Entre los participantes, procedentes de cuarenta países diferentes, casi noventa obispos y varios cardenales, que vivieron una experiencia de auténtica comunión fraterna, enaltecida por la audiencia con el papa León XIV, el 9 de septiembre. En algunos momentos del encuentro también estuvieron presentes Margaret Karram y Roberto Almada, presidenta y copresidente de los Focolares. Estos encuentros se iniciaron en 1977 por iniciativa de monseñor Klaus Hemmerle (1929-1994), obispo de Aquisgrán, junto con Chiara Lubich. Desde entonces se celebran regularmente a nivel internacional, nacional y regional, con el apoyo de los distintos pontífices.
9 de septiembre de 2026 – «Como herederos del legado espiritual de Chiara Lubich y como ministros de la Iglesia de Cristo en un mundo fragmentado, están llamados a dar testimonio de la tan anhelada unidad de la familia humana». Con estas palabras se dirigió esta mañana el Papa León XIV a los obispos amigos del Movimiento de los Focolares, a quienes recibió en audiencia en el Palacio Apostólico Vaticano.
En el encuentro participaron 4 cardenales y 79 obispos procedentes de 40 países, reunidos estos días para el encuentro internacional «Es la hora de la caridad. Dar testimonio de la unidad para construir la paz», que se celebra del 8 al 11 de septiembre en la Casa Divin Maestro de Ariccia, cerca de Roma.
El Papa confesó que el tema elegido para el encuentro le interesa especialmente. Refiriéndose a Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, añadió: «En una época tristemente marcada por una polarización creciente, el Señor le dio la oportunidad de dar testimonio tanto del significado como del servicio de la unidad, convirtiéndose así en un ejemplo para su generación y para las generaciones futuras”.
León XIV animó a los participantes a ser «unos para otros y para aquellos a quienes sirven, testigos de esa unidad que construye una paz duradera». Además, los invitó a » vivir esa fraternidad que recuerda y confirma nuestro parentesco en Cristo. Estos son días de gracia, vividos junto a nuestros hermanos en el episcopado. Sabemos cuánto nos beneficia esto. Me alegra, por lo tanto, que hayan encontrado en la Obra de María este apoyo espiritual. Que este les ayude también a vivir la comunión y la fraternidad en sus respectivas Conferencias Episcopales ”.
La unidad y la paz, en el centro del programa
En una época marcada por las guerras, las polarizaciones y las fracturas sociales, los participantes desean reforzar la comunión al servicio de las Iglesias locales y de los pueblos que les han sido confiados. Durante las jornadas de Ariccia, las participaciones, los testimonios y las experiencias procedentes de diversas partes del mundo ponen de relieve la relación entre unidad y paz en el contexto del actual cambio de época.
Hoy, miércoles 9 de septiembre, tras la audiencia con el Papa, el programa prevé un encuentro con Margaret Karram y Roberto Almada, presidenta y copresidente del Movimiento de los Focolares, respectivamente.
El jueves 10 de septiembre, la reflexión se centrará en el misterio del sufrimiento, también en la experiencia del ministerio episcopal. Por la tarde, los participantes visitarán el Palacio Pontificio de Castel Gandolfo.
El viernes 11 de septiembre, la jornada de clausura estará dedicada a profundizar en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, en el marco del camino promovido por el Papa León XIV. Se presentarán algunas experiencias a la luz de los grandes itinerarios conciliares de diálogo y comunión tanto en la vida de las comunidades eclesiales como en sus relaciones con la sociedad.
Una experiencia de comunión que surgió hace casi cincuenta años
Los encuentros de los obispos amigos del Movimiento de los Focolares comenzaron en 1977 por iniciativa de monseñor Klaus Hemmerle (1929-1994), obispo de Aquisgrán (Alemania), junto con Chiara Lubich. Desde entonces se celebran regularmente a nivel internacional, nacional y regional, alentados a lo largo del tiempo por los Pontífices.
«Estos encuentros nos ofrecen la oportunidad de vivir una experiencia de comunión espiritual y de unidad ─ explica monseñor Brendan Leahy, obispo de Limerick (Irlanda) ─ para profundizar, en la caridad recíproca, en el espíritu de colegialidad con el Papa y entre nosotros, al servicio de la vida de comunión en nuestras diócesis y en la relación con los demás obispos». «En el corazón de esta experiencia ─ añade monseñor Leahy ─ está el Mandamiento Nuevo de Jesús: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”. Y es en esto en lo que debemos convertirnos en especialistas».
«Esta iniciativa me llena el corazón de emoción». Después de haber vivido 24 años en Jerusalén, Margaret Karram regresa a la Ciudad Santa para participar en la inauguración del foro «Within Your Gates», promovido por el patriarca Pizzaballa y la Universidad de Notre Dame. El foro pretende ser un espacio abierto a académicos, intelectuales, líderes de movimientos y personas de distintas religiones, convocados a reunirse y trabajar juntos. El objetivo es ambicioso, pero también necesario: recuperar la misión universal de Jerusalén como ciudad de reconciliación y paz para toda la humanidad.
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Para ver la grabación completa de la inauguración del foro «Within Your Gates», promovido por el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y organizado en colaboración con el centro académico de la Universidad de Notre Dame en Jerusalén, haz clic aquí.
Franco y Anna estaban casados desde el año 1991 y habían tenido tres hijos: Benedetta, Francesca y Federico. En agosto de 2025 Franco partió de improviso al Cielo, a la edad de 63 años. Esta noticia conmovió a muchas personas, no solamente en su ciudad, Poggio Mirteto (Italia), sino también a los muchos amigos del Movimiento de los Focolares que lo habían conocido. Había sido un gen (jóvenes de los Focolares) y luego, siempre encendido por el Ideal de la Unidad, había dicho su sí al llamado a vivir por Jesús, tanto en su trabajo (durante años trabajó en la Casa Editorial Città Nuova – Ciudad Nueva italiana). Allí había tenido contacto con gran cantidad de personas.
Junto a Anna, ese “sí” inicial que había pronunciado, a formar una familia fiel al “donde dos o más…”, se enriqueció con un compromiso en la comunidad local, a lo largo del itinerario de vida que recorrieron juntos. De una manera particular fueron muy activos en el Movimiento Familias Nuevas (rama de los Focolares, compuesta por familias que se proponen vivir la espiritualidad de la unidad) y con el acompañamiento a parejas en su proceso de preparación al matrimonio y al bautismo de los hijos.
Tras un largo período en la Casa Editorial, Franco empezó una nueva experiencia laboral como docente de religión en un Instituto técnico, dedicándose completamente y con pasión para tratar de ayudar a sus alumnos en un crecimiento sereno, aun en medio de las dificultades y dolores personales que los mismos chicos le contaban. El recuerdo que todos conservan más vivamente son las clases al aire libre, a la sombra de los árboles, en el jardín externo del colegio; su profunda capacidad de escucha y su sonrisa. Esa sonrisa la habían conocido también sus compañeros de trabajo, sus colegas, juntamente con su compromiso a crear en la escuela un clima de familia, con paseos por las montañas y momentos de convivencia.
En el último período de vida Franco respondió a un llamado que sintió: el de ser Diácono al servicio de la Iglesia. Lo hizo con humildad, en silencio pero estando siempre presente, dispuesto a ayudar a todo aquel que lo estuviera necesitando ante un problema. Todos los que se cruzaron con él recuerdan su gran sonrisa y que lograba transformar el humor de los que se le acercaban.
En las fotos: Franco con toda su familia; una excursión a la montaña; durante su servicio como diácono
Su casa estaba siempre abierta a todos y lo sigue estando, pues muchos amigos son un apoyo para Anna y sus hijos, gracias al amor que él sembró en estos años.
Incluso durante la internación de Franco en el hospital, la última semana antes del fallecimiento, los médicos quedaron impresionados por las continuas visitas de jóvenes que iban a verlo para despedirse de él, para darle un abrazo a la familia, o simplemente para estar allí presentes a su lado, y rezar juntos.
Un colega suyo, que se manifestaba como no creyente, lo saludó diciéndole que había sido “la persona más cercana al Evangelio” que hubiera conocido.
En la misa de despedida, su funeral, había muchísima gente, y numerosos los jóvenes que ocupaban incluso el atrio. Uno de los carteles que habían colgado decía: “Nos hablaste de fe pero nos ensañaste el amor”. Alrededor del altar un nutrido grupo de sacerdotes y diáconos junto al obispo, Monseñor Ernesto Mandara.
Durante la homilía, el padre Mauro Guida, párroco de la Catedral de la Asunción de Poggio Mirteto, citando a los Santos Lorenzo, Clara, Juana, Ponciano e Hipólito, recordados en los días anteriores, dijo: “Cada vez, cada nombre, cada palabra, cada rostro de santidad, parecía el retrato de nuestro querido Franco. Como hacían antes los niños, que se mostraban las figuritas y repetían el estribillo “la tengo, la tengo…”, de la misma manera Franco se había vuelto de golpe la imagen del que tuviera cualquier cualidad que se describiera, o que uno pudiera imaginar; ‘santidad de la puerta de al lado’, la llamó el Papa Francisco”.
“Hemos quedado profundamente conmovidos con la noticia de la partida al Cielo de Franco y encantados conociendo los detalles de su vida –afirmaron en una carta, Margaret Karram e Jesús Morán, Presidente y Copresidente (en 2025) de los Focolares–. Oraciones y profunda gratitud por su vida tan bella y luminosa. En la certeza de que ya ha sido recibido por Jesús, lo sentimos protector de Familias Nuevas y de las Nuevas Generaciones. Unidos de una manera muy especial a Anna e hijos”.
En las fotos: inauguración del aula al aire libre en el colegio donde daba clase
El colegio en el que Franco trabajó, el Instituto Gregorio da Catino de Poggio Mirteto, quiso dar su nombre a un aula al aire libre. El siguiente es el post publicado en la página del Facebook de la escuela: “Hay profesores que dejan una marca indeleble por su forma de mirar el mundo: Franco Fortuna era uno de ellos. Para recordar el amor que tenía por las clases al aire libre, hoy (5 de junio de 2026) hemos inaugurado una verdadera aula externa (…). Nuestro deseo es que pueda ser un lugar en donde los estudiantes sigan aprendiendo, dialogando y soñando, justamente como lo habría querido el profesor Fortuna”.
Lorenzo Russo Fotos: por cortesía de la familia Fortuna
Del 3 al 8 de agosto de 2027 en la ciudad de Seúl, Corea, se llevará a cabo la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) cuyo tema será «¡Confiad, yo he vencido al mundo!» (Juan 16, 33). Es la segunda JMJ que se realiza en Asia, después de la de Manila (Filipinas) en el año 1995, pero será la primera en un país con una mayoría no cristiana.
El pasado 3 de agosto, a un año del comienzo del gran evento, se ha publicado el himno oficial que lleva como título Confidite, ego vici mundum (Confiad, yo he vencido al mundo). Dos son las versiones que se han propuesto: la primera, más institucional, ejecutada por orquesta y coro; la segunda, con arreglos al ritmo pop. El himno tiene un mensaje preciso: a pesar de afrontar desilusiones o miedos, el Señor siempre está cerca de los jóvenes.
Además, se ha lanzado la Campaña global de plantación de árboles, denominada Breath of life (Aliento de vida), que invita a los jóvenes a plantar arbustos en sus propios países. La iniciativa sigue en la línea de lo que se realizó en Lisboa (Portugal) durante la anterior JMJ de 2023 y está inspirada en la encíclica del Papa Francisco “Laudato si’”.
Los jóvenes de los Focolares también participarán en la JMJ. En estos días se ha realizado en Trento (Italia) una escuela internacional para jóvenes de los 16 a los 20 años y ha sido acogida con entusiasmo la invitación del grupo coreano a la JMJ de Seúl. Por lo tanto, empieza este año el camino de preparación en los varios países, también para los jóvenes de los Focolares, que quieren vivir con valentía y esperanza por un mundo de paz y de unidad.
Foto: Pixabay
Farrell: valorizar los itinerarios de preparación a la JMJ
“En los cuarenta años de historia, la Jornada Mundial de la Juventud se ha ido enriqueciendo progresivamente, gracias a la fe, al entusiasmo y a la participación activa de los jóvenes y de las Iglesias locales” destaca a los medios vaticanos el Cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Y además, dirigiéndose a los obispos y a los responsables de la pastoral juvenil de todo el mundo, el Cardenal Farrell les renueva la invitación a caminar junto a los jóvenes en dirección de Seúl 2027, “valorizando estos instrumentos en los itinerarios de preparación, ayudándolos a vivir la peregrinación como una auténtica experiencia de fe, de comunión eclesial y de encuentro personal con Jesús”.
Cinco santos patronos
Como para toda edición de la JMJ, también para la JMJ de Seúl se han escogido los santos patronos, que se proponen a los jóvenes como modelos de fe por el testimonio ofrecido con sus vidas y su espiritualidad. Para el año 2027 el comité organizador local (Col) ha elegido a cinco patronos: Juan Pablo II, el Pontífice que ideó las Jornadas Mundiales de la Juventud; Andrés Kim Taegon, primer sacerdote católico coreano y símbolo de fe y valentía; Francisca Javier Cabrini, patrona de los migrantes, nacida en Sant’Angelo Lodigiano (Italia) y fallecida en 1917 en Chicago, ciudad natal de Robert Francis Prevost; Josefina Bakhita, esclava sudanesa liberada y luego religiosa, testimonio de una fe transformada a través del sufrimiento; Carlo Acutis, el chico de quince años italiano, canonizado el 7 de septiembre de 2025, ejemplo muy actual de evangelización en el mundo digital.
La Cruz, el ícono mariano y los voluntarios
Los dos símbolos de la JMJ, la Cruz y el ícono mariano, han llegado al territorio coreano en diciembre de 2025 y el mes siguiente han iniciado la peregrinación nacional, a través de las diócesis del país. “Haremos todo lo posible” –subraya el arzobispo metropolita de Seúl y presidente del Col, Monseñor Peter Soon-taick Chung– para que la JMJ 2027 sea una celebración de esperanza y un testimonio de hospitalidad y solidaridad”.
Mientras tanto, en Seúl muchos voluntarios ya están actuando y trabajando. Alrededor de 400 jóvenes acompañan al comité organizador local. Estos chicos se han formado con los textos de la exhortación apostólica post-sinodal “Christus Vivit” a través del método de Conversación en el Espíritu. Actualmente prestan servicio a través de la organización de eventos, la logística, la formación de otros voluntarios y la comunicación.
Para acceder a toda la información, se puede visitar la página oficial de la JMJ Seúl 2027 y los canales de las redes sociales del evento.
Una mañana que entra ya en la historia de la Iglesia. El 25 de mayo de 2026 en el aula del Sínodo en el Vaticano, el Papa León XIV presenta su primera encíclica Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Nunca había pasado que un Papa estuviera presente en el Aula en la que se lanza al público uno de sus documentos del Magisterio.
La encíclica lleva la firma del 15 de mayo, en el 135° aniversario de la promulgación de la Carta encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII que supo reconocer en las transformaciones industriales de su tiempo una cuestión profundamente humana y social. Esta encíclica defiende a la persona humana en el tiempo actual de la Inteligencia Artificial (IA) y pide nuevas y urgentes reflexiones sobre el rol y sobre el futuro del progreso tecnológico.
Tras las varias intervenciones de expertos y teólogos, toma la palabra el Pontífice y se detiene en la “gravedad del momento” que se vive y que provoca preocupación en la Iglesia, la cual está llamada a “descifrar las cosas nuevas a la luz del Evangelio y de la dignidad del hombre”. Explica que ha nacido “de la escucha” de científicos e ingenieros que “trabajan con sincero entusiasmo en tecnologías capaces de aliviar inmensos sufrimientos; la escucha de líderes políticos y funcionarios públicos que han buscado con perseverancia reglas justas; la escucha de padres y docentes profundamente preocupados por el futuro de las jóvenes generaciones”. Además, usa palabras fuertes: “La Inteligencia Artificial tiene que ser desarmada. La palabra es fuerte, lo sé –admite León–, pero ha sido elegida deliberadamente porque este momento necesita palabras capaces de atraer la atención, despertar las conciencias e indicar caminos que la humanidad debe seguir”.
El Pontífice recuerda que desde hace tiempo “la Iglesia se compromete en favor del desarme nuclear, como un servicio a la paz y a la dignidad de la familia humana”. Del mismo modo, también “la Inteligencia Artificial requiere hoy ser desarmada, pues al igual que la energía nuclear, ella tiene que estar al servicio de todos y del bien común. (…) Las decisiones sobre la tecnología no tienen que estar nunca separadas de la conciencia y de la responsabilidad”. “Pero cuando la tecnología debilita nuestro sentido crítico, la paz misma corre riesgo. Sin embargo, desarmar no es suficiente. Tenemos que construir”. Juntos.
La encíclica
“Magnifica Humanitas es la culminación de un viaje de trabajo de la Santa Sede empezado hace diez años” afirmó Monseñor Paul Desmond Tighe, Secretario del Dicasterio para la cultura y la educación, en la sesión informativa con los periodistas, en la Sala de Prensa. En 2016 un sacerdote francés comenzó a profundizar algunos temas sobre comunicación y tecnología. “En San Francisco (EE. UU.) se encontró con algunos expertos que querían informar a la Santa Sede acerca de los desarrollos tecnológicos que podrían influenciar el futuro del mundo –continuó Tighe–. Para esos científicos era importante tener la opinión de algunos sabios, y por ello pidieron la colaboración de la Santa Sede” y fue una sinergia basada en la escucha recíproca.
En la misma línea intervino en la presentación en el Vaticano Christopher Olah, Co-fundador de Anthropic (EE. UU.), una de las principales empresas de inteligencia artificial en el mundo: “Necesitamos que una parte cada vez mayor del mundo –las comunidades religiosas, la sociedad civil y los estudiosos, los gobiernos– hagan lo que Su Santidad ha hecho aquí: tomar verdaderamente en serio todo esto, observar atentamente los eventos en su desarrollo y ser un aporte para que tomen una dirección mejor. Hoy es solo el comienzo del camino de la larga colaboración entre nosotros, que estamos construyendo esta tecnología, y los que consiguen percibir lo que nosotros no podemos ver desde adentro”.
Dividida en cinco capítulos, más una introducción y una conclusión, Magnifica Humanitas parte de una tesis: la tecnología no es una “fuerza antagonista respecto de la persona”, ni “un mal de por sí”. El Pontífice afirma que “las injusticias no nacen solamente de opciones equivocadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos, entornos económicos y culturales que producen desigualdad”. Ello vale también en el ámbito de las nuevas tecnologías.
La preocupación de León se refiere al poder que, cuando se concentra en pocas manos, “tiende a opacarse y escapar al control público”, llevando consigo el riesgo de un desarrollo distorsionado “que genera nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades”. Y en este caso la mirada está dirigida a quien tiene el control de las plataformas, de las infraestructuras y de los datos digitales.
El Papa León XIV insiste una vez más en que no existe una “guerra justa”. Pide que el uso de la Inteligencia Artificial en el campo bélico se someta a restricciones éticas más rigurosas porque “no existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable”.
Se requiere “una política que no abdique de su propia tarea”. La verdad ha de ser declinada en “ecología de la comunicación” contra las noticias falsas. El Papa indica algunos instrumentos: transparencia en las lógicas de selección de los contenidos, tutela de los datos personales, un periodismo serio basado en argumentación y verificación, una nueva conciencia en el uso “correcto y crítico” de la IA y la integración de los conocimientos.
Concluyendo la carta, el Pontífice invita a los fieles a habitar las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio, siguiendo “un itinerario de vida cristiana sobrio y exigente”, a fin de que incluso en el tiempo de la IA todos puedan dar testimonio de “la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios”.