El país africano más extenso, en el que, de los 48 millones de habitantes, los cristianos son menos del 1 %. Argelia es el país que el papa León XIV ha elegido como primera etapa de su viaje por el continente africano, que le llevará posteriormente a Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Llegó allí el 13 de abril de 2026 y sus primeros encuentros con la comunidad argelina pusieron de relieve también la vida y las actividades de organizaciones e iniciativas interreligiosas, a veces poco conocidas, que operan en el país desde hace muchos años.
Una de ellas es el Movimiento de los Focolares, una red de unidades espirituales que llegó a Argelia, de mayoría musulmana, en 1966. Sus actividades en Argelia están animadas por miembros musulmanes, en su mayoría mujeres, que participan en ellas, trabajando en pequeños grupos por todo el país, ya sea prestando ayuda en centros locales para personas mayores, dando clases particulares a los estudiantes o estudiando junto a ellos.
La experiencia de una fe «verdadera» que «no aísla sino que abre, une pero no confunde, acerca sin uniformar y hace crecer una auténtica fraternidad» fue compartida en francés por Monia Zergane, una musulmana cuya vida se convierte en «signo de esperanza para nuestro mundo». En los servicios de la Iglesia católica en Argelia, cristianos y musulmanes trabajan «codo con codo», relató la mujer, «con las mismas preocupaciones» de «acoger, servir, escuchar, cuidar de los más frágiles, organizar, encontrar recursos financieros y esforzarse para que los centros de actividad sean lugares seguros que preserven la dignidad de las personas». Un servicio a los más «vulnerables», ya sean mujeres, niños, ancianos o enfermos, vivido «juntos» y capaz de crear una «fraternidad real», explicó, con la firme convicción de que «servir al hombre es, ante todo, servir a Dios». Un compromiso, subrayó, que se nutre de todas las cosas «hermosas» que se ponen en juego: competencias, dedicación, paciencia, perdón, compasión y benevolencia.
Hermanos y hermanas que han sido «de inmensa ayuda y consuelo» para Monia en la prueba de la enfermedad, cuando, confió con gratitud, «pude contar con su cercanía, con su inquebrantable solidaridad, con su delicadeza y con sus oraciones». En particular, la cercanía de una comunidad del movimiento de los Focolares y el compromiso diario por poner en práctica el amor al prójimo, «me interpela a menudo y me hace comprender que la vida no está hecha sobre todo de grandes obras visibles, sino de una comunión vivida día tras día», reconoció. Consciente de que la fraternidad se construye también «en los gestos sencillos: una sonrisa, un saludo que sale del corazón, una palabra amable, un servicio prestado sin esperar nada a cambio, y en las pequeñas cosas de la vida cotidiana: felicitarse por una fiesta, compartir una comida tras un tiempo de ayuno, escuchar el significado espiritual de una celebración».
25 de marzo de 2026. Nos encontramos en la Sala de la Conciliación del Palacio Lateranense en donde, tras décadas de enfrentamientos, la Iglesia católica y el Estado italiano firmaron en 1929 los Tratados Lateranenses. En este mismo ambiente histórico concluyó, en el año 2013, la fase diocesana de la Causa de beatificación de una de las figuras espirituales más relevantes de nuestro tiempo: el Cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Văn Thuận.
Estuvieron presentes 220 personas, Cardenales, Obispos, familiares, sacerdotes, religiosas y laicos vietnamitas y de otros países. Otros miles estaban conectados a través del streaming en siete idiomas por los canales YouTube de Vatican Media. El motivo de este encuentro era el 50° aniversario de cuando Nguyễn Văn Thuận, en ese entonces un joven obispo, en los primeros meses de prisión iniciada el 15 de agosto de 1975, logró hacer llegar a sus fieles 1001 breves meditaciones escritas a mano en hojas de viejos almanaques. Organizaron el evento la Causa de Beatificación del Cardenal vietnamita junto con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, actor de la Causa, en colaboración con el Dicasterio para el Clero, la diócesis de Roma y las ediciones Città Nuova (Ciudad Nueva italiana).
El Papa León remarcó este acontecimiento con un Mensaje firmado por el Cardenal Parolin, su Secretario de Estado, en el deseo de que «el significativo evento favorezca un redescubrimiento del ferviente testimonio de tan intrépido discípulo del Evangelio y generoso Pastor». Su ejemplo – afirma en el texto– «está cargado de actualidad ya que recuerda que la esperanza cristiana nace del encuentro con Cristo y adquiere su forma en una vida donada a Dios y al prójimo».
El anfitrión fue el Cardenal Baldassare Reina, Vicario general del Papa para la diócesis de Roma, quien recordó la actualidad de la figura de Nguyễn Văn Thuận en continuación con el Jubileo de la esperanza, en un tiempo en el que el Evangelio se transmite sobre todo con el testimonio.
Cardinale Baldassare ReinaDr. Waldery HilgemanSig.ra Élisabeth Nguyễn Thị Thu Hồng
Pero, ¿quién era este Cardenal vietnamita? Respondió con breves trazos biográficos el doctor Waldery Hilgeman, postulador de la Causa de beatificación. François-Xavier desciende de una familia que en el siglo XIX tuvo algunos mártires entre sus antepasados. Él, desde joven, se sintió atraído por el ejemplo de los santos y luego por espiritualidades de su tiempo, entre las cuales Cursillos y los Focolares. Entró al seminario, se ordenó como sacerdote y obtuvo un doctorado en derecho canónico. En 1967 fue consagrado obispo de Nha Trang. Cuando en 1975 Paulo VI lo nombró Arzobispo coadjutor de Saigón, inició para él una larga prueba: tras un arresto, transcurrió trece años en prisión, y nueve de ellos en aislamiento. «Allí aprendí –cuenta– a elegir a Dios y no las obras de Dios». Comprendió que Dios lo quería en medio de los demás prisioneros, casi todos no católicos; fue una presencia de Dios y de su amor, «en el hambre, en el frío, en el trabajo extenuante, en la humillación y en la injusticia». Fue liberado en 1988, desde 1991 vivió en Roma, en donde Juan Pablo II lo nombró primero Vicepresidente, luego Presidente del que era entonces el Consejo para la Justicia y la Paz y en el año 2001 lo creó cardenal.
Elisabeth Nguyễn, hermana del Cardenal, cuenta la historia, llena de aventuras, de los 1001 pensamientos. Sustraídos de donde estaba el obispo en su arresto domiciliario, «comenzaron un viaje de evangelización de una familia a otra, de una celda de prisión a la otra, antes de atravesar con los boat people los océanos». Años más tarde nació el libro The Road of Hope (El camino de la esperanza).
Experiencias fuertes e impactantes, amplificadas, en la mitad del encuentro, por una pieza de piano ejecutada virtuosamente por el sacerdote Carlo Seno: “La Campanella” de Franz Liszt.
A lo largo de apenas una hora y media, moderada por el periodista Alessandro De Carolis de Vatican Media, surgieron ulteriores aspectos de Nguyễn Văn Thuận. El Cardenal Lazzaro You Heung-sik, Prefecto del Dicasterio para el Clero, habló de él como «evangelizador en toda circunstancia» haciendo referencia a la narración de un monje budista: «Era invierno, hacía dos grados bajo cero y nosotros, en el campo de reeducación, no teníamos suficientes mantas. Entonces el obispo salía todos los días varias veces para recoger ramas y trozos de madera para calentar de noche el campamento… Era lo que nosotros budistas llamamos un “Bo tac”: un hombre muy santo».
El Cardenal Luis Antonio Tagle, Prefecto del Dicasterio para la evangelización, recordó en cambio que en 1995 había nacido una amistad personal con Nguyễn Văn Thuận: «Me impactó el hecho de que mientras contaba experiencias dolorosas e incluso humillantes su voz permanecía calma y su rostro sereno. No había expresiones de amargura ni de odio en él. No podía quitar mi mirada de su rostro radiante y sonriente».
Junto con su estatura espiritual, surgió la marcada sensibilidad por las cuestiones mundiales de la justicia y la paz. De ello habla el Cardenal Michael Czerny, jesuita, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que para la ocasión publicó la traducción italiana de una nueva biografía de Nguyễn Văn Thuận, escrita por su hermana Elisabeth junto al sacerdote belga Stefaan Lecleir.
Cardinale Michael Czerny, S.J.Cardinale Luis Antonio TagleCardinale Lazzaro You Heung-sik
«Su aporte principal a nivel mundial –precisó el Cardenal Czerny– es el rol desempañado en la génesis del Compendio de la Doctrina social de la Iglesia (2004)» y refirió esa vibrante pregunta planteada por el Arzobispo vietnamita: «Frente a la actual situación política y económica, hay personas que se preguntan: ¿lograremos atravesar con esperanza el umbral del nuevo milenio?». En respuesta, citaba una nota periodística que previó “tres fases catastróficas” para las sociedades empobrecidas: explotación – exclusión – eliminación. «Cuando pienso en todo ello –comentaba Nguyễn Văn Thuận– mi corazón se ve lacerado y quisiera gritar: “imposible”».
En la conclusión del encuentro, el actor y periodista Rosario Tronnolone leyó algunos trozos del Camino de la esperanza que resonaron como un sello de oro: «Tú quieres realizar una revolución: renovar el mundo. Podrás cumplir con esa preciosa misión que Dios te ha encomendado solamente con “la potencia del Espíritu Santo”. Cada día, allí en donde vives, prepara un nuevo Pentecostés. Involúcrate en una campaña que tiene por objetivo hacer que todos sean felices. Sacrifícate continuamente, con Jesús, para ofrecer la paz a las almas, desarrollo y prosperidad a los pueblos. Esa será tu espiritualidad, discreta y concreta al mismo tiempo».
“Si quieres permanecer firme en la fe, escoge el camino de la esperanza, destinado a tu alma de discípulo de Cristo”. Este es uno de los 1001 pensamientos dirigidos por el entonces Arzobispo François-Xavier Nguyễn Văn Thuận a sus fieles, durante los largos años de su detención en la cárcel a causa de su fe: una colección de reflexiones, recomendaciones e incentivos, recogidos posteriormente en el volumen “El camino de la esperanza”, considerado como el “testamento espiritual” del cardenal vietnamita, declarado Venerable por el Papa Francisco.
Con ocasión del 50° Aniversario de la redacción del libro, la Causa de Beatificación del Cardenal Văn Thuận y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral –que es Actor de la Causa– conjuntamente con el Dicasterio para el Clero, con la Editorial Città Nuova (Ciudad Nueva) y con la Diócesis de Roma, desean honrar la memoria del Cardenal vietnamita celebrando una conferencia cuyo título es: “François-Xavier Nguyễn Văn Thuận. Testigo de esperanza ”..
El evento tendrá lugar el próximo 25 de marzo en Roma, en la Sala de los Tratados Lateranenses, en el Palacio Apostólico Lateranense, de 16.00 a 17.30 horas (UTC +1).
Estará presente la Señora Élisabeth Nguyễn Thị Thu Hồng, hermana del Cardenal Văn Thuận.
A través del testimonio de quienes lo conocieron, y con música y textos extraídos de sus escritos, la conferencia quiere hacer hincapié en la actualidad de la figura del Cardenal Văn Thuận: un pastor fiel que supo transformar la experiencia de la prisión en un espacio de oración, perdón y entrega, mostrando que la luz del Evangelio puede vencer toda oscuridad. De sus palabras nos llega un mensaje de esperanza, que es un patrimonio espiritual universal.
Abrirá los trabajos Su Eminencia el Cardenal Baldassare Reina, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma. Intervendrán Su Eminencia el Cardenal Michael Czerny, S.J., Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; el Dr. Waldery Hilgeman, Postulador de la Causa de Beatificación del Cardenal Văn Thuận; Su Eminencia el Cardenal Lazzaro You Heung-sik, Prefecto del Dicasterio para el Clero; Su Eminencia el Cardenal Luis Antonio Tagle, Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización.
Tendrá su espacio en la ejecución del piano el Sacerdote Carlo Seno, presbítero de la Diócesis de Milán, responsable del Centro de Espiritualidad “Vinea mea”.
Moderará el encuentro el periodista Alessandro De Carolis, de Radio Vaticana – Vatican News.
En el contexto de la Conferencia se presentará la edición en italiano de la nueva biografía del Cardenal Văn Thuận, escrita por la hermana Élisabeth, publicada por la Editorial Città Nuova, con prólogo del Cardenal Michael Czerny.
El evento está abierto a la prensa, previa solicitud de acreditación ante la sala de Prensa de la Santa Sede, y se podrá seguir por streaming en italiano, con traducción simultánea en inglés, francés, español, portugués, alemán y vietnamita.
A cargo de la Causa de Beatificación del Cardenal Văn Thuận
La vida, las obras y la espiritualidad del Cardenal Văn Thuận también se ilustran en el portal a él dedicado y presentado en varios idiomas, accesible a través de la página: https://www.cardinalvanthuan.va/it.html
La entrada del papa León XIV fue recibida con un caluroso aplauso por parte de los 320 participantes en la Asamblea General de los Focolares, recibidos en audiencia en el Vaticano. «Con ese aplauso —relató el copresidente recién elegido, Roberto Almada— quisimos expresar nuestra alegría. Me impactó su mirada agradecida y alentadora hacia todos los componentes del Movimiento: sacerdotes, familias, jóvenes, focolarinos».
Desde los primeros momentos, el papa León XIV centró la atención en la raíz del carisma: «Cada uno de ustedes se sintió atraído por el carisma de la Sierva de Dios Chiara Lubich». La unidad —subrayó— sigue siendo el punto central del don que el Espíritu Santo ofrece hoy a la Iglesia y al mundo.
Un pueblo de paz llamado a ser un baluarte contra las barbaries
El tema de la paz atravesó con fuerza el discurso del Santo Padre. Percibió que «también a través de ustedes, Dios se preparó, en las últimas décadas, un gran pueblo de la paz», llamado hoy «a servir de contrapeso y de barrera frente a los muchos sembradores de odio que hacen retroceder a la humanidad hacia formas de barbarie y de violencia». Palabras que han confirmado el trabajo de la Asamblea, que ha reflexionado sobre cómo contribuir más eficazmente a restablecer vínculos sociales, superar polarizaciones, promover el diálogo y la fraternidad en los territorios donde el Movimiento está presente.
Margaret Karram — reelegida presidenta del Movimiento— comentó: «El Papa subrayó todavía que hoy, como nunca antes, es necesaria la unidad en un mundo dividido y en guerra. Ha vuelto a poner, aún más, en el centro la necesidad de vivir más y mejor nuestra vocación a la fraternidad. Me ha impactado además el agradecimiento del Papa por la labor del Movimiento en el ámbito ecuménico, interreligioso y en otros ámbitos».
La responsabilidad de la fase posfundacional
Un momento especialmente significativo, cuando se refirió al momento histórico que está atravesando el Movimiento. El Papa León XIV recordó: «a ustedes se les ha confiado la responsabilidad de mantener vivo el carisma de su Movimiento en la fase posfundacional», una fase que no termina con la generación inmediatamente posterior a la fundadora, sino que «se prolonga más allá». Invitó al Movimiento a distinguir con lucidez y honestidad lo que pertenece al núcleo esencial del carisma de lo que, con el tiempo, puede cambiar. Dijo con claridad que es necesario discernir «qué aspectos de su vida común y de su apostolado son esenciales, y por lo tanto deben mantenerse» y «qué instrumentos y prácticas, aunque usadas desde hace tiempo, no son esenciales para el carisma… o han presentado aspectos problemáticos y, por lo tanto, tienen que abandonarse».
Las palabras del Santo Padre sobre la transparencia —«condición de credibilidad» y derecho de todos, ya que el carisma es un don compartido— han reafirmado y reforzado una orientación madurada ya en la Asamblea. Un Movimiento más corresponsable es el paso necesario para vivir hoy la unidad.
Un proceso de renovación compartida: las líneas de actuación para los próximos cinco años (2026–2031).
La reflexión sobre los retos y las cuestiones críticas iniciada por la Asamblea General ha puesto de manifiesto que, en el fondo de muchos de los problemas que afronta hoy el Movimiento, se encuentra una comprensión inmadura de la unidad, núcleo esencial del carisma de Chiara Lubich; por ello, se ha puesto en marcha un proceso de replanteamiento y profundización a todos los niveles.
En este horizonte, se pretende: trabajar para superar las divisiones y polarizaciones a través de la acción de las comunidades de los Focolares que viven en los territorios y en las «periferias» del mundo, en sinergia con cuantos comparten el principio evangélico de la unidad mediante el diálogo y la colaboración; apoyar a las redes comprometidas con la promoción de la paz y la educación a la no violencia; desarrollar una visión integral del cuidado del planeta y de las personas; fortalecer a las familias y las comunidades como lugares de proximidad y apoyo recíproco. Junto a esto, resulta esencial promover un uso ético y responsable de las tecnologías y de la Inteligencia Artificial, involucrando a todas las generaciones, y valorar la contribución de los jóvenes y la riqueza que nace del encuentro entre diferentes experiencias y sensibilidades.
Con un enfoque basado en la calidad de las relaciones, la transparencia, la participación y la responsabilidad compartida, el Movimiento renueva su compromiso de trabajar para que cada lugar se transforme en un espacio de encuentro y colaboración, al servicio del bien común y de la paz.
Los saludo en nombre del Movimiento de los Focolares en el mundo, que se une a la oración de esta Peregrinación digital. Junto con todos ustedes, queremos elevar nuestra voz a Dios para pedir el fin de la trata de personas y afirmar la dignidad de cada ser humano:
Señor, Dios nuestro,
Tú amas a tus criaturas. Has dado los bienes de la tierra para que todos puedan vivir en paz como hijos tuyos.
Hoy se eleva a ti el grito de quienes son violados, explotados de manera degradante, de quienes son víctima de la trata de personas.
Ayúdanos, Señor, a estar junto a estas hermanas y hermanos, multiplica las fuerzas del bien para alimentar su esperanza en la posibilidad de una nueva vida.
Sensibiliza los corazones de los indiferentes. Haz que, desde cada ciudadano, hasta quienes tienen en sus manos el destino de los pueblos, crezca la conciencia de luchar contra esta grave llaga social.
Señor, te pedimos que sepamos difundir por todas partes el llamamiento global que hoy se propone, para que se haga tu voluntad en la tierra como en el Cielo.
Unidos, sigamos rezando y trabajando por la justicia. Gracias a cada uno y a cada una por formar parte de esta cadena de esperanza y amor que atraviesa el mundo.
Margaret Karram
Vídeo en italiano: active los subtítulos y seleccione el idioma deseado.