Movimiento de los Focolares
Gen Verde en Hungría, en el lugar del otro

Gen Verde en Hungría, en el lugar del otro

20150928GenVerdeSzeged1“Start Now!” o bien, empieza aquí y ahora. A ¿hacer qué? A construir relaciones auténticas, a generar confianza. La invitación que el Gen Verde puso en el título del concierto-taller “pesa oro”. El espectáculo se presentó en el palco del Tágas Tér Festival, el 25 de septiembre pasado, en Szeged (Hungría). Entre los protagonistas, junto a las artistas, estuvieron también los participantes de los ocho talleres que se realizaron previamente; 120 chicos de dos liceos, entre ellos, un instituto profesional frecuentado por estudiantes que llevan a sus espaldas situaciones familiares difíciles. “Tágas Tér, que literalmente significa espacio abierto” – explica uno de los organizadores- “es una gran cita ecuménica que presenta la red de cientos de actividades del mundo de la solidaridad ciudadana. Szeged está a 15 Km. de la frontera con Serbia y por lo tanto, su gente cotidianamente ve pasar a miles de emigrantes, con el mar de cuestionamientos y dolor que ello comporta. 20150928GenVerdeSzeged2“On the Other Side”: en el lugar del otro – Dentro del concierto hay muchas piezas del último trabajo del Gen Verde, “On the Other Side”, que se presentó hace menos de un mes. Pero ¿cuál es “la parte del otro”?, se habrán preguntado muchos espontáneamente. “Es la de quien tengo al frente, la de quien piensa distinto de mí; es esa persona que no estimo, que incluso rechazo”, explica Adriana García, la bajista mexicana del grupo. Un espectáculo potente, que te involucra y al mismo tiempo tiene la capacidad de poner en tela de juicio posiciones, opiniones y estilos de vida, como dijo alguien. Porque lo que emerge de la música y de los textos es la certeza de que el camino hacia la solución de un mundo fracturado y dividido por muros, pasa por el saber acoger la riqueza implícita en la diversidad. Entre las once piezas del álbum está la historia del difícil camino de todo un pueblo, en la pieza “Voz de la Verdad” se cuenta la historia del Obispo salvadoreño Oscar Romero, o la canción sobre la división de las dos Coreas, actualísima y construida con melodías K-pop, casi como diciendo que también entre los jóvenes coreanos la herida no ha dejado de sangrar. “Son historias que no nos permiten dormir en la indiferencia –comenta una chica- u olvidar a nuestros hermanos de quienes nos separa una frontera. Sentimos un fuerte llamado a dar incluso la vida en la lucha por la justicia”. “El momento más fuerte del concierto, quizás también por lo que estamos viviendo en nuestro país con la situación de los emigrantes, fue la canción “‘Quién llora por ti’” –una dulce canción de cuna dedicada a una niña sepultada en la tumba azul del canal de Sicilia- nos dijo una amiga que trabaja en los medios de comunicación. Y el pastor reformado Gábor Czagány, uno de los organizadores del Festival dijo: “Lo que más me impresionó fue ver los rostros de los chicos de las escuelas que participaron en los talleres. Había alegría, participación, compromiso. Se intuía el alcance de la experiencia hecha: siete días que han dejado una huella. Ahora nos toca a nosotros hacer todo lo posible para que esto no se pierda”. 20150928GenVerdeSzeged3Una esperanza de unidad que nace de los jóvenes- Alessandra Pasquali, actriz y cantante en el Gen Verde, quiso subrayar que “Nuestro trabajo no es subir al escenario, cantar, exhibirnos y regresar: no podemos prescindir de la construcción de relaciones auténticas con las personas, de ‘sentir’ lo que vive la gente que asiste a nuestros conciertos, de saber en qué aguas se mueven los chicos con los que hacemos los talleres”. Es por eso que las video-entrevistas a los jóvenes participantes en los talleres, proyectadas al inicio del concierto en Szeged, fueron parte integrante del espectáculo, porque de hecho lo construyeron también ellos. He aquí algunas de las impresiones de los muchachos: “El proyecto ‘Start Now!’ me ha abierto los ojos, me ha enseñado a no juzgar a los extranjeros. Y esto requiere trabajo, se necesita constancia y confianza”. “Aprendí a poner atención a los demás”. “Entendí la importancia de formar juntos una comunidad y que para que la humanidad sea una familia se necesita la colaboración de cada uno”. “Estoy muy contenta de que mi escuela haya participado en el proyecto ‘Start Now!’ junto a otras escuelas. Al inicio no nos conocíamos; necesitamos un poco de tiempo, pero después nos ganamos la confianza recíproca y ahora puedo decir que nos sentimos uno. Estamos absolutamente contentos”.

Italia: desde LoppianoLab 2015 se impulsa la participación

Italia: desde LoppianoLab 2015 se impulsa la participación

LoppianoLabPartecipantiLa participación como método, la capacidad de dialogar respetando no sólo las ideas y convicciones distintas, sino también los sufrimientos del otro; una biodiversidad que valora las riquezas culturales, el no conformarse con la “justicia del ‘ya está’, sino buscar la justicia del ‘todavía falta’”; transformar la indignación en acciones colectivas para cambiar el mundo. Estos son los valores que nutren las decenas de acciones y proyectos, expresiones de la vitalidad de la sociedad civil italiana de hoy. En Italia y en muchos otros países., concluyó la sexta edición de LoppianoLab. con una pluralidad de voces, acciones y estímulos que provienen “desde la base”. Fueron más de 2.000 los presentes que dieron prestigio al intercambio y al diálogo entre empresarios, políticos, docentes, ciudadanos, jóvenes, comunicadores y administradores locales, en síntesis, la sociedad civil en sus múltiples expresiones.

Mons. Nunzio Galantino, Segretario Conferenza Episcopale Italiana

Mons. Nunzio Galantino, Secretario de la Conferencia Episcopal Italiana

“No debemos rendirnos ante la crisis actual. Estamos aquí para encontrar soluciones”, dijo Monseñor Nunzio Galantino, “Cerrarse al otro y negar la relación significa negarse a sí mismo – continuó el Secretario de la CEI, haciéndose eco de las palabras que el papa Francisco pronunció en los Estados Unidos en estos últimos días-. Hay que recuperar los impulsos culturales fuertes que ayudan a la humanidad a enfrentar la crisis cultural que el mundo está viviendo, aún antes que aquella humanitaria”. Agregó que el tiempo actual con sus murallas, sus contradicciones y sus múltiples preguntas existenciales sobre el sentido y el destino del hombre exige una visión unitaria y completa de la persona que no esté gobernada solamente por las ciencias, sino también por el espíritu, las relaciones y la cercanía. Las pistas de LoppianoLab 2015. Ciudadanía activa – Retomando las palabras de Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, Lucía Fronza Crepaz, coordinadora de los proyectos de “Escuela de Preparación Social” en Trento, en la convención central del 26 de septiembre titulada: “Ir más allá del miedo”, resumió la función social de la política: “No queremos realizar acciones ‘para los pobres”, sino con los pobres, porque ellos son sujetos y medida de la sociedad que queremos construir e indicó que la ciudad es como el “laboratorio” de la fraternidad universal. Carlo Petrini, fundador y presidente de “Slow Food” y “Terra Madre”, confirmó sus palabras diciendo que la ciudadanía activa es el lugar donde se generan nuevos campesinos, nuevas empresas, consumidores conscientes. Fue profunda la consonancia con la Encíclica Laudato si’ del papa Francisco. Él mismo escribió el prefacio a una de las ediciones que fueron impresas. “Una oportunidad inesperada –declaró-. Podía sucederme de todo en la vida, pero nunca hubiera creído que a los 67 años me llamase por teléfono un Papa, a mí, que soy agnóstico. Este es un nuevo humanismo. Lo estábamos necesitando. No existe hoy en el mundo un líder político más incisivo, visionario y concreto como este Papa”. El Sociólogo Mauro Magatti agregó: “Si no recuperamos la dimensión de la relacionalidad como rasgo distintivo de nuestra condición, la humanidad está destinada a sucumbir. Hay que volver a ‘producir valores” junto con los demás”.
Luigi Bobba, sottosegretario Ministero del Lavoro - Luigino Bruni, economista

Luigi Bobba, subsecretario del Ministerio de Trabajo – Luigino Bruni, economista

Compromiso civil – Luigi Bobba, Subsecretario del Ministerio de Trabajo y de Políticas Sociales, definió el momento actual como un viento de novedad del cual hay que aprovechar la energía para dar vida a instituciones que sean capaces de realizar un cambio. El economista Luigino Bruni, en plena sintonía con él, afirmó que las minorías pueden cambiar el mundo si son capaces de transformar la indignación en acciones políticas y economías colectivas. Cultura del diálogo – “Es necesario superar la perspectiva eurocéntrica, cuando se habla de emigración: ésta no es sólo un hecho humanitario, sino que es un tema de política internacional”. Así afirmó Pasquale Ferrara, diplomático y secretario general del Instituto Universitario Europeo de Florencia, quien trató este tema. “Los emigrantes son el testimonio trágico de los cambios históricos. Con ellos camina la historia y se vuelven evidentes todos los nudos sin resolver de la política internacional. Todos los hombres son destinatarios de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Esta Declaración crea una segunda ciudadanía, por esta razón nadie puede ser considerado clandestino y nadie puede ser considerado ilegal”.
Vincenzo Morgante, direttore TGR Rai - Michele Zanzucchi, direttore Città Nuova

Vincenzo Morgante, director de TGR Rai – Michele Zanzucchi, director de Città Nuova

Vincenzo Morganti, Director del TGR RAI hizo presente el mundo de las comunicaciones, observatorio privilegiado de la “capacidad” de diálogo en las comunidades italianas. “A través del trabajo de las encuestas regionales me doy cuenta de que la cultura del diálogo existe, pero no se ha incrementado lo suficiente. A menudo prevalece la cultura del desencuentro. Sería necesario hablar un poco menos de los fenómenos y un poco más de las historias, de las personas que están dentro de estos fenómenos”. La edición 2015 de LoppianoLab concluyó también con una amplia participación a través de las redes sociales, pues los proyectos, las acciones y el compromiso concreto y cotidiano de millares de ciudadanos continúan presentes en el ambiente. Se trabaja para reconstruir un tejido social a menudo llagado, a través de procesos de reconciliación y reconstrucción de comunidades que no sean el ensamble de una multiplicidad de intereses, sino que sean capaces de una toma de conciencia personal y colectiva. Fuente: Comunicado de Prensa Servicio Información Focolares Loppiano Lee también (en italiano): Città Nuova online: Giustizia sociale. Segnali di vita dopo la lunga notte Galantino: la comunione è una risposta alla crisi Essere musulmani al tempo dell’Isis Alleanza uomo-donna (e bambini) Muri contro gli immigrati e l’accoglienza secondo Rosmini GeneriAMO idee Loppiano.it Dalla Convention EdC il microcredito per l’Economia di Comunione Mons. Nunzio Galantino: Solo una visione unitaria della persona può ricomporre le divisioni dell’umanità

Las potentes semillas de la generosidad

Las potentes semillas de la generosidad

20150928-01«La verdadera generosidad es un intercambio de consecuencias impre-visibles. Es un riesgo, porque mezcla nuestras necesidades y deseos con las necesidades y deseos de los demás.» A. Phillips e B. Taylor, Elogio de la bondad «Las empresas y otras organizaciones pueden ser lugares de vida buena y completa siempre que permitan que las virtudes no económicas convivan con las económico-empresariales. Se trata de una coexistencia decisiva pero no fácil, porque exige que los directivos renuncien a tener un control total sobre el comportamiento de las personas, aceptando que sus actos pueden ser imprevisibles, y también que estén dispuestos a relativizar la eficiencia, que se está convirtiendo en el verdadero dogma de la nueva religión de nuestro tiempo. La generosidad es una de esas virtudes no económicas pero esenciales también para las empresas e instituciones. La raíz de la generosidad se encuentra en la palabra latina genus – generis, que hace referencia a la estirpe, a la familia, al nacimiento. Este es el primer significado de la palabra género. Esta antigua etimología, que hoy se ha perdido, nos dice cosas importantes acerca de la generosidad. En primer lugar, nos recuerda que nuestra generosidad tiene mucho que ver con la transmisión de la vida, con la familia, con la gente que nos rodea, con el ambiente en el que crecemos y aprendemos a vivir. La recibimos en herencia cuando venimos al mundo. Es una dote que nos dejan nuestros padres y familiares. Se forma dentro de casa. La generosidad que descubrimos dentro de nosotros depende mucho de la de nuestros padres, de cómo y cuánto se amaron antes de que naciéramos, de las elecciones de vida que hicieron y siguieron haciendo cuando empezamos a fijarnos en ellos. Depende de su fidelidad, de su hospitalidad, de su actitud con los pobres, de su disponibilidad para “perder” tiempo escuchando y ayudando a los amigos, de su amor y gratitud hacia sus propios padres. Esta generosidad primaria no es una virtud individual, sino un don que pasa a formar parte de la dotación moral y espiritual de eso que llamamos carácter. Es un capital con el que llegamos a la tierra, formado antes de nuestro nacimiento y alimentado por la calidad de las relaciones durante los primeros años de vida. Depende también de la generosidad de nuestros abuelos, bisabuelos, vecinos y de muchos otros que, aun no contribuyendo a nuestro ADN, están presentes, de modo misterioso pero muy real, en nuestra generosidad (y también en la falta de ella). Nuestra generosidad está influenciada por los poetas que nutren el corazón de la familia, por las oraciones de nuestra gente, por las músicas que escuchamos y nos gustan, por las historias que se cuentan en las fiestas del pueblo, por los discursos y acciones de los políticos, por las homilías de los predicadores, por los mártires de todas las resistencias, por los que ayer dieron su vida por nuestra libertad de hoy, por la infinita generosidad de las mujeres de siglos pasados (hay una gran afinidad entre mujer y generosidad), que muchas veces antepusieron el bien de la familia al suyo propio y siguen haciéndolo. La generosidad genera agradecimiento hacia aquellos que nos hicieron generosos con su generosidad. Vivir con personas generosas nos hace más generosos, exactamente igual que ocurre con la oración, la música, la belleza… Cultivar la generosidad produce muchos más efectos que los que logramos ver y medir. Y lo mismo ocurre con la falta de generosidad propia y ajena. El stock de generosidad de una familia, de una comunidad o de un pueblo, es una especie de suma de la generosidad de cada uno. Cada generación aumenta el valor de este stock o lo reduce, como está ocurriendo hoy en Europa, donde nuestra generación, empobrecida de ideales y de pasiones grandes, está dilapidando el patrimonio de generosidad que ha heredado. Un país que deja a la mitad de sus jóvenes sin trabajo no es un país generoso». (Leer mas) Luigino Bruni Publicado en el diario italiano Avvenire el 23/08/2015

«Welcome to New York, Holy Father»

«Welcome to New York, Holy Father»

20150926-03Ya el jueves aparecieron en todas partes las pancartas:Welcome, Holy Father”. El taxista mira al Papa por televisión y no se queda indiferente: “¿Usted irá mañana donde el Papa? ¡La felicito!”. “El Papa atrae porque es auténtico”, dice un señor no católico en el tren. Tiene razón: Francisco no tiene necesidad de llamar la atención o ganar simpatías. Y así le ha dado una lección a la Asamblea General de las Naciones Unidas: habla del desarrollo sostenible y el cambio climático, y también de los refugiados: “No podemos asustarnos por el número… tenemos que mirar sus caras y escuchar sus historias”, dice en Washington. Y en la ONU: “Cada persona debe tener un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: techo propio, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada, agua potable y libertad religiosa”. Nuevamente critica con fuerza el narcotráfico, la explotación sexual de las personas, y el tráfico de armas, tal como ya lo había dicho claramente en el Congreso de los Estados Unidos: debemos dejar de lado las divisiones y las luchas entre partidos y ayudar a los pobres. Siente en su corazón la sacralidad de cada ser humano; al final de su largo discurso, las ovaciones son interminables. El Papa se va saludando a la gente en su Fiat que realmente se ve pequeñito en medio de las grandes limosinas 20150926-aEn la Zona Cero de Nueva York lo esperan para rezar juntos por la paz 500 representantes de las distintas religiones. “Es muy significativo por la diversidad de esta nación” afirma Sue Kopp, focolarina de Nueva York, quien pudo participar en la ceremonia. “Me parecía que el lugar era sagrado, marcado por ese gran sufrimiento, se había transformado en un lugar de esperanza, donde el sueño de una civilización del amor se volvía realidad”. “El Papa –agrega Joe Klock, de New Humanity (la ONG internacional acreditada ante la ONU)- subraya la importancia de construir la unidad en la diversidad, donde la paz y el amor reinan entre las naciones y los corazones de todos. Esto nos demuestra que existe una gran necesidad de la espiritualidad de la unidad  y que ¡está hecha precisamente para nuestro país!”. 20150926-02También en Nueva York el Papa visita algunas obras de caridad, entre las cuales la escuela modelo de Harlem. Y después, el Central Park. Son 80.000 los afortunados que pudieron conseguir boletos y que esperaron durante horas, sólo para poderlo ver. La misa se celebra en el Madison Square Garden, que normalmente lo llenan las estrellas del baloncesto y los cantantes. Las personas esperaron durante horas para poder entrar en la sala, pero nadie se quejó. Después, la gran sorpresa: ¡El papa Francisco llega 20 minutos antes de lo previsto! El altar, la silla y el ambón fueron realizados por sencillos artesanos. Al Cardenal Timothy Dolan le pareció que el Papa apreciaría esto más que si fueran piezas preciosas hechas por un diseñador. Y aquí Francisco se vuelve pastor de esta enorme ciudad, refiriéndose a la lectura del libro de Isaías 9,1: “El pueblo que caminaba en las tinieblas vio una gran luz”. Habla de las dificultades de las ciudades multiculturales donde no se ve la luz en medio de tanto esmog. “Pero Jesús camina hoy por nuestras calles, sigue invitando a todos a salir para ir hacia los demás, con el corazón de un padre misericordioso que espera que sus hijos e hijas regresen a casa”. La iglesia está viva en las ciudades, subraya el Papa, por eso los cristianos deben dar testimonio de la luz de la Buena Noticia. El aplauso es interminable. Como en todos los países, también en los Estados Unidos, el Papa ha tocado los corazones de cada uno.

Palabra de Vida – Octubre 2015

Este es el distintivo, la característica propia de los cristianos, el signo para reconocerlos. O al menos debería serlo, porque así concibió Jesús a su comunidad. Un escrito fascinante de los primeros siglos del cristianismo, la Carta a Diogneto, declara que «los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por la nación ni por la lengua ni por el vestido. En ningún sitio habitan ciudades propias, ni se sirven de un idioma diferente ni adoptan un género peculiar de vida»[1]. Son personas normales, como todas las demás. Y sin embargo, poseen un secreto que les permite influir profundamente en la sociedad y ser como su alma[2]. Es un secreto que Jesús entregó a sus discípulos poco antes de morir. Como los antiguos sabios de Israel, como un padre respecto a su hijo, también Él, Maestro de sabiduría, dejó como herencia el arte del saber vivir y del vivir bien, que había aprendido directamente de su Padre: «Todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer» (Jn 15, 15), y era fruto de su experiencia en la relación con Él. Consiste en amarse unos a otros. Esta es su última voluntad, su testamento, la vida del cielo que ha traído a la tierra y que comparte con nosotros para que se convierta en nuestra misma vida. Y quiere que esta sea la identidad de sus discípulos, que se los reconozca como tales por el amor recíproco: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros». ¿Se reconoce a los discípulos de Jesús por su amor recíproco? «La historia de la Iglesia es una historia de santidad», escribió Juan Pablo II. Y sin embargo, «hay también no pocos acontecimientos que son un antitestimonio en relación con el cristianismo»[3]. Durante siglos, los cristianos se han enfrentado en guerras interminables en el nombre de Jesús y siguen estando divididos entre ellos. Hay personas que a día de hoy siguen asociando a los cristianos con las Cruzadas y los tribunales de la Inquisición, o los ven como defensores a ultranza de una moral anticuada, opuestos al progreso de la ciencia. No ocurría así con los primeros cristianos de la comunidad naciente de Jerusalén. La gente sentía admiración por la comunión de bienes que vivían, la unidad que reinaba entre ellos, la «alegría y sencillez de corazón» que los caracterizaba (Hch 2, 46). «La gente se hacía lenguas de ellos», seguimos leyendo en los Hechos de los Apóstoles, con la consecuencia de que cada día «crecía el número tanto de hombres como de mujeres que se adherían al Señor» (Hch 5, 13-14). El testimonio de vida de la comunidad tenía una fuerte capacidad de atracción. ¿Por qué hoy no se nos conoce como aquellos que se distinguen por el amor? ¿Qué hemos hecho con el mandamiento de Jesús? «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros». Tradicionalmente, el mes de octubre se dedica en el ámbito católico a la «misión», a la reflexión sobre el mandato de Jesús de ir a todo el mundo a anunciar el Evangelio, a la oración y al sostenimiento de todos los que están en primera línea. Esta palabra de vida puede ayudar a todos a esclarecer la dimensión fundamental de todo anuncio cristiano. No consiste en imponer un credo, hacer proselitismo o ayudar de modo interesado a los pobres para que se conviertan. Tampoco debe primar la defensa exigente de valores morales ni el adoptar una postura ante las injusticias o las guerras, aun cuando sean actitudes obligadas que el cristiano no puede eludir. El anuncio cristiano es ante todo un testimonio de vida que todo discípulo de Jesús debe ofrecer personalmente: «El hombre contemporáneo prefiere escuchar a los que dan testimonio que a los que enseñan»[4]. Incluso los que son hostiles a la Iglesia suelen sentirse conmovidos por el ejemplo de quienes dedican su vida a los enfermos o a los pobres y están dispuestos a dejar su patria para ir a lugares de frontera a ofrecer ayuda y cercanía a los últimos. Pero lo que Jesús pide sobre todo es el testimonio de toda una comunidad que muestre la verdad del Evangelio. Esta debe mostrar que la vida que Él trae puede generar realmente una sociedad nueva, en la que se viven relaciones de auténtica fraternidad, de ayuda y servicio mutuo, de atención coral a las personas más débiles y necesitadas. La vida de la Iglesia ha conocido testimonios así, como las reducciones para indígenas que los franciscanos y jesuitas construyeron en Sudamérica, o los monasterios, con las aldeas que surgían alrededor. También hoy, comunidades y movimientos eclesiales dan lugar a ciudadelas de testimonio donde se pueden ver los signos de una sociedad nueva fruto de la vida evangélica, del amor recíproco. «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros». Sin apartarnos de los lugares en que vivimos ni de las personas que nos rodean, si vivimos entre nosotros esa unidad por la que Jesús dio la vida, podremos crear un modo de vivir alternativo y sembrar en torno a nosotros brotes de esperanza y de vida nueva. Una familia que renueva cada día su voluntad de vivir de modo concreto en el amor recíproco puede convertirse en rayo de luz en medio de la indiferencia de su vecindad. Una «célula local», o sea, dos o más personas que se asocian para practicar con radicalidad las exigencias del Evangelio en su entorno de trabajo, en clase, en la sede sindical, en la administración o en una cárcel, podrá desbaratar la lógica de la lucha por el poder, crear un ambiente de colaboración y favorecer que nazca una fraternidad inesperada. ¿No actuaban así los primeros cristianos de tiempos del Imperio romano? ¿No es así como difundieron la novedad transformante del cristianismo? Nosotros somos hoy los «primeros cristianos», llamados como ellos a perdonarnos, a vernos siempre nuevos, a ayudarnos; en una palabra, a amarnos con la misma intensidad con que Jesús amó, seguros de que su presencia en medio de nosotros tiene la fuerza de arrastrar también a los demás a esta lógica divina del amor. FABIO CIARDI [1] Carta a Diogneto, V, 1-2: en Padres apostólicos (“Biblioteca de Patrística” n. 50), Ciudad Nueva, Madrid 2000, 20143, p. 560. [2] Ibid., VI, 1: en o. cit., p. 561. [3] Juan Pablo II, bula Incarnationis mysterium, 11. [4] Pablo VI, exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, 41.