24 Nov 2013 | Sin categorizar
Silvia, este es el nombre de bautismo de Chiara Lubich, nace en Trento el 22 de enero de 1920, es la segunda de cuatro hijos. El padre, Luigi, comerciante de vino, ex tipógrafo antifascista y socialista, irreductible adversario político de Benito Mussolini. La madre, Luigia, tenía por una fuerte fe tradicional. El hermano mayor, Gino, después de los estudios de medicina participa en la Resistencia con las célebres Brigadas Garibaldi, para después dedicarse al periodismo, a escribir en el periódico “L’Unitá”, del partido comunista de entonces..
Con 18 años, Silvia obtiene con excelentes calificaciones el diploma de maestra de primaria. Quiere seguir estudiando, y por eso intenta entrar en la Universidad Católica. En vano: Termina siendo la 34 sobre los 33 cupos de admisión gratuita disponibles. Sí, porque en la familia Lubich no había dinero suficiente para permitirse estudios en otra ciudad. Silvia se ve obligada a trabajar. A partir del año escolar 1940-1941 da clases en la Opera Seráfica de Trento.
Un viaje, en 1939, será el punto de partida decisivo de su experiencia humano-divina: «Fui invitada a un con-greso de estudiantes católicas en Loreto –escribe Chiara-, donde está custodiada según la tradición, en una gran iglesia-fortaleza, la casita de la Sagrada Familia de Nazaret… Participo en un colegio en el curso con todas las demás; pero, cada vez que puedo, corro allí. Me arrodillo junto al muro ennegrecido por las lámparas. Algo nuevo y divino me envuelve, es casi como si me aplastara. Contemplo con el pensamiento la vida de los tres (…). Cada pensamiento me pesa, me estruja el corazón, las lágrimas caen sin control. En cada intervalo del curso, corro siempre allí. Es el último día. La iglesia está repleta de jóvenes. Me pasa por la mente una idea clara, que nunca se borrará: serás seguida por una legión de vírgenes».
Volviendo a Trento, Chiara encuentra a sus estudiantes y al párroco que había estado muy cer-ca de ella en esos meses. Él, apenas la ve tan radiante, una chica verdaderamente feliz, le pregunta si había encontrado su camino. La respuesta de Chiara es aparentemente (para él) una desilusión, porque la joven sólo sabe decirle cuáles son las vocaciones que no advierte como “suyas”, es decir aquellas tradicionales: ni el convento, ni el matrimonio, ni la consagración en el mundo. Nada más.
En los años de la visita a Loreto de 1939 a 1943, Silvia sigue estudiando, trabajando y comprometida al servi-cio de la Iglesia. Cuando se hace terciaria franciscana, asume el nombre de Chiara.
En 1943, Chiara tiene veintitrés años, mientras va a buscar la leche a un par de kilómetros de su casa, en lugar de sus hermanitas que no habían aceptado la invitación de la mamá porque hacía mucho frío, pasando por la localidad conocida como Virgen blanca, advierte, precisamente mientras pasa bajo el puente del ferrocarril, que Dios la llama: «Date toda a mí». Chiara no pierde tiempo, y con una carta pide permiso para donarse totalmente a Dios, a un sacerdote cappuccino, el Padre Casimiro Bonetti. Lo obtiene después de un coloquio profundo. Y el 7 de diciembre de 1943, a las 6 de la mañana, se consagra. Ese día, Chiara no tenía en su corazón ninguna intención de fundar algo: simplemente se “casaba con Dios”. Y esto era todo para ella. Sólo más tarde se le atribuyó a esa fecha el inicio simbólico del Movimiento de los Focolares.
21 Nov 2013 | Sin categorizar
“Me dispongo a escribir esta biografía en «puntas de pie» y con un cierto temor”. Así comienza el prólogo, Matilde Cocchiaro, autora del libro sobre la biografía de Natalia Dallapiccola, la primera compañera de Chiara Lubich. En la historia de los Focolares, Natalia tuvo un rol particular. Tan especial que Chiara una vez dijo, que si no hubiese encontrado a una persona como ella, ya preparada por Dios, tal vez nunca hubiera comenzado esta vida, tan revolucionaria, basada en el Evangelio.
Por su amor incansable hacia todos, vivido siempre con la radicalidad de los comienzos, Chiara le dio el sobrenombre de “Anzolon”, que en dialecto trentino significa “gran ángel”
Fue determinante su rol en la difusión del ideal de la unidad en los países del Bloque Comunista, más allá de la “Cortina” y en el campo del “diálogo interreligioso”, por el que puso en juego todo su talento y energía durante 30 años, hasta los últimos días de su vida terrenal.
Nichiko Niwano, presidente del movimiento budista japonés Rissho Kosei-kai, en el prólogo afirma: “Natalia fue durante largos años la ‘ventana abierta’ que nos unió con el Movimiento de los Focolares… prodigando en esta tarea los mejores talentos de su corazón y de su mente… Como dice un antiguo dicho: “Conoce el pasado y descubrirás lo nuevo”. Significa: examina la historia, estudia atentamente la tradición y obtendrás una nueva sabiduría. Por lo tanto, no deseo otra cosa y auguro que esta biografía de Natalia sea una guía preciosa en el camino hacia el futuro”
El 1º de abril de 2008 partió para el Cielo. Falleció apenas 18 días después de Chiara. Muchos tuvieron palabras de gratitud y aprecio hacia Natalia: “Entre Natalia y yo – dijo el Rabino David Rosen de Jerusalén – existía un profundo vínculo. Custodiaré siempre como un tesoro su amable y noble espíritu (…)”
Desde India, Shantilal Somaiya, Kala Acharya y Lalita Namjoshi, de Somaiya Bharatya (hindúes) dicen: “Recordamos con gran reverencia la visita que ella hizo a nuestro Instituto y su forma de ser silenciosa, pero tan eficaz en la conducción de nuestros encuentros de diálogo”.
Desde Skopje, Azir Semani, en nombre de los amigos musulmanes de Macedonia, se dirige directamente a ella: ¡Gracias por tu mano siempre protectora!… Nosotros hemos acogido plenamente tu invitación: ‘Que todos sean uno’. La voz de Dios a través tuyo fue el llamado de amor y de confianza por el cual nosotros musulmanes, somos honrados en poder caminar juntos, hacia el mundo unido. ¡Que tu amor sea bendito!”
Monseñor Miloslav Vlk, Cardenal emérito de Praga, quien durante muchos años fue responsable de los Obispos amigos del Movimiento de los Focolares, comenta: “Puedo sinceramente decir que Natalia fue una madre del Ideal de la unidad para nuestra tierra. Con su vida, sin muchos discursos, dejaba que transparentara la luz del carisma recibido por Chiara, que ella nos transmitía en toda su profundidad. En 1968, encontrándose Natalia en las montañas de Tatra, – continúa el Cardenal– a casi seis horas de distancia de Checoslovaquia, organizó la primera Mariápolis. Oficialmente la Mariápolis era “algunos días de vacaciones” y, para evitar los controles de la policía, se realizaban largas caminatas, luego nos deteníamos y ella nos contaba algo….La vida que nos presentaba era genuina, verdadera. Cada uno de los presentes quedaba impactado por su sencillez totalmente mariana. Su amor conquistaba porque era natural y sobrenatural al mismo tiempo”.

“Natalia no dejó su historia escrita, pues estaba siempre en la tensión de amar y donarse a cada prójimo -concluye la autora del libro- . He tratado de reconstruirla… ha sido insustituible la colaboración de las primeras focolarinas y de los primeros focolarinos, que, junto con ella, vivieron con Chiara Lubich los albores del Movimiento. Pude transmitir, también algunos pensamientos espirituales de Natalia, pensamientos preciosos, escritos con su puño y letra en papeles sueltos o transmitidos verbalmente a alguien que trabajaba con ella, recogidos luego por testigos oculares y reconstruidos con fidelidad”
(Matilde Cocchiaro, “Natalia: la primera compañera de Chiara Lubich”, Editorial Città Nuova , Roma, 2013. Colección Città Nuova Per).
Email: info@focolare.org
15 Nov 2013 | Sin categorizar

«El pueblo cubano es maravilloso, más allá del estado de abandono que se encuentra dando vueltas por las calles de La Habana y otras ciudades».
Agostino y Marisa cuentan algo de su viaje a Cuba. Ellos son una familia de los Focolares, de Vicenza, que después de haber vivido por 11 años en República Dominicana, ahora residen en Roma.
«Podríamos decir que vivimos esos días en Cuba en una constante conmoción por la autenticidad de la vida que encontramos en las personas. Vida heroica osaríamos decir, por la situación en la que tienen que vivir. Una familia nos contaba que a duras penas habían ahorrado $20 para comprarle un par de zapatos a uno de los niños. Un sábado en la tarde salieron para comprarlos pero, por ese precio o encontraron nada que valiera la pena y decidieron renunciar por el momento. Regresando a casa se encontraron con una familia muy pobre, papá, mamá y un niño con los zapatos destruidos. Se miraron y, juntos, decidieron dar una parte del dinero para los zapatos de ese niño; no iban a ser de buena calidad pero seguramente mejores que los que tenía. Algunos días después vino a visitarlos la abuela con un sobre; había llegado dinero de los parientes y había pensado compartir una parte para sus necesidades. Era la cifra que faltaba para poder comprar los zapatos del niño.
«Recorrimos alrededor de 3.000 km con los medios de transporte más variados; en las ciudades nos movíamos a pie, en bicicleta, con volanta y caballo, con bici-taxi.
En Cienfuegos, Santiago de Cuba, Camagüey, Florida, Holguin, Banes nos encontramos con grupos de familias, pero también de novios, para profundizar en la espiritualidad de la unidad, con especial atención a su incidencia en la familia. Entre los presentas estaban también algunos que no tenían una referencia religiosa; pero eran precisamente ellos quienes subrayaban que esta es una espiritualidad para todos.
«Fuimos a almorzar y a cenar a la casa de muchas familias amigas. ¡Qué bella experiencia entrar en sus casas y compartir con ellos la vida! Nos contaron muchos episodios de amor concreto. Como por ejemplo ésta: una familia fue a visitar a una pareja que hacía poco había tenido un niño: se dieron cuenta de que se les estaba terminando el azúcar que todos los meses reciben del Estado: comprar más habría sido muy costoso. Regresando a casa, tomaron el azúcar que les quedaba a ellos y se los llevaron. La pareja, sorprendida, exclamó: “Pero ustedes ahora ¿cómo hacen?”. Esa misma noche vino a verlos la abuela; traía el azúcar que no podía consumir por motivos de salud.
«Al tratar de compartir las alegrías de nuestros nuevos amigos, entendimos por qué la espiritualidad nació en tiempos de guerra. De hecho, Chiara Lubich no esperó “tiempos mejores” para empezar y amar con los hechos, sino que empezó en medio de las dificultades. Ha sido la confirmación de que es posible vivir el Evangelio en todas las situaciones».
14 Nov 2013 | Sin categorizar
Juntos es posible
Algunos de mis compañeros de liceo provienen de los suburbios donde existe marginación. Ellos sufrieron experiencias muy desagradables. El primer año me resultó muy difícil pues me sentía aislado. Me hice amigo de un muchacho que, como yo, quería vivir el cristianismo. Nos pusimos de acuerdo para dirigirnos sobre todo a los compañeros más pobres y a los que estaban sumergidos en graves problemas. Frente a nuestra escuela había una comunidad de discapacitados. Sentimos el impulso de ir a visitarlos para ayudarlos y para que se sintieran menos solos y desafortunados. Involucramos en esta experiencia a algunos compañeros nuestros. Los dos últimos años de liceo fueron muy buenos por las lindas experiencias que hicimos entre todos. (G. Z. – Italia)
La foto más linda

Soy un fotógrafo profesional y siempre observo todo y a todas las personas bajo el punto de vista de mi profesión. Siempre miro a las personas y a las cosas que están a mí alrededor como si me pertenecieran. ¿Qué tiene que ver Dios y el amor con la fotografía? Sin embargo hay algo en mi trabajo que no me da satisfacción. Un día en un congreso, en el momento en que estoy por sacar la foto más linda de mi vida (¡los fotógrafos pensamos siempre así!), alguien me toca en el hombro diciendo mi nombre. Es casi automático un pensamiento: ¿saco la foto o respondo al que me llama en este momento? Un momento de suspensión y dejo la cámara. Una alegría profunda me invade. (M. T.- Argentina)
Dos bolsas
En la calle encontramos a una joven desesperada: su madre se había ido dejándole plata sólo para tres días y ya había pasado más de una semana y todavía la mamá no había vuelto. Decidimos ayudarla dándole todo lo que teníamos en ese momento. Ella se quedó asombrada y feliz por este gesto, porque así le pudo dar de comer a sus dos hermanos. Cuando llegamos a casa, vinieron dos religiosas a visitarnos con dos bolsas llenas de alimentos para nosotros: mucho más de lo que habíamos dado. Vimos que se cumplió la frase del Evangelio: «Den y se les dará». (O. M. F.-Bolivia)
Fuente: El Evangelio del día, noviembre de 2013, Editorial Città Nuova.
13 Nov 2013 | Sin categorizar

Más que una crónica de los “albores de los Focolares en África”, el nuevo volumen escrito por Lucio Dal Soglio, se presenta como un apasionante romance de amor contado en primera persona. Anticipamos un breve fragmento que pone en evidencia este amor que llegó a ser tan fecundo.
Lucio Dal Soglio: “Presi dal mistero, agli albori dei Focolari in Africa”, Editorial Città Nuova, Roma, 2013.
(próximamente la edición en castellano)
13 Nov 2013 | Sin categorizar

Mujer carismática o mujer de acción. Sin embargo debería haber también un espacio para la mujer intelectual sin embargo no se percibe como algo esencial su aportación al magisterio. Son pocas las mujeres involucradas en la pastoral familiar, pocas las que tienen una cátedra de teología y es rarísima su presencia en la formación de los sacerdotes.
«La panorámica de la situación actual es bastante exacta. La mujer está poco considerada en cuanto a su aportación intelectual, también porque ha tenido pocas oportunidades para desarrollarla. Sólo recientemente ha sido aceptada en las universidades pontificias, donde se estudia teología. Es cierto que ha habido mujeres sabias y mujeres que han dado una aportación a nivel de pensamiento, pero la mayoría de las veces por inspiración directa del Espíritu Santo – como las grandes mujeres que han sido nombradas doctores de la Iglesia – que por haber desarrollado su pensamiento a través del estudio y la confrontación con otros pensadores. La mujer siempre ha tenido otras funciones en la Iglesia y en la humanidad».
Sobre el tema de la mujer, Francisco ha ofrecido sólo algunas alusiones. Él confía más en la fecundidad de los encuentros que en los momentos especulativos. ¿Cómo considerarías una iniciativa que crease un comité permanente, un F8, formado por mujeres con grandes responsabilidades en la Iglesia?
«Creo que todavía hay que esperar para ver un corpus sólo femenino a disposición del magisterio de la Iglesia. De todos modos prefiero que la mujer esté junto con los hombres, no separada para manifestar su propia diferencia. Lo que se necesita es entrar en los organismos de consulta, de pensamiento o de decisión, que poco a poco se están desarrollando en la Iglesia y hacer escuchar su voz femenina. No creo, por tanto, en un F8 sino un 8 de algún tipo, donde están representados hombres y mujeres, porque cada uno tiene su peculiaridad que ha de estar al servicio de la Iglesia. Un organismo de este tipo me entusiasmaría».
¿Cómo verías el conclave con la presencia de superiores y superioras generales de órdenes religiosas y de presidentes de agregaciones eclesiales internacionales? ¿Sería un reconocimiento a la mujer?
«Quisiera distinguir el cónclave como cumbre en la que se prepara la elección del Papa y el cónclave como momento de votación para la elección del Papa. Me parecería especialmente útil si en la primera fase hubiese una presencia también de personas que tienen un papel en la Iglesia y pueden ofrecer la contribución de su experiencia, sin duda distinta, pero no menos importante que la de los cardinales.
«Por lo que cuenta el Papa Bergoglio, las reuniones precedentes a la elección resultaron decisivas para la toma de posiciones y para la forma de guiar a la Iglesia hacia determinadas metas. Entonces, si esos análisis se madurasen en un contexto eclesial más amplio que el limitado sólo a los cardenales, estoy segura de que se le habrían ofrecido al actual Papa aportaciones más valiosas. Después, que a estas personas se les admita a votar para la elección del Papa, en este momento es secundario. Veremos cómo se desarrollan las cosas, la historia de la Iglesia está guiada por el Espíritu Santo
Si mañana suena tu teléfono celular y es el Papa Francisco que te invita a ir a verlo para un diálogo sobre mujeres e Iglesia. ¿Qué temas considerarías prioritarios en tu encuentro con él?
«Justo a él que nos ha hablado de su abuela y su madre, me gustaría preguntarle si esta experiencia con las mujeres de su familia no le ayuda a inspirar también una apertura a las mujeres en el magisterio de la Iglesia. En fin, me gustaría que volviese a esos ejemplos domésticos para poner de relieve que las mujeres pueden tener una influencia incluso mayor que la de un director espiritual o de un profesor. Además, en su largo servicio pastoral en Argentina habrá conocido también a muchas mujeres, incluso responsables de órdenes religiosas. De hecho, su forma de relacionarse y de actuar me hacen pensar que ha tenido contactos profundos y auténticos con las mujeres. Qué se fíe de ellos hoy para hacer emerger lo mejor de las mujeres en la Iglesia».
Lee la entrevista completa
Entrevista a María Voce publicada en Città Nuova n.21/2013