Espiritualidad de la Unidad: María, Madre de Dios

Ave Cerquetti, 'Mater Christi' - Roma, 1971

Ave Cerquetti, 'Mater Christi' - Roma, 1971
29 de octubre de 2011. Fiesta de la Beata Chiara Luce Badano, un testimonio fuerte para los jóvenes de hoy: una chica como todos, que sin dejar de vivir plenamente su adolescencia y juventud decidió dar su sí a Jesús, especialmente en los momentos más dolorosos de la vida. Paraná es la capital de la Provincia de Entre Ríos. Fue uno de las primeras comunidades en recibir un focolar, allá por los años ’60, cuando todavía no existían todas las vías de comunicación que hoy están disponibles: puentes y un túnel subfluvial. Pocos días antes se había presentado el libro: “Entre Cielo y Tierra”, en el que Franz Coriasco, cuenta la historia de Chiara Luce desde la cercanía de quien vivió la cotidianeidad con ella. En esa oportunidad, en el sugestivo marco del Museo histórico Martiniano Leguizamón, se generó un diálogo vivaz con el autor. Ahora, bajo un cielo límpido en el atardecer de este sábado, casi un centenar de jóvenes caminan juntos desde los límites de la ciudad hasta el Centro Mariápolis “El Salvador”, ubicado en en medio de sembradíos de granos y grandes huertas. El crepúsculo forma un juego de colores espectaculares. Con ellos está también el Cardenal Estanislao Karlic, arzobispo emérito. Se canta, se escuchan relatos, fragmentos de sus escritos. Ya en destino, el Cardenal celebra la misa en la Capilla del Centro y al entronizar la imagen de Chiara Luce que quedará expuesta, expresa: “pidamos, por intercesión de Chiara Luce, que este sea su Santuario, un santuario de los jóvenes, donde puedan encontrar siempre acogida.” Un desafío y un programa, que trasciende la simple veneración, sino que invita a cada uno a seguir el testimonio de Chiara Luce allí donde vive y actúa. Ya cayó el sol y con antorchas se trasladan al salón del Centro donde ven un video que cuenta la historia de Chiara Luce. El Canal 11, el canal local, siguió todo el desarrollo del evento. Más tarde transmitió una entrevista con el padre José Carlos Badano, sacerdote de la Arquidiócesis de Paraná y pariente de Chiara Luce. http://www.elonce.com/videos/video.php?id=151714
El Espíritu Santo es indudablemente un “Dios desconocido”. Se habla mucho sobre él, pero pocos saben quién es, cómo actúa, cuáles son las bellezas y fantasías divinas de las que se reviste. Sin manifestarse directamente, Chiara Lubich y sus primeras compañeras advirtieron que Él actuaba desde los primeros latidos de vida del movimiento. Un Dios, por así decir, que se mantuvo escondido con delicadeza, enseñándoles qué es el amor, él que lo personifica. Él, el comunicador, el amor entre el Padre y el Hijo, él el “soplo ligero”. Escribe Chiara: “Hemos asistido durante toda nuestra nueva vida, a su acción día tras día, a veces dulce, a veces fuerte, a veces hasta violenta; y casi no nos dimos cuenta de él. Pero desde la primera elección de Dios amor, la luz que iluminaba las palabras del Evangelio, desde la revelación de Jesús abandonado, la alegría, la paz y la luz que sentíamos brotar en nuestros corazones, viviendo el mandamiento nuevo, no fue otro que el Espíritu Santo que actuaba. Realmente podríamos reescribir la historia del movimiento, atribuyéndola toda al Espíritu Santo. Sólo ahora vemos, en efecto, que Él fue el gran protagonista de nuestra aventura, quien movió todo. “Pero ahora que él se reveló por lo que realmente fue para nosotros, podemos encontrar sus huellas luminosas, en innumerables signos de su acción constante e imprevisible. Aquella voz interior que nos guiaba en el nuevo camino, aquella atmósfera particular que se percibía en el aire de nuestros encuentros, aquella potente liberación de energías latentes, que purifica y renueva, aquella alquimia divina que transforma el dolor en amor, aquellas experiencias de muerte y resurrección: todo esto y muchos otros fenómenos sorprendentes que acompañaron nuestro camino de vida, tienen sólo un nombre, que aprendimos a reconocer, para estarle infinitamente agradecidos y sentirnos animados a pedirle su intervención en todos nuestros asuntos cotidianos, desde los más simples a los más exigentes. Él nos dio el coraje para afrontar las muchedumbres, para dejar la propia patria, para afrontar dificultades, adversidades, a menudo con alegría. Pero el efecto más profundo, más radical, más característico es ser entre nosotros vínculo de unidad”. El Espíritu Santo es el don que Jesús nos hizo para que fuéramos uno como él y el Padre. Sin dudas, el Espíritu Santo ya antes estaba en nosotros, porque somos cristianos; pero aquí hubo una nueva iluminación, una nueva manifestación suya dentro de nosotros, que nos hace partícipes y actores de una nueva Pentecostés, junto a todos aquellos movimientos eclesiales que hacen nuevo el rostro de la Iglesia”.
Una fiesta de los jóvenes. Así se recordó la beatificación de Chiara Luce Badano en Buenos Aires. Una manifestación de una santidad al alcance de cualquier persona. La jornada tuvo lugar en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, que se vió colmada con la presencia de más de 900 personas.
Los jóvenes se sintieron involucrados desde el primer momento, prestando una escucha profunda y una atención especial. Fue una fiesta sencilla: los números eran esenciales, simples, pero trasparentaban autenticidad, frescura, radicalidad, con un lenguaje muy actual. Muchos se sintieron representados en las coreografías y partes de teatro que expresaban la incesante búsqueda de la luz y la verdad.
Se confundían los rostros felices de los jóvenes y el de Chiara Luce Badano. Su testimonio sigue vivo y su antorcha encendida sigue pasando de mano en mano sin detener su marcha.