Movimiento de los Focolares
¡Feliz cumpleaños, Papa Benedicto!

¡Feliz cumpleaños, Papa Benedicto!

NU_225El 16 de abril de hace 90 años, nació Joseph Ratzinger, en Marktl am Inn, una pequeña ciudad de Baviera. En aquel día, en 1927, el calendario marcaba Sábado Santo, mientras que en el 2017 festejamos su cumpleaños en el día del Domingo de Pascua. Con alegría, también el Movimiento de los Focolares quiere enviar a Benedicto XVI las felicitaciones más cálidas y sentidas por todos, por todo lo que él ha representado para nosotros, para la Iglesia y para la humanidad. Como signo tangible de nuestro afecto y de nuestra gratitud, la revista Nuova Umanitá le dedicó el Focus del número 225, que se publica en estos días. Este Focus escrito por Declan O’Byrne, contiene ensayos de Piero Coda, Stefano Zamagni y Antonio Bergamo, quienes muestran en profundidad la dimensión teológica, antropológica y ético-social de su pensamiento. En una Iglesia en la cual, con frecuencia, aparecen contraposiciones artificiales entre quienes sostienen una u otra perspectiva eclesial, el número dedicado a Benedicto XVI trae también  un aporte de Brendan Leahy, obispo de Limerick (Irlanda), sobre la necesidad de trabajar en la Iglesia con un estilo sinodal. Estos interesantes aportes serán próximamente traducidos en los principales idiomas y aparecerán en las revistas del Movimiento de los Focolares.

Pascua 2017: ¡Ven, Señor Jesús!

Pascua 2017: ¡Ven, Señor Jesús!

Pasqua_2017-01 «¡Ven, Señor Jesús!«. Mirándote a ti, el amor, nuestra vocación, no tendrá temores. Mientras esperamos tu venida, construiremos bien esta vida y, en cuanto comience la otra, nos lanzaremos en la aventura sin fin. Tú venciste la muerte. Y por esta oración comprendemos que Tú, desde ahora, la has vencido también en nosotros, en nuestro corazón. «¡Ven, Señor Jesús!», siempre, a todos nosotros. Y la muerte no existirá; Tú existirás. El Resucitado existirá. Y esto ya es Pascua. Les deseamos a todos  una  Pascua  gloriosa  y sin  interrupción,  fecunda, fecundísima para nosotros, para la Iglesia y para el mundo.

Chiara Lubich

De C. LUBICH, Buscando las cosas de arriba, Madrid 1993, pág.138.

 

El encuentro con el dolor

El encuentro con el dolor

20170414-01Primer paso: predisponerse En la mañana, así como es posible al despertar,   a mime dispongo así: “Hoy Lo quiero esperar”. No sé qué me traerá la jornada pero sé que, de forma imprevisible, Jesús abandonado vendrá a mí: en las dificultades, en las desilusiones, quizás incluso en mis faltas, en noticias malas o dolorosas. Le declaro que Él puede venir tranquilamente, que lo espero. Segundo paso: reconocerlo Durante el día encuentro, casi siempre distinto de lo que esperaba, lo negativo a mí alrededor y en mí. En ese momento es importante reconocerlo enseguida y sin titubeos. No existe necesidad o culpa en la no esté presente Él en su abandono: de esta forma cada dolor es un “sacramento suyo”, y lo que importa es reconocer, dentro del signo de este dolor, su rostro de Crucificado y Abandonado y, amando, adorarlo enseguida. Tercer paso: llamarlo por su nombre Al encontrarLO, no sólo registro algo, sino que Lo observo, Lo saludo. Lo llamo por su nombre. Y el hecho de darle un nombre a cada rostro de Jesús abandonado es un ejercicio precioso, es mucho más que un reconocimiento superficial. Ya no es “una cosa” sino un “Tú”. Precisamente así cada una de mis acciones se vuelve contemplación. Cuarto paso: celebrar Preparar una fiesta a Jesús abandonado. Con esto quiero decir acogerlo, no sólo no titubear, como si se tratara de un hecho inevitable, o como cuando se recibe a alguien que, aun siendo amigo, aparece inoportunamente. En cambio quiero que Él no se quede sentado en la sala de espera ni siquiera un instante, sino quiero acogerlo enseguida, como centro de mi amor, de mi alegre disponibilidad. Éste es el paso (pasaje) del dolor al amor, del abandono a la Pascua. Solo quien ama así al Abandonado dará alegría al mundo. La fiesta que nosotros preparamos al Abandonado es ese día de fiesta que no conoce el ocaso, porque su sol, el Amor, no se oculta nunca. Klaus Hemmerle Publicado en la Revista Gen’s 36, Roma 2006, n. 1, p. 3.

Vinea Mea: sacerdotes de comunión

Vinea Mea: sacerdotes de comunión

VineaMea¿Quiénes «forman a los formadores»? ¿Quiénes y cómo, en especial, acompañan la delicada misión de seminaristas y sacerdotes en la trayectoria de su formación pastoral? ¿Cómo ayudar a seminaristas, diáconos y sacerdotes a ser «ministros capaces de enardecer el corazón de la gente, de caminar con ellos en la noche, de entrar en diálogo con sus ilusiones y desilusiones, de recomponer su fragmentación» (Discurso del Papa a los Obispos de Brasil, 27 de julio de 2013)? Preguntas válidas para todas las comunidades cristianas que ya habían surgido en el Concilio Vaticano II, y abren y exhortan a la creación de escuelas de formación a la espiritualidad de comunión. Historia. En 1966 nació en Grottaferrata (Roma), la Escuela sacerdotal del Movimiento de los Focolares, que luego, en 1974, se trasladó a Frascati, para finalmente establecerse, en 1984, en la ciudadela internacional de Loppiano, hoy con el nombre de Centro de espiritualidad Vinea Mea. La intención es ofrecer una formación unificada para sacerdotes, diáconos y seminaristas que ponga en el centro la fraternidad vivida. Una escuela de vida para hombres de todo el mundo llamados a anunciar el Evangelio, para formarse en una vida de comunión con los propios Obispos, con los demás sacerdotes, con los laicos de las respectivas parroquias, con hombres y mujeres de todo credo y cultura, según el deseo expresado en 1966 por Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, ante los participantes en la escuela de Grottaferrata: «… Saber posponerlo todo, despojarse de cualquier pretensión de poder, para asegurar la presencia de Jesús entre ustedes, viviendo como niños por el Reino de Dios. De esta forma [nacerá] una pastoral «nueva» y unos sacerdotes «nuevos»: sacerdotes-Cristo por la humanidad, dispuestos a dar la vida por todos». En sintonía con lo que el Papa Francisco varias veces ha subrayado hoy a los sacerdotes: salir hacia las «periferias existenciales». Desde 1966 hasta hoy, bajo la guía de muchos sacerdotes, empezando por el Padre Silvano Cola, se formaron más de 4.000 sacerdotes y seminaristas entre los 20 y los 75 años, de varias iglesias y de unos sesenta países de toda parte del globo. Una experiencia que, por el compromiso de vivir cada día el amor evangélico, quiere ser una experiencia que forma “sacerdotes de comunión” al servicio de los demás. VineaMea_01bDespués de casi dos años de reestructuración, la escuela volvió a abrir sus puertas en octubre de 2013. Ahora el Centro de Espiritualidad acoge el desafío de conjugar lo antiguo y lo moderno, la dimensión comunitaria y la tradición secular de la iglesia, tanto en las modalidades de formación de la comunidad como en la misma arquitectura. «Vinea Mea – explica el Padre Imre Kiss, actual responsable del Centro – ofrece una formación permanente a la luz de la espiritualidad de comunión del Movimiento de los Focolares. La escuela, que dura un año, prevé cursos de espiritualidad, teología, antropología, eclesiología, además de talleres sobre temas de actualidad (jóvenes, familia, comunicación, diálogo con las culturas y religiones). Compartiendo la vida en pequeñas comunidades, tratamos de responder a la exigencia expresada por muchos sacerdotes, es decir, la de experimentar, en lo concreto, una espiritualidad fundada en la comunión, para luego transmitirla a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo». El Centro trabaja en sinergia con estructuras parecidas presentes en otras ciudadelas del Movimiento de los Focolares: en Polonia, Alemania, Kenia, Brasil, Filipinas y Argentina. Además promueve a menudo cursos y talleres anuales dirigidos a los educadores de los seminarios para sostener y difundir un estilo de vida sacerdotal basado en la comunión. En noviembre de 2016, el Centro Vinea Mea dio su aporte para la inauguración del Centro Evangelii Gaudium (CEG). El mismo, proyectado y realizado en colaboración con el Instituto Universitario Sophia, constituye una propuesta como respuesta a la invitación del Papa a dar un nuevo impulso a la obra de renovación necesaria a la nueva etapa de evangelización de la Iglesia, llamada a salir hacia las periferias existenciales de nuestro tiempo. Una de las primeras iniciativas del CEG es el curso de estudio sobre la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, organizado por el Centro de espiritualidad Vinea Mea.

¡Cristo ha resucitado!

¡Cristo ha resucitado!

20170412-01
¡Cristo ha resucitado! Cada dolor, separación, división, todo fracaso y hasta la misma muerte pueden llegar a ser para nosotros, gracias a Él, fuente de luz y de paz. Llamados a testimoniar el gran anuncio de la resurrección, renovemos el común compromiso de donar esperanza y alegría a la Humanidad en este tiempo de transformaciones epocales. ¡Con mis mejores deseos para una Santa Pascua!

Maria Voce

 

Evangelio carismas y culturas

Evangelio carismas y culturas

20170411-aEl tema “Evangelio y culturas” es muy complejo y delicado. Se habla de ello desde hace siglos, en el ámbito teológico, sociológico, pastoral, político, educativo. Hay documentos, como el Evangelii nuntiandi de Pablo VI (8 de diciembre de 1975) y el Evangelii gaudium del papa Francisco (24 de noviembre de 2013), que constituyen unos puntos de referencia imprescindibles. Si, además, a este binomio se le agrega la palabra “carismas”, término que hoy en día se le atribuye también a figuras y realidades no eclesiales, entonces cualquier intento de llegar a un acuerdo se convierte en un desafío, especialmente si se reúnen expertos procedentes de distintas culturas. Sin embargo fue precisamente ésta la característica del congreso-intercambio “Evangelio – carismas – culturas” que se desarrolló el 6 y 7 de abril en el Centro de los Focolares en Rocca di Papa (Roma).  María Voce, en su saludo inicial, indicó el objetivo de fondo: favorecer «una cultura de paz, una cultura de la resurrección» que incida a una escala cada vez más amplia. Expertos de Asia, África, América, Europa (presentes o en conexión por internet) dialogaron en tres sesiones temáticas. Carismas y evangelización de la cultura. La primera sesión arrancó con dos preguntas – «¿Cómo responder a la urgente exigencia de que el Evangelio se vuelva cultura?» (Mons. Zani) y «¿Cómo acelerar la comunión entre los carismas ante los desafíos del presente?» (Sor Motta) –, y de una frase provocadora: «Hoy muchos “carismas” nacen en ámbito no religioso, mientras que en la Iglesia a menudo no hay suficiente profecía» (Bruni). Durante el diálogo que surgió después, los expertos, presentes y en conexión, subrayaron, entre otras cosas, que «cada interacción con el otro es el encuentro con una historia, familiar, social y cultural» (Gaudiano); que «los medios de comunicación poseen un carisma propio para favorecer el mundo unido, si mantienen su autonomía» (Zanzucchi); que «la evangelización de la cultura no pasa por la autoridad, sino por el testimonio» (Mons. Zani). Hasta la propuesta: «Es necesario un nuevo potencial narrativo; los jóvenes de hoy ya no comprenden el lenguaje del ‘900» (Bruni). De la inculturación a la interculturalidad. La segunda sesión empezó con la relación de Jesús Morán: «Las elaboraciones culturales europeas no agotan todo lo que se puede decir sobre Cristo. En el encuentro con las demás culturas se expresa algo que todavía no se había expresado». La meta, recordó el filipino Andrew Recepcion, «no es un cristianismo no occidental, sino trans-occidental». María Magnolfi identificó en la vivencia de África valores que «hay que tomar en consideración también a nivel académico, para salir de ciertos atascaderos». Soni Vargas, de Bolivia, pidió con pasión que se pasara del paradigma de la “inculturación”, que no expresa la “reciprocidad activa” propuesta por Chiara Lubich, al de la “interculturalidad”: «Ya no “misión” sino inter-don, en una dinámica trinitaria en la que no existe superioridad de una cultura sobre la otra». En el debate, Vania Cheng, china, dijo: «Asia pide escucha, respeto y silencio, porque la parte interior revela más que la palabra». Raphael Takougang, camerunés, recordó que «en la interculturalidad el saber no se comunica, se intercambia experimentando juntos». Roberto Catalano subrayó cuánto Chiara fue visionaria cuando invitó a «hacer nacer a Cristo del corazón de las culturas». Lucas Cerviño, en conexión desde México confirmó: «Debo crear las condiciones para que pueda florecer la semilla de Dios que ya está dentro de una cultura, pero sin imponer de qué manera». Morán concluyó diciendo: «Es correcto que no haya control o superioridad de una cultura sobre otra, pero esto no significa que no hay un centro: Cristo es el corazón del mundo». Jóvenes – fe – discernimiento vocacional. La ponencia de Italo Fiorin abrió la tercera sesión, centrada en el tema del próximo Sínodo de los Obispos: «Educar significa ayudar al otro para que encuentre el sentido de su propia vida. Educar es el arte de acompañar». Sor Jenny Favarin dio un testimonio de cómo «el descubrimiento de la vocación al amor hace que se abran hermosas flores». María Rosa Logozzo contó del contacto de grupos de jóvenes de varias culturas (creyentes y no) con el focolar en Dublín: «Los atrae la posibilidad de hacer una experiencia de Dios en la comunidad». Luego de un diálogo fecundo, Fiorin concluyó subrayando la importancia de la “pedagogía de la realidad”, en especial del service learning: «aprender sirve, servir enseña». En la tarde conclusiva intervino el teólogo Piero Coda sobre la pregunta: ¿qué significa que la Iglesia nació del abandono de Jesús en la cruz? «Una vida en el éxodo: la capacidad de desapegarse de las propias raíces para vivir el otro. Testimoniar la locura del amor de Dios». El diálogo de estos dos días, recordó en la conclusión Francisco Canzani, se transformará en artículos para las revistas Gen’s, Unità e Carismi, Nuova Umanità, Città Nuova, además de contribuir a reflexionar sobre la actualidad eclesial y cultural.