Coronavirus – Una emergencia que requiere un nuevo compromiso hacia la fraternidad
Testimonios de quien está en primera línea y de quien se queda en casa, muchos modos de vivir por los demás. https://vimeo.com/402592092
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Una jornada de encuentro entre Comunidades, Movimientos y países para dar testimonio de la paz y la solidaridad entre los pueblos. El 9 de mayo se conmemora el Día del Continente Europeo que celebra la paz y la unidad entre los pueblos. A partir de la histórica firma del 31 de octubre de 1999 de la “Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación” entre los responsables de los distintos Movimientos y Comunidades, católicos y evangélicos, de Italia y de Alemania, nació la red together4europe, un camino juntos para redescubrir los valores de paz y fraternidad del viejo Continente. Este año la pandemia del Covid-19 impide verse en la iglesia, en las plazas de la ciudad, en lugares de encuentro, para conferencias y plegarias comunes. Ello no significa que las actividades de este día se hayan anulado, por el contrario: con mucha creatividad han nacido conferencias digitales, oraciones, grupos de discusión y diálogo online entre Comunidades, Movimientos y representantes políticos, que parten, por ejemplo, de Utrecht, Graz, Roma, Lyon o Esslingen.
Los eventos de este año tienen la bendición papal ya que el el 22 de abril pasado llegó la carta del Papa Francisco. El Papa aprecia el servicio al bien común que la red together4europe realiza a través de Comunidades y Movimientos muy comprometidos, inspirados en los valores de solidaridad, paz y justicia. Para el Día de Europa, en comunión con Graz, las Comisiones de Juntos por Europa de Italia han promovido y organizado para la jornada del 9 de mayo un evento online dedicado al Sí a la Creación, defendiendo la naturaleza y el ambiente, con el título “Ecología integral: utopía sustentable para Europa”. A través de las reflexiones de Stefania Papa, docente y experta de ecología, y de Luca Fiorani, físico experto de clima, y con vídeos síntesis de los tres mensajes del Papa Francisco, del Patriarca Bartolomé I y de Antonio Guterres (ONU) para la 50a Jornada Mundial de la Tierra, se nos ayudará a tomar conciencia de cómo podemos juntos actuar por un presente y un futuro mejores, respetando nuestra Tierra, en una cultura del respeto, de la cooperación y de la reciprocidad. Juntos por Europa, de hecho, tiene como objetivo una “cultura de la reciprocidad”. En ella los individuos y los pueblos distintos pueden acogerse el uno al otro, conocerse, reconciliarse, aprender a estimarse y a apoyarse recíprocamente. Resume múltiples actividades en favor de la reconciliación y de la paz, de la tutela de la vida y de la creación, de una economia equitativa, de la solidaridad con los pobres y los marginados, de la familia, del bien de las ciudades y de la fraternidad en el continente europeo. Las diversidades no tienen que ser un motivo de miedo o separación, sino más bien deben verse como riquezas que se desarrollan y armonizan para una Europa unida, viva, fraterna. Para mayores informaciones visite la página www.together4europe.org
Lorenzo Russo
https://www.youtube.com/watch?v=-p39HC8PmYM&feature=emb_logo
Fue uno de los primeros religiosos que adhirieron a la espiritualidad de los Focolares. Un contemplativo en plena acción; un hombre de Dios sumergido en la humanidad. ¿Qué significa y para qué sirve “contemplar” hoy? Y, ¿cómo se contempla en el siglo XXI? En tiempos como estos, encerrados en casa por el Covid y presionados por las preocupaciones ante el futuro, tomar tiempo para ponernos en contacto con lo Absoluto podría no parecer prioritario. Pero hace pocos días tuve que cambiar de opinión, al conocer la extraordinaria experiencia del Padre Ermanno Rossi, un dominico italiano, pionero de los Focolares en los años ’50 que nos dejó el pasado lunes de Pascua. Su parábola existencial indica de que sólo una relación íntima con Dios podía hacerla posible. Lo confirma un texto suyo, escrito con ocasión de su 90° cumpleaños: “¡Los acontecimientos de mi vida han sido muchos! Recuerdo sólo una convicción interior que me ha guiado en todas mis elecciones: “No pedir nada y no rechazar nada”. Esto para mí significa valorar la tarea que se me confía, empeñar todas mis fuerzas con la seguridad de que Dios se encarga del resto. Por ese motivo, nunca he pedido nada ni rechazado nada, sin importar que cosa me pedían y aunque casi siempre eran cosas distintas de lo que yo sentía. Pero al llegar a esta edad puedo asegurar que ha valido la pena confiar en Dios. (…) Junto a las dificultades siempre he recibido gracias extraordinarias. Entre ellas ocupa un lugar relevante el haber encontrado a Chiara Lubich y su Movimiento. Este encuentro ha sido el faro de mi vida”. Y es poco decir que su vida ha sido intensa. De 1950 al ’55 fue el encargado de los jóvenes aspirantes a la vida dominica; escribía que su celda (en ese período) era el automóvil: “Siempre estaba de viaje por Italia central”. Fue en esos años que el Padre Ermanno encontró una de las primeras comunidades de Roma de los Focolares y conoció a Graziella De Luca: “Le hice sólo una pregunta: ‘Ahora que ustedes están en vida, va todo bien; pero cuando pase la primera generación será inevitable la decadencia, como le ha sucedido a todas las fundaciones’. Graziella me respondió: ‘¡No! Mientras esté Jesús en medio, esto no sucederá’”. A partir de ese momento su vida se volvió, en la medida de lo posible, todavía más intensa. Fue el rector y ecónomo de un seminario; docente de moral en Loppiano; viajó por toda Europa dando a conocer el espíritu de los Focolares a numerosos religiosos. Fue también responsable del Centro Misionero de su provincia religiosa, párroco en Roma y superior de una pequeña comunidad. ¿Con qué espíritu vivió el Padre Ermanno todo esto? Lo cuenta él mismo: “En todos estos acontecimientos siempre hubo una constante, todas las veces tuve que empezar de cero, tuve que “reciclarme”. Ha sido como si cada vez me confiaran un trabajo nuevo. Otra constante ha sido que en primer impacto la nueva situación se me reveló dolorosa, y después la ví como providencial. Ahora tengo la certeza de que lo que la Providencia dispone para mí es lo mejor que me puede suceder”. En la espiritualidad de la Unidad el Padre Ermanno encontró el camino para una relación nueva con Dios. Hasta entonces había buscado a Dios en la soledad. Con Chiara Lubich descubrió que el hermano es la vía directa para ir a Dios; un camino que no exige necesariamente la soledad, que puede ser recorrido también en medio de la multitud.
Stefania Tanesini
El siguiente escrito de Chiara Lubich nos conduce al corazón de la fe cristiana. “Hemos creído en el amor de Dios — así el cristiano puede expresar la elección fundamental de su vida”[1]. Es una elección que en estos tiempos parece muy atrevida, pero no por eso menos real. Esta vez hablaremos de nuevo de la oración: es el aliento de nuestra alma, el oxígeno de toda nuestra vida espiritual, la expresión de nuestro amor a Dios, el combustible de todas nuestras actividades. ¿Pero de qué oración hablaremos? De aquella que –con las infinitas y divinas riquezas que contiene– está totalmente comprendida en una palabra, en una sola palabra, que Jesús nos enseñó y el Espíritu puso en nuestros labios. Pero vayamos a su génesis. Jesús rezaba, rezaba a su Padre. Para Él el Padre era «Abbá», es decir el padre, el papá, a quien se dirigía con acentos de infinita confianza y de inmenso amor. Le rezaba estando en el seno de la Trinidad, donde Él es la segunda divina Persona. Precisamente por esta oración tan especial reveló también al mundo quién era Él realmente: el Hijo de Dios. Pero como había venido a la tierra por nosotros, no le bastaba con estar en esta condición privilegiada de oración. Muriendo por nosotros, redimiéndonos, nos hizo hijos de Dios, sus hermanos, y nos dio también, por medio del Espíritu Santo, la posibilidad de ser introducidos en el seno de la Trinidad, en Él, junto con Él, por medio de Él. De este modo también para nosotros se hizo posible esa invocación divina: «¡Abba, Padre!»[2]: «Papá, padre mío!», nuestro, con todo lo que comporta: certeza de su protección, seguridad, abandono ciego a su amor, consolaciones divinas, fuerza, ardor; ardor que nace en el corazón de quien está seguro de ser amado… Esta es la oración cristiana, una oración extraordinaria. No se encuentra en otros lugares, ni en otras religiones. A lo sumo, si uno cree en una divinidad, la venera, la adora, le suplica estando, por decir así, fuera de ella. Aquí no, aquí se entra en el Corazón de Dios. ¿Y entonces? Recordemos, pues, en primer lugar la vertiginosa altura a la que estamos llamados como hijos de Dios y, en consecuencia, nuestra excepcional posibilidad de rezar. Naturalmente, podemos decir «¡Abbá, Padre!», con todo el significado que implica esta palabra, solo si el Espíritu Santo la pronuncia en nosotros. Y, para que sea así, necesitamos ser Jesús, nada menos que Jesús. ¿Cómo? Lo sabemos: Él vive ya en nosotros por la gracia. Pero debemos hacer nuestra parte, que consiste en amar, en permanecer en el amor a Dios y al prójimo. Además el Espíritu la pondrá más plenamente en nuestros labios si estamos en perfecta unidad con nuestros hermanos, donde Jesús está entre nosotros. Que «¡Abbá, Padre!», sea nuestra oración. (…) Mediante ella corresponderemos plenamente a nuestra llamada a creer en el amor, a la fe en el amor que está en la raíz de nuestro carisma. Sí, el Amor, el Padre nos ama. Él es nuestro Padre ¿qué podemos temer? ¿Y cómo no ver en el designio de amor que Él tiene para cada uno de nosotros, y que se nos revela día tras día, la aventura más extraordinaria a la que podríamos estar llamados? «Abbá» es la típica oración del cristiano. Y de una manera especial de nosotros los focolarinos. Por lo tanto, si tenemos la seguridad de estar viviendo nuestro Ideal, es decir, si estamos en el amor, dirijámonos al Padre como lo hacía Jesús. ¿Las consecuencias? Las sentiremos en nuestro corazón.
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 9 de marzo de 1989) Cf. Chiara Lubich, “Buscando las cosas de arriba, pp. 133-135, Ed. Ciudad Nueva, Madrid 1993. [1] Benedicto XVI, Deus Caritas est, 1. [2] Mc 14,36; Rm 8,15.
Nunca como este año la Semana Mundo Unido es un evento local y global al mismo tiempo. Además de 400 micro y macro eventos en 65 países. Todos rigurosamente en línea. El sábado 2 de mayo, a las 12.00 mediodía (UTC +2), tendrá lugar la transmisión en directo streaming “#InTimeForPeace Web Event”. Sólo está la dificultad de la elección: se puede empezar la Semana Mundo Unido (SMU) participando en la Run4Unity de Australia o de Texas, para después unirse a la oración por la paz de Cuba o echar un vistazo al “café político” de Argentina. De gran interés será también una serie de Webinair promovidos por el United World Project y para los amantes de la World Music hay eventos y conciertos en varios países africanos. Lo bonito es que tampoco es necesario elegir; es posible participar en todo y además cómodamente, desde sus casas. El Covid habría podido apoderarse también de la Semana Mundo Unido 2020 en cambio no; o mejor dicho, no sólo. #intimeforpeace, a tiempo para la paz es el título y el eslogan de más de 400 eventos programado en al menos 65 países del mundo. Lo que significa que por lo menos durante una semana la paz, los derechos humanos y la legalidad serán el objetivo de la reflexión y la acción 24 horas sobre 24 en distintas latitudes; y esto significa que un creciente número de personas cree que la construcción de un mundo regulado por normas, economía, cultura inspiradas en la paz, en todas sus posibles declinaciones es impostergable. Iniciamos el 1 de mayo hasta el 7 – y como dicen los jóvenes- habrá para todos. En la página Web del United Wold Project hay una amplia selección; se indica que no existe un único modo de sostener la paz, de luchar por los Derechos Humanos y de practicar la legalidad. Ya sea que confeccionemos mascarillas, distribuyamos víveres, acompañemos a quien está solo o simplemente hagamos nuestro deber quedándonos en casa, cada gesto de proximidad, solidaridad, apoyo a distancia entra bajo la gran sombrilla de la paz. Entre las acciones en las que se enfoca esta SMU está la solicitud para pedir el cese del embargo contra Siria, promovido por la ONG New Humanity y firmada también por numerosas personalidades, el manifiesto ha sido enviado al Secretario General de las Naciones Unidas, al Presidente del Parlamento Europeo quienes tienen la fuerza para hacer una convocatoria mundial para salvar a un país que ya está de rodillas después de 10 años de guerra y ahora corre el riesgo de caer en el abismo ante la amenaza del Covid. CÓMO, DÓNDE Y CUÁNDO SEGUIR LOS EVENTOS DE LA SMU Espacio y contenedor del maratón multimedia “In Time For Pace” es siempre el sitio web www.unitedworldproject.org donde también será posible consultar el calendario de los eventos locales. Los eventos centrales Sábado 2 de Mayo, a las 12.00 (UTC +2), la transmisión en directo streaming “#InTimeForPeace Web Event” vinculará a distintas ciudades del planeta, relatando historias y acciones, alojando debates y performance artísticos. Domingo 3 de Mayo, de las 11:00 a las 12:00 de cada huso horario, si correrá virtualmente la Run4unity, un evento deportivo, una maratón non stop que abrazará al globo, con juegos, desafíos, testimonios y compromisos para extender simbólicamente sobre la Tierra un arco iris de paz.
Stefania Tanesini
Todo depende de cómo miramos al “otro”, el hermano o la hermana, las situaciones se pueden transformar si decidimos amar. Tiempos duros Krystyna me hablaba de los tiempos duros de la Polonia en estado de guerra: “Faltaban alimentos y productos de limpieza, entonces recibíamos cosas de amigos de la antigua Alemania Oriental. En cambio nuestros vecinos organizaban fiestas con mucho licor. Sin embargo un día notamos en su apartamento un insólito silencio y de la niña, que había quedado sola, supimos que la mamá estaba en el hospital. Fui a visitarla llevando conmigo jabón y pasta de dientes que en ese momento eran productos que no se encontraban. Cuando me vio se quedó petrificada: “¿Precisamente usted, a quien siempre he molestado, viene a verme? Ninguno de los amigos que frecuento vino. Una vez que le dieron de alta del hospital, me invitó a su casa. La acogida fue cálida. Después empezó a confiarme algo de su triste infancia, y de la falta de sentido de su vida y de la necesidad que tenía de salir de cierto círculo. La escuché con amor y le aseguré mis oraciones. Después el hombre que vivía con ella se fue y la rumorosa compañía dejó de visitar esa casa. Ahora esa mamá podía ofrecer una vida “normal” a su hija”. B.V. – Polonia Joven pareja del Sur Provenientes del Sur de Italia, se habían transferido al Norte para salir de un pueblo donde dominaba la mafia. Tenían necesidad de encontrar una casa y un trabajo para ambos. Mi situación económica no era muy florida, pero con fe me puse a ayudarlos a buscar alojamiento. Lamentablemente, cuando decía que eran del Sur, muchos cerraban la puerta. Lloré con ellos y una vez más me di cuenta que sólo un pobre puede entender a otro pobre. Viví junto a esa joven pareja muchas humillaciones y, cuando finalmente encontramos casa y trabajo, descubrí cuánto me había enriquecido el compartir con ellos. V.M. – Italia Los manteles robados Trabajo como cajera en un restaurante. No me daba escrúpulo pedir en la cocina los sobrantes para llevarlos a los niños de la calle. Siempre son muchos los que encuentro a lo largo del camino de vuelta a casa. Un día, mientras estaba bajando del autobús, ¡alguien me arrancó de las manos la cartera y escapó corriendo! Quedé desconcertada; dentro había diez manteles del restaurante que acababa de retirar de la lavandería. ¿Qué hacer? ¿Cómo decírselo a mi jefe? Comprar la tela para volverlos a hacer era impensable, dadas mis reducidas posibilidades, y no sabía cómo decírselo a mi madre y al director del restaurante. Pero estaba segura que el Eterno Padre me ayudaría. Al día siguiente le dije a mi jefe lo que había sucedido y él, sin inmutarse, me dijo que esperaba los manteles lo antes posible. A este punto un cliente que había escuchado nuestra conversación se acercó y declaró su disponibilidad para comprar la tela necesaria para confeccionar manteles nuevos. ¡Increíble! Mi primer impulso de alegría fue pensando en los niños que habría podido seguir ayudando con la comida. D.F. – Filipinas Confianza Encontré a Álvaro en una taberna, con 35 años, descuidado y con la barba larga. Cuando me pidió si lo podía ayudar a llenar una solicitud de trabajo, le di cita para el día siguiente en mi oficina. Se presentó hacia la tarde, diciendo que en realidad lo que pedía era sólo amistad. Me suscitó compasión y, superando el disgusto por el olor que emanaba, le ofrecí un brandy. Él entendió que yo no lo juzgaba y empezó a contarme sus problemas, de cuando siendo niño había sido abandonado por su madre, mientras que su padre había terminado en prisión. Las horas pasaban y él, como en confesión, seguía hablándome de sí. Estaba amaneciendo cuando se dio cuenta de que era de día y, disculpándose, se despidió. Lo volví a ver otras veces, le hice conocer a mis amigos que lo acogieron con igual familiaridad. Él correspondía haciendo varios trabajitos, realmente sabía arreglar todo. Después logró encontrar un trabajo estable, e hizo carrera, se casó y se convirtió en padre de dos niños. Cuando años después me contó todo esto era otra persona. Había encontrado su dignidad, gracias a la confianza que le habíamos demostrado. A.C. – Italia
a cargo de Stefania Tanesini
(tomado del Evangelio del día, Città Nuova, anno VI, n.2, marzo-abril 2020)
En su homilía del Viernes Santo de 2020, en la Basílica de San Pedro (Roma) el padre capuchino, Raniero Cantalamessa, dijo que “hay cosas que Dios ha decidido concedernos como fruto conjuntamente de su gracia y de nuestra oración”. El siguiente escrito de Chiara Lubich es una invitación a colaborar con Dios pidiéndole gracias y poniéndonos en las mejores condiciones para obtenerlas. «Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda»[1] (…). Jesús con esta Palabra nos ha dicho claramente que no hay comunión con Dios, ni verdadero culto, ni auténtica oración, sin reconciliación con el hermano. Esperemos, por lo tanto, que esta enseñanza haya penetrado profundamente en todos nuestros corazones. Y por esta esperanza es por lo que quisiera ahora hablarles precisamente de la oración que, apoyada sobre estas bases, es, sin duda, grata a Dios. Quisiera hablarles especialmente de la oración de petición para obtener ayuda y gracias. En efecto, tengo la impresión de que quizás alguno no la subraye lo suficiente. ¿Por qué? Puede ser incluso por un motivo noble al acercarnos de una forma más profunda a nuestra fe y volviéndonos prácticamente más religiosos, hemos comprendido que la religión no consiste, sin duda, solamente en ir a la iglesia para pedir, sino en amar a Dios y, por lo tanto, en dar. En consecuencia hemos puesto todo nuestro empeño en vivir todos esos principios que también nuestra espiritualidad evangélica sugiere, para hacer –como se suele decir– nuestra parte. Ciertamente este es un razonamiento muy válido. Sin embargo hay que hacer una consideración: amar a Dios implica observar todos sus mandamientos. Pues bien, un mandamiento que Jesús repite con insistencia es, precisamente, el de pedir: «Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá»[2]. ¿Qué debemos hacer por tanto? Pedir más y mejor, porque Él lo quiere así, y también de esta manera le demostramos nuestro amor (…) Es cierto que se reza, y esto quiere decir que no se cuenta únicamente con las propias fuerzas. Aun así, podemos mejorar en dos direcciones: en primer lugar, no multiplicando las oraciones, sino siendo más conscientes de lo que ya pedimos. Reflexionemos un poco y veremos cuántas gracias se piden en las oraciones [que ya hacemos]. (…) En segundo lugar, podemos –como dicen los santos– rezando de tal forma que podamos obtener lo que pedimos. Se obtiene si se pide con la conciencia de que nada podemos hacer por nosotros mismos y por lo tanto con humildad, con la convicción de que, en cambio, todo podemos hacerlo con Dios; por consiguiente, con la confianza en Él; y rezando con perseverancia: pidiendo siempre con insistencia amorosa, como Jesús desea. En síntesis, es necesario perfeccionar cada vez más esas peticiones que ya hacemos y exponerlas cada vez mejor, de forma proporcionada al esfuerzo que realizamos para vivir nuestro Ideal. Así todo resultará más fecundo. Recemos mientras estemos a tiempo. Siempre recuerdo lo que recomendó la madre de una de las primeras focolarinas antes de morir: «Recen durante la vida porque al final ya no hay posibilidad».
Chiara Lubich
(Extraído de una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 16 de febrero de 1984 Cf. Chiara Lubich,“Pedir también es amor, La vida un viaje”, Ed. Ciudad Nueva, Madrid, 1984, 182-184) [1] Mt 5,23-24. [2] Mt 7,7.
“La fe -escribía Chiara Lubich- es el nuevo modo de ‘ver’, por decir así, de Jesús” . Con ella podemos acercarnos a él en cada prójimo y comprenderlo profundamente, encontrarnos con él en lo más hondo del corazón. No nos faltó nada Un día el dueño de la empresa en la que trabajo reunió al personal y, después de enumerar los problemas para encarar ese momento, nos propuso reducir las horas de servicio, con un 30 % menos de salario, para evitar despidos y seguir manteniendo a todos los obreros. . ¿Qué tenía que hacer? Fue un momento difícil, considerando que tengo una familia numerosa y los gastos son muchos… pero si así permitíamos a muchos de nosotros seguir trabajando, acepté. En casa, mi esposa y yo nos esforzamos por confiar en la providencia de Dios e involucramos en ello a los niños también para rezar, no sólo por las necesidades de nuestra familia, sino también por las demás familias con grandes carencias. Uno de los primeros signos de que Dios nos había escuchado fue la llegada de una suma de dinero que tiempo atrás le había prestado a un amigo y que prácticamente no esperaba recuperar. Ahora que han pasado muchos meses, nos damos cuenta de que no sólo nunca nos faltó nada, sino que también ha crecido el sentido de responsabilidad de nuestros hijos. S.d.O. – Brasil Ventas telefónicas Por lo general me encuentro en la situación engorrosa de tener que decir que no a un vendedor telefónico. A menudo esas indeseadas llamadas telefónicas llegan en el momento menos indicado del día. En todos estos años he adoptado una variedad de respuestas que van desde fingir un acento extranjero y decir que no entiendo, hasta el acostumbrado “No tengo tiempo”, colgando el teléfono rápidamente. Pero todas las veces que usé éstas y otras tácticas similares me sentía incómoda, pues me parecía estar agregando negatividad a alguien que no tuvo otra opción que trabajar en eso. ¿Qué podía yo hacer entonces? ¿Rechazar con delicadeza pero con firmeza antes de que el otro saliera con sus propuestas, para evitarle una pérdida de tiempo conmigo? Más tarde me acordé que la persona que está realizando ese servicio sigue siendo un prójimo al que amar, y cuanto más escucho, más me amarga cuando tengo que, al final, manifestar mi rechazo. Estoy tratando de agregar algo así como: “Que tenga un hermoso día” antes de terminar de hablar. C.C. – Estados Unidos Percibir el amor En mi sector ingresaron a un hombre de 52 años que se había disparado en la cabeza por problemas familiares. Por suerte el cerebro no había sufrido daños, pero le había afectado la vista. La operación quirúrgica fue muy complicada. Todas las veces que iba a verlo sólo decía que quería morirse. Tras un período de terapia intensiva, lo trajeron a mi sector, y allí yo aprovechaba toda ocasión para pasar a saludarlo. Un día le pregunté: «¿Sabe quién está a su lado?». Él mi dijo: «No veo, pero creo que la doctora que me operó. Durante la operación percibí mucho amor». Le prometí que iba a hacer todo lo posible para salvarle al menos uno de los ojos. Confirmando todo eso, una mañana me dijo que empezaba a ver un haz de luz. La vista mejoró día tras día. Algunos meses después de haber recibido el alta, vino a verme. Era otra persona: para él había empezado una nueva vida, también en su relación matrimonial. Pero sobre todo, decía, había vuelto a encontrar la fe. Le respondí risueñamente que había tenido que perder un ojo para ver mejor. F.K. – Eslovaquia.
Testimonios recogidos por Stefania Tanesini
(extraído de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, marzo-abril 2020)
Un modo inesperado de vivir el centenario de Chiara Lubich. Intervención de María Voce en el «Osservatore Romano» 02 de abril de 2020
«Celebrar para encontrar» es el lema que, como Movimiento de los Focolares, elegimos para recordar a lo largo de 2020, en todo el mundo, los 100 años del nacimiento de nuestra fundadora Chiara Lubich. Hasta hace unas semanas, este lema nos parecía una elección acertada para celebrar, de las más variadas formas, la persona de nuestra fundadora y el carisma que Dios le había dado y que ella había transmitido generosamente. De hecho, queremos que la gente la encuentre viva hoy y no la evoque como un recuerdo nostálgico; que la encuentre en su espiritualidad, en sus obras y sobre todo en su “pueblo”, es decir, en quienes viven en el presente su espíritu de fraternidad, de comunión, de unidad. A partir del 7 de diciembre de 2019, gozamos con los numerosos eventos que se iban realizando en todo el mundo. Nos hubiera gustado que la fiesta continuara. Pero en poco tiempo el escenario cambió y el lema «celebrar para encontrar» corre el riesgo de parecer anacrónico: nosotros también hemos suspendido todo tipo de celebración o evento. La pandemia causada por el coronavirus está obligando a muchos países, en todo el planeta, a tomar medidas drásticas para frenar el contagio: el aislamiento y la distancia física son las herramientas más eficaces por ahora. Lo demuestran los signos que nos siguen llegando desde China, que durante semanas estuvimos acompañando con inquietud. Pero aquí, en Italia y en varios otros países del mundo, la situación sigue siendo muy grave. Para muchos de nosotros que vivimos aislados, es una experiencia totalmente nueva. No solo tiene una dimensión social o psicológica, sino también una fuerte repercusión espiritual. Esto se aplica a todos y especialmente a los cristianos. Una situación que también afecta a nuestra espiritualidad específica como Focolares. Estamos hechos para la comunión y la unidad. Saber cómo crear relaciones es quizás la cualidad más característica de una persona que ha conocido y acogido el espíritu de Chiara. Y, precisamente, ahora esta dimensión parecería limitada al máximo.

© Horacio Conde – CSC Audiovisivi
de María Voce
fuente Osservatore Romano – https://www.vaticannews.va/it/osservatoreromano/news/2020-04/radicarci-bene-nel-presente.html
A los 99 años, el 17 de marzo, ha fallecido Regina Betz, focolarina alemana, profesora de sociología, pionera de los Focolares en Alemania y Rusia, apasionada por el ecumenismo y comprometida con la renovación cristiana de la sociedad. Siempre tenía prisa. Desde que conocí a Regina Betz, la recuerdo con un ritmo acelerado. No como alguien que se siente empujado o perseguido, sino como alguien que tiene un objetivo que alcanzar y no quiere perder tiempo inútil. Si, en cambio, se detenía contigo, estaba completamente presente: con esa mirada brillante y vivaz, con esa sonrisa inconfundible, un poco traviesa, que te iluminaba durante todo un día. Regina Betz ha tenido cosas que hacer en la vida. Nacida primera de dos hijos en Gotinga (Alemania) en una familia católica, creció en una región de mayoría luterana con un ecumenismo natural, fortalecido aún más por la resistencia al nacionalismo de Hitler. Después de haber pasado algunos años en Italia durante la Segunda Guerra Mundial, se estableció en Roma, durante tres años (1955-1958), después de sus estudios en economía social para trabajar en el Pontificio Consejo para los Laicos. Aquí conoce el Movimiento de los Focolares y queda impactada por “una luz y una fuerza”, como luego escribirá en su libro[1]. Para descubrir el secreto, participa en la Mariápolis del 58 y se encuentra, como dirá, con “cristianos que voluntariamente vivían la unidad” y el modelo de una “nueva y humana sociedad”. “Finalmente encontré – comenta– lo que había estado buscando durante mucho tiempo. Dentro de mí un canto de júbilo”. Al regresar a Alemania, donde todavía no había focolar, continúa su trabajo en la Iglesia y realiza importantes viajes a Asia y Sudamérica. En el 66 estaba entre las voluntarias del Movimiento de los Focolares cuando recibió una invitación para enseñar sociología en la escuela de formación de Loppiano (Italia), donde se sintió impulsada a ingresar – a la edad de 46 años – como consagrada en el focolar. Los años del 68 al 90 la vieron profesora de sociología en Ratisbona (Alemania) y colaboradora del “Instituto para las Iglesias Orientales”, que le permitió conocer a cristianos de Europa del Este y hacer viajes a varios países del países de los Balcanes, a Bulgaria y Rumania. Queda particularmente impresionada por el entusiasmo de los jóvenes comunistas impulsados por el amor por los más pequeños. En 1989 le ofrecieron un trabajo académico en Moscú y esto hizo posible abrir el focolar. “La vida en Moscú – comenta – resultó ser una vida del juntos, juntos en el focolar, el juntos con muchos rusos que llegaban a conocer nuestra vida”. Conocí un poco el alma rusa, llena de generosidad, amabilidad. Experimenté una gran hospitalidad donde todo se compartía. Sin estructuras, pero muchos amigos”. Sin embargo, el florecimiento de la vida alrededor del focolar tiene un precio. Como personalmente me confió, Regina quería, que después de su muerte, hablando de ella, se comunicara la parte “oscura” de su vida. “No tengo nada más que dar – escribió en un diario de ese período – pero es consolador saber que Él está conmigo en el pozo… Para mí cada momento es duro, tengo miedo y no logro imaginar que aún pueda hacer algo”. En 2008 Regina regresó a Alemania, a la Ciudadela Ecuménica de Ottmaring. Estos años se caracterizan por las relaciones con las personas más variadas, cultivadas con visitas y con miles de cartas, escritas a mano y ricas en sabiduría. Con atención y participación, sigue los acontecimientos de la Iglesia y de la sociedad. E incluso con la pérdida de fuerzas, es fiel a la Palabra de vida personal que había recibido de Chiara Lubich: “Quien quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará” (Mt 16,25). “¡Cuántas veces he dejado todo para recomenzar en otro lugar! Y cuánto he ganado: ¡cuántas experiencias, cuánto conocimiento de la vida de países y culturas, cuántas relaciones con muchas personas!” El 17 de marzo, Regina Betz terminó su carrera y dejó definitivamente todo. Estoy seguro de que ha encontrado una vida inimaginable.
Joachim Schwind
1) Regina Betz, Immer im Aufbruch, immer getragen, Verlag Neue Stadt, München 2014.
El siguiente escrito de Chiara Lubich toca un argumento que también la actual pandemia ha puesto muy en evidencia: el dolor. Nos ayuda a captar en él una misteriosa presencia de Dios a cuyo amor no se le escapa nada. Esta mirada genuinamente cristiana infunde esperanza y nos estimula a hacer nuestro cada dolor, el que nos afecta directamente, como también el dolor de los que nos rodean. (…) ¡El sufrimiento! Ese que a veces afecta totalmente a nuestras personas, o el que nos roza y mezcla lo amargo con lo dulce en nuestros días. El sufrimiento: una enfermedad, una desgracia, una prueba, una circunstancia dolorosa… ¡El sufrimiento! ¿Cómo hemos de ver este hecho, (…) que está siempre dispuesto a aparecer en cualquier existencia? ¿Cómo definirlo? ¿Cómo identificarlo? ¿Qué nombre darle? ¿De quién es la voz? Si miramos el sufrimiento con ojos humanos, estamos tentados de buscar su causa en nosotros, o fuera de nosotros, en la maldad humana por ejemplo, o en la naturaleza, o en otras cosas (…) Y todo eso puede ser también verdad, pero, si pensamos solo de este modo, olvidamos lo más importante, porque nos olvidamos de que detrás de la trama de nuestra vida está Dios, con su amor, que todo lo quiere o lo permite por un motivo superior, que es nuestro bien. Por eso los santos, cada acontecimiento doloroso que los hiere lo toman directamente de la mano de Dios. Es impresionante ver cómo nunca se equivocan en esto. Para ellos, el dolor es la voz de Dios y basta, porque–sumergidos como están en las Escrituras–, comprenden qué es y qué debe ser el sufrimiento para el cristiano; captan la transformación que realizó Jesús, ven cómo Él lo transformó de elemento negativo en elemento positivo. Jesús mismo es la explicación de ese dolor que padecen: Jesús crucificado. Por eso resulta incluso afable y hasta una cosa buena; por eso no lo maldicen, sino que lo soportan, lo aceptan, lo abrazan. Además, si también nosotros abrimos el Nuevo Testamento encontraremos su confirmación. ¿No dice Santiago, en su carta: «Consideren como perfecta alegría, hermanos míos, el estar rodeados por toda clase de pruebas”[1]? Así pues, sufrir es incluso motivo de alegría. Jesús, después de habernos invitado a tomar nuestra cruz para seguirlo, ¿no afirmó acaso que “el que pierda su vida” –y esto es lo máximo del sufrimiento– “la encontrará”[2]? El dolor es por tanto esperanza de salvación. Para Pablo, además, el padecimiento es incluso un orgullo, más bien el único orgullo. “En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!”[3]. Sí, el sufrimiento, para quien lo considera desde el punto de vista cristiano, es una gran cosa; es incluso la posibilidad de completar en nosotros la pasión de Cristo, para nuestra purificación y para la redención de muchos. ¿Qué decirles entonces hoy a aquellos entre nosotros que se debaten en el sufrimiento? ¿Qué les deseamos? ¿Cómo comportarnos con ellos? Acerquémonos a ellos ante todo con sumo respeto porque, aunque todavía ellos no lo sepan, en este momento están siendo visitados por Dios. (…) Asegurémosles también nuestro continuo recuerdo y nuestra oración, para que sepan tomar directamente de las manos de Dios lo que les angustia y les hace sufrir, y puedan unirlo a la pasión de Jesús para que adquiera su máximo poder. Ayudémosles además a tener siempre presente el valor del sufrimiento. Y recordémosles ese maravilloso principio cristiano de nuestra espiritualidad, por el cual un dolor amado como rostro de Jesús crucificado y abandonado se puede transformar en alegría.
Chiara Lubich
Extraído de una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 25 de diciembre de 1986 (Cf. “Juntos en camino”, pp. 197-200 Ed. Ciudad Nueva, Buenos Aires 1993) [1] St 1, 2 [2] Mt 10, 39. [3] Gal 6, 14.
En Italia, la celebración del Village for the Earth se convierte en una maratón multimedia
Todo está interconectado. Esta es la clave que une las celebraciones del 50 aniversario de la Jornada de la tierra, el 22 de abril, con la pandemia de coronavirus que hoy desafía a la humanidad. En la Jornada de la tierra, la emergencia sanitaria genera una comunidad global que exige modelos económicos y sociales más justos. Las celebraciones tienen lugar en el quinto aniversario de la encíclica del papa Francisco Laudato Sii sobre el tema de la ecología integral, y en la web los eventos en 193 países. En Italia, el Village for the Earth, tradicionalmente en Villa Borghese, en Roma, se convierte en una maratón multimedia en vivo en Rai Play y con incursiones en otras emisoras. Hablamos de esto con Pierluigi Sassi, presidente de Earth Day Italia. El 50º aniversario de la Jornada de la tierra tiene lugar mientras la humanidad se enfrenta al desafío del coronavirus que nos lleva a revisar nuestras prioridades, valores y objetivos… Hoy más que nunca sentimos la urgencia de cambiar el modelo económico y social que ha gobernado el desarrollo en las últimas décadas y queremos dar un mensaje de esperanza, ofrecer una clave de lectura que destaque la centralidad del hombre y la necesidad de respetar el planeta. Hemos llamado la atención del mundo sobre estos temas y la encíclica del Papa Francisco Laudato Sii, con el principio de la ecología integral, ha sido decisiva. Hoy se ha creado una sensibilidad mundial, pero se debe pasar a la acción. El coronavirus alimenta esta necesidad de cambio.

VILLAGGIO PER LA TERRA, Earth Day Italia, Villa Borghese, Roma 21 abril 2018
© Lorenzo Gobbi/Smile Vision Srls
Claudia Di Lorenzi
Cómo nació la idea de realizar el Instituto Universitario Sophia y cómo se ha desarrollado hasta hoy: el alcance cultural del carisma de la unidad de Chiara Lubich El Instituto Universitario Sophia (IUS) nace como patrimonio espiritual cristiano en constante diálogo con los principios sobre los que florecieron y se desarrollaron las civilizaciones de los pueblos. Tiene su sede en Loppiano (Italia), una ciudadela de los Focolares que, desde su fundación en 1964, es un lugar de formación para familias, jóvenes y adultos con un estilo de vida basada en el Evangelio.
El prof. Piero Coda, Rector del Instituto Universitario desde su nacimiento hasta febrero pasado nos explica cómo se ha realizado este proyecto a lo largo de los años. Prof. Coda, ¿cómo nació en Chiara Lubich la idea de hacer una universidad? “La idea –por lo que me confirmó en 2008, cuando se inauguró Sophia, el Padre Casimiro Bonetti, el Capuchino que acompañó a Chiara en los primeros años de la década de 1940– existió desde el comienzo. Está en el ADN del carisma de la unidad, porque se trata de un carisma del que brota una cultura: una visión concreta de la persona humana y del mundo. El punto inicial, concretamente, surgió tras el rodaje de la Escuela Abbá en la década de 1990, cuando con Chiara se empezó a estudiar la dimensión cultural del carisma recurriendo al patrimonio de luz del Paraíso de 1949. ¿Cuándo nació y cómo se ha ido desarrollando? “La Universidad nació, en una primera etapa, con el Instituto Superior de Cultura dirigido a los Gen (los jóvenes de los Focolares) inaugurado el 15 de agosto de 2001 por Chiara con un discurso que constituye su magna charta. En 2005 –habiendo visto el éxito del experimento y a pedido de exponentes de la cultura como Stefano Zamagni, Presidente de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales– se empezó el proyecto de un verdadero Instituto Universitario; pero de una manera original, según la “idea” que surge del carisma. Luego fue erigido por la Santa Sede el 7 de diciembre de 2007”.
¿Qué vínculo tiene con la Santa Sede? “Fue una elección meditada por Chiara la de erigir una Universidad que no fuera reconocida, inmediatamente, por un Estado sino por la Iglesia Católica, que le da una dimensión universal. Ello significaba también, para Chiara, un reconocimiento del hecho que el carisma de la unidad, como los grandes carismas de la historia cristiana (desde Benito, Domingo y Francisco hasta Ignacio de Loyola y Don Bosco), es un carisma en el que la Iglesia reconoce de hecho un proyecto de formación humana y social que expresa el Evangelio. Cuando más adelante surgió el “proceso de Boloña” –que es el reconocimiento bilateral de los títulos de estudio a nivel europeo y fuera de Europa, en el que la Iglesia participa– se presentaron nuevos escenarios posibles para la Institución que estaba naciendo”. ¿Cómo cambió a lo largo de los años? “Sophia nació y se desarrolló caminando con tres piernas: la de la enseñanza y la investigación a nivel académico; la de la experiencia formativa compartida en la community life entre docentes y estudiantes de todas las culturas; la de la relación con las expresiones concretas de encarnación de los valores en el carisma de la unidad en los distintos ámbitos de la vida social, política y económica. Bajo todos estos perfiles se dieron pasos enormes. Por ejemplo, cuando empezamos teníamos un solo curso de graduación y ahora ya son cuatro. El originario programa en “cultura de la unidad” se manifiesta ahora en ámbito teológico y filosófico, económico y político, de la educación, del diálogo y de la comunicación”. ¿Qué es Sophia hoy? “Una confirmación importante, una esperanza segura, una inversión estratégica. Una confirmación del valor y de la actualidad de la intuición de Chiara. Una esperanza de que la búsqueda del nuevo paradigma cultural que el cambio de época nos pide no es una utopía. Una inversión para promover con seriedad y visión el desarrollo, no sólo cultural, del carisma de la unidad y de su incidencia histórica”. Antes había un Decano, hoy hay un Rector, ¿qué quiere decir esto para la Universidad? “El hecho que el Dicasterio Vaticano para los Estudios y la Universidad haya querido este paso subraya la validez del camino hecho y es un reconocimiento del acceso del Instituto al status de Universidad. Se puede ver allí un eco de lo que el Papa Francisco nos dijo en la audiencia del 14 de noviembre pasado: «Estoy contento con el camino que ustedes han hecho en estos doce años de vida. ¡Adelante! El camino acaba de empezar»”.
Lorenzo Russo
Los mejores deseos de María Voce –presidenta del Movimiento de los Focolares– para esta Pascua: experimentar el continuo paso de la muerte a la resurrección a través del amor al hermano. Solo así superaremos este doloroso tiempo de la pandemia y cualquier otro dolor. Santa Pascua de 2020 Queridas y queridos todos: Este año Jesús, en su paso de la muerte a una vida completamente nueva, nos cuestiona y nos encuentra a la escucha. Pero precisamente aquí es donde la fe y nuestro carisma vienen en nuestra ayuda: en Jesús crucificado y abandonado –el Dios de este presente que no comprendemos– encontramos la respuesta. Incluso la soledad, en la que tal vez ahora nos vemos obligados a vivir, si la vivimos con Él, puede poblarse y llenarse con su Reino[1]. Solo eligiéndolo, abrazándolo en cada dolor y amándolo de manera exclusiva, nosotros y toda la humanidad encontraremos el camino hacia la luz, hacia un nuevo nacimiento. ¡JESÚS HA RESUCITADO! Hagamos esta experiencia de pasar continuamente de la muerte a la resurrección y propongámosla a muchos, a todos. Así nos preparamos para el mañana y ponemos bases sólidas al mundo que será después, cuando volvamos a encontrarnos y abrazarnos personalmente. ¡FELIZ PASCUA! [1] Ver Chiara Lubich, “¿Dónde está la exclavitud?”, Escritos espirituales/1 , p. 170, Ed. Ciudad Nueva, Madrid 1995
La emergencia del Coronavirus impuso restricciones en muchos países y no se puede salir de casa. El aislamiento puede convertirse en un problema, pero la fuerza de la solidaridad y el deseo de permanecer unidos y conectados a través de las redes sociales es más fuerte. He aquí los augurios de Pascua que van de un lado al otro del mundo. https://vimeo.com/406331819
Este año para muchos cristianos los días de Semana Santa y de Pascua – que las Iglesias occidentales celebran el 12 de abril, mientras que las Iglesias ortodoxas y las Iglesias orientales ortodoxas lo hacen el 19 de abril -serán una experiencia especial. Debido a la pandemia del Coronavirus no podrán participar físicamente en las celebraciones litúrgicas. En el siguiente texto del año 2000 Chiara Lubich hace propuestas sobre cómo vivir estos «días sagrados». Hoy es Jueves Santo. Y nosotros que, por nuestra espiritualidad florecida del carisma que el Espíritu Santo nos donó, lo consideramos muy especial, hoy no podemos dejar de detenernos un poco a meditar, contemplar y tratar de revivir los misterios que desvela junto a los del Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de Pascua. Cada uno de estos días, podemos definirlo de entrada con una palabra que, desde hace más de 50 años dice, –casi diría– grita en el Movimiento nuestro deber ser: Amor, el Jueves Santo; Jesús Abandonado, mañana, Viernes Santo; María, el Sábado Santo; el Resucitado, el Domingo de Pascua. Hoy, entonces, Amor. El Jueves Santo, día en el cual, a lo largo de los años, hemos experimentado a menudo la dulzura de una intimidad especial con Dios, nos recuerda la profusión de amor que el Cielo derramó sobre la Tierra. Amor es ante todo la Eucaristía, que se nos donó en este día. Amor es el sacerdocio, que es servicio de amor y, entre otras cosas, hace posible la Eucaristía. Amor es la unidad, efecto del amor que Jesús, un día como hoy, imploró al Padre: “Que todos sean uno, como tú y yo” (Cf. Jn 17, 21). Amor es el mandamiento nuevo que Él reveló en este día antes de morir: “Como yo los he amado, así ámense unos a otros. En esto reconocerán todos que son mis discípulos: en que se aman unos a otros” (Jn 13, 34-35). Este mandamiento nos permite vivir aquí en la tierra según el modelo de la Santísima Trinidad. Mañana: Viernes Santo. Un solo nombre: Jesús Abandonado. En estos días escribí un libro sobre Él titulado: “El grito”. Lo he dedicado a Él con la intención de escribirlo también en nombre de ustedes, en nombre de toda la Obra de María “Como una carta de amor a Jesús Abandonado”, como dice la dedicatoria. En el libro se habla de Él, el cual, en la única vida que Dios nos ha dado, un día, un día preciso, diferente para cada uno de nosotros, nos llamó a seguirlo, a entregarnos a Él. Y se comprende –lo declaro ahí – que todo lo que quiero decir en esas páginas, no puede ser un discurso, aunque sea familiar, caluroso, íntimo y sincero; sino que pretende ser un canto, un himno de alegría y sobre todo de gratitud hacia Él. Él lo había dado todo: una vida al lado de María, con incomodidades y en plena obediencia. Tres años de predicación, tres horas en la cruz, desde la cual perdona a los verdugos, abre el Paraíso al ladrón, nos da a su Madre. Solo le quedaba la divinidad. Su unión con el Padre, su dulcísima e inefable unión con Él -que lo había hecho tan potente en la tierra, como Hijo de Dios que era, y con tanta realeza en la cruz-, esa sensación de la presencia de Dios debía perderse en el fondo de su alma, no dejarse sentir; separarlo en cierto modo de Aquel con el cual Él había dicho que era uno y gritó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27, 46). Pasado mañana: Sábado Santo. María está sola. Sola, con su hijo-Dios muerto. ¿Un abismo de angustia insondable, un tormento infinito? Sí, pero Ella permanece de pie, firme, convirtiéndose así en un ejemplo excelso, un monumento de todas las virtudes. Ella espera, cree: las palabras de Jesús que, durante su vida anunciaban su muerte, pero también su resurrección, si otros las habían olvidado, Ella no las ha olvidado nunca: conservaba todas estas y otras en su corazón y las meditaba (Cf. Lc 2, 51). Por eso, no sucumbe ante el dolor, espera. Y, finalmente: Domingo de Pascua. Es el triunfo de Jesús resucitado que conocemos y revivimos también en nosotros en pequeño, personalmente después de haber abrazado el abandono, o cuando unidos de verdad en su nombre, experimentamos los efectos de su vida, los frutos de su Espíritu. El Resucitado debe estar siempre presente y vivo en nosotros en este año 2000 en el que el mundo espera no solo personas que crean y lo amen en cierta medida, sino testigos auténticos que puedan decir de verdad, como la Magdalena a los apóstoles después de haberlo encontrado junto a la tumba, aquellas palabras que conocemos, pero que son siempre nuevas: “¡Lo hemos visto!”. Sí, lo hemos descubierto en la luz con la que nos ha iluminado; lo hemos palpado en la paz que nos ha infundido; hemos oído Su voz en el fondo del corazón; hemos saboreado su alegría incomparable. Recordemos entonces en estos días 4 palabras: amor, Jesús Abandonado, María, el Resucitado.
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Castel Gandolfo, 20 de abril de 2000) Cf. “Las cuatro palabras”, en: Chiara Lubich, Unidos hacia el Padre, Ciudad Nueva, Madrid 2005, pp. 22-25
En diálogo con Vincenzo Buonomo, rector de la Universidad Pontificia Lateranense; Luigino Bruni, economista: Amy Uelmen, abogada y profesora de la Universidad de Georgetown. https://vimeo.com/402591495
En este tiempo de coronavirus a menudo no tenemos ya la posibilidad de ir a visitar a los familiares, amigos o conocidos que sabemos que están necesitados. Los medios de comunicación parecen ser el único modo para hacer llegar nuestro amor concreto. El siguiente escrito nos indica también otra manera de actuar Es gran sabiduría emplear el tiempo que tenemos viviendo perfectamente la voluntad de Dios en el momento presente. Sin embargo, a veces nos invaden pensamientos tan agobiantes –tanto con relación al pasado o al futuro como al presente, pero concernientes a lugares, circunstancias o personas a las que no podemos dedicarnos directamente–, que cuesta un grandísimo esfuerzo manejar el timón de la barca de nuestra vida, manteniendo el rumbo hacia lo que Dios quiere de nosotros en ese momento presente. Entonces, para vivir (…) bien, se necesita una voluntad, una decisión, pero sobre todo una confianza en Dios que puede llegar hasta el heroísmo. «Yo no puedo hacer nada en ese caso, por esa persona querida, en peligro o enferma, por esa circunstancia intrincada… Pues bien, haré lo que Dios quiere de mí en este momento: estudiar bien, barrer bien, rezar bien, atender bien a mis niños… Y Dios se encargará de desenredar esa madeja, de consolar a quien sufre, de resolver ese imprevisto». Es un trabajo entre dos, en perfecta comunión, que exige de nosotros una fe grande en el amor de Dios por sus hijos y le da al mismo Dios, por nuestro modo de actuar, la posibilidad de tener confianza en nosotros. Esta confianza recíproca produce milagros. Se verá que, donde no hemos llegado nosotros, ha llegado verdaderamente Otro, que ha actuado inmensamente mejor que nosotros. Este acto heroico de confianza será premiado; nuestra vida, limitada a un solo campo, adquirirá una dimensión nueva; nos sentiremos en contacto con lo infinito que anhelamos, y la fe, cobrando nuevo vigor, reforzará en nosotros la caridad, el amor. Nos olvidaremos completamente de lo que significa la soledad. Resultará más evidente, porque se ha experimentado, la realidad de que somos verdaderamente hijos de un Dios Padre que todo lo puede.
Chiara Lubich
Extraído de: Chiara Lubich, La Doctrina espiritual, Mondadori, Milán 112; Ciudad Nueva, Madrid 2002, pp.115-116.
El compromiso de los niños de los Focolares y de sus animadores en este momento de emergencia planetaria. Va on-line un nuevo sitio para ellos. “En estos días debemos estar en casa, pero tenemos un secreto para seguir estando felices: amar. Ahora todas las mañanas lanzamos el dado y hacemos los que dice”. Los gen 4, los niños de los Focolares, no se detienen, también estando aislados empiezan todos los días lanzando “el dado del amor”, en cuyas caras hay un punto del arte de amar, y se comprometen a vivirlo. En algunas ciudades los y las gen 4 han hecho carteles y cartitas involucrando a sus padres para ofrecer una ayuda a las personas ancianas en sus edificios. “Nadie nos pidió cosas concretas –escribió una mamá- pero fue la ocasión para conocer a los vecinos que nos llamaron por teléfono agradeciéndonos muchísimo”. “¿Y si algún niño del edificio no tuviera tantos juguetes como nosotros?” se preguntaron en cambio Niccoló y Margherita, gen 4 italianos. Entonces dejaron una caja a la entrada del condominio con este cartel: “¡Hola! En casa encontramos juguetes que ya no nos sirven. Si quieren los pueden tomar y no hace falta devolverlos. ¡Ánimo!”. Y aunque “casa” en estos días, podría significar un “límite”, en Roma se pensó proponerle a los gen 4 que construyan una casita de cartón donde recoger sus actos de amor. Y mientras las notitas y los dibujos van llenando las casitas, también los adultos aprenden de los niños que, en este aislamiento, todos pueden llenar las casas con pequeños actos de amor. Los gen 4 están en todas partes del mundo y, como está pandemia afecta a todos los países, para ellos es natural hacer sentir su solidaridad sobre todo a quien vive donde están sufriendo más. De ahí el vídeo-saludo de dos gen 4 de Asia, donde presentan el dibujo de un arco iris, mientras gritan “Fuerza Italia” o el de un país africano en el que animan a todos diciendo “¡Juntos lo lograremos!”. Junto a los niños, los animadores de los Focolares están en primera fila para acompañarlos en este delicado período, desde Brasil al Congo se están poniendo en marcha muchas ideas. Desde Bilbao (España) escriben: “Nos vino la idea de hacer encuentros con los gen 4 y sus familias todas las semanas a través de la web. Nos contamos cómo estamos viviendo esta nueva situación, poniendo en evidencia los actos de amor. Nos dejamos con el compromiso de rezar por la paz, por los enfermos, por los que sufren”. En Portugal algunos adultos todos los domingos hacen un vídeo con una pequeña representación del Evangelio y la comparten en las redes sociales. La red se está demostrando muy importante en este período también para ellos. Y precisamente en estos días el Centro gen 4 internacional puso en línea un nuevo sitio (https://gen4.focolare.org/es), dirigido a los niños y a sus educadores, enriquecido con material e itinerarios de formación a la espiritualidad de los Focolares para esta edad. El nuevo sitio que se lanza en una fecha significativa: precisamente el 29 de marzo de 1972 Chiara Lubich dio vida a los y las gen 4, la generación más joven de los Focolares. Algunos años después, comparando al Movimiento con un gran árbol, los definió “como los brotecitos del árbol. (…) una cosa preciosísima, preciosísima, la garantía del árbol”” .
Anna Lisa Innocenti
El Gen Verde en directo desde Loppiano… #distantimauniti Riccardo, Anna, Cristian, Paola… y la lista no acabaría nunca. Son sólo algunos de los más de 4000 fans que la semana pasada siguieron la transmisión en directo del Gen Verde desde sus casas. Ahora no es tiempo de conciertos, se han prohibido las aglomeraciones de público y algunas cuestiones nos están machacando la cabeza: ¿cómo hacer llegar nuestro apoyo a quien está solo, a quien está viviendo esta epidemia en primera línea del frente?, ¿cómo ser portadores de paz y de esperanza en esta situación? Así nace la idea de “Live from Home Gen Verde”: las plazas y pabellones se transforman en el salón de casa. Los instrumentos son: una guitarra, un teclado, una flauta, los micrófonos y… un ordenador para entrar de puntillas en todos los hogares de los que se conecten. Pero no estamos hablando de un concierto, más bien de una cita un poco especial: se canta, se cuentan experiencias de vida, se presenta el fruto de la creatividad de este momento y… como decía Hans Christian Andersen “Donde las palabras no llegan… la música habla”. En tiempo real, cada uno desde casa puede expresar un pensamiento, lanzar un mensaje y, literalmente, el chat explota y no consigue abarcar la gratitud y el entusiasmo de todos los que se conectan desde los 5 continentes. Nadie falta a la cita: de Argentina a Corea, de Canadá a Hungría, de Italia a Australia… De repente, sucede casi un milagro gracias a la tecnología, el salón abierto a tantos se vuelve al mismo tiempo un lugar íntimo donde cantar y rezar son sinónimos, donde celebrar un cumpleaños y recordar a quienes han perdido la batalla contra el COVID-19 tienen la misma importancia y todo es un don de amor. “En este último tiempo -dice Colomba- escucho muchas noticias, no sólo por televisión, también de nuestros vecinos, familiares, etc. Desgraciadamente, son noticias dolorosas. Siento dentro de mí mucho miedo, preocupación y también una gran impotencia… al no poder hacer nada por quien sufre. Me pregunto «¿por qué?, ¿hasta cuándo?” Una mañana, hace unos días, mientras limpiaba la casa sentí dentro una voz: «tranquila, si tú haces bien las pequeñas cosas con amor ahí donde estás, estarás contribuyendo a sostener a la humanidad». Una experiencia sencilla como la de Colomba quien, como las demás componentes del Gen Verde, busca un sentido a su estar en casa, a hacer las tareas domésticas como muchas otras personas en todo el mundo “Desde ese día no es que haya cambiado mucho la situación -continúa Colomba- pero yo puedo cambiar mi actitud creyendo que esto puede cambiar el mundo”. Entonces, aquí tenemos la receta para transformar las 4 paredes de casa (que quizás se hacen muy estrechas) en un salón abierto de par en par a toda la humanidad, una receta para probar y vivir. Y Colomba se ha puesto manos a la obra y entre una llamada de teléfono y una tarea de casa, su experiencia se ha plasmado ya en música… y está lista para ser compartida durante lo streaming del 3 de abril a las 16 (hora italiana). Una ocasión que no nos podemos perder. Sólo hace falta conectarse haciendo clic en https://youtu.be/NLsPTyuITu0
Tiziana Nicastro
Fraternidad, ternura y creatividad: los ingredientes necesarios para afrontar la emergencia del Coronavirus a través de miles de experiencias de amor al prójimo. Golpeada de una manera particularmente fuerte por la pandemia del Coronavirus, Italia está viviendo una de las pruebas más grandes después de la Segunda Guerra Mundial. Pero los italianos la afrontan con innumerables gestos de solidaridad, fraternidad y ternura. De la provincia de Nápoles nos escribe I.V., enfermera del sector de los pacientes positivos de Covid-19: “Al comienzo tenía miedo del contagio y entonces era muy rápida cuando hacía los cuidados de enfermería. Un paciente me pidió un café de la máquina dispensadora. Mi primera respuesta fue que no podía ir. Pero luego, junto con una colega a la que involucré, encontramos dos máquinas de café para todos los pacientes”. El hecho de tener que estar en casa cambió la vida de la familia de Salvo y Enza con sus hijos Emanuele y Marco en la ciudad de Viareggio. Cuenta Enza: “Hasta hace pocos días, nuestros hijos, ocupados con muchos compromisos, no conseguían ir a saludar a la abuela enferma y postrada en la cama. Ahora se quedan más tiempo con ella, y tratan de ayudarme al menos dándole un vaso de agua. Durante el almuerzo y la cena tenemos más tiempo para hablar y también para reírnos juntos”.
En la ciudad de Lucca, Paolo y Daniela se ofrecieron para ir a hacer las compras a todos los vecinos, compartiendo incluso algunos barbijos. También en Lucca, Rosa y Luigi, una joven pareja de docentes, con dos hijos, todos en casa en este momento, le prestaron el coche a una familia que atraviesa una grave situación económica. En Siena, Giada y Francesca se pusieron a disposición como niñeras de los hijos de enfermeros que viven cerca, para ayudarlos. En Pisa, Carla y Giacomo prepararon la comida a algunas familias vecinas mientras que en la ciudad de Arezzo hubo una gran competencia de solidaridad entre Rosanna, Rita y Mario para apoyar a dos personas que no pueden salir, haciéndoles las compras y la comida. Para ayudar a sus jóvenes colegas que están fuera de su ciudad y obligados al aislamiento, Barbara de la ciudad de Latina, empezó a grabar videos en los que comparte sus recetas. Ellos le agradecieron mucho, porque así se sienten como en casa, como en familia. Emanuele y Simonetta de la isla de Cerdeña con sus tres hijos están en cuarentena desde hace dos semanas. Escriben: “Nos pareció en seguida una ocasión para construir relaciones profundas como familia que somos. Desde cuando estamos con esta situación del virus, empezamos a compartir nuestras experiencias en un grupo chat con otras personas que viven el mismo sufrimiento. Un día algunos de ellos necesitaban víveres. No pudiendo hacer nosotros las compras, encontramos a otra pareja que inmediatamente se puso a disposición para ello. Y entendimos que no debemos detenernos nunca frente a la exigencia de un hermano”.
Desde Sicilia Orsolina, enfermera, cuenta: “en mi trabajo en terapia intensiva cardiológica me encontré con una paciente joven con un infarto complicado. En su mirada yo veía miedo y desamparo porque no podía contar con la cercanía de los familiares y de sus hijos pequeños. Entonces sentí que podía ser yo su familia. Por lo tanto, la ayudé en la higiene personal pensando en lo que yo habría deseado si hubiera estado en su lugar, acomodando con mucho cuidado su cama, ordenándole el pelo. Su mirada había cambiado, juntas experimentamos una gran alegría, en ese momento éramos una familia”. En Roma, Mascia y Mario con su hijo Samuel están descubriendo que “este virus, además de recordarnos que estamos todos interconectados, nos está dando la ocasión de apreciar las pequeñas cosas, de volver a poner en el centro a la familia y a los afectos. Nos brinda la posibilidad de dar amplio respiro a la creatividad contra los programas y los ritmos frenéticos a los que estamos ya acostumbrados”. Como representante de su clase, Masha trata de encontrar la mejor manera de amar a las familias y a las maestras, manteniendo siempre viva la relación a través del chat y del teléfono. Como decía Jesús Morán, Co-presidente de los Focolares, días atrás: “Éste es realmente el momento de la sabiduría (…) que nos da una inteligencia de la realidad iluminada por el amor y que (…) activa un formidable movimiento de fraternidad. Realmente Dios puede hacer cosas prodigiosas, aun en medio del mal. Él lo derrota con su designio de amor.”
Lorenzo Russo
Muchos, en estos días de pandemia que aflige a la humanidad, se preguntan dónde está Dios. El siguiente escrito de Chiara Lubich nos invita a creer que no hay nada de todo lo que vivimos, aunque sea muy doloroso, que pase desapercibido a su amor y que cada cosa esconde una finalidad positiva, aunque por el momento no la veamos. Nosotros hablamos de Santo Viaje, nos animamos a recorrer la vida como un Santo Viaje (…). En muchas ocasiones nos lo imaginamos así: una serie de días en los que nos proponemos vivirlos cada vez más perfectamente, realizando bien nuestro trabajo, nuestro estudio, el descanso, con las horas pasadas en familia, las reuniones, los congresos, el deporte, con los momentos de ocio… todo llevado a cabo en orden y en paz. Nos lo imaginamos así. Humanamente, instintivamente estamos orientados a esperárnoslo así, porque la vida es una aspiración continua al orden, a la armonía, a la salud y a la paz. Y hacemos de este modo porque lo demás sin duda es imprevisible, pero también porque siempre en el corazón humano existe la esperanza de que las cosas vayan así y solo así. En realidad, nuestro Santo Viaje después se manifiesta diferente, porque Dios lo quiere diferente. Él mismo introduce en nuestro programa otros elementos –que Él quiere o permite– para que nuestra existencia adquiera su verdadero significado y alcance el fin por el que ha sido creada. He aquí que llegan dolores físicos y espirituales, enfermedades, mil sufrimientos que hablan más de muerte que de vida. ¿Por qué? ¿Acaso Dios quiere la muerte? No, todo lo contrario, Dios ama la vida; pero una vida tan plena, tan fecunda que nosotros –con toda nuestra aspiración al bien, a lo positivo, a la paz–, nunca hubiésemos sabido imaginar. Nos lo aclara la Palabra de Vida: “[…] Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12, 24). Si no muere, el grano se queda bonito, sano, pero solo; si muere se multiplica. Dios quiere que durante la vida experimentemos una cierta muerte – o, a veces, muchos tipos de muerte – pero, porque para Él, este es el Santo Viaje: dar fruto, hacer obras dignas de Él y no de nosotros simples criaturas. Este es el sentido de nuestra vida: una vida rica, plena, sobreabundante, una vida que sea un reflejo de la suya. Entonces hay que prever estas muertes y disponerse a aceptarlas de la mejor manera. Es sabia, pues, e indispensable –y no es más que genuino cristianismo– la elección de Jesús Abandonado que renovamos cada día, ese amor a Él que queremos que sea preferente. Esto nos predispone (…) a aceptar las pequeñas o grandes muertes, pero también a ver superado ampliamente, potenciado y fecundado, todo aquello que nosotros habíamos programado. Son purificaciones pasivas (…): enfermedades, la muerte de seres queridos, pérdida de bienes, de fama, dificultades de todo tipo… Son noches de los sentidos y noches del espíritu donde cuerpo y alma son purificados de mil maneras con tentaciones, arideces espirituales, dudas, sentido de abandono por parte de Dios; con las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad que se tambalean. Son verdaderos purgatorios anticipados, cuando no son casi infiernos. ¿Qué hacer? ¿Abandonar el Santo Viaje pensando que con una vida más normal, según el proceder del mundo, quizá muchas o algunas de estas pruebas podrían evitarse? No: no podemos volver atrás. Además hasta aquí he enumerado solo las purificaciones, pero hace falta ver cuáles son las consolaciones, las “bienaventuranzas” (Cf. Mt 5, 3-11) que una vida vivida como Santo Viaje trae ya a esta tierra. La muerte de Jesús, de hecho, reclama la resurrección; la muerte del grano de trigo el “fruto abundante”. Y “resurrección” y “fruto abundante” significan, en cierto modo, paraíso anticipado, plenitud de alegría, de esa alegría que el mundo no conoce. Así pues ¡adelante! Miremos más allá de cada dolor. No nos detengamos solo en esa inquietud, en esa angustia, en esa enfermedad, en esa prueba… Pensemos en la cosecha que se recogerá previendo y pregustando el fruto abundante que está a las puertas.
Chiara Lubich
(en una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 25 de febrero de 1988) Extraído de “Prever los frutos”, en: Chiara Lubich, Buscando las cosas de arriba, pág. 85. Editorial Ciudad Nueva, Madrid, 1993.
La historia de dos cónyuges de Croacia y su experiencia en el ámbito del proyecto «Caminos de luz» promovido por el Movimiento de los Focolares “Como niños pequeños que aprenden de la nada, también nosotros aprendimos a entendernos a nosotros mismos primero, entender los sentimientos, reconocerlos, entender al otro, aprender que el pensamiento diferente no tiene que acabar siempre y necesariamente en un conflicto. Entendimos que las parejas que nos rodean enriquecen nuestras relaciones y que debemos evitar aislarnos”. Melita y Slavko llevan casados unos veinte años, son padres y viven en Croacia. Su experiencia como pareja la cuentan con franqueza, sin lecturas brillantes, sin omitir esos momentos de prueba que marcan su camino como un desafío, una “casa” que se construye cada día, a menudo sin saber con qué herramientas. No es un camino recto que se atraviesa con un automóvil potente, sino un camino de tierra para recorrer en bicicleta con el motor de las piernas, los pulmones y el corazón, con ascensos agotadores y descensos regeneradores. Una historia, la suya, que quizás se asemeja a la de muchas parejas, pero que ofrece una clave sobre la familia que no se da por descontado. La ocasión de esta narración es su participación en Italia en una reunión dentro del proyecto Caminos de luz, que el Movimiento de los Focolares dedica a las parejas, con especial atención a quienes viven momentos de división. En uno de los pasajes más oscuros de su relación, explican, es gracias a reuniones como esta que han encontrado las herramientas para “usar todos los días, para que nuestra familia sea feliz y nuestra relación crezca”. Herramientas “que facilitan la salida que nos espera en la vida de pareja para llevar a cabo los planes de Dios para nuestra familia”. En sus palabras, emerge claramente que la imagen de la pareja “perfecta” es una ilusión dolorosa. La expectativa de un itinerario lineal y soleado, alimentado por el entusiasmo que sigue al encuentro con la persona “correcta”, choca con la realidad de un “partido” a jugar y cuyo resultado es desconocido, donde el compañero de equipo a veces se convierte en el adversario y donde se gana solo si ambos ganan. Un partido que no tiene reglas escritas, sino que se debe jugar con el objetivo claro, o encontrarlo si se desvanece. Un juego donde todos están llamados a dar su propia contribución y a enfrentar las variables adversas, sin atajos: “Desde la perspectiva de hoy, dicen, podemos testificar que el matrimonio no es una cosa fija y estática, que un curso como este no es una varita mágica que resuelve todos nuestros problemas para siempre”. Más bien, aquí “hemos aprendido que nuestro primer hijo – el matrimonio – necesita el mayor cuidado e importancia, porque solo cuando estamos en paz y armonía podemos ser capaces de dar amor a los hijos y a las personas que nos rodean. Solo así nos realizamos como personas”. Todo se mueve, en efecto, desde sentirse ya realizados “en el punto de partida”. Melita cuenta el comienzo: “Fue un período muy hermoso, finalmente había realizado el sueño de tener un chico que sabía escucharme, consolarme, comprenderme. La persona con quien compartir miradas similares sobre la vida, la fe, el amor. Enseguida nos dimos cuenta de que queríamos casarnos coronando nuestro amor con el matrimonio”. Sin embargo, la primera prueba se presenta en breve: la pérdida de un hijo que obliga a Melita y a Slavko a revisar sus planes, a centrarse en la organización práctica de la vida, el trabajo y el hogar. De hecho, es un momento provechoso, donde experimentan una creciente unidad entre ellos y con sus respectivas familias, comparten todo – dice Slavko – y encuentran “la fuerza, la voluntad y el deseo de cosas comunes”. “Hemos idealizado nuestra vida – agrega ella – completando los piedritas de nuestro mosaico y esperando que la familia crezca”. Después de tres años llega la alegría del primer hijo, pero con ella también la necesidad de encontrar un trabajo menos exigente y más rentable. El empleo para Slavko llega, pero el nuevo contexto produce tensiones, malentendidos, heridas profundas en la pareja. «La seguridad que habíamos construido y la confianza mutua desaparecieron – dice Melita – comenzó un período de insatisfacción en nuestras relaciones, de reproches por los errores cometidos. Slavko no se daba cuenta de mi insatisfacción y yo no sabía cómo hacer para que se diera cuenta de las cosas que me molestaban”. Y él: “Me había contentado con la vida, pensando: ¿qué más quieres? Nos amamos, nos hemos casado, la vida sigue su camino, ¿por qué debería mostrar mi fidelidad y afecto? Es ella quien no entiende que la amo y que estoy a su lado. En cambio, estaba sordo a sus gritos y creía que ella era la que tenía que cambiar y aceptar las nuevas circunstancias. En nosotros creció el sentimiento de incapacidad, de desesperación, caímos en el abismo del que no veíamos la salida”. Se les cruza también la idea de separarse. Habían tocado fondo. Pero en ese desierto, la vida comienza a florecer nuevamente. «En ese momento, el Señor nos pone en el camino a nuestros padrinos y amigos, quienes, como los otros habíamos borrado de la vida, y nos envía las indicaciones para seguir”, señala Slavko. Es en el intercambio con las otras parejas que participaban de los Senderos de la luz que finalmente logran vislumbrar una salida. “Solos uno frente al otro y solos ante Dios, comenzamos a entendernos y conocernos de nuevo, aprendimos que una opinión diferente no significa que el otro no me ama, sino que aprendimos nuevamente que esa diversidad enriquece, nos completa como pareja”. Aprender, descubrir, crecer y consolidarse como personas y como pareja. Quizás esta sea la conquista inesperada de un camino auténtico y valiente, impredecible y lleno de pruebas, pero también de objetivos y satisfacciones. Melita y Slavko han descubierto que los planes de Dios para su pareja y su familia no son nada obvios, sino que requieren su determinación en el amor recíproco. Y aprendieron que es a través de este compromiso que el hombre y la mujer se realizan como personas.
Claudia Di Lorenzi
Falleció hace pocos meses, a la edad de 53 años; su pasión era construir puentes entre pueblos y culturas y formar a las nuevas generaciones Los jóvenes eran la “idea fija” del padre Silio Naduva, sacerdote de las islas Fiyi, en el Pacífico Meridional, fallecido hace pocos meses a la edad de 53 años. Asegurarles una formación y una educación humana y espiritual era su pasión más profunda, en una de las islas más remotas del archipiélago, en donde la globalización que lleva el mundo a las casas no es suficiente para dotar a las jóvenes de los conocimientos y los instrumentos para afrontar la vida en un modo consciente, libre y fructuoso. Lo que lo había fascinado del Carisma de la Unidad de Chiara Lubich, que había conocido hacia fines de la década de 1990, era “esa capacidad que tiene el Ideal de crear el clima de familia, de consolidar la unión entre las personas y en particular con la grey que el Señor le había encomendado”, cuenta Roberto Paoloni, voluntario de los Focolares, que junto al padre Silio trabajó en unas semanas de formación justamente en su parroquia, Santa Ana, en Napuka, durante el verano pasado. “En la espiritualidad de la unidad –explica Paoloni– había descubierto una fuerza propulsora increíble” que lo había ayudado a afrontar incluso momentos de gran dolor y dificultad. Había nacido el 28 de febrero de 1967 en Namuamua, en la provincia de Serua, una pequeña aldea en la parte interior de la isla principal de Fiyi. Silo era el séptimo de nueve hermanos y desde muy joven demostraba una gran generosidad, tenacidad, audacia y capacidad de cuidado respecto de sus familiares y de todos. Estudió en el colegio de los padres Marianistas, y luego, a los 17 años, le llegó el enrolamiento en las fuerzas militares de Fiyi. Silio partecipará en dos misiones viviendo experiencias traumáticas, pero sin perder jamás su profunda humanidad. Sólo después de la muerte de su padre, en 1996, entra al seminario regional del Pacífico para iniciar su formación y al año siguiente conoce el Movimiento de los Focolares. Es ordenado sacerdote el 1 de enero de 2005 a la edad de 37 años, y empieza su ministerio en la parroquia de Vudibasoga, en Nabala. En 2013 le anuncian el diagnóstico de la una enfermedad grave, que no le impide, sin embargo, seguir sirviendo y ocupándose de la parroquia con todas sus energías. En 2018 el padre Silio acompaña a algunos jóvenes al Genfest de Manila, Filipinas, y vuelve a casa con el deseo ardiente de alentar a sus muchachos a que siguieran por ese camino. Los guía, los educa y con ellos se dedica a construir puentes hacia jóvenes de otras comunidades, distintos por cultura y lengua, pero siempre hermanos. Uno de sus últimos compromisos fue la promoción de un encuentro para los jóvenes de su parroquia y de las parroquias cercanas, organizado en agosto en colaboración con los Focolares y con la Cáritas local. En una comunidad fragmentada y un tejido social desgarrado por la pobreza y la violencia, el padre Silio trabajó para ofrecerles a los jóvenes un horizonte más amplio, en donde la convivencia se nutre de solidaridad recíproca y en donde pueblos separados por grandes distancias y con tradiciones, culturas y lenguas distintas se encuentran en el respeto recíproco y en el deseo de construir relaciones de fraternidad.
Claudia Di Lorenzi
Para comprender mejor qué hacer por los demás, Jesús nos invita a ponernos en su lugar; precisamente hizo Él, quien para amarnos asumió nuestra carne humana. ¿Lo haces por ti o por los demás? Me encontraba en una situación extraña; rezaba todos los días, frecuentaba regularmente la Misa, estaba comprometido en obras de caridad… sin embargo no tenía una fe viva. Era como si un velo me impidiera ver claramente. Un día, acompañando a mi abuela al médico, entramos en discursos profundos; sabiendo cuán creyente era, le conté mi estado de ánimo. Ella, fijándome la mirada, me dijo: “Hijo mío, todo lo que tú haces, ¿lo haces por ti o por los demás?”. Esa simple frase me sacudió. ¡Tenía que cambiar completamente de ruta! Empecé a reflexionar, constatando que también mis actos de caridad estaban llenos de un sistema de deberes. Periódicamente visitaba a un anciano. Yendo a verlo, después de ese momento, más que hablar de trámites por hacer o de medicinas, le pregunté qué tenía en su corazón. Me habló de la guerra, de sus compañeros de batalla que habían muerto, de la enfermedad de su esposa… Al final me agradeció por el gran don que decía que había recibido ese día. (U.R. – Argentina) Fidelidad Al enamorarse de un colega, mi esposa me dejó con cuatro hijos. No podía externar mi desesperación para no aumentar el dolor de mis hijos, pero no lograba dejar de preguntarme en qué me había equivocado con ella. También mi fe se puso a prueba. Ahora el desafío era hacer de que este drama le pesara lo menos posible a mis hijos y que ella no advirtiera juicios de parte de ellos. A veces le llevaba a la más pequeña de cuatro años, otras veces trataba de que ella participara en las reuniones de padres con los profesores de los otros hijos. Lentamente se creó una situación en la que parecía que la mamá, aunque no estaba en casa, de alguna forma seguía estando presente en la familia. Pero cuando ella me pidió el divorcio me pareció que volvimos al punto de partida. Era un nuevo paso que había que afrontar con los hijos. Fue el más grande, quien viéndome un día pensativo y triste, me animó diciéndome: “Papá, quédate tranquilo. Estamos aprendiendo a tomar en mano las riendas de la vida”. (B.d.P. – Croacia) El pequeño ajuar Siendo joven me había acostumbrado a tener dinero, vestidos, lujos, pero después del matrimonio tuve que reducir drásticamente todos los gastos. Días atrás me llegó una cifra extra del trabajo: enseguida pensé en nuestro hijo que estaba por nacer, en el pequeño ajuar que le habría podido comprar. Pero después, recordando cuantos pobres hay en la ciudad, me dije que ese dinero podía servir para ayudar a alguno de ellos. Cuando nació, nuestro bebé recibió como regalo muchos vestiditos usados. Ciertamente, habría deseado que todo su ajuar fuera nuevo, pero esas cosas recibidas por amor me parecía que tenían un valor y una belleza todavía más grandes. (Anita – Venezuela)
A cargo de Stefania Tanesini (tomado de “El Evangelio del Día”, Città Nuova, año VI, n.2, marzo-abril 2020)
Las palabras de Jesús Morán, Copresidente del Movimiento de los Focolares, en la Homilía de la Misa celebrada en privado y transmitida a través de streaming el 14 de marzo 2020. Homilía del 14 de marzo de 2020 (…) En estas últimas semanas -entre otras cosas, de Cuaresma bien entrada- en mi alma predominaba un pensamiento: la vanidad de todas las cosas, la precariedad de nuestra inteligencia para comprender profundamente la realidad, la vida, el curso de la historia. De hecho, ha sido suficiente un virus, un microorganismo acelular para poner en peligro todos nuestros grandes razonamientos y nuestras seguridades, nuestros planes económicos, nuestras estrategias políticas; para desatar el pánico en todo el mundo y poner de relieve las miserias de la así llamada globalización. Como tituló un periódico hace unos días, usando la jerga del fútbol: Coronavirus 1 – Globalización 0. Esa es la triste verdad. Cuando pensaba en las cosas que en los últimos años se han escrito sobre el fenómeno de la cultura en nuestros tiempos, los innumerables análisis y contraanálisis acerca del futuro de la historia, etc. etc., me invadía un sentimiento de desolación y de tristeza casi paralizante. Pero fue entonces cuando llegué a un redescubrimiento formidable: la Revelación, la Palabra de Dios dirigida al hombre en palabras y en la inteligencia del hombre; el pensamiento de Dios con palabras humanas sobre las profundidades de la vida y de la historia; una bocanada de sentido. De hecho, creo que solo la Palabra de Dios nos da respuestas para este momento que vivimos, porque solo ella conserva una sabiduría eterna que va más allá de los tiempos sin perder el significado. A la luz de la Revelación nos damos cuenta de un hecho que es tanto más desconcertante cuanto paradójico: que vivimos un tiempo de gracia. ¡Sabiduría! Esta es la clave exacta. Este es verdaderamente el momento de la sabiduría, un tiempo para la sabiduría; una visión de la realidad que viaja en otros parámetros, hoy extremadamente obligatoria e indispensable. (…) Sabiduría que conduce a una inteligencia de la realidad iluminada por el amor y que, precisamente por esta razón, desencadena un formidable movimiento de fraternidad. Verdaderamente Dios puede hacer cosas prodigiosas, incluso en medio del mal. Lo derrota con su designio de amor. Chiara recorrió con su vida casi un siglo, y lo hizo como un río de sabiduría que ha irrigado la tierra. Atenta a los acontecimientos de la historia, no se detuvo en la superficie de las cosas, sino que se adentró en profundidad y altura para acceder al pensamiento y a la visión de Dios y desde Dios. Por eso no prestó atención a nada más que a Su Palabra. La unidad, en efecto, es el proyecto de Dios sobre la humanidad, el testamento de Jesús, el Verbo encarnado. Ahora podemos ver cómo esta palabra, unidad, puesto que está anclada en la Revelación, va más allá de los episodios pasajeros, los tiempos y las épocas. Ella representa una perspectiva de significado que involucra el pasado, el presente y el futuro. Una perspectiva profética capaz de desencadenar las mejores energías de los hombres y de las mujeres de todas las latitudes, culturas, razas y condiciones sociales. Fuertes en la unidad, podemos transformar la “globalización de la indiferencia” en “globalización de la fraternidad” La competición no ha terminado. Estamos seguros de una cosa: el triunfo será de la misericordia Dios.
El mensaje de María Voce, Presidenta del Movimiento de los Focolares, a las comunidades del Movimiento en todo el mundo el 14 de marzo, aniversario de la muerte de Chiara Lubich. Texto del mensaje
Una cita dedicada a uno de los “padres” de la Constitución italiana, escritor, periodista, político, que fue también co-fundador de los Focolares, Igino Giordani. El evento fue promovido por el Archivo General del Movimiento y el Centro Igino Giordani y es el primero de una serie de encuentros programados para ir “a las raíces” de la fraternidad como categoría política. En un momento en el que valores como el respeto, la coherencia, la lealtad se ven envueltos en relatos engañosos, que a menudo son el resultado de un sistema de comunicación manipulado, la idea nacida entre el Archivo General del Movimiento de los Focolares y el Centro Igino Giordani tiene como objetivo extraer del patrimonio custodiado algunas “perlas” que han constituido la vida de figuras comprometidas en el mundo de la política guiadas por los valores de la fraternidad propios del carisma de la unidad. “Si todos fuéramos como Giordani, no habría guerras, no habría discriminaciones, no habría odio. Este gran hombre debe ser un punto de referencia para la humanidad. Ahora nos toca a nosotros llevar adelante sus ideas”. Estas palabras pronunciadas por Gaia, estudiante de secundaria, son las que mejor dan la idea de la actualidad del mensaje y de la inspiración que hoy Giordani representa para las nuevas generaciones. En el Auditorio del Centro Internacional de los Focolares de Rocca di Papa, el 15 de febrero de 2020, se reunieron más de 300 personas entre las cuales algunos políticos, alcaldes, funcionarios locales. El evento fue seguido en streaming desde varios puntos de Italia y Europa, y se injerta dentro del año del Centenario del nacimiento de Chiara Lubich. Durante la velada el encanto de una figura como la de Giordani emergió también a través de las palabras de algunos relatores que tuvieron la fortuna de encontrarlo personalmente. Como Argia Valeria Albanese quien recuerda: “De esos encuentros, también personales en el jardín del Centro Mariápolis de Rocca di Papa, surgió en mí un fuerte impulso a comprometerme durante muchos años en un partido político y en las Instituciones. Pero fue en otra fase de la vida en la que advertí una fuerte relación con Igino Giordani, no tanto como maestro o ejemplo, sino como hermano mayor a quien abrirle el corazón. En el momento del fracaso –prosigue- de las incomprensiones, a menudo del rencor, la denigración pero también al no lograr alcanzar los objetivos previstos, por ser altos y desinteresados, la derrota electoral, la pérdida de los amigos”. Pietro Rossellini, asesor, quien estuvo al servicio de la colectividad de Montecatini afirma que fue guiado por la: “mutación radical de este hombre, ya maduro, considerado el más aguerrido defensor de la fe cristiana por excelencia, que se dejó transformar por Chiara Lubich y cambió su gran controversia en Fuego de Amor. No fue una desnaturalización, sino una sublimación una elevación de su ser”. Para Patrizia Mazzorla, en su trabajo apasionado de maestra en los barrios de Ballarò y Brancaccio en Palermo “algunos escritos de Giordani cambiaron mi perspectiva del compromiso político y social dándome valor en algunas batallas a favor de los más pequeños de la ciudad”.
Chiara Zanzucchi y Lucia Zurlo del Archivo General y Alberto Lo Presti del Centro Igino Giordani observaron que la voluntad de realizar esta serie de eventos reside en la creciente constatación de que el Archivo está vivo y vivifica. Estos encuentros dedicados a los “testigos de la política” también permiten valorar la influencia del carisma de la unidad, de su compromiso político, su coherencia moral y su pasión política, y su aporte a la fraternidad y a la paz.
Gianna Sibelli
“Regreso al futuro, para una economía más humana” es el título del encuentro que tuvo lugar el 4 de marzo en la Embajada de Italia ante la Santa Sede. Empresarios, académicos y economistas juntos por una economía más justa, más inclusiva y sostenible. En línea con el gran evento “The Economy of Francesco”. “En el 2000 abrimos una pequeña empresa de cosméticos, en un local de 60 metros cuadrados con un solo empleado. Hoy trabajamos en un edificio de 7500 metros cuadrados donde trabajan 43 personas y producimos alrededor de 100 mil piezas por día. Nuestro beneficio y nuestra fortaleza son las personas”. Estas son las palabras de Marco Piccolo, un empresario de Turín (Italia), 45 años, 4 hijos, que también tiene tiempo para enseñar a los jóvenes en la parroquia. Con su empresa se adhiere a la Aipec, la Asociación italiana de empresarios para una Economía de Comunión, vinculada a la intuición que tuvo Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, basada en el modelo económico que coloca en el centro de la empresa al hombre como persona y la “cultura de dar”. La Reynaldi de Marco es una empresa que ha apostado por los jóvenes y las mujeres (70% entre empleados y gerentes) pero también por la sostenibilidad medioambiental: la empresa de hecho no emite CO2, no desperdicia agua y no es perjudicial para el medio ambiente. Estas características empujan a muchas grandes empresas del norte de Europa y Estados Unidos a comprar sus productos. “Con esta visión empresarial, es posible transformar un sistema económico, hacer las cosas bien y centrarse en el cuidado de las personas que están en la empresa”, dijo en la reunión organizada en Roma, en la Embajada de Italia ante la Santa Sede, titulada “Regreso al futuro, por una economía más humana”. El evento, promovido por la Universidad Católica del Sagrado Corazón, el Movimiento de los Focolares y por la Embajada de Italia ante la Santa Sede, nació del deseo de ofrecer una oportunidad para reflexionar sobre el sistema económico actual y la necesidad de iniciar un proceso global de renovación para que la economía del futuro sea más justa, inclusiva y sostenible, en línea con el gran evento “La economía de Francisco” que el Santo Padre desea que se celebre en Asís el próximo noviembre. La empresa de Marco es un ejemplo virtuoso de una economía más humana. Una economía que, usando las palabras del papa Francisco “hace vivir y no mata, incluye y no excluye, cuida la creación y evita saquearla”. La Reynaldi fue una de las primeras empresas en Italia en transformar su forma jurídica y paso de una compañía con fines de lucro a una ‘Compañía de Beneficios’, es decir, integra en su objeto social, además de los objetivos de beneficios, el de provocar un impacto positivo en la sociedad y en la biosfera. “Cuidamos a las personas que trabajan con nosotros y es por eso que queremos que el tiempo de trabajo no sea abrumador”, continúa Marco. “Queremos que haya tiempo de vida para la familia y para que las personas estén bien”. Muchas son las empresas o cooperativas virtuosas, siguiendo el ejemplo de la de Marco. Al igual que Conad, sociedad cooperativa de la gran distribuidora italiana que involucra a las oficinas de Caritas para no desperdiciar la comida de sus supermercados, destinándola a quienes la necesitan. O bien, cuando tiene que comprar productos de otras empresas, verifica si explotan el trabajo infantil o utilizan contratación ilícita de mano de obra. Así lo afirmó Francesco Pugliese, CEO de Conad que habló en la reunión: “Si cada uno de nosotros hace su parte, tanto en el comportamiento, como en brindar a la comunidad una parte de tu bienestar, esto puede contribuir a una mejora general de la sociedad”. Si queremos redefinir el progreso económico para el futuro, debemos involucrar sobre todo a los jóvenes que saben cómo hacerse preguntas, cómo dialogar y encontrar respuestas importantes. Y el Papa quería que fueran los creadores del evento La economía de Francesco. “Sabemos que san Francisco de Asís es fuente de inspiración para entender la economía y las finanzas. Esperamos que el evento de noviembre nos ayude a redescubrir esto”, dice la hermana Alessandra Smerilli, consejera de Estado de la Ciudad del Vaticano. “Y en Asís, los jóvenes intentarán hacer propuestas y trabajar en 12 ámbitos temáticos donde trataremos de cubrir todos los temas importantes para presentar una propuesta para cada ámbito, como un compromiso personal, pero también como un compromiso con las instituciones, las empresas y la política”, concluye la hermana Alessandra. Pero es necesario hacer redes, dialogar entre instituciones, empresas y universidades para encontrar soluciones que ayuden a los jóvenes a encontrar trabajo. El embajador Pietro Sebastiani lo ha recordado: “El mundo de hoy es más complejo de lo que era antes y muchas sociedades han experimentado el flagelo del desempleo juvenil durante mucho tiempo”. Pero existen oportunidades y todos deben perseguir su propio talento”.
Lorenzo Russo
Debido a la emergencia sanitaria que involucra a varios países del mundo, el Centro internacional de los Focolares en Rocca di Papa, Italia, ha lanzado una serie de medidas para prevenir la propagación del coronavirus. De conformidad con las decisiones del Gobierno italiano y con las indicaciones de los obispos italianos, el Centro Internacional del Movimiento de los Focolares, con sede en Rocca di Papa (Roma – Italia), ya había adoptado ayer, 9 de marzo, algunas medidas preventivas para limitar y detener la propagación de la epidemia de coronavirus lo antes posible. Medidas en línea con lo que fue establecido por el primer ministro italiano que desde hoy, 10 de marzo y hasta el 3 de abril, ha declarado a toda Italia como “área protegida”. Por esto:
Oficina de Comunicación Focolares
La invitación de Jesús “Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas” (Mateo 7,12) es la llamada “Regla de oro”, una enseñanza universal contenida en las distintas culturas, religiones y tradiciones . Es la base de todos los valores auténticamente humanos, que construyen una convivencia pacífica, con relaciones personales y sociales justas y solidarias. El céntuplo Vivo en una ciudad pequeña con pocos negocios, en donde no siempre se encuentra todo lo necesario. Una mañana golpea a mi puerta una vecina pobre y enferma. Con una gran sonrisa me pide un poco de aceite. En la cocina ha quedado muy poco, y lo necesitaría. Pero advierto un impulso a dárselo todo. A la hora de preparar la comida me doy cuenta de que tengo que arreglármelas sin aceite, pero me siento feliz de lo que he hecho. En el momento de tomar la olla, golpean a la puerta. Es una religiosa que no veo desde hace tiempo porque vive bastante lejos. Me invita: “Ven, en el coche tengo algo para ti”. Me entrega tres cajas con botellas de aceite: en total 54 litros. (G.V. – Burundi) Si uno da amor … No era fácil volverme a integrar tras 20 años de ausencia de nuestro país. Al comienzo mi esposa y yo nos sentíamos un poco raros: había que empezar en todo sentido. Pero en el Evangelio encontramos la fuerza para abrirnos a los demás, para reconstruir relaciones de hacía tiempo y establecer nuevas amistades. Como nos habíamos casado no muy jóvenes, habíamos decidido que si los hijos no llegaban, estaríamos dispuestos a ser una familia para el que no la tenía. Con esa idea iniciamos un recorrido de adopción. Cuando algunos meses atrás recibimos la noticia de la llegada de Verónica y Carlos, dos hermanitos brasileños, mostramos sus fotos a todos esos nuevos conocidos. Después fuimos a buscarlos a Rio de Janeiro. Cuando regresamos vimos un enorme cartel en la calle con un saludo de bienvenida a Verónica y Carlos y, en la reja de nuestra casa, muchos globos y mensajes. No podemos olvidar las ayudas concretas en ropa y otras cosas necesarias. Una comprobación para nosotros de que, si se da amor, se recibe amor. (M.S.F. – España) Conjura de amor Una vez que se quedó sola, mi suegra, a pesar de que tenía hijas que podían recibirla, vino a vivir con nosotros. Su presencia, muy aceptada por mis hijos, era para mí, sin embargo, una exigencia más, que se sumaba a la familia que atender. Además, ella, por una forma de arterioesclerosis, hablaba sola, sin darse cuenta de que la estaban escuchando; y sucedía que a menudo protestaba contra mí. Mis hijos se reían de esa situación, mientras que para mí era una doble herida. ¿Ése era el agradecimiento por lo que estaba haciendo por ella? Un día ella estaba en cama por una gripe y durante la comida salió el tema de la abuela que hablaba sin sentido. Mi esposo quedó muy apenado; pero luego todos juntos decidimos realizar una hermosa “conjura de amor” para amar más y mejor a la abuela. Pienso que fue uno de los momentos más educativos y fecundos de nuestra familia. Los parientes, que son muchos, cuando vienen a verla, se quedan sorprendidos por el bien que la abuela “produce” en nuestra familia. (C.S. – Italia)
Recogido por Stefania Tanesini (extraído de “El Evangelio del día”, Città Nuova, año VI, n.2, marzo-abril 2020)
En todo el mundo son muchos los gestos concretos de apoyo, comunión y compartición de historias de esperanza para difundir el “antivirus” de la fraternidad. “Ya no soy ‘yo que tengo miedo del contagio’ o bien ‘yo a quien nada importa del contagio’, sino que soy YO que preservo al OTRO. Yo me preocupo por ti. Yo mantengo una distancia por ti. Yo me lavo las manos por ti. Yo renuncio a ese viaje por ti. Yo no voy al concierto por ti. Yo no voy al shopping centre por ti. Ésta es una ocasión para transformar una emergencia en una competencia de solidaridad”. Con estas palabras un joven de los Focolares en un amplio post en facebook alienta a un cambio radical de mentalidad y de acción en estos días en los que su país, Italia, ha subido al segundo puesto en la clasificación mundial de las naciones afectadas por el Coronavirus. Una difusión que se está propagando en todo el mundo, produciendo una crisis cuyos efectos indirectos sobre la vida de los varios países afectados son múltiples: desde el sistema sanitario a la educación y la economía. “Aun comprendiendo las preocupaciones que hoy angustian a muchos actores económicos –escribe el economista Luigino Bruni, coordinador internacional de la Economía de Comunión–, consideramos que el rol de las “empresas civiles” no se tiene que agotar sólo en la contabilidad de los daños y en contribuir a difundir las alarmas. Éste es el momento de demostrar que el Estado somos nosotros. Y que la responsabilidad social de la empresa no es sólo un instrumento de marketing sino una práctica real que se activa sobre todo en el momento de la crisis. Ello, demostrando atención a los bienes comunes (la salud, el trabajo), practicando una comunicación correcta, formulando propuestas concretas y sustentables con una visión de conjunto, activando acciones concretas dirigidas a las personas más frágiles, valorizando un sistema hecho de empresas, familias, escuelas, universidades, organizaciones y entes que pasen a ser protagonistas de una nueva e indispensable solidaridad proactiva”. Bruni cita una historia de responsabilidad social de estos días, la de Mahmoud Ghuniem Loutfi, que trabaja como repartiendo en una empresa de delivery en Turín. Como reconocimiento hacia la ciudad que lo ha acogido, compró barbijos para la Cruz Roja local. No pensó en su compromiso económico sino que se preguntó qué podía hacer por su comunidad, y por lo tanto por él mismo. Como Mahmoud, en estos días se están realizando experiencias de cooperación, compartición y solidaridad. Gloria, una joven de los Focolares en China nos cuenta desde Hong Kong que la tecnología ayuda a mantener los contactos entre las varias personas: “tratamos de organizar encuentros en videoconferencia para estar cada vez más unidos en este período especial. Como ahora hay que estar más tiempo en casa, todos los momentos que transcurrimos con nuestros familiares es útil para comprender más sus problemas y sufrimientos”. Caritas Lee vive en Ulsan, Corea. Cuenta que hicieron una recolección de fondos en su universidad. “El objetivo era recoger 500,000 wons (380 euros). Como se trataba de pequeñas donaciones, pensé en participar recordando a las 1595 personas infectadas e identificadas hasta ese momento. Pero sucedió algo maravilloso: se recogieron algunos millones de wons (35.360 euros) donados al hospital diocesano y al distrito sanitario de Daegu, la región más afectada”. Después de este gesto otras universidades quisieron recolectar fondos para ayudar al sistema sanitario. Pero no fue sólo eso. “Muchos voluntarios, médicos y enfermeros –explica Caritas Lee– están yendo gratuitamente a ayudar al hospital. Algunos dueños de casas, por ejemplo, no quieren recibir el alquiler mensual, o bien otras personas llevan alimentos delante de las casas para los que no pueden salir”. Yopi vive jsutamente en Daegu. Su casa se encuentra cerca de un hospital, por lo tanto se oyen continuamente las sirenas de las ambulancias. “Al comienzo cuando las oía, rezaba por los pacientes. Luego empecé a preocuparme más. Al iniciar la Cueresma decidí rezar todos los días el Rosario. Poco a poco la ansiedad dejaba el lugar a la paz del corazón”. Micaela Mi Hye Jeong, en cambio, escribe desde Gumi, siempre en Corea. “Aquí estamos preparando 150 barbijos para repartir en los lugares de mayor urgencia. Hemos pensado que en lugar de usar barbijos descartables que contaminan el ambiente, podemos confeccionarlos nosotros mismos con algodón lavable. En este período de mucho frío y bloqueado por el miedo sentí que mi corazón se calentaba con esta posibilidad de vivir concretamente el Evangelio”. En Brasil, Armando, empresario EdC, tiene una empresa que trabaja en el sector sanitario. “En este período barbijos y desinfectantes subieron sus precios en un 500% –cuenta–. Me pregunté: como empresario de EdC ¿cómo puedo dar testimonio de aquello en lo que creo y de aquello por lo que vivo? Decidí entonces ir contra los precios del mercado vendiendo mis productos a la mitad de mi competencia, y es bueno contar con el apoyo de mis dependientes para sostener esta política”.

Voluntarios de la Defensa Civil participaron en los controles sanitarios del aeropuerto de «Milán Malpensa».
Lorenzo Russo
Continúa el viaje de Paolo Balduzzi a través de la historia di Chiara y de los Focolares. Esta vez la etapa es en Roma donde Chiara conoció a Igino Giordani, primer cofundador, abriendo con él el carisma al ecumenismo, a la política, a las mil realizaciones sociales y civiles que han nacido. https://vimeo.com/389530316
400 jóvenes, 56 países, 4 días: WeGENerate! (¡Nosotros generamos!) el relato de Conleth Burns de Irlanda del Norte.
En enero, Luisa, una amiga brasileña, y yo, hablamos con los 400 Gen 2, los jóvenes del Movimiento de los Focolares, reunidos en Trento, en el Norte de Italia. Les hicimos una pregunta: ¿quieren ser la Generación del Mundo Unido? ¿La generación que hará posible un mundo más unido antes del 2050? Setenta y siete años antes, Chiara Lubich y sus amigos habían hecho de una frase del Evangelio: “Que todos sean una sola cosa” (Jn. 17, 21) – el fin y la misión de sus vidas. El mes pasado me encontré en el congreso internacional Gen 2 con el título “WeGENerate” (Nosotros generamos), con algunos cientos de jóvenes. De la misma edad que tenía Chiara cuando dijo este “Sí“ al Evangelio; por primera vez me sucedió que me puse a pensar en esta oración por el “Ut omes”, es decir por la unidad de la familia humana, es una petición y no una simple declaración en forma de oración. Una petición, porque esta oración requiere una respuesta. Una petición, porque no son sólo lindas palabras para rezar. Me desafía quien las lee y vive para buscar una respuesta. Una petición, porque el “Ut Omes” es un argumento sobre el cual hay que plantearse interrogantes, no se trata de un simple hecho. La pregunta que Luisa y yo les dirigimos el mes pasado a los chicos, es decir, si querían ser la generación del mundo unido, era sencillamente la pregunta –aunque formulada en forma distinta- a la que Chiara Lubich respondió en 1943. Al final de las preguntas pusimos una fecha para ver si nosotros, los Gen, queríamos realmente responder. En lugar de responder con palabras, decidimos organizarnos. Para ello durante una tarde todos nosotros, 400 Gen, chicos y chicas de 56 países, con traducción en 16 idiomas, planificamos acciones locales y globales para combatir la corrupción, reducir la desigualdad, detener el cambio climático, reactivar el diálogo y prevenir los conflictos. Hemos respondido a esta exigencia de unidad, del Ut Omes, planificando actividades de promoción, de formación global para proteger la democracia, prevenir los conflictos, combatir la corrupción y detener la desigualdad. Hemos respondido a esta exigencia decidiéndonos a promover las campañas #CleanPlate, #GreenDay #ClearPlasticJarChallenge y CarPooling para combatir los problemas ambientales. Imaginamos plataformas y aplicaciones para desbloquear el diálogo; terminar con la ignorancia y construir relaciones. Mark de Siria dijo que quería regresar a Siria para ayudar a reconstruir su país. Víctor respondió a esta pregunta desafiándose a sí mismo para ser la realización viva del carisma de la unidad en Venezuela. Joelle respondió a esta pregunta prometiendo llevar a Líbano este mensaje de unidad y de amor. Todos contextos que no son distintos al de Chiara, cuando respondió a la misma pregunta en 1943. Muchas personas, como Marco, Joelle y Víctor, irán este año a Trento para “encontrar” la ciudad de Chiara Lubich. Visitarán la exposición dedicada a ella y los lugares de la ciudad donde vivió, encontrarán una comunidad de personas que hoy viven para construir la unidad en Trento. Irán para entender las raíces de la historia de Chiara y de los Focolares. Después de este congreso entendí que para ir realmente al origen de esta historia, es necesario plantearse las preguntas a las que ella respondió en 1943: ¿la unidad es posible? Y también: ¿Tú, crees que todos podemos ser una cosa sola? Y si la respuesta es sí, ¿qué puedo hacer yo?
Conleth Burns
Hemos ido a Gran Bretaña pocos días antes del Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Nos hemos encontrado con muchas personas, también de la comunidad de los Focolares, para comprender qué ha sucedido y cuáles son sus esperanzas. https://vimeo.com/389530059
El economista Luigino Bruni, director científico del evento: «Llegaremos más preparados. Los jóvenes del mundo están respondiendo con un gran sentido de responsabilidad y con el deseo de comprometerse aún más. De una herida podrá nacer una bendición”. De acuerdo con el Santo Padre, “La economía de Francisco” se pospone hasta el 21 de noviembre, pero el trabajo del comité científico y de los jóvenes involucrados en la organización no se detiene. Es más, procede con gran compromiso y entusiasmo, como leemos en la nota de prensa del 1 de marzo.
La decisión se tomó – se lee – “dada la dificultad de trasladarse de los aproximadamente dos mil jóvenes de 115 países”, de los cuales se prevé la participación y también por el coronavirus. Sin embargo, la cita solo se pospuso y el papa Francisco estará en Asís en noviembre para reunirse con los jóvenes que, unos días antes, participarán en talleres, diálogos y momentos de estudio sobre diversos temas económicos. El enfoque temático está contenido en la carta que el 1 de mayo de 2019 el papa Francisco dirigió a los “jóvenes economistas, empresarios y empresarias de todo el mundo”, invitándolos volver a animar la economía, en el sentido literal, de devolverle un alma, a estar entre quienes responden al grito de los pobres de la tierra y no dan vuelta la espalda. “Por esta razón, deseo reunirme con ustedes en Asís – escribe el Santo Padre – para promover juntos, a través de un “pacto” común, un proceso de cambio global que vea en comunión de intención no solo a aquellos que tienen el don de la fe, sino a todos los hombres de buena voluntad, más allá de las diferencias de credos y nacionalidad, unidos por un ideal de fraternidad atento especialmente a los pobres y excluidos”. El profesor Luigino Bruni, director científico del evento, en una publicación en Facebook agradece al Papa por la nueva fecha. “Llegaremos más preparados», agrega. “Los jóvenes del mundo están respondiendo con un gran sentido de responsabilidad y el deseo de comprometerse aún más. De una herida nacerá una bendición. Debemos ser soñadores realistas y, por lo tanto, vivir las preocupaciones y crisis de nuestro tiempo, y luego hacer de todo para que ‘no one less’, no uno menos de los 2000 ya seleccionados y que ya se han inscripto y muchos que ya compraron los boletos de avión. Me sorprendió no leer quejas de los jóvenes por el aplazamiento, sino solo el deseo de continuar la carrera. Ya hemos realizado 230 eventos Towards Assisi, haremos otros trescientos más en estos ocho meses”.
Stefania Tanesini
Después de doce años de presidencia, el profesor Piero Coda, que ha guiado el Instituto Universitario Sophia desde su fundación, pasa el timón al profesor Giuseppe Argiolas, docente de Management en dicho Instituto. Es el primer cambio de guardia para el Instituto Universitario Sophia (I.U.S.), que también coincide con la atribución por parte de la Congregación para la Educación Católica del título de “Rector” a quien antes era el Decano del Instituto. Por lo tanto, el Prof. Giuseppe Argiolas es el nuevo Rector de Sophia. Sucede al Prof. Piero Coda que ha guiado el Instituto desde su fundación, con sabiduría y espíritu de profecía. La elección se realizó el 9 de enero pasado, y la efectuó el Consejo Académico del Instituto. El 20 de febrero de 2020, con una carta, la Congregación para la Educación Católica nombró Rector del Instituto Universitario Sophia al Prof. Giuseppe Argiolas, por un período de cuatro años. Se celebró esta mañana, en el Aula Magna del Instituto Universitario Sophia, la ceremonia de toma de posesión del nuevo Rector.
Argiolas nació en Cagliari en 1969. Es docente estable del I. U. Sophia desde 2016, cuando dejó su puesto en la Universidad de Cagliari para dedicarse al proyecto de desarrollo del curso de graduación en Management y dirigir la Escuela de Doctorado del Instituto. Su actividad de investigación se concentra principalmente en los temas de la Responsabilidad Social de las Empresas y Organizaciones y de la Administración de Empresas “Mission-Driven” (ver la Biografía). «Ante todo quiero expresar profunda admiración por el Prof. Piero Coda y un gran agradecimiento por lo que ha hecho hasta hoy –comentó el prof. Argiolas-; por mi parte trataré de dar todo lo mejor de mí en el ejercicio de la tarea que se me ha encomendado, interpretando esta responsabilidad como un servicio de unidad». Y prosigue: «Termina la fase fundacional y empieza la de la consolidación y desarrollo con el traspaso generacional. Pero lo que no tendrá que faltar es la dimensión carismática. Sophia seguirá cumpliendo, con fidelidad creativa, la misión para la que fue fundada por Chiara Lubich, recorriendo junto a muchos compañeros de viaje –como nos lo ha dicho el Papa Francisco- con “alegría, visión y decisión” cada vez nuevas, “el camino que acabamos de empezar”». Agrega el prof. Piero Coda, que deja tras doce años de presidencia: «Estoy feliz de la nueva etapa en el camino de Sophia, que empieza bajo la guía experta e inspirada de Giuseppe Argiolas, fruto de una constante y consolidada maduración a todos los niveles. El nombramiento no ya como Decano sino como Rector por parte de la Congregación para la Educación Católica llega inesperado y lo recibimos como un sello y un ulterior impulso. La ocasión es propicia para renovar junto con el Rector y toda la comunidad académica, con fuerza y alegría, ese pacto de unidad que califica el espíritu que nos anima y que el Global Compact on Education del Papa Francisco relanza hoy con vigor». María Voce, Vice Gran Canciller del Instituto y Presidente del Movimiento de los Focolares, dijo: «Estoy muy contenta de renovar mis felicitaciones al Prof. Giuseppe Argiolas, nuevo Rector del Instituto Universitario Sophia. Su elección marca sin duda un traspaso de generación y de ámbito académico respecto de la presidencia saliente. Estoy segura de que el prof. Argiolas les dará el don de sus características personales, permaneciendo fiel al origen carismático de la cultura de la unidad y actualizándola para responder de la mejor manera posible a las preguntas del tiempo presente».
Fonte: Ufficio Stampa Istituto Universitario Sophia
En Aquisgrana el Movimiento de los Focolares de Alemania entregó el Premio Klaus Hemmerle al Arzobispo Anastasios de Tirana, Albania.
El rostro del dulce anciano con barba blanca, que el viernes 14 de febrero recibió en Aquisgrana (Alemania) el “Premio Klaus Hemmerle”, que le otorgó el Movimiento de los Focolares de Alemania, no es conocido en los titulares de los periódicos. Pero Anastasios Yannoulatos, Arzobispo greco-ortodoxo de Tirana (Albania) es una personalidad bien conocida y estimada tanto a nivel eclesial internacional como a nivel político, sobre todo en Europa oriental. En su discurso de agradecimiento auguró una “coexistencia pacífica en un mundo multi-religioso”. Declaró que le había fascinado una frase de Albert Einstein sobre la fuerza del amor: “Cada uno lleva e sí un generador de amor, pequeño pero eficiente, cuya energía sólo necesita ser liberada, porque el amor es la quinta esencia de la vida”. Y recordó que fue precisamente el amor el que impulsó al obispo Klaus Hemmerle (1929 – 1994) a comprometerse tenazmente por la paz y la reconciliación del mundo. Un compromiso que caracteriza también la vida y la acción del Metropolita Anastasios.
Mons. Helmut Dieser, como actual Obispo de Aquisgrana y uno de los sucesores de Klaus Hemmerle, le dio la bienvenida a los 300 huéspedes reunidos en la Catedral Imperial en la ciudad de Carlo Magno, presentando al premiado como un “pionero de la fe y del ecumenismo”. Lo confirmó en Metropolita Augoustinos Lambardakis, presidente de la Conferencia Episcopal ortodoxa de Alemania, subrayando la estima de la que goza el Metropolita Anastasios en el mundo ortodoxo, donde su palabra es escuchada a pesar de las tensiones entre las distintas Iglesias autocéfalas. Maria Voce, Presidente de los Focolares, también subrayó en su mensaje el incansable compromiso del Metropolita Anastasios con el diálogo entre cristianos y musulmanes, agradeciéndole su capacidad de suscitar comunión, fraternidad y solidaridad. En el panegírico el card. Kurt Koch, Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, esbozó el itinerario del Metropolita Anastasios, que lo ha llevado de Grecia a Albania, pasando por África, donde demostró cómo “el diálogo interreligioso y el compromiso misionero no deben estar en contraste”. Y subrayó además cómo desde 1992 se comprometió, con prudencia, a reconstruir y reforzar la Iglesia Ortodoxa en Albania contribuyendo a la disminución de las fuertes tensiones en los Balcanes. Con el “Premio Klaus Hemmerle” el Movimiento de los Focolares en Alemania quiere honrar cada dos años a una personalidad autorizada en el campo del diálogo entre las Iglesias, las religiones y las convicciones ideológicas. Entre los premiados están el expresidente de la Federación Luterana Mundial, el obispo emérito Christian Krause (2006); el Patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I (2008); la doctora musulmana Noorjehan Abdul Majid de Mozambique (2016) y el Rabino alemán Henry Brandt de Augsburg en Alemania (2018).
Andrea Fleming
Inaugurada en la Ciudad Santa la exposición sobre “Chiara Lubich Ciudad Mundo”, primera etapa de las secciones internacionales, con una sección dedicada al viaje realizado por Chiara Lubich en 1956. “No habría creído que Jerusalén y los Santos Lugares iban a incidir de este modo en mi alma (…) cada piedra decía una palabra, mucho más que una palabra, de tal modo que, al final, el alma estaba totalmente inundada, completamente llena de la presencia de Jesús” . Chiara Lubich expresa en una intensa página de su diario la experiencia del único viaje que realizó a Jerusalén y a Tierra Santa en 1956. Quedan como recuerdo varias fotografías en blanco y negro y un documental, pero el testimonio más grande es la presencia activa de la comunidad de los Focolares en esta ciudad que, precisamente hoy, 29 de febrero de 2020, inaugura en la Curia de la Custodia de la Tierra Santa, la exposición “Chiara Lubich Ciudad Mundo”, que permanecerá abierta hasta el próximo 14 de marzo. La exposición reproduce la que está actualmente abierta al público en las Galerías de Piedicastello en Trento (Italia), curada por el Centro Chiara Lubich en colaboración con la Fundación Museo Histórico del Trentino. Se trata de la primera de las secciones internacionales que, en el año dedicado al centenario de Chiara Lubich, se repetirán también en Ciudad de México, Sídney, Mumbai, Sao Paolo, Argelia y Nairobi. Un primado simbólico, este de Jerusalén, ciudad-cuna de las tres grandes religiones monoteístas, casa para muchos pueblos. Aquí la comunidad de los Focolares está presente desde 1977 con la tarea de contribuir a realizar aquella unidad que, precisamente en esta tierra, Jesús le había pedido al Padre.
También en Jerusalén el itinerario expositivo de la muestra, propuesto esta vez en versión reducida y readaptada, narra los momentos significativos de la vida de la fundadora de los Focolares, su pensamiento y su obra, a través de documentos, escritos autobiográficos y material fotográfico. Pero esta edición tiene una peculiaridad que se ofrece solamente a quien la visita aquí: una sección dedicada a la relación entre la fundadora de los Focolares y Jerusalén, como lo explica Claudio Maina corresponsable de los Focolares en Tierra Santa. “Hemos querido traer a Jerusalén esta exposición para dar a conocer con mayor profundidad la vida, la espiritualidad y la obra de Chiara, pero también para dar testimonio de la relación que la vinculaba a esta ciudad. En realidad Chiara estuvo en Jerusalén solo una vez y durante pocos días. Pero a raíz de aquel viaje se inició una historia que continúa hasta el día de hoy: efectivamente, también en Tierra Santa existen hoy personas que han hecho propia la espiritualidad de Chiara y la viven”. Una parte de la exposición está dedicada también al gran sueño de Chiara para esta ciudad, profundamente marcada por divisiones y heridas históricas: que naciera un centro de espiritualidad, estudio, diálogo y formación a la unidad. “Un sueño, una intuición que se ha ido concretando poco a poco –cuenta Terese Soudah– en el proyecto del ‘Centro para la unidad y la paz’: proyecto en el que estamos trabajando desde hace años y que, no obstante las muchas dificultades, va adelante y esperamos poder realizar pronto”. Entre las autoridades presentes, el Nuncio y Delegado Apostólico en Jerusalén, Mons. Leopoldo Girelli; el representante del Patriarcado de los Latinos, Padre Stéphane Milovitch, director de la Oficina de los Bienes Culturales de la Custodia de Tierra Santa, además de otros amigos cristianos, hebreos y musulmanes que componen la familia de los Focolares en Tierra Santa. A causa de la emergencia del Coronavirus la delegación italiana no ha podido participar, pero ha hecho presente su aporte a través de videos. Del mismo modo, el presidente de la Provincia Autónoma de Trento, Maurizio Fugatti, ha expresado su deseo del mayor éxito de la exposición para llevar al mundo el mensaje que Chiara Lubich ha dado al Trentino y a Italia. El Custodio de Tierra Santa, el Padre Francesco Patton, ha formulado el augurio de que a través de esta exposición la espiritualidad de Chiara le recuerde, a esta tierra tan atormentada, el valor de la unidad, fruto de la oración de Jesús, tan actual todavía. En un mensaje video, Anna Maria Rossi y Giuliano Ruzzier, curadores de la exposición en Trento con Maurizio Gentilini, han introducido el itinerario expositivo: “Hemos pensado en un proyecto que no se limitase solamente a la ciudad de Trento, sino, tal como fue en la vida de Chiara, se extendiese hasta los últimos confines de la tierra, abarcando los cinco continentes”. En el corte de la cinta inaugural, el Nuncio, Mons. Girelli, ha evidenciado la extrema actualidad del mensaje de Chiara: “Aquí, en Jerusalén, podríamos invertir las palabras del título de la exposición y llamarla: ‘Chiara Lubich, Mundo Ciudad’, porque esta exposición ha llegado desde el mundo a la ciudad por excelencia, la Ciudad Santa, la ciudad de la unidad, de la fraternidad, del diálogo entre las religiones y entre los pueblos”.
Stefania Tanesini
El 5 de febrero de 2020 el focolarino colombiano Juan Carlos Duque, falleció a causa de un accidente en el Centro “Fiore” de Lima (Perú) en donde vivía en el focolar. Pocos días antes, preparándose al sacerdozio, había recibido la ordenación diaconal rodeado de la comunidad en fiesta. Publicamos una carta de despedida escrita por Gustavo Clariá, uno de sus compañeros de focolar. Querido Juan Carlos: Te pedí, como hice muchas veces, que me ayudaras; esta vez, a entrar en una cuenta de correo electrónico porque tenía que responder a varios mensajes. Tenía la clave, pero solo no lograba. Como siempre, y a pesar de que nos estaban llamando para almorzar, te hiciste cargo y resolviste mi problema con tu habitual velocidad. El almuerzo fue como todos los días: discursos serios mezclados con bromas, tu inconfundible carcajada, felices de estar todos juntos.
Fuiste el primero que se levantó para llevar los platos a lavar y saliste corriendo hacia “tu” Centro Fiore, para tratar de reactivar el inmenso tanque de agua inutilizado desde hacía tiempo. Yo fui a descansar. Pasaron algunos minutos y sonó mi celular. Era Pacho: “Juan Carlos tuvo un accidente grave … pisó en falso en el techo y precipitó … falleció …”. No podía creer a lo que me estaba diciendo, mi persona rechazaba de lleno lo que mis oídos habían escuchado. Sólo logré decir “Dios mío”, “Dios mío”, “Dios mío” … no sé cuántas veces lo repetí y seguí repitiéndolo, en silencio, mientras corríamos con Mario al cercano Centro Fiore. Incrédulos, constatamos lo sucedido con nuestros propios ojos … Ese día, 5 de febrero a las 15:15, cambió nuestra existencia habitual. Ya nada era como antes y había que acostumbrarse y aceptar la realidad. Yo, lo sabes, fui tres veces a la capilla, confundido y pidiendo explicaciones: “¿Cómo es posible?”, “hemos dado la vida para seguirte y Tú, de qué lado estás …?”. Silencio. A la tercera vez me respondiste: “todavía tienes muchas cosas que perder”. Salí casi humillado, comprendiendo que estaba muy lejos de donde habías llegado tú, Juan Carlos. Creíamos que te estabas preparando al sacerdocio … en realidad te preparabas al gran encuentro de la Vida. Con el pasar de las horas y a fuerza de pedir “aumenta nuestra fe”, esa trágica caída que constatamos con nuestros pobres ojos, se fue transformando en un magistral “vuelo” hacia lo Alto, para los ojos de la fe. Sí, amigo y hermano, no fue una caída sino un VUELO. Ya nos lo habías anunciado el 25 de enero, en tu ordenación diaconal. Habías recordado a S. Felipe Neri, ese genial santo toscano que, cuando lo nombraron monseñor, tiró el sombrero al aire exclamando “Paraíso, Paraíso”. No le interesaban los títulos, sólo el encuentro con Dios … allí en donde ahora estás, junto a los que te precedieron. Adios (= A Dios), querido Juan Carlos. Hasta que Dios quiera que nos volvamos a reunir, todos juntos, para nunca más separarnos. Nos faltará tu alegría, tus carjadas sonoras, las arepas y el pollo a la sal … tu disponibilidad y premura hacia cada uno de nosotros, tu capacidad de resolver los problemas y de “dar sabor a la vida”, tu transparencia y radicalidad de simple focolarino,amigo de Jesús. Permanecerás en nuestras vidas como un faro de luz que nos acompaña y nos guía.
Gustavo E. Clariá
En Castel Gandolfo un laboratorio de esperanza entre diferentes carismas para fomentar la comunión entre las familias religiosas, a través de la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich.
“Iglesia en salida”, “hospital de campaña”. El papa Francisco ha dicho repetidamente cómo le gustaría ver a la Iglesia hoy: capaz de dar calor a los corazones de los fieles, de curar heridas y salir a las periferias existenciales. Pero para poder responder bien a las necesidades del mundo fragmentado y herido de hoy, la Iglesia debe unir fuerzas y unir sus talentos. Esto vale en modo especial para los carismas, es decir, las fuerzas renovadoras que a lo largo de la historia nacieron en la Iglesia en respuesta a necesidades históricas específicas y que luego encontraron una forma duradera en las diversas “familias” religiosas. Pero, ¿cómo poder encontrarse, estar juntos y actuar unidos entre realidades diferente que el Espíritu Santo ha creado s? El congreso del 8 y 9 de febrero pasado en el Centro de Mariápolis de Castel Gandolfo (Roma, Italia), titulado “Carismas en comunión: la profecía de Chiara Lubich” quería destacar que la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich puede ofrecer algunas herramientas en esta dirección. 400 participantes – religiosos, consagrados y laicos católicos con una representación ortodoxa – de 100 familias religiosas y 33 países se reunieron para tratar, dialogar y poner sus identidades en comunión – para formar una Iglesia más bella y rica, y más atractiva. El título del congreso “estimula a vivir a la escucha y en la entrega recíproca”, dijo Maria Voce, presidente del Movimiento de los Focolares en su discurso, porque al ofrecer la riqueza de los carismas específicos, se realiza una auténtica experiencia de compartir (…) para dar a la Iglesia un rostro creíble ante el mundo”. “Las personas consagradas, que entran en contacto con el Movimiento de los Focolares, dice el cardenal João Braz De Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, han encontrado un impulso y una ayuda para valorizar la originalidad de sus propios carismas específicos, para renovar las relaciones de fraternidad en sus Institutos, para apreciar y amar otros carismas como al propio”. En los dos días del encuentro, se activó un laboratorio en vivo para mostrar cómo esta riqueza de la Iglesia puede volverse bella, fructífera en su conjunto, en el anuncio del Evangelio y en la credibilidad de la Iglesia. La presencia significativa de unos cincuenta laicos de diferentes familias religiosas contribuyó en gran medida a esta perspectiva. “Los carismas son una fuente de alegría y una expresión de la estética de la Iglesia, dice el padre Fabio Ciardi, oblato de María Inmaculada, teólogo de la vida consagrada. Que lleva a exclamar: “¡Qué cosa tan hermosa!”. “Cuando siendo novicia, escuché a Chiara que nos alentaba “a amar a la congregación de la otra como propia”, entendí que la unidad es realmente un valor fundamental”, afirma la hna. Tiziana Merletti, de las franciscanas de los pobres, canonista. “Ya no se trata de estar de acuerdo con la contribución insustituible de las realidades carismáticas a la misión de la Iglesia, sino de hacer circular los dones a todos y para todos (…) para discernir los caminos más adecuados al servicio del anuncio del Evangelio”, afirmó Piero Coda, rector del Instituto Universitario Sophia de Loppiano, y agrega que es necesario “llegar con una conversión radical, a amar al otro, su carisma, su familia religiosa, más que al propio carisma y familia religiosa. ¡Esta es la única manera de ser una Iglesia carismática y misionera”!
Lorenzo Russo
Con una carta del 1 de febrero María Voce, Presidenta de los Focolares, convocó para el 31 de agosto de 2020 el inicio de la próxima Asamblea general del Movimiento de los Focolares. ¿De qué se trata? ¿Quiénes serán sus componentes? ¿Cuáles son sus tareas? ¿Cómo se prepara? https://vimeo.com/389519371 Acto de convocatoria en formato pdf
El discurso de María Voce al Congreso Internacional de pastoral de los ancianos “La riqueza de los años”
Reconocer que el otro, con su diversidad, es un don para mí. Y construir relaciones de fraternidad fundados en la escucha auténtica, que deja de lado estereotipos y prejuicios y se abre a itinerarios nuevos. Son éstos los presupuestos para cultivar el diálogo entre las generaciones y establecer entre los jóvenes y adultos una relación de amor recíproco. Éste es el mensaje que María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, quiso ofrecer con su discurso en el primer Congreso Internacional de pastoral de los ancianos, promovido por el Dicasterio de los Laicos, la Familia y la Vida, en el Agustinianum de Roma. Delante de alrededor de 550 expertos y agentes pastorales provenientes de 60 países, María Voce propuso una reflexión sobre el tema del diálogo entre las generaciones. Percibiendo en el día de hoy, a nivel global, “una atmósfera de nuevo entendimiento entre las generaciones”, María Voce toma por ejemplo manifestaciones pacíficas que recientemente han visto la movilización de jóvenes, adultos y ancianos, para poner de relieve que lo que los congregó fue la voluntad de encontrarse y crear conexiones directas, para expresar cada uno su propio pensamiento y pedir un renovado compromiso “por el bien común, los derechos humanos, la solidaridad y la paz”. Si en estos contextos los jóvenes se hicieron promotores de un mensaje de renovación, los más maduros, arrastrados por entusiasmo de los jóvenes, optaron por compartir sus retos y su compromiso. Acerca de los frutos que nacen de la alianza entre las generaciones, María Voce deja la palabra a Chiara Lubich, fundadora de los Focolares: “Desde los comienzos –contaba Chiara– hemos advertido con los jóvenes una relación que no dudaría en definir trinitaria. Constatábamos en nuestra generación de adultos todo el peso, el valor de la encarnación y la concreción. En la generación de los jóvenes, en cambio, toda la idealidad, la autenticidad, la fuerza revolucionaria, la certeza de la victoria. Si la primera generación nos parecía que era según el modelo del Padre, la segunda era su belleza y esplendor y por lo tanto según el modelo del Hijo, Verbo del Padre. Y entre las dos una relación de amor recíproco, como una corriente de Espíritu Santo, que da al mundo un gran testimonio”. Luego, la Presidente de los Focolares trazó algunos senderos que pueden recorrerse para reproducir esta alianza entre las generaciones. Ante todo hizo hincapié en la necesidad de una escucha profunda y por lo tanto “liberar las mentes y los corazones de prejuicios y estereotipos”. Luego es necesario abandonar la representación estática del otro por la cual el adulto sería aburrido y estaría detenido en el pasado, y el joven sería subestimado y juzgado negativamente. Por último, es decisiva la disponibilidad a abrirse a nuevos esquemas para superar juntos las dificultades. María Voce concluyó volviendo a proponer la imagen de la Iglesia bosquejada por un joven durante el Sínodo dedicado a ellos: “La Iglesia es una canoa, en la que los ancianos ayudan a mantener el rumbo interpretando la posición de las estrellas y los jóvenes reman con fuerza imaginando lo que les espera más allá”.
Claudia Di Lorenzi
El Movimiento de los Focolares recomienda adoptar escrupulosamente las medidas de precaución y seguridad establecidas por las autoridades sanitarias del propio país Tras la detección de casos de infección por Coronavirus (COVID-19) también en Italia, el Centro Internacional del Movimiento de los Focolares, al tener la propia sede en Italia y siendo organizador y sede de eventos en los que participan personas provenientes de muchos países, invita a la gran familia del Movimiento de los Focolares de todo el mundo a vivir con la atención necesaria y con un gran sentido de responsabilidad esta emergencia sanitaria en vista de la salud personal y del bien común. En particular el Movimiento de los Focolares recomienda adoptar escrupulosamente las medidas de precaución y seguridad establecidas por las autoridades sanitarias del propio país y seguir atentamente las comunicaciones al respecto. En lo que se refiere a los eventos organizados en el Centro Internacional, el Centro mismo está en estrecho contacto con las autoridades sanitarias y civiles locales para monitorear los desarrollos y adoptar las medidas que sean necesarias. El Centro Internacional recomienda hacer lo mismo en lo que se refiere a los grandes eventos en otros países. En cualquier caso, sigue siendo válida la invitación de María Voce (Emmaus) del 1 de febrero para tener –precisamente como familia mundial de los Focolares- un amor incondicional hacia todos, un amor “que no hace ninguna diferencia, que no tiene miedo. Porque, de todos modos, el hermano que puede contagiarte sigue siendo tu hermano y tienes que cuidarlo“.
Con una declaración del 1 de marzo, el Comité Organizador de «La Economía de Francesco» ha aplazado el evento a noviembre. El evento paralelo, programado en Perugia para finales de marzo, se aplazará del 20 al 22 de noviembre.
¿Por qué realizar un evento paralelo? Cuando se produce una “cita con la historia”, hay que apoyar la misión de alguna manera. Detrás de los currículums de los jóvenes que han respondido con entusiasmo a la invitación del Papa no hay solo perfiles brillantes, investigaciones y proyectos innovadores. Tienen el claro objetivo de rediseñar juntos la teoría y la práctica del sistema económico, invirtiendo la tendencia mundial. Este desafío global es demasiado serio e importante como para limitarse a ser espectadores pasivos. El encuentro paralelo que tendrá lugar en Perugia del 20 al 22 de noviembre de 2020, es una oportunidad, para todas las personas que no pueden participar directamente en «The Economy of Francesco» (debido a limitaciones de edad y logística) pero quieren ser parte de este proceso, de seguir y apoyar de cerca el trabajo de los jóvenes reunidos en Asís. La misma estructura se mantendrá para el mes de marzo, reprogramando la reunión, en apoyo a la labor de los jóvenes, desde el viernes 20 de noviembre hasta el domingo 22 de noviembre de 2020 (desde la noche del jueves 19 de noviembre hasta el almuerzo del domingo 22 de noviembre): las inscripciones están abiertas de nuevo, para proceder de la mejor manera posible con la organización de los trabajos y continuar en nuestro camino con la energía y la responsabilidad depositadas hasta ahora. Promovido por la Economía de Comunión, el evento paralelo es un espacio abierto a todas las personas que creen que hace falta cambiar la economía: un lugar inclusivo en el que se dará voz a múltiples realidades. Con la conciencia de que la economía actual muchas veces fracasa, puesto que puede funcionar bien para algunos, pero no funciona en absoluto para (muchos) otros, amenazando el ecosistema social y medioambiental, se producirá un diálogo entre jóvenes y adultos y entre culturas y ambientes distintos, viviendo tres dimensiones generativas: sentir-idear-actuar. Alternando sesiones plenarias con sesiones paralelas / de grupo, se quiere mostrar la importancia de crear redes, aprender de los fracasos y convertir ideas en acciones. Bajo la guía de facilitadores (de forma parecida a lo que ocurrirá en Asís) y con la contribución de algunos importantes ponentes, se abordarán los mismos12 macro-temas sobre los que trabajarán los jóvenes en la ciudad franciscana, poniendo el foco en algunos conceptos clave en tensión entre sí, como riqueza/pobreza y otros. Al igual que en Asís, en Perugia también se compartirán visiones, deseos y competencias para un compromiso personal y colectivo. Sí, porque la economía, antes que beneficios, es vocación. Quien cree en algo alternativo, debe hacer oír su voz, y después ponerla en relación – potenciándola – con la de otros, para que se convierta en colaboración y cree, a su vez, comunidad. Una comunidad capaz de generar impacto, poniendo en marcha un proceso necesario: Este es el punto de mira de la Economía de Francisco en Asís y esta es la causa que se apoya en Perugia. Para alcanzar el objetivo no basta poner de moda palabras como ética y sostenibilidad, sino que hay que dar un paso de discontinuidad con el pensamiento dominante. The Economy of Francesco dejará huella por su juventud, pero a su alrededor se producirá un eco heterogéneo que reforzará el proceso que comenzará y alimentará el terreno del cambio.
Francesca Giglio
Fuente www.edc-online.org
________________________________________ Descarga el cartel (1.06 MB) Para más información: edcperugia2020@gmail.com
Para las solicitudes de inscripción: https://www.umbriasi.it/pacchetto/side/
Kevin e Trish Bourke viven en Myrtleford, una pequeña ciudad rural de 3.500 habitantes en el Estado de Victoria. Él es bombero voluntario. Nos relatan sobre los daños provocados por los desastrosos incendios todavía en curso, pero también muchos episodios de valentía y solidaridad.
Los recientes incendios han sido devastadores. Nuestro pequeño distrito ha perdido por el fuego 102.000 hectáreas de parque nacional, bosques de pinos y fértiles terrenos agrícolas, además de ganado y pastizales. Pero somos afortunados, porque sólo perdimos una casa y no ha habido ninguna víctima. Los incendios en toda Australia han afectado todos los Estados y territorios. Empezaron en agosto de 2019 y todavía continúan. La altura de las llamas ha alcanzado en algunos casos los 40 metros, alimentadas por vientos de hasta 100 kilómetros por hora. Algunos incendios están amenazando una serie de áreas, entre las cuales los confines meridionales de Canberra, la capital. Hasta ahora se han incendiado 19 millones de hectáreas (alrededor de dos tercios del área total de Italia) y han perdido la vida 35 personas, miles de casas y actividades comerciales han quedado destruidas, cientos de miles de animales domésticos y salvajes han muerto. También en esta situación, las personas han demostrado un grandísimo deseo de ayudar de todas las maneras posibles a quienes se han visto afectados. Muchos, especialmente en las ciudades principales, decían sentirse “impotentes” y no lograban entender qué podían hacer desde ahí donde estaban, porque la mayor parte de los incendios ha sido en las áreas rurales. Pero también en estos momentos las personas nos han ayudado de muchas maneras, a veces simplemente dándonos aliento a través de las redes sociales, otras veces haciendo donaciones de dinero. Hemos visto a personas que consolaban a otras, que quizás sólo tenían necesidad de ser escuchadas. Los servicios de emergencia que llegan a las áreas afectadas, y que menudo han tenido que recorrer miles de kilómetros, están formados en su mayor parte por voluntarios, que, para ayudarnos, se han costeado sus gastos económicos. Algunos bomberos han atravesado el océano, han llegado de Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelandia. El ejército, la marina y la fuerza aérea han aportado tropas y equipo, para combatir los incendios, pero también para garantizar agua, comida, estructuras sanitarias y alojamientos de emergencia de mejor calidad. Las organizaciones comprometidas con las ayudas, como la Asociación de San Vicente de Paúl, la Cruz Roja, el Ejército de Salvación, han recibido donativos de músicos, actores, deportistas y ciudadanos comunes. Hoy día este fondo suma medio billón de dólares australianos. Algunos agricultores provenientes de áreas que no se han visto afectadas, han ofrecido el forraje para el ganado de quién perdió su reserva. Por ejemplo, un grupo de agricultores manejó más de 3.000 kilómetros para donar a los agricultores 140 camiones llenos de heno, una cantidad que tenía un valor superior al millón de dólares. Los vecinos se ayudan recíprocamente para proteger las casas y los terrenos. A los ancianos y a las familias con niños se les ha ofrecido un apoyo extra para asegurarse que puedan evacuar en caso de necesidad. En algunos casos, los ancianos han tenido que evacuar para escapar del humo peligroso que les provocaba dificultades respiratorias y ardor en los ojos. Nos parece que podemos decir, a partir de tantos episodios que hemos asistido, que las personas han demostrado una sincera preocupación recíproca. Nosotros le prestamos nuestro remolque a un agricultor que tenía que trasladar su ganado. Dado que estaba en una zona que había quedado bloqueada por el tráfico y en la que, por lo tanto, no se estaba recogiendo la basura, algunos vecinos utilizaron nuestro remolque para recoger nuestros bidones y los de muchos otros del vecindario y llevarlos al centro de reciclaje. Algunas familias donaron ropa y comida a quienes tuvieron que evacuar sin tener la posibilidad de hacer maletas; otras acogieron a quienes tenían necesidad de alojamiento. Los transportistas de caballos trasladaron gratuitamente los animales que había que llevar a lugares más seguros. En la ciudad muchas empresas ofrecieron alojamientos de emergencia gratuitos. Un día, mientras estábamos trabajando para apagar los incendios, un voluntario fue a comprar el almuerzo para la comida de mediodía para todos. En la tienda, una pareja que no conocíamos, mientras esperaba que la atendieran, cuando se dio cuenta de que la comida era para los bomberos, pagó todo el importe. A petición de los niños, que querían ayudar a los bomberos a apagar los incendios, algunos abuelos entregaron el equivalente de los regalos de Navidad que sus nietos habrían recibido. Les respondimos con tarjetas y fotografías para expresar nuestra gratitud. Nuestro pueblo ha asistido a mucho sufrimiento después de las calamidades naturales. En la mayor parte de los casos los incendios han sido provocados por rayos caídos en zonas áridas. No podemos culpar a nadie, pero el recuerdo de este desastre permanecerá en muchos de nosotros para toda la vida. A menudo se dice que dependiendo de la forma como reaccionamos ante ciertas situaciones, se comprende quienes somos. Estamos orgullosos de decir que aquí las personas han reaccionado con amor y compasión y que también esto será recordado para siempre.
Kevin e Trish Bourke
El presidente Mattarella participó en el Centro Mariápolis de Cadine en el evento “Trento se encuentra con Chiara”. https://vimeo.com/389530800