16 Oct 2021 | Sin categorizar
A pocos días de la clausura del “Tiempo de la Creación”, algunas reflexiones y experiencias sobre el aporte que nosotros, ciudadanos del mundo, pertenecientes a diferentes religiones, podemos ofrecer para la protección de nuestro planeta y de la humanidad, viendo la creación como un punto de encuentro. Como “una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge en sus brazos”. Estas son las palabras con las que el Santo Padre, al describir nuestro planeta, nos introduce en su Exhortación Apostólica Laudato Si’. Un llamamiento, el del Papa, dirigido a “todos los hombres de buena voluntad” y a los creyentes de toda fe: “la mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes, y esto debe provocar a las religiones a entrar en un diálogo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcción de redes de respeto y fraternidad”[1]. Nuestra casa está en peligro y la gravedad de la crisis ecológica que estamos viviendo necesita un camino a seguir para el bien común. Profundizar, hasta llegar a la esencia de cada fe, es el camino para descubrir, con asombro, la unidad con la creación. Es la forma de encontrarnos, en la belleza de la diversidad, como hermanos que viven bajo un mismo techo. “El judaísmo enseña que somos compañeros de Dios en la creación”, explica Emily Soloff, director asociado para las relaciones interreligiosas e intergrupales del Comité Judío Estadounidense. “No somos dueños de la creación – continúa – pero tenemos la responsabilidad de proteger y cuidar el mundo. (…) El Shabat es un día de la semana en el que reducimos intencionalmente nuestro consumo de energía al apagar completamente las computadoras, teléfonos y otros dispositivos electrónicos. No conducimos ni hacemos compras en Shabat. Es un día de descanso”. La modernización nos ha alejado, progresivamente, de ver la tierra como una manifestación de lo divino, dejando que el hombre triunfe sobre la naturaleza. Mostafa El-Diwany, médico musulmán del Departamento de Medicina de la Universidad de Montreal-Canadá dice: “En el islam, como en las otras religiones abrahámicas, el eje del ser es la Unidad de Dios; el Creador es la fuente de todo lo que existe (…). Como tal, todo organismo viviente y la materia misma están impregnados de lo Sagrado y, en consecuencia, son sagrados. Esta noción de ninguna manera obstaculiza el estudio objetivo del mundo físico y del hombre en su interior. (…) Dios le dio al hombre la dignidad sobre el resto de su creación confiándole la vicegerencia. Este no es un rol de dominación y explotación, sino un cargo de responsabilidad (…)”. Lo que, por lo tanto, parece ser una crisis ambiental, podría verse como una crisis espiritual, la incapacidad de reconectarse con lo divino y vivir en armonía con la naturaleza. Restaurar el orden con la creación “es la base de los preceptos budistas”, dijo Wasan Jompakdee, miembro cofundador y ex secretario general de la Fundación Dhammanaat para la Conservación y el Desarrollo Rural en Tailandia. Al relatar el trabajo realizado por Phra Ajahn Pongsak Techadhammo, monje fundador, dice: “Hace unos treinta años comenzó a observar la pérdida de árboles y tierras en las montañas del norte de Tailandia. Los embalses de gran altitud que alimentaban los arroyos y ríos de abajo se dañaron, lo que provocó que los ríos se secasen lentamente. (…) Dio un paso radical para revertir la desertificación, movilizando a los habitantes para regenerar sus tierras estériles y restaurar las cuencas hidrográficas. (…) Hoy, las áridas tierras desérticas amarillas que él había protegido reverdecieron con árboles frutales”. Es una lógica de compasión por lo que nos rodea, por ese espacio que se nos ha dado y que debemos compartir. Según el hinduismo, “la naturaleza – dice Meenal Katarnikar, miembro de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Mumbai – pertenece a todos, a los animales, los hombres, los dioses y las plantas y ama a todos por igual”. “En la India – continúa – las rimas de nuestra infancia reflejan nuestra amistad con animales como vacas, gorriones y cuervos. Cada bocado con el que la madre alimenta al niño se asocia con ‘hermano gorrión’ o ‘querido cuervo’, o ‘hermano pavo real’”. Esta fraternidad, que tanto recuerda el “Cántico de las criaturas” de san Francisco de Asís, sólo es posible si nos redescubrimos locamente enamorados de la creación. Un impulso que afecta a todos sin distinción, incluso en el ámbito cristiano, donde hay varias Iglesias. El Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé I en la Cumbre de Halki (Turquía) en 2012 dijo: “Los cristianos estamos llamados a aceptar el mundo como sacramento de comunión, como forma de compartir con Dios y con el prójimo a escala global. Es nuestra humilde convicción que lo divino y lo humano se encuentran en el más mínimo detalle del vestido sin costuras de la creación de Dios, incluso en el último granito de polvo de nuestro planeta”[2].
Maria Grazia Berretta
[1] Papa Francisco, Carta Encíclica Laudato si’, 201. [2] Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartomé I, Discurso Global Responsibility and Ecological Sustainability: Closing Remarks, I Vertice di Halki, Estambul, Turquía, 20 de junio de 2012.
15 Oct 2021 | Sin categorizar
Sigue adelante el proyecto de los Chicos por la unidad de los Focolares para vencer el hambre en el mundo. El sábado 16 de octubre de 2021 en una transmisión en vivo global a partir de las 14.30 horas (hora italiana) y hasta las 16.00 p.m. cientos de jóvenes se reunirán para dar testimonio de su compromiso.
“Estamos seguras de que a partir de ahora nos comprometeremos con más entusiasmo con este objetivo. Nos sentimos parte de la generación Hambre Cero. Es un gran sueño imaginar que también gracias a nuestro aporte, en unos años ya no habrá hambre en el mundo”. Con estas palabras Elena y Agnese, Chicas por la unidad del Movimiento de los Focolares, se dirigieron a la FAO en junio de 2018. Elena y Agnese, junto con otras 630 chicas de 9 a 14 años de 16 países, se sentaron en la gran sala plenaria (ver video) de la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO) en Roma (Italia). El mensaje de invitación de la FAO a los Chicos por la unidad fue muy claro: “Jóvenes, los necesitamos, ayúdenos a vencer el hambre en el mundo”. Son 17 los Objetivos de Desarrollo Sostenible que los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron el 25 de septiembre de 2015, comprometiéndose a implementarlos en un plazo de quince años (2015-2030). El segundo objetivo es Hambre Cero: vencer el hambre de nuestro planeta. Estas chicas firmaron la carta de compromiso, convirtiéndose en las primeras ciudadanas Hambre Cero. A partir de ese día, comenzó una competición de amor global por los Chicos por la unidad para alcanzar la meta Hambre Cero. En Venezuela, por ejemplo, la situación es abrumadora. Las familias pobres temen al hambre más que a la pandemia de COVID 19. Pero a través de un centro de alimentación, los chicos pueden ayudar a un grupo de familias. Además, desde 2017, gracias a una red de profesionales médicos, psicólogos, nutricionistas y algunos párrocos, se ha tratado de construir relaciones sociales más serenas basadas en la Regla de Oro: “Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti”. En Tailandia, en cambio, los niños distribuyen semillas de hortalizas a amigos y sus familias para plantar verduras orgánicas y ayudarles a ahorrar dinero, ya que sufrimos esta crisis mundial. En Argentina Fran forma parte de un grupo llamado “Corazones solidarios”, jóvenes universitarios que salen a la calle todos los días a ofrecer desayunos a personas sin casa. “Cuando te acercas a ellos – dice – sus rostros cambian, te reciben con los brazos abiertos y te hacen un lugar en sus corazones. Todas las mañanas salimos de casa para ofrecer este servicio, vamos con bolsas llenas y volvemos con los termos vacíos y el corazón feliz”. En Portugal, los jóvenes de Lisboa van a un barrio donde viven muchas familias en dificultad. Se inició una competición de amor para conseguir mantas, conservas, y varias personas se ofrecieron para cocinar pasta y arroz. Pero tan pronto como entregaron la comida, la providencia llegó con más comida para distribuir a otras familias. Estos y otros testimonios se contarán durante la transmisión en directo, para niños, jóvenes y adultos, el sábado 16 de octubre de 2021 a partir de las 14.30 horas (hora italiana) y hasta las 16.00 p.m. La transmisión en vivo será traducida a 12 lenguas, basta acceder a este link. La carta de compromiso #testacuoremani. Para vivir y difundir un nuevo estilo de vida, los Chicos por la unidad han ideado ocho senderos para vivirlos personalmente o en grupo. Luego está la carta de compromiso, que los convierte en ciudadanos activos poniendo en acción la cabeza, el corazón y las manos. Cabeza. Usemos nuestras cabezas para estudiar e informarnos. Cuanto más conozco la realidad en la que viven los pobres, más eficaz será mi compromiso. Corazón. Escuchemos con el corazón el grito de los que sufren: sensibilicémonos a nosotros mismos y a muchos más. No puedo vencer el hambre en el mundo solo, pero puedo involucrar a muchas personas para lograr el objetivo. Manos. Abramos las manos al don de la hospitalidad, hagamos acciones concretas a diario para vencer el hambre. Comprometámonos a evitar cualquier tipo de derroche.
Lorenzo Russo
14 Oct 2021 | Sin categorizar
Una garantía de amor. La certeza de que todo en la vida tiene un sentido. San Pablo, con esa frase de la carta a los Romanos (Romanos 8,28), nos revela que toda experiencia humana, desde la más bella a la más complicada, forma parte de un designio más grande, un designio de salvación. La clave para aceptar esta propuesta es confiar y fiarse del Padre. El camino hacia la felicidad Tocaba el violín por la calle no para ganar dinero, sino porque me había percatado de que tocando para las fiestas podía hacer felices a las personas. Entonces, ¿por qué no ensanchar el círculo? Un día una señora, que a juzgar por su ropa era dignamente pobre, se quedó escuchándome por largo tiempo, pidiéndome disculpas por no poder ni siquiera colocar una moneda en el estuche del violín. Se alejó con timidez cuando le propuse que tomara el dinero que necesitaba, pero al final acabó aceptándolo. “Compraré pan”, me dijo, y se marchó con lágrimas en los ojos. Al día siguiente toqué en la misma calle, con un cartel bien visible: “Para quien lo necesite”. Muchos tomaron algunas monedas, pero muchos dejaron billetes. Mientras estaba por irme, se me acercó la señora que me había hecho nacer la ida. Le conté lo que había pasado; si lo aceptaba, la suma que se había juntado era para ella. Me contó la desastrosa situación financiera que había reducido la familia a la pobreza. Conocí luego a su esposo enfermo y a una hija desocupada que ahora es mi esposa. Hacer felices a los demás es el camino de la felicidad. (O.A. – Francia) Confiar en Dios Con ocasión de los bautizos de nuestras hijas, como acostumbramos a hacer, organizamos fiestas muy simples, sin derroches, abriendo nuestra casa a amigos y parientes, y dado que siempre recibíamos dinero como regalo, una parte la dedicamos a un proyecto en favor de los niños recién nacidos de un país africano. Recuerdo el bautizo de nuestra tercera hija: en ese período tanto mi esposa como yo estábamos sin trabajo y por lo tanto era difícil decidir si mandar o no el dinero que habíamos recibido (250 euro). Pero, luego, confiamos en Dios y lo mandamos. Después de algunos meses nos hicieron saber que habían rezado para pedir exactamente esa cifra; además ese dinero, que había llegado justo en el momento en que ya no tenían con qué dar de comer a los niños, iban a ser suficientes para tres meses… Nuestra emoción fue muy grande. A nosotros no sólo no nos había faltado nada, sino que a mi esposa, que en ese tiempo necesitaba alguna prenda de vestir, le habían llegado como regalo un abrigo, una chaqueta, dos faldas y dinero por un valor equivalente a tres veces lo que habíamos donado. (D.P.- Italia) Recuerdo de un amigo Una característica de mi amigo Urs era una gran fuerza comunicativa: con su sonrisa y con palabras estimulantes transmitía experiencias personales de su relación con Dios. En el trabajo, en tren, en una habitación de hospital, durante el deporte o de vacaciones… toda ocasión era buena para establecer relaciones no superficiales. Muchos recuerdan su capacidad de ponerse a escuchar, de hacerse prójimo especialmente con el que sufría. En Zurich, animaba un grupo de jóvenes que trabajaban en una iniciativa en favor de los tóxico-dependientes, y gracias a él más de 30 de ellos se recuperaron y varios se acercaron a una vida de fe. En los sufrimientos que padeció en el último período, a raíz de un cáncer, Urs no se dejó vencer: “Todo es amor de Dios, todo, realmente todo”, repetía. Y a pesar de que tenía un futuro tan incierto, se lo veía sereno, confiado. Con otros dos amigos que estaban en las mismas condiciones, se apoyaban y sostenían recíprocamente. Decía: “Le he dado todo a Dios sin condiciones ni peros… y él ha realizado en mí sus promesas: el céntuplo ya en esta tierra. Estoy feliz”. Son palabras que expresan muy bien quién ha sido Urs para nosotros. (F. – Suiza)
Recogido por Maria Grazia Berretta
(extraído de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año VII, número 4, septiembre-octubre de 2021)
12 Oct 2021 | Sin categorizar
Un padre finalmente puede permitirse comprar una casa para sus hijos. Pero no tiene los recursos económicos y físicos para restructurarla él mismo. Una comunidad se organiza a su alrededor.
“Muchos vinieron a ayudarme, en tres días pudimos rehacer el techo y reemplazar los de tierra y paja por unos de yeso”. Estas son las palabras entusiastas de Janos Kalman, serbio, de nacionalidad húngara, padre de 3 hijos. Los trabajos en curso en su casa tienen algo extraordinario. Hasta hace poco, vivía en una casa destartalada y sin agua entre baldíos, y su sueño siempre había sido tener su propia casa. Pero, nunca había podido permitírselo. Gracias a la indemnización por un accidente y la generosidad de muchos, finalmente reunió la suma para comprar una propiedad. Sin embargo, había otro problema. Necesitaba una restructuración. “Me hubiera gustado poder arreglarla – dice – pero sabía que solo nunca lo habría logrado”. Janos caminó con muletas durante 10 años debido a un accidente de trabajo. Ahora ha vuelto a caminar, pero todavía no puede doblar la rodilla. Necesitaba ayuda para los trabajos. Así se puso en marcha la comunidad de los Focolares, poniendo en práctica el lema #daretocare (“atreverse a cuidar”), propuesto por Jóvenes por un Mundo Unido. (www.unitedworldproject.org/daretocare2021).
“Decidimos hacer una lista de las personas más necesitadas – explica Cinzia Panero, miembro de los Focolares en Serbia – algunas tenían dificultades económicas, otras estaban enfermas, otras sin casa”. Entre estas últimas, la de Janos, que aún tiene trabajo por hacer, “pero la ayuda que he recibido es un gran regalo para mí”, dice él mismo. Todavía hay un hecho más importante que marca la diferencia en esta historia: la casa de Janos está ubicada en Vojvodina, una región autónoma de Serbia compuesta por varios grupos étnicos (eslovacos, rutenos, rumanos, croatas, con una mayoría de población de habla húngara). Además, algunas personas de la República Checa contribuyeron al trabajo de restructuración, recolectando dinero para los materiales necesarios y enviando a dos personas a Serbia. Todo esto con un detalle: quienes contribuyeron económicamente, por ejemplo, han querido escribir un mensaje personal dirigido a quienes recibirían la suma enviada. Los beneficiados han respondido con gratitud y emoción. Un gesto que ayuda a construir un sentido de familia más allá de la distancia. Un verdadero trabajo en equipo entre diferentes culturas. Entre los voluntarios que ayudaron, hay uno que dijo: “Además de ayudar a alguien que lo necesitaba, sentí que también me estaba ayudando a mí mismo a salir de mi zona de confort”. Puedes ir hacia el otro para construir una casa. Y así, ser casa.
Laura Salerno
Vea el vídeo de la experiencia
11 Oct 2021 | Sin categorizar
Estamos en tiempos que debemos caminar juntos, al estilo sinodal. En este pasaje se nos pide que pongamos en primer lugar el amor a nuestros hermanos y hermanas, pero especialmente con aquellos con los que trabajamos, estudiamos y vivimos. […] En la ayuda al hermano están resumidos todos nuestros deberes. Lo confirma una de esas Palabras de la Escritura centradas en el amor, que resuenan en nosotros de un modo especial: «Toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Gal 5, 14). Si esto es así, para nosotros tensión a la santidad significa fijar toda nuestra atención y nuestro esfuerzo en amar al hermano. Para nosotros, buscar la santidad no consiste tanto en quitarnos los defectos uno a uno, cuanto en amar, en pensar en los demás, olvidándonos completamente de nosotros mismos. […] Y ya se sabe: quien ama al hermano, quien vive en el otro, se da cuenta enseguida de que en realidad ya no es él quien vive en sí mismo, sino que es Cristo en él. Cristo vive en su corazón. Y ¿quién es Cristo? ¿Quién es Jesús? Es la santidad. La santidad la encontramos en Jesús que aflora en nosotros porque amamos. La santidad nos llega como consecuencia del amor. Y nosotros no podemos alcanzarla de otra manera. Si buscásemos la santidad por sí misma nunca la alcanzaríamos. Por tanto, amar y nada más. Perderlo todo, incluso el apego a la santidad, para tender solo, solo, solo a amar. Solamente así podremos un día hacer de la santidad un don a María. […] Volvamos a empezar hoy como si fuese el primer día de nuestra revolución de amor y el primer día de nuestro Santo Viaje. Volvamos a empezar sin pensar en nada más, porque en el amor está todo. Vivamos disponiéndonos a amar a cada prójimo como a nosotros mismos y para eso en la actitud constante de «sumergirnos» en cada situación. […]
Chiara Lubich
https://vimeo.com/623447094 (LUBICH, C; Editado por Michel Vandeleene, Conversazioni in collegamento telefonico, Cittá Nuova, Roma, 2019, pp. 120-121)
8 Oct 2021 | Sin categorizar
Se está preparando la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Promovida por la Iglesia Católica, se llevará a cabo este año a nivel diocesano. Será una etapa del camino de preparación al 2023, cuando los jóvenes se volverán a encontrar alrededor del Papa en Lisboa (Portugal).
Es verdad. Entre los que han sufrido más en este período de emergencia sanitaria están los jóvenes. Su deseo de relación con los demás se vio, de golpe, impedido. No pudieron asistir al colegio, a la universidad, no pudieron ir a trabajar. Fueron excluidos de la vida social, de la relación con los amigos. Pero también es cierto que los jóvenes fueron los primeros que pusieron en movimiento la solidaridad, la lucha por la vida, infundiendo esperanza, siendo constructores de paz y cuidando el ambiente. El Papa Francisco los ha escuchado, ha sabido lo que ellos han vivido en este tiempo y hace pocos días ha hecho público su mensaje para la GMG 2021 con un lema que invita a la acción: “¡Levántate! Te constituyo en testigo de lo que has visto”. “Cuando un joven cae, de alguna manera cae la humanidad. Pero también es cierto que cuando un joven vuelve a levantarse, es como si elevara al mundo entero”, afirma. Les pone delante el episodio del joven San Pablo que mientras iba hacia Damasco para arrestar a algunos cristianos, Jesús, en medio de una luz “más resplandeciente que el sol”, lo llama por su nombre: “¡Saulo!” Es como si el Papa Francisco hoy quisiera llamar a cada joven por su nombre. Y recorre con ellos el camino del testigo de Cristo que Pablo hizo. Al final le dice a cada uno de ellos: “Levántate” y sé testigo de tu experiencia, del amor y el respeto que es posible instaurar en las relaciones humanas. Levántate y defiende la justicia social, la verdad, los derechos humanos. Sé testigo de la nueva mirada que te deja ver la creación con ojos llenos de sorpresa, reconoce la tierra como nuestra casa común y ten la valentía de defender la ecología integral. Sé testigo de que siempre se puede volver a empezar y de que Cristo vive. “Veo este mensaje como un gran reto para nosotros los jóvenes” –me confiesa Klara María Piedade, 27 años, una joven brasileña–. “Pienso que es una respuesta y una confirmación de que verdaderamente tenemos que ser responsables y hacernos protagonistas de un mundo unido, de un mundo más fraterno”. Klara forma parte de un grupo de jóvenes que durante un período de tiempo trabajan en el Centro Internacional de los Jóvenes por un Mundo Unido de los Focolares. Junto a todos los jóvenes y chicos de los Focolares del mundo están comprometidos en distintos frentes por el cuidado de la casa común, reflejando lo que dice la Laudato Si’. Dare to care –Atreverse a cuidar– es el nombre del programa, cuyos principales promotores son ellos mismos. “Tenemos que ser protagonistas” – afirma Klara– “no sólo de palabra, sino sobre todo con nuestras acciones. Cambiaremos el mundo si damos este primer paso. Es muy importante ponernos en red con todos los que ya están haciendo algo”. Se ha fijado para agosto de 2023 la fecha de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Lisboa. Mientras tanto, este año en noviembre, con ocasión de la fiesta de Cristo Rey, la JMJ se celebrará en todas las diócesis del mundo. Será una etapa hacia el año 2023, estando abiertos a las sorpresas de Dios, “que quiere ver resplandecer su luz en nuestro camino”.
Carlos Mana