Movimiento de los Focolares

Noviembre 2013

Es entrar en el corazón de quienes se nos acercan para comprender su mentalidad, su cultura, sus tradiciones y hacerlas, en cierto modo, nuestras, para entender realmente lo que necesitan y saber reconocer los valores que Dios ha sembrado en el corazón de cada persona. En una palabra: vivir por los que nos rodean.

Misericordia: acoger al otro como es, no como nos gustaría que fuera, con un carácter diferente, con nuestras propias ideas políticas, nuestras creencias religiosas y sin los defectos o las formas de ser que a veces nos chocan. No, hay que abrir el corazón y que sea capaz de acoger a todos con su diversidad, sus limitaciones y sus miserias.

Perdón: ver al otro siempre nuevo. Incluso en la convivencia más hermosa y pacífica, en la familia, en la escuela, en el trabajo, nunca faltan los momentos de fricción, desacuerdos y peleas. Se llega incluso a retirarse la palabra, a evitar encontrarse, por no hablar de cuando se arraiga  en el corazón un auténtico odio hacia los que no piensan como nosotros. El firme compromiso y la ardua tarea radican en tratar de ver cada día al hermano y la hermana como si fueran nuevos, no recordando todas las heridas recibidas, cubriendo todo con el amor, con la amnistía completa de nuestros corazones, a imitación de Dios que perdona y olvida.

La paz y la unidad verdadera vienen luego cuando la benevolencia, la misericordia y el perdón son vividos no sólo individualmente, sino  juntos y recíprocamente.

Y como en una chimenea encendida, se deben agitar de vez en cuando las brasas, para que la ceniza no las cubra; también es necesario, de vez en cuando, reavivar el propósito del amor mutuo, reavivar las relaciones con todo el mundo, porque si no, terminan cubriéndose de la ceniza de la indiferencia, la apatía y el egoísmo.

«Sean benévolos entre ustedes, misericordiosos, perdonándose mutuamente como les perdonó Dios en Cristo»

Estas actitudes tienen que ser traducidas en hechos y acciones concretas.

Jesús mismo  demostró qué es el amor cuando curó los enfermos, cuando dio de comer a la multitud, cuando resucitó los muertos, cuando lavó los pies a los discípulos. Hechos, hechos: esto es amar.

Recuerdo a una madre africana, que había sufrido cuando su hija Rosangela perdió un ojo, víctima de un muchacho agresivo que la había herido con una caña y seguía burlándose de ella. Ninguno de los padres del muchacho había pedido perdón. Silencio, se merecían el fin de la relación con esa familia. “¡Consuélate – decía Rosangela quien había perdonado – soy afortunada, puedo ver con el otro ojo!”

“Una mañana – cuenta la mamá de Rosangela – la mamá de ese muchacho me llama porque se siente mal. Mi primera reacción fue: ‘¡Mira, ahora viene a pedirme ayuda, con todos los vecinos que tiene, justo a mí después de lo que me ha hecho su hijo!’

Pero enseguida recuerdo que el amor no tiene barreras. Corro a su casa. Ella me abre la puerta y se desmaya en mis brazos. La acompaño al hospital y estoy con ella hasta que los médicos se hacen cargo de ella. Después de una semana, ya fuera del hospital, viene a mi casa para agradecerme. La acojo con todo el corazón. He sido capaz de perdonarle. Ahora la relación ha vuelto, es más, ha recomenzado todo de un modo nuevo”.

También nuestra jornada puede llenarse de servicios concretos, humildes e inteligentes, expresión de nuestro amor. Veremos crecer alrededor nuestro la fraternidad y la paz.

Chiara Lubich

El sacerdote hoy: hombre de comunión y de diálogo

El sacerdote hoy: hombre de comunión y de diálogo

Sacerdotes capaces de dar vida a una pastoral “nueva”, sacerdotes-Cristo para la humanidad, dispuestos a salir hacia las “periferias existenciales”. Este es el augurio de María Voce, presidente de los Focolares, quien repitió las palabras del Papa Francisco.

Se explayó sobre los desafíos y finalidad del Centro de espiritualidad para sacerdotes “Vinea Mea”, que re-comenzó ayer oficialmente con el evento “Sacerdotes, diáconos y seminaristas en escuela de comunión”. El evento pudo verse en directo por internet. Está ubicado en el Centro internacional de Loppiano. Estaban presentes los obispos Mons. Mario Meini y Mons. Luciano Giovannetti, los intendentes de los pueblos vecinos, además de casi 200 huéspedes procedentes de diversas regiones italianas.

María Voce manifestó que es importante que el Centro Vinea Mea forme parte de la ciudadela de Loppiano, pues de ella nace la propuesta formativa: “Loppiano se propone como una porción de Iglesia viva y como esbozo de una sociedad nueva, mostrando cómo sería el mundo si en la base de cada relación existiera el amor evangélico; un lugar donde se forman hombres “nuevos”, abiertos al diálogo, a la comunión, hombres capaces de convertir la propia vida en un don para los demás”

Y recuerda el augurio que Chiara Lubich realizó,  en el ’66, a los sacerdotes que asistían a la primera escuela sacerdotal: “Saber posponer todo, despojarse de todas las actitudes de poder, para asegurar la prsencia de Jesús entre ellos. De este modo será inevitable que Jesús dé nacimiento a una pastoral “nueva”  y sacerdotes “nuevos, sacerdotes dispuestos a dar la vida por todos” y expresó su deseo de que experiencias similares se multipliquen también en otros países.

Vita Zanolini y Elena Di Taranto del estudio de arquitectura Centro Ave Arte expresaron el desafío que significó realizar el proyecto de re-estructura y restauración del antiguo convento franciscano del siglo XVI: lograr que los ambientes sean adecuados al estilo de vida comunitario característico de esta escuela para sacerdotes y saber respetar además la memoria histórica que el edificio expresa.

Mons. Mario Meini, obispo de Fiesole, puso en evidencia la dimensión humana del sacerdote, su ser hombre al lado de los hombres, hermano de todos. «El Concilio Vaticano II nos ha recordado que el sacerdote es “preso entre los hombres” y que el suyo es un “ministerio en la comunidad. Se necesita una espiritualidad presbiterial que no esté atada a una cultura o a un ambiente, sino que sepa ser voz del mundo entero, que sienta el respiro de la historia hoy; se necesitan sacerdotes constructores de comunión»

El Padre Imre Kiss, sacerdote húngaro, responsable de Vinea Mea, ilustró el método formativo y el programa de los cursos de formación para sacerdotes. «Somos una única comunidad, pero vivimos también en pequeños “focolares”, como una familia. En estos focolares  el amor mutuo es concreto y profundo y se puede aprender el significado de “espiritualidad de comunión transformando los ambientes según el estilo de vida que es el rasgo específico de esta escuela para sacerdotes: la nueva dimensión comunitaria de la Iglesia».

 Stefania Tanesini

Galería fotográfica – Flickr

El sacerdote hoy: hombre de comunión y de diálogo

Focolares hoy: nuevo giro hacia las periferias del mundo

Con una conexión mundial con las comunidades de los Focolares esparcidas en numerosos puntos del planeta, se concluyó la reunión de los representantes del Movimiento.

Un compromiso para salir afuera de sí mismos, e ir al encuentro de las periferias existenciales del mundo. Ponerse en actitud de escuchar a la humanidad de hoy. Se saludaron así los 211 delegados del Movimiento de los Focolares procedentes de los cinco continentes, a conclusión del encuentro anual que se desarrolló en el centro internacional en Rocca di Papa (Roma), desde el 26 de septiembre al 19 de octubre.

En conexión directa por Internet, –a la cual se conectaron más de 10 mil puntos en el mundo–, la presidente María Voce saludó a todos con un mensaje. Ella subrayó el compromiso de orientar la mirada y las energías hacia las “periferias del mundo”, no sólo las vinculadas a la pobreza material, sino también dirigirse hacia aquellas donde Dios está ausente. Un proceso que los Focolares comenzaron hace tiempo ya presente desde el origen del carisma, en Trento. Así fue la vida de la fundadora Chiara Lubich y de la primera comunidad focolarina.

Como en aquella época, también hoy, los Focolares sienten con urgencia el imperativo de olvidarse de sí mismos, para ocuparse de los últimos, trabajando todo lo posible para que haya una comunión plena, “Impulsados por Jesús –dijo con fuerza María Voce hablando a los focolares de todo el mundo–, que sigue sufriendo en la humanidad de hoy. Humanidad que a veces nos asalta con sus dudas, a veces con su desesperación, pero que quiere encontrar a Aquel que puede dar sentido a estas preguntas”.

Para encontrar al mundo es necesario “salir de nuestras seguridades y sumergir en la humanidad la llama del amor evangélico”. Es el amor lo que transforma a los hermanos en una única familia de hijos de Dios, con relaciones verdaderas y donde cada uno está dispuesto a dar la vida por el otro. Un amor que es recíproco. Este será el punto de la espiritualidad de la unidad que todos los miembros del Movimiento profundizarán durante este año.

En Rocca di Papa estaban presentes también representantes de las comunidades de los focolares que viven en países en guerra. Y en estas situaciones fuertemente probadas por el conflicto armado y por la división, la propuesta evangélica del amor recíproco como camino de la paz, se convierte en profecía de un futuro de reconciliación para estos pueblos. “Nos hemos encontrado no para defendernos, sino para ayudarnos a perdonar al que nos hizo mal, para alentarnos a amar más”, afirman los representantes de los Focolares de Siria. Palabras fuertes, cargadas de historias personales, de pasos realizados, de una vida que, a pesar de la oscuridad de la “noche siria”, va adelante en la esperanza de que se convierta en oración mundial pues “sólo el bien puede vencer al mal”.

El encuentro de los delegados terminó con el augurio de volver a sus países “con el corazón abierto, cada uno al país de donde provino, para extender esta experiencia de comunión plena”. Con la esperanza de que “el Evangelio vivido por muchos lleve a un nuevo avance del Reino de Dios en el mundo”.

El sacerdote hoy: hombre de comunión y de diálogo

Jóvenes en Argentina: “¡Rompamos los esquemas!”

La gran sala de la ciudadela argentina de O’Higgins estaba transformada en una ambientación de Circo: los personajes a través de sus números, la coreografía y las proyecciones visuales acompañadas por temas musicales, mostraban la compleja realidad que enfrenta la sociedad hoy. Un programa sin intervalos, que a través del arte quería transmitir un mensaje profundo e incisivo.

¿Cuál? Aspirar a  metas altas, así como fue propuesto en la canción que fue el tema de la Fiesta. Tener confianza en la fuerza de trabajar juntos con el aporte de cada uno. Creer que se pueden romper las barreras del individualismo para lograr transformar la sociedad, en los diversos ambientes en los que  la vida de los jóvenes se desarrolla día tras día. Luchar por una “cultura del dar” basada en el servicio desinteresado; por una cultura de la fraternidad y del perdón que rompa los esquemas de una humanidad fosilizada y frívola que sufre. Creer que los grandes ideales no son una utopía, sino una realidad que se puede alcanzar haciendo, en los gestos cotidianos, una  verdadera revolución de Amor.

El corazón de la preparación del evento fueron los 80 jóvenes que están presentes este año en la Mariápolis Lía. El punto de partida fue para ellos preguntarse “qué mensaje dar” a los numerosos jóvenes que llegan cada año para esta fiesta. La propuesta fue la de “mostrar a todos cómo podría ser la sociedad, si el amor recíproco fuese la ley fundamental de nuestro actuar”. Al final de una reflexión crítica sobre la sociedad contemporánea, los jóvenes desenmascararon uno de sus males más frecuentes: el individualismo. Nació entonces la elección de un slogan que los ayudó a llevar adelante la iniciativa propuesta, con la idea de jugarse la vida por grandes ideales. Eres capaz de cosas grandes… ¡Rompamos los esquemas!”Un slogan que responde a la invitación del Papa Francisco en Río de Janeiro precisamente a los jóvenes argentinos: “Hagan lío”, hagan ruido.

Y así, con centenares de jóvenes procedentes no sólo de Argentina  incluyendo sus provincias más lejanas, sino también de Uruguay y Paraguay, el rico programa de dos días abrió el espacio para la participación a través de varios talleres, visita a la ciudadela, un recital por la paz con varios grupos musicales invitados y la banda musical de la Mariápolis Lía. El “trabajar juntos” los llevó a buscar soluciones a las problemáticas planteadas en el desafío inicial.

Partiendo a sus lugares de origen, todos se marchan con el deseo de poner en práctica en la vida cotidiana la salida del individualismo y de  dar una respuesta a las palabras de Francisco: “Quiero que se hagan sentir (…), quiero que salgan, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que es mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de todo lo que sea estar encerrados en nosotros mismos. Las parroquias, las escuelas, las instituciones están hechas para salir afuera…»

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El sacerdote hoy: hombre de comunión y de diálogo

Argentina: creando cultura EdC

“Un día, hace muchos años, yendo por la ruta hacia el trabajo, me di cuenta de que no era un empresario feliz”. Así comenzó su testimonio Armando Tortelli, empresario brasilero, en la charla que se llevó a cabo el pasado 27 de septiembre en el Colegio de Abogados de la ciudad de Paraná y que daba apertura al XXXII Encuentro de Empresarios de la EdC en Argentina, que continuaría luego el 28 y 29 de septiembre en el Centro Mariápolis “El Salvador”. Un hecho clave en su vida. Era un empresario exitoso, tenía una familia hermosa, pero evidentemente estaba insatisfecho. Luego Chiara Lubich lanzó en 1991 la Economía de comunión y comprendió que no era una tarea seguramente sencilla ni fácil, aunque sí fascinante y le daría un vuelco a su vida. Hoy, junto a su mujer, Roselli y 5 de sus hijos, gestionan 4 empresas, una de ellas una distribuidora de medicamentos. “¿Cómo se produce una nueva cultura?” Se preguntaba Armando, “con el ejemplo, si no mírenlo al Papa. Un empresario debe dar el ejemplo si quiere generar una nueva cultura”. El sábado y el domingo se desarrolló el tema central del encuentro: “La economía de comunión como expresión de la cultura del dar”. La Lic. Patricia Santoianni realizó un interesante desarrollo antropológico de la cultura del dar en los pueblos originarios. Destacó que sólo el que da tiene nombre, rostro. Sólo el que da, es. Más tú das, más tú eres. También hubo espacio para talleres, algunos con trabajos de grupos y otros individuales donde se nos requería meditar profundamente en el camino que tenemos por delante si intentamos vivir la EdC. Qué riqueza la de un grupo tan diverso, creyentes, no creyentes, jóvenes y adultos, empresarios, estudiantes, estudiosos, empleados, desempleados, de diferentes ideologías políticas. Éramos 110 y veníamos de toda la Argentina más una hermosa delegación de 13 paraguayas. Antes del final llegó el espacio latinoamericano para conocer las diferentes realidades, porque es necesario hacer crecer la comunión entre nosotros, y si bien la EdC es una, mundial y global también es completamente boliviana, mexicana, cubana, paraguaya, argentina, donde la diversidad se convierte en riqueza. (Con la colaboración de Carolina Carbonell)

El sacerdote hoy: hombre de comunión y de diálogo

El mundo literario premia “New City” de las Filipinas y “Living City”

El 2013 se recordará como un año positivo para las editoriales inglesas de los Focolares. La Organización Internacional Cristiana de los Medios (ICOM), con sede en Ginebra, Suiza, otorgó a la Revista New City de Filipinas la mención especial “por el diálogo interreligioso”. Asimismo fue reconocida con mención de honor en la categoría de “mejor cobertura sobre las Vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y al Diaconado”, (a cargo de Sarah Mundell),  la Revista norte americana Living City. Este premio fue otorgado por la Asociación de la prensa católica (CPA) de Canadá y Norte América.

Desde las vocaciones de la Iglesia católica hasta la gran frontera del diálogo interreligioso. Es  un artículo y dos números de la revista los que han alcanzado mayor éxito. En la edición americana se trata del artículo de Sarah Mundell cuyo título es “Un seminarista con los zapatos de tip tap” (ver  artículo  original en inglés)  “Una gran expresividad y una historia inusual y fascinante sostienen la narración”, declaró la CPA en la presentación del premio.

En la edición filipina se trata el tema del frágil proceso de paz en el sur de las Filipinas en Mindanao (N. 1/2013) y de la educación hacia una cultura del diálogo (N. 6/2012). El premio –otorgado en ocasión del congreso mundial del ICOM en la  Ciudad de Panamá desde el 28 de septiembre al 5 de octubre- reconoce a New City de Filipinas, el compromiso en calmar  las tensiones que nacen de conflictos culturales y religiosos relatando hechos de vida en que se respira reciprocidad, respeto, solidaridad.

El evento de Panamá reunió periodistas y productores literarios de varias partes del mundo, que tuvieron la posibilidad de sumergirse en la problemática del continente americano. En este contexto se desarrolló la entrega de los “International Journalism Awards” (Premios Internacionales del Periodismo), el 4 de octubre en la sede de la Universidad.

José Aranas, jefe de redacción del periódico filipino vinculado al Movimiento de los Focolares, al recibir el premio, remarcó  el contexto religioso y cultural de su país, única nación de Asia con mayoría cristiana. Dejó constancia de que los artículos que permitieron ganar  este premio son principalmente experiencias vividas por miembros de los Focolares, pertenecientes a varias religiones, en quienes se resalta el esfuerzo en vivir la conocida regla de oro del Evangelio, presente también en los textos sagrados: “Todo lo que quieran que los hombres hagan a ustedes, háganlo también ustedes a ellos” (Mt 7, 12)