Movimiento de los Focolares
El esplendor de la naturaleza

El esplendor de la naturaleza

Natura 1«Contemplando la inmensidad del universo, la extraordinaria belleza de la naturaleza y su potencia, me remonté espontáneamente al Creador de todo y adquirí una nueva comprensión acerca de la inmensidad de Dios. La impresión que tuve fue tan fuerte y tan nueva que enseguida me habría arrojado a tierra de rodillas para adorar, alabar y glorificar a Dios. Sentí la necesidad de hacerlo como si ésta fuese mi vocación actual. Y casi como si ahora se abrieran mis ojos, comprendí como nunca Quién es el que hemos elegido como ideal; o mejor dicho, Quién es el que nos ha elegido a nosotros. Lo vi tan grande, tan grande, tan grande que me parecía imposible que hubiera pensado en nosotros. Esta impresión de su inmensidad ha permanecido en mi corazón durante algunos días. Ahora, al rezar: “Santificado sea tu nombre” o “Gloria al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo” es otra cosa para mí: es una necesidad del corazón. (Rocca di Papa, 22.1.87) «[…] Contemplar, tal vez, la infinita extensión del mar, una cadena de montañas altísimas, un glaciar imponente, o la bóveda del cielo punteada de estrellas… ¡Qué majestuosidad! ¡Qué inmensidad! Y a través del esplendor deslumbrante de la naturaleza, nos remontásemos a Aquél que es su autor: Dios, el Rey del universo, el Señor de las galaxias, el Infinito. […] Él está presente en todas partes: está en el centelleo de un arroyo, en una flor que se abre, en una aurora clara, en un rojo atardecer, en una cumbre nevada … En nuestras metrópolis de cemento, construidas por la mano del hombre entre el ruido del mundo, la naturaleza pocas veces se ha salvado. Y sin embargo, si queremos, basta con un retazo de cielo azul descubierto entre los tejados de los rascacielos, para acordarnos de Dios; es suficiente un rayo de sol, que no deja de penetrar ni siquiera a través de los barrotes de una cárcel; es suficiente una flor, un prado, el rostro de un niño… […] Esto nos ayudará a regresar entre los hombres, donde tenemos nuestro sitio, sintiéndonos fortalecidos, igual que se sentía Jesús cuando, después de haber rezado al Padre durante toda la noche en los montes, bajo el cielo estrellado, volvía entre los hombres a hacer el bien». (Mollens, 22.9.88)   De Chiara Lubich – “Buscando las cosas de arriba” – Editorial Ciudad Nueva, Madrid 1993, págs. 18 – 20

El Derecho como instrumento de comunión

El Derecho como instrumento de comunión

Emmaus 3

Foto A. Dimech – © CSC Audiovisivi

“El Derecho ¿puede ser un instrumento de integración en la sociedad?” Participando en un seminario de estudios en Malta el pasado 2 de mayo, María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, primera mujer abogada en su ciudad de origen (Cosenza, Italia), responde convencida. «Puede serlo si superamos una visión exclusivamente formalista y buscamos el Derecho como medio indispensable para contribuir a la creación de una realidad de comunión dentro de la sociedad. El Derecho, en efecto, se pone frente al ansia de justicia presente en cada hombre y le ayuda a realizarla. Nos enseña cómo vivir, cómo construir rectamente las relaciones entre las personas, los grupos, las organizaciones, los Estados», pero al mismo tiempo tiene un objetivo más alto: «la consecución del bien común y la edificación de la fraternidad universal». En un momento en el que las guerras, los actos terroristas y el miedo a quien es diferente parece que borran esta visión del Derecho, María Voce recuerda: «la Declaración Universal de los Derechos humanos (1948), después de la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial y de la Shoah, evidencia desde el preámbulo: la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”. También las Constituciones europeas sucesivas lo subrayan. La Carta Constitucional alemana (1949-1990) en su primer artículo proclama: “La dignidad humana es intangible. Cada poder estatal tiene el deber de respetarla y de protegerla”. La Carta polaca (1997) afirma: “La natural e inviolable dignidad del ser humano es la fuente de la libertad y de los derechos del individuo y del ciudadano. El Gobierno tiene el deber de tutelar su inviolabilidad (art. 30)”. También la Carta de los Derechos fundamentales de la Unión Europea, invocada en el Tratado de Lisboa de diciembre de 2009, señala la dignidad como valor preliminar a la libertad, la igualdad, la solidaridad, la ciudadanía y la justicia: “La dignidad humana es inviolable. Tiene que ser respetada y tutelada (art. 1)”». A 60 años de la firma de los Tratados de la Unión Europea, prosigue María Voce, «sabemos las dificultades que la Unión está atravesando, y siento que puedo afirmar que el motivo de esta crisis parece ser la misma crisis de las relaciones. Se ha tratado de construir un mercado común, confiando en las leyes del capitalismo, pero hemos permanecido distantes, incluso indiferentes los unos respecto a los otros. La crisis impone una severa verificación del significado profundo de integración que, especialmente para la Unión Europea, debe afirmarse sobre un patrimonio compartido, fruto del encuentro entre la herencia greco-romana y la judeo-cristiana, sin olvidar las múltiples contribuciones que han dado todas las culturas del Mediterráneo». Durante su intervención, María Voce ofrece el compromiso del Movimiento de los Focolares para la defensa de los principios de paz y de unidad que habían inspirado a los fundadores de la Unión europea. «Es la experiencia de “Juntos por Europa”. Se trata de una red de personas de varios Movimientos de inspiración cristiana, con citas plurianuales, continentales y locales. En tales encuentros se señalan, entre otras cosas, algunos valores compartidos por todos: la familia, la vida, la paz, el ambiente, una economía equitativa, la solidaridad con los últimos. Quieren testimoniar que es posible la unidad entre personas de Europa del Norte y del Sur, del Este y del Oeste. Querríamos, juntos, multiplicar las experiencias positivas que ya se están realizando y extraer líneas de pensamiento y de acción que puedan contribuir, en el campo del Derecho, de la política, de la economía, de la educación, a la edificación de una sociedad que se hace familia».

Palabra de vida – Agosto 2017

Este salmo es un canto de gloria para celebrar la realeza del Señor, que domina sobre toda la historia: es eterna y majestuosa, pero se expresa en la justicia y en la bondad y se parece más a la cercanía de un padre que al poder de un dominador. Dios es el protagonista de este himno, que revela su ternura sobreabundante como la de una madre: Él es misericordioso, piadoso, lento a la ira, grande en el amor, bueno con todos… La bondad de Dios se ha manifestado hacia el pueblo de Israel, pero se extiende sobre todo lo que ha salido de sus manos creadoras, sobre cada persona y sobre toda la creación. Al final del salmo, el autor invita a todos los vivos a unirse a este canto para multiplicar su anuncio, en un armonioso coro de muchas voces: «Bueno es Yahvé para con todos, tierno con todas sus criaturas». Dios mismo confió la creación a las manos laboriosas del hombre y de la mujer, como libro abierto en el que está escrita su bondad. Y ellos están llamados a colaborar en la obra del Creador y a añadir páginas de justicia y de paz caminando según su designio de amor. Pero, por desgracia, lo que vemos a nuestro alrededor son las muchas heridas infligidas a personas muchas veces indefensas y al entorno natural. Y es debido a la indiferencia de muchos y al egoísmo y la voracidad de quienes explotan las grandes riquezas del entorno solo para sus intereses, en perjuicio del bien común. En los últimos años se ha abierto camino en la comunidad cristiana una nueva consciencia y sensibilidad en favor del respeto a la creación; desde esta perspectiva podemos recordar muchos llamamientos autorizados que nos animan a redescubrir la naturaleza como espejo de la bondad divina y patrimonio de toda la humanidad. Así lo expresa el patriarca Bartolomé I en su Mensaje para la Jornada de la Creación del año pasado: «Se requiere una vigilancia continua, formación y enseñanza, de modo que quede clara la relación de la crisis ecológica actual con las pasiones humanas […] cuyo […] resultado y fruto es la crisis ambiental en que vivimos. Por tanto, el único camino  lo constituye el retorno a la belleza antigua […] de la moderación y de la ascesis, que pueden llevar a gestionar sabiamente el entorno natural. En particular la avidez, con la satisfacción de las necesidades materiales, lleva con certeza a la pobreza espiritual del hombre, la cual comporta la destrucción del entorno natural»1. Y el papa Francisco ha escrito en el documento Laudato si’: «El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión. Jesús nos recordó que tenemos a Dios como nuestro Padre común y que eso nos hace hermanos. El amor fraterno solo puede ser gratuito […]. Esta misma gratuidad nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes aunque no se sometan a nuestro control. […] Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos»2. Así pues, aprovechemos algún rato libre de las tareas laborales, o todas las ocasiones que tengamos durante el día, para dirigir la mirada a la profundidad del cielo, la majestad de las cimas y la inmensidad del mar, o si no a una simple brizna de hierba que ha brotado a la orilla del camino. Nos ayudará a reconocer la grandeza del Creador amante de la vida y a encontrar la raíz de nuestra esperanza en su infinita bondad, que todo lo envuelve y acompaña. Elijamos para nosotros y para nuestra familia un estilo de vida sobrio, respetuoso con las exigencias del entorno y proporcionado a las necesidades de los demás, para enriquecernos de amor. Compartamos los bienes de la tierra y del trabajo con los hermanos más pobres y testimoniemos esta plenitud de vida y de alegría haciéndonos portadores de ternura, benevolencia y reconciliación en nuestro entorno. LETIZIA MAGRI ______________________________

  1. Cf. BARTOLOMÉ I, Mensaje para la Jornada de la Creación, 1-9-2016.
  2. Cf. FRANCISCO, carta encíclica Laudato si’, 24-5-2015, nn. 228-229.
EdC: “Operación 1-2-5- en la libertad”

EdC: “Operación 1-2-5- en la libertad”

Gennaro e Lucia Piccolo-aFue en abril de 2013. Estábamos paseando mi esposa Lucía y yo, cuando observamos en el suelo una monedita de 5 centavos, pero nos dio vergüenza agacharnos para recogerla. Después de recorrer otro tramo del camino, un señor con gran delicadeza, acercándose a los transeúntes, les mostraba una monedita de 5 centavos, como para indicar que se conformaría con ese monto. No sabemos decirlo bien: nos avergonzamos. Algunos días después, volviendo a pensar en ese episodio, afloró una chispa inspiradora: lanzar en nuestro pequeño mundo una iniciativa: “Operación 1-2-5- en la libertad”, así quisimos llamarla. Consiste en considerar libremente como superfluo 1, 2 ó 5 centavos que recibimos como vuelto cuando hacemos nuestras compras diarias, para invertirlos en gestos de fraternidad en apoyo a situaciones de pobreza cerca de nosotros o en naciones pobres. Una primera pequeña confirmación de que la Operación era fruto de una imborrable exigencia de amar, nos llegó cuando – tímidamente – llevamos las primeras 150 moneditas de un centavo, 36 de 2 centavos y 64 de 5, al dueño de un supermercado quien, intrigado, nos preguntó acerca de su proveniencia; se la explicamos y su respuesta fue que también él quería hacer algo para las necesidades de los pobres. Desde ese día, el señor Antonio empezó a donar siempre algo más de cuantas moneditas le llevábamos. Animados por ese gesto suyo, y por el apoyo de la familia, en el condominio, empezamos a hablar de ello con más amigos, de tal suerte que la iniciativa terminó por involucrar a varias familias de Andria y traspasó sus confines: ¡Lecce, Bari, Bríndisi, Santa María a Vico, Nápoles, Roma, Spinazzola, Trani, Corato, Barletta, Bolzano, Varese, Trento! Pero el amor concreto, el de recolectar moneditas, se demostró incluso “bello”. Vimos que la entrega de los centavos estimulaba la fantasía de muchos al entregarlos en envoltorios que el amor inspiraba: centavos recogidos en una bolsita de tul blanco; sobrecitos elegantes y de flores… Supimos que esta iniciativa empieza a realizarse en algunas escuelas y entre colegas de trabajo. Cuatro años después del nacimiento de la Operación, los centavos recogidos suman 5.225 euros, ya todos han sido donados. Pocos centavos que humanamente se pueden considerar insignificantes, los “sentimos sagrados” porque nos impulsan a amar, nos recuerdan varios textos del Evangelio: el óbolo de la viuda; los cinco panes y los dos peces; las migajas que la mujer cananea le pedía a Jesús como limosna. A nosotros nos parece vislumbrar que, paso tras paso, ésta del 1-2-5- es una iniciativa que, más allá de cualquier monto, puede contribuir al crecimiento de una comunión entre personas, talentos, capacidades… Y a propósito de comunión, nos impactó profundamente – en concomitancia con el inicio de la Operación – encontrar en un viejo cuaderno de apuntes de 1991, un pensamiento de nuestro amigo focolarino y sociólogo, el profesor Tommaso Sorgi quien – hablando de Economía de Comunión – decía: “El concepto de comunión es algo más profundo que el concepto de solidaridad. La hace viva, la ilumina, la pone en movimiento y también hace que sea posible, porque si no hay esta comunión de almas, tampoco la comunión de las economías se realizará jamás”. En conclusión, sentimos una alegría especial: hoy “la Operación 1-2-5- en la libertad– ha sido asumida por el Centro Igino Giordani de Andria – cada vez más tiene como motivación sólo el amor. Ese amor que, como un pequeño rayo de luz pasando a través de un prisma se refracta en los colores del arco iris, así la Operación 1-2-5- lo hace en los colores de la Fraternidad y de la Comunión. Gennaro y Lucía Piccolo (Centro Igino Giordani)        

El Evangelio vivido: aliviar al que sufre

El Evangelio vivido: aliviar al que sufre

ClassroomEn el preescolar «Sonia tiene 5 años. Un día le dice a la mamá: «No quiero ir más al preescolar, no tengo ninguna amiga». Después de algunos días su actitud cambia y va al colegio con gusto. «¿Qué  cambió?», le pregunta la mamá. «Vi que hay una niña siempre en silencio y apartada. Nadie quiere jugar con ella. Entonces yo fui con ella y le dije que la quiero mucho. Ella me sonrió, después comenzó a jugar. Sabes, mamá, el amor calienta a todos». (Sonia – Eslovaquia) El amigo más pobre «Partiendo de Roma, dejé a Nicu, el más pobre de mis amigos, obligado a pedir limosna en espera de un trasplante de riñón. Permanecimos vinculados por teléfono. A menudo me preguntaba cómo hacía para seguir ayudándolo, dado que puedo contar sólo con una “pago” mensual de 20 euros. Recordando el episodio de Zaqueo, que dio la mitad de sus bienes a los pobres, comencé cada mes a poner aparte 10 euros para Nicu. Después de haber juntado 70, a través de un amigo se los hice llegar. Supe que él estuvo feliz más por el hecho de que me había acordado de él, que por la cantidad recibida». (Angiolino – Italia) Carrera de generosidad «Desde hace tiempo la situación económica no marcha bien. En un encuentro de vecinos, después de horas de quejas, propuse comenzar a realizar en nuestro edificio una “comunión de bienes”. Una señora que se quedó sola, ofreció su apartamento para recolectar los alimentos y la ropa y todos contribuimos con lo que pensábamos que era superfluo o dando aún algo que nos servía. Nació una verdadera carrera de generosidad y una oleada de optimismo entró en nuestras casas». (L. D. C. – Argentina) Trabajo y casa «Con mi esposa conocimos a una familia de emigrantes. El marido perdió el trabajo, posteriormente encontró otro, pero era precario y precisaban ayuda en alimentos y dinero. Hace tres meses tuve la ocasión de encontrar un trabajo mejor para él. Tiempo después esta familia me llamó pues la casa de una hermana se había deteriorado por lluvias torrenciales. Fui enseguida a ver cómo llevar un primer auxilio y ver qué precisaban. Los propietarios de la nueva vivienda no les tenían confianza y entonces debían pagar anticipadamente dos meses de alquiler y un mes de depósito. Yo sólo no podía ayudarlos pero con la comunidad del Movimiento en tres días pudimos recolectar el dinero necesario». (Juan Ignacio – España)