28 Ago 2012 | Sin categorizar
Quien tuvo el privilegio de conocer a Valeria Ronchetti (Vale) puede hablar de la extraordinaria fuerza espiritual de esta mujer excepcional. Así son –si bien diversísimas- todas las primeras focolarinas que empezaron, junto a Chiara Lubich, “la aventura de la unidad”, como amaban definir el ideal que las había fascinado: hacer del mundo una familia; contribuir a la realización de la oración de Jesús: “Que todos sean uno” (Jn. 17,21)”.
“Es imposible sintetizar la riqueza, la variedad de la vida de Vale quien fuera protagonista en muchas zonas de Europa y de los otros continentes, y en los ámbitos más variados del Movimiento” – escribe María Voce en el mensaje donde invita a los Focolares en todo el mundo a anunciar la desaparición de Valeria Ronchetti.
La vimos prodigarse por el desarrollo de la rama de las Religiosas que adhieren a la Espiritualidad de la unidad; por la comunión entre los Movimientos eclesiales y las nuevas asociaciones; en el mundo del arte, del deporte y de los medios… para citar algunos.
“Vale a menudo contaba su historia en distintas ciscunstancias y todo será recogido, junto a noticias y testimonios, para poder escribir su biografía”, escribe siempre la Presidente. Y es precisamente contando su historia y, en especial el encuentro con Chiara Lubich que, quien la escuchó, no podrá olvidar nunca su saludo: “¡Luz y llama!”, refiriéndose al fuerte descubrimiento –mientras recrudecía la Segunda Guerra Mundial- que “Dios es Amor y nos ama inmensamente”.
“Hemos preparado un perfil –comunica todavía la Presidente- que será leído durante la celebración de su funeral, al cual todos podrán unirse a través de Internet”.
Y como soñaban cuando eran jóvenes en medio de las ruinas de la guerra, reposará junto a aquellos del primer grupo que ya “llegaron”, en el cementerio de Rocca di Papa, en una tumba sobre la cual ondea la frase del Evangelio: “Nosotros hemos creído en el Amor” (1 Jn. 4, 16) para testimoniar juntos la fe en el amor de Dios.
“Están llegando del mundo entero numerosísimas cartas –escribe María Voce- de tantos que cuentan que produjo en sus vidas el encuentro con ella. ¡Es un coro de agradecimientos a Dios!”.
“Con inmensa gratitud – concluye la Presidente en su mensaje- ofrecemos sufragios por Vale, seguros de que desde allá arriba seguirá ayudándonos a mantener encendida en los corazones la llama del Ideal de la unidad y a llevar su luz al mundo”.
28 Ago 2012 | Focolare Worldwide
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16 Ago 2012 | Focolare Worldwide

¡Finalmente llegó la hora para los Focolares de Portugal!
Es preciso decirlo, sobre todo si se considera el tiempo de preparación de una visita tan esperada como la de la Presidente y del copresidente del Movimiento de los Focolares por primera vez en tierra lusitana. De hecho, el viaje previsto para enero pasado fue postergado por motivos de salud. Pero ni siquiera la apretada agenda de María Voce ni el fuerte calor, han impedido, que en pleno verano, la comunidad lusitana de los Focolares se reúna para acoger, con un “cálido” abrazo, a la Presidente, acompañada con el copresidente Giancarlo Faletti.
Existen dos “primicias” históricas que los Focolares portugueses conservan con orgullo en su historia.
La primera se remonta a finales de 1948, cuando Igino Giordani (conocido como Foco), entonces diputado en el senado italiano, dictó una conferencia en la “Sociedad Geográfica”. Giordani, quien había conocido a Chiara Lubich hacía sólo 3 meses y había quedado fascinado por la espiritualidad de la unidad en esa ocasión se encontró con el entonces Cardenal Patriarca de Lisboa, Mons. Manuel Cerejeira.
La segunda ‘primicia’ es especialmente amada por los Focolares portugueses: la visita de Chiara al Santuario de Fátima en 1955, cuando el Movimiento todavía no había llegado a Portugal. Ella misma lo recordó en su diario tres años después: “Era septiembre del ’55 cuando una oportunidad realmente excepcional nos permitió la fortuna de encontrar a Sor Lucía de Fátima… recordamos pocas cosas de ese viaje, tan amado, que se prolongó del 8 de septiembre (nacimiento de María) al 12 de septiembre (el nombre de María). Quizás porque el corazón estaba siempre allí, en la ‘Cova de Iria’, donde la Virgen depuso su mensaje al mundo”.

Tendrían que pasar muchos años antes de que Chiara pudiera encontrarse personalmente con la comunidad portuguesa, en 1989, en Santiago de Compostela, junto con la comunidad de España. Sucesivamente, en el 2003, se preparaba para ir a Lisboa, cuando su salud se lo impidió. En esa ocasión escribió a los miembros de los Focolares reunidos para la fiesta: “Queridísimos, los imagino todos reunidos en Fátima (…) aunque me fue imposible venir a visitarlos, siéntanme allí con ustedes, como y más que si hubiese ido personalmente. Estoy segura de que aprovecharán la ocasión para renovar la unidad entre ustedes… para difundir en el mundo el Amor”.
María Voce y Giancarlo Faletti ahora están en Portugal, casi como para realizar el deseo expresado por la fundadora.
En estos días seremos espectadores atentos para acompañar y narrar cuanto sucederá a tantos que, desde distintos puntos del planeta, querrán seguir con interés esta visita al país lusitano.
Del enviado Gustavo Clariá
Foto © M. Conceicao / M. Freitas
15 Ago 2012 | Sin categorizar
«Queridísimos, reunidos en Budapest para celebrar el 40º aniversario del nacimiento de los ‘voluntarios’, les envío mi más cordial saludo. No por casualidad, quisieron elegir, como sede de este importante convenio, a Budapest, la capital de Hungría, nación de la cual partió la primera chispa de esa realidad –una de las más florecientes expresiones del Movimiento de los Focolares– que habría de difundirse rápidamente en Italia, en Europa y en todo el mundo. Fue nuestra respuesta a ese anhelo de libertad, ahogado con sangre, por quien quería arrancar a Dios de la sociedad y del corazón de los hombres. Fue también nuestro eco al llamado apremiante, que el Papa Pio XII lanzó al mundo en aquella ocasión: ‘¡Dios! Este nombre, fuente de todo derecho, de toda justicia, de toda libertad, debe resonar en los parlamentos, en las plazas, en las casas y en las fábricas….’. Fue entonces que mujeres y hombres de todas las edades, nacionalidades, razas y condiciones distintas, unidos por el vínculo del amor recíproco, se unieron para formar un ejército de voluntarios: ‘los voluntarios de Dios’ La historia la conocen o se les relatará en estos días. Posiblemente haya entre ustedes alguno que ‘esa historia’ la vivió en primera persona. ‘Voluntarios’, ¡la vocación de ustedes es magnífica! A ejemplo de los primeros cristianos, porque son libres, por amor se hacen esclavos de Jesús, que espera su testimonio en el mundo, justo allí donde Él no es conocido y no es amado.
Ustedes son ‘voluntarios de Dios’, por lo tanto nada les resulta imposible, porque Él está con ustedes. Aprovechen esta circunstancia para pedirle a Él y a ustedes mismos cosas grandes. Pídanle el poder continuar desencadenando, a través de sus vidas, esa revolución evangélica basada en el amor, que el mundo espera. Y no consideren su vocación solo como algo de tipo espiritual o intimista. ¡Ya la espiritualidad de la unidad los abre a los hermanos! Pero ustedes están llamados a sumergirse en las estructuras de la sociedad que los rodea, ser la levadura divina que la pueda transformar en ‘humanidad nueva’ en sus varios mundos de actividad, también en la familia y en la Iglesia. Quien no se encuentra impedido por la edad u otros motivos, láncese en esta espléndida vocación laica confiada justamente a los laicos. Pídanle a Dios que este mundo pueda cambiar también por medio de ustedes y no se den tregua hasta constatar en él brotes duraderos. Todos en la Obra estamos con ustedes en este aniversario apoyándolos, tomando compromisos y lanzándonos. Así como María en su Asunción llevó con Su cuerpo la creación al Paraíso, también ustedes ambicionan llegar al Paraíso con un mundo renovado. ¡Vivan los voluntarios y las voluntarias, columnas de la Obra de Dios en sus expresiones más hermosas! Con ustedes, Chiara» Mensaje por el 40º aniversario del nacimiento de los “voluntarios de Dios”. Rocca di Papa, 6 de noviembre de 1996 – leído por Dori Zamboni en Budapest, el 23 de noviembre de 1996.
14 Ago 2012 | Focolare Worldwide
«Cuando estallaron las manifestaciones y tuvieron lugar los primeros disparos, llegaron a nuestro hospital muchos heridos. En seguida me puse a disposición y a pesar del peligro fui hasta el lugar para atender a los heridos pasando por los puestos de control de gente armada. Dentro de mí sentía la seguridad que no estaba solo, sino en el corazón de Jesús.
Un día después, vi crecer la división entre los miembros de la sociedad y aumentar la tensión entre las distintas confesiones y los asesinatos con base a la pertenencia religiosa. Elegí ir contra la corriente, aceptando tratar a pacientes de todas las confesiones, asumiendo el riesgo de ser malinterpretado por mi forma de actuar y acusado tanto por parte del Gobierno como de los opositores armados. Para garantizar la seguridad de los pacientes, muchas veces, al terminar una operación, esperaba a los enfermos durante horas para transportarlos en forma segura a sus casas en mi carro.
Una noche, mientras acompañaba a una paciente alauita a dar a luz en Hama, ciudad en su mayoría sunita, nos topamos con una manifestación de protesta contra el régimen. En el carro todos estaban estaba asustados y tampoco yo estaba seguro sobre la forma de preceder, sobre todo cuando un grupo de manifestantes que acercó para saber quién estaba dentro. Hablando con ellos dije en voz alta: “Aquí en el auto hay una mujer que está por dar a luz, tengan temor de Dios”. Se calmaron y después se alejaron y así pudimos entrar al hospital.
La señora estaba a punto de dar a luz. Poco después se escucharon los gritos del neonato. Era una vida que nacía en medio de la muerte. Nos conmovimos hasta las lágrimas porque ese niño era el símbolo de nuestras esperanzas de un nuevo nacimiento.
Tratar de amar a todos significa también pensar en los familiares de los heridos y de las víctimas, tratando de estarles cerca y de tranquilizarlos, y también ayudándolos a superar la rabia y el deseo de venganza. Un día murió un oficial musulmán de una aldea cercana a la nuestra. Con otros médicos cristianos fuimos a darle el pésame a la familia. Cuando su padre lo supo se conmovió, y después se dirigió a nosotros diciendo: “Hoy me han honrado ustedes y su gente, y me han traído un poco de paz”.
El pasado septiembre, hacia el final del Ramadán, traté de involucrar a mis colegas médicos en una acción de reconciliación. Invitamos a 120 médicos de la ciudad, de todas las confesiones, a un Iftar en donde estuvo presente el gobernador de la ciudad. Se creó un clima bello y sereno que tranquilizó los ánimos y tuvo un eco muy positivo en Hama ayudando a sanar las heridas.
Esta vida por la unidad no ha pasado desapercibida. He sido llamado a trabajar en el comité del diálogo ciudadano donde también he podido aportar la visión política iluminada por la espiritualidad de la unidad. Sucesivamente fui elegido para formar parte del comité de Diálogo nacional llamado a reunirse con el Presidente para encontrar una solución justa. Lamentablemente esta acción pacífica no ha obtenido el resultado anhelado pero sigo esperando y trabajo para que el diálogo y la reconciliación tengan la última palabra».
Y. S. – Siria