19 Jun 2016 | Sin categorizar
Desde los inicios del Movimiento, sobre todo por las circunstancias dolorosas de la guerra, Chiara y sus compañeras estuvieron muy atentas en amar a los pobres de su ciudad, acogiéndolos en su casa, visitándolos, llevándoles lo necesario, socorriéndolos de todas formas. Por este ejercicio de amor, de caridad hacia el prójimo más necesitado, más tarde comprendieron que su corazón no tenía que dirigirse sólo a los pobres sino a todas las personas indistintamente. (…) Sobre las obras de misericordia Chiara habla en varias cartas enviadas, desde los primeros tiempos a cuantos se acercaban al Movimiento. Entre las muchas que escribió, hacemos referencia a lo que escribió a su amiga Ana, exhortándola a vivir en cada momento del día la obra de misericordia que Dios le pone delante y hacerlo también en la relación consigo misma, a Jesús que está dentro de ella: “Recuerda que al final de la vida te interrogarán sobre las 7+7 obras de Misericordia. Si las cumpliste, habrás hecho todo. Quisiera que vivieras con nosotros el momento presente y en el presente, la obra de Misericordia que Dios te pide. ¿Estudias? Instruye al ignorante. Una compañera te preguntan algo. Aconseja al dudoso. ¿Comes o das de comer?. Alimentas al hambriento. (…), etc. Las 14 obras de misericordia son tales que resuelven cada una de tus acciones. Y tu actividad puede estar dirigida a Jesús que debe vivir y crecer en ti y en tu prójimo”. El amor recíproco, el pacto de misericordia y el perdón El mandamiento nuevo de Jesús: “ámense los unos a los otros como yo los he amado…” (cfr. Jn. 13, 34), pone de relieve la característica de las relaciones interpersonales de los cristianos y el fin último de la misericordia.Representa otro punto fundamental de la espiritualidad de Chiara. Es el amor recíproco que, vivido en la tensión de “ser los primeros en amar”, de donación incondicionada, gratuita de los unos hacia los otros, caracterizó la vida del primer focolar. Chiara misma describe la radicalidad de esta vida, hablando a un grupo de amigos musulmanes sobre el “pacto de misericordia”. (…) En otras circunstancias Chiara reafirma cuán oportuna es esta práctica, subrayando el valor del perdón, y defendiéndolo como un auténtico acto de libertad: “Perdonar. Perdonar siempre. El perdón no es un olvido que a menudo significa no querer ver de frente la realidad. El perdón no es debilidad, o sea no tener en cuenta un desaire por miedo a quien lo ha cometido que es más fuerte que nosotros. El perdón no consiste en afirmar que no tiene importancia lo que es grave, o que es bueno lo que es malo. El perdón no es indiferencia. El perdón es un acto de voluntad y de lucidez, por lo tanto, la libertad consiste en recibir al hermano así como es, a pesar del mal que ha hecho, como Dios que nos acoge siendo pecadores, a pesar de nuestros defectos. El perdón consiste en no responder a la ofensa con la ofensa, sino hacer lo que Pablo dice: ‘No te dejes vencer por el mal, vence con el bien el mal’. El perdón consiste en abrirle a quien te hace daño la posibilidad de una relación nueva contigo, por lo tanto, la posibilidad para él y para ti de volver a empezar la vida, de tener un porvenir en el cual el mal no tenga la última palabra. (…) Sobre esta actitud que se ha de tener delante de cada hermano, Chiara insiste y especifica la necesidad de volver a empezar siempre: “Quizás ese hermano, como todos nosotros, ha cometido errores, pero ¿cómo lo ve Dios? ¿Cuál es realmente su condición, la verdad de su estado? Si está bien delante de Dios, si Dios ya no recuerda nada, y ha borrado todo con su sangre. ¿Por qué tenemos que recordar nosotros? ¿Quién está en el error en ese momento? ¿Yo que lo juzgo, o el hermano? Yo. Entonces tengo que ponerme a ver las cosas desde el punto de vista de Dios, en la verdad, y tratar consecuentemente al hermano. Y si lamentablemente él todavía no se ha arreglado con el Señor, el calor de mi amor, que es Cristo en mí, lo debería llevar al arrepentimiento como el sol que absorbe y cicatriza tantas llagas. La caridad nos mantiene en la verdad y la verdad es misericordia pura, de la cual tenemos que revestirnos completamente para poder llamarnos cristianos. ¿Mi hermano regresa? Yo tengo que verlo nuevo, como si nada hubiese sucedido y recomenzar la vida juntos, en la unidad de Cristo, como la primera vez, porque ya no queda nada de aquello que me dolió. Esta confianza lo salvaguardará de otras caídas, y también yo, si lo mido así a él, podré tener la esperanza de ser juzgado un día por Dios de la misma manera”. Fuente: Centro Chiara Lubich Primera parte: La misericordia en la espiritualidad de Chiara Lubich Texto integral de Alba Sgariglia (italiano)
12 Jun 2016 | Sin categorizar
“Misericordiosos como el Padre” es el programa de vida propuesto por el Papa Francisco para el Año Santo. “En la misericordia, de hecho –dice la Bulla de convocación – tenemos la prueba de cuánto Dios nos ama. Él da todo de sí mismo, por siempre, gratuitamente, y sin pedir nada a cambio. Nos ayuda cuando lo invocamos. (…) Su ayuda consiste en hacernos sentir su presencia y su cercanía” (MV 14). Es éste el rostro del Amor . Misericordia que revela plenamente la Paternidad de Dios. Dios es Amor: es la chispa inspiradora que origina el carisma de la unidad que el Espíritu Santo donó a Chiara Lubich en nuestro tiempo (…) Chiara, entonces, no descubre un Dios lejano, inaccesible, extraño a su vida, sino el rostro Paterno de Él (…) Por lo tanto, todo lo que sucede es visto como realización del plan de amor sobre cada uno, como prueba tangible de su mirada vigilante, de su presencia cercana. “Incluso los cabellos de sus cabezas están contados” (Mt 10,30). Es un amor paterno que provee ante todas las necesidades, incluso las más pequeñas, hasta llegar incluso a colmar los vacíos dejados por nuestras imperfecciones, por nuestros pecados. Es el rostro del Padre misericordioso que –mediante el Hijo encarnado- se manifiesta y revela plenamente su amor misericordioso. Episodios evangélicos sobre la misericordia En varios documentos del Magisterio de la Iglesia dedicados al tema de la misericordia, se hace referencia a esos pasajes evangélicos que mejor la ilustran. Un ejemplo clásico es la parábola del hijo pródigo (Lc. 15,11-32). (…) Una vez Chiara ilustró esta parábola a un nutrido grupo de jóvenes reunidos en la catedral de Paderborn, en Alemania. Era el 12 de junio de 1999. Estas son sus palabras: “El padre del hijo pródigo tendría muchas cosas que hacer: ocuparse de la hacienda, de los empleados, de la familia; pero su principal actitud era la de la espera, la espera del hijo que se había ido. Subía a la torrecita de su casa y miraba a lo lejos. Así es el Padre Celestial. Imaginen, jóvenes, si pueden, su divina, altísima y dinámica vida trinitaria, su empeño de sostener la creación, de dar un lugar a quien llega al Paraíso. Sin embargo, Él sobre todo hace una cosa: espera. ¿A quién? A nosotros, a mí, a ustedes, especialmente si nos encontramos lejos de Él. Un buen día ese hijo, que el padre terreno tanto amaba, después de haber despilfarrado todo, regresa. El padre lo abraza, lo cubre con una vestidura preciosa, le pone un anillo en el dedo, hace preparar el ternero gordo para hacer una fiesta. ¿Qué debemos pensar? Que él deseaba ver a su hijo renovado, ya no quiere recordarlo como era antes. Y no sólo lo quiere perdonar, sino que lleva incluso a olvidar su pasado. Éste es el amor por él, en la parábola. Así es el amor del Padre por nosotros en la vida: nos perdona y olvida”. Fuente: Centro Chiara Lubich Testo integral de Alba Sgariglia (italiano)
10 Jun 2016 | Sin categorizar
El 4 de junio en Viterbo, capital de Tuscia, se dedicó a Chiara Lubich, el jardín “Porta della Verità”, para subrayar el apoyo que la ciudad brinda a su mensaje de unidad entre los pueblos: «Un mensaje de interculturalidad que se vive como riqueza en la diversidad y respeto recíproco», como se lee en uno de los periódicos locales, que dedicaron un amplio espacio a la noticia. El jardín de Porta della Verità es un pequeño espacio verde situado dentro de la zona histórica de la ciudad de Viterbo. El 4 de junio estaban presentes muchos jóvenes de las escuelas y algunas personalidades representativas de la historia de la ciudad, además de autoridades municipales: el alcalde Leonardo Michelini y el obispo Lino Fumagalli. El proyecto fue promovido por la Alcaldía en el año 2014. Fue diseñado y construido por Acli en colaboración con el Instituto Comprensivo “L.Fantappié” y preveía la instalación del Dado de la Solidaridad. «Deseábamos que el Dado estuviera en nuestra ciudad porque es un ejemplo concreto de solidaridad. La realización fue posible gracias a la colaboración de todos los sectores de la administración comunal», explica Renzo Salvatori, presidente de Acli de Viterbo.
«El tema de la solidaridad es un tema que toca la vida de todos nosotros – subraya el obispo Lino Fumagalli-. El grado de crecimiento de una sociedad se puede medir por la cantidad de las obras solidarias. Las frases que se pueden leer en las caras del dado, si se viven cada día, dan calor a nuestros corazones» Los estudiantes cuentan sus experiencias cotidianas de solidaridad explicando, además, qué cosa los condujo a la elaboración de las seis frases elegidas para el Dado Solidario (a través de un concurso que se realizó en la escuela en el que se evaluaron más de 120 frases presentadas). «El Dado Solidario es un proyecto que le da sentido al trabajo de la escuela que comienza dentro de cada clase y continúa también después de que suena el timbre de salida– agrega Alessando Ernestini del Instituto Fantappié- La escuela es un elemento importante para la comunidad pues es capaz de trabajar en el territorio junto con las diversas asociaciones como Acli, y otros órganos administrativos» «Esta jornada es un momento que ingresa en la historia de la ciudad – concluye el alcalde Leonardo Michelini-. El proyecto al principio no parecía realizable, pero los mensajes que el Dado Solidario transmite tienen un valor universal». Fuente: ViterboPost
10 Jun 2016 | Sin categorizar
«A pesar de haber viajado por el mundo, su raíz romana y, en cierto sentido, vaticana, su exploración de las doctrinas políticas y sociales, Igino Giordani nunca interrumpió el vínculo afectivo que lo ligó a su ciudad natal: Tívoli. Basta ojear las páginas en las que Giordani habla de su ciudad, o leer el romanzo La città murata (La ciudad amurallada), idealmente ambientado en Tívoli, para constatar cuánto amó Giordani su ciudad. En las Memorias de un cristiano ingenuo representa el ambiente de su ciudad con palabras que dejan transparentar la relación tan intensa y, en cierto sentido, casi parece que se justifica a sí mismo y sus elecciones fundamentales, refiriéndolas a la interioridad del carácter típicamente tiburtino: jocoso e indomable, valiente y coherente, algunos momentos agresivo, pero guiado por el amor a Dios y la sabiduría. Igino Giordani nace en una familia de origen humilde. Igino más de una vez dio testimonio de su veneración por ambos padres, por la dignidad con la que vivían sus jornadas, por la fe cristiana que marcaba las etapas fundamentales de su vida. En Tívoli Giordani creció humanamente e intelectualmente. Ciertamente no tuvo las oportunidades que un niño inteligente como él habría podido esperar tener: los estudios se los conquista. De hecho el padre lo encamina a hacer trabajos manuales, de albañilería. Mientras tanto, siendo todavía niño, queda fascinado por la liturgia y la celebración de la Misa, y, aunque es en latín, el pequeño Giordani se aprende de memoria algunas partes, y cuando está solo, o durante el trabajo, en lugar de silbar alguna melodía mundana, se pone a declamar de memoria frases de la Misa en latín. La providencia se sirve del Señor Facchini (el empresario para el que trabajaban los Giordani) quien comprende que Igino no está hecho para la espátula y el balde de cemento, sino para el estudio. El Señor Facchini decide financiarle los estudios a Igino en el Seminario, en Tívoli, porque en ese tiempo era la institución que mejor podía proveer a la formación intelectual y espiritual de un jovencito de trece años. Y allí estuvo hasta 1912, cuando habría tenido que pasar al Seminario de Anagni. Pero Igino elige su Tívoli y se inscribe en el liceo, donde se gradúa en 1914. Es probable que la pasión por la argumentación elegante e incisiva, por la declamación intelectual de la razones de la fe cristiana hayan quedado esculpidas en Giordani a partir de su experiencia a muy tierna edad, cuando desde el púlpito de la Iglesia de San Andrés de Tívoli, el Padre Mancini, que era jesuita, “tronaba desde el púlpito cautivando al auditorio”. Giordani describe al Padre Mancini como un hombre de una fe irresistible e invencible. Era un divulgador combativo del Evangelio; para Giordani era un auténtico modelo. Así, en esta primera formación podemos entrever ya algunas características de lo que será el carácter de Giordani, que lo llevará a afirmarse como polemista y defensor de la fe. Poco tiempo después de graduarse del liceo, también Italia entra en guerra. Igino se asoma a los acontecimientos de la vida pública italiana en el clima del debate controvertido de la guerra y la paz. Él es un pacifista convencido y decidido, en tiempos nada fáciles para quienes promueven ideas pacifistas. Es probable que a partir de la figura carismática del padre Mancini, de la sólida experiencia de fe madurada en el seminario, hasta la concepción plural de la política y de la ideología respirada en el liceo, haya llevado a Giordani – a pesar de que en esos años parecía haberse enfriado desde el punto de vista religioso- a no perder la dimensión del amor al prójimo, que lo llevó a rechazar todo tipo de comportamiento violento ante cualquier otro hombre. Lo dirá con una simplicidad luminosa, algunos años más tarde, al expresar su aversión hacia la guerra vivida en esos años: “Cuando en la primera guerra mundial vigilaba durante la noche la trinchera, siempre me torturaba pensar en el Quinto Mandamiento: no matar”. Tenía una formación a la paz que maduró en su Tívoli. En un escrito de Giordani de muchos años después, en el que se mezcla su devastadora experiencia de la guerra, con la fe y la esperanza que surgen del encuentro con la espiritualidad de la unidad: “El desprecio del hombre y su depreciación derivan del hecho que ya no se ve a Cristo en él; y entonces el amor es sustituido por el odio, la espiritualidad del príncipe de la muerte. De nada vale protestar: y tampoco sirven las armas, según lo que demuestra la historia grabada en nuestra piel. Contra el odio vale la caridad, contra el desprecio hacia la persona lo único que vale es considerarla otro Cristo; contra la eliminación, la deportación, el genocidio, sólo vale el amor, por lo tanto hay que amar al hermano cómo nos amamos a nosotros mismos, hasta la unidad, hasta ser uno con él sin importar cómo se llame”». Alberto Lo Presti Cfr. Igino Giordani, La divina aventura, Città Nuova, Roma, 1993, p. 141
9 Jun 2016 | Sin categorizar
“Gloria a ti mi Señor, el Adorable, el Único adorable, el Eterno, existente desde siempre, el que nos ama, cuya Clemencia y Potencia abrazan el universo (…). Tú eres el Adorado, oh mi Señor, Tú eres el maestro que ama y perdona. Tu perdón y Tu misericordia son infinitos, mi Señor, Tú eres la ayuda del afligido, el Consolador del desconsolado, el refugio de quien tiene roto el corazón”. (De la oración de ‘Ali ibn Abi Talib’, primo y yerno del Profeta del Islam).
8 Jun 2016 | Sin categorizar
Seongnam, Corea del Sur, más de un millón de habitantes, en la periferia sureste de Seúl. Una ciudad en crecimiento, con la presencia de grandes empresas, que estimulan ulteriormente el desarrollo económico del área. Gran riqueza junto a gran pobreza, bien separadas en la ciudad. «En Corea hay una fuerte inmigración femenina desde varios países de Asia: China, Vietnam, Camboya, Japón, etc.; para casarse o para huir de la miseria. Forman así familias multi-culturales; la mayor parte de ellas vive en la parte pobre de nuestra ciudad», relata el grupo coreano de los Focolares presente en el congreso internacional OnCity (Castelgandolfo, Italia). Entre las principales necesidades identificadas en Seongnam está por lo tanto la de la integración.
En el Centro multicultural, donde trabajan algunos de ellos, hay quien da clases de coreano a las mujeres inmigrantes, y quien propuso establecer una especie de “guardería” para entretener a los niños mientras las mamás aprenden el nuevo idioma. «Pero en un momento dado el gobierno quitó el financiamiento y no se podía proseguir con esta actividad», continúan. «Comunicamos esta situación a algunos amigos que, como nosotros, están comprometidos en vivir los ideales de paz y de unidad en la ciudad. Algunos se ofrecieron para hacer turnos para cuidar a los niños. Cada uno dio lo que podía: tiempo, sus propias capacidades, asumiendo así también la historia, las dificultades de tantas personas». De hecho se presentaban situaciones muy dolorosas: ambientarse en un país extranjero no es fácil. Para muchos el Centro representaba una bocanada de oxígeno, un lugar donde compartir los propios problemas. Entre éstos, las grandes dificultades económicas.
«En el 2012, para dar una respuesta a estas situaciones, abrimos un mercadito donde se podía comprar lo que se necesitaba por poquísimo dinero. Dedicamos este pequeño proyecto temporal a María de Nazaret. Muchos nos ayudaron, llevado vestidos, juguetes, material de oficina, lencería». ¿Qué hacer con la pequeña suma recogida de 470,000 won (alrededor de 353 euro)? «Nos hemos inspirado en el método de la Economía de Comunión, para la distribución de la utilidades: 1/3 para una familia en dificultad (una familia de Camboya de la que la comunidad se ha hecho cargo hasta cuando logren bastarse por sí mismos); 1/3 para todos (por ejemplo para festejar el cumpleaños de los inmigrantes que no tienen a su familia con ellos); 1/3 para comprar cosas nuevas de las que podrían tener necesidad». Finalmente el “María Market” recibió un aporte del gobierno y con ello el responsable del Centro decidió remodelar los locales del negocio. Pero la reinauguración tuvo lugar sólo en el 2014, después de una larga espera. Al año siguiente recibieron la visita del Alcalde. En junio del 2015, con la expansión de la epidemia Mers en toda Corea, se cerraron 2.900 escuelas y 4.000 personas fueron puestas en cuarentena. También el Centro, como tantos otros lugares públicos, tuvo que cerrar. Pero en el período que estuvo cerrado «íbamos a visitar a las personas que necesitaban ayuda a sus casas, apoyándolas en pequeñas cosas. Al final el Centro nos dio una placa de agradecimiento». Hoy el María Market está activo y desarrolla siempre nuevas ideas, como la distribución a través del servicio postal, para superar las distancias más grandes. Es, para el grupo que lo anima, «una experiencia concreta de responder a las exigencias de los hermanos más necesitados».