Después de años trabajando como empleada doméstica en casas de familia, Maria participó en el Programa de Fortalecimiento de Nuevos Negocios Inclusivos de Comunión, el PROFOR.
Fue entonces cuando logró transformar su vida y dedicarse a su verdadera pasión: la pastelería.
Hoy, con su empresa formalmente registrada y el 100% de sus ingresos provenientes de su propio emprendimiento, enseña a otras mujeres de su comunidad a preparar pasteles, para que ellas también descubran que son capaces de tener una vida más digna.Audio en el idioma original.
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Cada año, alrededor de 12 millones de personas visitan la panadería Sungsimdang, en Daejeon, Corea del Sur
Cosa attira tutte queste persone?
Además de sus deliciosos pasteles y panes, en Sungsimdang, clientes, socios y colaboradores también experimentan una cultura de comunión que impulsa iniciativas sociales y ambientales.
· 79,2 toneladas menos de emisiones de carbono al año gracias al reciclaje de envases de leche
· Producción en colaboración con agricultores locales
· Colaboración con universidades de la región.
Un verdadero ecosistema local que conecta producción, educación y cultura.
“Si no hubiéramos conocido la Economía de Comunión, quizás habríamos seguido siendo simplemente una ‘buena panadería de éxito’.”
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EcoOne, expresión del Movimiento de los Focolares que reúne a profesionales, docentes, técnicos, estudiantes y entusiastas de la ecología, ha organizado un encuentro internacional que se celebrará del 18 al 20 de septiembre de 2026 en Castel Gandolfo (Italia), con la participación de personas de los cinco continentes. Serán tres días dedicados a compartir, escuchar y dialogar sobre el cuidado de la creación.
Identidad, Red y Futuro: estos son los tres temas clave que se abordarán durante el seminario, invitando a los participantes a reflexionar sobre quiénes somos, cómo estamos conectados entre nosotros y cuáles son las metas de nuestro camino compartido.
18 de septiembre, IDENTIDAD: “Las raíces culturales y espirituales de nuestro compromiso”.
19 de septiembre, RED: “¿Cómo afrontar el desafío de los límites planetarios? Ser actores y promotores de una cultura de ecología integral”.
20 de septiembre, FUTURO: “La paz y el desafío ecológico. Transmitir una cultura y vías concretas de sostenibilidad relacional”.
No es casualidad que el evento tenga lugar durante este periodo en que se celebra del 1 de septiembre al 4 de octubre el Tiempo de la Creación —un camino ecuménico de oración y compromiso con el cuidado de nuestra Casa Común—. Es un tiempo en el que la Iglesia, junto con otras comunidades cristianas, está invitada a renovar su compromiso con la Creación, guiada por la oración, la conversión y acciones concretas de cuidado.
“EcoOne nace del deseo de crear una oportunidad para que personas con experiencias, conocimientos y trayectorias diversos —pero unidas por una preocupación común por el medio ambiente y el futuro del planeta— se reúnan e intercambien ideas”, explica Stefania Papa, responsable de EcoOne. “El objetivo es integrar aportaciones de la ciencia, la educación, el compromiso social y la espiritualidad para fomentar un diálogo capaz de generar ideas, colaboraciones e iniciativas concretas. Los desafíos ambientales y sociales de hoy están interconectados y requieren espacios de escucha recíproca, creación de vínculos y trabajo colaborativo. Por ello, el Encuentro también busca servir de espacio para compartir experiencias y buenas prácticas, establecer redes de contacto y fortalecer colaboraciones ya existentes”.
Desde hace años, EcoOne promueve el diálogo entre la ciencia, la ética y la sostenibilidad, inspirándose en la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich y en la ecología integral propuesta por el Papa Francisco en Laudato si’.
El encuentro será un paso más en esta dirección: un laboratorio de diálogo y colaboración donde la reflexión científica, la preocupación medioambiental y las relaciones humanas convergen para trazar nuevos caminos que recorrer juntos. Será un espacio donde jóvenes, educadores, profesionales y ciudadanos de a pie podrán compartir experiencias y explorar proyectos en curso por el bien de la Creación.
Mabih, de Costa de Marfil, protagonizó uno de los testimonios más conmovedores de los 35 años de la Economía de Comunión.
Propietaria de Mabs and Smalls Kitchen, nos contó cómo dejó de ser una jefa tradicional para convertirse en una facilitadora de dignidad al encontrar en la EdC un modo de vida.
Mabih comprendió que, en una economía empresarial basada en la comunión, el objetivo principal no es el lucro, sino la persona.
“Cuando pones al ser humano en el centro, el negocio no se perjudica. Prospera.”
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Franco y Anna estaban casados desde el año 1991 y habían tenido tres hijos: Benedetta, Francesca y Federico. En agosto de 2025 Franco partió de improviso al Cielo, a la edad de 63 años. Esta noticia conmovió a muchas personas, no solamente en su ciudad, Poggio Mirteto (Italia), sino también a los muchos amigos del Movimiento de los Focolares que lo habían conocido. Había sido un gen (jóvenes de los Focolares) y luego, siempre encendido por el Ideal de la Unidad, había dicho su sí al llamado a vivir por Jesús, tanto en su trabajo (durante años trabajó en la Casa Editorial Città Nuova – Ciudad Nueva italiana). Allí había tenido contacto con gran cantidad de personas.
Junto a Anna, ese “sí” inicial que había pronunciado, a formar una familia fiel al “donde dos o más…”, se enriqueció con un compromiso en la comunidad local, a lo largo del itinerario de vida que recorrieron juntos. De una manera particular fueron muy activos en el Movimiento Familias Nuevas (rama de los Focolares, compuesta por familias que se proponen vivir la espiritualidad de la unidad) y con el acompañamiento a parejas en su proceso de preparación al matrimonio y al bautismo de los hijos.
Tras un largo período en la Casa Editorial, Franco empezó una nueva experiencia laboral como docente de religión en un Instituto técnico, dedicándose completamente y con pasión para tratar de ayudar a sus alumnos en un crecimiento sereno, aun en medio de las dificultades y dolores personales que los mismos chicos le contaban. El recuerdo que todos conservan más vivamente son las clases al aire libre, a la sombra de los árboles, en el jardín externo del colegio; su profunda capacidad de escucha y su sonrisa. Esa sonrisa la habían conocido también sus compañeros de trabajo, sus colegas, juntamente con su compromiso a crear en la escuela un clima de familia, con paseos por las montañas y momentos de convivencia.
En el último período de vida Franco respondió a un llamado que sintió: el de ser Diácono al servicio de la Iglesia. Lo hizo con humildad, en silencio pero estando siempre presente, dispuesto a ayudar a todo aquel que lo estuviera necesitando ante un problema. Todos los que se cruzaron con él recuerdan su gran sonrisa y que lograba transformar el humor de los que se le acercaban.
En las fotos: Franco con toda su familia; una excursión a la montaña; durante su servicio como diácono
Su casa estaba siempre abierta a todos y lo sigue estando, pues muchos amigos son un apoyo para Anna y sus hijos, gracias al amor que él sembró en estos años.
Incluso durante la internación de Franco en el hospital, la última semana antes del fallecimiento, los médicos quedaron impresionados por las continuas visitas de jóvenes que iban a verlo para despedirse de él, para darle un abrazo a la familia, o simplemente para estar allí presentes a su lado, y rezar juntos.
Un colega suyo, que se manifestaba como no creyente, lo saludó diciéndole que había sido “la persona más cercana al Evangelio” que hubiera conocido.
En la misa de despedida, su funeral, había muchísima gente, y numerosos los jóvenes que ocupaban incluso el atrio. Uno de los carteles que habían colgado decía: “Nos hablaste de fe pero nos ensañaste el amor”. Alrededor del altar un nutrido grupo de sacerdotes y diáconos junto al obispo, Monseñor Ernesto Mandara.
Durante la homilía, el padre Mauro Guida, párroco de la Catedral de la Asunción de Poggio Mirteto, citando a los Santos Lorenzo, Clara, Juana, Ponciano e Hipólito, recordados en los días anteriores, dijo: “Cada vez, cada nombre, cada palabra, cada rostro de santidad, parecía el retrato de nuestro querido Franco. Como hacían antes los niños, que se mostraban las figuritas y repetían el estribillo “la tengo, la tengo…”, de la misma manera Franco se había vuelto de golpe la imagen del que tuviera cualquier cualidad que se describiera, o que uno pudiera imaginar; ‘santidad de la puerta de al lado’, la llamó el Papa Francisco”.
“Hemos quedado profundamente conmovidos con la noticia de la partida al Cielo de Franco y encantados conociendo los detalles de su vida –afirmaron en una carta, Margaret Karram e Jesús Morán, Presidente y Copresidente (en 2025) de los Focolares–. Oraciones y profunda gratitud por su vida tan bella y luminosa. En la certeza de que ya ha sido recibido por Jesús, lo sentimos protector de Familias Nuevas y de las Nuevas Generaciones. Unidos de una manera muy especial a Anna e hijos”.
En las fotos: inauguración del aula al aire libre en el colegio donde daba clase
El colegio en el que Franco trabajó, el Instituto Gregorio da Catino de Poggio Mirteto, quiso dar su nombre a un aula al aire libre. El siguiente es el post publicado en la página del Facebook de la escuela: “Hay profesores que dejan una marca indeleble por su forma de mirar el mundo: Franco Fortuna era uno de ellos. Para recordar el amor que tenía por las clases al aire libre, hoy (5 de junio de 2026) hemos inaugurado una verdadera aula externa (…). Nuestro deseo es que pueda ser un lugar en donde los estudiantes sigan aprendiendo, dialogando y soñando, justamente como lo habría querido el profesor Fortuna”.
Lorenzo Russo Fotos: por cortesía de la familia Fortuna
Tonadico, un pequeño pueblo en las Dolomitas, al norte de Italia, se convirtió en un lugar de inmensa importancia para el Movimiento de los Focolares en 1949. La experiencia mística vivida en esas montañas por la fundadora del Movimiento, Chiara Lubich, junto con sus primeros compañeros y el renombrado parlamentario y periodista italiano Igino Giordani, continúa marcando la espiritualidad del Movimiento en todo el mundo. Ahora, 77 años después, el municipio de Primiero en Italia y el Movimiento de los Focolares han otorgado el primer premio internacional “Tonadico – Ciudad del Pacto”. El premio fue entregado a Gerhard Pross, de la YMCA de Esslingen, Alemania. Evangélico luterano, es cofundador y antiguo moderador del movimiento ecuménico «Insieme per l’Europa».
Un pacto que sigue vigente.
El 16 de julio de 1949, Chiara Lubich e Igino Giordani establecieron un pacto de unidad durante una celebración eucarística en la iglesia, lo que dio origen a una experiencia mística recordada como Paraíso 49 . Los compañeros de Chiara Lubich se unieron posteriormente a este pacto. Este “momento histórico” es mucho más que un simple recuerdo, subrayó el alcalde de Primiero, Daniele Depaoli, durante la ceremonia de entrega de premios. Gracias a una espiritualidad que “penetra en el mundo secular, en la vida civil y política”, este pacto sigue vigente, afirmó Depaoli, según recoge Vatican News.
La decisión de otorgar el premio, de reciente creación, en primera instancia al alemán Gerhard Pross fue explicada por el sociólogo Bruno Turra durante el evento: Pross es un “ingeniero de relaciones”, un “maestro tejedor de comunidades”.
Un ecumenismo de corazones
Durante la ceremonia, Pross rememoró los inicios del movimiento ecuménico “Juntos por Europa”, describiendo una reunión en el centro ecuménico del Movimiento de los Focolares en Ottmaring, Alemania, inmediatamente después de la firma de la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación por representantes de la Iglesia Católica Romana y la Federación Luterana Mundial en Augsburgo. Allí, cerca de 50 líderes de diversas iglesias y movimientos cristianos, en presencia de Chiara Lubich, oraron juntos y se pidieron perdón por los sufrimientos del pasado. “Después, fue como si los cielos se hubieran abierto y un mar de gracia se hubiese derramado sobre nosotros”, recordó Pross en Tonadico. Nunca había vivido un momento tan profundo. Allí nació un “verdadero ecumenismo de corazón”.
No existen fronteras entre el cielo y la tierra.
Para él, fue un momento tan místico como el pacto entre Chiara Lubich e Igino Giordani: “Aquí en Tonadico, el cielo y la tierra se han unido, porque la experiencia mística de Chiara Lubich ha abolido las fronteras entre el cielo y la tierra”.