Movimiento de los Focolares

República Dominicana: Con los brazos y el corazón abiertos

Mar 17, 2022

Un proyecto de intercambio cultural rompe las barreras entre inmigrantes haitianos y la comunidad de La Romana, en la República Dominicana

Un proyecto de intercambio cultural rompe las barreras entre inmigrantes haitianos y la comunidad de La Romana, en la República Dominicana

República Dominicana es un país en medio del mar Caribe el cual comparte el territorio de la isla Hispaniola con Haití. Históricamente tiene un valor cultural para todo el continente americano, pues allí desembarcó Cristóbal Colón en su primer viaje.

Ambos países comparten raíces culturales e históricas, pero también tienen contrastes que los han separado por siglos. Haití es el país más pobres del continente americano. La inestabilidad política y violencia interna han hecho que miles de personas emigren hacia otros países.

Cada año miles de inmigrantes cruzan la frontera desde Haití hacia República Dominicana en busca de un mejor futuro creando tensiones entre ambas naciones.

“Se estima que en la República Dominicana hay alrededor de 2 millones de Haitianos. Ellos vienen principalmente a trabajar en lo que es el cultivo de la caña de azúcar, porque aquí hay varias centrales azucareras”, dice Modesto Herrera, un médico que forma parte de la comunidad de los Focolares en República Dominicana.

A pesar de que existe un mutuo intercambio entre estos pueblos vecinos, también existen tensiones latentes y discriminación contra los haitianos que viven en República Dominicana. Una de las grandes barreras es el idioma, pues en República Dominicana el idioma es el español, mientras que en Haití se habla creole.

Hace varios años la comunidad de los Focolares en La Romana ha iniciado un proyecto que busca crear lazos de fraternidad con los inmigrantes haitianos que viven en poblaciones cercanas.

“Nosotros trabajamos en la parroquia donde está ubicado un Batey, que es una pequeña comunidad poblada por haitianos en su mayoría”, dice Sandra Benítez, empresaria.

Aunque muchos nunca habían visitado el Batey pues es una zona alejada de la ciudad donde principalmente habitan inmigrantes haitianos, junto a jóvenes y otros miembros de la comunidad decidieron romper la barrera que los ha dividido por años y comenzaron a visitarlos con el fin de conocerse mutuamente.

Poco a poco descubrieron que la comunidad haitiana tenía necesidades de integración en la sociedad. La Romana es conocida por su industria textil. “Vimos el potencial que tienen los jóvenes y decidimos trabajar en el área textil”, dice Cristian Salvador Roa, quien enseña a coser a la comunidad haitiana. Y agrega: “Me deja una gran satisfacción cuando veo que un joven ya no está desperdiciando su juventud, sino que es un joven productivo que le está sacando beneficio a su vida haciendo algo productivo”.

“El mejor testimonio que podemos dar nosotros es que, teniendo la barrera del idioma, la barrera de la predisposición social, cuando rompemos esa barrera, descubrimos la gran riqueza que puede haber en una cultura o que puede haber en la convivencia humana con otra persona”, concluye Concepción Serrano, un ingeniero industrial.

Clara Ramírez

https://www.youtube.com/watch?v=hNlgRc9kw5I&list=PL9YsVtizqrYs-fUrfOgSZ2X2vhoedLwCI&index=2

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