4 Ene 2022 | Sin categorizar
¿Qué ha dejado en Grecia y en Chipre la visita del Papa Francisco, a un mes de distancia? Se lo hemos preguntado a algunos miembros de la comunidad de los Focolares en esos dos países. Un mes después del viaje de Francisco a Grecia y a Chipre, esta parte del globo sigue estando bajo los reflectores internacionales. Entre las noticias de estos días leemos la historia llena de esperanza de Grace Enjei. Se trata de una joven de veinticuatro años, camerunesa. Gracias a la visita del Papa y la ayuda de la Comunidad de San Egidio, desde esa “no man’s land” (tierra de nadie) de Chipre, Grace llegó a Roma junto con otras diez personas que solicitaban asilo. Pero nos enteramos también de enésimo naufragio en el Mar Egeo, el día de Navidad, en donde perdieron la vida trece migrantes. Grecia y Chipre. Dos países con una población relativamente pequeña (los católicos, además, son una minoría religiosa) pero que son el espejo de las principales crisis globales: las fuertes corrientes migratorias y la crisis financiera, además de la sanitaria. En particular, sufren por las preocupantes influencias de carácter político de sus vecinos turcos. A algunos de la comunidad de los Focolares de ambos países les hemos preguntado qué ha dejado este viaje apostólico, cuáles son los pasos que hay que realizar hacia la paz y hacia una convivencia más humana entre todos.
Lina Mikellidou, ortodoxa y responsable de la comunidad de los Focolares de Chipre no tiene dudas: “Cuando el Papa Francisco afirmó que hay que hacer de esta isla ‘un laboratorio de fraternidad’ individualizó claramente el problema. Chipre desde al año 1974 está ocupada por los turcos y la capital Nicosia es la última ciudad europea dividida por un alambre de púa. Los intentos de recomponer esas fracturas no han dado resultados concretos, a pesar del esfuerzo de la comunidad internacional y de las dos partes en los últimos años. Creo que es necesario desarrollar o reforzar plataformas, espacios de diálogo entre las distintas realidades que existen en Chipre, o bien entre cristianos de distintas denominaciones (como armenios, latinos, maronitas y ortodoxos) y también con los musulmanes. Luego, hay que cultivar el espíritu de ‘unidad en la diversidad’ entre las dos Iglesias hermanas, la Católica y la Ortodoxa. Finalmente, está el tema de los migrantes. Esa cantidad de refugiados no es sustentable para nuestro país, tanto desde el punto de vista logístico como económico. Mi pueblo es conocido por su generosidad y por el espíritu de acogida. Se ha hecho mucho ya por los migrantes pero seguramente se puede mejorar, tratando de sensibilizar las conciencias, encontrando fondos y estructuras para hacer que estos hermanos nuestros vivan en condiciones más humanas y dignas”. “El Papa nos ha alentado a tener una nueva mirada –concluye Lina–, una atención viva por temáticas candentes como la de los migrantes y la del diálogo ecuménico. Nos da mucha esperanza la búsqueda de la unidad entre el Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico de Constantinopla S. B. Bartolomé. Es una relación fraterna, hecha de gestos concretos y de profundo diálogo”. Alexandros Oshana, joven de Atenas de la comunidad local de los Focolares sostiene que el camino del diálogo ecuménico es largo aún: “En este sentido –afirma– la visita del Papa ha ofrecido la posibilidad de un nuevo inicio. En sus discursos usaba a menudo las palabras ‘unidad’, ‘fraternidad’, ‘diálogo’. El Papa ponía su esperanza en una iglesia inclusiva, abierta a los que sufren. Francisco nos expresó a todos nosotros griegos católicos al 100%, nuestra intención de estar cerca de los hermanos ortodoxos y de sentirnos ante todo cristianos”. Teniendo ese propósito, a nadie se le pasó por alto el ejemplo que el Papa Francisco quiso dar en primera persona. Para remarcar que la unidad es posible sólo a través de un completo acto de humildad, él mismo le pidió perdón una vez más al Arzobispo ortodoxo Ieronimos por los errores cometidos en el pasado por los católicos para con los ortodoxos. El mismo Arzobispo dijo que él estaba seguro de que será posible “remover los pesos del pasado, particularmente los que se relacionan con los acontecimientos de la guerra de la independencia griega”. Como signo de fraternidad dijo también que quiere unirse a Francisco “en el enorme reto” que se refiere a la suerte de los migrantes y que quiere emprender “una acción común por el ambiente”.
Lorenzo Russo con la colaboración de la comunidad de los Focolares de Grecia y Chipre
3 Ene 2022 | Sin categorizar
El pasado 1º de enero, con motivo de la 55° Jornada Mundial de la Paz, el Papa Francisco afirmaba en su mensaje que: “Dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos. Fomentar todo esto entre las generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida”. También Chiara Lubich en este pasaje nos invita a entablar relaciones de diálogo para llegar a una paz verdadera. Jesús vino a construir relaciones totalmente nuevas entre las personas: entre hombre y mujer, entre chico y chica, entre esposo y esposa, entre padres e hijos, entre profesores y alumnos, entre trabajadores y empresarios, entre empleados y directivos, entre ciudadanos y gobernantes, entre raza y raza, entre pueblo y pueblo, entre Estado y Estado. Jesús quiere construir un nuevo orden social, fundado en la justicia, basado en el respeto y en la verdadera fraternidad humana. Jesús quiere darnos, como individuos y como sociedad, la verdadera paz, esa paz divina que solo Él puede dar. Pero, para que esto suceda, es necesario seguirlo, aunque a primera vista parezca ser tan exigente. Es necesario vivir su Palabra, cada uno en la vocación a la que ha sido llamado.
Chiara Lubich
(Chiara Lubich, en Palabras de Vida/1, preparado por Fabio Ciardi, Ciudad Nueva, Madrid, 2020, pp. 379-380)
1 Ene 2022 | Sin categorizar
El Papa Francisco, en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz que se celebra hoy, 1° de enero, lanza una fuerte advertencia a los políticos que invierten en armamento más que en educación. ¿Qué hacer para dar esperanza a los jóvenes y cambiar el rumbo? Le preguntamos al profesor Buonomo, rector de la Pontificia Universidad Lateranense. Hoy, según el Banco Mundial, hay casi 100 millones más de personas que viven en un estado de empobrecimiento debido a la pandemia de Covid-19. Y el gasto militar en el mundo en 2020 a pesar del Covid ha aumentado a casi 2.000 millones de dólares (en el 2019 fue de 1650 millones) según el informe del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri). Datos que llevaron al papa Francisco a enviar un mensaje duro pero esperanzador para la 55ª Jornada mundial de la paz que se celebra hoy 1 de enero de 2022. El Papa propone tres elementos: diálogo entre generaciones, educación y trabajo: instrumentos para construir una paz duradera. ¿Cómo contextualizar este mensaje en los desafíos que vive la sociedad hoy? Le preguntamos al profesor Vincenzo Buonomo, rector de la Pontificia Universidad Lateranense. ¿Cómo se inicia el diálogo entre las generaciones para construir la paz? ¿En qué se basa la confianza hoy en día, dado que tanto la pandemia como el desarrollo de la tecnología han creado tanta soledad e indiferencia? “En primer lugar, el mensaje del Papa presenta el diálogo no sólo como un objetivo de las relaciones entre generaciones, sino como un método. Y creo que este es el aspecto más importante que se puede observar y es el aspecto que también nos permite poder hacer del diálogo un instrumento eficaz para la paz, porque muchas veces vinculamos el elemento del diálogo solo con la posibilidad de comunicar. En realidad, el diálogo presupone algo más: hay un pacto entre las generaciones, un pacto en el que la palabra dada tiene su propio significado. Muchas veces hemos hecho del diálogo sólo una herramienta técnica y no algo que compartimos y que por tanto se convierte en un método o una acción diaria”. La instrucción y la educación en los últimos años se consideran gastos más que inversiones. Y el gasto militar ha aumentado. ¿Qué medidas deben tomar los políticos para promover una cultura del “cuidado” en lugar de la “guerra”?
“La relación entre el educador y el educado es una relación que debe construirse en el día a día sobre la base de renuncias de ambos. Este tipo de metodología educativa también debe servir a las grandes cuestiones a las que se enfrenta la humanidad. El problema de la carrera armamentista y, por tanto, de la sustracción de recursos para otras áreas, es sobre todo la vinculación de las armas a un concepto de poder. Entonces, a través de la educación, debemos intentar hacer funcionar los valores compartidos. Este es el aspecto que destaca el mensaje del Papa, porque si hay valores compartidos, la paz, por ejemplo, se convierte en una forma de superar el conflicto. Pero el conflicto se supera eliminando armamentos, entonces es un concepto que luego va en cadena”. El trabajo es el lugar donde aprendemos a ofrecer nuestra contribución por un mundo más habitable y hermoso y es un factor para preservar la paz. Sin embargo, la precariedad y la explotación laboral han aumentado con la pandemia. Entonces, ¿qué se puede hacer para dar esperanza a los jóvenes para luchar contra la precariedad y la explotación? “El trabajo no es simplemente un elemento que garantiza la paz social como se dice tradicionalmente. El trabajo es algo que garantiza la paz. Si falta el requisito del trabajo, falta la educación, falta la relación intergeneracional, falta el diálogo. Porque del trabajo la persona no solo se sustenta, sino que también expresa su dignidad. Esto lo encontramos en el magisterio de la Iglesia y del papa Francisco, que lo ha subrayado varias veces. En consecuencia, hoy los políticos, o más bien los que tienen responsabilidad, los llamados ‘tomadores de decisiones’, deben hacer del trabajo una prioridad y no uno de los muchos puntos de la agenda política. Creo que las generaciones más jóvenes necesitan no solo un trabajo, sino un trabajo que sea capaz de expresar su cualificación y sobre todo que les haga sentirse protagonistas en las decisiones sobre el trabajo. Por tanto, el elemento que une las tres voces – diálogo, educación, trabajo – es la palabra pacto. El pacto entre generaciones, el pacto educativo, el pacto del trabajo: esta es la palabra clave que los pone en función de la paz. Porque de lo contrario serían tres elementos dispersos y no conjugados entre sí”. Haga clic aquí para leer el mensaje del Papa para la 55ª Jornada mundial de la paz.
Lorenzo Russo
29 Dic 2021 | Sin categorizar
Ha iniciado una recaudación de fondos extraordinaria para apoyar a las poblaciones de Filipinas afectadas por el súper tifón Odette-Rai entre el pasado 16 y 17 de diciembre. A continuación, encontrarán todas las indicaciones para el envío de contribuciones a través de las ONG Acción por un Mundo Unido (AMU) y Acción para Familias Nuevas (AFN). “Hace poco que he regresado a Italia desde Cebú y también he recibido noticias esporádicas a través de Messenger –cuenta Alessandra Emide, directora de los programas de Fundación Bukas Palad Cebú– porque en este momento no es fácil acceder a Internet en esas zonas. Los mayores daños se han dado en las islas Visayas, el archipiélago en el centro del país cuya capital es Cebú”.
Diez días después, las cifras del súper tifón Odette-Rai, como ha sido llamado, son realmente impresionantes: según el principal coordinador humanitario de Naciones Unidas en Filipinas, Gustavo González, desde que la tormenta azotó el Archipiélago, alrededor de 2 millones de personas se han visto afectadas por la catástrofe y al menos 300 han muerto, pero se teme que esta cifra aumente, porque no todas las víctimas han sido reportadas oficialmente; las inundaciones son muy extensas y los deslizamientos de tierra que han arrasado viviendas son muchísimos. Con unas 300.000 personas evacuadas mientras el súper tifón azotaba las regiones centrales de Filipinas, las necesidades inmediatas y prioritarias incluyen alimentos, agua potable, refugio, combustible, kits de higiene, medicamentos y servicios de protección. Alessandra agrega además que el principal problema son las líneas eléctricas completamente destruidas con el consiguiente bloqueo de la red hídrica. La gente tiene que hacer largas colas para conseguir agua y la falta de electricidad dificulta muchísimo las comunicaciones, los transportes y los suministros. En los supermercados se están agotando los artículos de primera necesidad, la gasolina escasea y el precio se dispara; sin mencionar los enormes daños que han sufrido las casas, muchas de las cuales han sido destruidas. “También el centro de los Focolares en Bukas Palad, en la isla de Cebú, donde trabajo –prosigue Alessandra– ha sufrido daños: vidrios, puertas y ventanas rotas, árboles caídos y, a pesar de ello, alberga a algunas familias que lo han perdido todo. Las autoridades locales dicen que hará falta un mes para comenzar a restaurar la electricidad y el agua, mientras tanto estamos tomando medidas para hacer llegar a las familias contenedores de agua potable, linternas solares y baterías recargables, arroz y alimentos de larga duración”. Giò Francisco cuenta que, junto con los socorristas, también los Jóvenes por un Mundo Unido de Filipinas (Y4UW) han concentrado sus esfuerzos en cuatro de las seis regiones más afectadas, incluida la provincia de Cebú, donde se encuentra Bukas Palad. Hasta ahora, los Jóvenes por un Mundo Unido han recaudado fondos para suministrar cientos de paquetes de comida y agua a las familias de las áreas más inaccesibles. Se trata de primeros auxilios que, sin embargo, no serán suficientes. “Las familias tendrán que recuperarse –dice Giò Francisco– y trabajar, especialmente los muchos que dependen de la agricultura y de la pesca. Las barcas de los pescadores han sido destruidas. Los agricultores han perdido sus cosechas. Basta pensar que una ciudad, famosa por sus plantaciones de plátanos, ha visto desaparecer hasta la última planta. La Coordinación de Emergencia del Movimiento de los Focolares ha lanzado una recaudación de fondos extraordinaria en apoyo de las poblaciones filipinas afectadas y para sostener la reconstrucción. Es posible donar a través de las siguientes cuentas corrientes: Azione per un Mondo Unito ONLUS (AMU) IBAN: IT 58 S 05018 03200 000011204344 . Banca Popolare Etica Código SWIFT/BIC: CCRTIT2T Azione per Famiglie Nuove ONLUS (AFN) IBAN: IT 92 J 05018 03200 000016978561 . Banca Popolare Etica Código SWIFT/BIC: CCRTIT2T84A Motivo: Emergencia por tifón en Filipinas
Stefania Tanesini
29 Dic 2021 | Sin categorizar
Una iniciativa que conjuga las ganas de hacer con las múltiples necesidades que existen en el mundo. Es el deseo que en 2016 generó “Milonga”, un programa de voluntariado internacional intercultural y fraterno.
Una nueva oportunidad, una propuesta renovada para llevar ayuda donde sea necesario. Es la misión que aún hoy, después de 5 años, lleva a cabo «Milonga«. Nacida del aporte de Nueva Humanidad, Jóvenes por un Mundo Unido y Uniredes Latinoamericana de organizaciones sociales inspiradas en el carisma de la unidad, con la colaboración de Sociedade Movimento dos Focolares-Brasile, Sumà Fraternidad y Promoción Integral de la Persona, esta plataforma de voluntariado internacional es el resultado de un deseo muy sentido por los jóvenes de experiencias sociales globales. Los primeros voluntarios partieron en 2016 para Bolivia y Brasil. Posteriormente, más de 200 jóvenes siguieron sus pasos, cruzando fronteras para ofrecer su tiempo, su talento, su profesionalidad. Una pequeña pero importante contribución para superar las desigualdades en el mundo. Pero, ¿qué tiene de distintivo “Milonga” en comparación con otros programas de voluntariado? Para Virginia Osorio, integrante uruguaya del Equipo de Coordinación, “Milonga” fue la oportunidad de conectar en red a diferentes actores y así generar un sistema de cooperación internacional diferente, que ponga en el centro la fraternidad, en el que el servicio se fortalezca por la interculturalidad y la formación a una ciudadanía global y local, tejiendo lazos no sólo de norte a sur, sino en todas direcciones.” Los jóvenes de entre 21 y 35 años colaboran en sinergia con el trabajo de las ONG que cada día se empeñan en las distintas periferias del planeta. Marco Provenzale, italiano, dice: «Por eso el programa toma el nombre de un baile latinoamericano de raíces africanas y juega con las siglas ONG: Mil ONG en acción». Las comunidades y ciudadelas del Movimiento de los Focolares también se han sumado a esta iniciativa como espacios significativos de acción y formación para jóvenes motivados y deseosos de comprometerse con la problemática social. En estos cinco años, “Milonga” ha visto cuánto este camino ha marcado la vida de muchos jóvenes. “La experiencia que tienen entre ellos refleja el papel que juegan como ciudadanos del mundo -prosigue Virginia Osorio-, y los anima a actuar a nivel local, allí donde nace el sufrimiento”. A los muchos que se han ofrecido como voluntarios en los últimos años, durante la pandemia ha habido más de un centenar que han realizado una experiencia intercultural virtual. Esta posibilidad permitió apoyar acciones como la recaudación de fondos, ayuda a los niños en edad escolar, preparación de exámenes, práctica de diferentes idiomas y mucho más. Antonela, joven argentina, hizo un voluntariado virtual en Brasil y ahora se prepara para finalmente hacerlo en persona: “Antes no participaba en cosas de este tipo. Hoy, sin embargo, si no hago algo concreto, me siento vacía. Esta nueva conciencia me fue transmitida por la experiencia que hice con Milonga .”
Janeth Lucía Cárdenas y equipo de MilONGa
28 Dic 2021 | Sin categorizar
En la Encarnación los ojos de Dios le revelaron a María que su pequeña y frágil humanidad servía a Su diseño de salvación. El Adviento puede ser para todos nosotros la oportunidad para volver a empezar a vivir la experiencia más bella, sentirnos mirados por Dios y dejarnos conducir por Él, como hizo con María, para después profundizar cada día con una alegría profunda en el corazón y un canto de alabanza en sus labios. Volver a vivir Un amigo, comprometido en la reinserción de los exconvictos le propuso a nuestra comunidad religiosa que acogiera a uno de ellos por algunos meses, poco después del final de su pena. Pietro, así se llamaba, demostró ser un experto en el mantenimiento de infraestructuras e incansable a la hora de reparar todo lo que era necesario. Una verdadera bendición para nosotros que, no contamos con muchos medios económicos y tampoco tenemos mucho tiempo para dedicarnos a ellos. Un día después de la cena, mientras estábamos en el jardín, Pietro empezó a abrirse: “Estoy agradecido con ustedes no sólo por la hospitalidad recibida, sino por su respeto hacia mí. Los exconvictos a menudo son considerados como apestados y la gente los mantiene a distancia. A pesar de que la inclusión sería la única medicina capaz de sanar ciertas heridas”. Antes de irse nos dejó una tarjeta: “Gracias. Ahora puedo regresar a la sociedad porque sé que también yo tengo algo para aportar”. (F. de O. – Italia) Como el hijo pródigo Cuando un vagabundo llamado A. se abrió conmigo y me contó cómo había terminado en ese estado de miseria, tuve la impresión de volver a ver en él al hijo pródigo de la parábola, en su afán por rescatar su libertad. Ante mi propuesta de regresar donde sus familiares, su primera reacción fue de rechazo, imposible decirles a ellos el nivel al que se había reducido. Solo la idea de presentarse ante sus hermanos y hermanas, todos exitosos y con una vida realizada, aumentaba su humillación. Sin embargo -él lo recordó en ese momento- ellos no habían dejado de amarlo y esperarlo. No dijo más y se quedó en silencio. A. volvió a aparecer después de algunos días. Esta vez me pedía ayuda para comprar el boleto aéreo y regresar a su patria. Sin dudar le di la suma necesaria. Después de no mucho tiempo recibí noticias de su parte: “Era como me había dicho. La alegría de volver a abrazarme fue el verdadero regalo que le podía dar a mi gente. Gracias por recordarme por qué estoy aquí”. (J.G. – España) De la mano Debido a un ictus se me quedó paralizada la parte izquierda del cuerpo. De golpe mi vida cambió. También me afligía todo el caos que esto procuraba en la pequeña empresa que recién había abierto, en la dinámica de mi familia, en mis hijos adolescentes. Me tuve que ejercitar mucho para aceptar este nuevo estilo de vida. Sin embargo, mientras se derrumbaba un mundo, veía abrirse dimensiones que había descuidado y no había sabido apreciar antes, como la vida de fe. De hecho, hacía años que no rezaba. Reconocía que estaba ahí la causa de mi fragilidad, y me resultó espontáneo volver a rezar, no con las palabras aprendidas en el catecismo, sino dialogando. Volví a aprender a conversar con Dios. Mientras tanto proseguía el tratamiento. A un cierto momento la recuperación de todas las funciones a nivel motor me tomó por sorpresa. Ahora que estoy en convalecencia, puedo afirmar que el amor de Dios quiso sumergirme en la vida en un modo pleno y no superficial. Me ha dado una mano y yo me aferré a ella. (D.A. – Argentina)
A cargo de Maria Grazia Berretta
(Tomado de “Vangelo del Giorno” (El Evangelio del día), Città Nuova, año VII, n.4, noviembre-diciembre