seis las acciones que resumen los pasos para elaborar un proyecto en el territorio que involucre a toda la comunidad, empezando por los chicos. ¿Cómo? Suscitando una mirada distinta en el propio itinerario cotidiano, por ejemplo de la casa a la escuela, identificando y relatando situaciones, hechos que indiquen un problema específico. Desde ahí, la planificación de una intervención que respete los indicadores “pro sociales” y de fraternidad, entendiendo por “pro sociales” aquellos comportamientos que, sin esperar nada a cambio, favorecen a los demás según sus necesidades, y aumentan la posibilidad de generar una reciprocidad positiva.
Éste es sólo uno de los proyectos y de las acciones en fase de realización en el gran panorama de los Chicos por la Unidad: existe la Run4Unity, el Súper Soccer, el Laboratorio Hombre Mundo, Coloreemos la Ciudad, los Proyectos-dar de Schoolmates y otros más en elaboración, posibles también gracias a una red de animadores, jóvenes y adultos. En días pasados se reunieron en Castel Gandolfo (del 27 al 30 de noviembre), un centenar de ellos procedentes en su mayoría de Italia, con representantes de Francia, Bélgica, Luxemburgo, España, Portugal, Eslovenia, Hungría y, de unos kilómetros más lejos, de Guatemala, Paraguay e India.
Los une la pasión por formar a las nuevas generaciones, trabajando juntos. No escatiman ni tiempo ni energías, convencidos de que «sin un trabajo adecuado de formación de las nuevas generaciones es ilusorio pensar en la realización de un proyecto serio y duradero al servicio de una nueva humanidad». Lo dijo el papa Francisco, durante la audiencia general con el Movimiento de los Focolares, cuando habló de “hacer escuela”. «Chiara Lubich había acuñado en su tiempo una expresión que sigue siendo de gran actualidad: hoy —decía— hace falta formar “hombres-mundo”, hombres y mujeres con el alma, el corazón y la mente de Jesús, y por esto, capaces de reconocer e interpretar las necesidades, las preocupaciones y las esperanzas que anidan en el corazón de cada hombre».
Pero para formar, es necesario formarse: es por esto que se dedicó un amplio espacio para profundizar el pensamiento de Chiara Lubich acerca de la educación, y un enfoque psicopedagógico que tiende a promover “Life Skills” (aptitudes para la vida) en el grupo de adolescentes. Además de la educación “entre pares”, que un adolescente sin lugar a dudas necesita, sigue siendo fundamental el rol del animador, un adulto que da confianza, que deja espacio a la creatividad, a la libre iniciativa, a la posibilidad de experimentar por sí mismos, de ponerse a prueba.
Y es con esta perspectiva que nacen también iniciativas nuevas, como Up2Me-Project, un proyecto de educación a la afectividad y a la sexualidad según la edad evolutiva, llevado adelante en sinergia entre el equipo de Chicos por la Unidad y Familias Nuevas, orientado a preadolescentes y adolescentes. El modelo de referencia es la persona-relación, en la visión antropológica que surge del carisma de la unidad, es decir, la persona en su estar en relación con el otro, en la capacidad de amar y ser amados, de donar y acoger.
Jesús Morán, en un momento de diálogo con los animadores, los invita a reconocer los “signos de los tiempos” en la revolución digital, y a sumergirse en esta cultura sin ingenuidad. Y María Voce, dando un nuevo impulso a la propuesta de vida de los Chicos por la Unidad, 30 años después del nacimiento del amplio movimiento juvenil de los Focolares, invita a «prestar una mayor atención a la pobreza y a la sobriedad de vida» caminando junto a los chicos para salir del constante riesgo del consumismo que, por perseguir el último modelo de smartphone, de pronto les hace perder de vista la grave pobreza material de quienes los circundan.
10 Dic 2014 | Sin categorizar
«Desde hace veinte años trabajo en el ámbito de la justicia penal en la provincia de Santa Fe. Mi trabajo no es una buena tarjeta de presentación en la Argentina de hoy, cuyas relaciones están llenas de heridas y las instituciones y sus funcionarios son objeto de continuas sospechas, con razón o sin ella.
La espiritualidad de la unidad, desde mi primera experiencia en los Focolares con los gen, le dio sentido a mi presencia en este ámbito, donde vienen en evidencia el delito, la violencia, el no-amor, más que “el amor, que es la plenitud de la ley”, como dice San Pablo. En estos años llenos de continuos desafíos, traté de orientar mi formación profesional, la ética, mi carrera, mis relaciones sociales al servicio de las personas. Ciertos pasos difíciles dados en esta dirección, marcaron un momento decisivo en mi trayectoria.
Cuando, con mi esposa, decidimos adoptar a un niño, no quisimos aprovechar de la amistad con personas que hubieran podido ayudarnos a completar más rápidamente los trámites de adopción, pasando por encima de otras parejas de esposos, que de pronto estaban solos en el dolor de la suspensión. Cuando por fin nos llamaron, la funcionaria de turno, que me conocía, se quedó muy sorprendida por nuestra actitud mantenida durante largos años de espera. Con la llegada de nuestra hija, adoptiva, tuvimos la confirmación de que los planes de Dios son perfectos y se realizan si hacemos simplemente Su voluntad.
Una vez tuve que ocuparme de un proceso en el que el imputado estaba dispuesto a tomarse la justicia por su mano, si no hubiera obtenido un fallo favorable. Durante el proceso, yo recibía continuamente preocupantes comunicaciones anónimas que me alertaban acerca de la peligrosidad del imputado y sus estrechos vínculos con el poder local. A pesar de todo, permanecí fiel a las exigencias jurídicas del proceso y varias veces tuve que advertir seriamente al imputado de sus obligaciones del punto de vista procesal. Finalmente el fallo no fue a su favor, sin embargo con su abogado se construyó una relación de confianza que perdura hasta hoy. Terminado mi trabajo en esta causa, esa persona vino a saludarme. Quería decirme que reconocía sus actitudes violentas, y que, en algunas situaciones, en las que sentía el impulso de ser violento, le pedía a su hijo que encontrara las soluciones a problemas que para él eran irresolubles.
Dado que los procesos son documentados en forma escrita, los distintos trámites producen montañas de papeles que no son fáciles de consultar. Es así que, a menudo, los acusados y sus familiares sufren sintiéndose impotentes. En estas circunstancias el hecho de crear espacios para compartir, permite evidenciar la dignidad de cada uno, primer paso hacia la esperanza en una vida mejor.
A veces, el solo hecho de escuchar a una persona con la mente y con el corazón, puede darnos una luz que va más allá de la praxis procesal del interrogatorio formal de un detenido, para permitir que el imputado pueda comunicar su drama, y a su vez el funcionario de justicia pueda tener un conocimiento adecuado de los hechos para así llegar a tomar una decisión realmente humana. Esto me pasó muchas veces, como cuando decidí pedir una consulta psiquiátrica para un detenido que había escuchado profundamente. Existía, de hecho, el peligro que el detenido intentara suicidarse y mi decisión determinó un reequilibrio de la situación.
Ustedes lo saben mejor que yo: siempre y en cada lugar lo que marca la diferencia es el amor, también en el ejercicio de la justicia».
(M.M. – Argentina)