Movimiento de los Focolares
Città Nuova (Ciudad Nueva), una historia que lleva ya 70 años

Città Nuova (Ciudad Nueva), una historia que lleva ya 70 años

Setenta años de historia merecen una fiesta. Y así lo ha sido, con la idea de celebrar esta destacada etapa de la revista Città Nuova, nacida en el año 1956. Un logro importante – que en absoluto estaba garantizado – en un ámbito, el de los medios de comunicación, que atraviesa una grave crisis. Pero si Città Nuova existe sin duda se lo debe a todos los que han trabajado y siguen trabajando en ella. Es gente que siente en primera persona la responsabilidad de hacer todo lo posible para dar una voz a quienes creen en la fraternidad. Y se lo debe a la comunidad de sus lectores, personas convencidas por igual de la veracidad del mensaje que la revista lleva consigo.

Decíamos que ha sido una fiesta. La de quienes se vuelven a encontrar tras un período de pausa y vuelven a experimentar el mismo clima de eventos que han marcado el pasado reciente de Città Nuova, como LoppianoLab o los Città Nuova day, eventos que, con la presencia de miles de participantes, han alimentado la creación de una comunidad y han mostrado el impacto cultural de la revista.

Los dos días empezaron con un mensaje de Sergio Mattarella, Presidente de la República italiana, el cual, entre otras cosas, dijo: “Señor Director de la revista, sigo desde siempre con atención el compromiso que Usted y su redacción renuevan todos los meses a través de las páginas de ‘Città Nuova’. Es un espacio de reflexión capaz de interrogar al presente yendo más allá de la superficie de la crónica, gracias a un análisis puntual y a voces auténticas. Ese proyecto editorial, surgido hace setenta años de la visión clarividente de Chiara Lubich, ha logrado traducir unos fundamentos profundamente arraigados en un diálogo constante con la modernidad. Funciona como una brújula ideal que, a mi parecer, está al servicio de una sociedad abierta, plural y democrática”.

Resulta difícil expresar en pocas líneas la complejidad de las presentaciones. Por ese motivo les remitimos al sitio web y al canal de Youtube de Città Nuova.

En términos generales podemos decir que el tema de la paz se abordó mediante una mesa redonda titulada “Desarmar la información para construir la paz”; asimismo se abrió un espacio para reflexionar sobre la infancia en el contexto urbano y la importancia de aprender a gestionar las emociones. Por otra parte, se trató también el papel de la diplomacia y del diálogo interreligioso. En este contexto, la Presidenta del Movimiento de los Focolares, Margaret Karram, sin eludir los numerosos desafíos presentes en Medio Oriente – afirmó que “la vocación de los cristianos en Tierra Santa, y dondequiera que haya división, violencia y polarización, es esta: reconstruir la confianza para reabrir el diálogo, sin renunciar a la verdad y a la justicia, y sin renunciar al otro”.

La segunda jornada incluyó relatos sobre numerosas iniciativas locales, presentadas bajo el lema “Hacer el bien y hablar de ello”. El foco se centró en el compromiso social y en el proyecto de Città Nuova para las cárceles. También se hizo hincapié en la importancia de trabajar en red, típico del método Città Nuova, partiendo de una profundización a cargo del Co-presidente de los Focolares, Roberto Almada. ¿Y cómo no mencionar al primer director de la revista, Igino Giordani?

También hubo una mirada hacia el Mediterráneo, con una entrevista del director del complejo editorial Città Nuova, Luca Gentile, a Sergio Nazzaro, autor del libro Mediterraneo. Rotte migratorie, politiche e criminali (Mediterráneo. Rutas migratorias, aspectos políticos y delictivos) publicado en septiembre de 2026 por Città Nuova.

El programa concluyó con una entrevista – realizada por el nuevo director de la publicación mensual. Riccardo Barlaam-, a Romano Prodi, quien ocupó el cargo de Primer Ministro de la República italiana en dos ocasiones (de 1996 a 1998 y de 2006 a 2008). La conversación se centró en los equilibrios geo-políticos y el futuro de Europa. A continuación, tuvo lugar un coloquio en el que participaron el periodista y escritor Michele Zanzucchi, (ex director de la revista Città Nuova), el economista Stefano Zamagni, y Vittorio Pelligra, profesor de ciencias económicas y estadísticas en la Universidad de Cagliari (Italia), quienes analizaron el valor del ser humano frente a las transformaciones económicas y la inteligencia artificial.

Al despedirnos, nos resultó de lo más natural decirnos: “¡Hasta el año que viene!”.

di Aurora Nicosia
Foto: © Carlos Mana – CSC Audiovisivi

Regenerar la agricultura

Regenerar la agricultura

En el Norte de Nigeria, un modelo integrado de cultivos, árboles y ganadería está transformando la vida de aproximadamente 100.000 familias de pequeños agricultores.

En el encuentro por los 35 años de la EdC, el agroemprendedor regenerativo Andrew Kwasari contó cómo esta metodología ha generado mejoras medibles para la naturaleza y las comunidades.

Y también cómo las familias agricultoras ahora trabajan en cooperativas y promueven la inclusión social.

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En Sicilia, Italia, el primer encuentro por un Mediterráneo de Fraternidad

En Sicilia, Italia, el primer encuentro por un Mediterráneo de Fraternidad

Mare nostrum, o mejor aún el mar que nos une. El Mediterráneo es un mar particular, casi cerrado, con una superficie de alrededor de 3 millones de km² que pone en relación a tres de los cinco continentes: África, Asia y Europa. En un cierto sentido, cambiando un poco la perspectiva convencional, podemos percibir una costa continua que abraza un único mar común. Es lo que sucede, por ejemplo, observando la obra Mediterráneo sin fronteras de la artista y cartógrafa Sabine Réthoré, un mapa que pone de relieve las relaciones y las conexiones entre los pueblos, cancelando las fronteras nacionales.

Esta misma idea de un Mediterráneo sin fronteras ha despertado un sueño que el congreso “Mediterráneo sin fronteras, pueblos en red por la fraternidad”, celebrado en Palermo del 7 al 11 de octubre de 2026, ha tratado de confirmar. Se trata del sueño de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, que compartió ya en 2023, con ocasión de los Encuentros Mediterráneos de Marsella: «Sueño con un Mediterráneo de la fraternidad».

Por lo tanto, había una gran expectativa por un encuentro que fue ideado y organizado de manera conjunta por miembros del Movimiento de las varias zonas de la región mediterránea – África del Norte-Medio Oriente, Europa del Este, Europa Occidental e Italia-Albania – durante un año y medio. El resultado fue la participación de 101 personas, provenientes de los varios países: España, Francia, Austria, Irlanda del Norte, Malta, Grecia, Italia, Chipre, Croacia, Eslovenia, Bosnia, Serbia, Turquía, Líbano, Jordania, Siria, Tierra Santa, Argelia y Marruecos.

Llegamos con muchas expectativas y gran entusiasmo por este proyecto de un Mediterráneo unido, aunque desconocíamos como íbamos a lograr concretarlo. En el aeropuerto había sonrisas, tímidos saludos en otros idiomas entre quienes no se conocían e intercambios un poco más tranquilos cuando se podía hablar en italiano. Juntos nos trasladamos en autobús hasta el lugar del evento, en una zona de montaña fuera de la ciudad. En todos estaba el deseo de conocerse, descubrir las realidades en las que cada uno de nosotros está comprometido y hacer nacer nuevas formas de colaboración.

El jueves por la mañana los trabajos se iniciaron con un mensaje de Margaret Karram compartido por los delegados de las varias zonas. A continuación, una mesa redonda moderada por Michele Zanzucchi permitió profundizar el Mediterráneo desde varias miradas, con las intervenciones de Daniele Spadaro, Pasquale Ferrara, Naji Karam y de quien les escribe estas líneas.

Una parte sustancial del congreso fue construida alrededor de las experiencias de fraternidad vividas en el territorio que cada uno traía consigo. De estas, 13 fueron llevadas al plenario. Los ámbitos de acción iban de la educación a la cooperación intercultural e internacional, o al diálogo interreligioso, al arte, el deporte, la acogida, la inclusión y el desarrollo social.

Por ello, hemos escuchado que en el Líbano y en muchos otros países del mundo el dado de la paz de Living Peace ayuda a los niños a trasformar su mirada y comportamiento construyendo la paz en el día a día. Una experiencia de trazos similares a la de Zagreb, en Croacia, en donde la escuela primaria ofrece su testimonio de paz con la jornada de la no violencia. También, la de la asociación Zajedno, en donde la paz se construye mediante la cooperación entre la escuela, la casa de los estudiantes y el hospital.

Algunos de los participantes del Congreso Mediterráneo sin fronteras, pueblos en red por la fraternidad. Palermo, octubre de 2026. Foto: Red Mediterráneo de Fraternidad.

Hemos escuchado que Belfast, en Irlanda del Norte, se ha vuelto una ciudad-refugio (Sanctuary city), capaz de promover la cultura de la acogida y de sostener a los refugiados ofreciéndoles posibilidades concretas para una verdadera integración. De la misma forma, se compartió la experiencia de servicio hecha en Lampedusa estando en estrecho contacto con las personas migrantes. Y la de la cooperativa Fo.Co., en Ragusa, que supo generar un bien económico y social a través de la inserción laboral de los jóvenes y de los migrantes, desarrollando relaciones de fraternidad y buen vecindario, soluciones de vivienda ingeniosas y ulteriores servicios para la comunidad, sin caer en las lógicas del asistencialismo.

No faltaron las iniciativas de interculturalidad e interconfesionalidad, como las que se han llevado adelante en el territorio de Pisa, que favoreció un pacto de comunidad participativo y de reciprocidad orientado a la fraternidad y a la convivencia civil gracias a la restructuración de locales parroquiales en estado de abandono.

El arte ha demostrado su versatilidad al contribuir a la unidad de los pueblos, viajando con la música de Sarajevo a Beirut, bailando con el taller académico de danza Armonia fra i popoli o visitando una galería de arte en el corazón de Argelia. Han sido todas experiencias que buscaban superar la desconfianza y las heridas del pasado transformando la mirada y creando nuevas relaciones.

Otras actividades se concentran en la cooperación entre los países, como la de Palestina, que ha logrado ayudar a los artesanos locales gracias a la venta de sus productos en Italia. O de un Un puente para el Líbano y de La Speranza OdV, que sostienen a la población libanesa en la asistencia médica gracias al envío de fármacos. O también la realidad del Centro La Pira y del Consiglio dei Giovani del Mediterraneo, que ofrecen apoyo a los jóvenes y apuntan a unir las ciudades para construir un mundo unido.

Durante el Congreso, los participantes asistieron a la conferencia Mediterráneo sin fronteras, pronunciada por el Arzobispo de Palermo, Monseñor Corrado Lorefice, la profesora judía Luciana Pepi, y el Imán Akraf Aluani.

A la izquierda, el imán Akraf Aluani, mons. Corrado Lorefice y la profesora Luciana Pepi durante la conferencia Mediterráneo sin fronteras, Palermo, 9 de octubre de 2026. Foto: Red Mediterráneo de Fraternidad

«El Mediterráneo conoce religiones, culturas, lenguas diferentes, constituidas para configurarse en función de la única perspectiva del encuentro y del diálogo. El encuentro siempre se ve amenazado, el diálogo no siempre es fácil. Pero no hay otro llamado o vocación fuera de esta», afirmó el arzobispo, quien advirtió que «no puede haber proceso de encuentro si no somos capaces de mirarnos a los ojos, porque en el rostro del otro es donde nos reconocemos».

Por su parte, la profesora Pepi ha contado de qué manera las tres religiones se encuentran en Palermo, y aseguró que la convivencia pacífica es posible, por más que signifique ir contracorriente.

Por su parte, la profesora Pepi ha contado de qué manera las tres religiones se encuentran en Palermo, y aseguró que la convivencia pacífica es posible, por más que signifique ir contracorriente.

Testimonios de fraternidad en el congreso Mediterráneo sin fronteras, pueblos en red por la fraternidad. Palermo, octubre de 2026. Foto: Red Mediterráneo de Fraternidad. Fraternità

Además de los aportes frontales, fueron decisivos los trabajos de grupo, articulados por áreas temáticas e idiomas, los cuales han permitido ir más a fondo en las varias experiencias, y pensar nuevas sinergias y colaboraciones futuras. Mientras en los momentos de pausa, era posible encontrar por todos lados diálogos de a dos o en pequeños grupos con una escucha activa e interesada.

Infaltables durante el congreso fueron las manifestaciones artísticas, que han llevado a la sala los ritmos y los paisajes de los varios pueblos y tradiciones mediterráneas. mediterranei.

Al final del evento, queda la pregunta sobre cómo llevar adelante en lo específico los trabajos conjuntos y las propuestas presentadas, pero también la certeza que de aquí partirá un laboratorio de la fraternidad. Como han afirmado algunos de los participantes, «esta experiencia ha transformado el paradigma; este encuentro es una revolución para Europa». El que lo ha vivido ha participado al nacimiento de algo nuevo, que necesita redes que se muevan y se ensanchen, vislumbrando con confianza de que el Mediterráneo de la paz será una obra maestra.

Candela Copparoni
(publicado originalmente en su www.cittanuova.it)

Foto de portada: Ciudad de Palermo, Italia – © Mauro Reem-Itchy by Pexels

Cuando la ecología nace de las relaciones

Cuando la ecología nace de las relaciones

Del 18 al 20 de septiembre el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo ha albergado el encuentro internacional de EcoOne sobre el tema “Identidad, red, futuro”. Científicos, investigadores y profesionales provenientes de más de veinte países de los cinco continentes se interrogaron y dialogaron acerca de una pregunta crucial: ¿cómo cuidar el planeta sin separar las cuestiones ambientales de la vida de la gente?

La respuesta que surgió del congreso fue clara: la crisis actual no es solamente ecológica, sino también social, cultural y humana. Por ello no se la puede afrontar exclusivamente con soluciones tecnológicas o intervenciones de conservación aisladas. Por el contrario, hay que reconstruir relaciones auténticas entre las personas, las comunidades y el ambiente.

El profesor Sergio Rondinara, docente di Epistemología, recordó los orígenes de EcoOne a partir de una intuición de Chiara Lubich del 27 mayo de 1999, arraigada en su experiencia mística del año 1949. En esa contemplación del misterio de Dios surgía también una nueva comprensión del orden de la creación, percibida como una realidad profundamente unida.

La socióloga brasileña Vera Araújo, que intervino de forma remota, profundizó la vocación humana al cuidado respetuoso de la creación. En el plano científico, Stefania Papa, ecóloga de la Universidad de la Campania (Italia) “Luigi Vanvitelli” y coordinadora internacional de EcoOne, destacó cómo la biología contemporánea supera la visión de una naturaleza fragmentada. Pues la vida se sostiene gracias a la interdependencia y a la cooperación, principios fundamentales de los ecosistemas.

La propuesta de EcoOne nace de la conciencia de ello. Concibe el mundo como una red de relaciones que hay que custodiar y volver a generar. Una perspectiva que coloca en el centro la calidad de las relaciones humanas, de las opciones que se hacen a diario y de tener una mirada hacia el otro.

Ha sido especialmente significativo el aporte de estudiosos y profesionales de América Latina, que enriquecieron el debate con una perspectiva crítica y constructiva, capaz de relacionar la reflexión ético-teológica con los desafíos de la justicia social y ambiental.

Lucas Cerviño y Gabriel Ferrero remarcaron que la actual crisis ecológica refleja una más profunda fractura antropológica, que se genera a partir de un modelo de dominio sobre la naturaleza. Como alternativa, propusieron una visión “cosmoteándrica” y centrada en la vida, en la cual Dios, la humanidad y el cosmos se entrelazan en una trama de reciprocidad. En esa perspectiva, el ser humano no es propietario del mundo, sino custodio responsable de la creación. De allí deriva el concepto de “sustentabilidad relacional”, que se entiende como la práctica concreta de la construcción de vínculos comunitarios y ecológicos.

La mesa redonda “Habitar la Tierra dentro de sus límites” favoreció un diálogo entre el Norte y el Sur del mundo, resaltando que la crisis ambiental y la crisis social son aspectos de una única emergencia.

El oceanógrafo Edison Barbieri, investigador del Instituto de Pesca, hizo hincapié en que la cuestión decisiva no se refiere solamente al aumento de las temperaturas, sino que sobre todo tiene que ver con quienes sufren en mayor medida las consecuencias del deterioro ambiental. Por ello, afirmó que no puede existir una verdadera sustentabilidad sin equidad, ni una transición ecológica eficaz sin inclusión social.

Para superar la lógica de la acumulación y del consumismo, el grupo de trabajo propuso el concepto de “suficiencia energética” y estilos de vida fundados en la sobriedad y en la interdependencia. Se presentaron modelos como el Buen Vivir, inspirado en las culturas latinoamericanas, y la Economía de Comunión, ambos orientados a la regeneración de las relaciones, a la reciprocidad y al cuidado de la casa común.

Experiencias provenientes de Nigeria y Filipinas mostraron, además, cómo la tutela del ambiente y el desarrollo económico local pueden avanzar juntos, contribuyendo así a una mayor justicia climática y social.

Entre los temas que surgieron con mayor fuerza se analizó también el rol de la cultura en una época marcada por la polarización y la segmentación. La neuróloga Catherine Belzung, docente en la Universidad de Tours (Francia), remarcó la necesidad de partir de las situaciones concretas y del encuentro con las personas, para comprenderlas, respetarlas y valorizar el aporte de cada uno.

Un ulterior motivo de esperanza lo ofreció Luca Fiorani, investigador de la ENEA (Agencia Nacional Italiana para las Nuevas Tecnologías, la Energía y el Desarrollo Económico Sostenible) y docente del Instituto Universitario Sophia. Sus reflexiones pusieron de manifiesto cómo la sustentabilidad puede entenderse sobre todo como relación. En efecto, la misma ciencia muestra que la relación no es solamente un valor ético, sino también una de las condiciones fundamentales de la organización de la vida.

La relación fue el hilo conductor de todo el encuentro: una realidad filosófica, teológica, social y ecológica, pero sobre todo concreta y vivida. Del intercambio han nacido nuevas colaboraciones y una renovada pasión por una ecología integral capaz de involucrar a jóvenes, instituciones, empresas y sociedad civil. Emergió la conciencia de que nadie puede afrontar solo una crisis global. Hay que crear redes cada vez más sólidas y se requiere el aporte de todos.

Es este, quizás, el reto que EcoOne lanza al futuro: transformar el paradigma de la relación en una nueva forma de habitar la Tierra.

Edison Barbieri y Maria Florencia Decarlini
Foto: © EcoOne

María: dueña de su propio negocio

María: dueña de su propio negocio

Después de años trabajando como empleada doméstica en casas de familia, Maria participó en el Programa de Fortalecimiento de Nuevos Negocios Inclusivos de Comunión, el PROFOR.

Fue entonces cuando logró transformar su vida y dedicarse a su verdadera pasión: la pastelería.

Hoy, con su empresa formalmente registrada y el 100% de sus ingresos provenientes de su propio emprendimiento, enseña a otras mujeres de su comunidad a preparar pasteles, para que ellas también descubran que son capaces de tener una vida más digna.Audio en el idioma original.

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Foto: © frentescuphotography by Pexels