Movimiento de los Focolares

Una esperanza para la Europa del futuro

Un año intenso, vivido en el corazón de Europa y más allá, dando a conocer la propuesta de la “pedagogía de la unidad” a profesores universitarios, educadores, jóvenes y adultos interesados en las temáticas educativas. Un 2009 rico de encuentros, seminarios, convenios. Se llevaron a cabo en Catania, Benevento, Milán, Varese, Tortona, Viena, Barcelona, Londres, Córdoba, Buenos Aires. Y también en Eslovenia, Macedonia, Croacia. Es lo que revela un informe redactado por la comisión central de “Edu – educación y unidad”, en el cual se hace un balance de las iniciativas promovidas durante el año. La pedagogía que se ha desarrollado a partir del carisma de la unidad, fue presentada no sólo en su elaboración teórica, sino también con el soporte de las experiencias educativas promovidas por el Movimiento de los Focolares. Son conocidas por ejemplo las experiencias de las guarderías “Rayo de Sol” (en Croacia), “Fantasy” (en Serbia) y “Perlas” (en Macedonia), en las cuales, a través de la utilización de un material didáctico muy simple, austero y natural, el niño es estimulado junto con sus coetáneos a desarrollar la fantasía, y de este modo también su capacidad de colaboración y de integración. Un método que da esperanza a un pueblo martirizado por años de guerra y herido precisamente en su capacidad de relacionarse con el otro. El 15 de mayo, Michele De Beni, miembro de la comisión de “Edu – Educación y Unidad”, participó en un seminario de estudio promovido por la Facultad de Pedagogía de Skopje en Macedonia en el que participaron 120 personas, entre los cuales, profesores musulmanes y cristianos provenientes de universidades de distintos países. En la escuela “Rayo de Sol” se presentó la “pedagogía de comunión” a una troupe de la TV nacional croata, la cual realizó un servicio de 7 minutos. Entre tanto, siempre en la guardería croata, 40 estudiantes, con algunos profesores y asistentes de la Facultad de Filosofía de Zagabria, realizaron una visita de estudio y actualización. Giuseppe Milan, miembro de la comisión y además director del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Padua, fue invitado en mayo a participar en la “Semana por Europa”, promovida por la Alcaldía de Skofja Loka, en Eslovenia, donde presentó la “pedagogía de comunión” al mundo académico y a las autoridades civiles y religiosas de la ciudad. En esa ocasión, también se propuso también formalizar una colaboración entre las universidades de Padua y Ljubljana.

“Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.” (Evangelio de Mateo, 5, 16)1

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La luz se manifiesta en las “buenas obras”. Resplandece a través de la obras buenas que hacen los cristianos.

Me dirás: no solo los cristianos hacen buenas obras. Hay también otros que colaboran con el progreso, construyen casas, promueven la justicia…

Tienes razón. Ciertamente el cristiano hace y debe también hacer todo esto, pero no es sólo ésta su función específica. Él debe hacer las buenas obras con un espíritu nuevo, ese espíritu que hace que ya no sea él que viva en sí mismo, sino Cristo en él.

El evangelista, de hecho, no piensa solamente en actos de caridad aislados (como visitar a los prisioneros, vestir a los desnudos o como todas las obras de misericordia actualizadas a las exigencias de hoy) sino que piensa en la adhesión total de la vida del cristiano a la voluntad de Dios, hasta hacer de toda su vida una buena obra.

Si el cristiano hace esto, él es “transparente” y la alabanza que surgirá por cuanto hace no llegará a él, sino a Cristo en él, y Dios, a través suyo, estará presente en el mundo. La tarea del cristiano es, entonces, dejar transparentar esa luz que lo habita, ser el “signo” de esta presencia de Dios entre los hombres.

“Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.”

Si la obra buena de todo creyente tiene esta característica, también la comunidad cristiana en medio del mundo tiene que tener la misma específica función: revelar a través de su vida la presencia de Dios, que se manifiesta allí donde dos o tres están unidos en su nombre, presencia prometida a la Iglesia hasta el final de los tiempos.

La Iglesia primitiva daba gran importancia a estas palabras de Jesús. Sobre todo en los momentos difíciles, cuando los cristianos eran calumniados, entonces los exhortaba a no reaccionar con violencia. Su comportamiento tenía que ser la mejor refutación del mal que se decía en contra de ellos.

Se lee en la carta a Tito: “Exhorta también a los jóvenes a ser moderados en todo, dándoles tú mismo ejemplo de buena conducta, en lo que se refiere a la pureza de doctrina, a la dignidad, a la enseñanza correcta e inobjetable. De esa manera, el adversario quedará confundido, porque no tendrá nada que reprocharnos.”

“Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.”

La vida cristiana vivida es luz también el día de hoy para llevar a los hombres a Dios.

Te cuento una anécdota.

Antonieta es de Cerdeña, pero por trabajo tuvo que ir a Francia, a Grenoble. Es empleada en una oficina donde muchos no tienen ganas de trabajar. Ya que es cristiana y ve en cada uno a Jesús, para servir, ayuda a todos y está siempre tranquila y sonriente. A menudo hay alguien que se enoja, levanta la voz y se desahoga con ella, tomándole el pelo: “Ya que tienes ganas de trabajar, toma, escribe también lo que me toca a mí”.

Ella calla y trabaja duramente. Sabe que no son malos. Probablemente cada uno tiene sus cruces.

Un día el jefe se acerca a ella cuando los demás no están y le pregunta: “Ahora tienes que decirme cómo haces para no perder nunca la paciencia, para sonreír siempre”. Ella se retrae diciendo: “Trato de estar calma, de tomar las cosas por su lado bueno”.

El jefe golpea con un puño el escritorio y exclama: “¡No, acá seguramente Dios tiene algo que ver, de otro modo es imposible! ¡Y pensar que yo no creía en Dios!”

Unos días después llaman a Antonieta desde dirección, donde le dicen que será trasladada a otra oficina “para que – explica el director – lo transforme como lo hizo con el que ahora está”.

“Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.”

Chiara Lubich

1. Palabra de vida de agosto de 1979, publicada íntegramente en Essere la Tua Parola. Chiara Lubich e cristiani di tutto il mondo, vol. II, Città Nuova, Roma 1982, pp. 53-55.

2. Carta a Tito, 2, 6-8.

Abajo las armas: religiones, jóvenes y desarme

Abajo las armas: religiones, jóvenes y desarme

La abolición de las armas nucleares y de aquellas convencionales con una drástica reducción general del presupuesto militar: es el objetivo de la campaña internacional de desarme lanzada en la Conferencia Mundial Juvenil que tuvo lugar en San José, de Costa Rica, del 7 al 10 de noviembre pasados. Es una iniciativa del Global Youth Network, sección juvenil de Religiones por la paz, desde hace años comprometida en el esfuerzo de movilizar energías y capacidades creativas de los jóvenes de distintos credos en vista de la paz. En la Conferencia estaban presentes, entre otros  promotores de la iniciativa, algunos Jóvenes por un mundo unido de los países limítrofes y representantes del Centro para el diálogo interreligioso de los Focolares. Se trata de un plan global adoptado por la VIII Asamblea Mundial de las Religiones por la Paz, que tuvo lugar en Kyoto en el 2006, y que había identificado en la seguridad compartida, un elemento clave para el mundo de hoy. La elección de Costa Rica tiene un valor particularmente significativo. El pequeño Estado centroamericano es, de hecho, el único país en el mundo que ha aprobado, ya en 1948, una ley para el desarme interno, reflejado después en  el estado de desmilitarización, incluido en la Constitución del año sucesivo. La iniciativa de Global Youth Network es apoyada por varias organizaciones entre las cuales la Mayors for Peace (Alcaldes por la Paz) que acomuna a 2.926 alcaldes de otras tantas ciudades de 134 países.

Noviembre 2009

¿Te causa impresión esta frase?
Creo que tienes razón al quedar perplejo y pensar todo lo que convendría hacer. Jesús no dijo nada al azar. Por lo tanto, es necesario tomar en serio estas palabras, sin pretender diluirlas.
Pero intentemos comprender su verdadero sentido desde Jesús mismo, desde su modo de comportarse con los ricos. Él frecuentaba también personas de buen pasar. A Zaqueo, que regala solamente la mitad de sus bienes, le dice: la salvación ha entrado en esta casa.
Los Hechos de los Apóstoles dan testimonio, entre otras cosas, de que en la Iglesia primitiva la comunión de bienes era libre y por lo tanto que la renuncia concreta a todo cuanto se poseía no era un requisito.
Jesús no pensaba, entonces, en fundar solamente una comunidad de personas llamadas a seguirlo radicalmente, que dejan de lado toda riqueza.
Y sin embargo dice:

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos.”

¿Qué es, entonces, lo que Jesús condena? Seguramente no los bienes de esta tierra en sí mismos, sino al rico que se apega a ellos.
¿Y por qué?
Es claro: porque todo le pertenece a Dios, y el rico en cambio se comporta como si las riquezas fueran propias.
En efecto, con facilidad las riquezas ocupan en el corazón humano el lugar de Dios y enceguecen, inducen a cualquier vicio. Pablo, el Apóstol, escribía: “Los que desean ser ricos se exponen a la tentación, caen en la trampa de innumerables ambiciones, y cometen desatinos funestos que los precipitan a la ruina y a la perdición. Porque la avaricia es la raíz de todos los males, y al dejarse llevar por ella, algunos perdieron la fe y se ocasionaron innumerables sufrimientos."(1)

Ya Platón había afirmado: “Es iposible que un hombre extraordinariamente bueno sea al mismo tiempo extraordinariamente rico”.

¿Cuál debe ser entonces la actitud de quien posee bienes? Se requiere que tenga el corazón libre, totalmente abierto a Dios, que se sienta administrador de sus bienes y sepa, como dice Juan Pablo II, que sobre éstos grava una hipoteca social.
Si los bienes de esta tierra no son un mal en sí mismos, no hay por qué despreciarlos, pero es necesario usarlos bien.
No es la mano, sino el corazón el que debe estar lejos de ellos. Se trata de saberlos emplear para el bien de los demás.

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos.”

Tal vez digas: en realidad, yo no soy rico, de manera que estas palabras no se refieren a mí.
Presta atención. La pregunta que los discípulos, sorprendidos, le hicieron a Cristo enseguida después de esta afirmación fue: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?” (2). Lo cual dice a las claras que esas palabras estaban dirigidas  de alguna manera a todos.
También alguien que lo dejó todo para seguir a Cristo puede tener el corazón apegado a miles de cosas. Incluso el pobre que insulta porque le tocan su bolsa puede ser un rico a los ojos de Dios.

Chiara Lubich

Publicación mensual del Movimiento de los Focolares
Extractos de la palabra de vida de julio de 1979, publicada en Essere la Tua Parola. Chiara Lubich e cristiani di tutto il mondo, vol. II, Città Nuova, Roma 1982, pp. 41-43.
(1) Primera carta a Timoteo, 6, 9-10.
(2) Evangelio de Mateo, 19, 25

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Octubre de 2009

[…]

“Constancia”. Ésta la traducción de la palabra original griega, que es rica en contenido. Incluye también paciencia, perseverancia, resistencia, confianza.
La constancia es necesaria e indispensable cuando sufrimos, cuando somos tentados, cuando somos proclives a desanimarnos, cuando somos atraídos por las seducciones del mundo, cuando somos perseguidos.
Pienso que tú también te has encontrado, al menos, en una de estas circunstancias y has experimentado que, sin constancia, podrías haber sucumbido. A veces quizás has cedido. Ahora tal vez, justamente en este momento, te encuentras inmerso en alguna de estas dolorosas situaciones.
Y bien, ¿qué hacer? Recomienza y… persevera. De otro modo, no puedes llamarte “cristiano”. Lo sabes: quien quiere seguir a Cristo tiene que tomar cada día su cruz, debe amar, al menos con la voluntad, el dolor. La vocación cristiana es una vocación a la constancia. Pablo, el Apóstol, muestra a la comunidad su perseverancia como signo de autenticidad cristiana. Y no duda ubicarla en el plano de los milagros. Si además se ama la cruz y se persevera, se podrá seguir a Cristo que está en el cielo y, por lo tanto, salvarse.

“Gracias a la constancia salvarán sus vidas”.

Se pueden distinguir dos categorías de personas: las que sienten la invitación a ser verdaderos cristianos, pero esta invitación cae en sus almas como la semilla sobre el pedregullo. Mucho entusiasmo, como fuego de paja, y después no queda nada.
Las segundas, en cambio, reciben la invitación, como un buen terreno recibe la semilla. Y la vida cristiana germina, crece, supera dificultades, resiste a las tormentas. Éstas tienen constancia y… “gracias a la constancia salvarán sus vidas”.
Naturalmente, si quieres perseverar no te bastará apoyarte sólo en tus fuerzas. Te hará falta la ayuda de Dios. Pablo llama a Dios: “El Dios de la constancia”.

Es a Él, entonces, que tienes que pedirla y Él te la dará. Porque si eres cristiano no te puede bastar el haber sido bautizado o alguna esporádica práctica de culto y de caridad. Te hará falta crecer como cristiano. Y todo crecimiento, en campo espiritual, no puede acontecer si no en medio de las pruebas, los dolores, los obstáculos, las batallas.
Hay quien sabe ser constante de verdad: es el que ama. El amor no ve obstáculos, no ve dificultades, no ve sacrificios. Y la constancia es el amor probado.
[…]
María es la mujer de la constancia. Pide a Dios que te encienda en el corazón el amor por Él; y la constancia, en todas las dificultades de la vida, te llegará como consecuencia, y con ésta habrás salvado tu alma.

“Gracias a la constancia salvarán sus vidas”.

Pero hay más. La constancia es contagiosa. Quien es constante da ánimo también a los demás para seguir hasta el final.
[…] Apuntemos alto. Tenemos una vida sola y es también breve. Apretemos los dientes día tras día, afrontemos una dificultad tras de la otra para seguir a Cristo… y salvaremos nuestras almas.

Chiara Lubich

Palavra de vida publicada por primera vez en junio de 1979.