13 Feb 2013 | Sin categorizar
«Para poder hacer de la vida un “Santo viaje”, y poderlo concluir como deseamos, en La Imitación de Cristo, ese libro de piedad y meditación que muchos conocemos, dice que es necesario tener algunas cualidades muy rigurosas: el completo desprecio del mundo, el ardiente deseo de progresar en la virtud, el amor al sacrificio, el fervor de la penitencia, la renuncia a mí mismos y el saber soportar toda adversidad…
Son cualidades que también todos nosotros necesitamos poseer. Pero tenemos que preguntarnos: según nuestra espiritualidad, ¿cómo podemos adquirirlas?
La respuesta es clara y cierta: Dios no nos ha llamado a realizar todo esto a través de una vida monástica o separada del mundo.
Estamos llamados a permanecer en medio del mundo y a llegar a Dios a través del hermano, a través del amor al hermano y del amor recíproco. Y comprometernos a avanzar por esta original vía evangélica donde encontraremos enriquecida nuestra alma, como por encanto, de todas las virtudes […]
Si todos nosotros estamos concentrados en pensar en los demás, en amar a los demás, no nos ocuparemos del mundo, lo olvidaremos, por lo tanto lo despreciamos, aunque esto no nos dispense de alejar sus tentaciones cuando nos asechan.
Hay que progresar en la virtud. Pero esto se logra con el amor. ¿No está escrito: «Corro por la vía de tus mandamientos, porque dilataste (con el amor) mi corazón» (Sal, 119, 32)? Si amando el prójimo se corre en la actuación de los mandamientos de Dios, quiere decir que se progresa.
Se necesita el amor al sacrificio. Amar a los demás significa precisamente sacrificarnos a nosotros mismos para dedicarnos al hermano. El amor cristiano es sinónimo de sacrificio, aunque comporta una gran alegría.
Se necesita el fervor de la penitencia. Es en una vida de amor donde encontraremos la mejor y principal penitencia.
Se necesita la renuncia a sí mismos. En el amor a los demás está siempre implícita la renuncia a sí mismos.
Es necesario saber soportar todas las adversidades. ¿No será que muchos dolores son causados por nuestra forma de convivir con los demás? Tenemos que aprender a soportar a todos y amarlos por amor a Jesús abandonado. Así superaremos muchos obstáculos en la vida.
Sí, al amar al prójimo encontramos una forma excelente para hacer de la vida un “Santo viaje” […]».
Chiara Lubich, L’amore al fratello, a cargo de F. Gillet, Città Nuova, Roma 2012, pp. 77-79
(Tomado de una conexión telefónica – Rocca di Papa, 27 de noviembre de 1986)
12 Feb 2013 | Focolare Worldwide, Senza categoria
«Soy ingeniero hidráulico, desde hace varios años trabajo en el manejo de equipos de depuración de agua en una región del Sur de Italia.
A fines de los años ’90 comencé a trabajar para una multinacional que gestionaba cincuenta depuradores en toda la región. Apenas comencé a trabajar allí, me di cuenta que probablemente era el único empleado asumido gracias a mis estudios y mi currículo, y no por recomendación.
Comenzamos nuestro trabajo con gran responsabilidad y, al contrario de lo que había sucedido en años anteriores, después de los clásicos 30-40 días de funcionamiento, los depuradores empezaron a trabajar perfectamente. Una señal preocupante, porque indicaba claramente que antes no había sido el motivo de que no funcionaran bien impedimentos técnicos, sino más bien intereses económicos contrarios.
Enseguida empecé a trabajar para otras empresas. En todos lados me daba cuenta que la gestión rigurosa del agua pública, la salud de los ciudadanos, el futuro de nuestros hijos, el bien de una ciudad eran valores secundarios frente al usufructo e intereses económicos. Se me pidió explícitamente que me olvide de los primeros intereses para servir a la ganancia económica. Para ganar más, en una de las comunas, se descargaba el barro de la depuración en el torrente limítrofe que desembocaba, después de pocos kilómetros en el mar. Hoy, ya pasaron dieciséis años de aquellos hechos y se produjeron los primeros arrestos.
Todo esto chocaba contra mis principios. Con mi esposa y muchos amigos tratábamos de vivir el Evangelio en todas las circunstancias de la vida. Mi conciencia, mis ideales, me decían que vaya en contra de estas prácticas, aún a costa de un gran sacrificio. Me fui del trabajo, era mejor ser pobre pero honesto.
No fue fácil por un largo período. No obstante realizamos experiencias positivas en la gestión de instalaciones de depuración. Una de estas fue en la cooperativa social de un pueblo del litoral. Éramos tres: yo como ingeniero, otro que era electricista y un obrero con un pasado de toxico dependencia, que gracias a esta experiencia se pudo reintegrar en el mundo laboral. Los resultados fueron extraordinarios, a tal punto que un técnico de laboratorio nos dijo que no era posible tener un agua tan pura: que seguramente debía haber algún engaño!
Actualmente gestiono un depurador comunal y otras pequeñas instalaciones privadas. El mismo técnico de laboratorio que no creía en nuestra agua tan pura, hoy lleva a los estudiantes –futuros técnicos de laboratorio- a visitar las instalaciones donde trabajamos nosotros.
El precio de la coherencia es alto. La situación de mi familia fue siempre precaria, llegar a fin de mes es una empresa. Pero para dejar lugar a la obra de Dios es necesario creer en su amor, aunque esto signifique realizar elecciones que van contra la corriente común.
Esta mañana fui a caminar por la playa. Delante del espectáculo del mar y de los reflejos del sol en el agua, sentí la presencia de Dios que me animaba».
(Roberto, Italia)
* Extraído de Una buona notizia. Gente che crede, gente che muove. ( Una buena noticia. Gente que cree, gente que se mueve), Ed. Cittá Nuova, Roma 2012.
11 Feb 2013 | Sin categorizar
«Queridísimos hermanos,
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia».
Con estas palabras, pronunciadas en latín, Benedicto XVI comienza a comunicar su decisión de dimitirse. Y continúa: «Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria».
Desde todo el mundo llega un gran eco a las palabras y al gesto del Pontífice. En nombre del Movimiento de los Focolares llega al Santo Padre también un mensaje de afecto y agradecimiento de parte de la presidente Maria Voce:
«Su Santidad, el Movimiento de los Focolares se une a Usted con un emotivo y gran agradecimiento por todo el amor paterno del que siempre se ha sentido acompañado y apoyado. Nos gustaría que supiese que estamos a Su lado, en oración profunda y continua para la nueva fase que ahora se abre en Su vida y en la vida de la Iglesia, con la fe firme en el amor de Dios al que estamos llamados especialmente este año. ¡Le queremos y Le querremos siempre!».
11 Feb 2013 | Focolare Worldwide
«Una historia extraordinaria, divina, que conocen bien. Muchísimos años de fidelidad y compromiso de parte de muchos de ustedes, que han hecho germinar esta semilla –plantada al inicio en Camerún – a partir de aquí han surgido segmentos de humanidad renovada por el amor dirigida a la realización del plan de Dios para todo el gran continente africano y más allá». Son algunos conceptos del mensaje que Maria Voce (Emmaus), presidente de los Focolares, envió a los miembros del Movimiento en África, quienes este año festejan el 50° aniversario de la llegada del “carisma de la unidad” a su continente.
Son 2000 las personas que se reunieron en 9 de febrero pasado en Shisong, en la región de Bamenda (en el noroeste de Camerún), nella Regione di Bamenda (Nord-ovest del Camerun); allí donde llegaron los primeros focolarinos, el 12 de febrero de 1963. Aquellos que se reconocen como “hijos de Chiara”, quienes en enero del 2009 en el mismo lugar celebraron el Cry Die, (el fin del luto) por la fundadora de los Focolares, un evento mediante el cual Chiara Lubich fue agregada solemnemente a los antepasados y por lo tanto digna de ser recordada e invocada, porque “su ideal de solidaridad, espiritualidad, cooperación, amor, no puede morir”. Hay quienes, a lo largo de los años se han ido involucrando en la acción de la “Nueva Evangelización”, un plan organizado, que establecieron en el 2000 entre Chiara y el Fon (el rey) de Fontem (en el suroeste del país) quien fue el primero en comprometerse delante de su pueblo e vivir el espíritu del amor y de la unidad del Evangelio. Y fue el mismo Fon quien seguidamente involucró a los jefes de las tribus y a los notables.
La cita de Shisong de sábado pasado empezó con el Time Out por la paz, y prosiguió con la ‘oración por la celebración del Jubileo’, en la que se le pide a Dios hacer crecer la fe en Él, con la mirada dirigida a los ‘pioneros’ de esta aventura (Chiara Lubich, el obispo Julius Peeters y el Fon Defang); de saber recomenzar a amar a cada hermano con humildad, de caminar hacia la fraternidad universal; de aumentar la llama de la caridad en cada comunidad, en modo de ser apóstoles del testamento de Jesús “Que todos sean uno” (Jn, 17.21).

Presentes en forma especial, a través de un mensaje, también dos de los primeros focolarinos, que se prodigaron mucho por África: Bruna Tomasi y Lucio Dal Soglio. La lectura de sus palabras, introdujo el documental: “Focolares, 50 años en África”, que recorre las etapas de esta historia, que para también por la experiencia de Piero Pasolini y de Marilen Holzhauser.
Desde los inicios la Palabra de Dios no fue simplemente objeto de contemplación, sino que se tradujo en elecciones concretas en la vida cotidiana. Con el nacimiento de varias comunidades se pudo experimentar ese espíritu de familia que pone en común también las necesidades, además han nacido muchas iniciativas en el continente, incluyendo programas sociales, escuelas y centros de salud: desde el Colegio de Fontem, a preescolares, escuelas y programas extracurriculares en Camerún, Nigeria, Tanzania, Burkina Faso, Costa de Marfil, Kenia. Un hospital en Fontem, centros médicos en Uganda, R.D. de Congo e Costa de Marfil. Actividades para combatir de desnutrición; talleres de carpintería para jóvenes en Sud África, Camerún, Costa de Marfil y Kenia; un proyecto agrícola en Nigeria.
Desde principios de los años ’70 muchos jóvenes africanos han descubierto el “camino de Chiara” y, con ella, un nuevo estilo de vida.
La serie de testimonios de niños, chicos e jóvenes, contadas el 9 de febrero, marcan la continuidad de hoy con el Ideal de la fraternidad que echó raíces hace 50 años.
«Un pueblo nacido del Evangelio, capaz de testimoniar el ser familia más allá de la distinta pertenencia a una tribu, etnia o pueblo» escribió María Voce en su mensaje, con el augurio de iniciar juntos esta etapa importante –que durará todo el año, con la celebración en Kenia, en la Mariapoli Piero, el 19 de mayo, durante el congreso panafricano de los Voluntarios de Dios, y otras citas en varios países africanos.
8 Feb 2013 | Focolare Worldwide

Claudio, Antoanetta, Marinella, Giorgio
«Rumanía, 1996. Con Gheorghe, mi marido, y 3 hijos, dejamos nuestro País, como muchos otros compatriotas, buscando trabajo y un futuro mejor para nuestros hijos. Nos fuimos a ciegas, no sabíamos ni siquiera donde habríamos dormido la noche en que llegaríamos a Turín. Durante una semana nos alojaron unos amigos rumanos, luego alquilamos una casa. Completamente vacía. Durante una semana dormimos en el suelo sobre un acolchado, ¡menos mal que estábamos en verano!
El miedo nos atenazaba. Nuestros hijos, que en Rumania asistían normalmente a la escuela, ahora, ¿podrían seguir estudiando? ¿Habríamos tomado la decisión correcta? ¿Encontraríamos trabajo? Después de poco tiempo, tuvimos que dejar el alojamiento donde vivíamos: el riesgo que corre el dueño de casa alquilando a personas clandestinas es muy alto. Otro momento difícil para nosotros: ¿dónde iremos?

Vallo Torinese
“Le preguntaremos al Padre Vincenzo”, dice una amiga mía. Es un sacerdote de una parroquia que está a las afueras de Turín: en Vallo. Su primera respuesta es negativa, pero mientras estamos allí buscando una solución, suena el teléfono: es el padre Vincenzo que dice que encontró la vivienda justa para nosotros. ¡La alegría es desbordante! Y más todavía cuando en los días siguientes, este sacerdote, sin esperar nuestro ingreso en su parroquia, nos trae artículos de primera necesidad y esto se repetirá semanalmente. Al final dejamos la casa de Turín y nos vamos a Vallo.
Ya pasaron 13 años desde aquella época, pero recordaré siempre el recibimiento que nos hicieron en aquellos primeros días. Éramos una familia numerosa, en aquel momento teníamos 3 hijos, ahora 4, pero desde el primer momento sentimos que nos recibían y aceptaban con amor, como si fuésemos de su familia.
Cuando llegamos – con pocas cosas, 3-4 bolsos – una casa de la parroquia ya estaba pronta para nosotros. Había una cocina con todo lo necesario, el living y los dormitorios con las camas ya prontas. Ver esa casa, fue algo maravilloso. Inesperadamente hermosa, los niños, que eran pequeños, se enamoraron enseguida de ella y la sentimos como si fuera nuestra.

Padre Vincenzo
Me sentía a tal punto en mi casa que me preguntaba si había nacido en Vallo o en Rumania. ¿Qué había hecho para merecerme todo este amor? No debe haber sido fácil para la comunidad recibir y, en el primer momento proveernos de todo lo necesario. Alguno se preocupaba por nuestro permiso de estadía, otro nos traía la verdura de la huerta para que pudiéramos ahorrar y otros nos daban consejos; y también había algunos que aceptaban que los libros de nuestros hijos fueran pagados en cuotas.
Pasado un año desde que nació la última hija, llega para mi la noticia de un trabajo fijo. Pero… ¿a quién le dejaba la niña? Una persona se ofreció a ocuparse de ella durante mi ausencia, sin pedir nada a cambio, y sigue haciéndolo aún ahora.
Todas estas cosas, y muchas otras que no dije, suscitaban dentro una pregunta. Pero, ¿por qué estas personas se comportan de esta forma? Con el tiempo comprendí: habían descubierto Dios Amor y trataban de responder a su amor, amando.
Probé también yo. Ahora trato de responder a este Amor de Dios, que se manifestó a través de todas estas personas de mi comunidad, amando a los hermanos que encuentro cada día».