Mare nostrum, o mejor aún el mar que nos une. El Mediterráneo es un mar particular, casi cerrado, con una superficie de alrededor de 3 millones de km² que pone en relación a tres de los cinco continentes: África, Asia y Europa. En un cierto sentido, cambiando un poco la perspectiva convencional, podemos percibir una costa continua que abraza un único mar común. Es lo que sucede, por ejemplo, observando la obra Mediterráneo sin fronteras de la artista y cartógrafa Sabine Réthoré, un mapa que pone de relieve las relaciones y las conexiones entre los pueblos, cancelando las fronteras nacionales.
Esta misma idea de un Mediterráneo sin fronteras ha despertado un sueño que el congreso “Mediterráneo sin fronteras, pueblos en red por la fraternidad”, celebrado en Palermo del 7 al 11 de octubre de 2026, ha tratado de confirmar. Se trata del sueño de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, que compartió ya en 2023, con ocasión de los Encuentros Mediterráneos de Marsella: «Sueño con un Mediterráneo de la fraternidad».
Por lo tanto, había una gran expectativa por un encuentro que fue ideado y organizado de manera conjunta por miembros del Movimiento de las varias zonas de la región mediterránea – África del Norte-Medio Oriente, Europa del Este, Europa Occidental e Italia-Albania – durante un año y medio. El resultado fue la participación de 101 personas, provenientes de los varios países: España, Francia, Austria, Irlanda del Norte, Malta, Grecia, Italia, Chipre, Croacia, Eslovenia, Bosnia, Serbia, Turquía, Líbano, Jordania, Siria, Tierra Santa, Argelia y Marruecos.
Llegamos con muchas expectativas y gran entusiasmo por este proyecto de un Mediterráneo unido, aunque desconocíamos como íbamos a lograr concretarlo. En el aeropuerto había sonrisas, tímidos saludos en otros idiomas entre quienes no se conocían e intercambios un poco más tranquilos cuando se podía hablar en italiano. Juntos nos trasladamos en autobús hasta el lugar del evento, en una zona de montaña fuera de la ciudad. En todos estaba el deseo de conocerse, descubrir las realidades en las que cada uno de nosotros está comprometido y hacer nacer nuevas formas de colaboración.
El jueves por la mañana los trabajos se iniciaron con un mensaje de Margaret Karram compartido por los delegados de las varias zonas. A continuación, una mesa redonda moderada por Michele Zanzucchi permitió profundizar el Mediterráneo desde varias miradas, con las intervenciones de Daniele Spadaro, Pasquale Ferrara, Naji Karam y de quien les escribe estas líneas.
Una parte sustancial del congreso fue construida alrededor de las experiencias de fraternidad vividas en el territorio que cada uno traía consigo. De estas, 13 fueron llevadas al plenario. Los ámbitos de acción iban de la educación a la cooperación intercultural e internacional, o al diálogo interreligioso, al arte, el deporte, la acogida, la inclusión y el desarrollo social.
Por ello, hemos escuchado que en el Líbano y en muchos otros países del mundo el dado de la paz de Living Peace ayuda a los niños a trasformar su mirada y comportamiento construyendo la paz en el día a día. Una experiencia de trazos similares a la de Zagreb, en Croacia, en donde la escuela primaria ofrece su testimonio de paz con la jornada de la no violencia. También, la de la asociación Zajedno, en donde la paz se construye mediante la cooperación entre la escuela, la casa de los estudiantes y el hospital.
Algunos de los participantes del Congreso Mediterráneo sin fronteras, pueblos en red por la fraternidad. Palermo, octubre de 2026. Foto: Red Mediterráneo de Fraternidad.
Hemos escuchado que Belfast, en Irlanda del Norte, se ha vuelto una ciudad-refugio (Sanctuary city), capaz de promover la cultura de la acogida y de sostener a los refugiados ofreciéndoles posibilidades concretas para una verdadera integración. De la misma forma, se compartió la experiencia de servicio hecha en Lampedusa estando en estrecho contacto con las personas migrantes. Y la de la cooperativa Fo.Co., en Ragusa, que supo generar un bien económico y social a través de la inserción laboral de los jóvenes y de los migrantes, desarrollando relaciones de fraternidad y buen vecindario, soluciones de vivienda ingeniosas y ulteriores servicios para la comunidad, sin caer en las lógicas del asistencialismo.
No faltaron las iniciativas de interculturalidad e interconfesionalidad, como las que se han llevado adelante en el territorio de Pisa, que favoreció un pacto de comunidad participativo y de reciprocidad orientado a la fraternidad y a la convivencia civil gracias a la restructuración de locales parroquiales en estado de abandono.
El arte ha demostrado su versatilidad al contribuir a la unidad de los pueblos, viajando con la música de Sarajevo a Beirut, bailando con el taller académico de danza Armonia fra i popoli o visitando una galería de arte en el corazón de Argelia. Han sido todas experiencias que buscaban superar la desconfianza y las heridas del pasado transformando la mirada y creando nuevas relaciones.
Otras actividades se concentran en la cooperación entre los países, como la de Palestina, que ha logrado ayudar a los artesanos locales gracias a la venta de sus productos en Italia. O de un Un puente para el Líbano y de La Speranza OdV, que sostienen a la población libanesa en la asistencia médica gracias al envío de fármacos. O también la realidad del Centro La Pira y del Consiglio dei Giovani del Mediterraneo, que ofrecen apoyo a los jóvenes y apuntan a unir las ciudades para construir un mundo unido.
Durante el Congreso, los participantes asistieron a la conferencia Mediterráneo sin fronteras, pronunciada por el Arzobispo de Palermo, Monseñor Corrado Lorefice, la profesora judía Luciana Pepi, y el Imán Akraf Aluani.
A la izquierda, el imán Akraf Aluani, mons. Corrado Lorefice y la profesora Luciana Pepi durante la conferencia Mediterráneo sin fronteras, Palermo, 9 de octubre de 2026. Foto: Red Mediterráneo de Fraternidad
«El Mediterráneo conoce religiones, culturas, lenguas diferentes, constituidas para configurarse en función de la única perspectiva del encuentro y del diálogo. El encuentro siempre se ve amenazado, el diálogo no siempre es fácil. Pero no hay otro llamado o vocación fuera de esta», afirmó el arzobispo, quien advirtió que «no puede haber proceso de encuentro si no somos capaces de mirarnos a los ojos, porque en el rostro del otro es donde nos reconocemos».
Por su parte, la profesora Pepi ha contado de qué manera las tres religiones se encuentran en Palermo, y aseguró que la convivencia pacífica es posible, por más que signifique ir contracorriente.
Por su parte, la profesora Pepi ha contado de qué manera las tres religiones se encuentran en Palermo, y aseguró que la convivencia pacífica es posible, por más que signifique ir contracorriente.
Testimonios de fraternidad en el congreso Mediterráneo sin fronteras, pueblos en red por la fraternidad. Palermo, octubre de 2026. Foto: Red Mediterráneo de Fraternidad. Fraternità
Además de los aportes frontales, fueron decisivos los trabajos de grupo, articulados por áreas temáticas e idiomas, los cuales han permitido ir más a fondo en las varias experiencias, y pensar nuevas sinergias y colaboraciones futuras. Mientras en los momentos de pausa, era posible encontrar por todos lados diálogos de a dos o en pequeños grupos con una escucha activa e interesada.
Infaltables durante el congreso fueron las manifestaciones artísticas, que han llevado a la sala los ritmos y los paisajes de los varios pueblos y tradiciones mediterráneas. mediterranei.
Al final del evento, queda la pregunta sobre cómo llevar adelante en lo específico los trabajos conjuntos y las propuestas presentadas, pero también la certeza que de aquí partirá un laboratorio de la fraternidad. Como han afirmado algunos de los participantes, «esta experiencia ha transformado el paradigma; este encuentro es una revolución para Europa». El que lo ha vivido ha participado al nacimiento de algo nuevo, que necesita redes que se muevan y se ensanchen, vislumbrando con confianza de que el Mediterráneo de la paz será una obra maestra.
Después de años trabajando como empleada doméstica en casas de familia, Maria participó en el Programa de Fortalecimiento de Nuevos Negocios Inclusivos de Comunión, el PROFOR.
Fue entonces cuando logró transformar su vida y dedicarse a su verdadera pasión: la pastelería.
Hoy, con su empresa formalmente registrada y el 100% de sus ingresos provenientes de su propio emprendimiento, enseña a otras mujeres de su comunidad a preparar pasteles, para que ellas también descubran que son capaces de tener una vida más digna.Audio en el idioma original.
Audio en versión original. Haz clic en la esquina inferior derecha, donde pone «Ver en YouTube», activa los subtítulos y elige el idioma que desees.
Cada año, alrededor de 12 millones de personas visitan la panadería Sungsimdang, en Daejeon, Corea del Sur
Cosa attira tutte queste persone?
Además de sus deliciosos pasteles y panes, en Sungsimdang, clientes, socios y colaboradores también experimentan una cultura de comunión que impulsa iniciativas sociales y ambientales.
· 79,2 toneladas menos de emisiones de carbono al año gracias al reciclaje de envases de leche
· Producción en colaboración con agricultores locales
· Colaboración con universidades de la región.
Un verdadero ecosistema local que conecta producción, educación y cultura.
“Si no hubiéramos conocido la Economía de Comunión, quizás habríamos seguido siendo simplemente una ‘buena panadería de éxito’.”
Audio en el idioma original. Activa los subtítulos y elige el idioma que desees.
EcoOne, expresión del Movimiento de los Focolares que reúne a profesionales, docentes, técnicos, estudiantes y entusiastas de la ecología, ha organizado un encuentro internacional que se celebrará del 18 al 20 de septiembre de 2026 en Castel Gandolfo (Italia), con la participación de personas de los cinco continentes. Serán tres días dedicados a compartir, escuchar y dialogar sobre el cuidado de la creación.
Identidad, Red y Futuro: estos son los tres temas clave que se abordarán durante el seminario, invitando a los participantes a reflexionar sobre quiénes somos, cómo estamos conectados entre nosotros y cuáles son las metas de nuestro camino compartido.
18 de septiembre, IDENTIDAD: “Las raíces culturales y espirituales de nuestro compromiso”.
19 de septiembre, RED: “¿Cómo afrontar el desafío de los límites planetarios? Ser actores y promotores de una cultura de ecología integral”.
20 de septiembre, FUTURO: “La paz y el desafío ecológico. Transmitir una cultura y vías concretas de sostenibilidad relacional”.
No es casualidad que el evento tenga lugar durante este periodo en que se celebra del 1 de septiembre al 4 de octubre el Tiempo de la Creación —un camino ecuménico de oración y compromiso con el cuidado de nuestra Casa Común—. Es un tiempo en el que la Iglesia, junto con otras comunidades cristianas, está invitada a renovar su compromiso con la Creación, guiada por la oración, la conversión y acciones concretas de cuidado.
“EcoOne nace del deseo de crear una oportunidad para que personas con experiencias, conocimientos y trayectorias diversos —pero unidas por una preocupación común por el medio ambiente y el futuro del planeta— se reúnan e intercambien ideas”, explica Stefania Papa, responsable de EcoOne. “El objetivo es integrar aportaciones de la ciencia, la educación, el compromiso social y la espiritualidad para fomentar un diálogo capaz de generar ideas, colaboraciones e iniciativas concretas. Los desafíos ambientales y sociales de hoy están interconectados y requieren espacios de escucha recíproca, creación de vínculos y trabajo colaborativo. Por ello, el Encuentro también busca servir de espacio para compartir experiencias y buenas prácticas, establecer redes de contacto y fortalecer colaboraciones ya existentes”.
Desde hace años, EcoOne promueve el diálogo entre la ciencia, la ética y la sostenibilidad, inspirándose en la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich y en la ecología integral propuesta por el Papa Francisco en Laudato si’.
El encuentro será un paso más en esta dirección: un laboratorio de diálogo y colaboración donde la reflexión científica, la preocupación medioambiental y las relaciones humanas convergen para trazar nuevos caminos que recorrer juntos. Será un espacio donde jóvenes, educadores, profesionales y ciudadanos de a pie podrán compartir experiencias y explorar proyectos en curso por el bien de la Creación.
Mabih, de Costa de Marfil, protagonizó uno de los testimonios más conmovedores de los 35 años de la Economía de Comunión.
Propietaria de Mabs and Smalls Kitchen, nos contó cómo dejó de ser una jefa tradicional para convertirse en una facilitadora de dignidad al encontrar en la EdC un modo de vida.
Mabih comprendió que, en una economía empresarial basada en la comunión, el objetivo principal no es el lucro, sino la persona.
“Cuando pones al ser humano en el centro, el negocio no se perjudica. Prospera.”
Audio en el idioma original. Activa los subtítulos y elige el idioma que desees.
Franco y Anna estaban casados desde el año 1991 y habían tenido tres hijos: Benedetta, Francesca y Federico. En agosto de 2025 Franco partió de improviso al Cielo, a la edad de 63 años. Esta noticia conmovió a muchas personas, no solamente en su ciudad, Poggio Mirteto (Italia), sino también a los muchos amigos del Movimiento de los Focolares que lo habían conocido. Había sido un gen (jóvenes de los Focolares) y luego, siempre encendido por el Ideal de la Unidad, había dicho su sí al llamado a vivir por Jesús, tanto en su trabajo (durante años trabajó en la Casa Editorial Città Nuova – Ciudad Nueva italiana). Allí había tenido contacto con gran cantidad de personas.
Junto a Anna, ese “sí” inicial que había pronunciado, a formar una familia fiel al “donde dos o más…”, se enriqueció con un compromiso en la comunidad local, a lo largo del itinerario de vida que recorrieron juntos. De una manera particular fueron muy activos en el Movimiento Familias Nuevas (rama de los Focolares, compuesta por familias que se proponen vivir la espiritualidad de la unidad) y con el acompañamiento a parejas en su proceso de preparación al matrimonio y al bautismo de los hijos.
Tras un largo período en la Casa Editorial, Franco empezó una nueva experiencia laboral como docente de religión en un Instituto técnico, dedicándose completamente y con pasión para tratar de ayudar a sus alumnos en un crecimiento sereno, aun en medio de las dificultades y dolores personales que los mismos chicos le contaban. El recuerdo que todos conservan más vivamente son las clases al aire libre, a la sombra de los árboles, en el jardín externo del colegio; su profunda capacidad de escucha y su sonrisa. Esa sonrisa la habían conocido también sus compañeros de trabajo, sus colegas, juntamente con su compromiso a crear en la escuela un clima de familia, con paseos por las montañas y momentos de convivencia.
En el último período de vida Franco respondió a un llamado que sintió: el de ser Diácono al servicio de la Iglesia. Lo hizo con humildad, en silencio pero estando siempre presente, dispuesto a ayudar a todo aquel que lo estuviera necesitando ante un problema. Todos los que se cruzaron con él recuerdan su gran sonrisa y que lograba transformar el humor de los que se le acercaban.
En las fotos: Franco con toda su familia; una excursión a la montaña; durante su servicio como diácono
Su casa estaba siempre abierta a todos y lo sigue estando, pues muchos amigos son un apoyo para Anna y sus hijos, gracias al amor que él sembró en estos años.
Incluso durante la internación de Franco en el hospital, la última semana antes del fallecimiento, los médicos quedaron impresionados por las continuas visitas de jóvenes que iban a verlo para despedirse de él, para darle un abrazo a la familia, o simplemente para estar allí presentes a su lado, y rezar juntos.
Un colega suyo, que se manifestaba como no creyente, lo saludó diciéndole que había sido “la persona más cercana al Evangelio” que hubiera conocido.
En la misa de despedida, su funeral, había muchísima gente, y numerosos los jóvenes que ocupaban incluso el atrio. Uno de los carteles que habían colgado decía: “Nos hablaste de fe pero nos ensañaste el amor”. Alrededor del altar un nutrido grupo de sacerdotes y diáconos junto al obispo, Monseñor Ernesto Mandara.
Durante la homilía, el padre Mauro Guida, párroco de la Catedral de la Asunción de Poggio Mirteto, citando a los Santos Lorenzo, Clara, Juana, Ponciano e Hipólito, recordados en los días anteriores, dijo: “Cada vez, cada nombre, cada palabra, cada rostro de santidad, parecía el retrato de nuestro querido Franco. Como hacían antes los niños, que se mostraban las figuritas y repetían el estribillo “la tengo, la tengo…”, de la misma manera Franco se había vuelto de golpe la imagen del que tuviera cualquier cualidad que se describiera, o que uno pudiera imaginar; ‘santidad de la puerta de al lado’, la llamó el Papa Francisco”.
“Hemos quedado profundamente conmovidos con la noticia de la partida al Cielo de Franco y encantados conociendo los detalles de su vida –afirmaron en una carta, Margaret Karram e Jesús Morán, Presidente y Copresidente (en 2025) de los Focolares–. Oraciones y profunda gratitud por su vida tan bella y luminosa. En la certeza de que ya ha sido recibido por Jesús, lo sentimos protector de Familias Nuevas y de las Nuevas Generaciones. Unidos de una manera muy especial a Anna e hijos”.
En las fotos: inauguración del aula al aire libre en el colegio donde daba clase
El colegio en el que Franco trabajó, el Instituto Gregorio da Catino de Poggio Mirteto, quiso dar su nombre a un aula al aire libre. El siguiente es el post publicado en la página del Facebook de la escuela: “Hay profesores que dejan una marca indeleble por su forma de mirar el mundo: Franco Fortuna era uno de ellos. Para recordar el amor que tenía por las clases al aire libre, hoy (5 de junio de 2026) hemos inaugurado una verdadera aula externa (…). Nuestro deseo es que pueda ser un lugar en donde los estudiantes sigan aprendiendo, dialogando y soñando, justamente como lo habría querido el profesor Fortuna”.
Lorenzo Russo Fotos: por cortesía de la familia Fortuna