6 May 2014 | Sin categorizar

Monsignor Livio Maritano (a destra) insieme a Chiara Lubich, i genitori di Chiara Luce Badano, e la dott.ssa Maria Grazia Magrini, vice postulatrice della causa di beatificazione di Chiara Luce.
La relación de monseñor Maritano con el Movimiento de los Focolares se volvió particularmente significativo tras su encuentro con Chiara Luce Badano, una joven miembro de los Focolares de su diócesis, probada por una enfermedad terminal.
La había conocido en el último periodo de su vida y quedó impactado por su luminoso testimonio cristiano, “por la altura de espiritualidad, el nivel de amor a Dios que le daba la fuerza para hacer frente a la enfermedad”.
Ante la noticia de la muerte de monseñor Maritano,
Maria Voce dijo: «Ha sabido leer en la vida de Chiara Luce la santidad en la vida cotidiana».
Después de la muerte de la joven Badano, comprobando la creciente fascinación que continuaba a emanar, identificó en su vida los signos de una dimensión de santidad universal que tocaba los corazones de muchos, especialmente de los jóvenes. Comprendió que Chiara Luce era un modelo para ofrecerles, como ha subraya
do Benedicto XVI en ocasión de su
beatificación. Él personalmente ha querido llevar este testimonio en todas partes, en Italia, donde fue llamado para contarlo.
Monseñor Maritano estuvo en varias ocasiones con
Chiara Lubich. La estima hacia su persona y su carisma, que veía encarnado con particular intensidad en la vida de la joven Chiara Luce Badano, dio lugar también a mantener con la fundadora de los Focolares una relación epistolar.
“El Movimiento de los Focolares recuerda con gratitud y aprecio a monseñor Livio Maritano”, dice María Voce. “Nos unimos en la oración a la familia, amigos, a la diócesis de Acqui y a toda la Iglesia”.
5 May 2014 | Sin categorizar
«¿Qué le dirías a quien sostiene que es imposible un verdadero y auténtico diálogo entre culturas y religiones diversas?» Esta es la pregunta dirigida a Chiara durante un congreso de amigos musulmanes en el 2002.
5 May 2014 | Sin categorizar
Del 23 al 26 de abril, en la ciudadela de Loppiano, un centenar de jóvenes consagradas y consagrados, provenientes de 36 naciones y pertenecientes a 56 familias religiosas, se encontraron alrededor del lema: ¡Sí! ¡Elegimos el Evangelio!
Fue un encuentro preparado con entusiasmo desde hacía tiempo, en vista del 2015, año dedicado a la vida consagrada, pero también fue una etapa de un camino que, más allá de los carismas, es compartido por quienes han dedicado su vida a seguir el Evangelio.
Primera jornada: se dedicó a la profundización teológica (a cargo del Padre Alessandro Clemenzia, docente de Teología Trinitaria), con momentos de encuentro, diálogo, intercambio de experiencias de vida personales y con los habitantes de Loppiano. Visita a la ciudadela, la Misa en el Santuario, cena en las comunidades-focolares y en las familias.
Fueron cuatro los desafíos afrontados en los talleres del segundo día: relación entre Evangelio, estudio y vida; Evangelio y espíritu de pobreza; relaciones comunitarias; Iglesia pobre para los pobres. Visita al Instituto Universitario Sophia y velada de fiesta con los jóvenes de la ciudadela.
El último día: un diálogo a todo campo con el Card. Braz de Avis, prefecto de la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica. “Padre João”, como le gusta que lo llamen, expresó su alegría por la numerosa presencia de jóvenes. “Esta espiritualidad de comunión –subrayó– tiene que entrar en todos los carismas” y hay que hacerlo “a través de la experiencia de vida”. Y agregó: “por la alegría y la luz que encuentran, sentimos que ya está sucediendo”, es importante recordar que “un carisma es para la Iglesia, no para un grupo. Tenemos necesidad de seguir a Jesús juntos… el otro para mí no es sólo mi gran penitencia, sino la oportunidad de experimentar a Dios: sólo puedo amar si tengo cerca a alguien…”. Y ante las dificultades que se encuentran en este camino, –agregó que- es necesario descubrir y comprender “el grito de Jesús en la cruz”, porque sin la medida del dar la vida que Jesús nos demostró, “no llegaremos a amarnos”.
Animados por el estilo familiar y directo del Cardenal, siguió un diálogo participativo y abierto en el que se tocaron los muchos desafíos que las comunidades religiosas tienen que afrontar hoy: “¿Cómo continuar la experiencia, advertida aquí, en nuestras comunidades? ¿Cómo ser realmente libres aún dentro una estructura y con votos? ¿Cómo hacer para no vivir como personas ‘enyesadas’? ¿Cómo crecer en el espíritu de la unidad? ¿Cómo mirar los dolores de la nuestras congregaciones y de la Iglesia?, fueron algunas de las preguntas de los jóvenes.
Las respuestas del Card. Braz de Avis fueron directas: “Regresando a la comunidad no hay que hablar, sino amar”; para ser libres “tenemos que volver a Galilea –como dice el Papa Francisco-, donde Dios nos miró a los ojos por primera vez” y cultivar una “libertad que nazca del interior… volviendo al estilo del Evangelio”. Y todavía: “Donde hay apego al dinero, al poder… no está la Iglesia; tenemos que entrar, como nos invita el Papa, en las llagas de la Iglesia y de la humanidad… mirar al pasado con gratitud, al futuro con esperanza y vivir el presente con pasión…”.
Después de abrir su corazón hablando de su relación fraterna con el Papa Francisco, anunció varias citas para el 2015 y, en especial, el Congreso mundial para las y los jóvenes consagrados, del 23 al 26 de septiembre del 2015, afirmando que “el Papa los ama y ama nuestra ‘Congregación’ que es la casa de ustedes”.
Fueron más de dos horas de inmersión en la vida de una Iglesia que se pregunta abiertamente sobre su realidad y sobre los desafíos de la cotidianidad, una Iglesia que tiene en el Papa Francisco el motor de una profunda y radical renovación, que es un estímulo e interpela a cada uno personalmente, a cada comunidad, a cada familia, a cada célula social. Se concluyó con una fiesta junto a los habitantes de la ciudadela, reunidos para la celebración de la Santa Misa en el santuario “Theotokos”, también estaba presente el Obispo de la Diócesis, Mons. Mario Meini.
3 May 2014 | Sin categorizar
«¿Qué le dirías a quien sostiene que es imposible un verdadero y auténtico diálogo entre culturas y religiones diversas?» Esta es la pregunta dirigida a Chiara durante un congreso de amigos musulmanes en el 2002.
30 Abr 2014 | Palabra de vida, Sin categorizar
«… en nombre de Cristo: déjense reconciliar con Dios»
Pero esta fe en el amor de Dios no puede permanecer encerrada en el interior de cada uno, como bien explica Pablo: Dios nos confió la tarea de conducir a otros a la reconciliación con él (cf 2 Cor 5, 18), encomendando a cada cristiano la gran responsabilidad de dar testimonio del amor de Dios para con sus criaturas.
Todo nuestro comportamiento debería hacer creíble esta verdad que anunciamos. Jesús dijo claramente que antes de presentar la ofrenda en el altar debemos reconciliarnos con nuestros hermanos si tuvieran algo contra nosotros (cf Mateo 5, 23-24).
Y esto vale antes que nada en nuestras comunidades: familias, grupos, asociaciones, Iglesias. Estamos llamados a derribar todas las barreras que se opongan a la concordia entre las personas y los pueblos.
«… en nombre de Cristo: déjense reconciliar con Dios»
“En nombre de Cristo” significa “en su lugar”. Haciendo las veces de él, viviendo con él y como él, amémonos como él nos amó, sin limitaciones ni prejuicios, sino abiertos a acoger y apreciar los valores positivos de nuestro prójimo, dispuestos a dar la vida los unos por los otros. Este es el mandamiento por excelencia de Jesús, el distintivo de los cristianos, válido hoy como en los tiempos de los primeros cristianos.
Vivir esta palabra significa convertirnos en reconciliadores.
Y entonces cada gesto, cada palabra, cada actitud que adoptemos, si está impregnada de amor será como las de Jesús. Como él seremos portadores de alegría y de esperanza, de concordia y de paz, de ese mundo reconciliado con Dios (cf 2 Cor 5, 19) que toda la creación espera.
Chiara Lubich
Este comentario se publicó por primera vez en enero de 1997.