7 Dic 2016 | Sin categorizar
«Tenía 19 años y una gran sed de Dios», relataba Chiara. Y es tan fuerte esta sed suya que cada vez que se encontraba con un sacerdote le pedía: «Hábleme de Dios» Impulsada siempre por esa sed, trata de entrar en la Universidad Católica y, como su familia no cuenta con los medios necesarios para costearla, participa en un concurso para conseguir una beca de estudio; pero por un punto no logra entrar. «Me acuerdo cuánto lloré, porque creía que en la Universidad Católica hablaban de Dios. Y recuerdo, que en medio de ese llanto, en ese saloncito con mi madre, en mi interior sentí que alguien me decía: “Seré yo tu Maestro”». Pocos meses después, con el grupo de estudiantes católicas con las que se reúne, viaja a Loreto, una ciudad del centro de Italia donde hay un gran santuario que custodia una pequeña construcción que, según la tradición, se trata de la casita de Nazareth, donde vivió la Sagrada Familia. Chiara cuenta que cuando entró en esa casita, dentro de ella sucedió algo extraordinario. «Me conmoví de tal manera, tanto, que me parecía que estaba aplastada por lo divino que contemplaba a mi alrededor. Porque estaba muy vivo, dentro de mi, la idea de que por allí habría pasado tal vez Jesús, que aquellas paredes habrían escuchado la voz de María, su canto, de José, la Anunciación, el Ángel… esta sensación estaba tan viva en mi interior que no hacía más que llorar». El de Chiara era un llanto provocado «por el peso de lo ‘divino’ que me aplastaba» Durante esos días en Loreto, ella cuenta que “apenas podía se escapaba” para ir a la casita, advirtiendo la fuerte sensación de que Dios le estaba abriendo un nuevo camino que tenía relación con ese lugar y con la Sagrada Familia que allí vivió. El día antes de irse, Chiara entró en el Santuario y lo encontró lleno de gente. Se quedó en el fondo de la iglesia y fue en ese momento cuando en su corazón sintió la voz de Dios: «Te seguirá una multitud de vírgenes». Con el paso de los años comprenderá que es el esbozo del nuevo camino que el Señor estaba preparando: el focolar. Después de cuatro años, en 1943, sucede otro hecho, sencillo pero decisivo: es invierno, en su casa falta la leche. La mamá le pide a las hijas más pequeñas que vayan a buscar leche, pero hace frío. Chiara, trata de estudiar, pero oye el pedido de la madre y se ofrece ella misma a ir a buscar la leche, como un gesto de caridad hacia sus hermanitas. «Cuando iba por la calle – cuenta-, sentí como si Dios me dijera: “Date toda a mi, date toda a mi”. Me detengo sorprendida. Voy a buscar la leche, vuelvo a casa, y escribo una ardiente carta a un sacerdote», en la cual le cuenta lo que había sentido en su alma. En esa época, a quien expresaba su deseo de consagrarse a Dios, se le aconsejaba que lo hiciera por un determinado tiempo y que lo repitiera varias veces hasta que el propósito se afianzara. En esa carta, Chiara estaba tan decidida y tan tomada por el amor de Dios, que convenció al sacerdote para que la autorizara a consagrarse a Dios enseguida y para toda la vida. Es el 7 de diciembre de 1943 cuando se dirige, sola y en la mañana temprano, a la iglesia, mientras “afuera se había desencadenado una gran tormenta”. «Tenía la impresión de tener al mundo en mi contra», recordará Chiara. Y también recuerda: «Se me había preparado un reclinatorio cerca del altar y tenía un pequeño misal en la mano. Me hacen pronunciar la fórmula por la que me doy totalmente a Dios para siempre. Estaba tan feliz que no me daba cuenta ni siquiera de lo que hacía, porque era muy joven. Solo que, cuando pronuncié la fórmula, tuve la impresión de que un puente se caía detrás de mi, que ya no podía volver atrás porque ya era toda de Dios. Y allí se me cayó una lágrima en el misal. Pero, ¡la felicidad era inmensa!». Chiara concluye así el relato de aquel 7 de diciembre de 1943 que marcó el nacimiento del Movimiento de los Focolares: «Me caso con Dios, por lo tanto me espero todo el bien posible. Será una aventura divina. ¡Yo me caso con Dios! Y enseguida vimos que fue realmente así». Gustavo Clariá
6 Dic 2016 | Sin categorizar
Por primera vez asistí a un concierto de música clásica en medio de una batalla. En Alepo sucede que en medio de la muerte, se levanta una voz de paz entre todas las demás que anuncian la guerra, para aliviar los ánimos y olvidar por algunos minutos la muerte y el frío. Es como un capítulo de una tragedia moderna que recuerda la mitología griega. Con pocos medios, Padre Elias Janji con el coro Naregatsi y la pianista, presentaron obras de Verdi, Mozart, Vivaldi y Karl Orf, en una iglesia repleta, a pesar del frío polar que invade Alepo en estos días, elevando nuestros espíritus a otro cielo. Y pensar que no muy lejos de aquí la tragedia continúa con misiles lanzados desde Alepo Este hacia la parte Oeste, matando a niños en las escuelas y a personas inocentes, mientras en la parte Este de la ciudad sigue el ataque del ejército sirio. Miles de personas (se habla de unos 60.000 hasta hoy) lograron huir de Alepo Este y refugiarse en la zona Oeste. Cuentan que muchos fueron tomados como rehenes y a otros, mientras huían, les dispararon por la espalda, matando a algunos; otros corrían en medio de los tiroteos cargando sobre sus espaldas a la abuela o a otros parientes ancianos. La gente está contenta porque por fin algunos pudieron volver a sus casas, liberadas en estos días mientras el ejército tomó la estación de bombeo del agua de toda la ciudad, aunque estuviera minada. Se prevé que en un mes, después de que los técnicos hayan terminado su trabajo, el agua volverá a toda la ciudad. Así se acabará un capítulo de la tragedia pero seguramente, pienso, habrá otros.
El 4 de diciembre se recuerda a Santa Bárbara, la joven mártir de los primeros siglos del cristianismo, traspasada por la espada del padre porque, creyendo en Jesús, no había aceptado adorar a otro dios. Una gran fiesta para los cristianos de Oriente, adultos y jóvenes, quienes, a pesar de la guerra, se reunieron para celebrarla, enmascarados y cantando su historia, una historia que – a pesar de los siglos – poco ha cambiado. Cabe preguntarse: ¿qué quedó del ser humano y de su dignidad? Ahora ¿qué pasará? ¿Se acabará la guerra en Alepo devolviendo tranquilidad a la gente que tanto ha sufrido, aunque se encontrará con gran parte de la ciudad destruida? El pueblo está cansado y quiere que el conflicto termine, pero los grupos armados no se dan por vencidos y quieren luchar hasta el final. Y esto a pesar del llamado a todos los grupos por parte del enviado especial de las Naciones Unidas, Staffan De Mistura, para que dejen la ciudad y le perdonen la vida a la gente que, de otra manera, pagaría con un número muy alto de víctimas, ¡según la lógica de la guerra! Pero ¿cómo olvidar que, a fin de cuentas, quien muere es el Ser Humano, porque cada uno, bueno o malo que sea, es imagen de Dios, aunque esta imagen haya quedado enterrada bajo mil vicios y maldades? Entonces, con la Navidad que ya toca a las puertas, pidamos que ésta no sea sólo recordar un hecho pasado con las mismas habituales celebraciones, sino que la llegada del “Príncipe de la Paz” cambie algo en los corazones y en los gestos de todos nosotros, y que se conviertan en pequeñas piedras en la construcción de un mundo mejor que todos soñamos. Desde Alepo, Pascal Bedros
5 Dic 2016 | Focolare Worldwide, Senza categoria
Erminio Longhini nació en Milán el 19 de julio de 1928. De su matrimonio con Nuccia Longhini nacieron Michela, Matteo y Stefano. Nuccia y Erminio, estudiantes de medicina, ya desde la época de la Universidad, querían poner a la persona en el centro de su profesión. «Desde niño – cuenta él mismo – sentía una fuerte atracción hacia la Virgen María». Tal vez es por esta filial devoción suya a “una Madre tan hermosa” que, aunque se encontraba sumergido en las obligaciones de la profesión, se brindaba a acompañar a los enfermos que viajaban a Lourdes. Serio, escrupuloso, exigente, transcurrió años de duro sacrificio comprometido desde el alba hasta altas horas de la noche, ya sea dedicado a los enfermos como joven médico del hospital, como dedicándose a la investigación. Pero también su alma estaba en búsqueda. Con Nuccia advirtió la necesidad de encontrar una espiritualidad que acompañara la vida de su familia y en la de los Focolares encuentran la respuesta: Dios-Amor, a quien Erminio quiso donarse totalmente, poniéndose a Su servicio en los hermanos que encontraba. Se convirtió en un focolarino casado. Gracias a generosas aportaciones, comenzó un reparto de medicina interna con instrumentos de vanguardia y recibió a jóvenes licenciados italianos y de países en vías de desarrollo para que se pudieran formar. Logró contagiar a colegas y enfermeros y el reparto médico dirigido por él se transformó en uno de los mejores, ya sea como relación humana que técnica, con centenares de investigaciones publicadas. Erminio comprendía cada vez más que no basta con curar la enfermedad, sino que hay que curar a la persona.
En colaboración con la Universidad Católica, realizó una investigación en 40 hospitales concluyendo que el mayor malestar de los enfermos es el de tener que depender de los demás. Y aquí se le ocurrió una idea, que enseguida comunicó a su esposa y a algunos colaboradores: «¿Por qué no donar un poco de nuestro tiempo para instaurar una relación humana, un intercambio de amor con nuestros enfermos?» Con muchos obstáculos y mil complicaciones, Erminio logró convencer a los primeros 30 voluntarios, que estaban haciendo la carrera, los cuales estuvieron dispuestos a ocuparse de los enfermos además de trabajar para curarlos. «¿Qué cosa traté de transmitirles a ellos? – explica-. Lo que aprendí de Chiara Lubich: la reciprocidad» De este primer grupo, en 1976 nace AVO (Asociación de Voluntarios Hospitalarios), una iniciativa que Chiara alentó al igual que los cardenales de Milán, Colombo y Martini y hasta el mismo San Juan Pablo II que, durante una audiencia a 7.000 voluntarios de la Asociación, le dijo a Erminio: «Estoy contento, dígale a sus amigos que continúen así» Después de la dolorosa muerte de su esposa, Erminio afirmó aún más su mansedumbre y abandono en Dios. Obligado a internarse de continuo y a recibir cada vez más frecuentemente transfusiones de sangre, confesaba: «Me siento como una hoja de otoño en una jornada de viento. Parecería más conveniente que llegue la noche de la vida. Luego comprendo que se esconde una tentación y de mañana percibo que se me da otro día y la vida es vivir el momento presente, contando con la misericordia de Dios por el pasado y con la esperanza en el futuro» Mientras tanto, AVO se difunde en toda Italia y cuenta hoy con 25.000 voluntarios en 250 hospitales. Por este compromiso suyo, en el 2004 Erminio recibe del Presidente de la República, la Medalla de Oro por el Mérito en la Sanidad. Hasta el final Erminio siguió formando espiritualmente a los voluntarios con escritos y video mensajes. En los últimos meses, su cuadro clínico no era muy tranquilizador, pero él se mantuvo sereno: «Agradezco a Dios porque en mi vida recibí mucho más de lo que imaginaba. Agradezco a la Virgen, y todas las noches termino mis oraciones diciendo: que seas Tú la que vienes a buscarme y será plena mi alegría. Te sentiré y te veré». El 4 de noviembre pasado se apagó serenamente. Todos los que lo conocieron y amaron están seguros de que ocurrió tal como él deseaba, en recompensa de una vida totalmente impregnada de Evangelio. El actual presidente de AVO escribe: «Nos deja un gran hombre, capaz de captar con su sensibilidad, con humanidad y con su fe lo esencial que a menudo los ojos no ven y ni siquiera la mente ve. Sin embargo no nos deja solos, al contrario, cada uno de nosotros lo reencontrará en el propio servicio si logra que todo el conocimiento, la sabiduría, la profundidad que Erminio siempre nos comunicó y enseñó, dé sus frutos». Anna Friso
3 Dic 2016 | Sin categorizar

De izquierda a derecha: Jorge López e Alberto García (Regnum Chisti), Jesús Morán (Focolares)
“La actualización del propio Carisma” – dijeron los representantes de Regnum Christi y de los Focolares después del encuentro entre Movimientos y Nuevas Comunidades en Paray Le Monial (Francia), el pasado mes de febrero – “es una tarea necesaria, esencial. Un compromiso para poder responder a los desafíos de la contemporaneidad”. Luego el diálogo se extendió hasta abarcar la urgencia de identificar nuevos y más eficaces acercamientos a la cultura, que hoy vive un continuo cambio. Ambos Movimientos han advertido estas inquietudes con tal intensidad, que resultó necesario fijar una entera jornada para estar juntos y compartir las propias experiencias y pedir juntos una especial protección del Espíritu para identificar las justas direcciones a tomar. Las intenciones que condujeron al encuentro del 26 de noviembre en Rocca di Papa (Roma), entre 22 representantes de Regnum Christi y 29 de los Focolares, no eran por tanto ni el estudio de nuevas estrategias, ni la intervención de expertos. Simplemente el deseo de un intercambio entre hermanos, una comunión de corazón a corazón en la sinodalidad, porque más nos abrimos los unos a los otros, más se intensifica la presencia del Espíritu. Una comunión hecha de oración, diálogos fraternos, comunicaciones, también éstas ofrecidas como un don. A Mons. Vincenzo Zani, Secretario de la Congregación para la Educación Católica, se le confió la ponencia principal. Él, haciendo referencia a los textos del magisterio, trazó una trayectoria de evangelización de la cultura basada en la “mística de la fraternidad” (cf. E.G.) y en la fuerza transformadora de los carismas. “Su coesencialidad con el carisma petrino” – explicó – “los vuelve capaces de consolidar la invitación de la Iglesia a una visión positiva de la cultura, ya que la gracia supone la cultura” (E.G.115). 
De izquierda a derecha: D. Edoardo Robles Gil, director general de los Legionarios de Cristo-Regnum Christi, Jesús Morán y Mons. Vincenzo Zani.
Otros puntos-luz fueron las dos intervenciones sobre la actualización del Carisma. Jesús Morán copresidente de los Focolares, habló de “fidelidad creativa”: “El Espíritu es siempre novedad y sigue haciendo historia”. Es necesario estar perfectamente arraigados en la tradición, insistió Morán, pero “hay que estarlo en el hoy”. Jorge López, miembro del Comité General y Responsable general de los laicos consagrados de Regnum Christi, recordó que “el sujeto autorizado a la actualización del Carisma es la Iglesia. Y nosotros lo estamos en cuanto somos Iglesia”. Luego confió que, “de forma paradójica, es precisamente nuestra pobreza la que nos vuelve más aptos para cumplir nuestra misión, según el modelo de la Virgen”. Interesantes también las experiencias de evangelización de la cultura: cuatro proyectos – dos presentados por Regnum Christi y dos por los Focolares – que responden a desafíos cruciales del hoy en el ámbito de la educación. Dos los temas constantes: trabajar juntos poniéndose en red, y la relación entre cultura y vivencia. Plástica y eficaz la imagen presentada por Marta Rodriguez, directora del Instituto de la Mujer (Ateneo Pontificio Regina Apostolorum): “El puente entre Cristo Jesús y la cultura secularizada es el corazón de las personas. Tenemos que mirar a los demás desde el corazón de Cristo, ofreciendo a Dios nuestra vida”. El diálogo continuó también durante el almuerzo, incrementando así el conocimiento fraterno. Al finalizar la tarde, un intercambio en plenaria. Nada preparado de antemano. Y tal vez justamente por esto, Alguien pudo tomar las riendas de la dirección, haciendo experimentar a los presentes esa “mística de la fraternidad” de la que habla el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium. Expresándose de forma puntual, esencial y con total apertura, uno tras otro fueron al micrófono. En ese momento, incluso la función de cada uno resultaba iluminada por lo que el Espíritu había revelado hasta ese punto. Era imposible distinguir quienes pertenecían al uno o al otro Movimiento. Probablemente era esto lo que experimentaban los primeros cristianos cuando decían que se habían sentido “un solo corazón y una sola alma” (At 2,42-48). Todo era de todos, con la gratitud y la alegría de una reciprocidad que destilaba Evangelio. Incluso las preguntas y los temores que se cernían en el ambiente (cómo educar en la era digital; cómo lograr mantener vivas identidad y misión; etc.) encontraban respuesta a medida que avanzaban las intervenciones. Salieron confiados y conscientes de que los carismas están hechos para la historia, por tanto, también en su evolución tecnológica, en un constante diálogo con el Eterno y totalmente abiertos a quienes no tienen fe y tienen distintas convicciones. “Juntos” es la condición esencial para “salir”, allá donde Dios querrá. Cada uno necesita del otro, dejándose sorprender por Él. Anna Friso
1 Dic 2016 | Sin categorizar
En Coroado, periferia de Manaos (capital del Estado de Amazonas), la pared que hace de cerca del Centro Social Roger Cunha Rodrigues se deterioró bastante por las abundantes lluvias de los últimos tiempos. Una pared que separa y protege el Centro de la dura realidad de la droga y de la violencia que se vive en el barrio. Algunas personas de los Focolares lo pusieron en función en los primeros años de la década de los ’90 bajo la consigna del recibimiento y de la inclusión social con una escuela maternal y elemental, que pronto se transformó en un verdadero y digno Centro social, abierto de mañana y de tarde. Su objetivo es el de garantizar a los niños y adolescentes del territorio, a través de actividades educativas y lúdicas, el derecho fundamental de un crecimiento armonioso e íntegro, para apoyar a sus familias. Financieramente se mantiene con la generosidad de muchas personas, sobre todo con el apoyo a distancia de AFNonlus que, además de la instrucción, ofrece a los muchachos alimentación y atención médica. Son varias las distintas actividades que una detrás de otra se van desempeñando, como el estudio –en colaboración con la facultad de Psicopedagogía de la Universidad Federal de Amazonas – para definir y superar las dificultades de aprendizaje de algunos jóvenes; o el proyecto elaborado por los estudiantes de Farmacia para que los niños y sus familias adquieran nociones de higiene, alimentación correcta y cuidado de su persona. Se realizó también una investigación sobre las enfermedades infecciosas mediante análisis de sangre y posterior terapia de las patologías descubiertas. No faltaron tampoco programas de prevención de la droga y de denuncia de la explotación del trabajo infantil, mientras que a los padres se les ofrecieron cursos de formación profesional en colaboración con el Centro de Educación Tecnológica del Estado de Amazonas. «En el curso de los años – cuentan los referentes del proyecto, Jeanne y Carlos-, hemos creado laboratorios de lectura, teatro y alfabetización literaria. También hemos logrado realizar un programa para la formación de adolescentes y jovénes sobre la afectividad y sexualidad»
La última conquista nos la cuentan Janine y Carlos: «La crisis económica hace que la situación sea cada vez más difícil en nuestro territorio. Por ejemplo, una institución, que desde hace casi 10 años ofrecía un curso de informática, tuvo que interrumpir la colaboración. Algunos padres de los niños están perdiendo su trabajo. No teníamos los medios para pintar nuestra pared de la cerca que presentaba un aspecto tétrico y amenazante, a menudo manchada por vándalos. Nació entonces la idea de dirigirnos al Tribunal de Justicia de Manaos proponiendo un partnership con el título “Pintemos la pared”. La propuesta, que después fue bien recibida, consistía en describir con la pintura las experiencias y los valores que vivimos con los niños del Centro Social y dar un clima de alegría y armonía a nuestro barrio. Queríamos que los chicos fueran los protagonistas de este proyecto; por lo tanto, recogimos sus dibujos para que fueran reproducidos en la pared que hacía de cerca» La nueva pared, restaurada y pintada, fue inaugurada el 27 de octubre pasado. «Para nosotros fue un momento de gran alegría – declaran Janine y Carlos- porque este reconocimiento por parte del Tribunal, no sólo alienta el trabajo del Centro, sino que nos da la posibilidad de llevar adelante lo mejor posible el proyecto. Agradecemos de modo especial también a muchas personas que generosamente nos sostienen dando a los niños y a los jóvenes las oportunidades de conocimiento y desarrollo que les permitirán manejar por sí mismos su vida y convertirse en mujeres y hombres nuevos» Giovanna Pieroni