29 Oct 2021 | Sin categorizar
“El amor familiar: vocación y camino de santidad” es el tema del X Encuentro Mundial de las Familais que tendrá lugar en Roma del 22 al 26 de junio de 2022. Marcelo Chávez y Pia Noria, focolarinos casados chilenos, responsables del Movimiento Familias Nuevas del Cono Sur (Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay), relatan su historia y la expectativa ante este evento. “Desde niño sentía que Dios me llamaba a seguirlo, a pesar de que no sabía bien cuál era el camino que tenía que emprender. Después de un período de discernimiento entendí que mi camino era el matrimonio”. Son las palabras con las que Marcelo Chávez, el esposo de Pía y papá de tres espléndidas hijas, relata el maravilloso designio que Dios tenía en mente para ambos. La de ellos es una vocación nacida a partir de una amistad de décadas, vivida compartiendo el mismo ideal de vida; un bellísimo viaje de novios que dio inicio a una nueva gran aventura en el matrimonio. Su familia hoy se ha vuelto una “Iglesia viva” junto con muchas otras, todas protagonistas del X Encuentro Mundial de las Familias “El Amor familiar: vocación y camino de santidad”, que se realizará en Roma (Italia) del 22 al 26 de junio de 2022. ¿Cómo se están preparando para este evento que, como ha escrito el papa Francisco en su mensaje de presentación, debido a la pandemia, asumirá un formato “multicéntrico y difuso”? Cuando el papa Francisco inauguró el año de Amoris Laetitia en marzo de 2021, indicando que se concluiría con el X Encuentro Mundial de las Familias en Roma, enseguida sentimos el llamado a participar en el evento presencialmente. Después, en julio 2021, cuando el Papa nos invitó a todos a vivir juntos este evento mediante una nueva modalidad, cada uno con su propia diócesis, sentimos que Roma extendía sus brazos hacia el mundo, acercándose a todas las familias, hasta la periferia, para que ninguno se quedara fuera. Intuimos que podíamos vivir este milagro de la unidad familiar siendo protagonistas, y no sólo mirando desde lejos. Por eso viviremos el encuentro desde donde estamos, adhiriendo a las iniciativas que se suscitarán en la Arquidiócesis de Santiago del Chile junto a otros Movimientos. ¿Qué quiere decir, como familia, recorrer el camino hacia la santidad? El 6 de septiembre del 2021 festejamos 18 años de matrimonio y, también en los momentos difíciles, no hemos tenido dudas, nuestro llamado siempre ha sido a amar al otro como lo quiere Dios. Dios nos ha tomado la palabra cuando dijimos nuestro “sí” y nos ha ayudado a ir adelante. Este camino de santidad en el matrimonio, lo entendemos como un camino compartido, recorrido juntos, unidos, en donde cada uno contribuye también a la santificación del otro. ¿De qué modo Jesús es el apoyo en sus vidas y qué papel ha jugado la oración, sobre todo en este tiempo de pandemia? En estos 18 años, día tras día, nos hemos dado cuenta que la medida del amor conyugal implica realmente dar la vida el uno por el otro. Estar dispuestos a ello con la gracia de Cristo nos ha permitido darnos cuenta cuando nuestras diferencias están asumiendo una dimensión diversa. Naturalmente ha habido situaciones en donde no ha sido fácil afrontar los conflictos, algunos más difíciles que otros, pero ha sido en esos momentos que hemos sentido el fuerte deseo de ser fieles al sacramento del matrimonio y de seguir amando a Jesús también en las dificultades. Esto requiere tener valor y con gran fuerza de voluntad nos confiamos a Dios, a la Sagrada Familia para afrontar las situaciones complejas que los desafíos de hoy comportan. La oración nos ha sostenido y nos sostiene en este viaje, nos da fuerza y la seguridad que todo es Amor de Dios. En este período de pandemia, especialmente, la oración en familia ha sido importante al igual que la oración con la comunidad de los Focolares y con otras familias. Aunque no podíamos recibir a Jesús Eucaristía, entendimos que el encuentro con Él siempre lo podíamos tener y que Su amor se habría manifestado en medio nuestro. Durante la rueda de prensa de presentación del Encuentro el Card. Kevin Farell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida dijo: “Las familias son la semilla que puede fecundar el mundo. Ellas son las evangelizadoras que dan testimonio al mundo de la belleza familiar”. ¿Cómo podemos llevar este testimonio más allá de los muros domésticos? Esta realidad la encontramos reflejada en la Sagrada Familia de Nazaret. Es esta la grandeza y la importancia de ser familia hoy, ser el lugar donde Jesús nace y se dona al mundo. Nosotros experimentamos que el amor de Dios que se ha manifestado en nuestra vida no puede quedarse en nuestra familia, sino que se debe irradiar y ser la base para encontrarnos con otras familias, parejas, novios. Todos es una oportunidad para amar y para donar el amor de Dios. Caminar junto a otras familias significa formar comunidades, compartir los bienes, las necesidades, las preocupaciones y estar atentos a las necesidades de todos.
Maria Grazia Berretta
28 Oct 2021 | Sin categorizar
El 29 de octubre de 1971 nacía la Beata Chiara Luce Badano. Varios eventos en todo el mundo la recordarán. En Sassello (Italia), su pueblo de origen, la Santa Misa, el Timeout y la proyección de un video inédito con una entrevista a sus padres, realizado por la Fundación Chiara Badano. La Beata Chiara Luce Badano hoy cumpliría 50 años. Nacía 50 años atrás, el 29 de octubre de 1971, y hoy es un ejemplo de vida para miles de jóvenes. Chiara vivió poco menos de 19 años y “Luce” es el nombre que Chiara Lubich le propuso añadiéndolo al suyo y deseándole que fuera portadora de la luz del amor de Dios.
Siendo adolescente conoció el Ideal de la unidad y llegó a ser una Gen, la generación de jóvenes y chicos del Movimiento de los Focolares. Siempre atenta al prójimo, vivió su juventud como una chica normal y tal vez no imaginó nunca que iba a lidiar con la enfermedad cuando sólo tanía 17 años: una enfermedad grave. Si hoy Chiara Luce viviese, ¿cómo sería y en qué estaría comprometida su vida? Una pregunta que muchos nos planteamos, justamente porque sentimos a Chiara Luce cercana, como una de nosotros, hoy como ayer. Se lo hemos preguntado a tres de sus amigos más íntimos, Chicca y Franz Coriasco y Cristina Cuneo, de la Fundación Chiara Badano. “Por lo que hemos vivido con ella, podemos imaginar que sería una chica completamente normal –afirma Chicca–, pero consciente de que viviendo el Evangelio y el ideal de Chiara Lubich, se pueden hacer grandes cosas”. ¿Qué anhelos tendría? “Creemos que son los jóvenes los que podrían responder a esta pregunta –interviene diciendo Cristina–. De hecho, uno de los últimos mensajes de Chiara Badano, que fue como su testamento, era el de “entregar” a los jóvenes la antorcha, “como en las Olimpíadas”. Y así lo han entendido muchos jóvenes, con su compromiso concreto para reducir las desigualdades y las injusticias sociales, por el cuidado del ambiente, por la tutela del bien común, en las situaciones más dolorosas propias de cada contexto. Mucho más aún en este período de emergencias pandémicas. En síntesis, sanar las heridas abiertas como ella trató de hacer durante toda su vida: en su medida, pero siempre con una gran concreción”. Y Franz agrega: “Ella escribía una vez: ‘A menudo el hombre no vive su vida porque se encuentra sumergido en tiempos que no existen: o en el recuerdo o en la añoranza del pasado, o proyectado hacia el futuro. En realidad, el único tiempo que el hombre posee es el momento presente, que debe vivirse completamente, aprovechándolo en plenitud… De esa forma, tomaríamos conciencia del valor de nuestra vida, un regalo precioso que no puede y no debe ser desperdiciado ni destruido por egoísmos estériles e inútiles ambiciones”. Una cita cotidiana con ella y con todos en el mundo era el Timeout: todos los días, a las 12 del mediodía nos deteníamos para pedir por la paz. Era una urgencia fundamental para ella y pensamos que lo sigue siendo para todos nosotros hoy también”. La Iglesia la beatificó el 25 de septiembre de 2010 tras haber reconocido el milagro de la curación improvisa de un chico de Trieste (Italia). Del 28 al 30 octubre en varias partes del mundo habrá eventos para recordarla. El primero será el 28 de octubre a las 20 horas (Easter time de Estados Unidos y Cánada). El evento está organizado por New City Press, Living City y la YCNA (Youth Center for North America), con números artísticos y momentos interactivos con personas impactadas por el testimonio de vida de Chiara Luce. En el programa habrá un mensaje de una testigo directa que conoció a Chiara. Será también una ocasión para presentar dos nuevos libros sobre Chiara en inglés: “Blessed Chiara Badano. Her Secrets to Happiness” (https://www.newcitypress.com/blessed-chiara-badano.html), particularmente dirigido a los chicos, con texto de Geraldine Guadagno e ilustraciones de Loretta Rauschuber, y «In my staying is your going. The Life and Thoughts of Chiara Luce Badano” (https://www.newcitypress.com/in-my-staying-is-your-going.html), elaborado por la Fundación Chiara Badano. En Sassello, su ciudad natal, el 29 de octubre se celebrará una Santa Misa a las 18 horas de Italia, que podrá seguirse en directo por streaming en la página www.chiarabadano.org. A continuación se proyectará el video “Chiara Badano: una vida de luz” (dirigido por Marco Aleotti) con entrevistas inéditas a sus padres, que cuentan de ella y de la vida de la familia. El video estará disponible en los días siguientes siempre en la página dedicada a ella. El sábado 30 de octubre, su fiesta litúrgica, a las 12 (hora italiana) directamente desde el cementerio de Sassello, alrededor de Chiara Luce y siempre por streaming en www.chiarabadano.org se hará el Timeout: un minuto de silencio para pedir por la paz en todo el mundo. A las 15 horas se celebrará la Santa Misa en la parroquia de la Santísima Trinidad de Sassello celebrada por el obispo Mons. Luigi Testore con la participación del postulador, el Padre Gianni Califano. Concluyendo, se hará la premiación de los ganadores del Premio Chiara Luce Badano 2021.
Lorenzo Russo
25 Oct 2021 | Sin categorizar
“La vida puede traducirse en una aventura divina”, escribe Chiara Lubich, sugiriendo el modo de hacer que nuestra existencia sea tal. Es necesario aprender a ver lo que nos sucede creyendo que todo es un signo del amor de Dios por nosotros y que todo lo que nos sucede puede contribuir a nuestro bien. Todo contribuye al bien para quienes aman a Dios. El hecho es que Él tiene un propio designio de amor sobre cada uno de nosotros, nos ama con amor personal, y si creemho toltoos en ese amor y correspondemos con el nuestro ̶ esta es la condición ̶ Dios conduce cada cosa hacia el cumplimiento de ese designio. Basta mirar a Jesús. Sabemos cómo Él amó al Padre. Pues bien, si pensamos en Él aunque sea un momento, podemos ver cómo realizó esta Palabra durante toda su vida. Para Él nada sucedía por mera casualidad. Todo tenía un significado. Pero la encarnación de esta Palabra se ve en Él, de manera especialisima, sobre todo en el último tramo de su existencia: nada sucedió por casualidad durante su pasión y muerte. También el abandono por parte del Padre, prueba extrema para Él, cooperó al bien porque con su superación Jesús dio cumplimiento a su Obra. Las causas eran tal vez ciegas: quienes lo sometieron a sufrimientos y después a la muerte no sabían lo que hacían. Y no solo en el sentido de que no conocían a quien flagelaban y crucificaban, sino también porque no sabían que eran autores de un sacrificio, del sacrificio por excelencia, que llevaría a la salvación de la humanidad. Los dolores le llegaban a Jesús, por tanto, sin esta intención, pero Él, porque amaba al Padre, los tradujo todos en medios de redención, viendo en esos terribles momentos, por el contrario, la hora esperada desde siempre, el cumplimiento de su divina aventura terrenal. El ejemplo de Jesús tiene que ser una luz para nuestra vida: todo lo que llega, lo que sucede, lo que nos rodea y también todo lo que nos hace sufrir, tenemos que saber leerlo como voluntad de Dios que nos ama, o una permisión suya, que es igualmente amor. Entonces todo resultará más que interesante en la vida; todo tendrá un sentido; todo, será extremadamente útil. ¡Ánimo! Aún estamos vivos. Todavía estamos en viaje. La vida puede convertirse en una divina aventura. El designio de Dios sobre nosotros todavía puede cumplirse. Basta amar y tener los ojos abiertos a su voluntad siempre espléndida.
Chiara Lubich
(Chiara Lubich, Conversazioni in collegamento telefonico, a cura di Michel Vandeleene, Città Nuova, Roma, 2019, pp. 160-161)
21 Oct 2021 | Sin categorizar
“Cuánto hicieron a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí me lo hicieron” (Mt 25,40). Es el pasaje del Evangelio que se evidencia en esta experiencia narrada por Gustavo Clariá, focolarino argentino en Lima. Un relato que tiene el sabor de aquella alegría de los pequeños gestos capaces de derrumbar muros y hacer felices a los demás. La primera vez que lo vi estaba allí, inmóvil, con algo en las manos que, desde lejos, non lograba detectar qué era. La doble mascarilla y el gorro permitían ver solo sus ojos. Esa mirada apagada, perdida en el vacío, atrajo mi atención. Permanecía de pie teniendo algo que, acercándome, descubrí que era una cajita de golosinas. No cabían dudas, estaba allí para venderlas y, sin embargo, no hacía nada para ofrecerlas. Lo saludé sin obtener respuesta. Saliendo de Misa lo volví a saludar, pero otra vez sin éxito. “Este hombre tan triste tendrá mi edad –pensé–. ¡Qué injusta se presenta, a veces, la vida! Sin embargo Dios lo ama inmensamente, como me ama a mí”. Me propuse saludarlo cada día, pero ¿era un simple saludo lo que él se esperaba? Él estaba allí para hacer su trabajo y, obviamente, esperaría que alguien se diese cuenta. Decidí, entonces, comprarle algo. No tengo la costumbre de gastar en golosinas y de comerlas a cualquier hora, pero de algún modo tenía que comenzar. Me detuve y me interesé por la variedad de sus productos como si estuviera en un gran negocio de dulces. Después de un atento examen, elegí un chocolatín a la menta. Pagué, le agradecí y lo saludé, sin suscitar reacción alguna. La escena se repitió por varios días de la misma manera. Luego de un mes de ausencia, volví a la Misa de la parroquia. Él estaba siempre allí, en el mismo lugar en donde lo dejé. Lo saludé sin esperarme nada, pero cuando me reconoció se le escapó una sonrisa, como si estuviera contento de volver a verme. No lograba creerlo. Durante la Misa pasó la señora con la bandeja de las ofrendas, busqué en mi bolsillo y tanteé una moneda de 2 soles. Estaba por ponerla en la bandeja, cuando pensé: “Jesús se identifica también en las personas que más sufren. Con 2 soles puedo comprarle otra golosina”. A la salida me dirigí a donde estaba: “¿Qué me puede ofrecer hoy de rico?”. Por primera vez me miró y, con un gesto cómplice, comenzó a buscar en la cajita hasta que encontró lo que quería hacerme probar: “Le gustará, es un chocolatín con sabor a fresa muy rico y cuesta 2 soles”. No lo podía creer. Fue el diálogo más largo del mundo. Había pronunciado una frase completa solo para mí. Le agradecí infinitamente por su gentileza y, felices, nos despedimos. No veo la hora de volver a encontrarlo para confirmarle su elección: el chocolatín con sabor a fresa era riquísimo.
Gustavo E. Clariá
19 Oct 2021 | Sin categorizar
Es como firmar un cheque en blanco, dar un salto en el vacío. A menudo confiar en Dios parece un desafío demasiado grande y exige un impulso, una valentía a la que no siempre estamos dispuestos. Reconocer nuestra pequeñez, pedir ayuda y permitir que alguien se haga cargo de nosotros con ternura es el camino para reconocer ese Amor providencial del Padre que no nos abandona nunca y, con gratitud, volver a ponerlo en circulación en el mundo. Compartir El terremoto había semidestruido nuestra casa. Mis hijos y yo estábamos durmiendo a la intemperie y casi no teníamos nada para comer. Un día en el que realmente no sabía qué llevar a la mesa, confiando en Dios que es Padre, puse a calentar una olla con agua. Estaba por hervir cuando llegó una persona con una bolsa llena de verduras y fruta. Enseguida me puse a hacer una sopa, cuando nuevamente tocaron a la puerta, ¡era un amigo que había venido a traer carne y un poco de arroz! al regresar de la escuela, los chicos se quedaron sorprendidos en la mesa: “¿Qué pasó mamá? ¿No habías dicho que hoy no había nada para comer?”. Les conté a ellos, que no quieren saber nada de Dios, que mis oraciones habían sido escuchadas. Pero después de la comida le pedí a Jesús que me mandara una persona necesitada con la cual compartir la comida que había recibido. Al día siguiente llegó un joven que me pidió un poco de pan. Lo acogí con amor y si bien él no quería abusar de nuestra hospitalidad, viendo que éramos pobres, lo hice entrar y le serví el almuerzo. (Lusby – Colombia) Amor que circula Delante de la universidad me encontré con un anciano sucio y vestido con harapos, casi ciego y con heridas debido a sus frecuentes caídas. Era una auténtica imagen de Cristo en la cruz, lo ayudé a levantarse y le propuse si se quería bañar. Entrando en la universidad, me animé a pedirle al rector, que es musulmán, el permiso para usar su baño personal, que es el único que tiene una tina, para que ese pobre se pudiera bañar con mi ayuda. Sorprendido por la insólita solicitud, no sólo nos permitió entrar, sino que él mismo nos procuró el jabón. Después acompañé al viejito a su casa, le compré comida y limpié su cuarto, que estaba inhabitable por la suciedad. Al día siguiente, fui convocado por el rector, que quería conocer el motivo de ese gesto. Entonces le pude decir que la elección de amar al prójimo unía a millones de personas de todas las religiones. Interesado en conocer más, me ofreció una suma de dinero para las necesidades del anciano. También mis amigos que presenciaron la escena de la llegada recogieron dinero para comprarle al anciano ropa nueva. (Bassam – Irak) Tres vacas Desde hacía un poco de tiempo ayudaba a un chico pobre que había conocido durante nuestra misión en el campo de refugiados de Karuma, en el noroeste del país, pagándole la matrícula de la escuela. Lamentablemente a un cierto punto, como ya no tenía dinero para seguir apoyándolo tuve que explicarle mi dificultad. Cuando más tarde este chico me volvió a pedir ayuda, nuevamente sufrí por no poder ayudarlo. Entonces decidí vender una vaca que tenía en la casa de mis padres, para permitirle que siguiera estudiando. Naturalmente él estaba muy feliz de poder retomar sus clases. En la nueva parroquia donde vivo hace casi un año, un día una representación de mis parroquianos vinieron a hacerme una visita de solidaridad, porque sabían que mi papá estaba enfermo. Entre los regalos que me trajeron había tres vacas. No lo podía creer, volvían a mi mente las palabras del Evangelio: “Una medida buena, apretada y desbordante les será versada en su regazo”. (Padre David – Kenia)
a cargo de Maria Grazia Berretta
(tomado de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año VII, n.4, septiembre-octubre 2021)
18 Oct 2021 | Sin categorizar
«Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman», es la Palabra de vida que tratamos de poner en práctica durante este mes de octubre de 2021. Chiara Lubich, en este pasaje nos ayuda a penetrar más en estas palabras que el apóstol Pablo escribió a los Romanos. Él [Dios] interviene para bien de los que lo aman. (…) O sea, no para bien de cualquiera, sino para los que aman a Dios, que son los que corresponden a su amor. Él no tiene por cada uno de nosotros un amor genérico, sino un amor personal y especial, y hace que todo sirva para el bien –es decir, para la salvación, para la verdadera felicidad, para el progreso espiritual– de los que lo aman. Todas las cosas. Entonces no se trata solamente de su Palabra o de los sacramentos o de los ministerios o de los diferentes medios que Él dispuso en la Iglesia para nuestro bien espiritual. Eso sería evidente. El Apóstol quiere decir algo más: para los que creen en el amor de Dios y lo aman, las más diversas circunstancias que condicionan su existencia no son simples efectos de la casualidad o de las leyes ciegas de la naturaleza o de la voluntad de los hombres, sino que están guiadas por ese amor; son todas ocasiones y medios de los que Dios se sirve para llevar a cabo la obra de su santificación. Él se esconde detrás de todos los acontecimientos de nuestra vida, como detrás de un estado de salud determinado, de un contratiempo, un cambio repentino de planes impuesto por las circunstancias; detrás del estado de vida en el que nos encontramos, o de una prueba moral inesperada o de una dificultad de cualquier tipo que encontramos en el trabajo. Se esconde tras el hecho de que nos hallemos en un lugar determinado o al lado de un prójimo en concreto. Para el que ama a Dios, todo, hasta las faltas de su vida pasada, adquiere un significado positivo, porque en todas estas circunstancias experimenta el amor de Dios, que quiere guiarlo hacia la santidad. (…) Ante todo, no debemos detenernos nunca en el aspecto puramente externo, material y profano de las cosas, sino creer que cualquier hecho es un mensaje con el que Dios nos expresa su amor. Entonces veremos que la vida, que se nos puede mostrar como un tejido del cual no vemos más que nudos e hilos confusamente entrelazados, en realidad es distinta: es el dibujo maravilloso que el amor de Dios va tejiendo sobre la base de nuestra fe. En segundo lugar, debemos abandonarnos con confianza y totalmente a este amor en todo momento, tanto en las pequeñas cosas como en las grandes. Es más, si sabemos encomendarnos al amor de Dios en las circunstancias comunes, Él nos dará la fuerza para confiarnos a Él en los momentos más difíciles, como pueden ser una gran prueba, una enfermedad o el mismo momento de la muerte.
Chiara Lubich
(Chiara Lubich, en Palabras de Vida/1, preparado por Fabio Ciardi, Obras de Chiara Lubich, Ciudad Nueva, 2020, pp. 312-314)