23 May 2020 | Sin categorizar
Los testimonios del cardenal Désiré Tsarahazana, presidente de la Conferencia Episcopal de Madagascar y monseñor Christoph Hegge, obispo auxiliar de Munster (Alemania) recogidos durante el encuentro internacional que reunió a 7 cardenales y 137 obispos amigos de los Focolares en Trento y en la ciudadela internacional de Loppiano. https://vimeo.com/415940661
20 May 2020 | Sin categorizar
La Palabra vivida nos hace salir de nosotros mismos para encontrar con amor a los hermanos empezando por quienes tenemos más cerca: en nuestras ciudades, en la familia, en todos los ambientes de la vida. Es una amistad que nos vincula a una red de relaciones positivas, enfocándonos en la realización del mandamiento del amor recíproco, que construye la fraternidad. Buscar las palabras apropiadas Mis niños de siete y cinco años jugaban tranquilos sin preocuparse de ningún peligro. No tuve tiempo de llegar hasta donde estaban, cuando explotó la granada, dejando a ambos ensangrentados. Los recogimos y salimos como locos hacia el hospital. Dentro de mí se acumulaban los sentimientos: perplejidad, temor, dolor,… pero tenía que ocuparme de los niños y transmitirles paz. El varón tenía esquirlas en la cabeza y fue operado de emergencia, la niña estaba menos grave. Pasamos la noche en vela al lado de sus camas. Cada tanto se lamentaban, sobresaltados por las pesadillas: “¿Por qué nos hicieron esto?”. Buscaba las palabras adecuadas para darles a entender que quien había disparado seguramente era alguien que había sufrido mucho, quizás no tenía padres, quizás sólo quería destruir los cañones que estaban de nuestro lado… Cuando los niños se durmieron empecé a rezar, a confiarlos a Dios y a pedirle que no quedara en ellos la marca del odio. Hoy, después de décadas, mi hijo considera precisamente ese episodio doloroso, un incentivo para dar su aporte a la paz del mundo. (R. S. – Líbano) Cambio de apartamento Cuando le pedimos a la propietaria del apartamento en el que vivíamos el permiso para hacer una restructuración, costeada por nosotros, ella no nos dijo que tenía la intención de venderlo. Obviamente, después de haber hecho todo el trabajo, cuando supimos su decisión, nos quedamos mal y nos sentimos traicionados. Además el nuevo propietario nos pedía una cuota muy alta si nos queríamos quedar. Así que, de un día para otro, nos quedamos en la calle. Pero nos confiamos a la providencia, seguros de que Dios no nos iba a abandonar. De hecho, no mucho tiempo después, encontramos una posibilidad que respondía mejor a las necesidades de nuestra familia. Pero la cosa más importante fue mantener con la ex propietaria de la casa una relación cordial y no de resentimiento. Aunque ella no lo declaró expresamente, nos hizo intuir su arrepentimiento. La amistad reencontrada cubrió todas las fracturas. (E.V. – Turquía) Desorden Estoy matriculado en la Facultad de Psicología y vivo con otros compañeros en una residencia donde podemos utilizar la cocina común cuando no vamos al comedor. Uno de nosotros, además de ser desordenado en sus cosas, solía dejarla sucia después de utilizarla. Hoy en la mañana pasé por la cocina para prepararme un café y encontré todo patas arriba porque él había recibido huéspedes y había dejado todo ahí. No fui el único que notó ese caos; alguien más, indignado, sugirió que dejáramos todo como estaba para que el culpable se diera cuenta. Pero poco después, en mi habitación, mientras me preparaba para estudiar, no lograba estar en paz; seguía pensando en el desorden de la cocina… ¿Qué era mejor hacer? ¿Darle una lección al otro o hacer un acto de caridad? Sin demora, volví a la cocina, me puse a lavar los platos y los vasos, saqué la basura… Después regresando a la habitación me parecía entender mejor lo que leía. La vida con los demás es una forma de educación que completa las lecciones que escucho en la universidad. (G. T. – Francia)
a cargo de Stefania Tanesini
(Tomado de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año VI, n.3, abril-mayo 2020)
18 May 2020 | Sin categorizar
El siguiente pensamiento de Chiara Lubich transforma nuestra manera habitual de leer los acontecimientos gozosos o dolorosos que tejen la trama de nuestra vida. Nos invita a hacer un verdadero cambio, a mirar todo con otros ojos, los de la fe en Dios, en el amor al cual nada le escapa. Esta convicción íntima nos llena de esperanza y, como consecuencia, nos hace actuar con valentía. (…) Si amamos a Dios, la vida –nuestra vida, con todas sus vicisitudes– es una divina aventura en la cual no hay un momento en que uno deje de sorprenderse por algo nuevo; una divina aventura llena de tesoros por descubrir, con los cuales nos enriquecemos momento a momento, como numerosas piedrecitas que se añaden continuamente al mosaico de nuestra santidad. [La Escritura] (…) de hecho nos dice: «Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman».[1] Todo contribuye al bien… para quienes aman a Dios. Todo. Porque nada –tenemos que creerlo– sucede por casualidad. Ningún acontecimiento alegre, indiferente o doloroso, ningún encuentro, ninguna situación familiar, de trabajo, de estudio, ninguna condición de salud física o moral deja de tener sentido. Todo, cada cosa –acontecimientos, situaciones, personas– es portadora de un mensaje por parte de Dios, que tenemos que saber leer y recibir con todo el corazón. Todo contribuye al bien para quienes aman a Dios. Porque Él tiene su propio designio de amor para cada uno de nosotros; nos ama con un amor personal y, si creemos en este amor y le correspondemos con el nuestro – ¡esta es la condición!–, Dios lleva cada cosa hacia el cumplimiento de ese designio sobre nosotros. Basta mirar a Jesús. Sabemos cómo Él amó al Padre. Pues bien, si pensamos en Él, aunque sea solo un momento, podemos observar que realizó [esta] Palabra durante toda su vida. Para Él nada sucedió por casualidad y todo tuvo un significado. La personificación de esta Palabra en Él se ve de modo muy especial sobre todo en el último tramo de su existencia; porque nada sucedió por casualidad durante su pasión y muerte. Para Él, incluso el abandono por parte del Padre –prueba extrema– cooperó al bien, porque al superarlo Jesús dio cumplimiento a su Obra. Tal vez las causas eran ciegas, porque quienes lo sometieron a padecimientos y después a la muerte no sabían lo que hacían; y no solo en el sentido de que no sabían a quién flagelaban y crucificaban, sino también porque no sabían que eran autores de un sacrificio –del sacrificio por excelencia– que habría de fructificar la salvación de la humanidad. Los dolores le llegaban a Jesús sin esa intención, pero Él, porque amaba al Padre, supo traducirlos todos en medios de redención, y más aún, supo ver en aquellos terribles momentos la hora esperada desde siempre, el cumplimiento de su divina aventura terrenal. El ejemplo de Jesús tiene que ser una luz para nuestra vida; todo lo que llega, todo lo que sucede, todo lo que nos rodea y también todo lo que nos hace sufrir, tenemos que saber leerlo como voluntad de Dios que nos ama, o una permisión de Él, que es igualmente amor. Entonces, todo será más que interesante en la vida; todo tendrá sentido y todo será extremadamente útil. ¡Ánimo! Aún estamos vivos. Todavía estamos en viaje. La vida puede convertirse en una divina aventura. El designio de Dios sobre nosotros aún puede cumplirse. Basta amar y tener los ojos abiertos a su voluntad siempre espléndida.
Chiara Lubich
(De una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 2 de agosto de 1984) Extraído de: «La divina aventura «, en: Chiara Lubich, Juntos en Camino, Ciudad Nueva, Buenos Aires 1988, pp28-30. [1] Rm 8, 28.
16 May 2020 | Sin categorizar
Testimonios de quien afronta los retos sociales redescubriendo las potencialidades de Internet. Algunas iniciativas para sostener a quien está solo o en situaciones de pobreza. https://vimeo.com/402592721
13 May 2020 | Sin categorizar
Con motivo de la jornada de oración, ayuno e invocación por la humanidad del 14 de mayo, reportamos la oración de María Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares. En este tiempo de prueba, de soledad, de angustia y de abatimiento, sentimos la necesidad de reencontrar el sentido de la vida y de la muerte, de aquello que no pasa y permanece eternamente. Nuestros corazones, purificados por el dolor y desarmados, se unen para implorarte a ti, el Omnipotente, el Clemente, el Misericordioso, el Padre de todos nosotros. Fortalece en nosotros la fe en que todo lo que permites es para un bien mayor, y que nada de lo que sucede es ajeno a tu bondad infinita. Ayúdanos a proseguir el viaje de la vida con confianza y esperanza renovadas, enraizadas en tu divina voluntad de cada momento presente. Conforta a los que sufren por la pérdida de familiares y amigos; da fuerza para seguir adelante y paciencia en las adversidades. Haz que ante la angustia por el futuro, la pérdida del trabajo, las consecuencias económicas y sociales causadas por la pandemia, logremos descubrir en ellas ocasiones para vivir la solidaridad y alimentar la justicia. Forja en nosotros cada vez más un alma capaz de amar concretamente, para compartir el dolor de los que lloran y alegrarnos con los que están alegres. Ayúdanos a considerar al otro como a nosotros mismos y desearle lo que deseamos para nosotros. Haznos experimentar, Dios Altísimo y Omnipotente, que cuanto más amamos a nuestro hermano, olvidándonos de nosotros, más se desvanece el dolor y queda en nuestro corazón la dulzura inefable y tangible de tu presencia. Da vigor, salud, protección y sabiduría a los médicos, enfermeras, personal sanitario y a todos aquellos que se prodigan en favor de los hermanos enfermos y necesitados, para que puedan ser tus instrumentos acompañando a los que se confían a sus cuidados. Oh Dios, Luz del mundo, que tu Sabiduría ilumine a los científicos, y que ellos pongan a disposición sus conocimientos para el bien de toda la humanidad. Sostiene a los dirigentes de las naciones y a todos aquellos que deciden el destino de los pueblos, para que sepan tomar decisiones con visión de futuro y encontrar soluciones sociales y económicas en favor de los más débiles. Toca sus conciencias para que encuentren todos los medios para prevenir los conflictos y promover la paz. Haz que cada uno se sienta responsable no solo de su propio pueblo, sino de toda la humanidad. Que María, amada y venerada por muchos, nos ayude a mantenernos firmes en la fe y a llevar consuelo y esperanza a todos. Amén. Descargar la oración
13 May 2020 | Sin categorizar
La exposición dedicada a Chiara Lubich en su ciudad natal, en Italia, se ve enriquecida por un viaje virtual multilingüe que, a través de imágenes y documentos, permitirá a los visitantes visitar la exposición desde todo el mundo. La apertura en la web el 13 de mayo, una fecha importante para Trento y para la Lubich. “Chiara Lubich Città Mondo”, la exposición creada en las Galerías en Trento el lugar de nacimiento de la fundadora de los Focolares, se transforma y enriquece hoy con un recorrido virtual. La exposición, cerrada por un período debido a la pandemia y ahora extendida hasta principios de 2021, también se puede visitar a través de la web. (http://mostre.legallerietrento.it/chiaralubich). El montaje en Trento, que forma parte de los eventos vinculados al centenario del nacimiento de Chiara Lubich, continúa con la ampliación en la web, para realizar el lema del centenario: “Celebrar para encontrar”. De hecho el itinerario que atraviesa la historia, la vida, las imágenes y el color, de hecho, ofrece la oportunidad de “encontrarse” con la Lubich, que ahora se extiende más allá del único lugar de exhibición de las Galerías, para ofrecer acceso a visitantes de todo el mundo. Y también la fecha elegida para esta ampliación en la web no es casual: el 13 de mayo de 1944, la historia de Chiara Lubich se entrelazó significativamente con la de su ciudad. Ese día, cuando Trento sufrió el segundo gran bombardeo, también marcó un punto de inflexión para el naciente Movimiento de los Focolares. Chiara Lubich también se encontraba entre las personas evacuadas de la ciudad al bosque Gocciadoro, después de que su casa fuera siniestrada. “Recuerdo de esa noche – escribirá años después – que pasé al aire libre, acostada con los demás en el suelo, solo dos palabras: estrellas y lágrimas. Estrellas, porque, durante horas, las he visto pasar sobre mi cabeza; lágrimas, porque llorando, me daba cuenta de que no podía dejar Trento con mis seres queridos. Veía en mis compañeras el movimiento naciente: no podía abandonarlas. Y me pareció que el Espíritu Santo, para hacerme entender su voluntad, me sugirió palabras que había estudiado en la escuela: “Omnia vincit amor[1], todo vence el amor” [2]. A la mañana siguiente, Chiara Lubich comunicó a sus padres su decisión de quedarse en Trento y, poco después, con sus primeras compañeras, dio vida al primer focolar. Y la pequeña casa que acogió el primer focolar es una de las etapas del recorrido virtual “Chiara Lubich ciudad mundo” que acompaña al visitante desde el nacimiento de la fundadora de los Focolares en 1920 hasta la actual expansión mundial del Movimiento. Incluso en el montaje virtual, la propia Chiara, a través de imágenes y documentos, se “cuenta” a sí misma: su vida como joven maestra, la consagración a Dios el 7 de diciembre de 1943, el desarrollo de la primera comunidad de Focolares. Y luego, el verano de 1949, el comienzo de un período de iluminación para Chiara Lubich del cual surgirá la carismática novedad que dará vida a una nueva Obra en la Iglesia. La luz y los colores son los protagonistas de la última parte del itinerario que, a través de palabras e imágenes, permite conocer experiencias de unidad, fragmentos de fraternidad nacidos del carisma de la Lubich que continúan creciendo y desarrollándose en la historia de hoy para contribuir a realizar lo que ella consideraba el “testamento” de Jesús: “Que todos sean uno” (Jn 17,21). “Para esa página del Evangelio, habíamos nacido – escribió la Lubich – para llevar la unidad por el mundo, la unidad con Dios y la unidad entre todos los hermanos”. “Aun siendo conscientes – explicó – de la audacia divina del programa que solo Dios podía llevar a cabo, arrodilladas alrededor de un altar, le pedimos a Jesús que hiciera realidad su sueño usándonos también si estuviera en sus planes” [3]. Un sueño construido también aquella noche del 13 de mayo de 1944 cuando, ante el caída de todo, la incertidumbre, la angustia de un presente de un dramatismo inesperado, entre estrellas y lágrimas, había elegido creer que “Omnia vincit amor, todo vence el amor”.
Anna Lisa Innocenti
[1] Virgilio, Ecloghe, X, 69. [2] Chiara Lubich, Nascita di una spiritualità, in Michele Zanzucchi, Enzo Maria Fondi, Un popolo nato dal Vangelo, San Paolo, 2003, pp. 9-10. [3] Ibid., p. 17.