Movimiento de los Focolares
Genfest 2012: “¡Miren a lo alto!”

Genfest 2012: “¡Miren a lo alto!”

La intensa jornada de ayer, 31 de agosto, empezó en el Parlamento húngaro y prosiguió en la tarde con una gran fiesta en la platea del Sports Arena, la apertura de una “Expo del Este de Europa”, performance y actividades deportivas y entrevistas transmitidas en directo por audio. En la noche, el festivo concierto nocturno con jóvenes artistas  provenientes de los cinco continentes, precedido por los saludos del alcalde de Budapest Tarlós István y de la Presidente de la Conferencia General de la UNESCO, la Señora Katalin Bogyay. Benedicto XVI envió un mensaje con “cálidos saludos a todos los jóvenes”. Refiriéndose al lema del Genfest “Let’s bridge” y a los puentes sobre el Danubio destruidos durante la Segunda Guerra Mundial, el Papa afirmó que “de las cenizas de ese terrible conflicto nació la determinación de construir la paz sobre fundamentos duraderos, una inspiración que sería la base de la fundación del Movimiento de los Focolares”. Y auspició que esta bellísima ciudad sea un signo de esperanza para inspirar a todos los jóvenes presentes a ofrecer una mano amistosa a quienes provienen de otros contextos y culturas, ‘en modo de dar forma a la ciudad terrena en la unidad y en la paz, haciéndola en cierta medida una anticipación y una prefiguración de la ciudad sin división de Dios’ (Caritas in Veritate, 7)”. Hoy, 1° de septiembre, la presentación de las varias delegaciones nacionales y la primera parte de “Let’s brigde”, la metáfora de la construcción de un puente en sus varias fases. Se alternaron reflexiones y testimonios de jóvenes de varias partes del mundo comprometidos en realizar la fraternidad universal. Un momento solemne: el inicio oficial del United World Project y la adhesión personal y colectiva de los jóvenes que quieren comprometerse en serio. El proyecto tiene como finalidad poner en evidencia y promover la fraternidad puesta en marcha por individuos, grupos, naciones, dando vida a un Observatorio internacional permanente reconocido por la ONU. A estos jóvenes Maria Voce se dirige a ellos un reto: “Miren a lo alto. Miren lejos, es allí que encontrarán un asidero seguro. Miren al Amor que es Dios. Él es el único que no los desilusiona… Pónganse de su parte, tratando de ver las cosas y el mundo con sus ojos, y serán pilares firmes de puentes nuevos sobre los cuales caminarán seguros, felices, y muchos otros los seguirán”. La intensa escucha de los jóvenes parecía aprobar cada una de sus palabras. Maria Voce  “¡Y no tengan miedo! –continua la Presidente-. Son ustedes mismos quienes entrarán en la sociedad, poniendo a disposición de grandes y pequeños su personalidad, sus competencias y talentos. Su aporte es único, irrepetible, distinto del de los adultos… Ustedes están llamados ahora a dar la vida por algo inmenso, dejando detrás de ustedes algo inmortal”.  A este punto María Voce apremia: “Por esto es necesario pasar enseguida a la acción… Empiecen amando concretamente. El primer paso no son las grandes acciones, sino los pequeños actos de amor que hacen grande la vida y tienen el poder de cambiar el mundo y de incidir en la sociedad… Y no dejen que los puentes que se construyeron hoy se caigan. El primer puente fue construido entre todos ustedes… Juntos han edificado un pedazo de mundo unido y cada uno lleva en sí la fuerza de esta experiencia… Así puede salir de este Sport Arena un único río de amor”. Concluye recordando una frase de la fundadora, Chiara Lubich “es necesario dar al mundo un suplemento de alma, un suplemento de amor. ¡Y es esto lo que tenemos que llevar!”- Y les desea: “¡Ánimo entonces! Todos unidos en esta bellísima aventura”. En la noche, un “Flashmob” grande y simbólico, realizado por los 12.000 jóvenes presentes, en directo streaming –y multiplicado en tantas partes del mundo-, en el Puente de las Cadenas, sobre el histórico Danubio, para presentar el compromiso de los Jóvenes por un Mundo Unido de construir puentes entre personas, pueblos, religiones y culturas.


Maria Voce - Genfest 2012 Lee el mensaje completo – Maria Voce Mensaje Santo Padre, Benedicto XVI


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Genfest 2012: “¡Miren a lo alto!”

Carlo Maria Martini: con gratitud

También el Movimiento de los Focolares se detiene para recordar con gratitud al Card. Carlo María Martini, agradeciendo a Dios por haber dado en su persona un gran testimonio a la Iglesia y a la humanidad. Queremos atesorar su extraordinario amor por la Palabra de Dios y su capacidad y ejercicio de diálogo con la cultura contemporánea. Dos perlas que quisiéramos que puedan ser recogidas también por las nuevas generaciones, mientras nos preparamos para el inicio del Genfest 2012 junto a los 12.000 jóvenes llegados a Budapest de los cinco continentes.

Septiembre 2012

“El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá atener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna”.

Las palabras de Jesús están dirigidas a todos nosotros, sedientos en este mundo: a los que son conscientes de su aridez espiritual y aún sienten los aguijonazos de la sed, y a quienes no advierten ya ni siquiera la necesidad de saciarse en la fuente de la verdadera vida y de los grandes valores de la humanidad.

Jesús dirige también una invitación a todos los hombres y mujeres de hoy; y nos revela dónde podemos encontrar respuesta a nuestros porqués y la plena satisfacción de nuestros deseos.

Nos corresponde a todos nosotros, entonces, recurrir a sus palabras, dejarnos embeber por su mensaje.

¿Cómo?

Evangelizando nuestra vida, confrontándola con sus palabras, tratando de pensar con la mente de Jesús y de amar con su corazón. Cada instante en el que tratamos de vivir el Evangelio bebemos una gota de esa agua viva.

Cada gesto de amor para con nuestro prójimo es un sorbo de esa agua.

Es así porque esa agua tan viva y preciosa tiene algo especial: brota en nuestro corazón toda vez que lo abrimos al amor hacia todos. Es un manantial –el de Dios– que da agua en la medida en que su vena profunda sirve para saciar la sed de los demás, a través de pequeños o grandes actos de amor.

Hemos comprendido que, para no sufrir la sed, tenemos que donar el agua viva que en nosotros mismos obtenemos de él.

Bastará una palabra, a veces, una sonrisa, un simple ademán de solidaridad… para darnos de nuevo un sentimiento de plenitud, de satisfacción profunda, un surtidor de alegría. Y si seguimos dando, ese manantial de paz y de vida dará agua cada vez más abundante, y no se secará nunca.

Hay otro secreto que Jesús nos ha revelado, una suerte de pozo sin fondo donde recurrir. Cuando dos o tres se unen en su nombre, amándose con su mismo amor, Él está presente en medio de ellos[1]. Y es entonces cuando nos sentimos libres, uno, llenos de luz, y cuando manantiales de agua viva brotan de nuestro seno[2]. Es la promesa de Jesús que se demuestra cierta porque de él mismo, presente en medio de nosotros, emana el agua que sacia para la eternidad.

Chiara Lubich


[1]     Cf Mt 18,20.

[2]     Cf Gv 7,38.

Genfest 2012: “¡Miren a lo alto!”

Valeria Ronchetti: “¡Luz y llama!”

Quien tuvo el privilegio de conocer a Valeria Ronchetti (Vale) puede hablar de la extraordinaria fuerza espiritual de esta mujer excepcional.  Así son –si bien diversísimas- todas las primeras focolarinas que empezaron, junto a Chiara Lubich, “la aventura de la unidad”, como amaban definir el ideal que las había fascinado: hacer del mundo una familia; contribuir a la realización de la oración de Jesús: “Que todos sean uno” (Jn. 17,21)”.

“Es imposible sintetizar la riqueza, la variedad de la vida de Vale quien fuera protagonista en muchas zonas de Europa y de los otros continentes, y en los ámbitos más variados del Movimiento” – escribe María Voce en el mensaje donde invita a los Focolares en todo el mundo a anunciar la desaparición de Valeria Ronchetti.

La vimos prodigarse por el desarrollo de la rama de las Religiosas que adhieren a la Espiritualidad de la unidad; por la comunión entre los Movimientos eclesiales y las nuevas asociaciones; en el mundo del arte, del deporte y de los medios… para citar algunos.

“Vale a menudo contaba su historia en distintas ciscunstancias y todo será recogido, junto a noticias y testimonios, para poder escribir su biografía”, escribe siempre la Presidente. Y es precisamente contando su historia y, en especial el encuentro con Chiara Lubich que, quien la escuchó, no podrá olvidar nunca su saludo: “¡Luz y llama!”, refiriéndose al fuerte descubrimiento –mientras recrudecía la Segunda Guerra Mundial- que “Dios es Amor y nos ama inmensamente”.

“Hemos preparado un perfil –comunica todavía la Presidente- que será leído durante la celebración de su funeral, al cual todos podrán unirse a través de Internet”.

Y como soñaban cuando eran jóvenes en medio de las ruinas de la guerra, reposará junto a aquellos del primer grupo que ya “llegaron”, en el cementerio de Rocca di Papa, en una tumba sobre la cual ondea la frase del Evangelio: “Nosotros hemos creído en el Amor” (1 Jn. 4, 16) para testimoniar juntos la fe en el amor de Dios.

“Están llegando del mundo entero numerosísimas cartas –escribe María Voce- de tantos que cuentan que produjo en sus vidas el encuentro con ella. ¡Es un coro de agradecimientos a Dios!”.

“Con inmensa gratitud – concluye la Presidente en su mensaje- ofrecemos sufragios por Vale, seguros de que desde allá arriba seguirá ayudándonos a mantener encendida en los corazones la llama del Ideal de la unidad y a llevar su luz al mundo”.

Genfest 2012: “¡Miren a lo alto!”

Eli Folonari recuerda a Padre Novo

Mi primer contacto con el P. Andrea Balbo y otro fraile franciscano de la Orden de los Frailes Menores, tuvo lugar en la escalinata de San Juan de Letrán en Roma, en 1953: fue un encuentro espontáneo, ideal, donde lo invité a participar en el encuentro veraniego del Movimiento de los Focolares. No sé cuánto tiempo pudo quedarse arriba en las Dolomitas, pero al regreso, muchos de nosotros íbamos en el mismo tren para Roma. Y yendo a su compartimiento, Chiara Lubich le dio el nombre de Padre Novo (Nuevo). Después recuerdo, en 1954, que sus palabras fueron decisivas para que Chiara, quien vivía pruebas espirituales y físicas, decidiera participar en la ordenación sacerdotal del Padre Pasquale Foresi en Trento. Más tarde los superiores de su Orden lo mandaron a Tierra Santa y fue precisamente por amor a P. Novo que, en 1956, Chiara fue allí. Éramos una pequeña comitiva: Mons. Pavel Hniliča (Padre María), el Padre Angelo Beghetto (Nazareno), el Padre Pasquale Foresi, Guido Mirti (Cengia), Aletta y yo. Tierra Santa era entonces, en su mayor parte, territorio palestino. Con gran competencia el padre nos acompañó a los lugares de Jesús: Jerusalén, Betania, Belén, Emaús, Jericó, el Mar Muerto… Después de una semana, regresando a Beirut –donde el padre nos había acompañado- viéndolo con los ojos llenos de lágrimas, Chiara se dirigió hacia mí diciéndome “¿quieres quedarte?” Me quedé todavía algunos meses, donando el Ideal a los padres franciscanos y a sus conocidos. En esos años, dado que el Movimiento estaba siendo todavía estudiado por la Iglesia, el obispo Gawlina, el P. María, el P. Nazareno y el P. Novo, dieron vida a la Liga Mystici Corporis, bajo cuya estructura el Movimiento pudo seguir desarrollando sus propias actividades. Siguieron años duros especialmente para nuestros sacerdotes y religiosos. Todavía recuerdo que, después del Concilio Vaticano II, el P. Novo trabajó como archivista durante 13 años, con el Card. König en el Secretariado para los no creyentes que recién había instituido Pablo VI (hoy Consejo Pontificio para la Cultura). En 1962 recibe una primera aprobación, pero sólo después de los coloquios entre Chiara y Pablo VI y después con Juan Pablo II, el Movimiento de los Focolares u Obra de María adquiere su auténtica fisionomía. En 1990 Chiara declara que la Obra de María está completa y María “contiene” todas las vocaciones. Es al carisma de la unidad, que es completamente evangélico, al que se sienten llamadas a adherir también personas que siguen carismas antiguos y actuales. La Obra de María quiere ser “otra María” que pone en evidencia a Jesús y en Él cada expresión particular que los Santos han subrayado, evidenciando las distintas bellezas de la Iglesia, cuerpo de Cristo. Con el tiempo habían nacido las distintas ramas del Movimiento: focolarinas/os, voluntarias/os, sacerdotes y religiosas/os ligados a él de distintas formas, pero todos portadores del carisma de la unidad. En 1980, sus superiores lo dejan libre para dedicarse a los religiosos del Movimiento, el P. Novo puede seguir más concretamente su desarrollo, con una escuela de formación al carisma de la unidad para religiosos en la ciudadela de Loppiano, la promoción de encuentros en el verano, la constitución de secretarías zonales, en las distintas zonas del mundo donde los religiosos están presentes en el Movimiento. Era grande su amistad con el Padre Silvano Cola, responsable de los sacerdotes diocesanos del Movimiento. Cuando nació la Escuela Abbá, con el obispo Klaus Hemmerle, Chiara invitó también a varios religiosos a formar parte llevando la riqueza de sus carismas: el P. Jesús Castellano, carmelita, el P. Fabio Ciardi de la OMI y de primero el P. Novo, franciscano. P. Novo se quedó en el Centro de los religiosos, fiel al Ideal, hasta cuando la salud se lo permitió. Tenía una relación personal con Chiara también como su confesor. En los momentos difíciles de largas pruebas, la acompañó con excepcional disponibilidad. Fue él quien le dio la unción de los enfermos en el Policlínico Gemelli. Ahora en el cielo imaginamos que fue acogido por la Trinidad, pero también por María, como constructor de su Obra y por Chiara, Foco, por el Padre María, Padre Nazareno, por P. Massimei, por P. Savastano, P. Cik, P. Leonardi que fueron los miembros del primer Centro de los religiosos, pero también por tantos focolarinos y focolarinas y otros más que se vieron beneficiados por sus consejos. Agradecemos al Padre Novo por su fidelidad a la Obra. También últimamente deseaba volver al Centro y ahora ha sido sepultado en Rocca di Papa, en la tumba común con el escrito “Nosotros hemos creído en el Amor”.