Movimiento de los Focolares
Chicos y cambio: el proyecto “Time to Change”

Chicos y cambio: el proyecto “Time to Change”

No es simplemente el final de una fiesta o una clausura de un recorrido, sino la etapa visible construida durante el año por cientos de chicos en toda Italia y en Albania, y que ya se proyecta hacia el futuro, apuntando hacia lo alto, con el deseo de involucrar a muchos otros chicos, otros equipos y otras acciones en los próximos años, tanto en Europa como en el resto del mundo.

Se ha concluido en Castel Gandolfo (cerca de Roma, Italia), el 6 y 7 de junio, la Expo Fest de Time to Change (Hora de cambiar), un itinerario que ha involucrado a alrededor de 1.300 jóvenes y 105 equipos, invitados a movilizarse con acciones concretas de solidaridad, ciudadanía activa, cuidado del ambiente, inclusión y paz por el bien común.

Los que se congregaron fueron casi 600 chicos y 52 equipos. “He tomado mayor conciencia de mis acciones y he prestado mucha más atención a todos aquellos que se encuentran en contextos incómodos”. “He entendido el valor de algunas amistades”, “Llevo en mi corazón la belleza de lo que ha nacido y la fuerza silenciosa que se ha generado en estos días”. Son algunas de las impresiones recogidas entre los participantes, protagonistas de un evento que ha dado voz no solamente a los 9 equipos finalistas, sino también a todas las realidades que intervinieron.

A lo largo de la manifestación se llevaron a cabo las votaciones y la premiación final. El equipo Trento Gen Time to Change de Trento se clasificó en el primer lugar; el segundo clasificado fue Children of the Sun de la ciudad de Taranto; el tercero clasificado fue Time to Change de Milán. Premios especiales fueron otorgados a los equipos de las regiones italianas de Piemonte y de Valle de Aosta, al Colegio “Alfonso Gatto” de la ciudad de Agropoli (en la provincia de Salerno) y al equipo albanés Alboomerang.

A través de momentos en los que se compartía, con testimonios, música, danza, diálogo, talleres y flash mobs, cada uno de los grupos pudo contar su propio aporte para el cambio. En el centro de las jornadas, un amplio espacio fue dedicado a las historias personales. Por ejemplo, la de algunos chicos que optaron por salir de sí mismos para ir al encuentro de los demás; o de colegios que transformaron la educación cívica en experiencia concreta; la de grupos territoriales que hicieron nacer momentos de actividades extraescolares, iniciativas artísticas, acciones ambientales y gestos de proximidad para con los que viven en situaciones de fragilidad.

Las acciones contadas muestran un cambio vivido en la cotidianeidad. El Liceo lingüístico Alfonso Gatto de Agropoli, por ejemplo, realizó un proyecto dedicado a la Declaración universal de los derechos humanos de 1948. Los estudiantes se encontraron con la gente por la calle, proponiendo preguntas sobre los derechos fundamentales, entregando insignias simbólicas a los “amigos de los derechos humanos” y entregando copias de la Declaración a los que querían conocerla mejor.

De Albania estuvieron presentes 18 chicos. El recorrido de Time to Change los ha involucrado en actividades de teatro y pintura para niños, caminos ecológicos, momentos de formación y encuentros con jóvenes acogidos en casas-familia. “En la comunidad –explica Regjina Paluca– viven chicos de los tres a los veinte años de edad; algunos nos contaron que han crecido en las casas-familia. Habían llegado de pequeños y ahora van a la universidad. Para nuestros chicos ha sido muy impactante. Han visto que esos jóvenes y niños viven todos en la misma casa, mientras que ellos, al terminar el día, volverían cada uno a su propio hogar. En el futuro iremos adelante, porque este proyecto se está propagando rápidamente. Los chicos tienen en su interior una belleza que quieren compartir con sus amigos”.

Una parte decisiva de este camino fue dedicada también a las fragilidades personales. Las experiencias de Edoardo, Francesca y Victoria narraron el aislamiento, la depresión, la ansiedad, el duelo, la exclusión y la reconciliación. Son caminos concretos, en los que el dolor puede volverse lugar de crecimiento, relación, una fe encontrada y una apertura a los demás.

Fue inspiradora de este itinerario también una poesía escrita en 2005 por Margaret Karram, Presidente del Movimiento de los Focolares, que delante “del largo muro, alto, gris” de Jerusalén, “que avanza en medio de la ciudad, dividiendo barrios, calles, terrenos y familias”, vuelve a interpretar el sentido de la propia vida y las divisiones de su Tierra Santa a la luz de Jesús crucificado y abandonado, esperanza contra toda esperanza.

Margaret Karram, durante el evento entregó una copa itinerante al equipo ganador, Trento Gen Time to Change: un símbolo que acompañará las próximas ediciones y que pasará cada año al nuevo equipo vencedor.

En su breve saludo recordó que se requiere la valentía para vivir la paz, una paz que parte del cambio personal. “La primera paz es Jesús –dijo– que murió por nosotros, pero que resucitó para darnos la paz y para redimir a cada uno de nosotros”.

Como escribió uno de los participantes, Time to Change “no se limita a hablar de cambio, sino que lo hace posible”. Es una onda expansiva que ha partido de esos chicos y que ahora continúa. Apuntando hacia lo alto.

Aurelio Molè
Publicación y fotos de
focolaritalia.it

Cuando el perdón triunfa

Cuando el perdón triunfa

Desde que el nuevo párroco llegó a un pueblo cercano al nuestro, comenzamos a vivir juntos la Palabra de Vida. Se trata de una frase de la Biblia en la que el Movimiento de los Focolares se centra cada mes, y compartimos nuestras experiencias. Una tarde, las vacas del vecino entraron en mi campo de frijoles y lo destruyeron todo. No era la primera vez, y por eso, no nos habíamos hablado durante meses. Para darle una lección, mi esposa, los niños y yo tomamos algunas ramas y nos dirigimos hacia su casa. En el camino, recordé la Palabra de Vida y dije: “¡Un momento! La semana pasada recibí una hoja que decía que debemos perdonar a nuestros enemigos. Si voy a la catequesis, ¿qué debo decir si ahora vamos a castigar a nuestro vecino?”. Decidimos ir a su casa, pero sin amenazarlo. Solo queríamos explicarle lo sucedido y pedirle que tuviera más cuidado con sus vacas. Y así lo hicimos. Él, que esperaba una confrontación violenta, se quedó sin palabras. Se arrodilló a mis pies y me pidió disculpas repetidamente. Desde ese día, volvimos a hablarnos y a saludarnos con normalidad, incluso más: nos hemos hecho amigos. Una nueva alegría ha llenado nuestro hogar.

S. W. (Guinea-Bisáu)

Da Nieuwe Stad (Bélgica) 2026, número 2

Foto: © Vilij Corps by Pixabay