«Hay que tener el valor de acercarse unos a otros, tener el valor de encontrarse.
Esto no es simplemente un lema para la Semana Mundo Unido, sino una elección que todos hacemos cada día. Y si lo hacemos así, esto se convierte en un camino hacia la paz».
Margaret Karram y Roberto Almada, presidenta y copresidente del Movimiento de los Focolares, a través de una breve conversación, nos invitan a mirar al diálogo con tenacidad y a elegirlo concretamente en la vida cotidiana.
Activa los subtítulos y elige el idioma que quieras.
Acciones, iniciativas, actividades y eventos mundiales para crear una red capaz de vivir y dar testimonio de que la fraternidad universal es realmente posible. Este es el impulso que anima la Semana Mundo Unido (SMU). Apoyada por el United World Project junto al Movimiento de los Focolares y a Youth for a United World (Y4UW), esta iniciativa global, que se celebra anualmente del 1 al 7 de mayo, abarca continentes y océanos, convirtiéndose en una oportunidad concreta para transformar valores como la unidad y la paz en experiencias compartidas.
Personas de diversas culturas, edades y orígenes, cada una en su propia ciudad y comunidad, acogen esta invitación con el objetivo de crear espacios para encuentros auténticos, intercambio de energías, ideas y testimonios capaces de generar un cambio real.
La edición de este año propone un tema poderoso y oportuno: #ChooseToDialogue. En un mundo marcado por conflictos y crecientes divisiones, se vuelve aún más urgente y significativo redescubrir el valor del encuentro, la escucha y la comprensión recíproca. Elegir valientemente el “diálogo” hoy significa oponerse a la lógica del conflicto y abrir caminos hacia la paz; superar las distancias y transformar las diferencias en oportunidades para la unidad. ¿La propuesta para esta Semana Mundo Unido? Un camino diario que nos invita a vivir esta elección en diversos ámbitos:
• 1 de mayo: Interculturalidad y diálogo
• 2 de mayo: Arte y compromiso social
• 3 de mayo: Salud, deporte y ecología
• 4 de mayo: Economía y trabajo + Educación e investigación
• 5 de mayo: Comunicación y medios de comunicación
• 6 de mayo: Ciudadanía activa y política
• 7 de mayo: Paz y derechos humanos
Existen diversas herramientas y propuestas disponibles para lograrlo, desde el Time-out, una invitación a un momento de silencio y oración compartida que une a todos para pedir el don de la paz, hasta la Inspiration Box, un documento repleto de ideas y sugerencias para poner en práctica a lo largo de la semana.
Entre los eventos imperdibles:
– Peace Got Talent – Living Peace, el programa de Living Peace International, que se podrá ver a partir de las 14:00 (GMT+1, hora de Roma) del sábado 2 de mayo en YouTube (@unitedworldproject y @livingpeaceinternational), para inspirarse con el talento de tantos y de los mensajes de unidad y paz que comparten los jóvenes de todo el mundo.
– Run4Unity: la carrera de relevos global por la paz. Al mediodía, en cada huso horario, jóvenes “pasan el testigo” al siguiente país, creando una ola global de unidad que dará la vuelta al planeta. Muchos países ya están organizando sus propias etapas para formar parte de esta carrera mundial, entre ellos Brasil, Venezuela, Paraguay, Argentina, Uganda, Burundi, Nueva Caledonia, Italia y Croacia.
– Primero de mayo, Loppiano (Italia). Del 1 al 3 de mayo, la Ciudadela Internacional de los Focolares, cerca de Florencia, acoge una nueva edición del Primero de Mayo, el Festival de la Fraternidad para jóvenes. ROOTS (raíces), descubriendo lo que nos une, es el título del evento: tres días de encuentros, historias, reflexiones, talleres, exposiciones, actividades educativas y deportivas dedicadas al tema de las raíces y la diversidad cultural. Una invitación a profundizar, a redescubrir los propios orígenes culturales y espirituales como punto de partida para el encuentro con los demás.
– También en Portugal, en la Ciudadela Arco-iris de los Focolares de Abrigada (Alenquer), el 1 de mayo será una ocasión para celebrar y comprometerse con la construcción de un mundo mejor. Promovido por Youth for a United World, el evento, con momentos de intercambio y talleres, reunirá a personas de todo el país e invitados de diferentes continentes que creen que la fraternidad no es solo un sueño, sino una realidad que se construye día a día, con gestos concretos de solidaridad, diálogo y esperanza. El título del evento: «Conéctate. ¿Tienes el coraje de construir puentes?».
¿Cómo puedes organizar eventos, compartir historias y participar en la Semana Mundo Unido 2026?
Desde el 26 de enero hasta el 1 de febrero de 2026 Roma ha hospedado a 100 jóvenes líderes políticos de 36 países para la conclusión del I año del programa bienal de formación a la política “Una humanidad, Un planeta: liderazgo sinodal”, el desafío de un estilo diferente de governance a partir del paradigma de la fraternidad.
Tras este recorrido de trabajo online en 16 comunidades de aprendizaje, se han encontrado para un hackathon político –literalmente una maratón creativa y de colaboración– dedicada a lo que hoy hiere mayormente el tejido social global: corrupción, desigualdades, violencia difundida, transición digital sin ética, emergencia ecológica, participación cívica en decadencia. El programa, promovido por el Movimiento Político por la unidad y por la ONG New Humanity con la Pontificia Comisión para América Latina, apunta a restituir a los jóvenes un rol activo en los procesos decisionales, desde lo local hasta lo global.
Mira el vídeo con las entrevistas a jóvenes de diferentes países. Activa los subtítulos y luego elige el idioma que prefieras.
«Los exhorto a cooperar cada vez más en el estudio de formas participativas que involucren a todos los ciudadanos… Sobre estas bases será posible edificar esa fraternidad universal que ya entre ustedes jóvenes se anuncia como signo de un tiempo nuevo».
Con estas palabras, el Papa León no alentó simplemente a cien jóvenes líderes políticos reunidos en Roma; “reconoció” su misión. Vio en ellos lo que muy a menudo a la política tradicional le cuesta ver: que el futuro nacerá de procesos inclusivos, no de contraposiciones. Nacerá de comunidades vivas, no de estructuras rígidas; de una fraternidad que no es un sentimiento ingenuo, sino una categoría política concreta.
El 31 de enero pasado eran cien, en la audiencia, de 36 países; en Roma para la semana conclusiva del primer año de la escuela política plurianual “One Humanity, One Planet” (una humanidad, un planeta). Siete días que han confirmado en ellos que la fraternidad no es un ideal. Es un método ya, un estilo, una práctica cotidiana. Provenían de un recorrido de trabajo online en 16 comunidades de aprendizaje, se encontraron para un hackathon político – literalmente un maratón creativo y colaborativo– dedicado a lo que hoy hiere más el tejido social global: corrupción, desigualdades, violencia difundida, transición digital sin ética, emergencia ecológica, participación cívica en decadencia. El programa, promovido por el Movimiento Político por la Unidad y por la ONG New Humanity con la Pontificia Comisión para América Latina, que apuntaba a devolver a los jóvenes un rol activo en los procesos decisionales, desde lo local hasta lo global.
El Santo Padre ofreció una visión tan exigente como liberadora. Les pidió a los jóvenes que miraran al mundo a través de la lente de la escucha y de la colaboración entre culturas y credos diferentes; que buscaran la paz no como concepto abstracto, sino como opción cotidiana en los lugares en donde viven, estudian y trabajan. Les dijo que construyeran políticas capaces de involucrar a todos los ciudadanos, hombres y mujeres, en las instituciones. Recordó que la paz es un don, una alianza y una promesa al mismo tiempo, y que ninguna sociedad se podrá llamar justa si sigue excluyendo a los débiles, ignorando a los pobres, si sigue siendo indiferente a los refugiados y a las víctimas de la violencia.
Jesús Morán – Pasquale FerraraEmilce CudaJavier Baquero – Margaret Karram
La presidenta de los Focolares, Margaret Karram, cuando se vio con ellos, les habló de una cultura política nueva, fundada en la fraternidad, siguiendo la línea de lo que Chiara Lubich había dicho, la fundadora de los Focolares. Los alentó a “vivir” un liderazgo que ponga en el centro el nosotros, que genera confianza, que busca convergencia en la diversidad. No es un método para pocos, sino un enfoque exportable a todas partes, a los partidos, a los movimientos sociales, a la sociedad civil.
Los testimonios de los participantes lo confirman con fuerza. Cristian, de Argentina, cuenta: “Es la experiencia de fraternidad universal más importantes de mi vida… cada uno de nosotros, con su idioma, con sus danzas y su carisma, ha creado la sinfonía de una armonía global”. Para Joanna, polaca residente en Italia, la experiencia ha sido “un estímulo al compromiso concreto”, alimentado por talleres, buenas prácticas y encuentros con parlamentarios italianos y coreanos. Zé Gustavo, de Brasil, habla de una “experiencia intensa y provocadora”, capaz de volver a encender una esperanza adulta, lúcida, nacida no de la ingenuidad, sino de las cicatrices de la política vivida. Y Uziel, de México, lo resume todo en una frase simple y verdadera: “Esta es la verdadera globalidad”.
Ahora la escuela entra en su segunda fase, involucrando a 600 jóvenes de los cinco continentes para continuar compartiendo visiones, instrumentos y acciones de impacto real.
Roma, durante una semana, ha sido un laboratorio vivo de lo que la política podría volver a ser: un lugar generador. Una palestra de fraternidad. Un espacio en el que las diferencias dejan de ser muros y se vuelven la materia prima del futuro. Un testimonio, concreto y visible, que otra política no solo es posible, sino que ya ha empezado.
Imaginemos que ante nuestros ojos pasen algunas escenas sintomáticas del mundo de hoy. […]
Observamos […] en naciones que han visto los recientes cambios, gente que exulta de alegría porque recuperó la libertad, junto a personas asustadas y decepcionadas, deprimidas por el derrumbe de sus ideales […]
¿Y si viéramos imágenes de luchas raciales con estragos y violaciones de derechos humanos…? ¿O interminables conflictos como los de Oriente Medio, con el derribo de casas, heridos, muertos y la constante y mortal caída de bombas o de otras armas homicidas? … Preguntémonos todavía: ¿Qué diría Jesús ante estos muchos dramas? «Les había dicho que se amaran. Ámense como yo los he amado”.
Sí, así diría ante estos y ante las más graves situaciones del mundo actual.
Pero su palabra no es solo un lamento por lo que no se ha hecho. Él la repite hoy realmente. Porque Él murió, pero resucitó y ─como había prometido─ está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.
Y lo que dice tiene una importancia inmensa. Porque este «Ámense los unos a los otros como yo los he amado» es la clave principal para la solución de todos los problemas, es la respuesta fundamental a cualquier mal del ser humano. […]
Jesús el mandamiento del amor lo definió «mío» y «nuevo», porque es típicamente suyo, habiéndolo colmado de un contenido singular y nuevísimo. «Ámense ─dijo─ como yo los he amado». Y Él dio la vida por nosotros.
Entonces, en este amor se pone en juego la vida. Y un amor dispuesto a dar la vida por los hermanos es lo que Él también nos pide.
Para Él no es suficiente la amistad o la benevolencia hacia los demás; no le basta la filantropía y tampoco la solidaridad. El amor que pide no se agota en la no-violencia.
Es algo activo, muy activo. Pide que no vivamos ya para nosotros mismos, sino para los demás. Y esto exige sacrificio, esfuerzo. Nos pide a todos transformarnos […] en pequeños héroes cotidianos que, día tras día, están al servicio de los hermanos, dispuestos a dar incluso la vida por ellos. […]
Este amor recíproco entre ustedes, de hecho, provocará consecuencias de un valor ─digamos─ infinito, porque donde hay amor allí está Dios y, como Jesús dijo: «Donde dos o tres están unidos en mi nombre, es decir, en su amor, yo estoy en medio de ellos» […]
Será Él mismo quien actuará con ustedes en sus países, porque Él volverá en cierto modo al mundo, a todos los lugares donde ustedes se encuentren, estará presente por su amor recíproco, por su unidad.
Y Él los iluminará en todo lo que tengan que hacer, los guiará, los sostendrá, será su fuerza, su ardor, su alegría. […]
Entonces, amor entre ustedes y amor sembrado en muchos rincones de la tierra, entre las personas, entre los grupos, entre naciones, con todos los medios, para que sea realidad la invasión de amor de la cual a veces hablamos, y adquiera consistencia, también gracias a su contribución, la civilización del amor que todos esperamos.