La entrada del papa León XIV fue recibida con un caluroso aplauso por parte de los 320 participantes en la Asamblea General de los Focolares, recibidos en audiencia en el Vaticano. «Con ese aplauso —relató el copresidente recién elegido, Roberto Almada— quisimos expresar nuestra alegría. Me impactó su mirada agradecida y alentadora hacia todos los componentes del Movimiento: sacerdotes, familias, jóvenes, focolarinos».
Desde los primeros momentos, el papa León XIV centró la atención en la raíz del carisma: «Cada uno de ustedes se sintió atraído por el carisma de la Sierva de Dios Chiara Lubich». La unidad —subrayó— sigue siendo el punto central del don que el Espíritu Santo ofrece hoy a la Iglesia y al mundo.
Un pueblo de paz llamado a ser un baluarte contra las barbaries
El tema de la paz atravesó con fuerza el discurso del Santo Padre. Percibió que «también a través de ustedes, Dios se preparó, en las últimas décadas, un gran pueblo de la paz», llamado hoy «a servir de contrapeso y de barrera frente a los muchos sembradores de odio que hacen retroceder a la humanidad hacia formas de barbarie y de violencia». Palabras que han confirmado el trabajo de la Asamblea, que ha reflexionado sobre cómo contribuir más eficazmente a restablecer vínculos sociales, superar polarizaciones, promover el diálogo y la fraternidad en los territorios donde el Movimiento está presente.
Margaret Karram — reelegida presidenta del Movimiento— comentó: «El Papa subrayó todavía que hoy, como nunca antes, es necesaria la unidad en un mundo dividido y en guerra. Ha vuelto a poner, aún más, en el centro la necesidad de vivir más y mejor nuestra vocación a la fraternidad. Me ha impactado además el agradecimiento del Papa por la labor del Movimiento en el ámbito ecuménico, interreligioso y en otros ámbitos».
La responsabilidad de la fase posfundacional
Un momento especialmente significativo, cuando se refirió al momento histórico que está atravesando el Movimiento. El Papa León XIV recordó: «a ustedes se les ha confiado la responsabilidad de mantener vivo el carisma de su Movimiento en la fase posfundacional», una fase que no termina con la generación inmediatamente posterior a la fundadora, sino que «se prolonga más allá». Invitó al Movimiento a distinguir con lucidez y honestidad lo que pertenece al núcleo esencial del carisma de lo que, con el tiempo, puede cambiar. Dijo con claridad que es necesario discernir «qué aspectos de su vida común y de su apostolado son esenciales, y por lo tanto deben mantenerse» y «qué instrumentos y prácticas, aunque usadas desde hace tiempo, no son esenciales para el carisma… o han presentado aspectos problemáticos y, por lo tanto, tienen que abandonarse».
Las palabras del Santo Padre sobre la transparencia —«condición de credibilidad» y derecho de todos, ya que el carisma es un don compartido— han reafirmado y reforzado una orientación madurada ya en la Asamblea. Un Movimiento más corresponsable es el paso necesario para vivir hoy la unidad.
Un proceso de renovación compartida: las líneas de actuación para los próximos cinco años (2026–2031).
La reflexión sobre los retos y las cuestiones críticas iniciada por la Asamblea General ha puesto de manifiesto que, en el fondo de muchos de los problemas que afronta hoy el Movimiento, se encuentra una comprensión inmadura de la unidad, núcleo esencial del carisma de Chiara Lubich; por ello, se ha puesto en marcha un proceso de replanteamiento y profundización a todos los niveles.
En este horizonte, se pretende: trabajar para superar las divisiones y polarizaciones a través de la acción de las comunidades de los Focolares que viven en los territorios y en las «periferias» del mundo, en sinergia con cuantos comparten el principio evangélico de la unidad mediante el diálogo y la colaboración; apoyar a las redes comprometidas con la promoción de la paz y la educación a la no violencia; desarrollar una visión integral del cuidado del planeta y de las personas; fortalecer a las familias y las comunidades como lugares de proximidad y apoyo recíproco. Junto a esto, resulta esencial promover un uso ético y responsable de las tecnologías y de la Inteligencia Artificial, involucrando a todas las generaciones, y valorar la contribución de los jóvenes y la riqueza que nace del encuentro entre diferentes experiencias y sensibilidades.
Con un enfoque basado en la calidad de las relaciones, la transparencia, la participación y la responsabilidad compartida, el Movimiento renueva su compromiso de trabajar para que cada lugar se transforme en un espacio de encuentro y colaboración, al servicio del bien común y de la paz.
Los saludo en nombre del Movimiento de los Focolares en el mundo, que se une a la oración de esta Peregrinación digital. Junto con todos ustedes, queremos elevar nuestra voz a Dios para pedir el fin de la trata de personas y afirmar la dignidad de cada ser humano:
Señor, Dios nuestro,
Tú amas a tus criaturas. Has dado los bienes de la tierra para que todos puedan vivir en paz como hijos tuyos.
Hoy se eleva a ti el grito de quienes son violados, explotados de manera degradante, de quienes son víctima de la trata de personas.
Ayúdanos, Señor, a estar junto a estas hermanas y hermanos, multiplica las fuerzas del bien para alimentar su esperanza en la posibilidad de una nueva vida.
Sensibiliza los corazones de los indiferentes. Haz que, desde cada ciudadano, hasta quienes tienen en sus manos el destino de los pueblos, crezca la conciencia de luchar contra esta grave llaga social.
Señor, te pedimos que sepamos difundir por todas partes el llamamiento global que hoy se propone, para que se haga tu voluntad en la tierra como en el Cielo.
Unidos, sigamos rezando y trabajando por la justicia. Gracias a cada uno y a cada una por formar parte de esta cadena de esperanza y amor que atraviesa el mundo.
Margaret Karram
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“La paz comienza con la dignidad: Un llamamiento mundial para poner fin a la trata de personas” es el tema de la 12.ª Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, que se celebra cada año el 8 de febrero, con motivo de la festividad de Santa Josefina Bakhita. Una mujer sudanesa y religiosa, esclavizada desde los siete años, Santa Bakhita se ha convertido con el tiempo en un símbolo universal del compromiso de la Iglesia contra la trata de personas.
Establecida por el Papa Francisco en 2015, la Jornada Mundial es coordinada por la red internacional contra la trata Talitha Kum, liderada por religiosas, y es promovida por la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) y la Unión de Superiores Generales (USG). Colaboran también varios Dicasterios Vaticanos y muchas otras organizaciones de todo el mundo, entre ellos el Movimiento de los Focolares.
Según las Naciones Unidas, se estima que 27 millones de personas en todo el mundo son víctimas de la trata de personas, principalmente mujeres, niños, migrantes y personas obligadas a huir de sus hogares. Se trata de un fenómeno complejo y dramático que adopta múltiples formas —desde la explotación sexual hasta el trabajo forzado, la servidumbre doméstica o el matrimonio forzado— y que, aunque permanece en gran medida oculto, encuentra cada vez más nuevas formas de explotación en el entorno digital.
Cada 8 de febrero, miles de personas se unen a la Jornada Mundial de Oración y Reflexión a través de eventos, momentos de oración e iniciativas de sensibilización en comunidades, parroquias y asociaciones.
El viernes 6 de febrero, la Peregrinación en Línea contra la Trata de Personas conectará a todos los continentes en un recorrido global de oración, desde Oceanía hasta Asia, desde por Oriente Medio hasta África, desde Europa hasta América. Se espera un mensaje del Santo Padre en el momento central del evento. La peregrinación se transmitirá en directo de 11:00 a 14:00 hs. de Italia en cinco idiomas (inglés, español, portugués, francés e italiano) en www.prayagainsttrafficking.net. preghieracontrotratta.org
El domingo 8 de febrero, el evento final tendrá lugar en la Plaza de San Pedro con el rezo del Ángelus con el Papa León XIV al mediodía de Italia, seguido de una celebración eucarística presidida por el cardenal Vincent Nichols en la Basílica de San Pedro.
“La trata de personas sigue siendo una profunda herida mundial, que viola la dignidad humana y perturba la paz de nuestras sociedades, especialmente en un mundo desgarrado por los conflictos, las guerras y los desplazamientos forzados. Al situar el tema de la paz y la dignidad humana en el centro de la Jornada Mundial de este año, hacemos un llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que vayan más allá de la concienciación y se unan en acciones concretas para poner fin a este delito. Nuestro compromiso es acompañar de cerca a las víctimas y los supervivientes, escuchar sus voces y abogar por un cambio sistémico que aborde las causas profundas de la trata y construya un mundo basado en la paz, la justicia y la dignidad para todos”, afirmó lahermana Abby Avelino, coordinadora de la Jornada y de la red internacional contra la trata de personas Talitha Kum.
Los organizadores también invitan a todos a participar en la movilización a través de las redes sociales compartiendo una publicación el 8 de febrero con el hashtag oficial #PrayAgainstTrafficking.
El 28 de octubre de 2025, en el Aula Pablo VI en el Vaticano se realizó un evento conmemorativo titulado “Caminar juntos en la esperanza”, con motivo del sexagésimo aniversario de la Declaración Conciliar ‘Nostra Aetate’ sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas.
Un momento para celebrar, entre testimonios de fe, diálogo y manifestaciones culturales, seis décadas de amistad y colaboración entre los seguidores de las diferentes religiones del mundo y recoger juntos los frutos de este camino. Compartimos algunas reflexiones recopiladas inmediatamente después del evento.
Asís no es solo la ciudad de San Francisco, sino que se ha convertido en el corazón palpitante y la casa de todos aquellos que desean vivir intensamente los valores de la ecología integral. Inspirado en el Cántico de las Criaturas, poema escrito por San Francisco, nació aquí un proyecto que está cambiando nuestra forma de relacionarnos con el planeta: ASSISI Terra Laudato Si’ (ATLS). Inaugurado el 22 de abril de 2024, ATLS no es un lugar físico, sino un verdadero “ecosistema” donde podemos encontrarnos, recargar nuestras energías espirituales y vivir nuestro compromiso con la casa común.
Este proyecto crucial se basa en los cuatro aspectos inseparables de la ecología integral identificados por el papa Francisco: preocupación por la naturaleza, justicia para los pobres, compromiso con la sociedad y paz interior. Es la respuesta contemporánea al llamado que escuchamos de “ir y reparar nuestra casa común”.
El Ecosistema del voluntariado: Laudato Si’ y los focolares en acción
ASSISI Terra Laudato Si’ ofrece un programa intensivo de Retiros Laudato Si’ y, sobre todo, un Programa de voluntariado que permite a las personas disfrutar de una experiencia inmersiva, ofreciendo su tiempo a los demás. La actividad está impulsada por un deseo compartido y un fuerte espíritu de intercambio “sinodal” entre los diversos interlocutores.
Un ejemplo de esta colaboración proviene del Movimiento de los Focolares, lo que confirma una profunda y significativa colaboración carismática. Cristina Calvo, focolarina argentina, se ofreció como voluntaria durante 40 días, participando activamente en la metodología y el contenido de ATLS. Alojada en el Santuario de San Damián, compartió no solo momentos litúrgicos con frailes, visitantes, grupos escolares y grupos parroquiales, sino también la reflexión sobre la vida de los santos Francisco y Clara, destacando su conexión profética con la encíclica Laudato Si’.
Cristina calificó esta oportunidad como un “inmenso regalo de Dios”, una prueba concreta de que la amable colaboración y la discreta hospitalidad son una fórmula ganadora para una experiencia de vida en beneficio de la creación.
Si tú también sientes una fuerte llamada a contribuir y deseas vivir los valores de la ecología integral en un contexto espiritual único, la invitación es sencilla: “¡Ven y verás!”. Puedes inscribirte ya en un retiro o como voluntario en el sitio AssisiLaudatoSi.org. ¡Te esperamos en Asís, la tierra de Laudato Si’!
Hace 50 años, en la ciudad de Ascoli Piceno, ubicada en Italia central, dos sacerdotes focolarinos, el Padre Pino y el Padre Mario, decidieron empezar juntos una actividad normal de apostolado proponiendo algunos encuentros para los jóvenes. Tras algunas semanas, para su sorpresa, vieron que a su alrededor había cientos de jóvenes que querían vivir el Evangelio en el día a día. Estaba naciendo el Movimiento Diocesano, expresión del Movimiento de los Focolares, que tenía y tiene la tarea de vivificar las articulaciones de la Iglesia local a través de la espiritualidad de los Focolares. Un Movimiento que en estos 50 años ha visto realizarse obras de Dios en la diócesis y muchas vocaciones a la vida sacerdotal, laical y religiosa.
El 13 y 14 de diciembre de 2025 en la ciudad de Ascoli Piceno se ha llevado a cabo una ceremonia conmemorativa, con la presencia de Margaret Karram y Jesús Morán –Presidente y Copresidente de los Focolares–, del Cardenal Giuseppe Petrocchi, cofundador del Movimiento Diocesano junto con Chiara Lubich, varios obispos, sacerdotes focolarinos y focolarinas originarios del lugar.
“La relación que tengo con el Movimiento Diocesano es positivo porque aquí en Ascoli Piceno está muy enraizado –afirmó Monseñor Gianpiero Palmieri, obispo de la diócesis, durante el encuentro con Margaret y Jesús–. Los sacerdotes, los laicos y los diáconos del Movimiento diocesano ofrecen a la vida de nuestra diócesis un aporte misionero y evangelizador. Lo que el Movimiento Diocesano puede brindar y brindará como un algo más, en el presente y en el futuro, es justamente esa contribución según su Carisma –que es el de la unidad– a la evangelización misma, con la capacidad de dialogar con todos”.
Por la tarde del 13 de diciembre se han reunido las comunidades de los Focolares de las ciudades de Ascoli Piceno, Téramo, Fermo, Pésaro, Macerata y Cúneo –diócesis, esta última, del Norte de Italia, en donde recientemente ha nacido el Movimiento Diocesano–. “Me sorprende siempre la vitalidad y la alegría de las comunidades que ustedes forman –afirmó Margaret Karram– porque ustedes han sabido atravesar las puertas de las iglesias, de las parroquias y ponerse en red con personas y organizaciones laicas de sus ciudades, demostrando coherencia en la opción evangélica, multiplicando iniciativas de proximidad para con los últimos, los inmigrantes y los marginados. Gracias a la fidelidad de muchísimos de ustedes, hoy podemos decir que el Movimiento Diocesano es una gracia para la Iglesia y para la Obra de María”. Por su parte, Jesús Morán añadió: “El Movimiento Diocesano es fruto del genio eclesial de Chiara Lubich. Es la capacidad de hacer que la Iglesia nazca en un grupo de almas en la comunidad. Aquí en Ascoli Piceno lo hemos experimentado. Chiara con su genio eclesial hizo nacer una comunidad, que es completamente Iglesia al servicio de la Iglesia”.
El Cardenal Giuseppe Petrocchi , que para todos es simplemente el Padre Pino, recorrió algunas de las etapas de los comienzos, resaltando los signos del Espíritu Santo. Luego agregó: “La espiritualidad de la unidad que el Señor le dio a Chiara Lubich y su testimonio ofrecen una intensa luz carismática para explorar también horizontes inéditos, teológicos, pastorales y sociales, teniendo a nuestro lado la humilde Virgen de Nazaret, como madre, maestra y modelo. Para ella y con ella elevamos nuestro Magnificat de alabanza y de reconocimiento. Ustedes hoy aquí son ese Magnificat”.
En los varios testimonios narrados por algunos miembros de las varias comunidades locales se percibía la experiencia de una Iglesia-comunión, pues sabían crear vínculos de caridad entre estructuras y miembros de la Iglesia local, entre carismas y ministerios, y con todos.
El 14 de diciembre, en el prestigioso Teatro Municipal, tuvo lugar una mesa redonda que llevaba como título: “El Carisma del Movimiento Diocesano en la Iglesia y en la sociedad de hoy”. En ese evento han participado instituciones laicas y religiosas, con el alcalde y el obispo, pero también con la presencia de algunos representantes de movimientos y asociaciones católicas y de otras Iglesias, y varios ciudadanos deseosos de conocer algo más.
Monseñor Piero Coda, Secretario General de la Comisión Teológica internacional de la Santa Sede, en su discurso inicial afirmó: “El Movimiento Diocesano se presenta como una original y propicia versión, y como una oportuna “concreción”, de la renovación que ha impulsado y orientado el Concilio. Me refiero al reconocimiento y la valorización de la Iglesia local –la diócesis– como lugar concreto e insustituible de experiencia comunitaria del Evangelio en el ejercicio de su profética encarnación a nivel cultural y social. Y con el corazón y la mente abiertos a todos. En sintonía con el espíritu del Vaticano II y del carisma de la unidad, pueden formar parte del Movimiento Diocesano cristianos de otras Iglesias o Comunidades eclesiales y pueden participar en él personas de otras religiones o personas de convicciones no religiosas. ¿No es acaso todo ello apasionante?”
Por lo tanto, el Movimiento Diocesano puede ser un puente entre el Evangelio y la ciudad y entre sus varios componentes sociales. “Pues bien –agregó Margaret Karram– su alcance hoy es custodiar y encender vínculos, abrir caminos de misión en nuestras Iglesias y en los tantos contextos civiles y ciudadanos. Todo comienza con el amor recíproco, porque si se lo vive genera más comunión en la Iglesia, más fraternidad en nuestros ambientes y más esperanza para el mundo”.
Una experiencia nacida hace 50 años no por casualidad, sino gracias a un recorrido que ha alimentado el alma de la comunidad local en Cristo. “Chiara Lubich no ha fundado el Movimiento Diocesano sentada frente a un escritorio –remarcó Jesús Morán–. En todo caso, ella vio en la experiencia que se estaba llevando a cabo en la Iglesia de esta ciudad (Ascoli Piceno) en los años 70, el sello indeleble de su alma eclesial, de su carisma. Chiara la pudo reconocer que aquí, sobre todo gracias a ese grupo de sacerdotes y jóvenes, la Iglesia de Ascoli Piceno estaba experimentando a Cristo en sí misma. Así ha sido y así deberá ser siempre”.
El Movimiento Diocesano, ya en la década de 1970, estaba encaminando un proceso de sinodalidad en la Iglesia local. Y hoy puede ser, y debe serlo, un instrumento para que el camino sinodal que la Iglesia está atravesando se vuelva vida en las Iglesias locales. Pero “la sinodalidad de la Iglesia necesita –más allá de las equipadas aulas doctrinales– también palestras existenciales. Así lo afirmó el Cardenal Giuseppe Petrocchi en su discurso. «El Movimiento Diocesano en este sentido puede ser un laboratorio en donde se aprenda a vivir esa comunión tal cual el Espíritu Santo la va diseñando delante de nosotros en la Iglesia de hoy”.
“Yo soy uno de esos jóvenes que conoció el ideal de la unidad de los Focoalres en Ascoli Piceno a través del Movimiento Diocesano –dijo Luigino Bruni, economista y docente universitario–. Fui a la parroquia porque buscaba a Dios. La experiencia de esos años – éramos unos 200 jóvenes – era muy intensa y rica de idealidad. No entrábamos a un Movimiento, sino al futuro de la Iglesia y del mundo. Estando en Ascoli Picino sentíamos que estábamos cambiando la Iglesia, el mundo y la economía. Tanto fue así que luego opté por todo ello en los años siguientes”.
“Impresiona ver, en la cotidianeidad del Movimiento Diocesano, generaciones distintas vivir y trabajar juntas para sostener y ser un aporte a la vida en las parroquias –subrayó Marie Therése Henderson, del focolar de Ancona–. Además, en la relación entre laicos y sacerdotes, se ve entonces esa realidad simple y profética que la Iglesia espera. Que es la dimensión de la sinodalidad y de la unidad propias de la Iglesia misma”.
Las charlas de los relatores se vieron intercaladas por momentos artísticos con Alessandro Cappella, Enrico Mazzuca, Silvia Capponi, Elena Piermarini y Laura Ubaldi.