Movimiento de los Focolares
Que todos sean uno

Que todos sean uno

20170902-01«Que todos sean uno». Es un lema fantástico. Creo que no podamos imaginar uno más bello y más grande. Hace soñar con un mundo diferente al que nos rodea, hace volar la fantasía imaginando lo que sería la sociedad si se pusiera en práctica esta maravillosa Palabra. Imaginemos… Un mundo en el que todos se aman, en el que todos tienen los mismos sentimientos; en donde desaparecen las cárceles y la guardia y la policía no tienen razón de ser; en el que los periódicos, en lugar de reportar crónicas negras – pasadas de moda – hablan de crónicas de oro, de hechos divinamente bellos, profundamente humanos. Un mundo en el que se canta, sí, se juega, se estudia, se trabaja, pero armoniosamente, donde cada uno hace lo que hace para agradar a Dios y a los demás. Creo que es un mundo, que veremos sólo en el Paraíso… Y sin embargo, Jesús dijo esas palabras para nosotros, aquí en la tierra. […] He abierto el Evangelio y he encontrado otra frase, que, extrañamente me ha parecido análoga a ésa: como si entre ésta y nuestro lema hubiese un vínculo. Dice: «Cuando sea elevado en la cruz, atraeré a todos hacia mí» (Cf. Jn 12,32). […] «Cuando sea elevado en la cruz…». Pero entonces Jesús no hizo de todos una cosa sola con sus extraordinarias palabras, o con sus extraordinarios milagros… La cruz fue su secreto. Fue el dolor lo que resolvió el problema de hacernos hijos de Dios y, por tanto, todos uno entre nosotros. ¿Quiere decir que el dolor es el camino, la llave, el secreto de la unidad de todos? ¿De la transformación de un mundo desagradable y a menudo malo en un mundo gozoso, resplandeciente de amor, en un paraíso anticipado? Sí, así es. Por lo poco que sabemos de esto, todos los santos, los verdaderamente inteligentes, han dado gran valor al dolor, a la cruz. Y ellos han sido quienes han arrastrado tras de sí a las multitudes y han dejado huella en la época en la que vivían, con una influencia beneficiosa también para los siglos futuros. «¡En la cruz hay un lugar vacío!», me dijo un sacerdote cuando yo era pequeñita; y le dio la vuelta a un crucifijo que tenía en la mesa, mostrándomelo por detrás. «Este lugar – siguió diciendo – debes ocuparlo tú». ¡Va bien! Si es así ¡Aquí estamos dispuestos! ¿Qué esperamos? Entre otras cosas, dolores pequeños o grandes, bien o mal llevados, los tenemos siempre en la vida… ¡Pero no seamos oportunistas! Somos cristianos. ¿Jesús está en la cruz? También yo quiero estarlo. Aceptaré todas las pequeñas cruces de mi vida con alegría. Sí, con alegría, aunque puede ser que se escape alguna lágrima. Pero en el fondo del corazón le diré a Él que me escucha: «Estoy contenta, porque sufriendo contigo te ayudo a atraer a todos hacia Ti para que se acerque el día en el que se cumpla tu inmenso deseo: «Que todos sean uno». Chiara Lubich De “Coloquios con los Gen”. Años 1966 -1969, Ciudad Nueva, Madrid 1974, pp. 37 – 38

La furia del huracán en Texas

La furia del huracán en Texas

HurricaneHarveyDe una persona de la comunidad de los Focolares de Houston recibimos este mensaje: “Vivimos cerca del centro de Houston, muchas calles se han convertido en ríos, el panorama urbano que están presentando de fondo son las imágenes de nuestra urbanización. Nosotros tenemos suerte, porque vivimos en una de las calles más altas, pero todas las personas que viven en las partes más bajas están evacuando. Muchas casas de los miembros de nuestra comunidad quedaron destruidas. Una de nosotros, enfermera, quedó bloqueada en el hospital, junto a otros cuatro, y nadie puede llegar hasta allí porque todas las calles alrededor del distrito se han vuelto ríos. Por lo tanto trabajan sin interrupción, haciendo turnos para comer y descansar un poco. La cosa más triste es que muchas de las personas afectadas son ancianas. Por ahora no podemos hacer nada porque estamos bloqueados en nuestra calle, que se ha convertido en una pequeña isla. Gracias por sus oraciones”.      

Viaje del Papa Francisco a Colombia

Acogiendo la invitación de los Obispos colombianos y del Presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón, distinguido en el 2016 con el Premio Nobel de la paz, del 6 al 11 de septiembre tendrá lugar el viaje apostólico del Papa Francisco al país suramericano. El viaje se enmarca dentro del itinerario de apoyo al difícil proceso de paz de un país probado durante años por la guerra civil para favorecer la reconciliación. «Su presencia nos ayudará a descubrir que es posible reunirnos como nación y aprender a mirarnos nuevamente con ojos de esperanza y misericordia», afirmó Mons. Fabio Suescún Mutis, responsable del Comité preparatorio de la vidita. La imagen simbólica representa al Papa mientras realiza el “primer paso”, animando a todos a recomenzar, a construir y a soñar nuevamente con un futuro de paz.

Estudiantes cristianos y musulmanes en una escuela de convivencia

Está en curso (del 25 al 30 de agosto), en Tonadico (Trento, Italia) la cuarta Escuela de Verano “Interfaith Engagement in Theory and Practice”, promovida por el Instituto Universitario Sophia en colaboración con el Islamic Institute of England (Londres, RU) y el Risalat Institute (Qum, Irán). Participan 42 estudiantes cristianos y musulmanes chiitas. Entre los docentes están Piero Coda (Directos del IUS) y Mohammad Shomali (Director del Centro Islámico de Londres). El objetivo de la Escuela de Verano es ofrecer un espacio de reflexión y de intercambio de los patrimonios culturales y religiosos del Cristianismo y el Islam y sobre las perspectivas de diálogo y colaboración recíprocas, a la luz de los actuales desafíos.

Palabra de vida – Septiembre 2017

Jesús está en la plenitud de su vida pública, en medio de su anuncio de que el Reino de Dios está cerca, y se prepara para ir a Jerusalén. Sus discípulos, que han intuido la grandeza de su misión y han reconocido en Él al Enviado de Dios que todo el pueblo de Israel aguardaba, esperan por fin liberarse del poder de Roma y ver el alba de un mundo mejor, portador de paz y prosperidad. Pero Jesús no quiere alimentar esas ilusiones; dice claramente que su viaje hacia Jerusalén no lo llevará al triunfo, sino más bien al rechazo, al sufrimiento y a la muerte; revela también que al tercer día resucitará. Son palabras tan difíciles de entender y de aceptar que Pedro reacciona y muestra su rechazo a un proyecto tan absurdo; incluso intenta disuadir a Jesús. Después de una seria regañina a Pedro, Jesús  se dirige a todos los discípulos con una invitación desconcertante: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame». Con estas palabras, ¿qué les pide Jesús a sus discípulos de ayer y de hoy? ¿Quiere que nos despreciemos a nosotros mismos, que nos volquemos todos en una vida ascética? ¿Nos pide que busquemos el sufrimiento para ser más gratos a Dios? Esta Palabra nos exhorta más bien a seguir los pasos de Jesús acogiendo los valores y exigencias del Evangelio para parecernos cada vez más a Él. Lo cual significa vivir con plenitud la vida entera, como hizo Él, incluso cuando aparece en el camino la sombra de la cruz. «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame». No podemos negarlo: cada uno tiene su cruz. El dolor, con sus variadas caras, forma parte de la vida humana, pero nos parece incomprensible, contrario a nuestro deseo de felicidad. Pero ahí es precisamente donde Jesús nos enseña a descubrir una luz inesperada. Como sucede cuando, al entrar en algunas iglesias, descubrimos lo maravillosas y luminosas que son sus vidrieras, que desde fuera parecían oscuras y sin belleza. Si queremos seguirlo, Jesús nos pide que trastoquemos completamente nuestros valores, quitándonos nosotros del centro del mundo  y rechazando la lógica de buscar el interés personal. Nos propone que prestemos más atención a las necesidades de los demás que a las nuestras; que usemos nuestras energías para hacer felices a los demás, como Él, que no perdió ocasión de consolar y dar esperanza a aquellos con quienes se encontraba. Y por este camino de liberación del egoísmo podemos comenzar a crecer en humanidad, a conquistar la libertad que realiza plenamente nuestra personalidad. «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame». Jesús nos invita a ser testigos del Evangelio aun cuando esta fidelidad sea puesta a prueba por pequeñas o grandes incomprensiones del entorno social en que vivimos. Jesús está con nosotros, y quiere que nos juguemos la vida con Él por el ideal más atrevido: la fraternidad universal, la civilización del amor. Esta radicalidad en el amor es una exigencia profunda del corazón humano, tal como atestiguan personalidades de tradiciones religiosas no cristianas que han seguido la voz de la conciencia hasta el fondo. Escribe Gandhi: «Si alguien me matase y yo muriese con una oración por mi asesino en los labios y el recuerdo de Dios y la consciencia de su viva presencia en el santuario de mi corazón, solo entonces se podrá decir que poseo la no- violencia de los fuertes»1. Chiara Lubich encontró en el misterio de Jesús crucificado y abandonado la medicina para sanar cualquier herida personal y cualquier desunidad entre personas, grupos y pueblos, y compartió con muchos este descubrimiento. En 2007, con ocasión de un congreso de movimientos y comunidades de distintas Iglesias en Stuttgart (Alemania), escribió: «También cada uno de nosotros sufre en la vida dolores por lo menos un poco semejantes a los de Él. […] Cuando sentimos […] estos dolores, acordémonos de Él, que los hizo suyos: son poco menos que una presencia de Él, un modo de participar en su dolor. Hagamos como Jesús, que no permaneció petrificado, sino que añadió a ese grito las palabras: “Padre, en tus manos pongo mi espíritu” (Lc 23, 46) y volvió a abandonarse en el Padre. Como Él, también nosotros podemos ir más allá del dolor y superar la prueba diciéndole: “En ella te amo a ti, Jesús abandonado; te amo a ti, me recuerda a ti, es una expresión de ti, un rostro tuyo”. Y si en el momento siguiente nos lanzamos a amar al hermano y a la hermana y a hacer lo que Dios quiere, la mayoría de las veces experimentamos que el dolor se transforma en alegría […]. Los pequeños grupos en que vivimos […] pueden conocer pequeñas o grandes divisiones. También en ese dolor podemos ver su rostro, superar ese dolor en nosotros y hacer lo que sea con tal de recomponer la fraternidad con los demás. […] La cultura de la comunión tiene como camino y modelo a Jesús crucificado y abandonado»2. LETIZIA MAGRI ________________________________

  1. M. K. GANDHI, Antiche come le montagne, Ed. di Comunità, Milán 1965, pp. 95-96.
  2. C. LUBICH, «Por una cultura de comunión», Encuentro Internacional «Juntos por Europa», Stuttgart (Alemania), 12-5- 2007: sito web http://www.together4europe.org/
María Voce: Diálogo, un estilo de vida/2

María Voce: Diálogo, un estilo de vida/2

Emmaus 3Después de haber ilustrado los puntos del arte de amar, según la expresión que a Chiara Lubich le gustaba usar, María Voce se pregunta: « Pero ¿cómo vivir este arte que no se basa en los sentimientos o buenos propósitos, sino que hay que practicarlo con la medida requerida por Jesús, o sea, hasta dar la vida? ¿Existe una clave, un secreto, que nos haga cada vez más capaces de vivir con esta medida?». Y habla del “momento culminante” de la pasión de Jesús, cuando se sintió abandonado por el Padre (Mt 27,46), y sin embargo se confía en sus manos (Lc 23,46), superando «aquel inmenso dolor, y reconduciendo de esta manera a los hombres al seno del Padre y a la comunión entre ellos». «¿Cómo podemos vivir este misterio de Jesús abandonado-resucitado? ¿Cómo lograr progresar cuando en el camino ecuménico nos enfrentamos en las cuestiones acerca de la verdad?», se pregunta todavía la presidente. « “Tengan en ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús: – escribe el apóstol Pablo a los Filipenses – el cual, siendo de condición divina, no consideró un privilegio el ser igual a Dios,  sino que se despojó de sí mismo tomando la condición de, siervo haciéndose semejante a los hombres” (Fil 2,5-7).  Con esta actitud podemos transmitir de un modo creíble la verdad de Cristo. Cristo se despojó de todo, como un don de amor». Y el Papa Francisco, en la conclusión de la Semana de Oración por la unidad de los cristianos, el pasado 25 de enero, citaba: “Si vivimos este morir a nosotros mismos por Jesús, nuestro antiguo estilo de vida queda relegado al pasado y, como le sucedió a san Pablo, entramos en una nueva forma de existencia y de comunión”. «Chiara Lubich,  a esta nueva forma de existencia y de comunión la llama: “Jesús en medio de nosotros”. Esta expresión se refiere a la promesa de Jesús de estar presente entre aquellos que están reunidos en su nombre, que significa en su amor (Mt 18,20). Esta presencia del Resucitado entre los suyos es decisiva para el ecumenismo». Desde 1996, tras un encuentro con un millar de anglicanos y católicos, Chiara empieza a hablar del ecumenismo “del pueblo”. Y sobre ese espíritu nació el camino de “Juntos por Europa”, comunión y colaboración ya entre más de 300 Movimientos y comunidades de diferentes Iglesias. «Sin una verdadera reconciliación – afirma María Voce – no se progresa en el camino hacia la unidad. Y esta reconciliación caracteriza hasta el día de hoy la comunión entre los Movimientos». Finalmente, concluye la presidente: «En la línea de lo sucedido en Lund el 31 de octubre de 2016 – continúa –, cuando el Papa Francisco, juntamente con el Presidente de la Federación Luterana Mundial, el obispo Dr. Munib Younan, quisieron  conmemorar juntos el comienzo de los 500 años de la Reforma, he manifestado que debemos dar un nuevo impulso al compromiso ecuménico que caracteriza nuestro Movimiento». Así, nació en la ciudadela cercana a Augsburgo “La Declaración de Ottmaring” que «quiere ayudarnos a pensar ecuménicamente: recordar que cualquier hermano al que encuentre, ya sea de mi Iglesia o de otra Iglesia, pertenece al cuerpo de Cristo, a aquel cuerpo por el cual Cristo dio su vida. Éste es un compromiso absoluto que asumimos como Movimiento de los Focolares y que podemos hacer que penetre en el hoy de cada dimensión de la vida humana. El ecumenismo es una necesidad de los tiempos. Debe seguir adelante, porque responde a la necesidad que todos tienen, aunque sea inconscientemente. Si las personas tienen la oportunidad de encontrarse con Jesús presente entre los cristianos que se aman, nacerá en ellos la fe, cambiarán el modo de comportarse, buscarán la paz y soluciones de justicia, y se comprometerán a favor de la solidaridad entre los pueblos. Sólo si estamos unidos los cristianos, el mundo podrá encontrar a Dios». Lee el texto integral en italiano.