10 Ene 2017 | Sin categorizar
Piotr, ¿qué te condujo a decidir inscribirte en Sophia? Muchos factores me condujeron a Sophia. En los años del liceo tuve la fortuna de encontrar a un filósofo turinés que se llamaba Costanzo Preve, quien me llevó a acercarme a los estudios de filosofía a partir de la curiosidad que sentía por la política. Su enfoque filosófico hegelo-marxista me abrió un horizonte sobre la globalidad social que hizo que fuera más difícil mi elección profesional; estaba indeciso entre economía, política y filosofía. Terminando el liceo un profesor me habló de Sophia, a pesar de que ofrecía sólo curso de post grado. Al final, para tener “un cartón” que me ofreciera más opciones, opté por un diploma de tres años en Economía, en Génova. Una elección que no te dejó La insatisfacción ante el enfoque “mainstream” (basado en la cultura de masa) de muchos cursos me llevó a formar parte de la red internacional de Rethinking Economics para promover el pluralismo económico, metodológico e interdisciplinario en la enseñanza universitaria de la Economía y a fundar una sede local. Contemporáneamente proseguí en forma autónoma mis estudios de música y de filosofía. Además ingresé en el mundo del periodismo: formo parte de la redacción del Periódico Termómetro Político y desde hace algunos meses dirijo la revista de debate eclesial Nipoti di Maritain (Sobrinos de Maritain). Ahora bien, enfocándome en el punto, en estos años leí algunos artículos del rector Piero Coda y le pedí si podía visitar Sophia. Vine dos veces, antes de inscribirme. Cada vez, la confirmación de mi vocación “sophiana” quedaba más reforzada. ¿Qué itinerario decidiste seguir y cómo te ha ido en los primeros meses de estudio? Elegí el itinerario de ontología trinitaria, también por la posibilidad de aprovechar el convenio con la Universidad de Perugia para la doble titulación, y obtener así, además del título pontificio, una maestría italiana en Filosofía con enfoque didáctico, que eventualmente me puede abrir la posibilidad de dar clases en el liceo. En estos primeros meses casi todos hemos frecuentado los mismos cursos, de filosofía, teología, política y economía, lo que nos permite partir de una base común. Esta interdisciplinariedad, en mi caso, no fue una sorpresa, sino una elección consciente y deliberada. Desde el punto de vista académico, el nivel de Sophia es muy bueno y me ha permitido profundizar temas de interés personal durante los cursos. Desde finales de agosto vivo en la residencia, exactamente los pisos más arriba de las aulas universitarias, junto a nueve chicos de todos los continentes, de Argentina, China, Alemania, Tanzania, e incluso Líbano. Una convivencia óptima, bien organizada también por lo que respecta a las tareas domésticas; desde el primer momento nos hemos sentido realmente hermanos, en las pequeñas necesidades cotidianas. ¿Y tus proyectos? ¿Qué entrevés? Es difícil decirlo, porque por el momento no hago otra cosa que abrirme a nuevos caminos; el objetivo a mediano plazo es terminar y obtener el título, pero para la tesis tengo muchas ideas diferentes y, como sucede a menudo, probablemente ninguna será la definitiva. Después podría pensar en el doctorado, pero se verá. De todas formas quisiera mantener mi actividad periodística y, desde el punto de vista laboral, no me disgustaría dar clases o encontrar un trabajo en el mundo editorial. Pero no quisiera poner obstáculos al Espíritu que podría empujarme también hacia otra parte. Fuente: IUS online
9 Ene 2017 | Sin categorizar
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8 Ene 2017 | Senza categoria
Migrantes Después de los primeros desembarques en nuestra ciudad, ahora el operativo de la primera acogida fue trasladado a la explanada del gimnasio comunal al lado de mi casa, por lo tanto, desde el balcón puedo observar las filas larguísimas de migrantes que llegan sin zapatos o con pantalones cortos y camiseta, y esperan pasar para hacer los trámites necesarios. De repente se levantó el viento y bajó la temperatura. No podía quedarme inmóvil, tenía que hacer algo por estos hermanos tan probados. Bajé a la calle y vi entre el personal de vigilancia a un conocido. Por él supe que no había mucha ropa. Regresé a casa y con mi marido reunimos algunas cosas que nos parecían útiles y después de ir y venir entregamos todo a nuestro amigo para que lo distribuyera. También otros conocidos, a los que les avisamos de la situación, trajeron cosas. Empezó a llover fuerte, pero ya casi todos tenían ropa abrigada. Muchos respondieron con una sonrisa y un “gracias”; quizás era una de las pocas palabras italianas que sabían. Raffaella (Italia) Recolección de fondos Me enteré de la situación de una familia numerosa y pobre; el papá tenía necesidad urgente de una operación pero no la podía pagar. Sentí el llamado de Jesús a hacer algo y con algunas amigas me puse a hacer una colecta en la que involucramos a algunos colegas del trabajo. Una vez que alcanzamos la cifra necesaria, acompañé al enfermo al hospital y pagué el importe correspondiente al tratamiento. La operación salió bien. No sé quién estaba más alegre, si esa familia o nosotros. Pienso que también pequeños gestos como éste contribuyen a construir la paz. N. Y. (Jordania) Vecinos de casa Nuestra vecina del frente estaba enferma y necesitaba de muchos cuidados. Para atenderla, su esposo se había jubilado antes de tiempo. Mi marido y yo nos sentimos empujados a hacer algo por ambos y terminamos siendo amigos. La relación de confianza que se estableció entre nosotros nos llevó a tocar el tema de la fe. Supimos que ella se había alejado de la Iglesia por el comportamiento incorrecto de un sacerdote; él, sofocado por el trabajo, nunca había tenido tiempo para otra cosa. Cuando les conté cómo Dios se había abierto camino en mi vida, nuestra vecina empezó a hacerse preguntas y dedujo que quizás la enfermedad era un puente que Dios estaba tendiendo hacia ella. La atmósfera pesada y triste que se sentía en esa casa se desvaneció. También ella empezó a cuidar un poco más su aspecto físico. Una noche su esposo me confió: «Para la serenidad no hay medicinas, y desde hace tiempo nosotros poseemos este bien». L. M. (Francia) A cargo de Oreste Paliotti
7 Ene 2017 | Focolare Worldwide, Senza categoria
Una velada rica por su variedad: desde la música clásica y ballet pop, contemplativo y groovy, musical y buffet compartido. Como en anteriores ocasiones, el concierto de beneficencia fue un proyecto ejecutado por Jóvenes por un Mundo Unido de Viena y por la juventud de Mor efrem de la comunidad sirio-ortodoxa. Asistieron casi 200 personas, a pesar de la gélida noche de diciembre, que dieron generosamente su apoyo a los refugiados sirios. Entre los actores estuvieron los “Singing Voices”, un coro de jóvenes entre quienes había algunos sordos que desearon a todos una cálida “Feliz Navidad” con el canto y los gestos. David Watzl presentó “L’Aktion Weitblick” (Acción “Visión”), un proyecto de ayuda humanitaria para los refugiados en Europa y para aquéllos que quedaron en la frontera. Él mismo vivió dos semanas en un campo de prófugos de Turquía donde, con un grupo de voluntarios de Aktion Weitblick, organizó durante la tarde, juegos para los niños, encuentros sobre formación sanitaria y muchas otras cosas más. El grupo de baile sirio “Ishtar” concluyó el concierto de beneficencia involucrando a toda la sala con el ritmo de una vivaz música oriental. Durante el buffet, se encontraron los protagonistas, los visitantes y los refugiados siendo ésta una ocasión para conocerse y profundizar más en los proyectos mantenidos por cada uno. Así, una velada de solidaridad llegó a su conclusión en una cálida atmósfera de fraternidad. Escrito por los Jóvenes por un Mundo Unido de Viena (Austria)
6 Ene 2017 | Sin categorizar
En esta Navidad, Señor, te encomendamos a los “lejanos”: a muchos que estaban “cerca” y ahora no están más porque están mal, los numerosos males del mundo los alejaron de Ti; aquéllos que no te conocen, pero que te buscan con corazón puro y sincero, y que no saben todavía que un día, un dulcísimo día, Tú te apareciste niño en la Tierra. En esta Navidad, Señor, te encomendamos sobre todo a aquéllos que no tienen fe. Te los encomendamos para que, por la buena voluntad que muchos tienen se abra camino un rayo de tu luz y brille por un momento la estrella que guía hacia Ti, y puedan experimentar, al menos por algún momento, la plenitud y la alegría de quien te reconoce y te ama. Te encomendamos a los “que están lejos”, Señor, porque sabemos que es sobre todo por ellos que un día te hiciste niño. Chiara Lubich, E torna Natale…, Ed. Città Nuova, Roma 2007, XI edición, pág. 59-60.