7 Mar 2012 | Sin categorizar
“La política –decía Chiara Lubich en su mensaje para el Encuentro Latinoamericano de Intendentes, realizado en Rosario, Argentina, en 2005– es el fondo que da palabra, posibilidad y armonía a todos, de manera especial a aquellos que no tienen voz.” En torno a estas palabras, que todavía resuenan como recién escritas, se reunió la comisión Nacional del Movimientos Políticos por la unidad (MPPU) argentino con representantes de las distintas regiones del País, para profundizar las líneas de acción que se proponen para el año que está iniciando. Unas 30 personas, algunos comprometidos desde la primera hora del MPPU, otros que se fueron uniendo a través de alguna actividad o, también como en el caso de los más jóvenes que llegaron por medio de las Escuelas de Política que el Movimiento sostiene y promueve en distintas ciudades del País. A ninguno le falta entusiasmo, garra, dedicación, aun si todos son conscientes de que a pesar de sus 10 años de vida y una profusa actividad el MPPU está dando sus primeros pasos. El marco de la Mariápolis Lía permite un ámbito de encuentro y trabajo especial para la ocasión.
Tres días, del 26 al 28 de febrero último, que permiten adentrarse en los 3 ejes que se han propuesto como programa de acción: 1. Fortalecimiento de la vocación política: acompañamiento, foros temáticos y diálogo de políticos; 2. Formación de Jóvenes para la interpretación política desde todos los ámbitos de la ciudadanía, y 3. Espacios de encuentro y diálogo e iniciativas.
“En las provincias y en muchas ciudades -dice Cecilia Dilascio, presidente del MPPU-, hay políticos con quienes estamos iniciando o continuando espacios de diálogo pero que deben dirigirse siempre más a profundizar la propuesta y temas de agenda política como medio ambiente, democratización de partidos políticos, reforma constitucional, temas de mega minería o defensa de la vida, pero también un espacio de cercanía donde compartir las experiencias y dificultades de la gestión”. Juan José, joven egresado de la Escuela de formación política agrega: “tenemos que acompañar a los jóvenes que egresaron y que están ocupando cargos públicos, para que la vorágine de la actividad diaria en la función pública no apague en ellos la experiencia de fraternidad que hemos hecho y que puedan contagiar a otros”.
Mirando hacia adelante, y de eso se trata, queda el objetivo primordial, como ya lo expresaba Chiara Lubich en su mensaje citado más arriba, de “pasar paulatinamente -como lo sintetiza el Dr. Angel Villagra, de Córdoba- de la fraternidad en política a políticas de fraternidad”.
5 Mar 2012 | Sin categorizar
«Se acerca la fecha del 14 de marzo, aniversario del nacimiento de Chiara Lubich al Cielo. Este año quisiéramos dedicar las celebraciones, de un modo especial, al impacto de su carisma en las nuevas generaciones: jóvenes de ayer y de hoy que, en distintas regiones del mundo, serán testimonios de lo que el encuentro con ella ha suscitado en sus vidas.
Chiara confía en los jóvenes y en cada uno de nosotros. Juntos, todos uno, queremos mirar a un futuro lleno de esperanza porque Dios nos ha dado un gran Ideal.
Será una ocasión más para expresar nuestro reconocimiento a quien, correspondiendo a la luz del carisma que Dios le puso en su corazón, ha abierto el camino para que muchos sean portadores de un espíritu nuevo. Hagamos de esta fecha un punto de partida: agradecidos por este don, comuniquémoslo a su vez a cuantos nos rodean para colaborar a la edificación de la fraternidad universal: la realización de su sueño, el anhelo de Jesús: “Que todos sean uno”».
María Voce, 5 de marzo del 2012
29 Feb 2012 | Palabra de vida, Sin categorizar
«Señor ¿a quién iríamos? Sólo tus palabras dan vida eterna». Pedro había comprendido que las palabras de su Maestro eran diferentes a las de los demás maestros. Las palabras que proceden de la tierra, son de la tierra y tienen en la tierra su destino. Las palabras de Jesús son espíritu y vida porque vienen del Cielo, son una luz que desciende de lo Alto y tiene el poder de lo Alto. Poseen una riqueza y una profundidad que las demás palabras no tienen, ya sean de filósofos, de políticos o de poetas. Son palabras de «vida eterna»[5] porque contienen, expresan y comunican la plenitud de una vida que no tiene fin porque es la misma vida de Dios. Jesús resucitó y está vivo. Aunque pronunció sus palabras hace tiempo, no son un simple recuerdo, sino palabras que hoy nos dirige a todos nosotros y a cada persona de cualquier tiempo y cultura: palabras universales, eternas. ¡Las palabras de Jesús! Debieron de ser su mayor obra de arte, por así decir. El Verbo hablando en palabras humanas… ¡Qué contenido, qué intensidad, qué acento, qué voz! Cuenta, por ejemplo, san Basilio el Grande[6]: «Un día, como despertándome de un largo sueño, miré la luz maravillosa de la verdad del Evangelio y descubrí la vanidad de la sabiduría de los príncipes de este mundo»[7]. Y Teresa de Lisieux escribe en una carta del 9 de mayo de 1897: «A veces, cuando leo ciertos tratados espirituales…, mi pobre espíritu se fatiga muy pronto, cierro el docto libro que me quiebra la cabeza y me deseca el corazón y tomo en mis manos la Sagrada Escritura. Entonces todo me parece luminoso, una sola palabra abre a mi alma horizontes infinitos, la perfección me parece fácil»[8]. Sí, las palabras divinas sacian el espíritu, hecho para lo infinito; iluminan interiormente no sólo la mente sino todo el ser, porque son luz, amor y vida. Dan la paz –la que Jesús llama suya: «mi paz»– incluso en los momentos de turbación y de angustia. Dan alegría plena incluso en medio del dolor que a veces atenaza el alma. Dan fuerza, sobre todo cuando sobrevienen el abatimiento o el desánimo. Nos hacen libres porque abren el camino de la Verdad. «Señor ¿a quién iríamos? Sólo tus palabras dan vida eterna». La Palabra de este mes nos recuerda que el único Maestro al que queremos seguir es Jesús, aun cuando sus palabras puedan parecer duras o demasiado exigentes: ser honestos en el trabajo, perdonar, ponerse al servicio del otro en lugar de pensar egoístamente en uno mismo, permanecer fieles en la vida familiar, asistir a un enfermo terminal sin ceder a la idea de la eutanasia… Hay muchos maestros que nos incitan a soluciones fáciles, a componendas. Queremos escuchar al único maestro y seguirlo porque sólo Él dice la verdad y sus palabras «dan vida eterna». Así podremos repetir nosotros también las palabras de Pedro. En este tiempo de Cuaresma en que nos preparamos a la gran fiesta de la Resurrección, debemos seguir de verdad la enseñanza del único Maestro y hacernos discípulos suyos. También en nosotros debe nacer un amor apasionado por la palabra de Dios: acojámosla atentamente cuando se proclame en las iglesias, leámosla, estudiémosla, meditémosla… Pero sobre todo estamos llamados a vivirla tal como enseña la Escritura misma: «que pongáis en práctica esa palabra y no simplemente que la oigáis, engañándoos a vosotros mismos»[9]. Por eso cada mes nos fijamos en una en particular y dejamos que penetre en nosotros, que nos moldee, que «nos viva». Al vivir una palabra de Jesús vivimos todo el Evangelio, porque en cada palabra suya Él se da completamente, viene Él mismo a vivir en nosotros. Es como una gota de sabiduría divina del Resucitado que lentamente penetra y sustituye nuestro modo de pensar, de querer y de obrar en todas las circunstancias de la vida.
Chiara Lubich
[1] Palabra de vida, marzo 2003, publicada en Ciudad Nueva nº 397.
[2] Jn 7, 46.
[3] Jn 6, 60.
[4] Jn 6, 67.
[5] Jn 6, 68.
[6] Basilio, (330-379), obispo de Cesárea, Padre de la Iglesia.
[7] Ep CCXXIII, 2.
[8] Carta 226, en
Teresa de Lisieux, Obras Completas, Monte Carmelo, Burgos 1998
3, p. 587.
[9] Stg 1, 22.