28 Sep 2020 | Sin categorizar
El camino por excelencia para superar divergencias de cualquier tipo y crear comunión y unidad es – como enseña Chiara Lubich – el diálogo. Podemos vivirlo incluso cuando debemos dedicarnos a nosotros mismos. Todos estamos llamados a reflejar en nosotros la Santísima Trinidad, donde las tres divinas Personas están en eterno diálogo, son eternamente uno y eternamente distintas. Prácticamente, para todos nosotros significa que cada vez que tenemos que tratar con uno o más hermanos o hermanas, directa o indirectamente –por teléfono o por escrito, o porque se dirige a ellos el trabajo que hacemos, las oraciones que rezamos– nos sentimos todos permanentemente en diálogo, llamados al diálogo. ¿Cómo? Abriéndonos a cada prójimo, escuchando con el alma vacía lo que él quiere, lo que dice, lo que le preocupa, lo que desea. Y, cuando hemos hecho esto, intervenir nosotros dándole lo que desea y lo que sea oportuno. Y si dispongo de momentos y horas que tengo que dedicarlos a mí misma (para comer, reposar, vestirme, etc.), hacer cada cosa en función de los hermanos, de las hermanas, teniendo siempre presentes a los que me esperan. De esta manera y solo así, viviendo continuamente la “espiritualidad de la unidad” o “de comunión”, puedo contribuir eficazmente a hacer que mi Iglesia sea “una casa y una escuela de comunión”; a hacer que progrese ‒con los fieles de otras Iglesias o comunidades eclesiales‒ la unidad de la Iglesia; a realizar ‒con personas de otras religiones y culturas‒ espacios cada vez más amplios de fraternidad universal.
Chiara Lubich
Extraído de: Chiara Lubich, Chiamati a rispecchiare la Trinità, en: Città nuova, 5/2004, p. 7.
25 Sep 2020 | Sin categorizar
Jesús anuncia libremente su mensaje a hombres y mujeres, de distintos pueblos y culturas, que acudían a él para escucharlo; es un mensaje universal, dirigido a todos y que todos pueden acoger para realizarse como personas, creadas por Dios Amor a su imagen. Una tragedia compartida Hace varios años, con nuestras cuatro hijas, nos transferimos desde el Líbano en guerra a Tasmania, en donde hicimos un gran esfuerzo para integrarnos a un mundo muy distinto del nuestro: la gente de aquí, de hecho, es muy reservada y la familia “nuclear” contrasta con la “ampliada” de nuestro país. Al principio, enseguida después de nuestra llegada, un compañero de trabajo de mi esposo perdió a su hijo de dos años en un incendio; desde ese momento, con su mujer, rechazaba la idea de recibir visitas o de encontrarse con gente, y se quedaba segregado en su casa. No podíamos entender esa actitud, porque en nuestro país las tragedias se comparten, y nos preguntábamos cómo teníamos que hacer para amarlos, asumiendo nosotros también ese dolor. Entonces, durante algunas semanas, les cociné todos los días, dejándoles fuera de la puerta la comida, con un mensaje, sin molestar. Al final, esa puerta se abrió y desde entonces entre ellos y nosotros nació una relación de amistad. Con el pasar del tiempo nos hicimos amigos, y nos enriquecen con su cultura. Y a nuestra casa ahora siempre viene alguien a vernos, así como sucedía en el Líbano. (Carole – Australia) Inculturación Para ponernos en los zapatos del otro es importante hablar su idioma. Pero no siempre es necesario. Lo veo con muchas personas que atendí (soy médico) y con las que ha quedado una relación, me doy cuenta de que un mensaje se ha transmitido. Una vez, en Camerún, le pedí un consejo a un anciano del lugar para ensimismarme con su gente. Él me dijo: “Si amas realmente con el corazón, los demás lo entienden. Basta amar”. Me volvió a poner en lo esencial del Evangelio y era la confirmación de que compartir los sufrimientos y las alegrías de los demás viene antes que cualquier otra cosa. Si luego consigo profundizar su lengua y sus costumbres, mucho mejor… En todas partes, el amor es la palabra más elocuente para expresar la paternidad de Dios. (Ciro – Italia) El apoyo para no aflojar Tras el divorcio, seguí viéndome con mis hijos. Pero con el tiempo, por parte de mi ex esposa, aumentaban los chantajes, las pretensiones, las acusaciones… Temía que tuviera personas que la aconsejaban mal. La prueba más dolorosa fue cuando los hijos también, sobre todo mi hija mayor, empezaron a acusarme de haberles arruinado la vida. En un momento ya no sabía qué hacer. Cada encuentro que tenía con ellos se había vuelto un infierno. Una gran ayuda me llegó de un sacerdote amigo, que me sugirió amar a fondo perdido, sin esperar nada. Lo intenté, sobre su palabra, durante algunos meses. Cuando mi suegra se enfermó y quedó postrada en una cama, me preocupé no sólo por ir a visitarla a menudo, sino también por aliviar de todas las formas posibles su nuevo estado. Un día, en que justamente le estaba haciendo compañía, llegó mi hija. Encontró a su abuela serena y divertida mientras ordenábamos viejos álbumes de fotos. Algo debió cambiar en ella pues esa misma noche mi llamó por teléfono para pedirme perdón. Es dura la escalada, pero cada vez que intento amar encuentro el apoyo para no aflojar. (V.J. – Suiza) Coloured Mi marido Baldwyn y yo somos coloured, raza mestiza que a menudo sufre una gravísima discriminación. Mi madre era africana y mi padre indio. Quedándome huérfana de él poco después de nacer, con mi madre nos fuimos a vivir con sus parientes negros, en donde fui educada según sus tradiciones. Pero con el pasar de los años me di cuenta de que era diferente y sufría sintiéndome objeto de burla. Cuando Baldwyn y yo decidimos casarnos, descubrí que yo no estaba registrada en ningún sitio, y por lo tanto yo para el Estado no existía y fue un fuerte impacto para mí. Nuevamente me sentía rechazada. En ese período tan difícil las circunstancias nos llevaron a conocer a algunas familias cristianas, blancas y negras. Pertenecían al Movimiento Familias Nuevas y no hacían diferencias de raza. En ese ambiente por primera vez me sentí a gusto, aceptada como era. La atención de esas personas respecto de mí, me hizo descubrir que Dios me amaba. Logré aceptarme a mí misma con mis diferencias y también a los demás. Me volví libre. (Gloria – Sudáfrica)
Recogido por Stefania Tanesini
(extraído del Evangelio del Día, Città Nuova, anno VI, n.5, septiembre-octubre de 2020)
24 Sep 2020 | Sin categorizar
A un grupo de focolarinos, el 19 de septiembre pasado María Voce le contó aquello que más le importa en este momento. Transcribimos algunos fragmentos de este discurso espontáneo. Lo ha definido “un nuevo paso” y lo está comunicando a las comunidades de los Focolares de todo el mundo. Ahora lo que más le importa a la presidenta de los Focolares, Maria Voce, se podría resumir en una palabra: “relaciones”. Una nueva invitación que parece cumplir una parábola que comenzó hace 12 años, en los primeros días de su toma de posesión como presidente de los Focolares, cuando invitó a todos a vivir según la “cultura de la confianza”, para construir con compromiso relaciones que generen una convivencia social pacífica y respetuosa de la diversidad. Hoy, al final de su segundo mandato, pocos meses antes de la Asamblea de los Focolares y en un momento marcado profundamente por esta larga pandemia y crisis económica, María Voce vuelve a uno de los temas clave de su presidencia: la centralidad de las relaciones, visto en la óptica del carisma de Chiara Lubich. Una invitación, una vez más, a trabajar en red y en comunión con aquellos – individuos, comunidades y organizaciones – que apuntan en la misma dirección, la de la fraternidad. “Este pensamiento fue muy fuerte para mí: Chiara en el 43 se enfrentó a este mundo desastroso, donde todo se derrumbaba, y Dios le dijo: no es cierto que todo se derrumbe. Hay una cosa que no se derrumba: ¡es Dios, solo Dios! ¿Y qué hizo Chiara? Salió a decir: está Dios, Dios nos ama, este Dios está más allá de la guerra. Esto era lo que se necesitaba en ese momento. Jesús vino a la tierra y no vino solo, porque seguramente donde estaba Jesús, que era el Hijo de Dios, estaba toda la Trinidad. Entonces el Dios de la Trinidad vino a la tierra para abrirnos el camino, para enseñarnos a vivir a su manera. ¿Y para hacer qué? Transformar el mundo. Pero ¿qué significa esto? Significa relaciones, significa vínculos, significa igualdad, significa escucha mutua, significa uno en el otro, que uno se pierde en el otro. Esta mañana estaba pensando en esto y decía: vino a la tierra y ¿qué hizo? Caminaba por las calles de Galilea, ¿y qué encontró? Un funcionario probablemente corrupto que recaudaba impuestos; encontró a un niño fascinado por las palabras que decía; encontró al dueño de un pequeño negocio, Pedro, que tenía una barca. Y los llamó, y tuvo el valor de transformarlos en sus apóstoles, que significa personas enviadas para continuar llevando su mensaje hasta los últimos confines de la tierra. Luego, ¿a quién más encontró? Encontró gente de todo tipo, encontró a la pecadora, encontró al muerto, encontró a los hambrientos, y ¿qué hizo? Multiplicó los panes, resucitó a los muertos, es decir, se ocupó de las necesidades de los demás, estando en medio de ellos. Después, incluso fue tan lejos como para arrastrar a esta multitud detrás de él. ¿Qué significa esto? Construyó la comunidad, es decir, hizo una comunidad capaz de escuchar a los demás, de darse cuenta de que hablaban otro idioma, pero de escucharlos en su idioma. ¿Qué significa eso? Capaces de aceptarse a sí mismos plenamente, capaces de entenderse incluso cuando uno habla de manera diferente, capaces de aceptarse plenamente. Transformó a estas personas en su fraternidad, en su comunidad, y las hizo vivir en solidaridad entre sí, porque cuando tenían hambre decía: “Denles de comer”; cuando sanó a esa otra mujer que tenía fiebre, pero luego la puso a servir; la niña que resucitó se la devolvió a la familia para que la familia pudiera cuidarla. Es decir, no destruyó nada de lo que había allí, ¡pero lo transformó! Y ¿qué debemos hacer? Debemos transformar el mundo, siendo nosotros este Jesús. Debemos llevar estas relaciones trinitarias. Y no hay otro camino que elegir a Jesús abandonado, que significa saber perderse el uno en el otro, saber hacer emerger al otro. Entonces, Dios Padre seguirá creando cosas nuevas y el Espíritu Santo seguirá iluminándonos”.
Recogido por Stefania Tanesini
23 Sep 2020 | Sin categorizar
Una escuela de formación internacional realizada completamente online a causa del Covid con metodologías nuevas y la participación de 115 Gen 2, los jóvenes de los Focolares, de 18 países. Un laboratorio replicado en varias partes del mundo.
¿Puede la emergencia Covid detener nuestro compromiso en la realización de un mundo más unido y la posibilidad de hacerlo juntos? Una pregunta que, en estos meses, no ha dejado en paz a muchos Gen 2, los jóvenes del Movimiento de los Focolares, junto a sus formadores. Entonces, aunque la pandemia les haya impedido viajar de un país a otro o incluso salir de casa, las nuevas tecnologías han permitido a los jóvenes seguir trabajando por la paz y la unidad del mundo, e incluso han favorecido el nacimiento de iniciativas nuevas y originales, todas rigurosamente vía web. Por ello, viendo los encuentros internacionales programados desde hacía tiempo, los jóvenes de los Focolares decidieron no cancelar ni siquiera la escuela internacional anual de formación para responsables de los grupos juveniles prevista para agosto de 2020 en Italia y, en cambio, realizarla justamente online. Sin duda requirió un trabajo extra para transformar los programas de los 10 días de escuela, adaptarlos a la modalidad de formación vía web y buscar plataformas y app que permitiesen momentos de escucha y profundización, pero que favoreciesen también momentos de comunión, todos juntos y en pequeños grupos. Así nació la “Escuela Internacional 2020” con un formato completamente nuevo. Participaron en ella 82 jóvenes y 33 adultos formadores, de 38 países y 16 idiomas. “Aprender a trabajar online es algo positivo que el Covid nos ha dejado –dijo uno de los participantes de Argentina– también porque facilita la participación de quienes, por motivos económicos o de tiempo, nunca había hecho y no habría conseguido hacer una experiencia internacional trasladándose físicamente”. La escuela, que tuvo como título “Así en la tierra como en el cielo”, estuvo centrada en temáticas de carácter espiritual y de actualidad, como la paz, el compromiso social y la ciudadanía activa, profundizadas a la luz del carisma de Chiara Lubich. Uno de los puntos principales fue: “Dare to Care” (Atreverse a cuidar), tema central del recorrido (Pathways) que los jóvenes, con todo el Movimiento de los Focolares, se comprometieron a poner en práctica. Todos los años al recorrido de Pathways se asocia un color: este años es el negro que Chiara Lubich había relacionado con el compromiso político, civil y social por el bien común. Y, así como el negro hace de fondo a todos los demás colores, este compromiso es el fondo sobre el cual resaltan los varios ámbitos de la vida de todos los días: la familia, la sociedad, la escuela. Se arrancó con escritos de Chiara Lubich, luego experiencias de testigos comprometidos en el ámbito político y social; expertos como el teólogo Padre Fabio Ciardi, miembro de la Escuela Abbá, el Centro de Estudios del Movimiento de los Focolares; Alberto Lo Presti, director del Centro Igino Giordani; Daniela Ropelato y Antonio Maria Baggio, docentes del Instituto Universitario Sophia de Loppiano (Italia). “Ustedes son personas que han decidido dar la vida –fueron las palabras conclusivas de María Voce, Presidente del Movimento de los Focolares y del Co-Presidente Jesús Morán– en esta escuela han hecho la prueba en este laboratorio. Ahora el laboratorio termina, ahora hay que ir a vivir”. De allí en más, esta escuela, junto al compromiso de vida que trae consigo, se está difundiendo y multiplicando: los 100 participantes se han hecho promotores de otras ediciones en diez distintos puntos del globo.
Letizia Spano
21 Sep 2020 | Sin categorizar
No tener preferencias y no esperarse una recompensa: he aquí la receta sencilla pero revolucionaria de Chiara Lubich para un estilo de amor que puede cambiar el mundo también hoy. “El que está en Cristo, es una nueva creación; «pasó lo viejo, todo es nuevo» (2 Cor 5, 17). (Esta frase) habla […] del “hombre nuevo” (Cf. Ef 4,24) que, mediante el bautismo y la adhesión a la fe, se ha establecido en nosotros […] con un modo nuevo de ver las cosas, de actuar, de amar. […] ¿Cómo es este amor? […] Siendo una participación del amor mismo que está en Dios, que es Dios, se diferencia del amor simplemente humano por innumerables elementos, pero sobre todo por dos aspectos: el amor humano hace distinciones, es parcial, ama a algunos hermanos, como por ejemplo a los que son de su misma sangre, o a los cultos, a los ricos, a los guapos, a los respetables, a los sanos, a los jóvenes…; ama a los de una cierta raza o categoría, y no ama, o por lo menos no del mismo modo, a los demás. El amor divino, en cambio, ama a todos, es universal. La segunda diferencia está en el hecho de que en el amor humano, generalmente, uno ama porque es amado; e incluso cuando el amor es noble, se ama en el otro algo de uno mismo. Hay siempre algo de egoísmo en el amor humano, o bien, se espera a amar cuando el interés nos lleve a hacerlo. El amor divino, sobrenatural, en cambio, es gratuito, es el primero en amar. Por tanto, si queremos dejar vivir en nosotros al “hombre nuevo” si queremos dejar encendida en nosotros la llama del amor sobrenatural, también nosotros tenemos que amar a todos y ser los primeros en amar. En fin, tenemos que ser como Jesús, otros Jesús. Jesús murió en la cruz por todos: su amor fue universal. Y con su muerte fue el primero en amar.
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 8 de enero de 1987) Extraído de: “Amar a todos, ser los primeros en amar”. Cf. Chiara Lubich, Buscando las cosas de arriba, Ciudad Nueva, Madrid, 1993, págs. 15-16.
19 Sep 2020 | Sin categorizar
Trento, ciudad natal de Chiara Lubich. Será la sede del próximo congreso dedicado a profundizar el valor de los textos, discursos y escritos, de la fundadora de los Focolares desde el punto de vista lingüístico y literario. El evento, que se desarrolla en el marco del centenario del nacimiento de Lubich, es coordinado por un grupo de estudio y de investigación internacional y podrá ser seguido por Internet.

© CSC Audiovisivi
No sólo palabras, sino cofres capaces de ofrecer nuevas comprensiones del carisma de Chiara Lubich. El análisis de lenguaje de la fundadora de los Focolares, de los textos de sus discursos y escritos, es, desde hace algunos años, el centro del trabajo de un Grupo internacional de Estudio e investigación en el ámbito de la Lingüística, la Filología y la Literatura que forma parte de la Escuela Abba del Movimiento de los Focolares. El Grupo, junto con el Centro Chiara Lubich, entre otras cosas es el promotor del congreso que tendrá lugar en Trento del 24 al 27 de septiembre de 2020 con el título “Chiara Lubich en diálogo con el mundo. Un enfoque lingüístico, filológico y literario de sus escritos”. Al respecto hablamos con la coordinadora, Anna María Rossi, lingüista, docente, colaboradora del Centro Chiara Lubich, una de las curadoras de la exposición “Chiara Lubich Ciudad Mundo” de las Galerías de Trento (Italia). ¿Por qué decidieron para este congreso un título que pone el acento en el estar “en diálogo con el mundo” de Lubich? Es una elección que nació espontáneamente de la experiencia de diálogo entre los estudiosos y estudiosas del grupo de investigación que lo promueve. Ellos representan ámbitos disciplinarios, edades, proveniencias culturales, geográficas y sociales muy distintas. Nutriendo del mensaje y del testimonio de Chiara Lubich nuestra vida y nuestro trabajo, experimentamos la riqueza y la fecundidad del diálogo, de la apertura al otro y de la valoración de la diversidad. A este propósito los discursos y los escritos de Chiara son una fuente preciosa, que amerita un estudio atento. Además nos parece que en el contexto en el que vivimos hoy, en un mundo cada vez más interconectado, pero que a veces le cuesta encontrar las palabras capaces de construir un tejido de relaciones auténticas, la temática del diálogo en todo sentido es particularmente actual. Las temáticas que serán afrontadas en el congreso son varias, tocarán distintos ámbitos y serán profundizadas por estudiosos de varias partes del mundo. Según su parecer, ¿cuáles con los aportes más originales e innovadores que ofrecerá este congreso para la comprensión del pensamiento y del Carisma de Chiara Lubich? Los escritos de autoras y autores que podemos considerar maestros del espíritu, como por ejemplo las místicas y los místicos, especialmente aquellos contemporáneos, a menudo son vistos como textos de edificación espiritual. En realidad son obras de gran valor literario, testimonios de una lengua viva, creativa, audaz. Son escritos que merecen ser estudiados y hacerlos accesibles a un público vario, no necesariamente religioso, pero que se deja tocar por la belleza y los valores. La palabra de Chiara, hablada o escrita, sus textos y sus discursos, son expresión de una excelente capacidad de entrar en relación con el otro y de donar su pensamiento y sus aspiraciones en forma sencilla, comprensible para todos, y al mismo tiempo literariamente eficaz. Los estudios más recientes en el ámbito lingüístico ponen en evidencia además cómo no sólo la realidad construye el lenguaje, sino que también es el lenguaje, las palabras que usamos, las que construye la realidad. No es difícil constatarlo también en la vida cotidiana; palabras de odio, excluyentes, ofensivas logran crear una sociedad cerrada, violenta, agresiva. Chiara siempre usó un lenguaje capaz de construir puentes, de abrir nuevas comprensiones, de llegar a cada persona, a cada pueblo. No por nada sus escritos son traducidos en los más variados idiomas, y también esto es un signo de un pensamiento y de una palabra capaz de abrazar a todo el mundo. ¿Es la primera vez que se realiza un congreso de este tipo? No, este evento pretende ser una continuación de otro congreso que se realizó en Castel Gandolfo (Italia) en el 2015, cuyo título se inspiró en una expresión de Chiara Lubich: “el decir es dar”. La palabra entendida como “don” y principal constructora de relaciones suscitó reflexiones de investigadores e investigadoras de varios campos del ámbito humanista, y que fueron recogidas en una publicación editada por Città Nuova “El decir es dar. La palabra como don y relación en el pensamiento de Chiara Lubich”. A cinco años de distancia hemos pensado de dar continuidad a aquella iniciativa, para presentar ulteriores estudios en el ámbito lingüístico y literario, basados en textos, sobre su pensamiento y carisma. Este encuentro habría tenido que realizarse en abril del 2020, en el marco de los eventos por el Centenario del nacimiento de Chiara Lubich, pero fue anulado debido al confinamiento. ¿Puede decirnos ahora cómo se va a desarrollar? Después de la pandemia suspendimos todo tipo de actividad pública, sin perder la esperanza de poder realizar igualmente el evento en el año del Centenario de Chiara, si bien con modalidades distintas. De hecho ahora –gracias a las nuevas modalidades de comunicación- nos encontramos en una situación que, paradójicamente, favorece una participación más amplia. De acuerdo con la Fundación del Museo histórico del Trentino, que albergue el evento en las Galerías de Trento, podemos acoger con seguridad unas cincuenta personas en forma presencial. Pero también se podrá seguir el Congreso a través de una conexión por zoom, solicitando el link a la Secretaría organizativa (studi_linguistici@centrochiaralubich.org.) De este modo participarán personas de varias partes del mundo; ya hemos recibido inscripciones desde México, Brasil, Venezuela, Taiwán. Las ponencias serán traducidas simultáneamente en portugués e inglés. Esperamos que sea realmente una posibilidad de “diálogo con el mundo”.
A cargo de Anna Lisa Innocenti