17 Oct 2012 | Sin categorizar
Una velada de intercambio y testimonio, en el marco del trabajo sinodal sobre la nueva evangelización, entre 27 de los obispos participantes en el Sínodo y unos treinta laicos. La introdujo el presidente de la Conferencia Episcopal de Tailandia, el arzobispo de Bangkok Francis X. Kriengsak, moderador de los obispos amigos del Movimiento de los Focolares. “¡Nuestras palabras son escuchadas si son expresión de nuestra vida!, empezó diciendo. Por lo tanto autenticidad y coherencia en “hombres y mujeres que han hecho la experiencia de Dios, íconos vivos del amor de Dios para la gente”. ¿Dónde? En los lugares más comunes: el trabajo, la escuela, la sanidad, el deporte, la familia, el barrio, Internet.
Refiriéndose a su itinerario personal en una sociedad casi completamente budista, Mons. Kriengsak concluyó “pero no basta nuestro testimonio personal, aunque sea heroico”. Para que el Evangelio sea eficaz y convincente “es necesario dar origen a pequeñas células de vida evangélica, ser nosotros obispos parte viva de una comunidad alegre y atractiva”, “la Iglesia atrae cuando vive en comunión”.
Sobre los Movimientos eclesiales como “Palabras” que evangelizan intervino Anna Pelli, del Centro de Estudios del Movimiento de los Focolares y responsable ante éste del diálogo con las diversas realidades eclesiales. Presentó la Iglesia en su riqueza carismática, siguiendo la imagen inédita mediante la cual Chiara Lubich describe a la Iglesia como “un magnífico jardín en donde florecen todas las Palabras de Dios”: ahí “florece Jesús, Palabra de Dios, en todas sus más variadas manifestaciones”(1). A partir de allí la relación “de unidad y distinción” entre las varias espiritualidades, frutos “de la creatividad del Espíritu, dones suyos a la Iglesia de hoy para abrir nuevos caminos de comprensión y de actuación de la verdad infinita de Dios”. Y por ello la exigencia de actuar “con creciente plenitud de vida” la propia realidad específica, para hacer de la Iglesia “un Evangelio vivo”, “un pueblo evangelizador”.
Los obispos quisieron escuchar también la palabra de los laicos animados por la espiritualidad de comunión como la viven los Focolares, jóvenes y no, creyentes y no, comprometidos en el ámbito social y eclesial. Fue significativa la expresión de un científico ruso no creyente, referida por Franz Kronreif, de los Focolares: “Si un día me dijeras que ya no crees en Dios estaría triste por ti y por mí. Me sentiría más pobre”.
En la tarde se presentó una conclusión que expresó el arzobispo Francis Kriengsak: el mundo espera ver realizados “espacios del Resucitado”, lugares que le den “visibilidad a una humanidad forjada por el Evangelio, donde reina la comunión de los corazones y de los bienes”. “No se puede pensar que los obispos solos logren renovar la Iglesia. Es necesario que los laicos estén en primera fila”, comentó un prelado de Corea presente.
Después los participantes se trasladaron a la basílica de S. Bartolomé, en la isla Tiberina, y fueron acogidos cálidamente por la comunidad de San Egidio, para la celebración de la oración y un momento de convivencia enseguida después.
(1) C. Lubich, Escrito citado en «Nuova Umanità», 3-4(1997), p.389.
A cargo de Victoria Gómez
13 Oct 2012 | Sin categorizar

Chiara Lubich e la Plaza San Pedro con un grupo de evangélicos-luteranos de Alemania (1965)
El 11 de octubre de 1962 el Papa Juan XXIII inauguró el Concilio Vaticano II. Cincuenta años después, la misma fecha fue elegida para una solemne conmemoración y para la apertura del Año de la fe, proclamado por Benedicto XVI con la carta apostólica Porta fidei “para redescubrir el camino de la fe” e “iluminar siempre con mayor relieve la alegría y el renovado entusiasmo del encuentro con Cristo” (n. 2)
Para el Movimiento de los Focolares los años del Concilio coinciden con una especial aceptación de su espiritualidad entre cristianos de distintas Iglesias. Ya en 1961 Chiara Lubich había sido invitada cinco veces a Alemania para compartir la vida del Evangelio vivido por el Movimiento con hermanos y hermanas de Iglesias evangélicas. Es el año en que funda en Roma el Centro “Uno”, la secretaría para el ecumenismo del Movimiento de los Focolares que en 1962 organiza un primer encuentro ecuménico en Roma. Se continúan muchos otros encuentros y el 9 de junio de 1965 por primera vez un grupo de evangélicos-luteranos es nombrado oficialmente en una audiencia pública en San Pedro. Pablo VI dice entre otras cosas: “La visita de ustedes nos honra y nos llena de alegría”. Los evangélicos hablan de un “profundo encuentro en Cristo”.
En su actividad ecuménica Chiara Lubich fue constantemente alentada por el cardenal Agostino Bea –en aquélla época presidente del Secretariado para la unión de los cristianos en el Vaticano.

1964: El canónico Bernard Pawley con su esposa Margaret e hijos en visita al Centro Mariápolis de Rocca di Papa, recibidos por Chiara y algunas primeras focolarinas.
Algunos de los ‘observadores’ enviados por las diversas Iglesias al Concilio Vaticano II, quisieron encontrarse con Chiara para profundizar en el conocimiento de la espiritualidad de la unidad. Entre ellos el canónico anglicano Bernard Pawley, que quedó impresionado por la fuerza renovadora de la espiritualidad de Chiara, por él definida como un “manantial de agua viva, que brota del Evangelio”. Está convencido de que el rol del Movimiento de los Focolares es el de hacer de “puente evangélico” sobre el cual anglicanos y católicos puedan encontrarse y se prodigó para que todos la conozcan. En la segunda sesión del Concilio Vaticano II (1963), junto con otras actividades, organizó un almuerzo con los otros “observadores” durante el cual Chiara se encontró con el teólogo reformado Lukas Vischer del Consejo ecuménico de las Iglesias, con quien comenzó una larga amistad y luego se produjo una primera invitación al CEC en Ginebra en 1967. Se establecieron relaciones también con otros representantes, entre ellos el padre Vitalj Borovoj de la Iglesia ruso-ortodoxa.

Con el Patriarca Athenágoras en Istambul
Mientras transcurría el Concilio, el Padre Angelo Beghetto, ministro provincial de los Hermanos Conventuales de Oriente y Tierra Santa; cuando estuvo en Estambul, habló con el Patriarca Atenágoras I de la espiritualidad de la unidad que se estaba difundiendo en las diversas Iglesias. Preparó así los 25 encuentros que desde 1967 a 1972 Chiara Lubich tuvo con este gran profeta ecuménico.
En el 2004, en ocasión del 40º aniversario de la promulgación de la Unitatis redintegratio, el documento conciliar sobre el ecumenismo, Chiara Lubich fue invitada por el Pontificio Consejo para la unidad de los cristianos a hablar sobre la espiritualidad de la unidad; dice Chiara:“Habiendo puesto, en la base de nuestra vida y de todos nuestros encuentros fraternos, la mutua y radical, continua caridad –subrayó-, Jesús está así presente en medio nuestro para llevarnos a decir con san Pablo: ‘¿Quién nos separará del amor de Cristo?’ (Rm 8, 35). ‘Nadie podrá separarnos’ porque es Cristo quien nos une” Y continúa: “Diálogo del pueblo”, que no es un diálogo de la base, que se contrapone o yuxtapone al diálogo de las cúpulas o responsables de las Iglesias, sino un diálogo en el cual todos los cristianos pueden participar. Este pueblo es como una levadura en el movimiento ecuménico que reaviva entre todos el sentido de que, siendo cristianos, bautizados, con la posibilidad de amarnos, todos podemos contribuir a la realización del Testamento de Jesús”

Chiara Lubich con el Arzobispo Rowan Williams, Londres 2004.
Cincuenta años después del comienzo del Concilio, son muchos los frutos cosechados. Están presentes en el Sínodo sobre la Nueva Evangelización y en la celebración del 50º del comienzo del Vaticano II “delegados fraternales”, representantes de quince Iglesias. Honran los festejos Su Santidad el Patriarca Bartolomeo I y el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams. Este último fue invitado a dirigir la palabra en el Aula Sinodal. En su intervención del 10 de octubre afirmó: “Nos hemos acostumbrado a hablar de la importancia decisiva del ecumenismo espiritual”, recordando, con este propósito, que “el imperativo fundamental en la espiritualidad de Chiara Lubich es el de ‘ser una sola cosa’, una sola cosa con Cristo crucificado y abandonado; una cosa sola, por medio de él, con el Padre; una cosa sola con todos aquellos que fueron llamados a esta unidad y, de esta forma, una cosa sola con las necesidades más profundas del mundo”

Chiara Lubich con el Patriarca Bartolomé I
El Patriarca Bartolomeo I, al final de la Misa de apertura del Año de la Fe el 11 de octubre en la plaza de San Pedro, evidenció con fuerza: “Prosiguiendo nuestro camino, damos gracias y alabamos al Dios vivo -Padre, Hijo y Espíritu Santo- porque la misma asamblea episcopal ha reconocido la importancia de la reflexión y del diálogo sincero entre nuestras ‘iglesias hermanas’. Nos unimos ‘en la espera que derrocado todo muro que separa la Iglesia occidental y la oriental, se hará una sola morada, cuya piedra angular es Cristo Jesús, que hará de las dos una sola cosa”.
Estos testimonios de ellos muestran que por un anuncio creíble del Evangelio de Jesucristo hoy, el mundo tiene necesidad de ver cristianos unidos en el nombre de Jesús, “a fin de que el mundo crea” (Jn 17)
Escrito por el Centro “Uno” secretaría internacional de los Focolares para el diálogo ecuménico.
12 Oct 2012 | Sin categorizar
Los vendimiadores en Loppiano llegan de todas partes de Europa entre los meses de Septiembre y Octubre: son socios y amigos de la Factoríade todas las edades y condiciones, que cada año ofrecen gratuitamente algún día, al máximo dos semanas, para ayudar a los obreros en la cosecha de la uva. ¿Y cómo es posible que elijan usar una parte de la licencia para dedicarse a una actividad tal vez no tan agradable? Los ritmos son casi militares: el desayuno está marcado a las 7.30, luego a las 8.00 van a trabajar, a las 12 el almuerzo, y luego de vuelta en el campo hasta la noche. Llega el momento de descanso, del relax y, quien lo desea, va a la Misa al Santuario María Theotokos: para luego continuar con la cena y una velada junto con los demás habitantes de la ciudadela. Y sin embargo entre todos hay entusiasmo, gratitud, favorecido por un transcurso del tiempo más acorde a la persona y por el contacto directo y constante con la naturaleza, los vendimiadores pueden respirar ese clima de fraternidad que existe cada día del año en la Factoría y en la ciudadela de Loppiano. Intercambiando historias y experiencias entre un sarmiento y otro, se ayudan en el trabajo y disfrutan momentos de gran alegría. Ambrogio Panzieri, del norte de Italia, está seguro: “Desde hace mucho tiempo que no conocía momentos tan intensos en el aspecto humano y espiritual. Tenía la sensación de conocer estas personas desde siempre, dispuestas a estimularme y darme la fuerza de creer que también en casa habría podido llevar esa alegría, esa forma de donarse uno al otro” Antonio Sottani, que desde hace 15 años está en la Factoría, resume así estos días: “Seguramente en la base está la generosidad de nuestros socios y amigos. Nosotros ofrecemos comida, alojamiento, pero sobre todo la posibilidad de vivir juntos, en el trabajo, una experiencia de reciprocidad. Sucede efectivamente que los vendimiadores, después de algún día, sienten la necesidad de dar un cambio a sus vidas, de retomar situaciones difíciles de la propia ciudad, de la familia, llevando amor allí donde éste no existe. Pero nosotros no hacemos nada especial, buscamos solamente querernos”. Este “quererse” atrae a las personas y aparecen recursos inesperados. “Hay una experiencia que puede explicar lo concreta que es esta vida – dice Carlo Asolan, que se ocupa de la parte agrícola- Un grupo de jóvenes que venía de la República Checa vivió con nosotros algunos días de vendimia: cuando se iban dijeron que habían gastado todo el dinero que precisaban para volver a su País. La hacienda, por principios éticos, no trabaja “en negro”, de todos modos sacamos de la caja una cifra y se la dimos a estos amigos, sabiendo que era una emergencia, pero confiados en que Dios se habría ocupado del problema, por algo lo llamamos el “Socio oculto”. Algunos días después, una señora recién llegada y que venía por primera vez a la vendimia, nos dio un sobre diciéndonos: “Lo tengo en el bolsillo desde hace algunos días y siento que debo darlo a ustedes”. Dentro estaba la misma cantidad que habíamos donado días antes”. Muchas otras anécdotas podríamos contar, son hechos que llegan hasta los límites más lejanos. (fin del tercer capítulo….continuará…) Autor: Paolo Balduzzi
11 Oct 2012 | Sin categorizar
El Movimiento de los Focolares acoge la invitación lanzada por el papa Benedicto XVI, en la solemne celebración que abrió el Año de la fe y la celebración del 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II: hacer resplandecer la belleza de la fe en nuestro tiempo con la misma “tensión emocional” de los padres conciliares.
Iglesia-comunión, aplicación del Evangelio en la vida cotidiana, diálogos, comunión entre los laicos y los sacerdotes, el papel de la mujer, la importancia del desarrollo social, son algunos de los principios desarrollados por el Vaticano II, ya presentes de algún modo en la vida del Movimiento de los Focolares desde su inicio.
“Los desafíos que permanecen abiertos – dice Maria Voce, presidente del Movimiento de los Focolares – son la actuación de lo que el Concilio quiso indicar y hacer que llegase a ser capilar el conocimiento de los contenidos y las novedades presentes en los documentos conciliares. (…) La maduración de los laicos debe contribuir de manera significativa (…) en el valioso trabajo de pasar los principios del Vaticano II a la población de los creyentes.”
Maria Voce participa en calidad de auditora en la sesión del Sínodo de los Obispos sobre “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”.
“La humanidad – afirma Maria Voce – necesita encontrar a Dio a través del amor de los hermanos. Este es el camino de la evangelización percibido por Chiara Lubich y hecho propio por los miembros de los Focolares: un compromiso vivido en lo cotidiano, al lado de la gente, que tiende a realizar siempre y en todas partes la oración de Jesús al Padre, ‘Que todos sean uno’, es decir a hacer, ya desde ahora, de la humanidad una única familia”.
11 Oct 2012 | Sin categorizar
La fe es un fuego que crece proporcionalmente a cuantas almas llegue: quien encierra este fuego dentro suyo, arriesga con sofocarlo, por ausencia de ese oxígeno que es la caridad, virtud expansiva y no egocéntrica. No se ha hecho todo cuando se tiene la fe para uno mismo; allí comienza el deber de darla a otros. La religión en la consciencia nace; pero no muere. Nace, y se expande afuera. Encerrarla dentro, como en un cofre, significa comprimir dentro la inmensidad de Dios y del amor, o sea realizar una acción de deformación y limitación; y en consecuencia un culto pequeño, a medida nuestra, celoso del culto de los demás; un experimento de secta que consiste en secuestrar para el propio uso la divinidad. Se sustituye Jesús nuestro por el Jesús mío: la catolicidad se arruga hasta morir, la fraternidad se vivisecciona. Nos convertimos en acatólicos, sin darnos cuenta, adoptando en la práctica el principio de cada uno para sí mismo y yo para todos, por lo cual la solidaridad del Cuerpo místico se descompone. Como si en el organismo humano, una célula o un órgano actuara solo para él mismo, no ligado a los demás.
Pero, – y aquí está la fuerza de la verdadera personalidad, -el individuo no vive para sí mismo, al contrario, vive lo menos posible para sí mismo y su progreso espiritual es una continua renuncia de sí mismo, porqué sirviendo a los otros sirve a Dios y a sí mismo. Según la paradoja de Cristo, el que piensa más en sí mismo, piensa menos en sí: es un avaro que muere de miedo y de hambre; es más fácil salvarse a través de los demás; pues la salvación está dada por Dios según la regla de las obras del hombre, es decir según las prestaciones al prójimo, en las cuales actúa la ley del amor, ligado, como es a Dios no solo por la fe, sino también por el amor, que se traduce en hechos; por una fe colaudada por hechos, con los cuales se dirige hacia Dios, no solo de tu a tu, sino también en compañía de los hermanos, como cada hijo hacia el padre, con la deuda de la solidariedad.
Un impulso hacia arriba lo conduce a Dios; un impulso lateral lo conduce a la humanidad: los dos impulsos no son independientes, sino que están ligados, como los dos leños de la cruz que se encuentran en el corazón de Cristo, y cuanto más uno asciende, tanto más el otro se dilata; más se ama a Dios, más se buscan los hombres, en cada uno de los cuales la imagen de él resplandece.
Extraído de Igino Giordani, Segno di contraddizione, 1933 (Cittá Nuova, 1964 – pp.272-274/ p.321)
www.iginogiordani.info
11 Oct 2012 | Sin categorizar
Dios Amor – lo sabemos – es una verdad de nuestra fe y es de gran actualidad. De hecho, en tiempos como estos, en los que Dios a menudo parece o se lo considera lejano, hasta tal punto que hablan de la muerte de Dios, ¿qué puede haber de más saludable y esperado para esta humanidad que nos rodea, incluso la que se dice todavía cristiana, pero que no lo es del todo, que ofrecerle, con la ayuda del Espíritu Santo, esta revelación: Dios con su amor está cerca de todos y ama apasionadamente a cada uno? […]
¿Decir a la humanidad que todas las circunstancias hablan de este amor? ¿Hacerle comprender que hay que sentirse envueltos por ese amor, aún cuando todo haría pensar lo contrario. Y anunciarle que nada pasa desapercibido para Dios, que cuenta incluso los cabellos de nuestra cabeza? […]
El mundo necesita de este anuncio: que Dios es Amor, que Dios te ama, ¡que Dios te ama inmensamente!
Y es lo que han hecho miles de personas, anunciando… viajando en tren, en la escuela, en casa, en los negocios. Siempre que tenían una ocasión, decían: “Mira, recuerda que Dios te ama”.
Y los efectos fueron extraordinarios. Las personas recibieron un shock, como cuando los apóstoles anunciaban: “¡Cristo, resucitó!”. “Ah, ¿resucitó?”.
Decir a todos: “Dios es Amor y Dios te ama inmensamente”, con la convicción que tenemos, provoca una revolución”.
Chiara Lubich, “Dio Amore”, Ed. Città Nuova, Roma, 2011, pagg. 86-87.