26 Abr 2014 | Sin categorizar
Con ocasión de la canonización de Karol Wojtyla y Angelo Roncalli proponemos los momentos históricos de Juan Pablo II con el Movimiento de los Focolares en un breve video, regalo de Chiara Lubich al Santo Padre en el 2003, en ocasión del 25° de su Pontificado.
22 Abr 2014 | Sin categorizar
Autostop
Regresábamos en automóvil a casa con mi esposa, cuando vimos a una persona que hacía autostop. Pasamos de largo, pero sentimos lo absurdo de pasar a su lado haciendo como si no la hubiésemos visto. Decidimos regresar. Era un estudiante de Senegal que iba hacia Amberes. Desde hacía tiempo estaba en la calle vestido con ropa de verano y hacía mucho frío. Lo invitamos a almorzar a nuestra casa. Después de comer, nos ofrecimos a llevarlo a Amberes (a 25 km de casa). Él estaba feliz y conmovido. Al despedirnos, sentí que no podía abandonarlo en el frío como estaba vestido. Le di mi abrigo, el mejor que tengo. Regresé a casa cantando de felicidad.
L. H. – Bélgica
Peleas
Un día yo estaba particularmente nervioso y quien había sufrido las consecuencias había sido sobre todo mi esposa. Creyendo que así podía despejar mi mal humor, salí de casa y pasé la tarde con mis vecinos, aburriéndome ante la TV. Apenas regresé a casa, la vocecita severa del pequeño Milos me hizo estremecer: «Papá, ¿sabes que Jesús no quiere que peleemos?». Fue una sana lección. Corrí a darle un beso a mi esposa. Los niños, son el auténtico “termómetro” de nuestra unidad familiar.
Stjepan – Croacia
Pereza
A veces me cuesta trabajar diligentemente debido a mi pereza. Como aquella vez que tenía que ordenar la biblioteca donde había un gran desorden de libros en el suelo, pero no quería hacer nada. De repente sentí que alguien en mi interior me sugería: «¡Sé amor!». Ante esto, decidí hacer todo por Dios y por quienes usarían la biblioteca. Cuando terminé sentí una gran alegría en el corazón y comprendí que esta alegría era un don de Dios.
T. – Brasil
19 Abr 2014 | Sin categorizar

«[…]Se acerca la Pascua y me parece que acaba de pasar la Navidad. Tengo la impresión de que el tiempo se escapa velozmente y siento en lo profundo de mi corazón –lo confieso- que me resigno a dejarlo a escapar con tal de que todo sea amor, es decir, con tal de que al final de cada día pueda decir: “También hoy he amado”.
[…] En esta Pascua que nos recuerda que Jesús después de muerto, resucitó y que también nosotros resucitaremos un día, con el cuerpo; quisiera que todas ustedes se comprometan a decir todas las noches: También hoy he amado.
[…] Nosotros no sabemos cuántos días tendremos todavía, pero cuán amargo sería acercarse a la muerte con pocos días vividos en el amor. ¡Qué remordimiento! Diríamos: “Podía amar y no he amado”
Llega Pascua para recordarnos que cada jornada nuestra debe ser una resurrección: siempre arriba, siempre listas y amar a todos sin mirar si nos gusta o no. Amar, amar, amar. Nunca cansarnos de amar. No dejar nunca nuestra revolución.
Esto nos dará una gran alegría y nos hará gustar la fiesta de Pascua porque es la fiesta del Aleluya.
Así como los primeros apóstoles y cristianos comunicaban a todos que Cristo había resucitado (y que por lo tanto también nosotros resucitaremos) del mismo modo quien nos conoce debe poder decir que nosotros hemos resucitado espiritualmente de una vida sin sentido a una vida llena de luz y de fuego».
Fuente: Centro Chiara Lubich
18 Abr 2014 | Sin categorizar
La resurrección de Cristo nos hace participar de su vida y nos obliga a no perder la esperanza. Nos da el secreto para levantarnos después de cada caída, es el signo sagrado, visible, de nuestra resurrección. Nuestra religión es una religión de la vida: la única en la cual la muerte fue victoriosa, y, si nosotros queremos, definitivamente desterrada. La Cuaresma fue –o debía ser- también, un examen de conciencia, a través del cual pudiéramos contemplar lo que existe en el fondo de nuestra alma y en la sociedad como negativo. En muchos de nosotros prevalece un cristianismo de ordinaria administración, sin pálpitos y sin ímpetus, como una vela sin viento.
La resurrección de Cristo debe ser motivo de renacimiento de nuestra fe, esperanza y caridad, victoria de nuestras acciones sobre las tendencias negativas. La Pascua nos enseña a desterrar el mal para renacer. Renacer cada uno, en unidad de afectos con quien está cerca nuestro, y cada pueblo en concordia con los otros pueblos. En la gracia divina está la fuerza para remover todo tipo de mal.
Jesús rezó – «…para que todos sean uno», el amor culmina en la unidad, y la misma política como esfuerzo que unifica es amor en acción, cristianismo que se encarna. Y el amor es la solución del dolor y de la muerte. Donde hay amor no hay patrones ni tiranos, hay hermanos que se comunican bienes del tiempo y de la eternidad. Por lo tanto amémonos entre nosotros, dejando de lado todo tipo de hostilidad y yendo a buscar al hermano, para ayudarnos a vivir. Así resucitaremos»
Igino Giordani en : Le Feste, Sociedad Editoria Internacional de Turín, 1954
16 Abr 2014 | Sin categorizar
Genevieve Sanzè, quien es representante del continente africano en la Comisión Internacional de Economía de Comunión (EdC), recibió los primeros días de febrero una llamada telefónica de Mons. Joseph Spiteri, Nuncio Apostólico de Costa de Marfil, quien le comunica su nombramiento como miembro del Consejo Pontificio de los Laicos. «No tenía ningún indicio con respecto a este nombramiento», cuenta Geneviève, cuando se le preguntó abiertamente esto qué comporta. Geneviève es originaria de la República Centroafricana, pero vive en el Focolar de Abidjan en Costa de Marfil. Es el único miembro africano entre los laicos nombrados por el Papa, y fue convocada precisamente por el rol que desempeña en el ámbito de la Economía de Comunión.
«Estoy contenta por este nombramiento especialmente por el hecho de haber sido elegida, independientemente de los otros roles que desempeño en el ámbito de la Economía de Comunión del Movimiento de los Focolares»- explicó compartiendo su reacción, después de la comunicación telefónica: «Es para mí una alegría poder trabajar por la Iglesia, porque es esto lo que elegí en mi vida: servir al Movimiento de los Focolares y a la Iglesia»
En los días posteriores de recibir la noticia, Geneviève Sanzè se trasladó a Kenya donde trabajó en la preparación de la próxima Asamblea de EdC que se realizará en Nairobi en el 2015. Cuando volvió, pudo reunirse con el Nuncio. «Fue un momento lindo, profundo. Mons. Spiteri me dio el documento del nombramiento y me aconsejó vivir este servicio por la Iglesia y en la Iglesia. También María Voce, la presidente del Movimiento de los Focolares le escribió: “Estoy muy contenta por este nombramiento”, y le aseguró sus oraciones y su acompañamiento. “Siento que juntos, en gran comunión, podemos estar al servicio de nuestros hermanos y de la Iglesia”».
Desde la comisión central de EdC le llegaron a Geneviève «augurios sinceros para este nuevo y hermoso desafío que se le presenta. Por cuánto la conocemos, sabemos que ¡realmente tiene toda la capacidad para enfrentarlo!». Resumiendo la alegría de todos, Luigino Bruni escribió: «Es ésta el África que el mundo debe conocer: sabia, luminosa, sobriamente alegre, fraterna, real, mariana».
13 Abr 2014 | Sin categorizar
«En estos 20 años, mi pueblo, durante la semana de Pascua, siempre celebró el luto por las víctimas de la guerra a nivel personal, cada uno en su propia familia, cada uno en su cementerio privado». Quien habla así es Pina, de Ruanda. Hace 20 años, en el transcurso de pocos meses, su país padeció la muerte de 800 mil personas a causa de una absurda guerra civil. Era el 6 de abril de 1994 cuando un misil derribó el avión del presidenteJuvénal Habyarimana. Nadie se salvó y desde entonces comenzó una guerra preparada desde hacía tiempo.
Pina, en el momento más duro de la masacre, se encontraba en Filipinas, donde había llegado llevada por su vocación de seguir a Dios al servicio de los hermanos, dado que ella estaba animada por la espiritualidad de la unidad que conoció cuando era jovencita. «También mi familia se vio afectada – cuenta. Treinta y nueve familiares míos fueron asesinados. Yo estaba desconsolada. Poco a poco me iba sintiendo vacía de los sentimientos que hasta el momento habían colmado mi alma, me parecía que nada tenía sentido».
Se traslada a Kenia para poder estar más cerca de la situación, trabajando en la Cruz Roja, y asistiendo a los heridos y prófugos de Ruanda: «pero no lograba –explica- mirar cara a cara a las personas de la otra etnia que habían participado en la masacre». El dolor era demasiado fuerte. Un día se encuentra en un corredor con personas de la otra etnia y no puede evitar su mirada. El odio crece. «Pensé en la venganza, me sentía confundida, estaba en una encrucijada: o me cerraba en mi dolor con la rabia adentro, o pedía ayuda a Dios».
Algunos días después en la oficina reconoce a personas de la etnia enemiga que vivían en su misma ciudad. «Me reconocen y sintiéndose molestos, comienzan a volver atrás. También ellos me consideran una enemiga» La fuerza del perdón es la única arma de la reconciliación social. Pina lo sabe. Lo había aprendido en el Evangelio. «Con fuerza – cuenta- voy hacia ellos hablando en nuestro idioma, sin decir nada de mi familia, y en cambio me intereso por sus necesidades» En ese momento algo se disuelve adentro, y Pina siente dentro suyo un rayo de luz.
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Después de un año, vuelve a Ruanda. Con mucho esfuerzo reencuentra a su hermana, la única sobreviviente de la matanza. Se entera de que el hombre que había traicionado a su familia –una persona muy cercana de ellos- estaba en la cárcel. «Aún en el dolor y en contra de las personas que pedían la pena de muerte para él, es claro que no puedo dar un paso atrás en el camino abierto hacia el perdón» Conquista también a su hermana que había presenciado la masacre. «Fuimos juntas a la prisión a visitar a esta persona, llevándole cigarrillos, jabón, lo que podíamos, y sobre todo fuimos a decirle que lo habíamos perdonado. Y lo hicimos» La hermana, Domitilla, adoptará poco después once niños de todas las etnias, sin distinguir entre hijos naturales e hijos adoptivos, a tal punto que recibe un reconocimiento nacional.
Este año, explica Pina, «por el 20º aniversario, la novedad es la de querer realizar un entierro para llevar los restos al cementerio Nacional, Tutsi y Hutu juntos, en otras palabras: los Ruandeses». Son los héroes de la patria. «Para mí es un paso adelante –comenta Pina- volver a ser como éramos antes de la guerra».
La iniciativa se llama “La flor de la reconciliación” para que dé frutos de paz en la sociedad ruandesa.
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