16 Sep 2012 | Focolare Worldwide
“Cuando tenía diez años un acontecimiento produjo un cambio decisivo en la vida de mi familia y en mi vida personal: mi papá fue sometido a una operación muy seria en el hígado. Me acuerdo de algunas mañanas de verano en que lo acompañaba, con mi madre, a lo largo del mar de Siracusa (Italia) para dar algún paseo. Después de un breve período en el cual parecía que se recuperaba, como un temporal, imprevistamente, apareció una crisis. Y una noche se durmió para siempre. Cuando ví su cuerpo inmóvil, con el rostro más pálido de lo acostumbrado, no lograba llorar. Estaba como petrificado. Ni siquiera un “¿por qué?” pasaba por mi cabeza de niño de 10 años, ni tampoco era capaz de rezar. En los años siguientes me di cuenta que todos mis compañeros tenían un papá que los protegía y yo no y esa situación de orfandad me resultaba muy pesada.
Cinco años más tarde, por medio de un amigo, conocí personas que habían hecho del Evangelio su código de vida. En su apartamento – el Focolar – una tarde encontré a Marco, el primer joven que había seguido a Chiara Lubich, que me habló de la aventura de la unidad. Sus palabras llenas de vida, de Evangelio vivido en lo cotidiano, me impactaron, me saciaron. No me sentía más huérfano, también yo ahora tenía un Padre que me cuidaba, es más –me di cuenta en los años posteriores-había encontrado cien padres, cien madres, cien hermanos (Mt.19, 29). Comprendí enseguida que tenía que poner en práctica el Evangelio, así que comencé a asistir a la escuela, a escuchar por amor a ese profesor un poco aburrido, a prestar mis apuntes a los compañeros que podían precisarlos…
Algunos años más tarde, empujado por este maravilloso descubrimiento del amor personal de Dios, maduró en mi el deseo de donarme a El y comenzó para mi la experiencia del focolar. Viví 26 años en el focolar de Viena y desde allí hice breves pero continuos viajes a Checoslovaquia y a Hungríapara encontrar a nuestros amigos. Eran los años en los cuales el muro nos separaba, pero nos unía el Evangelio, porque de éste tenían sed, mucho más que de la libertad.

No faltaron las aventuras en todos aquéllos viajes. Una vez, en la zona de frontera, abriendo la valija del auto para los habituales controles, me di cuenta con horror que por error habíamos cargado una gran valija llena de films, escritos, diapositivas de la vida de nuestra comunidad. Material que estaba “completamente prohibido”. Extrañamente la policía dio una ojeada superficial (no vio mi cara aterrorizada) y nos dijo que podíamos continuar. Todo se resolvió con gran alegría de los amigos de Budapest agradecidos por ese material necesario para conocer la difusión del Evangelio en todo el mundo. En esta y en muchas otras situaciones, he tocado con las manos el amor de Dios que me sigue paso a paso y arregla siempre todo lo que no estuvo bien hecho.
A comienzos de septiembre se festejó el Genfest justamente en Budapest. Fue para mi una gran alegría. Me acuerdo de los encuentros de ‘catacumbas’ con varios jóvenes, en casa de alguna familia: estaba oficialmente prohibido que se reunieran más de 5 personas. Con algunas familias, jóvenes, sacerdotes, durante algún fin de semana, en una casona de campaña o en el lago Balaton, allí, en medio de muchos turistas, encontrábamos la manera de hablar de la espiritualidad de la unidad y de las experiencias de vida evangélica. Y bien, muchos de ellos, chicas y muchachos, familias y sacerdotes se comprometieron en esta nueva vida. Jesús con su fuerza y su luz entra siempre, también con las puertas cerradas, en aquélla época igual que hoy”
15 Sep 2012 | Focolare Worldwide
“Había mucha alegría y expectativa por el viaje de Benedicto XVI” comenta Arlette Samman, libanesa, que junto con el italiano Giorgio Antoniazzi son los responsables de los Focolares en el Líbano, donde el Movimento está presente desde 1969. Arlette y Giorgio en estos días se encuentran en el Centro internacional de los Focolares para asistir al encuentro anual de los delegados. Los hemos entrevistado.
“Todo el pueblo libanés está de fiesta, los musulmanes recibieron muy bien la noticia de la visita del Papa y expresaron claramente su alegría a través de sus líderes religiosos. Encuentran en esta visita una bendición sobre todo en este momento tan delicado que atraviesa la región”, explica Arlette. “El Medio Oriente que ha recibido al Sumo Pontífice, es cierto, no es más el Medio Oriente de Octubre de 2010, fecha en la cual se realizó el Sínodo para Medio Oriente. Desde aquél momento hubo varias sacudidas políticas, sociales, populares, económicas que hicieron temblar y poner de rodillas a algunos Países de la región.”
¿Cuál es el mensaje esperado? “Las grandes líneas ya aparecen en las recomendaciones del Sínodo, pero son seguramente palabras nuevas, con una luz nueva”, continúa Giorgio. “El corazón de todo fue la presencia cristiana minoritaria y la relación con el Islam, el tema de la libertad religiosa, de la libertad de fe y de culto, el tema del diálogo. Habló de la paz tan necesaria y sin embargo más que nunca amenazada. Ya que el título del Sínodo era Comunión y testimonio, todo lleva a pensar que éste sea el verdadero desafío para las Iglesias locales, en la vigilia del Sínodo sobre la Evangelización.”
¿Cómo se preparó la población para vivir estos días? “El 12 de septiembre, preparando su visita, hubo una marcha de cristianos y musulmanes por la Paz- a la cual hemos participado-, que terminó en la Plaza de la Reconciliación de Beirut. La Iglesia católica se preparó, en la diócesis y en las parroquias, con oración y novenas, las calles fueron tapizadas con fotos del Santo Padre con slogans de bienvenida al hombre de paz. ¡Es un momento de fuerte esperanza para los pueblos del Medio Oriente!
En ocasión de la firma y de la publicación de la Exhortación Apostólica Post-sinodal de la Asamblea Especial para el Medio Oriente del Sínodo de Obispos, Benedicto XVI se encontró con el Presidente de la República y con las autoridades civiles y religiosas cristianas y musulmanas, y con los jóvenes en la sede del Patriarcado maronita. El domingo de mañana celebró la Misa en el centro de Beirut.
El Movimiento de los Focolares, está presente en todas las regiones del País; a él adhieren cristianos de diversas Iglesias Orientales y también algunos musulmanes. Durante la visita del Papa, ¿qué actividad tendrán ustedes? “Estamos integrados en las parroquias y junto a todos seguimos en cada momento las diversas manifestaciones. Le enviamos al Santo Padre un regalo junto con nuestra inmensa alegría y gratitud por su venida a nuestra tierra, asegurándole que lo acompañamos con la oración constante en cada etapa de su visita, con el augurio de que caigan abundantes gracias de paz y de esperanza para nuestros pueblos tan probados. Le aseguramos también nuestro fiel compromiso en ser en cualquier lugar constructores de unidad y de hermandad”, dice Arlette. “En la presentación del documento el 14 de septiembre estuvo un focolarino representando el Movimiento –explica Giorgio Antoniazzi-mientras que un centenar de nuestros jóvenes comprometidos en los varios servicios pedidos, asistirán a la velada de los jóvenes el 15 de septiembre”. Y concluye Arlette: “Esta visita es sin duda un momento muy importante para la unidad de la Iglesia y para todos los Países del Medio Oriente.”
10 Sep 2012 | Focolare Worldwide
‘‘Ustedes han iluminado Egipto’, una frase que acostumbran dirigir como bienvenida al huésped que los visita. Pocas palabras dictadas por la sabiduría de una cultura milenaria que ven en el huésped la presencia de Dios y, por consiguiente, lo consideran un don. Son palabras que sintetizan los varios momentos de diálogo que Maria Voce y Giancarlo Faletti tuvieron con distintos grupos del Movimiento de los Focolares en Egipto. Muchos de ellos deseaban establecer un contacto personal, principalmente por los desafíos en que el País se encuentra enfrentado hoy, pero también en lo que respecta a los problemas que se refieren a la relación entre las Iglesias.
¿Qué significa en este contexto vivir el Evangelio hoy? ¿Cómo hacer para estar abiertos a todos en una sociedad donde existe discriminación? ¿Cómo comprender las elecciones de vida para el propio futuro cuando uno es joven, o las elecciones para la propia familia? ¿Es posible vivir un espíritu de comunión en una sociedad compleja y en rápida evolución, pero también con un futuro incierto? Son todas preguntas apremiantes, sobre todo en el Egipto del 2012, a dos años de la revolución de Plaza Tahrir, con una población joven y donde los cristianos miran el futuro con desconfianza: una comunidad que desciende de la Iglesia apostólica, fundada por el evangelista Marcos, pero que es minoría, aunque está profundamente arraigada y forma parte de la sociedad y de la historia socio-cultural del País.
Las ocasiones para un diálogo con la presidente y el copresidente fueron varias: el encuentro de los 350 miembros y adherentes más próximos a los Focolares, el momento transcurrido con los focolarinos y las focolarinas que viven en la comunidad de El Cairo y de Sohag, la velada con un centenar de jóvenes que animan las diversas actividades juveniles en el espíritu de los Focolares.
María Voce y Giancarlo Faletti, en primer lugar, escucharon y maduraron respuestas nunca imaginadas y a menudo provocativas por el radicalismo que proponían, dirigiéndose siempre al Evangelio como clave de lectura ya sea del presente como del futuro. Pero sobre todo, expresaron gratitud a todos los que encontraron por su compromiso en vivir el mensaje del amor evangélico con el signo de la unidad por la cual rezó Jesús antes de morir.
“La vida de ustedes refleja gran precariedad”, reconoció el copresidente Faletti. “Está ocurriendo un cambio histórico que presenta imprevistos. Compartimos con ustedes esta inseguridad. Los vemos como nuestros hermanos predilectos. No están solos. En nuestros viajes hemos encontrado Países en situaciones parecidas a la de ustedes, y también peores, donde las seguridades eran mínimas. Siento una gran gratitud por la vida de ustedes”. Recordando, luego, la experiencia de Chiara Lubich, en los primeros días del Movimiento cuando transcurría la segunda guerra mundial, concluyó: “…Chiara volvió a su ciudad sin seguridades ni certezas. Dios la llamaba allí… Mientras les resulte posible quedarse en la ciudad donde Dios los ha puesto, ustedes colaboran con el camino de Dios en la humanidad”.
Los desafíos, por otro lado, se dan en la cotidianidad. A un joven padre de familia que preguntó: “¿Cómo enseñar a los hijos a enfrentar la sociedad de forma evangélica sin ser débiles?”, María Voce recordó que era justo ésta la sociedad en que Jesús vivió, llevando una ley nueva, la del amor al hermano y el perdón. No es una debilidad, sino una muestra de fortaleza.
En todos está vivo el recuerdo de los días de plaza Tahrir, y de la revolución que hizo soñar a millones de egipcios. “¿Cómo ser verdadera revolución para ser luz que ilumina?”, preguntó un joven. Aprovechando esta pregunta, María Voce lanzó un desafío: “La única respuesta es la vida de Jesús. La revolución en la vida de un joven que quiere vivir la espiritualidad de los Focolares es vivir a Jesús, que dijo: “Yo soy la luz del mundo” (Jn. 8, 12)). Esta es la verdadera revolución: preguntarse qué cosa haría Jesús aquí, hoy. ‘Ustedes realizarán cosas más grandes que yo’ (Jn. 14, 12). El lo dijo y nosotros podemos hacerlo. Ser revolucionarios por excelencia”.
De Roberto Catalano
8 Sep 2012 | Sin categorizar

Trasmissione Telepace – saludos en inglés
Eran 1.700 los jóvenes de 41 países del mundo en la audiencia del miércoles, en representación de los 12 mil que, del 31 al 2 de septiembre, participaron en el Genfest, manifestación promovida en Budapest por el Movimiento de los Focolares con el título “Let’s Bridge”, es decir “Construyamos puentes”. En los saludos en inglés, haciendo referencia al título del Genfest, el Papa dirigió a los jóvenes un llamado a “promover la unidad de la familia humana, construyendo puentes con valentía”. “Puedan – agregó el Santo Padre – la alegría sencilla, el amor puro y la paz profunda que provienen del encuentro con Jesús, volverlos testimonios radiantes de la Buena Noticia para los jóvenes de sus países”.
Ante las palabras del Papa –quien, durante el Genfest, les mandó un mensaje – los “jóvenes de Budapest” respondieron ondeando las mismas bufandas y pancartas que hicieron desfilar el sábado pasado por las calles de la capital húngara en el flashmob en el puente de las Cadenas. Después, al final de la audiencia, una pequeña delegación de 4 jóvenes –de México, Iraq y Paquistán- pudieron saludar personalmente al Santo Padre a nombre de los 12 mil jóvenes del Genfest. A Benedicto XVI le regalaron el CD del Genfest con las canciones del conjunto internacional.
Los jóvenes de los Focolares prosiguen con una escuela de formación en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo y en Sassone que terminará el domingo 9 de septiembre. El programa está profundizando en los temas de la “fraternidad” que han sido el marco de la manifestación de Budapest. Sobre todo se está discutiendo acerca de cómo llevar adelante el proyecto “United World Project” que prevé la constitución de un Observatorio internacional permanente para examinar las acciones e iniciativas que de hecho han podido generar un “incremento de fraternidad” mediante propuestas culturales específicas. Después se está analizando también la solicitud a la ONU de reconocer el interés internacional de la Semana mundo unido, confirmando y ampliando todavía más la cita anual que desde hace quince años ve a los jóvenes de los Focolares –junto a muchos otros- comprometidos en “dar voz a la fraternidad universal”. (Fonte Sir).
Para adherir al proyecto se puede firmar la petición on line en http://www.unitedworldproject.it/2/i_commit_myself_329906.html.
Mira el video de la audiencia (un fragmento de la transmisión en directo TV de Telepace).
5 Sep 2012 | Focolare Worldwide
4 de septiembre, 2.00 p.m.: después de 20 horas en bus regresamos a la base, los Castillos Romanos (Italia), distintos de cómo nos fuimos. ¿Cuántos éramos? 96 en el bus, 20 en avión y después… ¿a quienes encontramos en Budapest? A 4 venidos en carro para ahorrar, a otros en camper, los amigos que estaban en el sótano del Pala Arena para los varios servicios tras bambalinas: la directora, el coordinador de la transmisión en directo vía Internet, los chicos de las redes sociales y muchos otros. Más o menos cien, de esta pequeña parte del mundo. El grupo es surtido, una representación de las proveniencias del Genfest: variado por la edad (hay quien todavía no ha cumplido 14 años, la mascota del grupo, quien a pesar de tener más de 30 no se pierde esta ocasión única, son los extremos de este grupo de universitarios y colegiales), vario por el credo (muchos son católicos, practicantes, otros curiosos de hacer una experiencia nueva, son agnósticos y no creyentes, van con nosotros también una religiosa y un sacerdote).
La crónica del Genfest la podemos seguir por varios medios (basta ver la amplia reseña de prensa, el boom de las redes sociales, il repeticiones de la transmisión), pero ¿cómo recoger lo que este evento –que no se repetía desde hacía 12 años- ha sido para cada uno de los participantes? Sólo el tiempo lo dirá, pero una primicia la hemos recibido. En Budapest, antes de regresar, delante de la “Iglesia del centro”, a pocos metros del Puente de las Cadenas, teatro del más grande flashmob de la historia realizado en un puente (¡que temblaba por el peso ‘exultante’ de los 12 mil!), este grupo exuberante y muy italiano, se sentó en el prado bajo los 35° de la tarde húngara, y detuvo el tiempo.
Ya no se oía el ruido del tráfico, ni la voz de los transeúntes, ni el calor ni la sed, sino sólo el río de vida compartida por quien, superando la timidez, se levantaba para decir en voz alta, que había sucedido dentro de él o ella. “Tener el valor de dejarme herir por el dolor del otro, si pasar de largo” –recuerda Tiziana, de 22 años, estudiante de Economía; y Francisco, de 18 años no cumplidos todavía: “Me decidí a venir a última hora, para hacer algo interesante al final del verano. Nunca habría esperado un cambio así. Empezó cuando recogí una manzana que había rodado a mis pies, y se la di a una chica que estaba frente a mí sonriendo. En estos días sólo he tratado de amar a quien tengo al lado, y nunca me había sentido tan vivo como ahora”. Anna en cambio tiene 14 años, y cuenta: “Este años estaba un poco triste, pensando en tantas de mis amigas a las que había tratado de comunicar este Ideal, que poco a poco se habían alejado. Por eso, cuando supe del Genfest hice todo lo posible para poder venir; y con la carga de estos días, viendo todos los que somos, creo que el mundo unido es posible, quiero volver a casa gritando a todos este gran sueño”. Freddy, 18 años: “En el grupo que frecuento todos somos agnósticos, ateos, no creyentes. Pero para nosotros la acogida del otro es fundamental. En estos días hemos hecho juntos esta experiencia, nos sentimos todos hermanos a pesar de las diferencias”.
Ahora sí, podemos regresar, el Genfest ha ganado la apuesta. Hace un año, cuando se organizó el viaje, los jóvenes líderes del grupo habían dicho: necesitamos una semana, porque para nosotros la cosa fundamental es construir relaciones, vínculos fuertes con nuestros amigos. Así tomó forma este viaje, que nos vio pasar por Viena, para una primera etapa, y quedarnos en Budapest todavía un día y medio más para descubrir las maravillas de esta ciudad. El corazón de todo fueron los dos días en el Sport Arena, el Puente de las Cadenas, y la Plaza frente a la Catedral de San Esteban. “En cuanto puse pie en el Sport Arena algo sucedió”, dice Paolo; el concierto de la noche del 31, el lenguaje de la música que une a los jóvenes de todo el mundo, la necesidad de saltar, de abrazarse, de transmitir las emociones. Pero la emoción después se transforma en vida (las experiencias contadas lo demuestran), en elecciones, en valor. El valor de volver a casa y ser “Let’s Bridge”, un puente viviente hacia quien quiera que encontremos.