28 Feb 2011 | Palabra de vida, Sin categorizar
Pero, para que el designio de Dios se cumpla plenamente Dios pide mi consentimiento, y el tuyo, como lo pidió a María. Sólo así se realiza la palabra que ha pronunciado sobre mí, sobre ti. Entonces, también nosotros, como María, estamos llamados a decir: «He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra». Ciertamente, su voluntad no siempre nos resulta clara. Como María, también nosotros debemos pedir luz para comprender lo que Dios quiere. Es necesario escuchar bien su voz dentro de nosotros, con plena sinceridad, haciéndonos aconsejar, si es necesario por quien pueda ayudarnos. Pero una vez comprendida su voluntad queremos enseguida decirle: sí. En efecto, si hemos comprendido que su voluntad es lo más grande y lo más bello que pueda haber en nuestra vida, no nos resignaremos a «deber» hacer la voluntad de Dios, sino que estaremos contentos de «poder» hacer la voluntad de Dios, de poder seguir su proyecto, en modo que se realice lo que Él ha pensado para nosotros. Es lo mejor que podemos hacer, lo más inteligente. Las palabras de María – «He aquí la sierva del Señor » – son por lo tanto nuestra respuesta de amor al amor de Dios. Éstas nos mantienen siempre orientados a Él, en actitud de escucha, de obediencia, con el único deseo de cumplir su voluntad para ser como Él nos quiere. A veces, sin embargo, puede parecernos absurdo lo que Él nos pide. Nos parecería mejor hacer de manera distinta, querríamos ser nosotros quienes tomáramos las riendas de nuestra vida. Incluso nos vendría el deseo de darle consejos a Dios, de decirle nosotros qué hacer y qué no hacer. Pero si creo que Dios es amor y me fío de Él, sé que cuanto predispone en mi vida y en la vida de los que están a mi lado es para mi bien, para el bien de ellos. Entonces me entrego a Él, me abandono con plena confianza a su voluntad y la quiero con todo mi ser, hasta ser uno con ella, sabiendo que acoger su voluntad es acogerlo a Él, abrazarLo, nutrirse de Él. Debemos creer que nada sucede por casualidad. Ningún acontecimiento gozoso, indiferente o doloroso, ningún encuentro, ninguna situación familiar, del trabajo, de la escuela, ninguna condición de salud física o moral deja de tener sentido. Por el contrario, cada cosa – acontecimientos, situaciones, personas – es portadora de un mensaje de parte de Dios, cada cosa contribuye al cumplimiento del designio de Dios, que descubriremos poco a poco, día tras día, haciendo como María, la voluntad de Dios. «He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra». ¿Cómo vivir entonces esta Palabra? Nuestro sí a la Palabra de Dios significa concretamente hacer bien, completamente, en cada momento, esa acción que la voluntad de Dios nos pide. Estar totalmente ahí, eliminando cualquier otra cosa, perdiendo pensamientos, deseos, recuerdos, acciones que se refieran a otra cosa. Frente a cada voluntad de Dios dolorosa, gozosa, indiferente, podemos repetir: «que se cumpla en mí lo que has dicho», o también, como nos ha enseñado Jesús en el «Padre nuestro»: «hágase tu voluntad». Digámoslo antes de cualquiera de nuestras acciones: «que se cumpla», «hágase». Y cumpliremos, momento tras momento, tesela tras tesela, el maravilloso, único e irrepetible mosaico de nuestra vida, que el Señor ha pensado desde siempre para cada uno de nosotros. Chiara Lubich
Palabra de vida, diciembre 2002, publicada en versión integral Città Nuova, 2002/22, p.7.
26 Feb 2011 | Sin categorizar
El domingo pasado llegaron a Israel los miembros del Consejo general de los Focolares para iniciar la prevista semana de peregrinación con la Presidente María Voce y el Co-presidente Giancalo Faletti, quienes en tanto, concluyeron su visita oficial a las comunidades del Movimiento de los Focolares en Tierra Santa.
Los miembros del Consejo fueron acogidos en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv por una representación de la comunidad local de los Focolares, con el calor característico de esta cultura. Después salieron para la Domus Galilaeae en el Lago de Tiberíades, donde se hospedaron los primeros días de su estadía en Tierra Santa. La estructura, construida por el Camino Neocatecumenal, entre finales y principios del nuevo milenio, fue bendecida por Juan Pablo II, durante su histórica visita en el año 2000, cuando precisamente en el valle que está a los pies del Monte de las Bienaventuranzas celebró la misa para miles de peregrinos. Bendiciendo la naciente estructura el Papa había dicho: «¡El Señor los espera aquí en esta montaña!». Palabras significativas que hoy ondean en la entrada y acogen a todos los visitantes que entran en la Domus Galilaeae.
El encuentro de María Voce y del Consejo general de los Focolares con la comunidad neocatecumenal fue muy cálido y se caracterizó por momentos de conocimiento recíproco. El 22 de febrero, Fiesta de la Cátedra de San Pedro, las dos comunidades se encontraron para la celebración eucarística.
Mientras tanto el Consejo del Movimiento transcurrió tres días y medio intercalando momentos de meditación, de comunión de experiencias y de trabajo sobre los retos y las perspectivas de las distintas realidades que los Focolares tienen que afrontar hoy en varias partes del mundo y en los contextos eclesiales y sociales donde el Movimiento está presente y actúa.
Se puso cada vez más de relieve el mandato de unidad y comunión que Chiara Lubich misma consignó al futuro del Movimiento.
23 Feb 2011 | Sin categorizar
Cuando desde la azulísima costa del golfo de Beirut, contemplaba la ciudad sobre las colinas sembradas de millares de casitas, y reanudamos el vuelo hacia el mar y las colinas, no creía que Jerusalén y los Santos Lugares iban a incidir de este modo en mi espíritu.
El camino que conduce a Jerusalén está rodeado de rebaños que están pastando.
De repente nos dicen que tenemos que bajar porque los vehículos no pueden proseguir, hacia allá hay que subir a pie, por una vieja calle de Jerusalén, en cuesta, que cada tanto varía con alguna escalerita de piedra. Es el camino del Vía Crucis, el que Jesús hizo entonces.
El recinto interno de la Torre Antonia, el Litostrofo es el lugar donde Jesús fue flagelado, ahora forma el pavimento de la Iglesita de la Flagelación, muchas ruinas de la época enmarcan el ambiente.
Aquí está la escalinata, todavía bien conservada, a la intemperie, bajo el cielo entre el verde de los prados que la rodean y las plantas. Aquí el Maestro, ya cerca de la muerte, con el corazón lleno de ternura hacia sus discípulos ciertamente elegidos por el Cielo, pero todavía frágiles e incapaces de comprender, oró a nombre suyo y de todos aquellos por quienes había venido y estaba dispuesto a morir.
« Padre Santo que todos sean uno… Como Tú me has amado».
El Getsemaní y el huerto, espléndido jardín, me hizo permanecer recogida y dolorida en la pulcra iglesia decorada con gusto, iluminada de violeta, en el centro encierra una piedra enrojecida hoy por una luz, un tiempo por la sangre de Jesús. Me parecía estar viendo a Jesús pero no osaba imaginarlo.
Cerca de la muralla tumbas, tumbas y tumbas, también en el valle de Josafat, dan la impresión de una Resurrección que no tuvo lugar, porque miles de lápidas están allí en el suelo de algún modo, derechas, volcadas o partidas como fruto de las guerras pasadas.
Los lugares los tengo profundamente grabados: Betfagé, el Gallicantus, el lugar de la Asunción de la Virgen; el lugar de la Ascensión.
Jerusalén también bajo el sol oriental se ve llena de luz. Te ofrece todavía hoy una enorme explanada, terriblemente vacía donde una vez se erigía el magnífico Tempo. Vacía, vacía, sólo hay una mezquita, que robusta se encuentra allí, incapaz de borrar las palabras de Cristo: «De ti no quedará piedra sobre piedra».
Betania la vi a pleno sol, subiendo por los callejones que llevan a la tumba de Lázaro, me parecía escuchar las palabras de Jesús a Marta “Una sola cosa es necesaria…”.
“Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Jesús dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”: Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, no morirá para siempre”.
«Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, cercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: «Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.» ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» El dijo: «El que practicó la misericordia con él». Dijo le Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».
Rostros sombríos bajo un turbante blanco o descubiertos, hombres resignados, o poco resignados a esa vida de miseria, rostros invisibles cubiertos con un velo negro, de mujeres.
Jesús fue conducido por el espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Si eres tú el hijo de Dios manda que estas piedras se transformen en pan. Si tú eres el hijo de Dios, lánzate desde acá arriba. Te daré todas estas cosas, si tú te postras ante mí y me adoras. Pero Jesús le respondió: “Vete Satanás porque está escrito, al Señor Dios adorarás y sólo a Él servirás”.
En esos días Jesús fue bautizado por Juan en el Jordán y mientras salía del agua vio abrirse los cielos de par en par y el Espíritu bajar sobre Él, en forma de paloma. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
Jesús entrado en Jericó, iba pasando por la ciudad. Entonces Zaqueo corrió y se subió a un árbol sicómoro para verle. Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. He aquí, Señor, la mitad de mis bienes la doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa. El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Y tú Belén, tierra de Judea, no eres la más pequeña entre las principales ciudades de Judea porque de ti saldrá un conductor que deberá regir a mi pueblo Israel.
Y cada piedra decía una palabra, mucho más que una palabra, hasta que, al final, me sentía toda inundada, toda llena de la presencia de Jesús. Recuerdo con claridad el haberme literalmente olvidado de mi patria, de mis conocidos, de mis amigos, de todo. Me veía inmóvil y estática, espiritualmente petrificada entre estas piedras, sin otra cosa que hacer que adorar. ¡Adorar con el alma fija en el Hombre Dios que aquellas piedras me habían explicado, revelado, cantado, exaltado!
22 Feb 2011 | Sin categorizar
19 Feb 2011 | Sin categorizar

Es en el difícil y lamentablemente bien conocido contexto de los Territorios Palestinos, que María Voce, presidente de los Focolares, se encuentra con algunos políticos y administradores municipales, cristianos y musulmanes. Entre ellos el alcalde de Belén; Victor Batarseh, el Ministro de Turismo, la señora Khouloud Daibes, Ziad Al-Bandak, consejero del Presidente para las relaciones con los cristianos del gobierno palestino.
La iniciativa fue de la Fundación Juan Pablo II, que desde el 2007, por iniciativa del Padre Ibrahim Faltas, antiguo superior del convento que está al lado de la Basílica de la Natividad, ha invertido muchas energías, especialmente en el período del “asedio”, para lograr mediante sus programas, ofrecer conocimientos, recursos e infraestructura para el desarrollo ya sea a nivel individual y comunitario de Palestina, también gracias al aporte de muchas otras instituciones públicas y privadas, en su mayoría italianas, como la CEI (Conferencia Episcopal Italiana), la Provincia de Trento, la Región de Toscana, ACLI…-. El Padre Ibrahim subrayó la extraordinaria sintonía que existe entre Juan Pablo II y Chiara Lubich, “hasta el punto que este encuentro de hoy era más que necesario”.
María Voce por su parte subrayó su alegría de “compartir con quien tiene en sus manos las suertes de este mundo, nuestros ideales de fraternidad”. Una fraternidad que en política quiere decir actuar de forma tal que la gente se sienta apreciada y apoyada por quien tiene confiada la administración pública. Porque, como decía Chiara Lubich. “la política es el amor de los amores”. El alcalde de Belén inmediatamente quiso subrayar “que los ideales de los Focolares son también los nuestros”. Es un esfuerzo que nos puede llevar a abatir estos muros que dividen estas tierras. No tanto y no sólo los muros materiales, aquellos visibles, sino sobre todos aquellos invisibles.
El Padre Ibrahim está convencido de que: “Del inmenso dolor del pueblo está naciendo una generación de jóvenes responsables, que quieren la paz y que también parecen ser capaces de administrar el poder. Pero es necesario que la comunidad internacional, tanto la civil como la política, les esté cerca, abra espirales de paz y los sostenga, también gracias a iniciativas para financiar la fundación, que trabaja en el campo de la instrucción, la promoción deportiva y cultural, del periodismo, de la artesanía. Ciertamente las iniciativas para una paz que definiría como ‘profunda’, como la de los Focolarinos, con esenciales para seguir esperando”.
de Michele Zanzucchi
Fuente: Città Nuova online
19 Feb 2011 | Sin categorizar

«Vale la pena vivir en esta tierra». Así rezan las estrofas de una composición poética palestina, que se recitó teniendo como base un power-point que presentaba los acontecimientos únicos ocurridos en la historia de la humanidad en esta parte del mundo: el nacimiento de Jesús, su bautismo, sus milagros, hasta su aparición a los discípulos de Emaús. Es el número que concluyó la fiesta al final del encuentro de la comunidad de Tierra Santa con María Voce y Giancarlo Faletti. Llegaron muchos de Jerusalén, Haifa, Nazaret, Ramala, Gaza (el grupo fue acogido con un calurosísimo aplauso) y Belén, donde se realizó el encuentro en la tarde del sábado 19 de febrero.
Precisamente esa frase que expresa el alma palestina parece la respuesta inmediata a lo que poco antes había dicho la Presidente de los Focolares, al responder a una pregunta de Ghada de Gaza, que le pedía una palabra para vivir en una situación tan difícil. «Quisiera darles una palabra de esperanza –dijo María Voce-. Hemos visto su situación, siéntanse los predilectos. Están especialmente en nuestro corazón. La Obra de María está con ustedes, toda la Obra de María».
Después tuvo lugar una presentación de varias experiencias de familias, jóvenes y adultos provenientes de varias partes de Tierra Santa, algunas imágenes acompañaron a los presentes en los varios momentos de la historia de la Obra en esta parte del mundo, empezando por las imágenes de la visita de Chiara Lubich en 1956. Se vieron los primeros pasos, realizados en Nazaret, a finales de los años ’60, gracias al Padre Armando Bortolaso, quien se convirtió después en el obispo de Aleppo. Las primeras Mariápolis en los años ’70 con Aletta Salizzoni y Guido Brini y otros provenientes de Líbano. Después, la llegada de los dos focolares en 1977 y en 1980 y el desarrollo de los focolares en medio de los muchos sufrimientos de estas décadas, pero también el progreso y los frutos inesperados en el diálogo en distintos niveles.
Las preguntas a la Presidente y al Co-presidente tocaban muchos puntos: desde los típicos problemas de los jóvenes al dolor, de la elección del propio camino al deseo de santidad despertado por la beatificación de Chiara Luce. Pero sobre todo se concentraron en la realidad específica de este mundo: las divisiones entre los cristianos, las relaciones con los musulmanes y los hebreos, la vida de una minoría, la cristiana, que disminuye cada vez más sin una aparente esperanza para el futuro.
Una nota de esperanza la aportó el Nuncio Apostólico Mons. Antonio Franco, quien, después de haber estado presente en buena parte del programa, dirigió cálidas palabras a la sala: «Los saludo con afecto. Saben que los quiero. La presencia de la Presidente y del Co-presidente aquí significa que tienen a todo el Movimiento con ustedes. Experimenté lo mismo cuando el Papa estuvo con nosotros. Sentí la misma fuerza. Es como el paso del Señor que nos quiere donar algo. ¡Vayamos adelante reforzados »
Por último la fiesta final, danzas y canciones participativas, pero también un mensaje fuerte que subrayaba el título de la jornada, que hondeaba en un banner en el palco: Piezas de un magnífico mosaico.
de Roberto Catalano