Organizado por el Irish Council of Churches (ICC) y por el Irish Inter-Church Meeting, la importancia del encuentro fue resaltada por la presencia de líderes de las Iglesias en Irlanda. Estaban presentes: el Arzobispo Eamon Martin (Arzobispo Católico Romano de Armagh), el Arzobispo John McDowell (Arzobispo de la Iglesia de Irlanda de Armagh), el Reverendo Dr. John Kirkpatrick (Iglesia Presbiteriana de Irlanda), la Reverenda Doctora Heather Morris (Secretaria General de la Iglesia Metodista de Irlanda) y la Obispa Sarah Groves (de la Iglesia Morava y Presidente del ICC).
La conferencia fue motivada particularmente por la crisis ecológica que afecta el Lough Neagh (Lago Neagh), y abrió un profundo diálogo sobre el agua, la justicia y sobre nuestra responsabilidad colectiva por la tierra que compartimos.
Una visión de la ecología integral
Para los representantes del Movimiento de los Focolares en Irlanda, los contenidos de la conferencia estaban perfectamente en sintonía con la directiva establecida por la Asamblea General de los Focolares de 2021. Durante tal Asamblea todo el Movimiento se sintió llamado a una «conversión a la ecología integral«, a un cambio de mentalidad y a un estilo de vida que reconozca la profunda interconexión entre las relaciones humanas, la justicia social y el mundo de la naturaleza.
Esta visión se reflejaba claramente en el encuentro de Newry, que unía diferentes tradiciones cristianas y contextos urbano-rurales. Fran Maher, miembro del grupo Laudato Si’ del Focolar de Balbriggan, destacó ese aspecto: “He quedado muy impactado por todos los relatores, en particular por Gail Heffner cuando habló de la reconciliación de las relaciones”. Hilda Killian de la Arquidiócesis de Dublín añadió: «Ha sido una oportunidad maravillosa para encontrarnos y para compartir con otras Iglesias. En las conversaciones con los demás, tuve la confirmación de que estamos más unidos de lo que pensamos”. Fue una reflexión oportuna en la víspera de la Semana de Oración por la Unidad Cristiana.
Perspectivas de expertos y urgencia moral
Los relatores enviados afrontaron el tema de la crisis ecológica a través de múltiples perspectivas: el Ministro Andrew Muir, MLA: Responsabilidad política y legislativa; Hilary Marlow: Fundamentos bíblicos y teológicos; Jim McAdam: Investigación científica y agrícola; Gail Heffner: Reconciliación educativa y comunitaria.
Sus aportes pusieron de relieve una convicción compartida: el daño ecológico es inseparable de la injusticia social. Un cambio significativo requiere tanto una conversión personal como una transformación estructural. Los arzobispos Martin y McDowell presentaron ulteriores reflexiones, destacando la necesidad de escuchar los testimonios científicos en la fase de cooperación entre el liderazgo cívico y político.
Voces del Terreno
Un punto de fuerza distintivo de la conferencia fue la participación de grupos locales ya comprometidos en acciones políticas. Por ejemplo, el resurgimiento de los hábitats y la protección de los cursos de agua, como así también la educación ambiental. Varias parroquias y colegios compartieron experiencias consolidadas en las propias comunidades.
Se les recordó a los participantes que la fe nos llama a ser “agentes y no meros oyentes”. Ello se volvió tangible a través de compromisos personales y comunitarios: plantar árboles característicos del lugar, y proteger los insectos polinizadores; conservar el agua y reducir su consumo; trabajar con los agricultores como custodios de la tierra; reforzar la oración parroquial y construir puentes entre las comunidades.
De Castel Gandolfo a Newry
La conferencia de Newry está en continuidad con la Conferencia Raising Hope que se llevó a cabo en Castel Gandolfo durante el pasado octubre. En el transcurso del encuentro internacional de Castel Gandolfo surgió la esperanza fundada en la acción concreta y en la unidad, temas que tuvieron un fuerte reflejo en la conferencia de Newry. Ambos eventos confirman que la ecología integral no es algo extra, opcional, sino que es una dimensión central para vivir hoy el carisma de la unidad.
Apuntando al futuro: agua viva
Apuntando al futuro, los participantes se vieron alentados a sostener iniciativas que afronten las raíces de la crisis, entre las cuales la defensa de una Transición sustentable y el compromiso en el Tratado de No-Proliferación de los Combustibles Fósiles.
Hubo una fuerte llamada a prepararse para la Temporada de la Creación 2026, que estará centrada en el tema “Agua Viva”. Para la comunidad de los Focolares en Irlanda, ella ofrece una oportunidad concreta para profundizar la educación y la acción como fuente de vida, comunión y justicia.
El arzobispo Eamon Martin recordó el refrán irlandés: “Ní neart go cur le chéile” (No hay fuerza sin unidad). La conferencia de Newry ha sido una potente invitación a recordar que cuando caminamos juntos, escuchando, aprendiendo y actuando, incluso los pequeños gestos pueden llegar a ser una corriente viva de esperanza.
«A medida que se avanza en la lectura, crece la conciencia de que todos están llamados a la ‘proximidad’, la percepción de ser capaces de vivirla y la liberadora convicción de que un estilo de vida de este tipo produce alegría y construye, ladrillo a ladrillo, el camino hacia un mundo más cohesionado».
Es el cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, quien utiliza estas palabras en el prefacio del libro de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, titulado «Prossimità, via alla pace. Pagine di vita».
Un texto fuertemente autobiográfico en el que la autora recorre la historia de su familia y nos habla de sí misma, de sus orígenes, de su infancia en Haifa (Israel), de las personas que encontró y de su decisión de consagrarse a Dios. Pero, al mismo tiempo, se trata de un verdadero itinerario, una guía o, como también lo describe Pizzaballa, «un viaje multidimensional: hacia el interior, hacia el exterior y hacia lo Alto», que permite al lector captar la invitación de la autora a involucrarse en el encuentro con los demás.
El texto fue presentado en la Sala Giubileo de la Universidad Lumsa (Roma, Italia) el 30 de enero de 2026 durante un evento que se transformó en una ocasión única de intercambio y diálogo y que, centrándose precisamente en el tema de la «proximidad», quiso hacer de ella una experiencia concreta.
Fue el Prof. Francesco Bonini, rector de la Lumsa, quien abrió los trabajos; con su saludo dio inicio a este encuentro, moderado por Alessandro Gisotti, vicedirector editorial del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede. Intervinieron junto a la autora el Imam Nader Akkad, consejero para los asuntos religiosos de la Gran Mezquita de Roma; Irene Kajon, miembro de la Comunidad judía y profesora emérita de Filosofía moral en la Universidad La Sapienza de Roma; y Alberto Lo Presti, profesor asociado de Historia de las doctrinas políticas en la Lumsa.
El debate, a la luz del libro de Karram, abordó varias temáticas. Entre las primeras intervenciones, una mirada atenta al valor de la identidad, como proceso, como movimiento. Un tema que se repite sobre todo en las primeras páginas —explica la profesora Kajon—, donde se muestra una realidad que revela el entretejido y la convivencia de muchas culturas, lenguas y religiones diferentes. En la lógica de la proximidad —continúa Kajon—, es bueno que la identidad, sea una identidad que, en el entrelazado de diferentes elementos, mantenga siempre una inquietud (…) porque precisamente esto garantiza la apertura al otro (…). Lo que unifica la identidad es precisamente la proximidad, es decir, el ser humano. Es la familia humana la que permite unificar las identidades que se encuentran en cada uno».
El imán Nader Akkad, al pensar en su ciudad, Alepo (Siria), habló de la proximidad como un concepto nada abstracto, sino más bien concreto que encuentra en la cercanía al otro y en la fraternidad el único camino posible de realización. La proximidad se convierte en la posibilidad de alcanzar un «significado compartido» y es el concepto de «familia» el que está a la base de la sociedad, —sigue diciendo el imán Akkad—: un puente colgante en sí no sirve para nada. Se necesitan dos orillas. A veces, las orillas se endurecen (…). La proximidad acorta las distancias, nos hace comprender lo cerca que estamos. Cuando me aproximo, reconozco al hermano, sus sufrimientos, sus alegrías. La proximidad nos ayuda a viajar entre las diversas identidades (…) y a sentirnos ‘no como minorías, sino como ciudadanías’, para construir juntos la paz.
El profesor Lo Presti, refiriéndose al concepto de «Amor inventivo» como agente de transformación social, política y cultural propuesto por Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, a la luz de las crisis actuales, afirma: «Cuando vemos que en el sistema internacional hay conflictos y divisiones, lo que entra en crisis no es la visión del mundo unido de Chiara Lubich (…), sino todas aquellas creencias, aquellas filosofías, aquellas visiones demasiado modernas, que creían que el hombre habría alcanzado los objetivos más hermosos de su aventura civil a base de racionalidad o confiando en el progreso científico y tecnológico, o simplemente logrando extender los mercados en una globalización indistinta, etc. (…). El mundo unido, que debería ser el fruto de la proximidad —continúa Lo Presti— no es una marcha triunfal, es una carrera de obstáculos. Se necesitan personalidades capaces de dirigir la mirada más allá del obstáculo y no rendirse ante él. Se necesitan figuras de personas tan capaces de albergar la esperanza que brota de su propio corazón, que ven en las crisis las oportunidades futuribles. Y todo esto significa, precisamente, ser inventivos, creativos».
Por lo tanto, un intento de levantar la mirada, un intento que, a partir de los encuentros con varias personas y personalidades, llevó a Margaret Karram a escribir ese texto. Este momento de diálogo auténtico, afirmó Karram, «me hace comprender que somos muchos los que llevamos en el corazón las esperanzas y los interrogantes de nuestro tiempo. Este libro no nace solo de mí. Es una historia plural. El tiempo en el que vivimos es particular, corre velozmente, vivimos constantemente conectados. Sin embargo, esto crea también nuevas distancias, a menudo invisibles, pero muy profundas. Por eso, entrar en el tema de la proximidad no ha sido para mí ni para el Movimiento de los Focolares una elección tomada a la ligera. Cuanto más escuchaba a las personas, a las comunidades, a los jóvenes, a las familias, más veía surgir una necesidad universal, la necesidad de sentirnos cercanos unos a otros, no cercanos a través de una pantalla, sino cercanos en la concreción de la vida».
El evento, que partía de la presentación de un libro, se convirtió en un momento de comunión que abre a la visión del prójimo como el primer escalón hacia el camino de la paz; se transformó en oportunidad: la de reencontrarse, de escucharse de manera sinodal y descubrir que construir relaciones cotidianas, pequeñas chispas de esperanza, puede hacer la diferencia.