8 Feb 2013 | Focolare Worldwide

Claudio, Antoanetta, Marinella, Giorgio
«Rumanía, 1996. Con Gheorghe, mi marido, y 3 hijos, dejamos nuestro País, como muchos otros compatriotas, buscando trabajo y un futuro mejor para nuestros hijos. Nos fuimos a ciegas, no sabíamos ni siquiera donde habríamos dormido la noche en que llegaríamos a Turín. Durante una semana nos alojaron unos amigos rumanos, luego alquilamos una casa. Completamente vacía. Durante una semana dormimos en el suelo sobre un acolchado, ¡menos mal que estábamos en verano!
El miedo nos atenazaba. Nuestros hijos, que en Rumania asistían normalmente a la escuela, ahora, ¿podrían seguir estudiando? ¿Habríamos tomado la decisión correcta? ¿Encontraríamos trabajo? Después de poco tiempo, tuvimos que dejar el alojamiento donde vivíamos: el riesgo que corre el dueño de casa alquilando a personas clandestinas es muy alto. Otro momento difícil para nosotros: ¿dónde iremos?

Vallo Torinese
“Le preguntaremos al Padre Vincenzo”, dice una amiga mía. Es un sacerdote de una parroquia que está a las afueras de Turín: en Vallo. Su primera respuesta es negativa, pero mientras estamos allí buscando una solución, suena el teléfono: es el padre Vincenzo que dice que encontró la vivienda justa para nosotros. ¡La alegría es desbordante! Y más todavía cuando en los días siguientes, este sacerdote, sin esperar nuestro ingreso en su parroquia, nos trae artículos de primera necesidad y esto se repetirá semanalmente. Al final dejamos la casa de Turín y nos vamos a Vallo.
Ya pasaron 13 años desde aquella época, pero recordaré siempre el recibimiento que nos hicieron en aquellos primeros días. Éramos una familia numerosa, en aquel momento teníamos 3 hijos, ahora 4, pero desde el primer momento sentimos que nos recibían y aceptaban con amor, como si fuésemos de su familia.
Cuando llegamos – con pocas cosas, 3-4 bolsos – una casa de la parroquia ya estaba pronta para nosotros. Había una cocina con todo lo necesario, el living y los dormitorios con las camas ya prontas. Ver esa casa, fue algo maravilloso. Inesperadamente hermosa, los niños, que eran pequeños, se enamoraron enseguida de ella y la sentimos como si fuera nuestra.

Padre Vincenzo
Me sentía a tal punto en mi casa que me preguntaba si había nacido en Vallo o en Rumania. ¿Qué había hecho para merecerme todo este amor? No debe haber sido fácil para la comunidad recibir y, en el primer momento proveernos de todo lo necesario. Alguno se preocupaba por nuestro permiso de estadía, otro nos traía la verdura de la huerta para que pudiéramos ahorrar y otros nos daban consejos; y también había algunos que aceptaban que los libros de nuestros hijos fueran pagados en cuotas.
Pasado un año desde que nació la última hija, llega para mi la noticia de un trabajo fijo. Pero… ¿a quién le dejaba la niña? Una persona se ofreció a ocuparse de ella durante mi ausencia, sin pedir nada a cambio, y sigue haciéndolo aún ahora.
Todas estas cosas, y muchas otras que no dije, suscitaban dentro una pregunta. Pero, ¿por qué estas personas se comportan de esta forma? Con el tiempo comprendí: habían descubierto Dios Amor y trataban de responder a su amor, amando.
Probé también yo. Ahora trato de responder a este Amor de Dios, que se manifestó a través de todas estas personas de mi comunidad, amando a los hermanos que encuentro cada día».
7 Feb 2013 | Focolare Worldwide, Senza categoria
Gabriel de Almeida tiene 25 años. Rio de Janeiro, donde nació, es una metrópolis activa y dinámica: será la sede de la próxima Jornada Mundial de la Juventud y de la edición 2014 de la Copa mundial de fútbol. De la gran Río Gabriel ha traído al Instituto Universitario Sophia (IUS) la vivacidad y la apertura hacia el futuro de la población carioca. El itinerario de estudio que está concluyendo presenta varios puntos de interés. ¿Por qué te inscribiste en el IUS? «Habiendo llevado a casa el título en Relaciones internacionales, sentía la necesidad de dar un paso más allá de los conflictos de las teorías políticas y explorar el horizonte del humanismo. Después de cuatro años y medio de universidad, sentía dentro una gran sed: buscaba dónde y cómo responder a mis interrogantes. Las historias de algunos amigos míos que ya habían frecuentado Sophia me hicieron intuir que precisamente el IUS podía ser el lugar adecuado. ¿Por qué elegiste la especialización en “Ontología trinitaria”, tú que ya tenías a tu haber estudios políticos? ¡Qué relación hay entre los dos itinerarios! «Llegué a Sophia pensando seguir la especialización en política; era una elección más que natural para mí. Pero después de algunos meses, vinieron a flote dos nuevas impresiones. La primera de maravilla: la maravilla de conocer quién es Jesús, quizás por primera vez en una forma tan personal, sobre todo frecuentando el curso sobre el Evangelio de Marco. La segunda: una nueva comprensión de mí mismo madurada con ocasión de un seminario sobre temas teológicos; me sentí “capaz” de acercarme al pensamiento de Jesús, a lo que Pablo llama el “noûs christos”. No por una ambición de conocer el sentido de todo, de poseer la auténtica lógica, sino por el descubrimiento de un lugar plenamente humano desde el cual poder leer el mundo y sus desafíos, respetando sus lenguajes y sus razones.
Estás inscrito en el segundo año: ¿ya empezaste a preparar la tesis? «Si, ya elegí el tema, la fenomenología del “extranjero”, si así se puede definir, un argumento de gran impacto para la política, pero mi visión será distinta, porque trataré los flujos migratorios que caracterizan las sociedades contemporáneas haciendo emerger nuevas tendencia políticas y culturales a partir de un “lugar” de conocimiento que inspira las razones del Amor. Estás en el IUS desde hace casi dos años: ¿cómo definirías este tiempo que estás viviendo? Quisiera seguir usando la metáfora del “lugar”: Sophia es ante todo un lugar desde donde observar…
las miles y variadas realidades humanas a partir de la fraternidad, de una idea profundamente innovadora de sociedad. Además Sophia me está dando los instrumentos, no sólo para reflexionar, sino también para actuar concretamente teniendo como punto central la persona en toda la riqueza de sus relaciones. Sé que todavía me esperan infinitos momentos de “maravilla”, de esa maravilla filosófica que anticipa y revela el conocimiento, y junto a los demás estudiantes y a toda la comunidad del IUS me siento más que nunca en camino. Fuente: Instituto Universitario Sophia
6 Feb 2013 | Focolare Worldwide
“Descubrir las Escrituras en el hinduismo, budismo, confucianismo, taoísmo, islam y cristianismo y su aporte a la paz y a la armonía” es el título del curso que reunió a 290 miembros del Movimiento de los Focolares, provenientes de India, Paquistan, Indonesia, Filipinas, Japón, Corea, Vietnam, Myanmar, Camboya, Australia y numerosos participantes provenientes de distintas regiones de Tailandia. Un auténtico muestrario de Asia, con el fin de profundizar el conocimiento de las grandes religiones orientales y formarse a un diálogo maduro.
La cita era muy esperada, después de la última edición del 2011 que tuvo lugar en Filipinas, en la ciudadela “Mariápolis Paz, cerca de Manila. La misma fue inaugurada por el Director de la Escuela del Diálogo con las Religiones Orientales (SOR), el arzobispo de Bangkok, Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, quien en su saludo inaugural afirmó entre otras cosas: «Las distintas religiones consideran sus Sagradas Escrituras con modalidades diversas. Pero hay una cosa que las acomuna, y es fundamental: son todas fuentes de sabiduría».
Competentes relatores ofrecieron sus intervenciones: el Dr. Seri Phongphit de Bangkok por parte del Budismo Theravada, el Dr. Donald Mitchell por el budismo Mahayana, los profesores Adnane Mokrani por el Islam, Philipp Hu por el Confucianismo, Stephen Lo por el Taoísmo y Luciano Cura por el Hinduismo. El obispo Roberto Mallari de Filipinas presentó sus reflexiones sobre la Exhortación Apostólica Verbum Domini. Y como tema que resumía toda la escuela, Andrew Recepcion, presidente de la Asociación Internacional de Misiólogos (IACM), ofreció una iluminadora lección sobre la nueva evangelización en Asia, en relación al diálogo interreligioso.
El hecho de que la SOR tuviera lugar por primera vez fuera de su sede en la ciudadela de Tagaytay, permitió a los participantes sumergirse en la realidad del budismo therevada, típico de Tailandia y de todo el sureste asiático. El acercamiento con el budismo no se limitó a la profundización de sus Escrituras a nivel académico, sino que entró en la vida concreta, gracias a las esperiencias de Metta y Beer, ambos budistas amigos de los Focolares desde los años ’80. Muy eficaz y profundo el vídeo que recoge las impresiones de los monjes budistas y su relación personal con Chiara Lubich, complementadas con experiencias vividas a partir del encuentro con el ideal de la unidad: un motivo de inspiración para todos los presentes. El Prof. Donald Mitchell, no pudiendo estar presente personalmente, desarrolló su lección vía skype conectando la SOR de Bangkok y la Purdue University, de los Estados Unidos.
La atmósfera de comunión permitió comprender las lecciones no sólo intelectualmente sino espiritualmente. Muchos decían que habían comprendido el diálogo interreligioso en una forma más profunda, como un estilo de vida, y no tanto como una actividad por desarrollar. La “SOR 2013” fue especialmente significativa para Asia, en el año de la Fe; el diálogo interreligioso resultó ser,
no sólo un puente en el conocimiento de las religiones y culturas, sino un estímulo para profundizar la propia fe cristiana. El P. Vicente Cajilig, (O.P.), subrayó que el diálogo interreligioso del Movimiento de los Focolares ofrece, en formas diversas, respuestas concretas a las deliberaciones ofrecidas por la FABC (Federación de las Conferencias Episcopales de Asia).
Los participantes regresaron a sus naciones agradecidos por el ideal de la unidad que lleva a vivir las Escrituras, la Palabra, que hace descubrir el “verdadero sí mismo, el verdadero ser”, y con un compromiso renovado vivir el carisma de la unidad más intensamente para ser un don para la Iglesia.
4 Feb 2013 | Focolare Worldwide
Es difícil imaginar un lugar más agradable que Wellington. Estamos en verano, el sol resplandece y la temperatura es ideal. En el Saint Mary’s College, el 2 y 3 de febrero se reúne la comunidad neozelandesa de los Focolares: más de 200 personas provenientes de las dos islas principales del país, constituido por una mayoría que no es indígena y una minoría maorí, por lo tanto la población local de Nueva Zelanda es “Aotearoa” (la tierra de la gran nube blanca). A diferencia de Australia, aquí las relaciones interétnicas son muchos menos problemáticas, gracias a los esfuerzos conjuntos de las autoridades civiles, religiosas y culturales. El país se presenta como un auténtico ejemplo de convivencia pacífica.
Tenía que ser una karana, el popular himno maorí danzado, el que le diera la bienvenida a los huéspedes de Italia. Los cantos corales se alternan con potentes gritos –de desafío y de acogida al mismo tiempo-, como conocimos a través de los All Blacks, en conocido equipo de rugby neozelandés. Un breve pero eficaz recorrido histórico sirve para entender mejor la realidad de un pueblo heterogéneo pero unido, que ha sabido, sobre todo gracias a la presencia cristiana, tener una real cohesión social. Welcome home, bienvenidos a casa canta el conjunto que conjuga sonidos europeos con ritmos locales.
La breve historia del “pueblo nacido del Evangelio”, el de Chiara Lubich, empieza con el Salmo: «Pídeme, y te daré en herencia todas las naciones, hasta los últimos confines de la Tierra». De hecho aquí estamos en el extremo opuesto de Trento… Es una historia que empieza con Evert Tross (holandés) y Terry Gunn (joven neozelandés), quienes deciden vivir el Evangelio, siguiendo el ejemplo de la maestra de Trento. Una historia que prosigue con la llegada del focolar –acogido por el entonces arzobispo Tom Williams – para difundirse después a las principales ciudades de la nación y a tantas zonas rurales. Es una comunidad que se presenta como una muestra fiel de la sociedad, tanto por la diversidad de edades presentes, que por la composición “sociológica” de maorí y no maorí, ricos y menos ricos, inmigrantes recientes y menos recientes. Bill Murray en un elder, un anciano de la tribu Ngati Apa. Cuenta: «Después de conocer el Focolar cambió mi vida y mi modo de ser elder. El amor de Jesús ahora es parte integrante de mi forma de ser. Cada unos de mis juicios o decisiones los sostiene el amor que he aprendido de Chiara». El actual arzobispo de Wellington, mons. John Dew, afirma: «Ante la secularización presente el Espíritu ha enviado algunos carismas para renovar los mensajes del Evangelio. Aquí en Nueva Zelanda los Focolares han entendido el pueblo y sus exigencias, y saben trabajar con fantasía y coraje ». María Voce y Giancarlo Faletti se dirigen a las comunidades provenientes de todas las ciudades de Nueva Zelanda. También aquí, al igual que en Australia, emerge la fuerte influencia de la secularización y de la multiculturalidad. Las preguntas de los más jóvenes son existenciales, se refieren a la existencia de Dios, la salvación traída por Jesús, la libertad
que el hombre tiene de pecar, sobre la fuerza para cambiarnos a nosotros mismos, sobre qué se puede hacer por quien no tiene casa o trabajo, sobre las graves llagas a inocentes provocadas por la locura… son los hijos de las familias cristianas quienes se plantean tales preguntas, y ponen en evidencia una nueva, vasta frontera de evangelización. Otras preguntas se refieren a la incredulidad, a las dificultades en la educación de los hijos, y al testimoniar también con las palabras. Las respuestas «son un buscar juntos, no afirmaciones ya hechas», precisa María Voce «indican el amor de Dios como respuesta creíble y camino para compartir, de la unidad, como método para lograr no caer bajo el peso de dichos interrogantes. María Voce y Giancarlo Faletti tratan de dar ánimo e invitan a todos, también a quien no cree, a unirse para dar un testimonio adecuado ante los tiempos y las situaciones de hoy. «¿Cómo hacer para que toda la humanidad experimente la presencia de Jesús en medio?» – prosigue María Voce respondiendo a la pregunta de un adherente del Movimiento- «No sabemos cuándo, pero sucederá porque Jesús lo quiere, habiendo pedido al Padre la unidad. Pero nos pide que lo ayudemos a realizar este sueño. Nuestra parte consiste en establecer en medio de la humanidad pequeños fuegos, de personas unidas en el nombre de Jesús: en una escuela, en un hospital, en un conjunto, también en un campo de cricket. Y el fuego será cada vez más grande, aunque a menudo no sabemos hasta dónde ha llegado. Es seguro que Dios está trabajando. Entonces cooperemos también nosotros con Él, encendiendo y manteniendo encendidos estos pequeños fuegos». Hoy Wellington es el centro del “pueblo nacido del Evangelio”, y no el último rincón de la Tierra. De Michele Zanzucchi, enviado
3 Feb 2013 | Focolare Worldwide
Más de 150 fueron los que participaron de distintas familias religiosas provenientes de Europa. Estaban también los del Líbano, Perú y Brasil. Fue un encuentro organizado por el Movimiento de los Focolares, desde el 22 al 25 de enero, para el mundo religioso, que se realizó en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo simultáneamente con los sacerdotes y diáconos que están integrados en la vida del Movimiento.
Giancarlo Faletti, copresidente de los Focolares, en esos días de viaje por Indonesia y Oceanía junto con Maria Voce, estuvo presente a través de un mensaje en el que reconocía el importante trabajo que desarrollan los religiosos en sus países difundiendo la espiritualidad de la unidad: “Una vez más ha sido muy fuerte para mi sentir un enorme y profundo reconocimiento hacia nuestros religiosos que llevaron el Ideal de la unidad a tierras lejanas, plantando así la semilla de algo que luego se convertiría – en el correr de los años – en la familia de los Focolares”
El programa fue muy intenso. Los religiosos pudieron reunirse con algunos representantes del Centro internacional de los Focolares, por ejemplo con Mons. Piero Coda, presidente del Instituto Universitario Sophia y con Marco Tecilla, el primer focolarino. Además dieron su aporte el Padre Fabio Ciardi, de la Escuela Abbà (Centro de Estudios del Movimiento) y el periodista Paolo Loriga de la Editorial Città Nuova.
Fue particularmente importante el intercambio y diálogo que mantuvieron con las nuevas generaciones.
Los Jóvenes por un Mundo Unido presentaron el United World Project que nació en el Genfest y que está entrando ahora en una etapa muy interesante.
Despertó gran interés también la propuesta de los Meeting, que se realizarán en el 2014, con el título: Yes We Gospel. Es un proyecto mundial para las nuevas generaciones de vida consagrada, y se realizará en varias partes del mundo. Tiene tres objetivos: que se conozca cada vez más el carisma de la unidad, que se haga visible el rostro joven de la vida consagrada y que se experimente la belleza de la comunión entre los carismas.
El título, «Yes, We, Gospel», fue explicado por P. Theo Cansen y significa: “Sí”, es decir el sí al Ideal de la unidad; “Nosotros”, subrayando que se construye juntos, no individualmente; y finalmente “Gospel”: la pluralidad de los carismas que las numerosas familias religiosas muestran con su sola presencia florecerán nuevamente en el jardín de la Iglesia si están juntas. Por esta causa María Voce les mandó un slogan, inspirado en un conocido escrito de Chiara Lubich, un lema que servirá para los participantes del congreso en sintonía con su programa: “Mirar todas las flores. El otro es una flor de nuestro jardín”