Movimiento de los Focolares

El Evangelio vivido: en las estrecheces de la vida

Abr 21, 2017

Frente al desaliento y al sentido de impotencia debido a las injusticias, momentos de suspensión, de oscuridad, estrecheces, imprevistos, Jesús puede iluminar nuestro camino. Asi fue para los discípulos de Emaús. Así puede ser también para cada uno de nosotros.

Un trabajo mejor Después de un accidente perdí un buen puesto de trabajo y el sueldo de mi esposa no alcanzaba para mantener a la familia. Sin embargo, la providencia no nos abandonó nunca, haciéndonos encontrar en el momento justo trabajitos que nos permitían ir adelante. De noche, junto con los hijos, pedíamos en la oración ayuda, no sólo para nosotros, sino también para todos los que se encontraban en necesidad. Seis meses después del accidente, justo cuando la situación económica en nuestro país era más crítica que nunca, encontré un trabajo mejor del que había perdido.» J.L. – Uruguay La pieza de al lado «Estaba en el hospital, en un estado de postración y oscuridad, por mi estado de salud y también por los medicamentos que tomaba. No sabía qué hacer para salir de esta situación. Escuché el sonido de una campana: alguien en el cuarto de al lado llamaba a la enfermera: Me levanté para ver si podía brindar ayuda. Se trataba simplemente de darle agua a un enfermo. Me detuve al lado de su cama, interesándome por él y tratando de escuchar profundamente sus palabras. No sé cómo, pero de repente me sentí más aliviado.» T. d. M. – Italia Un regalo inesperado «Estamos casados desde hace 50 años. Vivimos como dice el Qoelet, el tiempo de la alegría y el tiempo del dolor. En un momento de particular estrechez, una noche contábamos el poco dinero que nos quedaba y pensábamos  qué era lo mejor que podíamos comprar para alimentar a los hijos. En ese momento, nos llama por teléfono un amigo: quería venir a nuestra casa, porque había recibido de regalo dos pavos, y nos quería regalar uno a nosotros. Es verdad que tenemos un Padre que no nos abandona nunca.» T. e R. – Polonia Imprevistos «Viajo con frecuencia por motivos de trabajo, por lo cual debo hacer un programa detallado de las cosas que tengo que hacer, dispuesto también a cambiar alguna cosa de mi programa. Noté en cambio, con sorpresa, que lo imprevisto, si lo acepto como venido de las manos de Dios, resulta mejor de lo que había programado. Este “hacerle lugar” a Él no sólo cuando viajo, sino en todas las otras circunstancias, es una verdadera escuela para permanecer vigilantes. Frente a la belleza de su programa, también cuando me cuesta perder el mío, debo reconocer que el Director invisible sabe indicarme cuál es mi verdadera realización, mi felicidad.»  T.M. – Polonia      

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

Evangelio vivido: mirar a los hermanos

Evangelio vivido: mirar a los hermanos

La Palabra del Evangelio propuesta para este mes es: “Mi alma canta la grandeza del Señor”, el comienzo del cántico de María en su encuentro con Isabel.
“Las palabras de este himno”, dice el comentario sobre la Palabra de Vida, “nos invitan a comprender la intervención salvadora de Dios en nuestra historia personal y comunitaria, que culmina en los nuevos cielos y la nueva tierra inaugurados por la revolución social del Evangelio”.
Estas experiencias nos muestran que alabar a Dios significa estar del lado de los más vulnerables y creer que el mundo puede, y debe, cambiar.

Franco Fortuna, un santo de la puerta de al lado

Franco Fortuna, un santo de la puerta de al lado

Franco Fortuna, docente de religión y diácono, se ha comprometido en el servicio a la Iglesia local y en la formación de muchas familias vinculadas al Movimiento de los Focolares. Ha sembrado mucho amor en los que lo han conocido. El 12 de agosto de 2025 dejó esta Tierra.

Una amistad verdadera vale más que un riñón

Una amistad verdadera vale más que un riñón

Un pensamiento nacido casi por casualidad, una invitación aceptada en el silencio de la oración y una decisión capaz de cambiar dos vidas. La historia de una amistad que se convirtió en un regalo de vida.