Movimiento de los Focolares

Kyeonggido, Centro Mariápolis “María Madre de Dios”

La comunidad del Movimiento en Corea, en crecimiento constante, sentía la necesidad de tener un lugar donde formarse en la cultura de la unidad y de la fraternidad, donde pudieran encontrarse e intercambiarse las experiencias del Evangelio vivido. Así, además de la “Providencia” que llegó en abundancia, todos se comprometieron realizando varias actividades para recolectar fondos, y se pudo adquirir un terreno de 9.779 metros cuadrados para construir el Centro Mariápolis de acuerdo a sus necesidades. En este compromiso, los más activos fueron las y los gen 4, los niños que viven la espiritualidad del Movimiento, quienes haciendo también sacrificios, llenaron con fidelidad sus alcancías. El Centro Mariápolis “María Madre de Dios” que se encuentra a casi una hora de distancia de la capital Seúl, fue inaugurado con la alegría de todos en 1994. Estaba presente, enviado por Chiara Lubich, Aldo Fons Stedile, colaborador muy cercano a Chiara, focolarino de los primeros tiempos. Desde ese momento el Centro está funcionando a toda máquina y sirve principalmente para la formación de los miembros de los Focolares. Cada año participan en los varios cursos y encuentros, para profundizar la Espiritualidad de la unidad casi 7.000 personas. El tercer domingo de cada mes es el día con mayor asistencia y también el más alegre pues el Centro recibe a todos los niños/as y jóvenes. Son unos 200 cada mes los niños y jóvenes que van acompañados por sus padres: la casa se inunda de cantos, risas y de su típica alegría. Para los padres se realiza contemporáneamente un encuentro adecuado para ellos y a menudo son los mismos niños los que despiertan su interés hacia esta vida de Espiritualidad de la unidad.

Skip a Meal – Salta una comida

Skip a Meal – Salta una comida

“Sáltate una comida y dona el dinero para el Cuerno de África”, así los Jóvenes por un Mundo Unido de Costa Rica han lanzado la campaña Skip a Meal en su país desde ya hace 4 meses, con el fin de recaudar fondos para esa región africana, donde más de 12 millones de personas se encuentran en una dramática situación, ocasionada por las excepcionales sequías. Los jóvenes organizaron dos eventos culturales en los cuales músicos y personajes reconocidos del país han participado. Fue una combinación de música, poesía, experiencias personales y creaciones audiovisuales que nos permitieron acercarnos a la realidad del alma africana. Skip a Meal tuvo como principal inspiración el deseo de colaborar a la construcción de un mundo más unido, amando concretamente al otro mediante el envío de una ayuda monetaria recaudada con la venta de las entradas a los eventos artísticos. Ha sido una experiencia realmente particular, el entusiasmo, la ilusión, el compromiso, el amor por este rostro de Jesús crucificado y abandonado  y la certeza de Su presencia en medio nuestro han sido ingredientes indispensables durante la preparación, en la que nos dimos cuenta de una magnífica realidad: no éramos solo nosotros los que estábamos ayudando a África; sino África quién nos ayudaba a nosotros también”. El apoyo de diversas compañías y organizaciones que donaron alimentación, infraestructura, y espacios en medios de comunicación nos permitió divulgar la campaña e involucrar a jóvenes y adultos, quienes se identificaron con la causa, lo que se convirtió en una oportunidad para trasmitir la idea del mundo unido. Hemos empezado a construir una relación directa con los Jóvenes por un Mundo Unido de Kenia, que escriben:“Muchas gracias por crear Skip a Meal, estamos emocionados de saber que Costa Rica está unida con nosotros para enfrentar estas duras dificultades, las cuales también significan un dolor para la humanidad”. Skip a Meal no ha sido una actividad de beneficencia, sino una experiencia de enriquecimiento mutuo, de compartir y una oportunidad de entrar en la cultura africana. Nos damos cuenta de que compartiendo nuestras capacidades con el «Otro» podemos trascender espacios y sobrepasar cualquier diferencia, separación geográfica, étnica o cultural. Skip a Meal nos hace conscientes de que dos culturas completamente diferentes pueden estar unidas, comprenderse y ayudarse: «Soy porque nosotros somos» (Filosofía  Ubuntu). Todos formamos parte de esta red mundial de unidad que se está entretejiendo. Está en nosotros el seguir trabajando para construir una humanidad nueva. Jóvenes por un Mundo Unido Costa Rica Links: Twitter: skipamealcr Facebook: http://www.facebook.com/skipamealCR Correo electrónico:  skipamealcr@gmail.com Videos Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=lJ2_22DADNM http://www.youtube.com/watch?v=q5ucQQqxLJ0 http://www.youtube.com/watch?v=VGm3S4Hp6_c

Enero 2012

“Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, donde él está sentado a la derecha de Dios” Se comprende, entonces, la exhortación del apóstol: “busquen los bienes del cielo”. Es decir, traten de salir espiritualmente de este mundo, abandonen las reglas y las pasiones del mundo para dejarse guiar por los pensamientos y los sentimientos de Jesús. En efecto, “las cosas del cielo” significa la ley del Reino que Jesús trajo a la tierra y quiere ver realizada por nosotros desde ahora. ¿Cómo llevar a la práctica esta Palabra? En primer lugar, nos anima a no contentarnos con una vida mediocre, de medias tintas y componendas, y nos impulsa a encaminarla en la ley de Cristo. Nos invita a vivir y a asumir el compromiso de dar testimonio de los valores que Jesús nos trajo. En algunos casos se tratará del espíritu de concordia y de paz, en otros de servicio a los hermanos, de comprensión y de perdón, de honestidad y justicia, de corrección en el trabajo, de fidelidad, pureza y respeto por la vida. Como se advierte, la propuesta es tan amplia como la vida, pero para no quedarnos en vaguedades tratemos de poner en práctica la ley que, de alguna manera, sintetiza a todas: reconocer en cada hermano a Cristo y ponernos a su servicio. Por otra parte, ¿no es acaso lo que se nos pedirá al final de nuestra existencia? Chiara Lubich   Publicación mensual del Movimiento de los Focolares Este texto fue publicado en abril de 1988

Skip a Meal – Salta una comida

Egipto, proyecto ‘Pertenezco’

Reportamos el testimonio de Hanaa Keisar, contado con motivo de la entrega del Premio Madre Teresa de Calcuta en memoria de Chiara Lubich, el 10 de diciembre de 2011. «En Egipto, como todos saben, este año estuvo marcado por una etapa especial e inesperada: la caída del régimen dictatorial. A casi un año de distancia de la primera señal de esperanza y de libertad, nos encontramos en una fase delicada donde reinan la inseguridad, el desaliento, la grave crisis económica y el gran temor de cara al futuro. A pesar de este escenario, hemos constatado con maravilla como Dios nos está ayudando a crear un tejido escondido, entretejido con relaciones auténticas y fraternas. Mientras llegan noticias a los periódicos y a la TV de los sangrientos ataques a las iglesias en varias partes del país y de actos de violencia contra las masas de manifestantes pacíficos en la Plaza Tahrir, en uno de los barrios de la gran Cairo, hemos trabajado juntos, cristianos y musulmanes –todos animados por el ideal de la unidad que nos ha transmitido Chiara- en un proyecto, pequeño si se quiere, pero símbolo de la unidad: el proyecto ‘Pertenezco’. Ante la desconfianza, el desinterés y la indiferencia en la que se encuentran tantos egipcios, el proyecto tiene como finalidad devolver el sentido de pertenencia al propio país empujando a las personas a descubrir sus riquezas culturales y embellecer los rincones descuidados y sucios. Así nació –promovida por el artista egipcio Elham Naguib – la iniciativa de pintar murales que expresen la fraternidad, la paz, la armonía y que responsabilicen el compromiso cívico. Nos lanzamos durante dos días, con 40 jóvenes y adultos, a pintar el muro de una escuela en un barrio popular y pobre con el tema “¡Tenemos el derecho de soñar!”. Estábamos a 8 meses de la revolución del 25 de enero. Si bien todo estaba en regla, la mañana después nos llegó la noticia de que la municipalidad había decidido cancelar el diseño, sin ninguna explicación. Era una pequeña llamita que se apagaba. Sin embargo después, en la post revolución, nos llamó el responsable de uno de los barrios precisamente para hacer un mural incluso en los días en que hubo nuevos desórdenes en la Plaza Tahrir. Armados con la convicción de que la fraternidad es posible entre todos, empezamos el trabajo involucrando poco a poco a todos los habitantes de la urbanización: niños, jóvenes y ancianos, abogados y obreros, musulmanes y cristianos. El mural, previsto sólo para 60 mts., se fue prolongando conforme los pasantes, maravillados, se detenían a pintar con nosotros, felices de poder dar su aporte por la fraternidad y la igualdad. No era tanto el mural, si bien era importante, sino el testimonio que daba el hacerlo juntos. “Su iniciativa es la campaña mejor lograda para devolver vida y belleza a nuestra ciudad”, exclamó un señor. Uno de los candidatos al nuevo parlamento, regresando de la Plaza Tahrir, nos retó diciendo: “¿Ustedes piensan que con este lindo cuadro van a cambiar a Egipto?”. Y fue la gente del lugar la que le respondió: “Esto es lo que nosotros podemos hacer. ¡El cambio de Egipto lo empezamos desde acá!”. Se trata de hacer un cambio de mentalidad, como está sucediendo con otro de nuestros proyectos dirigido a menores trabajadores, para restituirles su infancia perdida y la dignidad. Hemos asistido a un auténtico cambio en su conducta: de indisciplinados y agresivos, a muchachos capaces de respetar y amar a quien es diferente de ellos. Todos son musulmanes y aun sin hablar de cómo debe ser la relación entre cristianos y musulmanes, entre todos se vive la así llamada regla de oro: “Haz a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti”». (H. K. – Egipto)