Movimiento de los Focolares

Octubre 2010

Esta Palabra se encuentra ya en el Antiguo Testamento(2).  Para responder a una pregunta, Jesús se injerta en la gran tradición profética y rabínica que estaba en búsqueda del principio unificador de la Torah, es decir, de la enseñanza de Dios contenida en la Biblia. El Rabino Hillel, contemporáneo suyo, había dicho: “No le hagas a tu prójimo lo que te resulta odioso  ésta es toda la ley. El resto es interpretación”(3).
Para los maestros del hebraísmo, el amor al prójimo deriva del amor a Dios que ha creado al hombre a su imagen y semejanza, por lo cual no se puede amar a Dios sin amar a su criatura: éste es el verdadero motivo del amor al prójimo y es “un gran principio general de la ley”(4).
Jesús insiste en este principio y agrega que el mandamiento de amar al prójimo es similar al primero y el más grande mandamiento, es decir, el de amar a Dios con todo el corazón, la mente y el alma. Afirmando una relación de semejanza entre los dos mandamientos Jesús los une definitivamente y así hará toda la tradición cristiana, como dirá lapidariamente el apóstol Juan. “Quien no ama a su hermano que ve, no puede amar a Dios, a quien no ve?”(5).

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

Prójimo – lo dice claramente todo el Evangelio – es todo ser humano, hombre o mujer, amigo o enemigo, al cual se debe respeto, consideración, estima. El amor al prójimo es universal y personal al mismo tiempo. Abraza a toda la humanidad y se concreta en aquel-que-está-cerca.
Pero, ¿quién puede darnos un corazón tan grande, quién puede suscitar en nosotros una benevolencia tal como para hacernos sentir cercanos – prójimos – también de aquellos que son más extraños a nosotros, como para hacernos superar el amor propio y reconocernos en los demás? Es un don de Dios, es más, es el mismo amor de Dios que “ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que se nos ha dado.”(6).
No es por lo tanto un amor común, una simple amistad o pura filantropía, sino ese amor que fue derramado desde el bautismo en nuestros corazones: ese amor que es la vida de Dios mismo, de la Trinidad beata, de la cual nosotros podemos participar.
Entonces, el amor lo es todo, pero para poder vivirlo bien es necesario conocer sus cualidades que emergen del Evangelio y de la Escritura en general y que nos parece que se pueden resumir en algunos aspectos fundamentales.
Lo primero es que Jesús, que murió por todos, amando a todos, nos enseña que el verdadero amor va dirigido a todos. No como el amor que vivimos nosotros tantas veces, simplemente humano, que tiene un radio restringido: la familia, los amigos, los vecinos… El amor verdadero que Jesús quiere no admite discriminaciones: no distingue tanto la persona simpática de la antipática, no existe para él el lindo, el feo, el grande o el pequeño; para este amor no hay diferencia entre el compatriota y el extranjero, el de mi Iglesia o de otra, de mi religión o de otra. Este amor ama a todos. Y así tenemos que hacer nosotros: amar a todos.
El amor verdadero, además, es el primero en amar, no espera ser amado, como en general es propio del amor humano, que ama a quien nos ama. No, el amor verdadero toma la iniciativa, como hizo el Padre cuando, siendo nosotros todavía pecadores, por lo tanto no amantes, mandó al Hijo para salvarnos.
Entonces: amar a todos y ser el primero en amar.
Aún más: el amor verdadero ve a Jesús en cada prójimo: “A mí me lo hiciste”(7) nos dirá Jesús en el juicio final. Y eso vale para el bien que hagamos y también para el mal, lamentablemente.
El amor verdadero ama al amigo y también al enemigo; le hace el bien, reza por él.
Jesús también quiere que el amor que Él trajo a la tierra se vuelva recíproco: que el uno ame al otro y viceversa, hasta llegar a la unidad.
Todas estas cualidades del amor nos hacen comprender y vivir mejor la palabra de vida de este mes.

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

Sí, el amor verdadero ama al otro como a sí mismo. Y esto debe ser tomado al pie de la letra: hace falta justamente ver en el otro a sí mismo, y hacer al otro lo que uno se haría a sí mismo. El amor  verdadero sabe sufrir con quien sufre, gozar con quien goza, llevar los pesos del otro, sabe, como dice Pablo, hacerse uno con la persona amada. Por lo tanto es un amor que no sólo sentimiento, o bellas palabras, sino  hechos concretos.
Quien tiene otro credo religioso busca también hacer esto por la así llamada “regla de oro”, que encontramos en todas las religiones. La misma quiere que hagamos a los otros lo que quisiéramos que nos hicieran a nosotros. Gandhi la explica de modo muy simple y eficaz: “No puedo hacerte daño sin herirme a mí mismo”(8).
Este mes, por lo tanto, tiene que ser una ocasión para volver a centrarnos en el amor al prójimo, que tiene muchos rostros: desde el vecino de casa, a la compañera de escuela, desde el amigo hasta la pariente más cercana. Pero también tiene el rostro de esa humanidad angustiada que la TV nos presenta desde lugares de guerra y de catástrofes naturales. Una vez eran desconocidos y lejanos miles de millas. Ahora también ellos se han vuelto nuestros prójimos.
Cada vez el amor nos sugerirá qué hacer, y dilatará poco a poco nuestro corazón según la medida del corazón de Jesús.

 Chiara Lubich

Publicación mensual del Movimiento de los Focolares
1.Este texto fue publicado en octubre de 1999.
2.Lev. 19, 18.
3.Talmud de Babilonia Shabbat, 31a.
4.Rabino Akiba, cit. en Sifra, comentario rabínico a Lev. 19,18. (nuestra traducción).
5.1 Jn., 4, 20.
6.Rom. 5, 5.
7.Cf. Mt. 25, 40.
8.Cf. Wilhelm Muhs, Palabras del corazón, Bs. As.

 

Los padres de Chiara Badano en audiencia con Benedicto XVI

Los padres de Chiara Badano en audiencia con Benedicto XVI

Los padres de Chiara Badano fueron donde el Papa para agradecerle por la beatificación de la hija, que tuvo lugar el sábado en Roma. Pero fue el Papa quien, al finalizar la audiencia, les agradeció por haber hecho posible el testimonio de Chiara.

«Estamos contemplando y palpando las maravillas del amor de Dios –dicen María Teresa y Ruggero Badano- sorprendidos de que haya elegido dos pobres personas como nosotros para participar de la contagiosa experiencia cristiana de nuestra única hija”. El 16 de octubre festajarán cincuenta años de matrimonio.

“A Chiara –recuerdan- la esperamos mucho tiempo cuando no lográbamos tener hijos; con ella sufrimos por la enfermedad y por su muerte, pero ahora estamos con ella más que nunca en la alegría por la beatificación”. La familia Badano le regaló al Papa una tarjeta escrita por Chiara en donde le pide a la Virgen tener “la fuerza necesaria para no aflojar nunca”. En la audiencia estaban presentes el obispo emérito de Aqui, la postuladora y María Voce, presidente del Movimiento de los Focolares, con seiscientos jóvenes venidos de 42 países para la beatificación.

Fuente: L’Osservatore Romano, 30 d septiembre de 2010

Los padres de Chiara Badano en audiencia con Benedicto XVI

«Por ustedes»

Audio mp3 – Discorso Maria Voce all’Aula Nervi (Vaticano) 25 settembre 2010

La noche del 25 de septiembre, una ovación saludó a los padres de Chiara Luce cuando subieron al palco del Aula Nervi, que estaba repleta y con pantallas gigantes conectadas en la Plaza San Pedro. Sorprendente el testimonio del papá Ruggero: “Estos han sido días especialísimos pero lo que quiero decir ahora es que es que estando con Chiara hemos vivido momentos excepcionales. Vivíamos en una atmósfera que no se puede explicar. Estos dos años han sido los más bellos de nuestra vida, los más bendecidos por Dios, porque Jesús nos hacía vivir en una dimensión sobrenatural que nos elevaba de la tierra. Como cuando subimos a un avión, desde la ventanilla se ve la tierra o las nubes. Todos nuestros dolores y los de Chiara que eran todavía más grandes, los veíamos allá abajo, no nos tocaban. Ha sido el fruto del amor de tantas personas que han rezado y nos han sostenido”.

“Quisiera saludar a todos, pero en especial a los jóvenes. Esta experiencia vale para todos, pero ¡ella ofreció la vida por ustedes, la dio por ustedes!”. También estas palabras de la mamá de la nueva beata Chiara Luce Badano, fueron acogidas con un larguísimo aplauso.

En la primera etapa Life (vida) – 130 jóvenes actores coordinados por 70 técnicos- delinearon con música, coreografías, experiencias, videos, e nacimiento y la infancia de Chiara Luce quien a la edad de 9 años encontró la vida del Evangelio, y lo eligió como el alfabeto de su vida.

En la segunda etapa Love (amor), el crecimiento y la adolescencia hasta el encuentro con Jesús crucificado y abandonado, el amor más grande. El desarrollo del espectáculo se vio enriquecido por testimonios de muchachos de hoy que pusieron en evidencia la universalidad de la experiencia de su coetánea. Marillisa habló de la dolorosa experiencia de la separación de sus padres y la reconciliación con su papá después de 7 años de silencio y rencor. Se presentaron testimonios de personas que venían desde lejos, como la de una muchacha de Jordania comprometida en el diálogo con sus coetáneos musulmanes, y la de un joven de Paquistán.

La última parte de la velada Light (luz), la más impresionante y profunda, fue dedicada a la enfermedad, a la aventura del hacernos santos juntos. “Chiara empleó 25 minutos para decir que sí. Después se dirigió a mí con su sonrisa de siempre, radiante, con una mirada llena de luz. No se echó más para atrás”. Dijo la mamá quien hizo revivir el momento en donde a Chiara se le anunció la gravedad del mal.

En un video de 1989 Chiara Lubich propuso con decisión la unidad como ideal y a Jesús Abandonado como clave para construirla. El programa de vida de Chiara Luce. Resonaron en el Aula las palabras de una carta escrita a Lubich: “He descubierto que Jesús Abandonado es la llave de la unidad con Dios, quiero elegirlo como mi esposo y prepararme para cuando venga. ¡Preferirlo!”.

Hacia la conclusión subió al palco María Voce, la presidente del Movimiento de los Focolares. Sus palabras interpretaban el sentir común de la multitud de jóvenes: “Ahora nos vamos enriquecidos y deseosos de cosas nuevas, de cosas grandes. Hemos vivido momentos fuertes, fortísimos. Juntos. Hemos descubierto una cosa bellísima: que todo puede cambiar: nuestras relaciones, nuestro modo de afrontar las alegrías y los dolores también cuando se presentan repentinamente, con un rostro trágico, que podemos hacer nacer una revolución. Tiene un nombre: amor. Partamos con esta fuerza nueva en el corazón”.

Los padres de Chiara Badano en audiencia con Benedicto XVI

El Amor con la “A” mayúscula

«Volviendo del viaje a Gran Bretaña con el Santo Padre, mientras estaba sentado a su lado en el avión hablamos de Chiara Luce Badano y me dijo que nuestra Beata es un ejemplo que hay que valorar para los jóvenes”. Es el Card. Bertone, secretario de Estado de la Santa Sede, quien hace esta confidencia durante la homilía a los jóvenes que colman la gran Basílica romana, ante la presencia de 3 cardenales, 15 obispos y 200 sacerdotes concelebrantes. El Cardenal recordó la consigna de Chiara Luce a los jóvenes: “Yo ya no puedo correr, pero quisiera pasarles la antorcha como en las Olimpíadas”. “Su participación –agregó- es el signo de que han acogido esta consigna”. E hizo referencia a la invitación de Juan Pablo II en la Jornada mundial de la Juventud de Agosto del ’89: “¡Jóvenes, no tengan miedo de ser santos! Vuelen alto”.

El secretario de Estado en su homilía recorrió los aspectos más relevantes de la vida de Chiara Luce. Una fe firme y constante en el amor de Dios que se refleja en el amor hacia el prójimo; una vida alegre, llena de intereses y de sanas amistades; una precoz madurez cristiana demostrada al saber afrontar en forma heroica y consciente la enfermedad y la muerte. Habla de los factores que han contribuido a su formación. La familia ante todo que “desarrolló perfectamente su tarea educativa”, como también la comunidad eclesial y el ambiente social de Sassello.

“En la historia y en la formación de Chiara Badano –agregó- el Movimiento de los Focolares ha desarrollado un papel esencial”. De hecho, a la edad de nueve años había conocido el Movimiento, donde “hizo una progresiva y fuerte experiencia comunitaria de vida cristiana” y “aprendió a profundizar su relación con Dios”, hasta vivir la última extraordinaria etapa de su vida que ha dado cumplimiento a su escalada hacia la santidad.

Chiara Badano, concluye el secretario de Estado, ha sido y es un ejemplo que da concreción a las palabras del reciente mensaje del Papa a los jóvenes para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid. “A menudo la cruz nos hace temer, porque nos parece la negación de la vida. En realidad, ¡es lo contrario! Ésta es el “sí” de Dios al hombre, la expresión máxima de su amor y la fuente de donde brota la vida eterna”.

María Voce, presidente de los Focolares, en su agradecimiento final, recordó con profunda conmoción que la Basílica de San Pablo, fue también testigo del último saludo a Chiara Lubich, el 18 de marzo de 2008. “Estas dos celebraciones –agregó- se funden en una sola. Desde esta Basílica el testimonio que Chiara Luce nos ha dado es relanzado a todos. Ahora nos toca a nosotros”. Palabras simbolizadas en la imagen de los jóvenes que, durante la conclusión de la celebración, tomaron en consigna una antorcha, para proseguir la carrera con Chiara Luce.

Todavía, el Card. Bertone entregó sorpresivamente a los padres de Chiara Luce una bendición especial del Papa Benedicto XVI por su próximo 50º aniversario de matrimonio. La Basílica explotó en un aplauso espontaneo que por sí sólo manifestaba el gracias a los dos cónyuges cuyo testimonio es un ejemplo para todos.

Las palabras del Papa Benedicto XVI en el Angelus (ver recuadro), fueron escuchadas por los jóvenes conectados desde la Basílica, con alegría y conmoción.