31 Jul 2011 | Palabra de vida, Sin categorizar
«Aquí vengo yo para hacer tu voluntad».
Esta Palabra nos ofrece la clave de lectura de la vida de Jesús y nos ayuda a captar su aspecto más profundo y el hilo de oro que une todas las etapas de su existencia terrena: su infancia, su vida oculta, sus tentaciones, sus opciones, su actividad pública, hasta su muerte en la cruz. En todo instante y en cada situación Jesús buscó una sola cosa: hacer la voluntad del Padre; y la llevó a cabo de modo radical, no haciendo nada más que esa voluntad y rechazando incluso las propuestas más sugerentes que no estuvieran en total acuerdo con esa voluntad.
«Aquí vengo yo para hacer tu voluntad».
Esta Palabra nos hace comprender la gran lección a la que apuntaba toda la vida de Jesús: que lo más importante es hacer la voluntad del Padre y no la nuestra; ser capaces de decir no a nosotros mismos para decirle sí a Él. El verdadero amor a Dios no consiste en buenas palabras, ideas y sentimientos, sino en la obediencia efectiva a sus mandamientos. El sacrificio de alabanza que Él espera de nosotros es el ofrecimiento amoroso a Él de lo más íntimo que tenemos, lo que más nos pertenece: nuestra voluntad.
«Aquí vengo yo para hacer tu voluntad».
¿Cómo viviremos entonces la Palabra de Vida de este mes? Ésta es una de las frases que más pone de relieve el aspecto “contracorriente” del Evangelio por cuanto se contrapone a nuestra tendencia más arraigada: buscar nuestra voluntad, seguir nuestros instintos, nuestros sentimientos. Esta Palabra es además una de las más chocantes para el hombre moderno. Vivimos en la época de la exaltación del yo, de la autonomía de la persona, de la libertad como fin en sí misma, de la autosatisfacción como realización del individuo, del placer considerado como el criterio de nuestras opciones y el secreto de la felicidad. Pero conocemos también las consecuencias desastrosas a las que conduce esta cultura. Pues bien, a esta cultura basada en la búsqueda de la voluntad de uno mismo se contrapone la de Jesús, totalmente orientada a hacer la voluntad de Dios, con los efectos maravillosos que Él nos asegura. Entonces trataremos de vivir la Palabra de este mes eligiendo también nosotros la voluntad del Padre, es decir, haciendo de ella la norma y el motor de toda nuestra vida, como hizo Jesús. Nos lanzaremos a una divina aventura de la que estaremos eternamente agradecidos a Dios. Por ella nos haremos santos e irradiaremos a muchos corazones el amor de Dios. Chiara Lubich
30 Jul 2011 | Sin categorizar
Alegría auténtica, la que se lee en el rostro, en los ojos, en los gestos, y que tiene su raíz en lo más profundo del ser humano y libera energías sepultadas que no pueden dejar de actuar. Alegría que contagia y libera y ayuda a leer los hechos de la vida. Esta experiencia fue el único testimonio que caracterizó los primeros tiempos del Movimiento y es la vía sobre la cual camina quien se acerca a él Como le sucedió a Graziella De Luca en la Sala Massaia donde se reunía la naciente comunidad de los Focolares, en Trento, en los primeros años de la aventura de la unidad: «Mientras Chiara hablaba, vi con los ojos del alma una gran luz y comprendí que aquella luz era Dios, el amor infinito. El entendimiento acompañaba esta luz interior: decir “comprendí” era incluso un camino demasiado largo, se trataba de una sensación inmediata. Era Dios, amor infinito, que saciaba completamente mi alma, en mí no quedaba ningún vacío. Era lo que siempre había buscado». La experiencia de ser amados por Dios y responder con amor, es la trama de cada historia contada en todos los ámbitos y en todos los lugares donde el Movimiento actúa, ya sea en los pequeños grupos de comunión, que en los encuentros públicos promovidos por el Movimiento y es el empuje hacia la fraternidad universal que comienza en el lugar donde se vive en el momento presente: en la familia, en la escuela, en el trabajo, también en una cama de hospital. Es la irradiación natural personal y comunitaria que lleva, por ejemplo, a trabajar para lograr una inculturación profunda del Evangelio y del “carisma de la unidad” en África y en cualquier otro país o continente. Subrayando que esta época está llamada a vivir la unidad, Chiara Lubich escribió: « (…) si se vive, los efectos en la sociedad pronto serán evidentes. Uno de ellos será la estima recíproca entre los Países, entre los pueblos. Esto es algo inusual. De hecho estamos acostumbrados a ver fuertes fronteras entre pueblo y pueblo; a temer la potencia del otro; al máximo se hacen alianzas para el beneficio propio. Pero difícilmente se piensa en actuar –ya que la moral popular nunca ha llegado hasta esto– solamente por amor hacia el otro pueblo. Pero cuando la vida del Cuerpo místico se desarrolle entre las personas, que amarán efectivamente a sus prójimos como a sí mismos, blancos o negros, rojos o amarillos, será fácil trasplantar esta ley entre los Estados. Y sucederá un fenómeno nuevo, porque el amor o encuentra o hace semejantes y los pueblos aprenderán la parte mejor el uno del otro y las virtudes se harán circular para el enriquecimiento de todos. Entonces existirá la unidad y la diversidad y en el mundo surgirá un pueblo que, aún siendo hijo de la tierra pero impregnado de las leyes del cielo, podrá llamarse el “pueblo de Dios”».
28 Jul 2011 | Sin categorizar
28 Jul 2011 | Sin categorizar
Mira el vídeo (2 minutos y 30’’) La propuesta del diálogo trasciende la mera tolerancia que, ya en su momento, fue una conquista y es siempre un valor que corre peligro en nuestra sociedad. Si hace 2 siglos lord Stanope podía decir que la tolerancia, un tiempo invocada como una gracia y luego conquistada como un derecho, “un día será rechazada como un insulto”, fue porque preveía que aquel día – esperemos que sea hoy – seríamos más sensibles a un valor mayor, que es el diálogo. No se trata sólo de tolerar al otro, sino de respetarlo profundamente de acoger las ideas diferentes para poder confrontar y sobre todo para construir una relación entre hermanos de verdad. ¿Qué opinas de esta reflexión? Pregunta Piero Taiti a Chiara «Pienso que sin duda el diálogo supera largamente la tolerancia. Aunque no la despreciaría del todo, porque en algunos lugares conviene que exista, porque al menos evita litigios, evita luchas. Pero el diálogo es otra cosa, es un enriquecimiento recíproco, es quererse, es sentirse ya hermanos, es crear ya la fraternidad universal en la tierra. Por lo tanto, es otra cosa. Naturalmente, el diálogo es verdadero si está animado por el amor verdadero. Ahora bien, el amor verdadero es verdadero si es desinteresado. Si no es amor, ¿qué amor es? es egoísmo. Ustedes me han hecho varias preguntas sobre la posibilidad de que exista, quizá, un amor interesado, incluso en el diálogo. Sería un diálogo construido sin amor. Por tanto, no sería un diálogo, sería otra cosa. Sería proselitismo. El proselitismo debe quedar fuera de esta puerta. No puede existir, de lo contrario no hay diálogo. Dialogar significa amar, dar lo que tenemos dentro por amor al otro, y luego también recibir y enriquecerse. Esto es diálogo, llegar a ser, como dicen nuestros gen, “hombres mundo”, que tienen dentro a todos los demás, y que logran también dar lo propio. Recuerdo que en los primeros tiempos, cuando empezábamos, nos habían sugerido que la línea que debíamos seguir era el amor. Pero teníamos bien claro que el amor es desinteresado. Tú no debes amar para conquistar a una persona. No debes amar para formar un grupo por tu cuenta, no debes amar para influir, no sé, en tu oficina o en la escuela. No. Tú debes amar. Nosotros lo hacíamos por un motivo sobrenatural, porque tenemos una convicción cristiana. En su caso, lo puedenhacer para llegar a una fraternidad, a un valor que es la fraternidad universal, pero no para conquistar…Y por eso conquistábamos a mucha gente, como consecuencia, porque las personas al sentirse libres, viendo la belleza de esta vida, se unían a nosotros. Por consiguiente, también nosotros creceremos mucho, en el ámbito de las otras convicciones, si amamos de esta manera». Castel Gandolfo, 8 de febrero de 1998
26 Jul 2011 | Sin categorizar
En las diócesis de todo el mundo los jóvenes que vendrán al encuentro con el Papa están en plena preparación. En la mochila que todo participante en la JMJ recibirá llegando a Madrid estará también YouCat, el subsidio del Catecismo de la Iglesia Católica hecho a propósito para los jóvenes y que está estructurado en forma de preguntas y respuestas. Precisamente en estos días la Casa editorial Cittá Nuova, que tuvo a su cargo la edición italiana de YouCat, puso a disposición una aplicación para descargar en los celulares de última generación. Se trata de una App, es decir una aplicación, que también se llama YouCat, que le permite a los muchachos confrontarse sobre los temas del Catecismo y sobre la JMJ. ¿De qué se trata exáctamente? Debora Donnini se lo preguntó a Giuglio Meazzini, colaborador de Cittá Nuova, quien tuvo a su cargo la aplicación de YouCat para celulares:
Città Nuova pensó en hacer un regalo para los muchachos que van a Madrid dándoles la posibillidad de descargar en los celulares que tienen sistema operativo Apple, Windows móvil o Android – por lo tanto la gran mayoría de los celulares de última generación- esta App gratuita. Las funcionalidades disponibles son red social tipo facebook con un muro para mensajes donde se pueden intercambiar comentarios, donde cada muchacho puede tener su perfil, se pueden intercambiar mensajes y sms directos entre los usuarios y donde se puede tener el propio círculo de amigos pero también uno de “amigos famosos” o amigos especiales: nosotros, por ejemplo, pusimos dentro a Maritain, a Juan Pablo II, a San Francisco, a Van Thuan… Por lo que todos los días, o cada dos días, en esta aplicación de YouCat se pueden encontrar frases famosas de estos personajes. Además, por lo que se refiere específicamente a la JMJ, a través de esta App, tenemos la posibilidad de recibir directamente al celular noticias sobre la JMJ, una actualización día tras día de todos los eventos que acontecen y también la posibilidad de hacer una especie de “comunidad” entre todos los que participan en la JMJ, con informaciones, comentarios…
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Esto responde a lo que el mismo Benedicto XVI escribió en la premisa del You Cat.De hecho, el Papa invita a estudiar el texto pero también a leerlo entre amigos a formar grupos y redes de estudio. ¿Es ésta su respuesta? Va precisamente en este sentido. De hecho, la alta funcionalidad que hay en esta App, la más importante quizás, es la posibilidad de tener disponibles en el celular, por lo tanto de poder consultar, el 20% de las preguntas y respuestas de YouCat, del subsidio del Catecismo: es la forma para hacer que este mensaje esté disponible inmediatamente.
- Se intenta permitir que los jóvenes que se confronten con los contenidos del catecismo desde el celular…
Exacto. Como están acostumbrados a dialogar y compartir informaciones por las redes sociales, del mismo podo se podrán intercambiar impresiones, preguntas e incluso las mismas preguntas y respuestas de YouCat, al profundizar en los temas. Dentro de poco también estará en línea in sitio en Internet – www.cittanuova.it – donde habrá otras informaciones relativas a la JMJ y a YouCat. No quisiera olvidar tampoco el sitio internacional sobre YouCat que todos los editores europeos están preparando en los distintos idiomas. Agrego que otros editores nos han pedido que publiquemos preguntas y respuestas no sólo en italiano sino también en otros idiomas, por lo tanto probablemente dentro de poco estará también en inglés y francés.
24 Jul 2011 | Sin categorizar
«El amor, por ejemplo, es comunión, lleva a la comunión. Jesús en nosotros, porque es AMor, realiza la comunión. Chiara Lubich La conciencia de que Dios muestra su amor a través de las circunstancias de la vida, incluso dolorosas, hizo que las primeras focolarinas -en peligro de muerte bajo las bombas de la guerra- desearan ser sepultadas en una sola tumba con el escrito: «Nosotras hemos creído en el amor». La conciencia de ser amadas por Dios las hizo capaces de estar dispuestas a dar la vida la una por la otra. Y la consecuencia lógica fue compartir también todos los bienes materiales y la comunión de todas las aspiraciones, temores y proyectos. Giosi Guella, una de las primeras focolarinas, contaba a propósito de la primera convivencia realizada por Chiara y por sus primeras compañeras: «En la Plaza Cappuccini no había nada. Pero al mismo tiempo había todo: para nosotros y para los demás. Era lógico que no hubiese nada: si había algo se daba. Llevábamos a casa nuestros sueldos, los poníamos en común». También el trabajo, hacer el balance de los gastos de la casa, estudiar, dar clases, hacer la limpieza como un servicio, se convirtió en una ocasión para amar concretamente al prójimo. El servicio era la regla de vida de la comunidad que se formó alrededor del primer focolar y hacía pensar en los primeros cristianos que «eran un solo corazón y una sola alma y entre ellos no había ningún indigente» (cf. Hch. 4, 32-35). Quien se adhiere al “carisma de la unidad”, en una forma o en otra y como una consecuencia natural de la comunión de los corazones, adquiere la costumbre de poner en común sus cosas: quien todo, quien algo, quien lo superfluo. De esta comunión surgió también un proyecto de amplio alcance, ya sea desde el punto de vista teórico que práctico, la Economía de Comunión, que es la expresión madura de una forma integral de concebir a la persona y el servicio a la misma. A ella se adhieren cientos de empresarios en todo el mundo. En las empresas de Economía de Comunión el trabajo se concibe como ennoblecimiento del hombre, la justicia se lleva a cabo con determinación y la legalidad se busca día tras día. Escribe Chiara Lubich: «La carta magna de la doctrina social cristiana comienza allí donde María canta: “Derribó de su trono a los poderosos y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió sin nada” (Lc. 1,52-53). En el Evangelio está la revolución más alta y transformadora. Y quizás esté en los planes de Dios que también en esta época, inmersa en la solución de los problemas sociales, sea la Virgen la que eche una mano a todos los cristianos para edificar, consolidar, erigir y mostrar al mundo una sociedad nueva en la que resuene potente el Magníficat». Lee también