Movimiento de los Focolares
Un refugiado rechazado e ignorado

Un refugiado rechazado e ignorado

rubens-2Para los antiguos, Cristo quería decir rey. Pero Cristo fue un rey que no encajaba en el esquema aceptado, porque nació en un establo de una hija de campesinos, entre ganado y pastores. Allí donde los demás soberanos procedían desde lo alto, descendiendo de  tronos y alcobas, para dominar, él vino desde abajo – desde el  último estrato, para servir; por debajo de todos para ser el siervo universal. E hizo que su realeza consistiera precisamente en  este servicio. Todo es sencillo y encantador, como un idilio, en este nacimiento de un niño en el corazón de la noche ventosa – en el corazón de la noche de los tiempos -; y todo es al mismo tiempo trágico y revolucionario, porque este nacimiento es preludio de un patíbulo. Este hijo de rey, este hijo de Dios, aparece entre criaturas humildes, en un refugio precario, tal como un refugiado rechazado por la gente adinerada e ignorado por aquella miserable; y desde la nada pone en marcha la revolución. Cuando apareció el Salvador, una gran luz iluminó la noche. La noche permanece, pero permanece también la luz, y en el cristianismo siempre es Navidad. Y Navidad trae la alegría entre las lágrimas, incluso hoy. Desde que Dios descendió entre nosotros, nosotros subimos hasta Dios; Él se humaniza y nosotros nos divinizamos; el punto de encuentro es Su corazón. Jesús nació en un establo, para demostrarnos que puede nacer también en nuestro corazón, que a veces es una habitación igualmente sórdida Y cuando nace en nuestro corazón, así como por encima de la gruta se elevaron los ángeles a cantar, resplandece en la noche la luna y en la tierra llueve la paz. Es así que, de cierta forma, el Verbo – la razón –  se encarna hoy entre nosotros, y puede transformar un establo en un vestíbulo de Paraíso. Igino Giordani  Le Feste  S.E.I. (1954)  pp. 36-42  

La EdC  en el ex-imperio  Inca

La EdC en el ex-imperio Inca

161113_Pachacamac01En la periferia de Lima se encuentra el barrio que toma su nombre del “Santuario pre-Inca” erigido en honor de Pachacamac (dios creador de la tierra, en lengua quechua). «Llegamos a este lugar con el objetivo de encaminar una actividad productiva orientada según la modalidad de la Economía de Comunión (EdC), de modo que las utilidades logren sostener un centro de rehabilitación para niños sacados de la calle y con problemas de drogadicción», cuenta Germán Jorge, empresario de EdC de Argentina. El Instituto Mundo Libre  es el único de este tipo que existe hoy en Perú. Fue premiado a nivel internacional por la seriedad con la que lleva adelante su trabajo, el cual, teniendo la posibilidad de alojar a 100 niños, hoy ayuda solamente a 40 por falta de recursos. Marilú González Posada, su fundadora, de 32 años, vive con esta meta. Sus grandes preocupaciones se centran en la sustentabilidad del Instituto, un problema común a todas las obras sociales que no logran sobrevivir solo del altruismo y de la cooperación internacional. Uno de los laboratorios de Mundo Libre produce un bombón típico peruano: “la chocoteja”.  «Es justamente en torno a este proyecto que estamos trabajando en un plano empresarial para realizar antes de fines de 2017, junto con Solidarpol (que promueve diversos proyectos económicos solidarios y, a este propósito, eligió la Economía de comunión) y AMU de Luxemburgo que ofreció los recursos para reestructurar un pajar  y para adquirir la maquinaria). Ahora se trata de coordinar los recursos económicos. Un desafío al cual la EdC puede ofrecer mucho, una comunión que no es “implementada”, sino que es “generada” en respuesta a una primera acción de gratuidad. Esto es lo que hemos tratado de hacer con cada persona con la cual nos estuvimos encontrando en esta semana» Cuando los españoles llegaron a estas tierras con sus caballos y sus armaduras para conquistar el Totem Pachacamac , los indios – que nunca habían visto caballos- creyeron que eran dioses que habían venido a tomar el lugar de su dios y no opusieron resistencia. 161113_Pachacamac07 La historia deja su marca en los restos culturales. «Esto se veía en la dificultad de entablar relaciones. Por lo tanto nuestro principal compromiso fue el de dar lugar a todos, con  el esfuerzo de romper la lógica del europeo “conquistador” (o descendiente de tales) y del aborigen pasivo y sometido. Con el paso de los días y poniendo como base relaciones de confianza que poco a poco maduraban, comenzamos a  superar estas dinámicas de relación seculares y a construir relaciones nuevas de reciprocidad» «La formación sobre las «Líneas para conducir la empresa» ayudó a trabajar colocando a la persona en el centro de la actividad económica, sin descuidar la profesionalidad y la eficiencia necesaria para alcanzar los objetivos. Y después de estos días transcurridos juntos, nuestros interlocutores del Instituto Mundo Libre  dijeron que se sentían ya formando parte del proyecto de Economía de Comunión; que, en cierto sentido, lo habían ya vivido sin saberlo y que ahora quieren proponerlo a los propios empleados y también formar a los jóvenes en estos principios. “Es nuestro desafío para el 2017”» «Los caballos no originarios de Perú, tuvieron que desarrollar la capacidad de caminar en la arena de estas zonas desérticas. En estos 500 años se desarrolló una raza equina que tiene un característico paso en círculos concéntricos que les permite moverse bien en estos parajes. Nosotros somos como los primeros caballos y hacemos un gran esfuerzo para aprender a vivir la comunión, la “cultura del dar”. Pero, si tratamos de desarrollar esta capacidad, poco a poco existirán muchas personas, en muchas partes del planeta que llevarán esta cultura nueva en la sangre y lograrán cambiar el mundo» Gustavo Clariá

7 de diciembre de  1943, un sí para siempre

7 de diciembre de 1943, un sí para siempre

chiara1«Tenía 19 años y una gran sed de Dios», relataba Chiara. Y es tan fuerte esta sed suya que cada vez que se encontraba  con un sacerdote le pedía: «Hábleme de Dios» Impulsada siempre por esa sed, trata de entrar en la Universidad Católica y, como su familia no cuenta con los medios necesarios para costearla, participa en un concurso para conseguir una beca de estudio; pero por un punto no logra entrar. «Me acuerdo cuánto lloré, porque creía que en la Universidad Católica hablaban de Dios. Y recuerdo, que en medio de ese llanto, en ese saloncito con mi madre, en mi interior sentí que alguien me decía: “Seré yo tu Maestro”». Pocos meses después, con el grupo de estudiantes católicas con las que se reúne, viaja a Loreto, una ciudad del centro de Italia donde hay un gran santuario que custodia una pequeña construcción que, según la tradición, se trata de la casita de Nazareth, donde vivió la Sagrada Familia. Chiara cuenta que cuando entró en esa casita, dentro de ella sucedió algo extraordinario. «Me conmoví de tal manera, tanto, que me parecía que estaba aplastada por lo divino que contemplaba a mi alrededor. Porque estaba muy vivo, dentro de mi, la idea de que por allí habría pasado tal vez Jesús, que aquellas paredes habrían escuchado la voz de María, su canto, de José, la Anunciación, el Ángel… esta sensación estaba tan viva en mi interior que no hacía más que llorar». El de Chiara era un llanto  provocado «por el peso de lo ‘divino’ que me aplastaba» Durante esos días en Loreto, ella cuenta que “apenas podía se escapaba” para ir a la casita, advirtiendo la fuerte sensación de que Dios le estaba abriendo un nuevo camino que tenía relación con ese lugar y con la Sagrada Familia que allí vivió. El día antes de irse, Chiara entró en el Santuario y lo encontró lleno de gente. Se quedó en el fondo de la iglesia y fue en ese momento cuando en su corazón sintió la voz de Dios: «Te seguirá una multitud de vírgenes». Con el paso de los años comprenderá que es el esbozo  del nuevo camino que el Señor estaba preparando: el focolar. Después de cuatro años, en 1943, sucede otro hecho, sencillo pero decisivo: es invierno, en su casa falta la leche. La mamá le pide a las hijas más pequeñas que vayan a buscar leche, pero hace frío. Chiara, trata de estudiar, pero oye el pedido de la madre y se ofrece ella misma a ir a buscar la leche, como un gesto de caridad hacia sus hermanitas. «Cuando iba por la calle – cuenta-,  sentí como si Dios me dijera: “Date toda a mi, date toda a mi”. Me detengo sorprendida. Voy a buscar la leche, vuelvo a casa, y escribo una ardiente carta a un sacerdote», en la cual le cuenta lo que había sentido en su alma. En esa época, a quien expresaba su deseo de consagrarse a Dios, se le aconsejaba que lo hiciera por un determinado tiempo y que lo repitiera varias veces hasta que el propósito se afianzara. En esa carta, Chiara estaba tan decidida y tan tomada por el amor de Dios, que convenció al sacerdote para que la autorizara a consagrarse a Dios enseguida y para toda la vida. Es el 7 de diciembre de 1943 cuando se dirige, sola y en la mañana temprano, a la iglesia, mientras “afuera se había desencadenado una gran tormenta”. «Tenía la impresión de tener al mundo en mi contra», recordará Chiara. Y también recuerda: «Se me había preparado un reclinatorio cerca del altar y tenía un pequeño misal en la mano. Me hacen pronunciar la fórmula por la que me doy totalmente a Dios para siempre. Estaba tan feliz que no me daba cuenta ni siquiera de lo que hacía, porque era muy joven. Solo que, cuando pronuncié la fórmula, tuve la impresión de que un puente se caía detrás de mi, que ya no podía volver atrás porque ya era toda de Dios. Y allí se me cayó una lágrima en el misal. Pero, ¡la felicidad era inmensa!». Chiara concluye así el relato de aquel 7 de diciembre de 1943 que marcó el nacimiento del Movimiento de los Focolares: «Me caso con Dios, por lo tanto me espero todo el bien posible. Será una aventura divina. ¡Yo me caso con Dios! Y enseguida vimos que fue realmente así». Gustavo Clariá  

La Paz clama en Alepo

La Paz clama en Alepo

facebook_1481010213236Por primera vez asistí a un concierto de música clásica en medio de una batalla. En Alepo sucede que en medio de la muerte, se levanta una voz de paz entre todas las demás que anuncian la guerra, para aliviar los ánimos y olvidar por algunos minutos la muerte y el frío. Es como un capítulo de una tragedia moderna que recuerda la mitología griega. Con pocos medios, Padre Elias Janji con el coro Naregatsi y la pianista, presentaron obras de Verdi, Mozart, Vivaldi y Karl Orf, en una iglesia repleta, a pesar del frío polar que invade Alepo en estos días, elevando nuestros espíritus a otro cielo. Y pensar que no muy lejos de aquí la tragedia continúa con misiles lanzados desde Alepo Este hacia la parte Oeste, matando a niños en las escuelas y a personas inocentes, mientras en la parte Este de la ciudad sigue el ataque del ejército sirio. Miles de personas (se habla de unos 60.000 hasta hoy) lograron huir de Alepo Este y refugiarse en la zona Oeste. Cuentan que muchos fueron tomados como rehenes y a otros, mientras huían, les dispararon por la espalda, matando a algunos; otros corrían en medio de los tiroteos cargando sobre sus espaldas a la abuela o a otros parientes ancianos. La gente está contenta porque por fin algunos pudieron volver a sus casas, liberadas en estos días mientras el ejército tomó la estación de bombeo del agua de toda la ciudad, aunque estuviera minada. Se prevé que en un mes, después de que los técnicos hayan terminado su trabajo, el agua volverá a toda la ciudad. Así se acabará un capítulo de la tragedia pero seguramente, pienso, habrá otros. facebook_1481010280568 El 4 de diciembre se recuerda a Santa Bárbara, la joven mártir de los primeros siglos del cristianismo, traspasada por la espada del padre porque, creyendo en Jesús, no había aceptado adorar a otro dios. Una gran fiesta para los cristianos de Oriente, adultos y jóvenes, quienes, a pesar de la guerra, se reunieron para celebrarla, enmascarados y cantando su historia, una historia que – a pesar de los siglos – poco ha cambiado. Cabe preguntarse: ¿qué quedó del ser humano y de su dignidad? Ahora ¿qué pasará? ¿Se acabará la guerra en Alepo devolviendo tranquilidad a la gente que tanto ha sufrido, aunque se encontrará con gran parte de la ciudad destruida? El pueblo está cansado y quiere que el conflicto termine, pero los grupos armados no se dan por vencidos y quieren luchar hasta el final. Y esto a pesar del llamado a todos los grupos por parte del enviado especial de las Naciones Unidas, Staffan De Mistura, para que dejen la ciudad y le perdonen la vida a la gente que, de otra manera, pagaría con un número muy alto de víctimas, ¡según la lógica de la guerra! Pero ¿cómo olvidar que, a fin de cuentas, quien muere es el Ser Humano, porque cada uno, bueno o malo que sea, es imagen de Dios, aunque esta imagen haya quedado enterrada bajo mil vicios y maldades? Entonces, con la Navidad que ya toca a las puertas, pidamos que ésta no sea sólo recordar un hecho pasado con las mismas habituales celebraciones, sino que la llegada del “Príncipe de la Paz” cambie algo en los corazones y en los gestos de todos nosotros, y que se conviertan en pequeñas piedras en la construcción de un mundo mejor que todos soñamos. Desde Alepo, Pascal Bedros

Recuerdo de  Erminio Longhini

Recuerdo de Erminio Longhini

Erminio-Longhini-696x388Erminio Longhini nació en Milán el 19 de julio de 1928. De su matrimonio con Nuccia Longhini  nacieron  Michela, Matteo y Stefano. Nuccia y Erminio, estudiantes de medicina, ya desde la época de la Universidad, querían poner a la persona en el centro de su profesión. «Desde niño – cuenta él mismo – sentía una fuerte atracción hacia la Virgen María». Tal vez es por esta filial devoción suya a “una Madre tan hermosa” que, aunque se encontraba sumergido en las obligaciones de la profesión, se brindaba a acompañar a los enfermos que viajaban a Lourdes. Serio, escrupuloso, exigente, transcurrió años de duro sacrificio comprometido desde el alba hasta altas horas de la noche, ya sea dedicado a los enfermos como joven médico del hospital, como dedicándose a la investigación. Pero también su alma estaba en búsqueda. Con Nuccia advirtió la necesidad de encontrar una espiritualidad que acompañara la vida de su familia y en la de los Focolares encuentran la respuesta: Dios-Amor, a quien Erminio quiso donarse totalmente, poniéndose a Su servicio en los hermanos que encontraba. Se convirtió en un focolarino casado. Gracias a generosas aportaciones, comenzó un reparto de medicina interna con instrumentos de vanguardia y recibió a jóvenes licenciados italianos y de países en vías de desarrollo para que se pudieran formar. Logró contagiar a colegas y enfermeros y el reparto médico dirigido por él se transformó en uno de los mejores, ya sea como relación humana que técnica, con centenares de investigaciones publicadas. Erminio comprendía cada vez más que no basta con curar la enfermedad, sino que hay que curar a la persona. erminio2 En colaboración con la Universidad Católica, realizó una investigación en 40 hospitales concluyendo que el mayor malestar de los enfermos es el de tener que depender de los demás. Y aquí se le ocurrió una idea, que enseguida comunicó a su esposa y a algunos colaboradores: «¿Por qué no donar un poco de nuestro tiempo para instaurar una relación humana, un intercambio de amor con nuestros enfermos?» Con muchos obstáculos y mil complicaciones, Erminio logró convencer a los primeros 30 voluntarios, que estaban haciendo la carrera, los cuales estuvieron  dispuestos a ocuparse de los enfermos además de trabajar para curarlos. «¿Qué cosa traté de transmitirles a ellos? – explica-. Lo que aprendí de Chiara Lubich: la reciprocidad» De este primer grupo, en 1976 nace AVO (Asociación de Voluntarios Hospitalarios), una iniciativa que Chiara alentó al igual que los cardenales de Milán, Colombo y Martini y hasta el mismo San Juan Pablo II que, durante una audiencia a 7.000 voluntarios de la Asociación, le dijo a Erminio: «Estoy contento, dígale a sus amigos que continúen así» Después de la dolorosa muerte de su esposa, Erminio afirmó aún más su mansedumbre y abandono en Dios. Obligado a internarse de continuo y a recibir cada vez más frecuentemente transfusiones de sangre, confesaba: «Me siento como una hoja de otoño en una jornada de viento. Parecería más conveniente que llegue la noche de la vida. Luego comprendo que se esconde una tentación y de mañana percibo que se me da otro día y la vida es vivir el momento presente, contando con la misericordia de Dios por el pasado y con la esperanza en el futuro» Mientras tanto, AVO se difunde en toda Italia y cuenta hoy con 25.000 voluntarios en 250 hospitales. Por este compromiso suyo, en el 2004 Erminio recibe del Presidente de la República, la Medalla de Oro por el Mérito en la Sanidad. Hasta el final Erminio siguió formando espiritualmente a los voluntarios con escritos y video mensajes. En los últimos meses, su cuadro clínico no era muy tranquilizador, pero él se mantuvo sereno: «Agradezco a Dios porque en mi vida recibí mucho más de lo que imaginaba. Agradezco a la Virgen, y todas las noches termino mis oraciones diciendo: que seas Tú la que vienes a buscarme y será plena mi alegría. Te sentiré y te veré». El 4 de noviembre pasado se apagó serenamente. Todos los que lo conocieron y amaron están seguros de que ocurrió tal como él deseaba, en recompensa de una vida totalmente impregnada de Evangelio. El actual presidente de AVO escribe: «Nos deja un gran hombre, capaz de captar con su sensibilidad, con humanidad y con su fe lo esencial que a menudo los ojos no ven y ni siquiera la mente ve. Sin embargo no nos deja solos, al contrario, cada uno de nosotros lo reencontrará en el propio servicio si logra que todo el conocimiento, la sabiduría, la profundidad que Erminio siempre nos comunicó y enseñó, dé sus frutos». Anna Friso