Movimiento de los Focolares

Primera Tournée del Gen Verde a Japón por invitación del Movimiento budista japonés Rissho Kosei Kai

 “Queremos ser instrumentos de paz como ustedes”. “Ha crecido dentro de nosotros la semilla de la paz”. “Esta es verdaderamente la expresión más alta del arte: �donar fuerza y esperanza!”. Algunas de las impresiones recogidas del público que numeroso, 17.000, intervino en Tokio, Nagasaki, Hiroshima, Osaka, Fukuoka, Nagoya, Nagano, las ciudades visitadas en los 68 días de la tournée japonesa del Gen Verde, expresión artística del Movimiento de los Focolares, en una larga tournée que empezó el 24 de septiembre y concluyó el 1� de diciembre pasado. La invitación vino del Movimiento budista japonés Rissho Kosei-Kai (RKK), sobre la base del profundo diálogo entretejido a partir de 1979 con Chiara Lubich y los Focolares en Japón. El Gen Verde llevó al palco “Primeras Páginas” – preparado para la ocasión en japonés -, un “musical” que se remonta a las raíces de la historia del Movimiento de los Focolares, al descubrimiento del Evangelio, para realizar el testamento de Jesús, “Padre, que todos sean uno”. Que la tournée produzca frutos de paz y de fraternidad El 1� de octubre, el Presidente Nichiko Niwano ofreció al Gen Verde un almuerzo de bienvenida oficial. «El augurio que nos intercambiamos es que la tournée produzca frutos de paz y de fraternidad y que quien nos ve pueda exclamar, por el amor recíproco entre la RKK y el Gen Verde: “miren cómo se aman”». Un augurio que se realizó: la tournée promovida por el Movimiento japonés, ha dado un aporte al diálogo entre cristianos y budistas y a la unidad entre el Movimiento de los Focolares y la Rissho Kosei-Kai. En el corazón del pueblo japonés El tour es una ocasión para conocer de cerca los sufrimientos pasados y presentes de la nación, como dice Paola Stradi del Gen Verde: “En 68 días este pueblo nunca ha dejado de sorprendernos: fuerte y delicado al mismo tiempo, determinado e indomable, pero muy sensible a los valores del espíritu. Tratamos de hacer nuestros los sufrimientos del pasado: la tragedia de la bomba atómica y sus consecuencias en Nagasaki e Hiroshima, donde invitamos al público a empezar con un momento de silencio por la paz. Entre los sufrimientos presentes, un tifón especialmente violento y el terremoto de Niigata nos lleva a hacer de los espectáculos un gesto de solidaridad por esta gente tan probada”. Numerosos los contactos Además de las 17.000 persone encontradas en los 9 espectáculos, fueron 2.120 los participantes en los Koriukai, encuentros de intercambio fijados entre un espectáculo y otro, donde se profundiza el diálogo; y todavía un encuentro-espectáculo para 215 universitarias por invitación de las hermanas salesianas; encuentros con el arzobispo de Nagasaki y con el obispo de Hiroshima, con varios sacerdotes y religiosos. El arzobispo de Tokio, el Card. Shirayanagi, participó en el espectáculo del 14 de noviembre en la Fumon Hall. Estaba presente Nichiko Niwano, Presidente de la RKK, con su hija Kosho, futura presidente designada, quien, junto con el cardenal, introdujo al Gen Verde. Estaba presente también S.E. Ambrose De Paoli, Nuncio Apostólico de Japón. El encuentro con algunos bonzos y la visita a sus templos Es la ocasión de un contacto directo con la cultura japonesa y también con el shintoismo y con el budismo tradicional. Una acogida especial, en un clima de verdadera fraternidad, les reserva el bonzo Takeuchi, quien, en abril, participó en Italia en el primer simposio budista-cristiano promovido por los Focolares. Las ceremonias en honor del Fundador del Movimiento japonés El motivo oficial de la invitación es la participación en las ceremonias por la conmemoración de Nikkyo Niwano, fundador de la RKK. El 2 de octubre, en la Fumon Hall de Tokio, se recuerda su muerte, que tuvo lugar el 4 de octubre de 1999, el “día de San Francisco”, como lo hacen presente los amigos budistas. �“La oración de San Francisco” es precisamente una de las canciones presentadas por el Gen Verde en idioma japonés! Están presentes 3.000 personas. Un millón siguen la ceremonia vía satélite, al igual que una segunda ceremonia que tiene lugar en el Aula Sacra el 15 de noviembre, con motivo del cumpleaños del fundador en la que participan 7.000 personas. La primera parte es una oración solemne que conducen Nichiko Niwano y su hija Kosho. El mensaje que Chiara Lubich envía para la ocasión provoca resonancia y adhesión, sobre todo la invitación a “un nuevo compromiso de vivir y trabajar juntos, con dedicación y confianza, apoyándonos siempre unos a otros, para construir la unidad de la familia humana”. Siempre en el Aula Sacra, el 20 de noviembre el Gen Verde presenta canciones y experiencias a 1500 jóvenes budistas venidos de todo Japón, responsables de grupos locales. Y con una entrevista televisiva, durante la conclusión de la tournée para la “conexión” mensual de la RKK, se llega a 6 millones de personas. �‘Sayonara’, hasta la vista, Japón! Algunas, entre las muchísimas impresiones recogidas después de los espectáculos, señalan el “termómetro” de la tournée: “�Han despertado en mí el amor de Dios y me han hecho conciente de que es éste amor el que me hace vivir!” “Ha crecido dentro de nosotros la semilla de la paz. También durante el terremoto he sentido la fuerza del amor”. “Quiero convertirme en uno que da”. “He entendido que también en el sufrimiento yo existo para los demás”. Al momento de regresar – como declara Paola Stradi – “corazón y alma se han enriquecido, dilatado, robustecido. En cada ciudad el Presidente Niwano nos ha hecho encontrar estupendos arreglos de flores como bienvenida. Pero existe un perfume todavía más intenso que todavía nos sigue: es el de los corazones que hemos conocido y que ahora, junto a los nuestros, viven con renovada decisión por un mundo más unido”.

Comentario de Chiara Lubich de la Palabra de vida del mes de Enero 2005

En el año 50, Pablo llegó a Corinto, esa gran ciudad de Grecia, famosa por su importante puerto comercial y animada por sus múltiples corrientes de pensamiento. Durante dieciocho meses, el apóstol anunció el Evangelio y puso las bases de una floreciente comunidad cristiana. Otros continuaron luego la obra de evangelización. Sin embargo los nuevos cristianos corrían el riesgo de apegarse a las personas que traían el mensaje de Cristo, más que a Cristo mismo. Nacían así facciones: “yo soy de Pablo”, decían algunos; y otros, refiriéndose siempre a su apóstol preferido: “yo soy de Apolo”, o bien: “yo soy de Pedro”.
Ante esta división que turbaba a la comunidad, Pablo compara a la Iglesia con un edificio, por ejemplo con un templo. Afirma con fuerza que los constructores pueden ser muchos, pero sólo uno es el fundamento, la piedra viva: Cristo Jesús.
En particular en este mes, durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, las Iglesias y las comunidades eclesiales recuerdan juntas que Cristo es el único fundamento, y que sólo adhiriendo a él y viviendo su único Evangelio, pueden encontrar la unidad plena y visible entre ellos.
 

«El fundamento es Jesucristo»

Poner el fundamento de nuestra vida en Cristo significa ser una sola cosa con él, pensar como él piensa, querer lo que él quiere, vivir como él ha vivido.
¿Pero cómo poner las bases, las raíces en él? ¿Cómo volvernos una sola cosa con él?
Poniendo en práctica el Evangelio. Jesús es el Verbo, es decir, la Palabra de Dios que se ha encarnado. Y si él es la Palabra que ha asumido la naturaleza humana, nosotros seremos verdaderos cristianos si somos hombres y mujeres que informan toda su vida de la Palabra de Dios.
Si nosotros vivimos sus palabras, mejor dicho, si sus palabras nos viven, hasta hacer de nosotros “Palabras vivas”, somos uno con él, nos unimos estrechamente a él; ya no vive el yo o el nosotros, sino la Palabra en todos. Podemos pensar que viviendo así contribuiremos a que la unidad entre todos los cristianos se vuelva una realidad.
Así como, para vivir, el cuerpo debe respirar, de la misma manera, para vivir, el alma necesita vivir la Palabra de Dios.
Uno de los primeros frutos es el nacimiento de Jesús en nosotros y entre nosotros. Esto provoca un cambio de mentalidad: hace penetrar en los corazones de todos, sean ellos europeos o asiáticos, australianos, americanos o africanos, los mismos sentimientos de Cristo frente a las circunstancias, a cada persona, y a la sociedad.
Esa es la experiencia de uno de mis primeros compañeros, Julio Marchesi, ingeniero de una gran industria, y luego director de otra importante empresa en Roma. Las vicisitudes vividas en el trabajo y en otros ámbitos sociales, lo habían llevado a la desalentadora constatación de que en todas partes, lo que motivaba a las personas, eran los fines egoístas y que, por lo tanto, no podía haber felicidad en este mundo.
Sin embargo, cuando un día conoció personas que vivían la Palabra de Vida, le pareció que todo cambiaba a su alrededor. Al ponerse él también a vivir el Evangelio, comenzó a advertir una íntima sensación de plenitud y de alegría. Escribía: “Experimentaba la universalidad de las Palabras de Vida, que desencadenaban en mí una verdadera revolución, cambiaban todas las relaciones con Dios y con el prójimo, todos me parecían hermanos y hermanas, tenía la impresión de haberlos conocido desde siempre. También probé el amor de Dios por mí: bastaba pedirlo. En fin, ¡la Palabra de Vida me hizo libre!”.
Y así siguió siendo cuando, en los últimos años de su vida, se vio obligado a andar en silla de ruedas.
Sí, la Palabra de Vida nos vuelve libres de los condicionamientos humanos, infunde alegría, paz, simplicidad, plenitud de vida, luz; haciéndonos adherir a Cristo, nos transforma poco a poco en otros él.

«El fundamento es Jesucristo»

Hay, sin embargo, una palabra que resume a todas las demás: es amar, amar a Dios y al prójimo. Jesús sintetiza en ella “toda la ley y los profetas”1.
De hecho, cada Palabra, aunque se exprese en términos humanos y diversos, es Palabra de Dios; pero dado que Dios es Amor, cada Palabra es caridad.
Entonces, ¿cómo vivir durante este mes? ¿Cómo unirnos estrechamente a Cristo, único fundamento de la Iglesia? Amando como él nos ha enseñado.
“Ama, y haz lo que quieras”2, decía San Agustín, casi sintetizando la norma de vida evangélica, porque amando no te equivocarás, sino que realizarás a pleno la voluntad de Dios.

Chiara Lubich

1) Cf Mt 22, 40;
2) En Jo. Ep. tr., 7, 8.

 

Los carismas: un Evangelio desplegado a lo largo de los siglos

Los carismas: un Evangelio desplegado a lo largo de los siglos

“La Iglesia nos pareció, por los carismas que le ha donado el Espíritu, como un Evangelio encarnado. Cada familia religiosa es un particular, la encarnación de una expresión de Jesús, de un hecho de su vida, de un dolor suyo, de una palabra suya… Por todos estos carismas florecidos a lo largo de los siglos, la Iglesia se presenta como un Evangelio desplegado en el tiempo y en el espacio”

Son éstas algunas palabras de la lectio de Chiara Lubich con ocasión de la entrega del doctorado honoris causa en Teología de la Vida Consagrada por parte de la Pontificia Universidad Lateranense – Instituto “Claretianum”, de Roma, especializado en Teología de la vida consagrada.

El Presidente del Instituto, el prof. Santiago M. González Silva quien abrió la ceremonia presentando la Espiritualidad de la Unidad del Movimiento de los Focolares a los más de 400 alumnos, de 57 naciones, representantes de 177 institutos. Después de la ejecución de una versión polifónica del Veni Creator, cantada por el coro interuniversitario de Roma, el director hizo una presentación de la fundadora de los Focolares: «En Chiara -afirmó- contemplamos límpidamente reflejada una palabra del Evangelio que ha llegado más allá de los confines de la Iglesia en todas las regiones del planeta: el mandamiento nuevo de Jesus, “amaos los unos a los otros, como yo os he amado” (Jn. 13, 34)».
El prof. Fabio Ciardi, Omi, docente del Claretianum, en la laudatio recordó su encuentro juvenil con la Espiritualidad de la Unidad de los Focolares y la sorpresa al constatar en Chiara «la necesidad de participar del carisma de todos los santos». Seguidamente ilustró las tres motivaciones fundamentales del doctorado:
– el haber elaborado una doctrina sobre los carismas de la vida consagrada, con la singular intuición de que eran la explicación de Cristo a lo largo de los siglos, un Evangelio vivo;
– la apertura de la espiritualidad de comunión –típica de los Focolares- a las varias formas de vida consagrada (son decenas de miles los religiosos y las religiosas en contacto con esta espiritualidad);
– el haber creado una original forma de vida consagrada: el focolar.

El doctorado ha sido un reconocimiento también para la Obra fundada por Chiara Lubich, que involucra, no sólo a las diversas vocaciones de la comunidad catolica, sino también a miembros de otras Iglesias cristianas, de otras religiones.